lunes, enero 09, 2012

Mis 50 discos que te cagas (41): BRUCE SPRINGSTEEN – BORN IN THE USA (1984)

 
Bruce Springsteen tocó el cielo en 1984 y se convirtió en el solista blanco masculino americano de la década de los 80. Culpable, uno de los discos que mejor ejemplifican el muchas veces difícil equilibrio entre calidad y comercialidad: Born in the USA. Mencionado infinidad de veces en la terna de discos favoritos de músicos y aficionados a la música, Born in the USA supuso el triunfo del Boss como comunicador y heraldo oficial del rock norteamericano en los 80 y consiguió convertir al de Freehold en un ídolo de masas ampliando enormemente su público. Springsteen dejó ligeramente a un lado el pesimismo y la crónica amarga de Nebraska (1982) y se entregó en el nuevo disco a un repertorio en su mayor parte vitalista y lleno de esperanza y optimismo que de alguna manera quería reflejar los sueños de felicidad forjados a base de tesón del americano de clase trabajadora en los opulentos años ochenta, así como musicalmente volvió a los sonidos eléctricos tras el paréntesis acústico del álbum anterior ejecutados de la manera más cálida (y accesible) que jamás había hecho y arrimándose de eso modo al pop rock y  los sonidos sintéticos.  Pero la experiencia pasó factura: no era fácil en plena Era Reagan hacer una obra popular, exuberante y optimista sin que fuese utilizada por los poderes fácticos neoliberales yankis como una ejemplificación del sueño americano desde su vertiente más conservadora. Ese naturalmente no era el propósito de Bruce con Born in the USA  y entre artículos y comentarios sobre el significado y la idoneidad o no de canciones como la que da título al disco, la utilización de esta en la campaña presidencial de Ronald Reagan aquel año, la larguísima gira del álbum que término en 1985 y los millones y millones de beneficios del LP (84 semanas consecutivas en el top 10 USA, disco más vendido en EEUU en 1985 y en definitiva  el disco más vendido de Springsteen en toda su carrera), Bruce Springsteen terminó 1985 abrumado y quemado. Por fortuna, en los años posteriores no bajó el pistón habitual y continuó haciendo discos y temas magistrales, siendo hasta día de hoy una de las principales referencias del mundo del rock con cada nuevo lanzamiento, aunque, eso si,  Born in the USA es su última obra maestra.   

Hablar de Born in the USA es recordar a Bruce con camiseta sin mangas, cinta en la cabeza y “mazado” moviéndose por el escenario como nunca lo había hecho antes ante auténticas multitudes enfervorizadas que lo elevaron literalmente a los altares. Una imagen iconográfica que con la ayuda de los magníficos videos de los temas de este álbum que firmaron gente como John Sayles o Brian De Palma dio la vuelta al mundo en pleno apogeo de la era MTV y cuando las listas mainstream americanas eran por primera vez un rico conglomerado de ritmos y artistas  blancos y negros y un cruce-cambalache de estilos musicales en artistas de diversas pretensiones iniciales. Born in the Usa fue el álbum rockero por excelencia de aquellos mediados de los 80 cuando parecía que cualquier cosa hecha con eclecticismo, buen gusto y visión comercial podía triunfar sin duda alguna. Y así era este LP, lo más vendible que Bruce había hecho hasta la fecha y destinado a una audiencia más amplia que la que el músico tradicionalmente tenía. Compuesto, grabado y pulido  durante largo tiempo entre 1982 y 1984, era evidente que Bruce quería un LP que a la estela del multimillonario y fenómeno social Thriller de Michael Jackson fuese un Blockbuster de similar calibre y para ello acicaló su rock urbano Heartland de toda la vida con abundancia de ritmos cercanos al pop e incluso semibailables en algunos pasajes y convenció a Roy Bittan para que la E Street Band incluyese sintetizador; y todo salió de puta madre. La vitalista belleza de Born in the USA se puede apreciar en los sugerentes paisajes nocturnos de temas bien diferentes entre ellos como Downbund Train, I´m on Fire o Dancing in the Dark o en el épico aliento de stadium rock de No Surrender o I´m Goin’ Down. Hay de todo en un disco que pese a tener ni más ni menos que siete singles top 10 siempre será recordado por el tema que lo da título, Born in the USA, una canción denuncia sobre la confusión vital de los veteranos de la guerra de Vietnam que muchos en EEUU (conservadores o no) malinterpretaron como un himno patriótico lo que le trajo al boss filias indeseadas y fobias inmerecidas. Su vibrante e inconfundible introducción de batería y teclado siempre quedarán como uno de los momentos más emocionantes que cualquier amante de la música puede llegar a vivir por no hablar de la increíble fuerza “levanta estadios” del tema que lo convirtieron de inmediato en la canción más emblemática e incluso más conocida de Springsteen. Pero naturalmente, el LP es algo más que ese tema: la delicadeza de la balada My Hometown remite a la nostalgia de la infancia y adolescencia del artista en su New Jersey natal con ecos James Taylor o de Joni Mitchell y sigue poniendo la carne de gallina con su afectada interpretación vocal. Como también resulta emocionante la rítmica poderosa y pasional de I´m Goin’ Down y su letra sobre el deterioro de las relaciones amorosas, y, por que no, el pegadizo pop rock con reminiscencias folk y de la América profunda de Glory Days típico tema que en directo demostraba la camaradería y profesionalidad de la E Street Band, otro de los temas mas conocidos del álbum.

Realmente, cualquier tema de Born in the USA pudo ser single y en ese sentido canciones tan espectaculares como No Surrender no tuvieron esa suerte pese a ser uno de los momentos álgidos del álbum con su poderosa fuerza de hard rock para todos los públicos y su vibrante letra con un claro mensaje: Porque hicimos una promesa que juramos que siempre recordaríamos, ya no hay marcha atrás, nena, no nos vamos a rendir. Pero el single de mayor éxito  del LP fue el descomunal Dancing in the Dark, una brillante aproximación de Bruce al synthpop bailable de la época con fascinante poso rockero y cuidado atractivo nocturno que resulta una auténtica delicia año tras año y todo un acontecimiento cuando suena en directo (el precioso dibujo de sintetizador de Bittan y el sensual saxo final de Clarence Clemons son realmente impagables). Como también resulta sexy y sugerente I´m on Fire, pequeño gran medio tiempo sintesista con una sugerente voz de Bruce contando una curiosa historia de juvenil lujuria urbana barnizada con envolventes teclados. Y si quieres una más, aquí tienes taza y media: la pegadiza y potente Cover Me, la emocionante y amarga historia de Downbown Train, el ritmo arrebatador de Darlington County… todo una pasada. Bruce Springsteen llegó a ser dios con este LP en donde todo funciona como un reloj y en verdad el Boss y su E Street Band se merecían un suceso de tales dimensiones. Hoy en dai Born in teh USA sigue siendo uno de los discos de más agradable escucha de cuantos existen (no hace falta ser un seguido acérrimo de Springsteen para disfrutarlo) y todo un tótem cultural del siglo XX. ¿Qué no lo tienes? Cómpralo y ya, echando chiribitas.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Urbano, Pop Rock
Publicación: junio 1984
Sello original: Columbia
Producción: Bruce Springsteen, Jon Landau, Chuck Plotkin y Steve Van Zandt
Duración: 46:57
Músicos:
Bruce Springsteen: voz, guitarra eléctrica y acústica
Steve Van Zandt: guitarra acústica, mandolina, armonías vocales
Clarence Clemons: saxo, percusión, coros
Roy Bittan: sintetizador, piano, coros
Garry Tallent: bajo
Danny Federici: órgano, xilófono, piano
Max Weimberg: batería, coros
Richie “La Bamba “ Rosemberg: coros en Cover Me y No Surrender
Ruth Davies: coros en My Hometown
 
