viernes, junio 24, 2011

Mís 50 discos que te cagas (27): BRUCE SPRINGSTEEN –BORN TO RUN (1975)

 
Ví el futuro del rock and roll, y su nombre es Bruce Springsteen. Estas palabras escribía el influyente periodista musical Jon Landau en un diario local de Boston en 1974 sobre el  solista que había actuado en la ciudad de Massachusetts y había dejado la boca abierta al respetable con su rock apasionado y visceral, con ecos dylanianos y puramente americano. Bruce Springsteen había publicado en 1973 dos álbumes que obtuvieron escaso éxito pero inmejorables críticas, y Landau quiso ser el productor de su tercer disco. Springsteen, según la prensa musical en 1973-74, lo tenía todo para triunfar: corte de cantautor eléctrico claramente influido por Bob Dylan (fue lanzado por CBS-Columbia como el nuevo Dylan), temas con letras sugerentes de pura poesía social y urbana (sabía captar la realidad del joven americano de clase media-baja mejor que ningún otro), composiciones a veces épicas, otras intimistas y otras animadas, y un enorme dominio escénico del directo. Sin embargo, tanto Greetings from Ashbury Park, NJ y The Wild, The Innocent and The E Street Shuffle  no terminaron de convencer al público con canciones de letras tan largas y un aún incierto enfoque folk rock, aunque hoy en día estos dos discos son considerados dos joyas que en modo absoluto no deben caer en el olvido. Bruce Springsteen y Jon Landau  quisieron renovar el sonido para el tercer LP y consideraron que lo mejor era un disco fusión de rock americano con raíces y rock and roll de toda la vida puramente eléctrico pero que finalmente tuvo influencias del soul, el blues y el rythm and blues. Con un muro de sonido lo Phil Spector, Born to Run se convirtió en toda una obra maestra que inauguró una nueva forma de entender el rock: el rock urbano, cuya pulsión latía en los dos discos anteriores solo que esta vez la crónica de los amantes despechados, los perdedores de las clases trabajadoras americanas, los nómadas de carretera, los trapicheadores de los barrios bajos, y la tragedia  de los que viven en el lado turbio, aparecía aquí en todo su máximo, épico y emocionante esplendor. Bruce Springsteen se convierte en la nueva sensación del rock americano y sucede a Dylan en el trono del solista USA. Ha nacido una leyenda.

Born to Run sigue siendo uno de las cimas de la larga obra del Boss, que ya había encontrado su estilo y personalidad propia con pinceladas de Dylan, Eric Clapton, Lou Reed, Neil Young, Sam Cook, Roy Orbison, Bo Diddley y Curtis Mayfield.  Bruce además ya había consolidado desde sus actuaciones de 1974 a su excelente banda de acompañamiento, llamada The E Street Band, aunque no será hasta la gira subsiguiente a Born to Run cuando toda la formación termine de ensamblarse -el teclista Danny Federici, presente en el LP anterior, apenas participa aquí- especialmente con la incorporación de dos miembros claves como el teclista Roy Bittan y el batería Max Weimberg. En este disco se encuentran joyas como el tema que da título al álbum, Jungleland, Tenth Avenue Fereze-Out o Thunder Road, que por sí solas deberían estar en cualquier recopilación con ambiciones del músico de Freehold. El tema Born to Run es de hecho el himno de Bruce Springsteen y uno de los más hermosos cantos a la libertad y al escapismo que se han hecho jamás en el rock. Esta canción, que Bruce presentó en su gira de 1974, se grabó con la formación anterior de la E Street Band durante seis meses (el disco tardó 14 meses en grabarse) y hoy en día sigue sonando arrebatadora y emocional, todo un torrente de sensaciones cuando Bruce la interpreta en directo año tras año; el estribillo porque vagabundos como nosotros hemos nacido para correr describe todo el espíritu del álbum y de la carrera de Bruce Springsteen. Si este tema es el más rockista y rítmico del álbum, en el otro lado de la balanza se encuentra la larga y épica balada Jungleland que muestra el otro lado del boss, el del poeta urbano romántico, bardo de los héroes cotidianos de las calles en una trágica historia de bandas callejeras con  varios cambios rítmicos y enorme riqueza sonora (Bruce y su banda ya demostraban una profesionalidad increíble) en donde destaca el saxo del recientemernte fallecido Clarence Clemons, sin duda una de las mejores canciones escritas por Springsteen  

