domingo, mayo 13, 2012

SCOTT WALKER, LA VOZ DE UNA EMINENCIA GRIS



El norteamericano nacionalizado británico Noel Scott Engel (1943), más conocido como Scott Walker, es uno de los músicos y cantantes de carrera más insólita en el mundo del pop rock. Objeto de culto y admirado por multitud de aficionados - entre los que se encuentran grandes artistas y músicos- a lo largo del tiempo, su obra mas admirada es aquella que produjo a finales de los 60 y principios de los 70 y que incluso gozó de cierto éxito comercial, pero el alejamiento posterior del público y la incomprensión de ciertos sectores por su no siempre cómodo cancionero de cantante a la europea (cantó en inglés una parte del a veces polémico repertorio de Jacques Brel) y su actitud de atribulado chansoner, le hicieron renunciar a una carrera artística arriesgada y sublime justo en su mejor momento. Así, el que consiguió enorme fama a finales de los 60 como líder del trio pop Walker Brothers y que protagonizó un increíble cambio de teen idol a cantautor casi maldito, desaprovechó su enorme talento en gran parte de los 70 en busca de la aprobación comercial hasta que a finales de la década comenzó a cultivar la canción casi experimental logrando aumentar la curiosidad de las nuevas generaciones. Pero con una producción muy reducida desde principios de los 80, Scott Walker terminó cayendo en el olvido y el injusto desprecio de la industria musical, aunque hoy sigue siendo venerado como un genio incomprendido y un influyente renovador de la interpretación vocal en el rock. Su estilo canoro (imponente voz de barítono) y su curiosa y singular obra discográfica (especialmente sus cuatro primeros LPs en solitario) han sido admirados y alabados por gente como David Bowie (una influencia decisiva la de scott en Bowie), Julian Cope, Morrissey, Jarvis Crocker, Radiohead, Marc Almond, Sting y otros, Cantautor, crooner, chansioner, cantante country, músico experimental, cantante melódico comercial…muchas facetas, muchas etapas, muchas caretas y mucha inseguridad y errores en una carrera extraña y fluctuante pero que dibuja el retrato de un artista que supo tratar de adelantarse a su tiempo aunque lo pagase con el desprecio y el ninguneo y que dejó álbumes y canciones de enorme valía. Una carrera y su legado correspondiente que repasaremos aquí tratando de hacerle justicia.


Los comienzos y The Walker Brothers (1958-1968): pop melódico y fans 

 The Walker Brothers, con Scott en el centro
La trayectoria musical de Scott Waker se desarrolló principalmente en el Reino Unido a pesar de su origen norteamericano. Noel Scott Engel nació en 9 de enero de 1943 en Hamilton, Ohio. No se sabe mucho de su infancia y adolescencia. Con 15 años fue descubierto por Eddie Fisher,  megaestrella de la canción ligera americana que le invita a cantar en su show televisivo y sus actuaciones consiguen cierta repercusión ya que el adolescente Scott Engel era un muchacho atractivo y pronto se ganó la admiración de las jovencitas. No obstante, a partir de 1959, Scott, que le encantaba tocar el bajo eléctrico y el rock and roll, decidió convertirse en bajista de sesión y así se ganó la vida durante algunos años. En 1963 se enrrola en el grupo instrumental The Routers y conoce a John Maus, alias John Walker (1943) con el que realiza una gira utilizando el nombre del grupo The Surfaris (y sin que ningún miembro de ese grupo tomase parte en ella) y ya a principios de 1964 John y Scott forman The Walker Brothers junto con el baterista Al Schneider, posteriormente sustituido por Gary Leeds (1942). Tanto Scott como Gary cambiaron de nombre artístico y se pusieron el apellido Walker, para dar la falsa idea de que eran hermanos de John. El primer single del grupo fue Pretty Girls Everywhere una composición de pop melódico de John Maus que tuvo cierta repercusión en el circuito californiano. La joven banda comienza a hacer actuaciones televisivas y la buena pinta de los tres muchachos hace que las quinceañeras se pirren por ellos, en especial por Scott. En aquellos primeros compases vitales del grupo, John Maus-Walker era el cantante principal.  Un segundo single, Love Her, una versión de los Everly Borthers, será el primer tema de los Walker con la voz solista de Scott. Poco después, Gary Leeds, que había estado tocando con el cantante P.J Proby en una gira en Inglaterra animó a sus compañeros a establecerse en Londres en donde, según él, el estilo musical del grupo en aquel entonces- beat pop, rock and roll y R&B- sería mejor acogido que en EEUU. A principios de 1965 The Walker Brothers ya están en Londres y firman un contrato con Philips. Love Her se edita en RU y llega al top 20 y poco después lanzan también en formato sencillo su primer hit, Make it Easy on Yourself, un tema de Burt Bacharach producido por Johnny Franz al estilo Wall of Sound de Phil Spector (y en concreto muy a lo Righteus Brothers) que domina las listas a ambos lados del atlántico llegando al número 1 en el Reino Unido. El grupo estaba encontrando su estilo en el pop melódico, el Blue Eyed Soul y la balada tradicional, algo a lo que se prestaba excepcionalmente la hermosa voz de Scott Walker.  A partir de ese momento los éxitos se suceden: My Ship is Coming in, nº 3 en UK en 1965, y sobre todo The Sun Ain´t Gonna Shine Anymore (1966), un tema originalmente cantado por Frank Valli que da al grupo su segundo número 1 británico.

The Walker Brothers, con más éxito en Gran Bretaña que en su propio país, EEUU, se convierten en uno de los grupos más exitosos en Inglaterra con multitud de fans femeninas enfervorecidas atraídas por aquellos tres guaperas que se habían convertido en todos unos ídolos adolescentes, en especial Scott Engel. Scott pronto comienza a dar señales de hastío a pesar de que el grupo encadenaría algunos éxitos más en el periodo 1966-1967. Estaba harto de que las mocitas le acosases día sí y día también mandándole cartas, esperándole para firmar autógrafos en las puertas de los hoteles y merodeando su domicilio privado. Se puede decir que en aquel periodo, The Walker Brothers era el segundo grupo tras los Beatles con mayor número de fans en el Reino Unido. El grupo además tuvo varios problemas en cuanto a permisos de trabajo y estuvo un periodo inactivo en 1967. Scott cada vez iba asumiendo un papel musical mayor en cuanto a los arreglos, pero las tensiones entre los tres componentes del grupo eran evidentes y para colmo a finales de aquel año su estilo musical comienza a verse anticuado y moñas por el triunfo de la psicodelia. Scott a finales de sufre una depresión (que al parecer le llevó a intentos de suicidio) y decide recluirse durante un tiempo en un monasterio en la isla de Wight, que fue literalmente sitiado por sus fans. Tras unas giras por el RU y Japón, The Walker Brothers se separan definitivamente a principios de 1968. En esta primera etapa de los Walker (mas tarde volverían), se publicaron tres álbumes entre 1965 y 1967, siendo el mejor Images (1967). El trío solía combinar mayoría de versiones y standars con algo de material propio, pero las canciones escritas por Scott aún no estaban pulidas.        
          