Track listing

1- Born in the USA
2- Cover Me
3- Darlington County
4- Working on The Highway
5- Downbound Train
6- I´m on Fire
7- No Surrender
8- Bobby Jean
9- I´m Goin’ Down
10- Glory Days
11- Dancing in The Dark
12- My Hometown

viernes, enero 06, 2012

El aparatito Lumiere EL TOPO (TINKER TAILOR SOLDIER SPY)



****
 
Una estupenda adaptación de un clásico de la novela de espionaje como es El Topo (Tinker Tailor Soldier Spy,1974) salida de la pluma del prolífico maestro del género John Le Carré que pese a ser una de sus obras mas célebres nunca antes había sido llevada al cine. La espera ha merecido la pena aunque ya todo el asunto de la guerra fría, las maquinaciones de EEUU y URSS, el telón de acero y la época dorada del MI6 británico hayan quedado un poco en el recuerdo histórico. Pero siempre es un placer disfrutar con una historia sólida e intrigante que en esta película, dirigida con maestría y buen gusto por el sueco Tomas Alfredson, resulta poderosa y fascinante. El realizador que hace 3 años sorprendió a propios y extraños con su historia de vampiros con contenido social Déjame entrar ha sabido inculcar en este filme coproducido entre el Reino Unido, Alemania y Francia un regusto estético y narrativo sobrio y pulcro al más puro estilo nórdico bebiendo del maestro Ingmar Bergman a un relato puramente británico aunque con el consabido regusto cosmopolita de las crónicas de espionaje. Un nutrido reparto enormemente eficaz hace que la película se deslice como un guante de seda fina desde el principio hasta el final.   

Ambientada a principios de los 70, El Topo muestra la investigación dentro del Servicio de Inteligencia británica sobre la existencia de un topo de los soviéticos dentro de la mismísima cúpula del Servicio. George Smiley (Gary Oldman) el héroe de muchas de las novelas de Le Carré y agente retirado en esta historia volverá para dirigir una investigación que desde el primer momento se muestra peligrosa y desconcertante a más no poder. Smiley tendrá que lidiar con un juego de datos desconcertantes, pistas que aparecen y desaparecen y la perenne sospecha de que la cúpula del Circo sabe mucho más de lo que aparenta. En su cometido, el joven agente Peter Gillam (Benedict Cumberbatch) aportará un sentido del deber y una impetuosidad visceral de las que Smiley, curtido en mil batallas y algo desengañado, carece ya por completo. La verdad es que el elenco actoral funciona a las mil maravillas capitaneado por un Oldman sencillamente magistral secundado de actores británicos de la talla de Colin Firth, Mark Strong, Ciarán Hinds, Toby Jones o John Hurt además de jóvenes valores como  Cumberbatch o Stephen Graham. Para todos un sobresaliente. Las más de dos horas que dura el filme se pasan volando gracias a una narración ágil y creíble y una puesta en escena deudora del mejor Hitchcock y de obras maestras del cine negro y de espionaje. Si que es cierto que la abundancia de personajes y pistas puede resultar un poco compleja de seguir, por ello el espectador ha de estar con los cinco sentidos durante toda la película pero al final el esfuerzo merece la pena. Como también merece la pena gastarse siete euros en ver esta película.    

jueves, enero 05, 2012

RALPH BAKSHI: SEXO, DROGA, FANTASÍA Y DIBUJOS ANIMADOS (I)



En la historia del cine de dibujos animados hay una figura que brilla con una singular luz propia, un cineasta rebelde, crítico, anticonvencional y con espíritu underground dentro de un mundo, el del cine de animación, que si de una cosa se caracteriza es por su rígido encorsetamiento en su discurso y estilo, fruto de su condición preferente de objeto de consumo infantil. Es Ralph Bakshi (1938), director de cine  de animación norteamericano nacido en Israel cuya carrera gozó de culto, aclamación crítica e incluso cierta popularidad entre 1972 y 1985 con ocho largometrajes de animación que hoy en día son auténticos filmes de culto, amén de sus trabajos posteriores a esos años  tanto para cine como para televisión y  que nunca han gozado de la fama de la filmografía de su primera etapa. Bakshi tiene entre sus patentes los dibujos animados dirigidos al público adulto, principalmente (también al adolescente), y dentro del cine de animación el empleo de tacos y palabras mal sonantes, la aparición de sexo y de desnudos y ya desde el punto de vista técnico un revolucionario empleo de la combinación entre imagen real y dibujos animados muchas veces mediante la técnica del rotoscopio o la pintura a mano sobre imagen real. Estas innovaciones que Ralph Bakshi llevó a cabo fundamentalmente a lo largo de la década de los 70 supusieron una total innovación en los códigos tanto estilísticos como discursivos del cine de dibujos animados y en cierto modo Ralph Bakshi fue el equivalente dentro el campo de la animación de aquella generación de cineastas norteamericanos que en los 70 trataron de revolucionar Hollywood ejerciendo un estricto control creativo sobre sus propias películas y que se conoce como la generación de los “Easy Riders-Ranging Bulls” (Moteros Tranquilos-Toros Salvajes) la cual incluye a Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Steven Spielberg, Michael Cimino, Warren Beautty, Hal Ashby, Dennis Hopper…todos hijos de los cambios de EEUU a finales de los 60 y que el propio Ralph Bakshi vivió más intensamente que muchos de ellos: Bakshi fue un ejemplo de cineasta de la era hippy y más concretamente de su vertiente mas underground, un mundo que trasladó fielmente a su filmografía en los años 70. Resulta además imposible separar todo el espíritu más iconoclasta de finales de los 60 y de los 70 de la obra de Ralph Bakshi en cuanto que todos aquellos nuevos aires que se respiraban en la cultura occidental (liberalización de las costumbres, revolución sexual, consumo de drogas, lucha contra las injusticias sociales y contra la segregación racial) se palpan en los filmes setenteros de Bakshi, en los cuales además el uso de la violencia  estaba omnipresente al igual que en el cine de acción real más exitoso y rompedor de la época, poblado de gángsters, mafiosos, asesinos a sueldo y camellos (Malas Calles, El Padrino, Perros de Paja , Taxi Driver…) y en las películas más salvajes y burras del género denominado Blaxploitation, películas destinadas exclusivamente al público afroamericano.