Thunder Road pone el vello de punta desde el primer momento con el afectado tono interpretativo de Springsteen (a lo Roy Orbison) y su hermosa letra de declaración de amor de un perdedor. Una temática similar encontramos en la apasionada Night con un joven currela dispuesto a jugárselo todo por su chica en la letra y una rítmica cadencia entre soul, Motown y R&B en la música. También se respiran aromas negros, algo más jazzies, en Tenth Avenue Freeze-Out, con sensacional sección de metal  con Randy y Michael Brecker y Dave Sanborn, además de Big Man Clemons, por supuesto. Backstreets es otra épica epopeya en forma de vibrante y emocional medio tiempo, desgarrado (¡vaya interpretación vocal!) y sin aliento, Springsteen hará de este tipo de temas una de sus señas de identidad;  y She´s the One es un torrente rythm and blues cruzado con rock and roll crudo con vibrante riff de piano de Roy Bittan.

Bruce Springsteen consiguió gracias a este LP sendas portadas en Time y Newsweek en la misma semana, la crítica puso al disco por las nubes, llegó al nº 3 del Billboard y el cantante y guitarrista originario de New Jersey de 26 años se convirtió con todo merecimiento en una nueva figura con una legión de seguidores. Lástima que la enorme campaña de promoción de Columbia al final produjese un desgaste tanto en el artista como en todo lo que le rodeaba y al final Bruce rompeise de mala manera con su a anterior productor y manager, Mike Appel. Lo peor fue cuando Springsteen y Landau se dieron cuenta de que Appel había registrado las canciones en su editorial musical y los royalties no llegaban por eso. Bruce había firmado eso en el contrato (no leyó al letra pequeña) y tras perder el proceso judicial contra Appel tuvo que pasarse varios años sin grabar, aunque esa es otra historia. Born to Run, con su producción perfeccionista y poderosa, demostró como se tenía que grabar un gran disco de rock y Bruce Springsteen demostró ser uno de los mejores y más personales compositores que jamás ha habido.


FICHA TÉCNICA

Géneros: Rock Urbano, Rock and Roll, Rhythm and Blues, Soul Rock, Cantautor Rock
Publicación: agosto 1975
Sello original: Columbia
Producción: Bruce Springsteen, Jon Landau y Mike Appel
Duración: 39:26
Músicos:
Bruce Springsteen: voz, guitarra, harmónica, percusión
Clarence Clemons: saxo, percussion, coros
Roy Bittan: piano, Fender Rhodes, coros
Garry Tallent: bajo
Max Weimberg: batería
Danny Federici: órgano y xilófono en Born to Run
David Sancious: piano y órgano en Born to Run
Ernest “Boom” Carter: batería en Born to Run
Suki Lavah: violin en Jungleland
Michael Brecker: saxo tenor
Randy Brecker: trompeta, cuerno
David Sanborn: saxo barítono
Wayne Andre: trombón
Richard Davies: doble bajo
Mike Appel: coros en Thunder Road
Steve Van Zandt: coros en Thunder Road, arreglos de viento en Tenth Avenue Freeze-Out

Track listing

1- Thunder Road
2- Tenth Avenue Freeze-Out
3- Night
4- Backstreets
5- Born to Run
6- She´s the One
7- Meeting Across the River
8- Jungleand

martes, junio 21, 2011

El aparatito de Lumiere HANNA (HANNA)

 

****
    
Se echaba en los últimos años en falta un filme de espionaje e intriga  cono es debido y que además no cayese en los anticuados tópicos del género ofreciendo una visión mas contemporánea. Y esto es lo que ofrece esta curiosa y sorprendente coproducción británico-germana ambientada en varios países del mundo (Alemania, Marruecos, España, Francia,) que se presenta en un confuso prólogo casi deudor a medio camino entre los comienzos de Conan el Bárbaro, Karate Kid, y la serie 007 y se desarrolla casi como una road movie internacional con trepidantes y originales escenas de acción nocturnas que parecen filmadas en una discoteca lounge con música de Chemical Brothers incluida (el grupo es el responsable de la curiosa banda sonora). Giros de guión sorprendentes y un tono entre realista y un tanto simbólico dan buen empaque a un más que sólido entretenimiento con siniestra y elaborada intríngulis incluida y que muy posiblemente ayude a consolidar al británico Joe Wright (Expiación) como un gran director.