Lanzamiento en solitario (1967-1969): la sobra anglosajona de Jacques Brel

En sus últimos meses con los Walker Brothers, Scott comenzó a considerar lanzarse en solitario, una vez el destino del trío estaba sentenciado. A mediados de 1967, aún convaleciente de depresión, una joven con la que estaba saliendo le puso en su apartamento un disco de Jacques Brel (1929-1978), el cantautor belga en lengua francesa que era una celebridad en Europa continental e incluso en EEUU con sus canciones de contenido muchas veces social y existencialista pero siempre dentro de la tradición de la chanson francesa. En el Reino Unido Brel no había terminado de cuajar aún y Scott se quedó maravillado ante esas canciones interpretadas con una fogosa pasión y visceralidad y ante aquellas letras que su novia le traducía. A mediados de 1967, poco después de la publicación de Images de los Walker e intentando reconducir su situación anímica personal, Scott Walker graba su primer disco en solitario, compuesto por doce temas en su mayor parte versiones pero con dos composiciones propias entre los doce temas. El disco se publicó en septiembre de 1967 con el nombre de Scott (1967) (firmado eso sí como Scott Walker, como los tres siguientes) y entre las diez versiones incluía tres temas de Jacques Brel traducidos al inglés por Mort Shurman, el hombre que había aupado a Brel en el mercado norteamericano: Mathilde, My Death y Amsterdam. Además, incluía temas de Tim Hardin o Alfred Newman en un disco cuyo acompañamiento musical era exclusivamente orquestal, al regusto de la canción melódica europea. El tono adulto y afectado de Scott, reforzado por los temas de letras oscuras, naturalistas y amargas de los temas Brel contrastaba con la intrascendencia romántica de la obra de los Walker Brothers en lo que parecía un enorme cambio de registro en las temáticas líricas y en la música de Scott Walker, aunque formalmente el tono orquestal y barroco de aquel antiguo grupo aún prevalecía ya que entre otras cosas el productor seguía siendo Johnny Franz. Pese al cambio de registro, llegó al número 3 en las lisitas británicas de álbumes ya que Scott aún conservaba á sus fans de la época de los Walker. Pese a esa aparente inercia, la crítica y parte del público en general se quedaron maravillados por el álbum -una auténtica joya- que rompía muchos clichés dentro de la música popular anglosajona y que además ayudó a hacer de Jacques Brel un músico aún más conocido dentro del mundo anglohablante: de hecho, mucha gente de habla inglesa llegó a conocer al chansoner belga a través de las estupendas versiones que Scott realizó en este y en álbumes siguientes.   

Jacques Brel y Scott Walker; maestro y discípulo

A principios de 1968, ya con los Walker Brothers definitivamente disueltos, Scott comenzó a producir trabajos para otros artistas,  entre ellos su antiguo compañero en el grupo John Maus. Scott se da cuenta del enorme potencial de la canción de autor y de los temas con mensaje (“no creo en las canciones de amor, al menos no en los viejos clichés; quiero hacer canciones sobre temas más importantes”, declararía) y decide explorar la música europea y sus raíces estudiando además música clásica y contemporánea. A principios del 68 regresó al monasterio de Wight donde estudió canto gregoriano. El segundo LP del artista, Scott 2 (1968) marcaría su imagen idiosincrásica a finales de los 60: un trovador atribulado y oscuro con gafas de sol y bufanda negra, pero aún con cierta imagen de sex symbol, interpretando un repertorio de baladas tradicionales (como algunas piezas de Mancini), temas de folk contestaratio (Tim Hardin fue uno de sus artistas más versioneados), composiciones propias de tono oscuro y filosófico influenciadas por la obra de Jacques Brel, y por supuesto, las consabidas versiones del maestro belga. Walker se había fabricado como un crooner atípico y pese a que Scott 2  llegó al número 1 en Gran Bretaña (su único álbum en solitario que llegó a lo más alto), parte del público y la crítica comienzan a dar muestras de incomprensión hacia su propuesta, a veces demasiado extraña para la  mentalidad comercial anglosajona. Tanto las tres versiones escogidas de Brel como los cuatro temas compuestos por el propio Scott Engel hablaban de prostitución, inmoralidad, perversiones sexuales, droga, muerte, decadencia moral y la vida en los barrios bajos, lo que escandalizó a las mentes más puritanas; Jackie, primer single del álbum y versión de Brel, un tema sobre prostitución, droga y pederastia fue prohibido por la BBC comenzando así el estigma de malditismo  que acompañará a Scott Walker durante el resto de su carrera. Si bien Scott aún estaba con este segundo LP en la cresta de la ola, su carácter cada vez más huraño y su tendencia a la depresión le estaban alejando de la cada vez más mastodóntica industria de la música pop y del mainstream mediático, y contratiempos como el de la censura de Jackie no hicieron otra cosa que aislarle aún más de la vida pública y de la promoción de sus discos. Musicalmente, con Scott 2, Walker no aportó excesiva novedad ya que perduraban los pomposos pero efectivos arreglos de Wally Scott y Reg Guest y el tono orquestal y adulto de su anterior disco.


 La repercusión comercial de los discos de Scott empieza a decaer, aunque no su calidad. Scott 3 (1969), disco en su mayor parte conformado por temas originales escritos por Scott Walker, vendió bastante menos que sus antecesores, aunque era un LP de gran calidad. En esta ocasión, aún contando con las orquestaciones de rigor, el tono es más experimental y cercano a los recién nacidos por aquellos años rock progresivo y rock sinfónico. Scott trataba de ser un cantautor diferente a la corriente norteamericana de aquellos años, donde empezaban a triunfar gente como James Taylor o Neil Young o incluso a la británica, ya encabezada por Cat Stevens. Un tono épico y grandilocuente a lo Las Vegas pero con un poso un tanto experimental combinado con momentos acústicos no terminó de convencer al público, que veía a Scott Walker como un obseso de temáticas difusas, oscuras y deprimentes y ya con cada vez menos concesiones comerciales. 30 Century Man, Rosemary o Winter Night  son algunas de las composiciones propias más memorables del disco, que incluía además tres nuevas versiones de Jacques Brel. En aquel 1969, Scott Walker llegó a tener un programa de TV propio en la BBC, Scott, en donde interpretaba versiones de temas clásicos y starndars, además de sus temas propios y versiones de Brel y se llegó a publicar un álbum con los temas interpretados en ese programa, todos ellos versiones de otros artistas inéditas con respecto a otros de sus LPs.  Con su quinto LP Scott 4 (1969) (firmado como Noel Scott Engel) llega el gran batacazo comercial: no llega a entrar en las listas británicas y el álbum es pronto descatalogado. El álbum, que por primera vez estaba compuesto en su totalidad por temas escritos por Scott, volvía a ser no obstante un LP de bandera con temas que se acercaban más a la sensibilidad pop rock desde la óptica de la canción de autor más sesuda -herencia de Brel y de otros discípulos anglosajones del belga como Leonard Cohen, cuya propuesta musical recién inaugurada se asemejaba en algunos aspectos a la de Walker- pero la indiferencia con la que fue acogido por crítica y público hundió definitivamente desde el punto de vista anímico al norteamericano afincado en el Reino Unido. Era cierto que Scott no tenía en cuenta las reacciones y los gustos del público del momento a la hora de escoger versiones y esa autoindulgencia (según confesión propia) terminó apartándole del gran público y del éxito.   