Cartel de Heavy Traffic (1973)

En el legado de Ralph Bakshi se encuentran algunas pequeñas obras maestras del cine de dibujos animados, como es el caso de Fritz The Cat (1972) (primera película de dibujos animados en recibir una clasificación X), Heavy Traffic (1973) o The Lord of the Rings (1978), pero incluso en su filmes menos brillantes o conocidos hay importantes hallazgos estilísticos y conceptuales que junto a sus mejores filmes ayudaron a innovar el género de animación.  No obstante, Ralph Bakshi siempre ha sido un cineasta maldito e incomprendido por el hecho de cultivar el impopular campo de la animación para adultos o adolescentes y por cometer para muchos la osadía de profanar el impoluto género de los cartoons con sexo y violencia: el que la animación haya sido tradicionalmente un género infantil tiene mucha culpa de ello y dada la sempiterna asociación entre los dibujos animados y el cine para niños y la fina línea que une/separa a ambos mundos, siempre se ha visto con recelo por parte de un sector de la crítica y el público que alguien intente “pervertir” la animación. Aunque algo injustamente caído en el olvido, Ralph Bakshi, el anti Disney, goza no obstante hoy en día de un culto bastante elevado entre amantes del cine de animación, seguidores del cine independiente, estudiosos y admiradores de de la cultura underground americana de los 70 y fanáticos de la fantasía épica, género que  comenzó a cultivar a finales de los 70 cuando su cine se hizo más mainstream y familiar tratando de quitarse la vitola  de autor de “peliculas de dibujos guarras”.La carrera y el legado de este visionario y gran innovador de los dibujos animados merecen ser revisados y homenajeados cuando en 2012 se cumplen 40 años del estreno de su primer largometraje.


Los comienzos televisivos

Coonskin (1975)
Ralph Bakshi, de etnia judía, nació el 29 de octubre de 1938 en Haifa, hoy en Israel pero en aquel entonces pertenecía al Mandato británico de Palestina. Un año después su familia se traslada en EEUU y Bakshi vivirá su infancia en Brooklin (hasta los 8 años) y a partir de 1947 en Washington DC. Los Bakshi pasaron la mayor parte de aquellos años con bastantes penurias económicas de las que el joven Ralph trataba de evadirse con una de sus principales aficiones: la lectura de cómics. Bakshi vivió en Washington hasta 1952 y pasó aquellos años en el barrio negro de Froggy Bottom, pese a que los Bakshi eran los únicos vecinos blancos del vecindario. De hecho, Bakshi asistió a la escuela primaria del barrio en donde todo el alumnado era negro salvo él mismo, ya que en los años 40 la población negra aún continuaba segregada en EEUU. Este hecho le reportó a él y su familia algún  que otro problemilla con la justicia, pero propició que el joven Ralph entendiese y conociese a fondo a la población afroamericana, en aquel entonces aún bastante despreciada y maltratada por los blancos. Casi todos los amigos de la infancia de Bakshi eran negros y el se sentía como un negro más: la cultura afroamericana influirá poderosamente en la obra de Ralph Bakshi.  En 1952 los Bakshi vuelven a Brooklin y Ralph es matriculado en el Instituto Thomas Jefferson donde hizo gala de un malísimo comportamiento y una falta de interés por los estudios salvo en asignaturas como el dibujo. En 1953 el quinceañero Ralph comenzó a interesarse en serio por el dibujo de cómics cuando cayó en sus manos un ejemplar- que robó de la biblioteca de Brooklin- de la Complete Guide of Cartooning, un curso de dibujo caricaturesco de Gene Byrnes. Bakshi hacia continuas piras a clase y no hacía mas que pelarse con sus compañeros, debido a esto y su fanática afición por el dibujo, el director del instituto convenció a sus padres de que tenia mayor porvenir en una escuela artística y en 1954 se matricula en la Escuela de Arte industrial de Manhattan en al que se gradúa dos años mas tarde. Tras dejar los estudios secundarios a los 18 años, Ralph deseaba colocarse como dibujante de cómics pero no parecía nada fácil en una ciudad con tanta competencia como Nueva York. Un amigo del instituto también caricaturista, Cosmo Anzilotti, le animó a  que se presentara con él a los estudios de animación Terrytoons ya que según él los dibujos animados eran una salida muy golosa para los dibujantes debido a la enorme cantidad de personas que se precisaban para las películas o cortos de dibujos animados. Bakshi no estaba especialmente interesado en la animación pero su percepción cambió una vez fue contratado.      

Terrytoons era una histórica productora de cortometrajes dibujos animados que a finales de los 50 no vivía sus mejores años asfixiada por el monopolio de la Disney y el ascenso de lal televisión como nuevo vehículo para los cortos animados. Precisamnte era el campo de la televisión en el cual la productora- creadora de personajes de dibujos tan populares como Mighty Mouse (Super Ratón) o Heckle and Jeckle (Las Urracas Parlanchinas)- quería introducirse. Bakshi fue contratado como limpiador de los acetatos empleados para las películas pero poco después fue ascendido a  pintor de estos. Ralph se fue aficionando a la animación hasta el punto de practicar el por su cuenta secuencias animadas en horas libres en el estudio con acetatos y dibujos en los que él trabajaba. Frank Schudde, jefe de producción de Terrytoons advirtió el interés de Bakshi por las técnicas de animación y en 1958 le ascendió a animador y creador de pruebas de diseño. No obstante, hasta 1959 no pudo trabajar con el resto de animadores  y sus diseños, demasiado modernos, no eran del gusto del estudio. Aquel año Ralph se casó a los 21 años con Elaine y su hijo Mark nacería en 1960. El escaso sueldo que cobraba como animador y mas tarde como artista de fondos no era suficiente para mantener a su nueva familia y además de su trabajo en Terrytoons Bakshi se colocó como dibujante de historietas firmando algunas tiras en periódicos locales a principios de los 60 como Dum Dum and Dee Dee (sobre una joven pareja con problemas, como lo eran el y su mujer en aquel entonces) o Junktown. Pese a que estos cómics apenas tuvieron repercusión, Ralph Bakshi estaba mostrando ya su preocupación por los temas sociales y de actualidad. En 1963 Bakshi es nombrado director debutando con la serie Sad Cat sobre la cual no tenía ninguna responsabilidad creativa. Bakshi no se sentía satisfecho en su función de director en aquel estudio y en 1966 presentó a CBS (propietaria ahora de unos cada vez más en declive Terrytoons) un proyecto de nueva serie para la productora que no dudaron en aceptar. Se trataba de The Mighty Heroes, una parodia sobre los superhéroes que podemos considerar el primer trabajo propiamente dicho de Ralph Bakshi ya que además de director fue guionista y responsable creativo. No obstante, cuando la producción empezó, las nuevas condiciones laborales de Bakshi no mejoraron sustancialmente (finalmente no tuvo total control creativo sobre la serie) y la animación no era todo lo buena que él hubiese deseado.  Se hicieron dos temporadas de The Mighty Heroes hasta 1967, año en el que Bakshi, que se había divorciado años antes, decide dejar Terrytoons. Estaba decidido a fundar su propia compañía de dibujos animados. La cosa estaba difícil y entonces Ralph se presentó en Paramount Pictures para ocupar el puesto del anterior jefe de la división de animación que había sido despedido. Fue contratado, aunque ya era consciente que el futuro de Paramount en el campo de la animación no era muy halagüeño.   