La película es una especie de desmitificación doble de la inocencia, tanto la de la adolescencia/infancia  y como la del mito del “buen salvaje” canalizados ambos en el personaje de Hanna (Saoirse Ronan, que ya trabajo con Wright en Expiación) , una chica alemana de 17 años que ha crecido apartada del mundo en compañía solamente de su supuesto padre (Eric Bana), una agente de la CIA buscado por la organización y por la Interpol, quien le ha suministrado una exquisita educación y cultura y la ha entrenado para convertirse en una luchadora letal con un fuerte instinto asesino. Marissa (Cate Blanchet) una agente de los servicios secretos alemanes pretende a toda costa dar caza a padre e hija, pero no será tan fácil. La película, que  rinde un homenaje  explícito a los hermanos Grimm y su mundo de cuentos hadas germánicos,  es, efectivamente, un cuento de hadas moderno con la joven heroína de turno huyendo y luchando contra los trasuntos de ogros y lobos feroces que tratan de hacerla daño, pero su incapacidad para distinguir el bien y el mal termina sumiendo todo en un absoluto caos, en una historia en donde  la destrucción y al muerte están a la orden del día. El imposible y acelerado proceso de amduración de la joven protagonista condiciona el devenir y los recovecos de la historia.

Saoirse Ronan, una vez más esta espléndida, esta vez en un complejo papel de adolescente-killer criada al margen de la sociedad y Cate Blanchett esta también deslumbrante y muy inquietante en su papel de bruja-madrastra moderna. No es una peli de acción al uso, es más bien un thriller psicológico con injertos de drama, espionaje a la europea e incluso ciencia ficción. Al loro con las escenas ambientadas en España (rodadas en realidad en Marruecos), donde aparecen una vez más los tópicos de la España de charanga y pandereta tablao flamenco incluido.  Una película excelente, sin duda de lo mejor estrenado en los últimos meses.      

sábado, junio 18, 2011

GEORGE BEST, EL TERRIBLE CHICO DE BELFAST


 
Fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. Durante un tiempo lo tuvo todo: fama, dinero, gloria. Fue uno de los primeros futbolistas e incluso deportistas en ser una estrella mediática, pero su propio carácter y otras circunstancias adversas acabaron muy pronto con su exitosa carrera, totalmente desaprovechada. El alcohol y un modo de vida desordenado y disoluto le empujaron al abismo e incluso después de su retirada tuvo que luchar contra sus propios demonios. George Best (1946-2005), futbolista norirlandés, héroe nacional de Irlanda del Norte, icono del Manchester United y todo un personaje, fue en los 60 y 70 una especie de irresponsable y rebelde estrella del rock trasladada al mundo del deporte. Más allá de su un tanto triste leyenda, el Jim Morrison del futbol fue uno de los más brillantes futbolistas que hayan pisado jamás un césped.   

Se ha hecho muy común la existencia a lo largo de la historia, especialmente en el mundo del espectáculo, de los llamados “juguetes rotos”, gente que gozó de fama y de éxito pero que años después cayeron en ele el olvido y en el anonimato, y en casos peores, en desgracia. El futbolista de Irlanda del Norte George Best es uno de esos casos, tal vez el más célebre del mundo del fútbol junto con el del brasileño Garrincha, que como él fue uno de los más grandes jugadores del momento. Best ejemplifica todo lo que un gran deportista (como él lo fue) no debe nunca hacer y sus últimos años fuera de la práctica del llamado deporte rey fueron una consecuencia de sus excesos en su vida deportiva, por los cuales pagó un caro precio.

No obstante, resulta interesante recordar la historia de este hombre, que un día lo tuvo todo y después se quedó sin nada, cuyo nombre esta unido al Manchester United -uno de los mas gloriosos clubes de fútbol de la historia-, a Irlanda del Norte –en una época (años 60 y 70) clave en la historia de esa país en su tormentosa relación con el Reino Unido-, y a los años 60, una década de cambios sociales, comportamentales y culturales que sin duda dió la vuelta a la historia en el siglo XX  y cuyos nuevos ideales de libertad y cambio generacional sin duda influyeron en el surgimiento de la figura de Best, el primer deportista abiertamente canalla, pendenciero y hippy, un hijo claro de los sesenta.