El crooner venido a menos (1970-1974): los años perdidos

Empieza entonces un periodo de crisis artística para Scott Walker durante el periodo 1970-74, en el cual trató de reconciliarse con el público reconvirtiéndose de mala manera en un crooner al uso con una serie de discos en su mayor parte formados por versiones eclécticas de gente como Paul Anka, Bill Withers, Caetano Veloso, Randy Newman o Jimmy Webb, ya bien en clave Easy Listening o melódica o bien Country con piezas de autores como Billy Joe Shaver. Un crooner más en salas de fiesta y auditorios con solo un disco que contenía temas propios (´Till the Band Comes In, 1970) y una credibilidad cercenada que discos de enfoque totalmente comercial como The Moviegoer (1972) con versiones de canciones de películas, no ayudaban a recuperar. Este periodo “alimenticio” de Scott Walker paradójicamente no fue muy lucrativo y solo sirvió para encasillar al músico y vocalista en el rol de rutinario cantante de adult contemporary  y country pop comercial tras cinco olvidables LPs. Pero, ojo, en esos primeros 70 muchos músicos y artistas comienzan a redescubrir y reivindicar los cuatro primeros trabajos de Scott, así, un David Bowie pre Ziggy Stardust  muestra en alguno de sus primeros LPs como Space Oddity (1969) o Hunky Dory (1971) una tendencia en varios temas a la canción de autor desde un prisma melodramático, poético y afectado que recordaba bastante al Scott Walker de los Scott. Aún sin confesarlo, Bowie, una de las más grandes estrellas musicales británicas de los 70, tenía en Scott Walker una de sus más notables influencias musicales especialmente en sus temas lentos y en ciertos aspectos vocales, además de incluir en su repertorio en directo dos de sus versiones de Jacques Brel: Amsterdam (que grabó como cara b de single) y My Death (que rebautizada como My Death Waits There se incluye en el mítico directo semi pirata Live in Santa Monica 72). Leonard Cohen, también siguiendo la pista de Brel, en ciertos aspectos mostrará en aquellos años influencias de Scott Walker.  En los 70 los primeros discos de Scott eran un objeto de culto para muchos pero ya poco o nada estimulaba el Scott Walker de aquellos años.


El regreso de los Walker Brothers (1975-1978): del infierno al purgatorio

En 1975 a un desesperado Scott Walker se le ocurre la jugada: resucitar a los Walker Brothers y en octubre de aquel año Scott, John Maus y Gary Leeds publican No Regrets un álbum de pop rock adulto y country que obtiene mayor repercusión y mejores críticas que los anteriores LPs de Scott Walker y un single top 10, la canción que da título al LP, una versión de Tom Rush. El álbum era de nuevo una colección de versiones y de temas ajenos en donde Maus y Leeds apenas tienen protagonismo, pero al menos sirvió para adecentar la imagen de Scott. El álbum en si, sin embargo, no vendió mucho ni tampoco el siguiente de la nueva etapa de los Walker, Lines (1976) de similar factura. Pero el tercer y definitivamente último LP del trío Nite Flights (1978) sorprendió especialmente al público más joven (aquel que estaba surgiendo con la New Wave, el Punk y el Tecno) por su atrevimiento vanguardista a años luz de los dos LPs anteriores del grupo. Cada uno de los tres miembros compuso y grabó por separado una serie de canciones; Scott- que no publicaba temas propios desde 1970-  registró cuatro de regusto art rock y experimental sintetizadores incluidos que demostraron que el compositor e intérprete había recuperado inesperadamente aquella capacidad de sorprender que poseía a finales de los 60 y que parecía haber perdido. The Electrician y Nite Flights son los temas más memorables de Scott en este LP, en donde demuestra cierta influencia retroalimentativa de su “discípulo” David Bowie y especialmente de su etapa berlinesa, en la que estaba imbuido aquellos años, además de en los últimos trabajos de gente como Lou Reed o Peter Gabriel La crítica y el público pese a todo no recibieron bien aquel “extraño” LP y Scott vuelve a colgarse la vitola de maldito y, como se verá después, de adelantado a su tiempo. Los Walker Brothers se separan definitivamente a finales de 1978.    


Retirada y regreso (1979- ): El glorioso legado de un maldito

Scott Walker decide retirarse indefinidamente tras la disolución de su grupo y de nuevo autorrecluido y sin dar señales de vida no volverá a publicar- de nuevo en solitario- hasta 1984. Pero en los primeros 80 se produce un fenómeno insólito: Nite Flights produjo un proceso de revalorización de su figura que hará que nuevos y triunfantes artistas como Mac Almond de Soft Cell, Julian Cope de The Teardrop Explodes o Mark Knopfler de Dire Straits se interesen obsesivamente por su obra consiguiendo que el público más inquieto descubra tardíamente sus primeros discos en solitario, al tiempo que el influyente David Bowie pone en manifiesto su devoción a Scott. La generación postpunk, new wave y neo romántica comienza entonces a rendir culto a Scott Walker y se editan una triada de recopilaciones suyas entre 1981 y 1983 apadrinadas por el inquieto Julian Cope. Walker, tras la quiebra de su último sello GTO, no tenía ningún contrato discográfico, pero gracias a la campaña de sus fans consigue firmar en 1983 un contrato con Virgin y  en 1984 publica Climate of Hunter. En dicho LP, en donde Walker compuso todos los temas, colaboran Mark Knopfler, Mark Isham, Billy Ocean o Evan Parker, y es art rock con poso ochentista sin ningún momento memorable y no muy buenas críticas. Scott Walker vuele a dejar a un lado su carrera discográfica a finales de los ochenta y principios de los 90. En ese periodo, su figura es ya de un culto creciente y se le empieza a considerar como un genio incomprendido en la historia del rock. 

Tras colaborar con Goran Bregovic en una canción de la banda sonora del filme Toxic Affair (1993) en 1995 publica un nuevo LP Tilt, un disco experimental, expresionista y también barroco que gusta a la crítica y que pone de manifiesto la genialidad de un músico de más de 50 años que era capaz de hacer música rompedora y plenamente contemporánea. Además, demostró lo que ya se sabía pero algunos se empeñaban en no reconocer: que Scott Walker era un músico de enorme talento pese a que poquísimas veces pudo sacarlo a la luz a lo largo de su (bastante echada a perder) carrera. Un genio despreciado y auto infravalorado que en su madurez mostraba los destellos de su grandeza. Hasta finales de los 90, Scott colaborará en temas de bandas sonoras e incluso compondrá una completa, Pola X (1999). En 2000 compuso dos canciones para Ute Lemper y 2001 produjo el LP de Pulp-admiradores confesos de Walker - We Love Life. Dos años más tarde la revista Q le otorga un premio especial por su contribución a la música. Por entonces, Scott Walker es más que un músico de culto admirado por artistas más jóvenes como los propios Pulp, Damon Albarn, Morrissey, Divine Comedy o Radiohead, que además hablan orgullosos de la influencia del americano-británico en sus músicas: el carácter melodramático, turbio, barroco y clasicista de su obra se puede rastrear en la producción de los grupos antes citados y directa o indirectamente en otros como Coldplay, Pet Shop Boys, Muse o Snow Patrol. Hay que decir que muchas veces ha sido la influencia de David Bowie el nexo de transmisión entre Scott y bastantes grupos de los 80, 90 y 2000. Y en 2006 vuelve a sorprender con otra joya, The Drift , un LP oscuro e inquietante pero hermoso que marca el inicio de una nueva etapa discográfica con el sello independiente 4AD. Ese mismo año se estrena el documental Scott Walker: 30 Century Man  dirigido por Stephen Kijak y producido por David Bowie en el que intervienen a parte de Bowie admiradores como Sting, Gavin Friday o Radiohead.  En los últimos años, Scott Walker ha compuesto música para obras teatrales y alguna pieza instrumental y en 2012-2013 se espera un nuevo álbum. El casi septuagenario genio gris, pese a todo, sigue en activo, vivito y coleando disfrutando de una digna madurez creativa y disfrutando de la reivindicación externa de una pasada juventud artística gloriosa pero menospreciada.   