Wizards (1977)



En busca de los cartoons para adultos

Bakshi quería hacer en Paramount lo que nadie había hecho, un cortometraje de dibujos animados para adultos. Fascinado por el mundo del hippismo y del cómic underground que daba sus primeros pasos con gente como Robert Crumb o Gilbert Shelton, contrató a un buen numero de dibujantes de cómics para adultos para que tomasen parte en la faceta artística de su proyecto; así gente como Harvey Kurtzman, Archie Goodwin o Jim Steranko fueron contratados por la Paramount. Ralph y sus nuevos colaboradores no se metieron en los proyectos de Bakshi hasta que este terminó algunos cortos que había empezado su predecesor, y a finales de 1967 dirige una serie de cinco cortos independientes los cuales no fueron del gusto de la productora. Todos ellos trataban de ser cartoons hippis y pelín lisérgicos aunque no explícitamente dirigidos al público adulto, pero en uno de ellos, Marvin Digs, fue criticado pos su feísmo y su orientación poco adecuada para los niños. Bakshi quería que Marvin Digs tuviese escenas de sexo y tacos, pero Paramount se lo impidió. Los cinco cortos tuvieran escasa o casi nula distribución en cines, debido a que ya los cortos de dibujo no estaban de moda en las salas de cine y que la división de animación de la Paramount andaba hecha unos zorros y de hecho en diciembre de 1967 se  cerró definitivamente. A principios de 1968 Ralph viaja a Canadá para trabajar en la serie de televisión animada del productor Steve Kranz Rocket Robin Hood, una adaptación futurista de las aventuras de Robin Hood en la cual Bakshi no era mas que un director asalariado. Sin embargo, su experiencia “alimenticia” canadiense le dio el dinero necesario para fundar a finales de 1968 junto con Steve Kranz su propia productora, Bakshi Productions en Manhattan. Allí prosiguió la parte animada de Rocket Robin Hood que le encargaban desde Canadá además de otro proyecto televisivo de la productora canadiense, la adaptación del cómic Spider-Man, la cual tuvo enorme éxito entre 1968 y 1970 cuando pasó a ser producida desde Bakshi Productions. En 1968, Ralph se casó por segunda vez con Liz.


Fritz the Cat (1972), un gato hippy clasificado X  

 Entre los proyectos de la nueva productora estaba dar el salto al largometraje, pero primero había que crecer y la Bakshi Productions comenzó los 70 haciendo anuncios de dibujos animados y continuó una serie educativa que Kranz comenzó a producir en Canadá, Max, el ratón de 2000 años. Bakshi comenzó hacia 1970 a desarrollar el concepto y argumento de una película de animación para adultos ambientada en el mundo suburbial neoyorquino, que tiempo después se convertiría en Heavy Traffic, pero el proyecto parecía inviable ya que ninguna compañía querría distribuir un largometraje de dibujos animados plagado de violencia y desnudos. Bakshi descubrió poco después un comic book de Fritz the Cat (Fritz el Gato) un personaje creado por Robert Crumb en 1965 que era la sensación de la contracultura California y por ende  estadounidense: un gato antropomórfico artista del engaño, mujeriego, obsesionado por el sexo, juerguista y consumidor de marihuana que vivía en un sórdido mundo de animales humanizados. Bakshi pensó que si un cómic así funcionaba, ¿Por qué no una peli de dibujos animados? El cineasta se reunió con Robert Crumb para presentarle bocetos y diseños para la película que trataban de respetar el peculiar y perfeccionista estilo gráfico del dibujante, que ya era uno de los más admirados y reconocidos de la historieta norteamericana. Crumb dio el visto bueno para que se realizase una película basada en su personaje bandera, el cual tenía una buena legión de seguidores entre los jóvenes americanos más contraculturales y hippis. No obstante, aunque la producción empezó, Crumb, un personaje realmente contradictorio y desconcertante, se resistía a firmar el contrato para ceder sus derechos y eso dejaba a la producción en figurillas. Finalmente, desistió de firmarlo, pero su esposa Dana que era además su abogada firmó los derechos por él sin que tuviese Crumb conocimiento alguno de esto y Fritz the Cat, el primer largometraje de animación norteamericano para adultos podía ponerse en marcha pero necesitaba el apoyo económico de una major.         

Warner Bros se interesó en financiar Fritz the Cat, pero tras ver una primera secuencia de 15 minutos de demostración con Fritz fumando porros exigió quitar cualquier alusión a la droga o al sexo. Bakshi y Steve Kranz se negaron y la WB se retiró del proyecto, momento en el cual ambos productores llegaron a un acuerdo con Cinemation Industries, una productora especializada en películas explotaition (películas semi underground totalmente centradas en un tema concreto generalmente controvertido o bizarro, como puede ser el terror de casquería (slasher), la cultura motera, el canibalismo, la cáceles de mujeres o la subcultura afroamericana (blaxploitation) ) Fritz the Cat debía ser concebido como un film underground destinado a un público minoritario, pero un largo de animación precisaba de un amplio presupuesto  del que la productora de Bakshi carecía. El filme se hizo deprisa y corriendo a principios de 1971, pero la premura de tiempo paradójicamente acarreó el empleo de sugerentes innovaciones estilísticas en el campo de la animación  como fondos de fotos  de imagen real sobre los que se pintó con acuarela o se siluetearon con rotring consiguiendo una entonces innovadora sensación de realismo pese a ser los personajes y la mayoría de los elementos del filme caricaturescos. Bakshi y sus colaboradores grabaron en la calle conversaciones de gente que incluyeron como diálogos de fondo en la película. En mayo de 1971, con la película aún en producción, el estudio se trasladó a Los Angeles donde Bakshi contrató a nuevos animadores. Los estudios de Bakshi se caracterizaron en los 70 por dar empleo a gran número de animadores afroamericanos y a mujeres, algo inusual en al producción de dibujos animados de entonces. Fritz the Cat se estrenó tras muchos esfuerzos el 12 de abril de 1972 con una calificación X: era la primera vez que un filme de animación recibía semejante clasificación y eso suscitó sobremanera el interés de la crítica y el público. Exhibida inicialmente en los circuitos de cine grindhouse pronto el boca a boca se hizo inevitable y mucha gente acudió en masa a ver aquella inusual película de dibujos tan guarra, pasando a proyectarse en cines “normales”. La película cuenta las rocambolescas andanzas del gato Fritz, dispuesto fingir ser un guía espiritual  delante de un grupo de perritas y gatitas para tirárselas en su apartamento, y después meterse en turbios negocios con los cuervos (negros) de Harlem con marihuana y sexo por medio para finalmente decidir hacer la “revolución” en California   tratando de hacer explotar un gasolinera no sin antes violar en grupo a una muchacha. Un contenido de tal calibre no se libró de la polémica en la conservadora sociedad americana y los ataques de diversos colectivos no se hicieron esperar, pero no hicieron sino aumentar el éxito de taquilla del filme que sigue siendo el lago de dibujos animados independiente más taquillero de todos los tiempos aunque tardase en estrenarse fuera de EEUU.  Era además el primer filme comercial de dibujos animados que mostraba escenas de sexo y de desnudo, en especial son memorables los enormes pechos de la cuerva “Big Mama Bertha” (parodia de las orondas afroamericanas) y la escena de Fritz con las tres chicas en el cuarto de baño.             