George Best nació en Belfast el 22 de mayo de 1946. Best fue un buen estudiante y desde edad muy temprana demostró sus habilidades balompédicas. A los 11 años tenía claro que quería dedicarse al fútbol profesional y en el futuro y por ello tuvo que hacer que sus padres le cambiaran de colegio tras haber sido admitido en el prestigioso Colegio Grossvenor de Belfast por su brillante expediente académico, ya que ene se centro se dedicaban el rugby era el deporte principal en lugar del fútbol (como en toda Irlanda). En su nuevo colegio, Lisnasharragh, se convirtió en la sensación de los campos de fútbol  gracias a su juego con las dos piernas y a los 15 años el Manchester United se fijó en él. Curiosamente aquel mismo año (1961) el Glentoran de Belfast le rechazó por su complexión entonces delgada. Bob Bishop, el ojeador del United que lo descubrió le comentó al mítico entrenador de los Red Devils  Matt Bubsy, que había descubierto a un genio, y no se equivocaba. Con 15 años, George se muda a Inglaterra y comienza a jugar con los equipos inferiores del United. El 14 de septiembre de 1963 debuta con el primer equipo a los 17 años en Old Traffor, frente al West Bromwich Albion. Aquel Manchester United de Matt Bubsy era uno de los mejores equipos de Inglaterra, pero aún no había hecho ninguna actuación memorable en las por entonces incipientes competiciones europeas y desde el desgraciado accidente de aviación de Munich de 1958, en el cual fallecieron 8 jugadores, había decrecido su hasta entonces interesante colección de títulos que le llevó a ser uno de los más brillantes equipos ingleses de los 50. El gran delantero Bobby Chartlon lideraba a unos “Bubsy Boys” cuyo destino iba a cambiar  

En total, George Best disputó 26 partidos con el Manchester United en la temporada 1963-64, aún teniendo edad de futbolista  juvenil. Como extremo izquierdo, se consolidó en el primer equipo a principios de 1964 y marcó 6 goles en total, el primero en su segundo partido en diciembre de 1963 frente al Burnley. El joven Best se convirtió en el futbolista revelación de la First Division inglesa aquel año y todo el mundo hablaba de su habilidad para penetrar en el área contraria, su velocidad y su pericia para sortear a los defensas. Además, tanto como extremo izquierdo como extremo derecho, su habilidad goleadora estaba fuera de toda duda. El futbol inglés tenía a la mejor promesa desde el malogrado Duncan Edwards a finales de los 50, otro futbolista del Manchester Utd. que falleció en la tragedia de Munich. Pero había un pequeño problema: Best no era inglés, era norirlandés y no podía jugar en la selección inglesa. La temporada siguiente, 1964-65 fue la explosión del fenómeno Best. Aquel año, los Bubsy Boys ganaron la liga después de 8 años,  y George Best jugó 41 partidos y marcó 14 goles. Su pelo largo, su juventud y sus atractivas pintas de joven Beat  hicieron de él un ídolo de los jóvenes ingleses con un culto cercano al de una estrella del rock, en plena era de la beatlemanía. Las jovencitas de todo el Reino Unido se pirraban por él y día si y día también recibía cartas de admiradoras que iban más allá de sus indudables aptitudes y cualidades futbolísticas. George Best era aún demasiado joven y bastante inconsciente e irresponsable, y a medida que aumentaba su gloria y repercusión mediática (y su cuenta corriente) sus ganas de disfrutar de los placeres de la riqueza aumentaron sin control alguno. A mediados de los 60 comienzan a ser célebres en Manchester sus salidas nocturnas (algo insólito en un deportista de la época) y sus borracheras, a veces hechas públicas por la prensa y otras no. El caso es que el joven Best estaba desarrollando una nefasta afición al alcohol que le iba a dar funestas consecuencias, aunque su condición de alcohólico no se consolidará hasta años más tarde.  