 Scott Walker es el típico caso de artista subestimado y limitado por la estrechez de miras de la industria del entretenimiento y por sus propias inseguridades y baja autoestima. La leyenda del bello romántico depresivo del pop, del trovador desgarrado que quería convertirse en el Jacques Brel anglosajón y en el cantor de las miserias de la condición humana pero que tuvo que conformarse durante un tiempo con ser un simple baladista a la medida del público y que se redimió explorando nuevas vías musicales es un relato extraño y tortuoso, no se sabe si con un final feliz o no. Una de las voces más imponentes del rock de todos los tiempos,  ya a nadie se le escapa la enorme influencia de Scott Walker en multitud de artistas posteriores y en el proceso de maduración del léxico del rock, en donde temas más bien poco reconfortantes como la desesperación y la muerte empezaron a tener cabida en la música pop. Pocos le conocían- y aún muchos siguen sin conocerle- pero los más entendidos trataron de transmitir su legado de genio oculto al público más amplio. Afortunadamente, ya no se puede decir que Scott Walker se encuentre en el olvido, pero siempre será uno de los artistas más malditos de la historia del rock, una eminencia gris a la que el tiempo, por fin, parece hacer justicia.

martes, mayo 08, 2012

El Aparatito Lumiere LOS VENGADORES (THE AVENGERS)




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Está visto que la cosa ya no da más de si. Lo de las adaptaciones cinematográficas de los superhéroes de la mítica editorial Marvel, me refiero. Cuando hace más de diez años todo empezó con Spider-Man la cosa parecía prometer, pero tras todo este tiempo y unas más que discutibles películas con casi todo el catálogo de personajes Marvel convertidos en seres de carne y hueso y traspasados a la pantalla grande (Hulk, X Men, Daredevil, Ghost Rider, Iron Man, 4 Fantásticos, etc.) da la impresión de que ya no hay mucho más (o nada) que contar. Pocos personajes o series importantes quedaban ya de Marvel Cómics a la espera de ser adaptados, y entre ellos una de las series estrella: Los Vengadores, un dream team de los superhéroes de la casa que se publica desde principios de los 60 y que desde entonces ha cambiado frecuentemente de formación con personajes preexistentes y otros creados expresamente para dicha serie. La adaptación de The Avengers estaba claro que iba a ser uno de los proyectos cumbre de la división cinematográfica de Marvel (ahora adquirida por Walt Disney Productions) y se ha querido tirar la casa por la ventana con el mayor presupuesto para uno de sus  filmes y la participación de varios  de los personajes que ya habían hacho su aparición en el celuloide cine interpretados casi todos por los actores que les dieron vida en sus respectivas películas. Así, tenemos a Robert Downey Jr. de nuevo como Iron Man, en cuya saga ya aparecía Scarlett Johansson como Viuda Negra y Samuel L. Jackson como Nick Furia (además de cameos en otros los filmes Marvel); Steve Rogers como Capitán América; y el chorvo de Elsa Pataki Chris Hemsworth como Thor (estos dos últimos filmes fueron una especie de precuelas de la presente película). Por su parte, Mark Ruffallo es el tercer David Banner cinematográfico mientras que su verde y gigantesco alter ego Hulk vuelve a ser una creación digital bastante lograda por cierto pero igual de cansina que el resto de actores reales. Porque Los Vengadores es un grandgiñol de acción, fantasía y efectos grandilocuentes tan previsible, reiterativo, simplón y tontaina que el contar con un reparto casi de lujo (con Stellan Skarsgard y Gwyneth Paltrow incluidos) es totalmente intrascendente.

Esta claro que resulta imposible tomarse con realismo y credibilidad el peculiar universo Marvel y que es necesario entregarse a su épica y a su acción sin devanarse mucho los sesos para poder disfrutar de las aventuras de unos personajes cuyo calado ha traspasado las fronteras del cómic y muchos son ya todo unos iconos de al cultura occidental, pero el lenguaje cinematográfico no es tan estricto y delimitado como el del cómic y siempre exige más a cualquier historia, narración o manera de contar en imágenes. Así, Los Vengadores, atada a todos los clichés imaginables del género de superhéroes y rodada rutinariamente por Joss Whedon, es aburrida y escasamente emocionante. Sus espectaculares escenas de acción, aunque vistosas, son pura pirotecnia visual para 3D y su estética, a veces atrayente, esta totalmente supeditada a la naturaleza infográfica de la mayor parte de las imágenes del filme. Para fans irredentos de los superhéroes y poco más.       

domingo, mayo 06, 2012

Mis 50 discos que te cagas (49): RADIOHEAD – THE BENDS (1995)


 

La aparición del segundo álbum de Radiohead demostró que el rock alternativo de los 90 tenía un margen de evolución musical mucho mas amplio de los que se creía, a parte de los esquemas del Indie americano, el grunge, el rock industrial y el noise. Y es que ya en la segunda mitad de la década los británicos habían vuelto a tomar la iniciativa en la creatividad musical consiguiendo además remozar el pop rock de una manera mucho más refrescante de la que eran capaces los muchas veces repetitivos yankis gracias a eso que se dio en llamar el Brit Pop, el regreso al Pop rock british de toda la vida partiendo de premisas alternativas y con innovaciones musicales inspiradas en el legado estadounidense de los primeros 90. Radiohead, que con su primer álbum Pablo Honey (1993) se había convertido en la banda alternativa británica del momento especialmente por el éxito de su tema Creep, se vio agobiada por las presiones de la industria musical y del público y ellos mismo terminaron cansándose de su sonido Indie aún demasiado filoamericano y grunge viéndose en la necesidad de renovar con urgencia su sonido. The Bends  fue la respuesta inglesa, tan innovadora y creativa como chovinista ante el cada vez más rutinario rock independiente americano, aunque aún era perceptible el influjo de bandas como Smashing Pumkins o Soundgarden y carecía de la inmediatez comercial de los primeros grupos etiquetados como Brit Pop, tales eran Oasis, Blur o The Verve. Sonaba extraño, híbrido, heterógéneo y en ocasiones marciano, pero poco a poco crítica y público acabaron adorando The Bends y tras la tibia acogida inicial pasó a convertirse en un LP de culto que desde luego resultó decisivo en la música popular de los 90. Y claro está, Radiohead lograron auparse como uno de los mejores grupos del planeta por derecho propio con una nutrida legión de seguidores.  La banda de Thom Yorke, aplicados investigadores y currelas musicales de enorme valía artística, en lo sucesivo no ha dejado ni un momento de evolucionar y de renovar drásticamente su sonido  y ahí sigue, ofreciendo discos sorprendentes, innovadores y competentes. Pero vayamos a lo que íbamos.