Las críticas a Fritz the Cat fueron además mayormente positivas, alabando sobre todo la audacia del filme, su carácter temáticamente innovador y revolucionario  y su irónico retrato de la sociedad americana y en particular de la subcultura pop juvenil. El crítico John Grant afirmó años después que fue “la película rompedora que abrió nuevos horizontes al animador comercial en Estados Unidos”   El hecho de ser fiel al cómic de Robert Crumb fue también muy valorado por la crítica más vanguardista y por los seguidores del personaje aunque el propio autor no fuese de esa opinión. Sin embargo, otros críticos despreciaron su sentido del humor grosero y su radical mensaje político (que en realidad en la película es meramente paródico). El hecho si calificar o no como “porno” a esta cinta animada fue algo que trajo de cabeza a muchos críticos y distribuidores, pero todas estas reacciones negativas no impidieron el éxito comercial de al cinta. Desde el punto de vista técnico, Fritz the Cat fascinó por el realismo de sus fondos y sus diálogos (Bakshi empleó a gente anónima de la calle para doblar a algunos personajes secundarios además de las grabaciones “ambientales” de conversaciones), algunas escenas filmadas con “ojo de pez” (uso novedoso en los cartoons)  y el realismo de sus efectos sonoros, no en vano estaban grabados en la calle o en bares, como las escenas de los clubs se Harlem. La  voz de Fritz corrió a cargo del cómico Skip Hinnant y la banda sonora fue compuesta por Ed Bogas y Ray Shanklin e incluía temas de Bo Diddley o  Billie Holliday  Pese a todo, varios colectivos izquierdistas radicales criticaron el simplista mensaje revolucionario del minino y también se puso en tela de juicio el estereotipado tratamiento a la población negra, que en el filme aparece mayormente representado por hampones de Harlem y camellos, aunque Bakshi siempre ha destacado que en sus filmes pretende reflejar la realidad de los afroamericanos de las zonas suburbiales, que él siempre conoció a la perfección. Con el tiempo Fritz the Cat se ha convertido en un filme de culto y en un clásico de la animación,  aunque a algunos países como España llegó tarde por motivos obvios (no se estrenó hasta 1978 con el título de El Gato Caliente y clasificada S) Esta película marcó el patrón de futuras producciones de Ralph Bakshi y puso el nombre del director en el mundillo del cine alternativo y exploitation. Hay que decir que al idiosincrásico  Robert Crumb, el creador del personaje, no le gustó nada la película por su,  según él, tratamiento simplista del personaje y su mundo y decidió que ya no se hiciesen adaptaciones cinematográficas de sus cómics. A Ralph Bakshi, nunca le cayó bien Robert Crumb.


 
Heavy Traffic (1973), las calles de NYC no son para dibujos

A finales de 1972 Ralph Bakshi comienza a preparar su siguiente película rescatando la idea del filme sobre los bajos fondos neoyorquinos que caviló antes de Fritz y que bautizó como Heavy Traffic..La producción estuvo marcada por el deterioro en las relaciones de Ralph con su socio Stve Kranz hasta el punto que estuvieron en un tris de romper su relación profesional pero la mediación del legendario productor de serie B  Samuel Z. Arkoff, que se iba a hacer cargo de la producción de Heavy Traffic, junto con Kranz. La película se estrenó en agosto de 1973 y fue un nuevo éxito de crítica y público ahora además que el género de los “dibujos animados porno” ya existía gracias a Fritz el Gato y los fans de aquella película esperaban con impaciencia una nueva sorpresa de Bakshi. En Heavy Traffic el director decidió incorporar bastante material en imagen real conformado fundamentalmente por imágenes de archivo y fotografías fijas que ejercían de fondo además de volver a utilizar la técnica de la grabación de sonidos de ambiente y voces en vivo para después incorporarlas al filme. La película cuenta la surrealista vida de un joven dibujante de 22 años neoyorquino, Michael Corleone (nada que ver con el protagonista de El Padrino) aficionado a los pinball y que frecuenta un garito de mala muerte repleto de personajes grotescos mientras trata de ignorar los turbios negocios de su padre, un mafioso ítaloamericano y las sangrientas y surrealistas discusiones de este con su madre con sus cómics y su amistad con la camarera afroamericana Carole. Cuando esta decide fingir una relación con Michael para evitar su violento y sádico pretendiente Shorty, Michael, loco por perder la virginidad y tremendamente inocente, le sigue el juego y ambos se meten en un lío al irritar a Shorty y al racista padre mafioso de Michael. Utilizando la metáfora del juego del flipper (la vida te lleva de “aquí p’allá”), la película ofrece un buen muestrario de imágenes rápidas y casi psicodélicas y un peculiar diseño de muchos de los personajes en los que se cae en el feísmo más grotesco. El filme mejoró técnicamente a Fritz the Cat y convenció a la crítica con su estética bizarra y su imaginería simbólica sobre el mundo suburbial norteamericano, en donde el universo de las mafias esta totalmente presentes (la película se hizo, no olvidemos, en la época de El Padrino). El uso de imagen real como fondo de dibujos animados fue aplaudido como un elemento revolucionario en la animación así como también resultó sugerente la utilización de otro tipo de material en imagen real. Otro de los elementos más singulares de la película fue el doblaje, que en muchos casos se hizo improvisando por parte de los actores por orden de Bakshi para dar mayor realismo. Al igual que Fritz, Heavy Traffic tampoco se libró de calificación X en EEUU principalmente por sus escenas de sexo, aunque Bakshi y Kranz hicieron diferentes versiones y cambiaron escenas para que el filme fuera solo clasificado R.


Heavy Traffic es  considerada otro de los highlights de Ralph Bashki y gozó de distribución en Europa aunque en países como España (aún bajo el régimen Franquista) no se estrenase en video hasta principios de los 80.  Otro filme clásico de la historia del cine de animación, Havy Traffic supera en calidad a Fritz the Cat y hasta la fecha fue el mejor filme de Ralph Bashki. Su humor negro, su visión paródica del género pornográfico y su sana burla del mundo de las minorías ítaloamericana, negra y judía resultaron una transgresora delicia que hoy día sigue resultando esperpénticamente fascinante. La crítica no se cansó de resaltar su alta comicidad y su carácter inteligentemente “impactante, ofensivo e incoherente” Desde The Hollywood Reporter ya se empezaba a considerar a Bakshi como el animador más creativo desde Walt Disney y la verdad es que razones no faltaban para tal distinción, de hecho Ralph Bashki con este filme fue junto con Disney el único cineasta de animación que consiguió dos éxitos de taquilla consecutivos.   



Coonskin (1975), animalitos blaxploitation
Ralph Bashki era ya un director no solo de  culto sino de éxito y para su próximo proyecto, que iba a reincidir en la temática adulta de sus dos filmes precedentes, contó la ayuda del prestigioso productor canadiense Albert S. Ruddy que había producido The Godfather. Mientras preparaba Heavy Traffic, a Ralph se el ocurrió realizar una adaptación actualizada y en su línea de los relatos folklóricos americanos narrados por el ficticio esclavo negro “Tio Remus”, recopilados a finales del siglo XIX  por Joel Chandler Harris y que de alguna manera recogían la vida y la filosofía (idealizadas) de los esclavos de las plantaciones. Protagonizados por animales antropomorfos, estos cuentos ya tuvieron una adaptación Disney en 1946 con Song of the South (La Canción del Sur) pero Bakshi pretendió reinventar su visión esclavista, paternalista y racista de la población afroamericana en una crónica de gangsterismo y delincuencia ambientada en Harlem y que de alguna manera lucharía contra cualquier prejuicio racial contra la población afroamericana. Inicialmente el filme se iba a llamar Harlem Nights, pero terminó titulándose Coonskin y en el tenían protagonismo unos irreverentes trasuntos de los tres personajes animales principales de los relatos de Harris: el Hermano Conejo, el Hermano Oso y el Hermano Zorro, convertidos en “animales afroamericanos” que viajan desde el Sur hasta Harlem y allí se involucran en la mafia negra del distrito en un mundo de humanos en los que ellos son los únicos animales. Bakshi, que al igual que en las tres películas anteriores escribió el guión, planteó Coonskin como una versión animada de las películas Blaxplotaition que a mediados de los 70 estaban muy de moda entre la población negra americana especialmente de las zonas desfavorecidas: filmes como Foxy Brown, Drácula Negro, Shaft o las películas de Melvin Van Peebles fueron pequeños clásicos de culto en los 70 que difundieron además cierta imagen estereotipada de los afroamericanos a veces negativa, como timadores o aficionados a meterse en turbios asuntos. No obstante lo que Bakshi le fascinaba de la cultura negra americana de los 70 era el modo de vida liberal los negros de barrios de población preeminentemente afroamericana como Harlem y toda la subcultura musical y estética que se movía alrededor de ellos con manifestaciones como el jazz, el blues, el graffiti, el funky y la incipiente cultura hip hop. Además, el director quiso incluir un recordatorio-crítica a aquello que a principios del siglo XX en EEUU se denominó “Minstrel Shows”, espectáculos teatrales generalmente musicales con actores y cantantes blancos pintados de negro que imitaban a estos efectuando ridículos estereotipos racistas sobre los “niggers” y Coonskin  en cierto modo y a pesar de tratar de ser un homenaje de Bakshi a la población negra con la que se crío en muchos aspectos fue tomado por un pastiche de una Minstrel Comedy.