 Se dice que el momento en cual George Best comenzó su proyección como figura internacional fue el partido de cuartos de final de la Copa de Europa frente al Benfica portugués en 1966, en la cual Best marcó dos goles.  La prensa internacional descubre a un nuevo fenómeno del balompié y pronto se le pone a la altura de los grandes astros del momento, Pelé, Sívori, Müller, o su compañero en el United Bobby Chartlon, el hombre que aquel 1966 lideraría a la selección inglesa campeona del mundo. No obstante, Best seguía empeñado en llevar una vida de juerguista y mujeriego, cosa de la que la prensa empezaba a hacerse eco. Empiezan a hacerse célebres sus encuentros sexuales con jovencitas en hoteles y en su domicilio, mientras amigos y compañeros de su equipo espiaban escondidos y fascinados las hazañas eróticas de Georgie. El norirlandés tenía un carácter simpático y afable que lo hacía muy accesible a la prensa y al aficionado y por ello fue el primer futbolista que fue requerido masivamente por los medios de comunicación. A finales de 1965 fue entrevistado en el famosos programa musical Pop of the Tops. A los 19 años George Best se había convertido en un fenómeno social, algo que en el Reino Unido jamás había ocurrido con un futbolista. Empieza a ser conocido como el quinto Beatle y el mundo estaba a sus pies.     

Los años siguientes deportivamente hablando fueron los mejores para George Best. En 1967 consigue su segunda liga con el United y al año siguiente ganó con los Red Devils la Copa de Europa frente al Benfica. Era ya el mejor futbolista de la liga inglesa y uno de los mejores del mundo. Nombrado el mejor futbolista europeo de 1968 por la Asociación de Periodistas de Futbol, Georgie Best estaba en la cima de su carrera, habiendo sido además el máximo goleador de la liga inglesa aquella temporada . Ya había debutado en la selección de Irlanda del Norte, en la cual participaría en 37 ocasiones. Pero el combinado de Ulster se el quedaba pequeño: era el mejor futbolista de su país con diferencia ya que la mayor parte de sus compañeros de selección jugaban en equipos de segunda fila ingleses o escoceses o en clubes amateurs. Los goles y el talento de Georgie no fueron suficientes para clasificar a Irlanda del Norte en el mundial de Inglaterra de 1966 o en el de México de 1970, la del Ulster era una selección muy modesta. La Federación inglesa consideró convocar a Best en la selección de Inglaterra, pero el siempre se negó. Sus gestas deportivas, su fama y sobre todo su fidelidad a los colores de su país le convirtieron en un héroe nacional en Irlanda del Norte y en un símbolo de la cultura irlandesa. En unos años (finales de los 60)  donde la violencia en el norte de la isla esmeralda vivió algunos de sus episodios más duros, el hecho de que George Best fuese norirlandes  siempre fue visto con recelo por algunos sectores en Inglaterra (la pregunta: ¿será Best simpatizante del IRA?), de hecho su postura de negarse a participar en la selección inglesa (con al que hubiese podido participar en Mundiales y Eurocopas) siempre fue vista en su país y fuera de él como una reafirmación de su identidad irlandesa y un rechazo al Reino Unido.     
    

La vida disoluta del Belfast Boy aumentaba (juegas, borracheras) y después de la  Copa de Europa de 1968 parecía que George quería entregarse a los placeres de la vida, no cuidarse nada como deportista y relajar su esfuerzo en los terrenos de juego. Comenzaba en ese momento el declive personal y profesional de George Best. Su tirón mediático aún permanecía intacto (entrevistas, actos sociales, anuncios para TV) pero su rendimiento en el Manchester United descendió algo en la temporada 68-69 (e irá cayendo en picado año tras año) a pesar de que marcó aquel año 22 goles. Best además se metió en el negocio de la noche e inauguró dos nightclubs, además de varias tiendas de ropa. El soltero de oro del futbol británico seguía dándole al fornicio con al primera que conocía y ahora demás empezaba a tener problemas con el juego. Su afición al alcohol estaba convirtiéndose en un serio problema (su madre de hecho era alcohólica) y además estaba desarrollando la funesta manía de fundir todo el dinero que ganaba. Tenía además problemas con la justicia- peleas en pubs, denuncias por acoso o intento de violación- que su abogado trataba de tapar y de muchas de ellas que no se supo hasta bastantes años después.