El contenido de The Bends muestra de alguna manera el bajo estado de ánimo que vivía el líder, cantante y guitarrista Thom Yorke, con un sonido en ocasiones oscuro y deprimente e incluso fantasmagórico, unas voces melodramáticamente quejosas y en semi falsete y letras enigmáticas de poesía urbana postmoderna sobre las miserias y avatares de la sociedad contemporánea. Pero la oscura belleza de gran parte de los temas del álbum es innegable, así como su apabullante variedad y versatilidad incluso en un mismo tema. Con todo, The Bends puede ser visto como un disco de  total homogeneidad, servida sobre todo por su sonido imponente servido por su ubicua instrumentación . El primer single, High and Dry ya demostraba la habilidad del quinteto de Oxford para conjugar delicadeza melódica con fuerza guitarrera, rítmica potente y un tono oscura sin renunciar a bases acústicas; era más o menos lo que habían anticipado con el single de 1994 My Iron Lung, que se incluye también en The Bends, una alucinante combinación de medio tiempo rockista de regusto brit con marasmo guitarrero semi grunge en un tema cuya instrumentación fue grabada en directo para más tarde añadir la voz de Yorke grabada en estudio: el cambio rítmico fortuito será una marca de al casa en Radiohead en la segunda mitad de los 90. La perfecta emocionante versatilidad y la variedad es la tónica en este LP, con momentos de rock de estadios casi hard como Bones y pasajes de intensidad casi progresiva y tono arty como la sublime Street Spirit (Fade Out), el último single (y tema) del álbum y uno de los mayores hits del mismo, una maravilla semi acústica que pone los pelos como escarpias con la afectada y sentida interpretación vocal de Thom Yorke; uno de los temas más valiosos y emocionantes del pop-rock de los 90   

Just, muestra la fluidez instrumental y la conjunción de la banda para crear sonidos casi experimentales e hipnóticos, gracias muchas veces a la versátil guitarra de Johnny Greenwood. Planet Telex sonaba dream pop pero también pendenciero y envolvente sin casi ninguna pista de sonido sin cubrir. Y la preciosa balada Fake Plastic Trees sigue enamorando y sonando en directo tan imponente y emocionante como siempre aunque a la banda al principio no le gustaba mucho. En definitiva, unos argumentos musicales de primer orden para una banda que demostraba que estaba llamada a hacer grandes cosas y a estar entre los mejores. Porque tras una obra maestra como The Bends, el grupo, lejos de acomodarse, demostró su grandeza y ofreció un LP aún mejor: entonces la gloria llegó. 


FICHA TÉCNICA

Géneros: Pop Rock Alternativo, Noise, Art Rock, Rock Experimental, Brit Pop, Dream Pop
Publicación: marzo 1995
Sello original: Parlophone
Producción: John Leckie
Duración: 48:37
Músicos:
Thom Yorke: voz,  guitarra, piano, arreglos de cuerda
Johnny Greenwood: guitarra, órgano, teclados, piano, flauta, arreglos de cuerda
Colin Greenwood: bajo
Ed O´Brien: guitarra, coros
Phil Selway: batería, percusión
Caroline Lavelle: violonchelo
John Matthias: violín, viola

Track listing

1- Planet Telex
2- The Bends
3- High and Dry
4- Fake Plastic Trees
5- Bones
6- (Nice Dream)
7- Just
8- My Iron Lung
9- Bullet Proof. I Wish I Was
10- Black Star
11- Sulk
12- Street Spirit (Fade Out)

viernes, mayo 04, 2012

El aparatito Lumiere KISEKI / EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD (THE BEST EXOTIC MARIGOLD HOTEL)


KISEKI (EL MILAGRO)


 *** y 1/2

Esta bien echar una mirada de vez en cuando al cine japonés, que pese a todo sigue siendo un gran desconocido para occidente, especialmente cuando se trata de películas tan sugerentes y con tanto gusto como Kiseki, nueva película de Hirokazu Kore-eda (Caminando), precisamente uno de los cineastas más admirados en el mundo occidental. No es muy sencillo clasificar este filme de aparente sencillez argumental pero extraña complejidad escénica en donde se mezcla el melodrama, el costumbrismo y la comedia todo ello bajo un punto de vista más o menos poético y reflexivo. Kiseki, es la típica película que es preciso verla más de una vez para admirarla en toda su oferta, ya que entre otras cosas su larga duración y su ritmo lento no sean los más adecuados para seguir una historia muy simple y presentada casi en su totalidad bajo el punto de vista infantil, ya que son niños los protagonistas de esta cinta. No se puede decir que Kiseki sea una película para el público infantil, ya que su desarrollo resultará aburridísimo para los críos, pero esta claro que está impregnada de un espíritu infante e inocente y es allí en donde reside su atractivo.        

La búsqueda de un milagro. Eso es lo que desean ante todo los dos hermanos protagonistas de la cinta, interpretados por los pequeños Koichi y Ryunosuke, interpretados por Koki y Oshiro Maeda, hermanos en la vida real: los dos críos, de doce y diez años respectivamente viven separados en ciudades diferentes por el divorcio de sus padres, Koichi vive con su Madre y sus abuelos y Ryu con su padre. Koichi es feliz con su madre, una mujer luchadora pero desnortada y superaa por los acontecimientos y prefiere tener como principal referencia adulta a su abuelo, un confitero jubilado al que admira. Ryu por su parte está bastante desorientado con un padre músico que no dedica a su hijo el tiempo necesario. Los dos hermanos solo pueden establecer contacto por teléfono y urden un plan para reencontrarse y conseguir de paso la reunión de sus padres, inspirados en una leyenda que dice que si dos trenes se encuentran en un punto se puede pedir un deseo imposible que se hará realidad. Es ese el motor argumental de la película, una especie de road movie infantil con chavales a la fuga y que resulta un retrato muy sugerente y reconocible del universo infantil desde el punto de vista de sus propios protagonistas, salvando las distancias culturales entre Japón y el mundo occidental (que a veces resultan notables). Como resultado una película inteligente, hábil y sensible que pese a alargarse demasiado y resultar muchas veces redundante, posee un innegable encanto al que no es ajeno su trabajada puesta en escena y la efectividad de sus intérpretes infantiles, realmente entrañables.

No obstante, uno de los aspectos que hacen que al película se complejice tal vez algo innecesariamente es la sensación de que dentro de la misma hay dos películas: la primera parte, en donde se nos presenta la situación familiar y todo lo que rodea a los protagonistas, y la segunda, en donde los dos hermanos y sus amigos se embarcan en una inocente aventura idealista (la búsqueda del milagro al que hace referencia el título) que parece tratar de alejarse del espíritu y de muchos de los personajes de la primera parte, aunque todo tiene coherencia al final. Puede que Kiseki a algunos les resulte un poco muermo por su ritmo lento hasta decir basta y que algunos aspectos de la vida cotidiana japonesa aún resulten verdaderamente extraños a nuestros ojos marcado con ello una distancia con el público, pero el mensaje de la película es claramente universal. Una muestra del buen momento que parece estar viviendo el cine japonés y que puede dar más sorpresas en el futuro.