Para Coonskin, cuya producción hechó a andar a mediados de 1973, Bakshi contrató a un número de animadores afroamericanos e ideó varias secuencias de imagen real con estrellas negras afamadas como Scatman Crothers, Barry White, Philip Michael Thomas (el futuro detective Tubbs de Miami Vice) y Michael Gordone que protagonizaban segmentos de otra historia diferente que daba entrada narrativa a las aventuras animadas de Brother Rabbit y compañía, además de dar voces a los personajes toons principales. Una vez terminada de realizar, la película tuvo problemas de distribución por su contenido y no pudo ser estrenada hasta agosto de 1975. Coonskin  era la película mas violenta de Bakshi hasta la fecha pese a que tenía una presencia casi residual de sexo, pero fueron otros los motivos de controversia. El filme trataba de parodiar no solo la Blaxploitation sino los filmes de mafia o policiales tipo Harry el Sucio en donde los tiros y los asesinatos estaban a la orden del día. Brother Rabbtr, el personaje central de la historia es un conejo negro sureño que toma fortuitamente el mando del crimen organizado de Harlem y acto seguido debe de demostrar su poder actuando contra los blancos más indeseables para los negros: un policía Wasp pseudofascista y un capo de la mafia. El elemento caricaturesco y estereotipado es claro en todos los colectivos que aparecen: mafiosos italoamericanos, negros, judíos, homosexuales pero sin ningún afán racista ni clasista sino más bien paródico: esto no fue comprendido por el Congreso de Igualdad Racial y por diversos grupos negros hasta el punto de que cuando se trató se estrenar la película a finales de 1974, se tachó al filme de racista y de irrespetuoso con la población negra. Esto estalló en la premier neoyorquina de la película en el MOMA en donde Bakshi y el resto de responsables de la película se encontraron con piquetes que rodeaban el edificio del museo para impedir que la gente la viese. La polémica siguió a principios de 1975 y Paramount, que inicialmente iba a distribuirla, vendió los derechos de distribución a Brynston Distribution Company y hasta agosto de aquel año no se pudo estrenar comercialmente de manera normalizada


En el guión se utilizaron bastantes pasajes adaptados de los cuentos del Tio Remus como el del célebre “muñeco de alquitrán” que en la adaptación Disney La canción del Sur era uno de los momentos cumbre, pero todo ellos desde la perspectiva gangsteril y de cine negro del filme. Estéticamente Coonskin parece menos cuidada que las películas anteriores de Ralph Bakshi con unos personajes más simplistas que en otras ocasiones e histriónicamente caricaturescos. La trama es casi de sketches e historietas independientes cuyo transcurso es a veces complicado seguir ya que no hay apenas hilo conductor y si bien es cierto que es uno de los filmes mas divertidos de Bakshi, también fue su filme más flojo hasta la fecha. Sin embargo haciendo justicia se trata de un buen filme de animación, divertido y tan irreverente como Fritz el Gato o Heavy Traffic aunque su tono histriónico y sinuoso parece si no una revisión malamente moderna de Tex Avery y técnicamente no resulta tan fascinante como Heavy Traffic. La polémica siguió acompañado a Coonskin durante su vida comercial con la población negra en realidad dividida ante el filme. Las críticas fueron mezcladas; por un lado se alabó su intento de sátira de la violencia callejera americana y del mundo del crimen organizado y por el otro se puso en tela de juicio su carácter de bartiburrillo conceptual. Con todo Coonskin fue un fracaso en taquilla y reestrenos posteriores con el título de Bustin’ Out pasaron desapercibidos. Con el tiempo se ha convertido en una película de culta admirada por gente como Quentin Tarantino, Richard Pryor o Spike Lee. Bashki considera, tal vez de manera un tanto exagerada, que se trata de su mejor película. Coonskin tuvo una distribución internacional un tanto con cuentagotas. Publicada por primera vez en video en 1987, en su reedición videográfica de los 90 se retituló Street Fight.


Wizards (1977), fantasía épica a lo bestia
Ralph Bakshi no quería encasillarse como un director de temática violenta y paralelamente a Coonskin estuvo desarrollando el proyecto de otro filme (también para adultos) ambientado en el mundo pandillero de los años 50, Hey Good Lookin que concibió como una mezcla total entre imagen real y dibujos animados. La película se terminó a principios de 1975 y un trailer fue estrenado en el Festival de Cannes de aquel año anunciándose su estreno para navidad, pero este fue pospuesto a verano de 1976 y después a 1977 debido de nuevo a problemas de distribución. Las compañías distribuidoras no terminaban de ver factible una película que mezclaba equitativamente animación y acción real y además la polémica suscitada por Conskin aún estaba presente. Bakshi decidió aplazar el estreno indefinidamente, pero ya antes se había puesto manos a la obra con otro proyecto, Wizards y estaba pensando en una empresa realmente ambiciosa, llevar a las pantallas la obra de Tolkien The Lord of The Rings (El Señor de los Anillos). Bakshi después de Coonskin tenía claro que los dibujos animados “callejeros, guarros y violentos” ya no daban más de si y que los dibujos animados para adultos, al igual que el cómic para adultos, tenía otras temáticas por explotar. Con Fritz the Cat, Heavy Traffic y Coonskin había firmado una trilogía realmente rompedora en el mundo de la animación (en el que ya era considerado un nombre sagrado) pero era necesario reinventarse. Al cineasta neoyorquino le encantaban los cómics y libros de fantasía y ciencia ficción y se acordó de un proyecto de serie de televisión en los años sesenta de esa temática que le rechazaron en la CBS, Tee-Witt, del que iba  partir el nuevo largometraje. Revisó los dibujos de temática fantástica que había hecho en su adolescencia y se inspiró en el mundo de la Tierra Media de Tolkien para crear un mundo fantástico en donde ambientar War Wizards, un filme concebido como “familiar” y dentro del género de Fantasía Épica aunque con elementos de ciencia ficción. War Wizards, posteriormente rebautizado definitivamente como Wizards (Los Hechiceros de la Guerra) aspiraba a ser el primer filme para toda la familia de Ralph Bakshi.