A principios de los 70 en el United su estrella había declinado, ya no era el glorioso Georgie Best de los 60, aunque aún seguía siendo una pieza esencial en el equipo y de vez en cuando, en algún que otro partido su estrella volvía a brillar. Pero con 25 años, era imperdonable que se encontrase en un momento de forma relativamente bajo. Sus cualidades como futbolista, fueron lo que le hizo mantenerse en el Manchester United hasta 1974, ya que el club se estaba cansando ya de sus excesos y escándalos, bien reportados por al prensa. El mito George Best empieza a derrumbarse; aunque aún era un icono pop en el Reino Unido, ya había dejado de ser ese ídolo de masas de mediados de los 60 y sucesos como la retirada y posterior fundición de su figura de cera en el museo Madame Toussaint debido a que su figura ya no era un buen ejemplo para la juventud demostraban hasta que punto el ídolo caía. El Manchester United se cansó de aquel borracho de 27 años y en enero de 1974, cuando aún no había finalizado la temporada, le dio puerta. Aquel año, el Manchester United, cuyo rendimiento había bajado considerablemente tras su título europeo de 1968, descendió a segunda división   


La vida como futbolista profesional de George Best se extendió hasta 1983, pero esos 10 últimos años fueron intermitentes y oscuros. En el periodo 1974-1976 firmó con cinco equipos, en los cuatro primeros jugó menos de 5 partidos en cada uno: Jewish Guild, Dunstable Town (no llegó a jugar ningún partido), Stockport Country y Cork Celtic - un equipo sudafricano, 2 equipos de la segunda inglesa y uno de la liga irlandesa- y 23 partidos con el club estadounidense  Los Angeles Aztecs. No importaba que el fichaje por el Cork en 1975 hubiese atraído a multitud de espectadores al estadio del equipo de la segunda ciudad de Irlanda o que tras su salida del United fuese recibido como una estrella por su nuevo club, el sudafricano Jewish Guild, Best hacía simplemente lo que le daba la gana (no asistía a entrenamientos) y así no duraba en los equipos lo que un suspiro, de hecho en la temporada 74-75 la pasó en casi en blanco (tres partidos con Stockport) después de su accidentada salida del Dunstable. En Los Angeles pareció sentar la cabeza y en la primera temporada (1976) se convirtió en la estrella de la ignota liga USA (en la que jugaban Pelé, Beckenbauer y otras estrellas internacionales en desguace). Sus goles allí y la mejora en su juego hicieron que regresase a la segunda división inglesa en la temporada 1976-77, con 30 años en el Fulham. Las juergas, el alcohol y los pubs continuaron, pero Georgie hizo un una buena temporada allí. A principios de la siguiente abandona el club y vuelve a Los Angeles Aztecs (1977-78), para luego seguir en EEUU en Fort Lauderdale Strikers (1978-79). En 1977 dejó de ser convocado por la selección de Ulster (solo había jugado 8 partidos en los últimos 5 años). Estaba claro que ya antes de cumplir los 30 años George Best era un futbolista en decadencia. Pero lo peor es que el declive no era solo deportivo, sus finanzas, debido a su caro tren de vida y a sus ruinosos negocios (en California continuó en el negocio de los garitos nocturnos) le estaban llevando a la bancarrota, y además sus problemas con el alcohol se acrecentaban. En 1978, su madre, Anne, de la que parecía haber heredado su afición por la bebida, falleció en Belfast de una afección cardiaca.  Ese año, George se casó con la modelo y playmate británica Angie Mac Donald-Janes, quien le dio un hijo, Callun, nacido en 1981.  