EL EXÓTICO HOTEL MARIGOLD (THE BEST EXOTIC MARIGOLD HOTEL)



 
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Publicitada como una entrañable comedia romántica británica de actores y sustentada en un elenco de carismáticos veteranos de la interpretación en las islas, The Best Exotic Marigold Hotel tiene en realidad poco de buena película y mucho de simple producto comercial. John Madden, que rompió taquillas con Shakespeare in Love (1998) pero cuya filmografía se ha mostrado algo irregular, ya había sorprendido a  todos con su anterior película La Deuda (2011), su mejor filme, pero en esta ocasión no ha sido capaz más que de ofrecer una liviana comedieta rodada y ambientada en la India  en donde a juntado a un eficaz grupo de actores u actrices británicos ya de cierta edad en donde se encuentran Maggie Smith, Judy Dench, Tom Wilkinson o Billy Nighy entre otros para dar vida a un grupo de jubilados ingleses que coinciden casualmente en unas vacaciones en la India, concretamente en un hotel llamado Marigold. Las diferentes motivaciones y personalidades de estos hombres y mujeres en este viaje es lo que va moviendo- muy torpemente- las diferentes tramas y subtramas de esta película sin que ninguna tenga interés o trascendencia especial. Como fondo, la lucha de Sonny, el joven gerente del hotel (Dev Patel, Slumdog Millionaire) por darle todo el lustre del mundo a su un tanto decadente y casposo negocio, torpemente dirigido a los aparentemente impresionables turistas occidentales  

Si lo que se trataba de hacer es un retrato del otoño de la vida en un entorno descontextualizado y extraño, se ha fracasado estrepitosamente ya que todo está malamente dibujado. Y si lo que se pretendía era una comedia coral en donde los eficaces intérpretes luciesen sus enormes cualidades interpretativas, pues nada de nada ya que la película solo es capaz de ofrecer anécdotas y situaciones olvidables, pese al irreprochable esfuerzo del reparto. Ni tan siquiera se atina en sacar un retrato creíble de la India en donde apenas se nos muestran escenarios más allá del hotel y alrededores. Para colmo, nos meten una historia romántica entre el joven gerente del hotel y su imposible amada que suena a deja vu total. Se podía esperar algo mejor de John Madden, aunque sea tan solo para aprovechar el excelente reparto.     

lunes, abril 30, 2012

DEMOSTENES, EL PODER DE LA PALABRA



El griego Demóstenes (Atenas 384 AC – Calauria 322 AC) fue uno de los mayores animales políticos de la historia y prácticamente el padre de la oratoria moderna. Su vida, historia y trayectoria han traspasado las fronteras del tiempo y su figura quedará como la de un auténtico modelo clásico del político profesional, dotado en cantidades excelsas del manejo maestro un arma que a lo largo de los siglos será una de los principales fundamentos y herramientas de la actividad política: la oratoria. Su apasionante vida y obra estuvo marcada por no solo por su singular triple condición de político-redactor de discursos-jurista, sino por estar enmarcada en una época tan convulsa en la antigua Grecia como fue la violenta expansión macedónica y las guerras que acarreó, que llevó a cabo el que fue su gran antagonista, Filipo II de Macedonia. Siempre ha llamado la atención como un poderoso rey con ínfulas imperiales y habilidoso estratega militar de enorme ambición estuvo en jaque por obra y gracia de un “simple” estadista y hombre de leyes que poco entendía de campañas militares pero que tenía sobrada sapiencia en leyes, política y humanismo y que sobre todo poseía un arma poderosísima: el sentido común. Una muestra de cómo la razón puede luchar e imponerse contra la fuerza bruta, aunque al final nuestro personaje sucumbió ante las acciones del sucesor de Filipo en el trono macedónico, Alejandro Magno. Esta es la historia de uno de los políticos más influyentes de todos los tiempos, Demóstenes.             

Demóstenes nació en Atenas el 834 antes de Cristo. Siempre amó a su ciudad, amor que motivo toda su carrera profesional y le llevó al objetivo vital de defenderla en tiempos de zozobra política y militar y ante la amenaza de la expansión de Macedonia. Era hijo de un rico armero también llamado Demóstenes. Cuando Demóstenes tenía siete años ya era huérfano de padre y madre aunque había heredado la fortuna de estos. Tres tutores se encargaron de su educación posterior, Áfobo, Demofonte y Terípides, quienes intentaron robar al pequeño Demóstenes todo lo que podían de la herencia. En 366 AC, a los 18 años, Demóstenes demandó a sus tutores por apropiación ilegal de su patrimonio (le habían dejado la casa familiar y poco más), pero tras varios años y varios juicios solo pudo recuperar una pequeña parte de este. No obstante, en ese periodo de tiempo (hasta 362 AC) pudo escribir sus primeros discursos de defensa y esto hizo que empezase a interesarse por las leyes además de debutar como preparador de discursos (contra sus oponentes) y fomentar en los tribunales su carácter de orador de cara. Se dice que en su infancia Demóstenes padeció tartamudeo y problemas de pronunciación de algunos fonemas, pero lo pudo corregir. Ese dato históricamente no está comprobado. Lo que si es cierto es que pese a todo y gracias a sus tres tutores, Demóstenes recibió  una rica educación en diferentes materias. Parece ser que por aquella época, el adolescente Demóstenes admiraba al orador y militar ateniense Calístrato y también que contrató a Iseo, otro gran orador, como maestro de retórica. No se sabe si el maestro de Iseo, Isócrates, lo fue también de Demóstenes. Pese a todo, al principio Demóstenes no se sentía satisfecho de sus habilidades oratorias ni tampoco sus oyentes encontraban atractivo el estilo del joven orador, lleno de frases largas, pero un tal Eunomo, en la Academia de Atenas, le dijo que su estilo discursivo se parecía al de Pericles. Con todo, Demóstenes tal vez decidió contar con los servicios del magisterio de Isaeo y otros para mejorar su técnica oratoria.

El joven Demóstenes, como consecuencia del largo pleito contra sus tres tutores, encontró su vocación en las leyes y en la política ya que no fueron pocas las veces en las que el ateniense se pasó por la Academia de Atenas. Así mismo, empezó a interesarse por la vida política y por la defensa de los ciudadanos de Atenas. Con poco más de 20 años comenzó su trayectoria como logógrafo (redactor de discursos de defensa de los acusados en los juicios, que en Atenas eran leídos por estos pero escritos por juristas) y synergoros (abogado) Las defensas de Demóstenes, tanto las escritas como las declamadas, se empiezan a hacer famosas en Atenas por su claridad de ideas y su habilidad en al utilización de argumentos de una manera humanista y con un completo estudio de la psicología del defendido. Demóstenes sabía adaptarse magistralmente al status personal, jurídico y económico de su defendido, algo que también suscitó muchas admiraciones y poco a poco se ganó un nombre dentro del género casi literario de la oratoria judicial, que en Atenas era casi un arte debido a las peculiares características de los juicios atenienses.  El hecho de que como logógrafo Demóstenes trabajase de manera anónima le permitía defender los intereses de clientes con intereses contrapuestos e incluso rivales, lo que muchas veces le llevó a acusaciones de traición y chivatazos. Demóstenes posiblemente también diese esos primeros años como jurista clases de retórica a varios pupilos para ganarse la vida, pero eso no está demostrado.       