El nuevo proyecto encontró por fin apoyo de una major, la 20th Century Fox cuando lo presentó a principios de 1976, y con el propio Bakshi por primera vez como productor iba a contar con un presupuesto elevado que la compañía no quiso aumentar cuando los costes se dispararon, lo cual evitó que el resultado final no fuese tan espectacular como Bakshi preveía teniendo que terminar el filme con el dinero de su productora, aunque, eso sí, el cineasta y su compañía se aseguraban los derechos de merchandising (Star Wars, que en esos años se estaba produciendo también en la Fox,  tuvo una situación parecida). En relación con aquel Blockbuster, Alan Ladd Jr., presidente de 20th Century Fox aconsejó quitar la palabra War del título para evitar confusiones con Star Wars.  Bakshi contó en Wizards con la colaboración artística del ilustrador británico de fantasía Ian Miller y el dibujante de cómics Mike Ploog. Una vez más, los problemas de presupuesto permitieron interesantes innovaciones tecnológicas en el campo de la animación: al no tener dinero suficiente para rodar aparatosas batallas en animación, Bakshi y su equipo utilizaron imágenes de luchas a espada y lanzas de diferentes películas antiguas como Alexander Nevsky de Eisenstein, El Cid o Zulú, que pasaron a la técnica conocida como rotoscopio, consistente en dibujar sobre imágenes reales en movimiento fotograma a fotograma dando una sensación de total de realismo a los movimientos de los dibujos animados. Wizards se estrenó en febrero de 1977 pero tuvo una exhibición muy limitada ya que su calificación PG (no recomendada a menores de 13 años) evitaba que fuese exhibida como un filme de animación convencional para todos los públicos pero también la hacía inadecuada para las exhibiciones en plan grindhouse o como película de adultos. Los exhibidores y distribuidores, no sabiendo que hacer con la primera película de dibujos animados para adolescentes, optaron por exhibirla reducidamente ante un público que según los estudios de mercado no tenía especial interés en los dibujos animados. El caso es que la ligera violencia de las imágenes, el erotismo sugerido y sobre todo el vocabulario empelado evitaron que Wizards fuera la primera película de Bakshi para todos los públicos.


Wizards combinaba acción, aventura, fantasía y humor en una historia ambientada en una tierra posnuclear en donde los fantásticos como hadas o elfos habían regresado a la humanidad para habitar en el reino paradisiaco de Montagar, la antítesis de las tierras baldías radioactivas en donde moran humanos mutantes. Dos hermanos magos hijos de la reina de las hadas se enfrentarán cuando Blackwolf, el malvado, pretenda dominar el reino y todo el planeta tierra con la ayuda de los mutantes y el bondadoso Avatar quiera impedírselo. Una guerra estalla entre los seres mágicos y Blackwolf y sus mutantes, en donde el siniestro mago emplea un método destructivo e infalible: un proyector que exhibe con imágenes de la II Guerra Mundial y de propaganda nazi y que envalentona a sus tropas. Avatar, pequeño y torpe pero heroico y sus amigos la bella hada Elinore, el valeroso duendecillo Weehawk y el robot rojo reprogramado Peace tratarán de hacer frente al totalitarismo de Blackhawk. La historia estaba claramente inspirada en El Señor de los Anillos (que será la próxima película de Bakshi) y en el universo Tolkien en general, pero su estética y tratamiento eran principalmente caricaturescos. Los fondos eso si, son realistas y muy bellos (francamente la temática fantástica estaba resultando un filón para las ambiciones artísticas de Bakshi, mucho mayor que la ambientación urbana)  y el efecto cromático en muchas imágenes como colores chillones resulta muy sugerente dentro de una estética poderosamente llamativa. El sexy diseño de personajes como el hada Elinore y su escueto traje transparente indicaban que Los Hechiceros de la Guerra no era aún la peli para todos los públicos que Bakshi pretendía. La acertada combinación de humor surrealista y aventura heroica y magia y tecnología hacen de esta película una pequeña delicia apta para tanto para amantes de la fantasía, de la ciencia ficción o de los dibus adultos e irónicos marca de la casa Bakshi. Resulta especialmente tronchante la secuencia en la que Avatar hace ante su pérfido hermano su peculiar e inesperado “truco final”. El mensaje de lucha del bien contra el mal estaba muy bien presentado en el empleo de la parafernalia nazi (en la película extraída de imágenes reales) para representar las fuerzas oscuras, algo que no pasó inadvertido para la crítica que en general trató bien al filme salvo excepciones. Aunque la película se estrenó en escasa salas de EEUU llenó estas y permaneció tiempo en cartelera convirtiéndose en la típica película de “boca a boca” y convirtiéndose una vez más en un filme de culto para Bashki, estatus que conserva en la actualidad principalmente entre amantes de temáticas fantásticas. Wizards tuvo una buena distribución internacional aunque en años sucesivos (a España llegaría en 1982).  Otro acierto de Bakshi, no tan conocido como obras anteriores, pero que sin duda estaba demostrando que era un director con bastantes registros y que además dominaba el campo de la animación magistralmente.  


CONTINUARÁ

       

FILMOGRAFÍA (LARGOMETRAJES)

Fritz the Cat (El Gato caliente) (1972)
Heavy Traffic (1973)
Coonskin (1975)
Wizards (Los Hechiceros de la Guerra) (1977)
The Lord of the Rings (El Señor de los Anillos) (1978)
American Pop (1981)
Hey Good Lookin’ (1982)
Fire and Ice (Tigra, Hielo y Fuego) (1983)
Christmas in Tattertown (1988) (TV)
This Ain´t Bebop (1989) (TV)
The Butter Battle Book (1989)  (TV)
Cool World (Cool World, Una Rubia Entre Dos Mundos) (1992)
Cool and the Crazy (1994) (TV)

domingo, enero 01, 2012

EL PRIMER POST DE 2012

EL PRIMER POST DE 2012...RAYOS C INAUGURANDO EL AÑO

sábado, diciembre 31, 2011

El aparatito Lumiere DRIVE


 
 
 
****
 
Una pequeña gran película que demuestra como el thriller puede ser un género con muchos matices y sin tan siquiera de salirse de cánones más o menos tradicionales. Y Drive, producción independiente americana, no se queda solo en la crónica negra sino que introduce de una manera muy sutil y sui generis elementos de drama psicológico y melodrama que subyacen más que se manifiestan en la película, así como el factor del cine de acción es como un “algo” que parece que va a aparecer en cualquier momento pero que solo lo hace de manera muy rápida y anecdótica. Que nadie piense, pese al título y al argumento, que se trata de una película de acción y coches puesto que se llevarán un buen chasco. Drive es en realidad un thriller realista, oscuro y sórdido no exento de momentos de cierta elegancia de cine negro y algunas pinceladas de western  en su estructura, pero siempre con un tono dramático y un ritmo lento acorde a tal género; un conjunto que en definitiva constituye una delicia aunque no sea palto de todos los gustos.  