Ejerciendo aún sus profesiones relacionadas con las leyes, Demóstenes en 363 AC asumió el mando de un trirreme, como todos los ciudadanos atenienses de cierta condición social, y eso le obligaba a armar y mantener dicha embarcación y enrolar a la tripulación e instruirla. Su condición de armador le dio bastante publicidad en su polis y esto le ayudó a  entrar en la arena política. No se tiene excesiva certeza, pero al parecer Demóstenes se casó una al menos una vez, con una mujer cuyo nombre se desconoce y tuvo una hija que murió joven y sin casarse. Así mismo, muchos de sus rivales en años posteriores (como Esquines) le acusaron de pederastia y de amores ilícitos con adolescentes o supuestos discípulos como Aristarco, que fue acusado del asesinato de un rival de Demóstenes, con lo cual el orador se vio además implicado, pero todo este asunto aún permanece dudoso para la Historia.  En el periodo 355-351 AC comenzó a implicarse seriamente en la vida pública y en la política, aunque no abandonó su oficio de abogado (si bien dejó de redactar discursos de defensa). Comenzó a escribir textos contra personalidades que actuaban contra la ley, como los discursos Contra Andotrión y Contra Leptines en los cuales atacó a dos evasores de impuestos, o como Contra Timocrátes y Contra Aristócrates en los cuales denunció prácticas de corrupción. En aquella época la vida política de la polis ateniense estaba viciada por las a menudo burdas e infundadas acusaciones de corrupción que se lanzaban los rivales políticos, lo cual irritaba a Demóstenes y le llevó a la defensa de una práctica judicial en su ciudad más justa y menos burda, ya que el procedimiento judicial ateniense, donde un jurado emitía veredicto sin apenas conocer pruebas, se había convertido poco más que en un espectáculo popular en donde en la práctica toda la ciudadanía ostentaba el poder judicial mediante los jurados y sentenciaba según su apetencia y según las falsedades de los acusadores. Esto obviamente se mostraba como algo totalmente ineficaz sobre todo en los casos de corrupción real, lo que llevó a Demóstenes a la defensa del Aerópago como el más alto tribunal en los casos de responsabilidad civil criminal. Así mismo, se dio cuenta de que Atenas dependía mucho de las alianzas con otras ciudades-estado griegas y del poder de su armada, momento en el cual escribió y dio su primer discurso político, Sobre la armada  (354 AC) en el que defendió el refuerzo de la flota ateniense. Años más tarde, defendió la alianza de Atenas con Megalopolis contra Esparta y Tebas y el apoyo de Atenas a demócratas de Rodas,  en respuesta a la agresiva política ateniense sobre ciudades más o menos pacíficas como Megalópolis o Rodas. Para los Megalopolitas (352 AC) y  Sobre la Libertad de los Rodenses (351 AC) son los discursos que ilustran ese ideario y se oponen abiertamente a la política exterior propagada por el estadista Eubulo, con el cual nuestro jurista y política se encontraba inicialmente alineado. Demóstenes en consecuencia se distanció de la fracción de Eubulo y empezó a tener sus primeros apoyos políticos a sus ideas, si bien en aquellos años no habían conseguido calar en la sociedad ateniense.   

Filipo II
Clave en la trayectoria de Demóstenes, como hemos dicho, fue su encarnizada enemistad con Filipo II (382 AC-336 AC), rey de Macedonia. Filipo era un gran estadista y estratega cuyo sueño era reinar sobre todo el mundo helénico. Para ello hizo inicialmente que Macedonia se inmiscuyese en las rivalidades entre las diferentes ciudades-estado, como Atenas y Tebas, esperando que la rivalidad entre ellas creciese y así atacarlas más fácilmente. Demóstenes advirtió esto pronto y postuló que   si el mundo helenístico debía unirse  Atenas debía estar a la cabeza dada su superioridad política, intelectual y artística demostrada a lo largo del los siglos. Los atenienses no parecían darle excesiva importancia al intervencionismo macedonio hasta que ya fue demasiado tarde y pese a que Atenas se encontraba en guerra con macedonia desde 357 AC, cuando Filipo pretendió conquistar Anfípolis y Pidna. Cinco años mas tarde, Demóstenes declaró que Filipo era un auténtico peligro para Atenas y para todas las ciudades griegas. Filipo iba ganando batallas y conquistando territorios a lo largo y ancho de Grecia y esto según Demóstenes era algo alarmante para Atenas: la victoria de los macedonios frente a Focis en la batalla de los campos de azafrán en 352 AC encendió en Demóstenes todas las alarmas por el temor de que Atenas fuese conquistada por Filipo. Es entonces cuando Demóstenes escribe lal primera de sus famosas diatribas contra Filipo, las Filípicas. En la Primera Filípica (351-350 AC) exhortó a sus compatriotas atenienses a la resistencia ante Filipo y a la defensa de su propia libertad y autonomía (“Para un pueblo libre no puede haber mayor coacción que la vergüenza de su propia posición) El político y orador se convirtió durante varios años en el mayor azote verbal de Filipo en Atenas, pero pese a tener apoyos no todos en su ciudad compartían su opinión. En 349 AC Demóstenes compuso las Olintíacas, en las cuales criticó a los atenienses su falta de apoyo a Olinto, ciudad que estaba siendo sitiada por Filipo y posteriormente conquistada (348 AC) sin que Atenas prestase ayuda alguna. Filipo además instó a un levantamiento contra Atenas por parte de la isla de Eubea, cercana a Atenas. Cuando Atenas, muy debilitada y asustada ante las victorias militares macedonias, decidió firmar la paz con Filipo en Pela, la capital de Macedona, enviando a una embajada en la que se encontraba Demóstenes, el monarca macedonio había marchado para atacar a los aliados de Atenas. Demóstenes propuso a sus compañeros de embajada ir a buscar a Filipo done se encontrase, pero estos prefirieron quedarse a esperar en Pela. La firma de la paz fue finalmente y en consecuencia muy favorable para los intereses de Filipo, para indignación de Demóstenes y sus partidarios, ya que entre otras cosas había logrado conquistar Tracia. El orador acusó a sus colaboradores en la misión diplomática, Esquines y Filócrates de poco más que bajarse los pantalones con la firma del tratado que dio origen a la llamada Paz de Filócrates (347-345 AC). Filipo puso fin a ese periodo de paz con campañas y subsiguiente conquista de Focis, ciudad que nuevamente no encontró apoyo de Atenas. Los Macedonios aumentaron considerablemente su poder en consecuencia de esto y Demóstenes escribió su discurso Sobre la Paz (346 AC), en el cual aceptaba la nueva situación como postura pragmática para evitar la indeseada guerra.          

En 344 AC Demóstenes fracasó en una gira diplomática ateniense por el Peloponeso tratando de convencer a sus habitantes sobre la inconveniencia de aliarse con Macedonia. Demóstenes escribió su Segunda Filípica (344 AC) contra el rey macedonio y se despachó contra Esquines (partidario de las alianzas con Macedonia) y su acusación de alta traición en Sobre la Falsa Embajada (343 AC). En 342 AC, ante el imparable avance macedonio, Atenas quiso reanudar la paz pero una intrusión militar ateniense en aguas de Tracia dirigiéndose a Quersoneso, conquistada por Macedonia, enojó a Filipo pero Demóstenes en su Sobre Quersoneso  pidió prudencia a los atenienses. No obstante, en la Tercera Filípica (342 AC) y aún no habiendo ninguna agresión grave a Atenas cercana en el tiempo Demóstenes dejó claro que Atenas debía parar a Filipo (“es mejor morir mil veces que pagar tributo a Filipo”) en el que es considerado su mejor discurso. En toda Atenas empezó a crecer el sentimiento antifilípico y Demóstenes, gracias a esta filípica, pudo convertir a su ciudad en el principal enemigo del rey de Macedonia. Algo había cambiado en Atenas y Demóstenes tenía mucha culpa de ello.  

Comienza entonces un periodo de alianzas contra Macedonia. Demóstenes consigue que Bizancio y Abidos se vuelvan contra Filipo y el monarca consigue que la Asamblea de los Estados, controlada por Macedonia, denuncie la situación. Esto lleva a la declaración de guerra entre las facciones por ateniense y pro macedonia en el 340 AC, que estalló a todos los efectos en el 339 AC con la campaña de los miembros del Congreso Anfitriónico (entre los cuales no se encontraba Atenas) frente a Locris que aunque fracasó en un primer momento en 338 AC consiguió conquistar gran parte de lo que le quedaba de Grecia, derrotando a los locrianos y entrando en varias ciudades. Demóstenes, no obstante, no tardó en conseguir la alianza de Atenas con otras ciudades, incluida la poderosa Tebas. La alianza  Atenas-Tebas puso nervioso a Filipo en la medida en que empezaron a conseguir victorias en batallas menores. No obstante, la victoria de Filipo en la batalla de Queronea envalentonó de nuevo al monarca macedonio por la conquista de ambas ciudades, siendo su odio hacia Demóstenes-que combatió en aquella batalla- proverbial, aunque las hostilidades entre Macedonia y Atenas cesaron durante un tiempo ya que Filipo prefirió centrarse en su campaña contra los persas. Esquines y los partidarios atenienses de Macedonia aprovecharon esta derrota para atacar a Demóstenes pese a que su popularidad en su ciudad era ya muy grande. En 336 AC Filipo fue asesinado en la boda de su hija y el trono de Macedonia pasó a su hijo Alejandro, de 20 años de edad y para la historia será Alejandro Magno. Atenas y Tebas pensaron que el cambio de poder podría propiciar liberarse del yugo macedonio. El estadista se burló del fallecido rey ante una estatua suya lo que encendió la cólera de Alejandro, que ahora tenía hacia Demóstenes el mismo odio que profesaba su padre y dirigió sus miradas al sojuzgamiento de cualquier bastión de resistencia antimacedónica en Atenas o Tebas.. El nuevo rey de Macedonia además reforzó el ejército de su padre y volvió a intensificar las campañas militares: al poco de llegar al trono logró entrar en Tebas y avanzaba con paso decidido hacia Atenas con intención de sofocar a los anti macedónicos, que eran mayoría en ambas ciudades. En Atenas sus habitantes pidieron clemencia y Alejandro decidió no castigarles. En 335 AC con la ayuda de Darío III de Persia, Atenas y Tebas se vuelven a rebelar, y Alejandro responde atacando Tebas y pese a no hacer lo mismo en Atenas, obligó a los atenienses anti macedónicos a abandonar la ciudad, aunque al final el monarca reconsideró su decisión. 

Aquellos años, aunque la popularidad y la admiración que Demóstenes suscitaba en Atenas era grande, sus detractores pro macedónicos con Esquines a la cabeza no dejaron ni un momento de atacarle. Fue significativo el caso de la corona de oro con la que se pretendió honrar en 336 AC a Demóstenes por sus servicios a Atenas por iniciativa del orador Cesifonte. Esquines, celoso de Demóstenes, acusó a Cesifonte de irregularidades legales y  Demóstenes respondió con el discurso Sobre la Corona en el cual atacó a los defensores de Macedonia en Atenas y justificó todas sus acciones públicas hasta el momento, además proclamar su lealtad hacia Atenas y defender a Cesifonte. Este discurso es uno de los más imponentes y estudiados del autor. En 324 AC Demóstenes se vio involucrado en el caso  de Arpalos, que puso seriamente en entredicho la honorabilidad de su figura. Arpalos, ministro de finanzas de Alejandro, desertó de Macedonia y pidió asilo político en Atenas, que le fue concedido pese a las reticencias de Demóstenes. Arpalos llevó a Atenas una importante parte del tesoro macedonio y Demóstenes y otros decidieron encarcelar a Arpalos haciendo que el tesoro estuviese bajo control de la Acrópolis ateniense por medio de un comité presidido por el propio Demóstenes. Al contar al suma, solo había la mitad del dinero declarado por Arpalos, pero el comité decidió no hacerlo público. Arpalos consiguió huir y el Aerópago acuso a varias personalidades de haber robado el dinero faltante, entre ellos Demóstenes, a quien se acusaba de apropiarse de 20 talentos. Demóstenes fue encarcelado por esto (no se sabe si en realidad se apropió o no del dinero) pero no tardó en escapar. Se exilió y mas tarde regresó a Atenas en loor de multitudes, aunque sus enemigos pro macedónicos aún trataban de diezmar su credibilidad.

Alejandro Magno
Alejandro Magno fallece en 323 AC y Demóstenes vuelve a animar a los atenienses a rebelarse contra Macedonia. Atenas se confrontará militarmente contra las tropas de Antípatro, el sucesor de Alejandro, sufriendo una severa derrota. Antípatro entonces exigió la entrega de todos los atenienses que habían participado o instigado la sublevación, y la ecclesia ateniense condenó a muerte a los principales ideólogos anti macedonios entre los que lógicamente se encontraba Demóstenes. El estadista huyó en 322 AC a la isla de Calauria y allí se refugió en el templo de Poseidón. Un agente de Antípatro le descubrió y tras declarar que iba a escribir una carta de despedida a su familia y amigos, aspiro el veneno que había ocultado en su pluma y murió ante el altar (Arquias, el enviado de Antípatro, no se atrevió a violar el templo). Los restos del orador, político y estadista descansaron durante cuarenta años en Calauria y después fueron trasladados a Atenas, donde se le erigió una estatua  

Demóstenes, además de ser considerado a lo largo de la historia como un animal político (pese a las críticas por su supuesta falta de pragmatismo y sus predicciones un tanto erradas de los acontecimientos)  fue tanto para sus contemporáneos como para los estudiosos de su vida y obra un auténtico maestro de la oratoria: tanto hablando como escribiendo era preciso, sobrio y sin ambages, sabía seleccionar y omitir los hechos (sobre todo en los textos judiciales), estructuraba bien los argumentos otorgándoles un ritmo adecuado y sobre todo confiaba en el triunfo de su propio punto de vista frente al de su rival.  Su influencia en todos los oradores posteriores será sencillamente total. Pese a la sobriedad y falta de efectismos retóricos de su estilo, sus discursos siempre tuvieren enorme valor literario y artístico por su prosa imponente. Además, Demóstenes introdujo en al oratoria varias técnicas de lo que llamamos ahora comunicación no verbal, como el movimiento de las manos. Su obra, recogida en gran parte (se conservan 61 textos atribuidos a él), influyó en autores clásicos como Cicerón y fue estudiada con ahínco en la Edad Media y el Renacimiento, siendo admirada por autores de diferentes épocas como Nietzsche, cuya influencia en el estilo literario de su obra ensayística es notable.  

Fue Demóstenes el más brillante orador de la antigua Grecia y uno de los más grandes estadistas de la historia. Su visión de la justicia y la política, pese a las diferencias temporales, debería ser revisada por los políticos actuales para ver si aprenden de una vez algo, algo tan básico como el sentido humanístico y pragmático en la vida política y en la visión de estado. Una figura indispensable.