La historia gira en torno al personaje principal de un especialista de cine especializado (valga la redundancia) en conducir coches temerariamente del que poca cosa sabemos (ni tan siquiera su nombre) salvo que lleva una doble vida como “taxista” de delincuentes y atracadores en los golpes de estos. Un intento de asentar la cabeza con un suculento negocio dentro de la legalidad (aparentemente) y con la incipiente relación con una joven a la que conoce se verá truncado por un inesperado hecho relacionado con una nueva acción en su faceta como “transportador”. Dudando entre bastantes dilemas morales, nuestro protagonista lucha por su propia supervivencia y por proteger los albores de una nueva vida con uñas y dientes utilizando su coche como caballo de batalla. Momentos crudos y de enorme fuerza dramática ensalzan un filme realista y honesto hecho sin tener en cuenta las taquillas y con curiosos trampantojos como el de utilizar una estética pretendidamente ochentera (no se sabe muy bien en que época esta ambientada esta película) incluida banda sonora de canciones a la manera de los ochenta (pero que son originales) ejecutadas con los vetustos sintetizadores fairlight. Así mismo, hay que advertir que la violencia extrema, la sangre y las escenas desagradables y duras estan omnipresentes en este filme de violencia compulsiva e irracional pero que en ningún momento resulta insoportable. Un filme brillante y estimulante que gustará a los amantes del  thriller inteligente, el western contemporáneo y el drama Indie.      

sábado, diciembre 24, 2011

Mis 50 discos que te cagas (40): U2 – WAR (1983)

 

War de U2 fue un ejemplo de que las cosas en la música estaban cambiando en 1983. Años atrás nadie sería capaz de  imaginar que un grupo irlandés que grababa en una compañía independiente, con textos comprometidos en sus canciones, que cultivaba una música alejada de los circuitos comerciales y que apenas hacía promoción de sus álbumes conseguiría no solo un LP de total influencia generacional sino un éxito comercial tanto en el RU como en EEUU. U2, por entonces joven banda de hijos de San Patricio con edades oscilantes entre los 21 y los 23 años cuando publicaron el álbum – y eso que era ya el tercero- consiguió con War  consagrar a la generación de bandas curtidas en el College Rock y del Postpunk, grupos de mozalbetes que ayudados por la absoluta proliferación de sellos independientes, emisoras de radio idem y de conciertos en pequeños locales y universidades conseguían atraer por el boca a boca a multitud de jóvenes seguidores (preferentemente universitarios) deseoso de vibrar con un sonido inmediato, visceral y a veces crudo pero con letras inteligentes y cultas que partía de ciertas premisas punk y que en el Reino unido suponía una alternativa más auténtica a la New Wave, los Nuevos Románticos y el Tecno Pop: era la primerísima generación rock alternativo británico, junto a U2 estaba gente con planteamientos diversos como Joy Division y sus herederos New Order, The Cure, Simple Minds o Echo and The Bunnymen. La banda de Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen ya tenía un pequeño pero fiel grupo de fans tanto el RU y en Irlanda como en alguna menor medida en  EEUU desde sus dos primeros álbumes Boy (1980) y October (1981), incendiarios manuales de pop rock postpunk de increíble y apasionante octanaje emocional que señalaba que aquellos cuatro chavales de Dublín eran unos auténticos cracks. Pero con War se convirtieron en una realidad, un grupo sorprendente capaz de llevar al oyente a estadios de disfrute musical con mayúsculas gracias a su inmediato y pasional sonido guitarrero y su habilidad para crear y ejecutar melodías envolventes, enganchadoras y épicas.

U2, honestos como ellos solos (al menos en sus años juveniles), lograron además con este LP ser portavoces de la juventud desengañada y escéptica ante problemas de la época como la guerra fría y la política armamentística de las grandes potencias, a parte de mojarse políticamente con un discurso izquierdista de cierta inspiración católica (y es que U2 siempre han sido muy religiosos). War tuvo la culpa, un disco enérgico y apasionante como pocos ejecutado por un grupo a punto de explotar pero que aún andaba puliendo sus aristas. En War hay canciones tan totales como el primer single de éxito internacional del grupo, New Year´s Day (aún uno de los temas mas conocidos de U2), sobre el sindicato Solidaridad de Polonia que sin duda fascinó con su piano, su atmósfera nocturna propia del rock siniestro  y la torrencial afectación vocal de Bono, que se estaba destapando como un vocalista de garganta prodigiosa. Al igual que  New Year´s Day otro clásico de los directos de U2 año tras año es Sunday Bloody Sunday épico pop rock de combate y de estadio exaltador de emociones sobre el Domingo Sangriento de Belfast de 1972: U2 se estaban postulando como los mesías músico-político-sociales de finales del siglo XX con este enérgico y apasionante tema de aire marcial (servido por la batería de Larry Mullen) y estribillo coreable a grito pelado. El mismo aire de rock postpunk afectado y vehemente pero esta vez con temática psicológica y autorreferencial se respira en Like a Song… de lo más guitarrero y casi hard que han hecho nunca U2; como también entra en lo apasionado y enérgico The Refugee, aunque con aire más pop y cuasi étnico y alucinante solo de batería de Mullen (realmente, en este LP el U2 silencioso tuvo uno de sus mayores protagonismos).

Los irlandeses demostraron su versatilidad con baladas de bella afectación rockista y aires célticos como Drowning Man que sin duda marcará el patrón de futuros temas lentos del grupo y de no pocas baladas de grupos de rock alternativo británicos posteriores: aquí una vez más un Bono de 22 años dejó patente lo buen cantante que podía ser. Two Herts Beat as One es de nuevo pop rock de estadios aunque esta vez miraba a America anticipando la revolución sonora del grupo que se inició con The Unforggettable Fire (1984). Y en fin, Surrender, melódica y rítmicamente rico tema con interesante cobertura vocal demostraba la habilidad de U2 para crear ambientes sugerentes, en este LP con la ayuda en la producción del diligente Steve Lillywhite. Y es que en War U2 demostraron que podían ser el grupo del futuro.

Revolución en el concepto de un grupo de éxito: el triunfo de la gira del álbum y lo apabullante de sus conciertos ayudaron a engrandecer la leyenda del grupo que no se dejaba ver mucho pero que mucha gente conocía y que parecía huir de los grandes mecanismos de distribución…por el momento. Lo cierto es que la imagen de Bono en el escenario bandera blanca en ristre interpretando Sunday Bloody Sunday ante una multitud enfervorecida empezó a dar la vuelta al mundo y la gente que no había oido a antes al grupo pronto sintió curiosidad. War llegó al número 1 en el RU y consiguió llegar al 12 en EEUU con la crítica entregada en ambos países. Un triunfo inusual para un grupo de estas características, aunque en otros países les estaba costando un poquito llegar al público. U2 aún tenían – y ellos lo sabían – margen de mejora y aún no eran los ídolos universales de masas que serían a partir de The Joshua Tree (1987), pero en War The Edge ya demostraba su increíble habilidad guitarrística y Adam Clayton fascinó con su potente bajo, elementos esenciales junto a la voz multicromada de Bono y la versátil batería de Larry Mullen de la leyenda de U2. Lo mejor estaba aún por venir, pero War continua siendo un LP de muchos kilates.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Postpunk, Pop Rock Alternativo
Publicación: febrero 1983
Sello original: Island
Producción: Steve Lillywhite y Bill Whellan
Duración: 42:03
Músicos:
Bono: voz, guitarra
The Edge: guitarra, piano, lap steel, coros, bajo, voz en Seconds
Adam Clayton: bajo, guitarra
Larry Mullen: batería, percusión
Steve Wickham: violín eléctrico en Sunday Bloody Sunday y Drowning Man
Kenny Fradley: trompeta en Red Light
Cheryl Poirier, Adriana Kaegi, Tarin Hagey, Jessica Felton (The Cocoanuts):  coros


Track listing

1- Sunday Bloody Sunday
2- Seconds
3- New Year´s Day
4- Like a Song…
5- Drowning Man
6- The Refugee
7- Two Hearts Beat as One
8- Red Light
9- Surrender
10- “40”