En 1979 Best regresó al RU para jugar en la primera división escocesa con el Hibernian de Edimburgo, equipo en el que jugó hasta 1980. Su estancia en el club escocés fue bastante tumultuosa y no solo en lo deportivo- el equipo bajó a segunda en 1980- ya que el norirlandés fue protagonista de varios incidentes etílicos, el más grave el que le costó su semiexpulsión del club, cuando se pegó con presidente del Hibernian tras una borrachera. Volvió a EEUU para jugar en San José Earthquakes (1980-81), ya con problemas evidentes de alcoholismo e incidentes con la justicia como un robo de cartera a una mujer para conseguir dinero para seguir bebiendo. Su salud se resiente y deja el fútbol por un tiempo tras su última etapa americana. Semirretirado,  jugó 5 partidos con el  Bournemouth  de 3ª división en 1982  y a finales de 1983 jugó 4 partidos en Australia con Brisbarne Lions. Terminaba así la carrera de futbolista profesional de George Best. Pese a que a principios de 1982 se encontraba sin equipo, tenía 36 años y había dejado de ser internacional cinco años atrás, el seleccionador de Irlanda del Norte pensó en convocarlo para el Campeonato Mundial de 1982, en el cual Ulster participó después de 24 años de ausencia en un Mundial. Esta convocatoria sería simbólica más que otra cosa, ya que su más que evidente alcoholismo desaconsejaba cualquier participación en eventos deportivos de magnitud.    

En los años posteriores, George Best trató de vivir de las rentas o más bien tratar de gastar todo lo que había ganado, o mejor dicho, lo poco que le quedaba. En 1984 fue detenido y encarcelado unos días por conducir borracho y por resistencia a la autoridad. Dos años más tarde se divorcia de Angie, con su cuenta corriente por los suelos.  Su dependencia del alcohol se agrandará año tras año, hasta el punto de llegar a comparecer borracho en programas de televisión, tal y como ocurrió en 1990. George Best era ya un guiñapo, un ser acabado como persona que ya a nadie recordaba la celebridad que un día fue. En los años 90 trata de rehabilitarse, aunque su organismo esta ya muy deteriorado y es evidente que George Best, gordo y canoso, padece una salud muy delicada consecuencia de sus excesos. En 1995 se casó con Alex Pursey, de la que se divorciará en 2004. En 2002 sufrió un transplante de hígado, pero continuó bebiendo y teniendo problemas por conducir borracho. No obstante, a George Best se le sigue admirando retrospectivamente desde el mundo del fútbol y por todos aquellos que le vieron jugar; en 1999 fue elegido el decimosexto mejor jugador de fútbol de la historia, mientras que para Pelé Best era uno de los mejores 125 futbolistas vivos 2004. Pero si en cuanto a su vida deportiva todo eran buenas palabras, no se podía decir lo mismo de su vida personal: en 1998, su mujer Alex declaró para la biografía oficial del futbolista que su marido la pegó en más de una ocasión y que también maltrató a otras novias. También se supo que en 1972 intentó violar a una camarera en Manchester y que tuvo al menos dos hijos de relaciones anteriores a sus matrimonios. Best nunca negó que pegase a Alex.          

 
En octubre de 2005 una infección de hígado de extrema gravedad le llevó a ingresar en el hospital. Su estado se va empeorando conforme pasan los días y la prensa británica se hace eco de que el gran George Best está al borde de la muerte. El tabloide News of the World publicó el 20 de noviembre una foto de Best en la cama y lo que parecía su despedida: “no muráis como yo”. El 25 de noviembre de 2005 George Best falleció en el hospital Cromwell de Londres debido a una infección de pulmón y a un fallo múltiple de organismo. El 3 de diciembre fue su funeral en Belfast, tras el cual fue enterado junto a su madre.  La muerte de George Best trajo una revalorización de su figura en Irlanda del Norte, donde se destacó el hecho que durante un tiempo, el deportista había sido el personaje más célebre y que mayor proyección internacional dio al pequeño país, más allá de sus problemas políticos y militares. Se inaugurarán multitud de monumentos al jugador y en 2006 el aeropuerto de Belfast pasa a llamarse George Best Belfast City Airport. Un gran numero de recuerdos, souvenirs y memorabilia sobre George Best se venden aún en Irlanda del Norte.  Y es que George Best, The Belfast Boy, fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. No supo llevar las riendas de su vida y pagó un caro precio por ello, pero sus hazañas deportivas, breves pero memorables, no serán nunca eclipsadas por su oscuro reverso de antideportista, más hedonista que autodestructivo. Fue la rock star del fútbol, el antihéroe de los estadios, el gran guerrero celta, el atleta al borde del abismo, el dios del Manchester United. Fue muchas cosas contradictorias… but he was the best.       



martes, junio 14, 2011

El aparatito de Lumiere X MEN: PRIMERA GENERACIÓN (X MEN: FIRST CLASS)



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Tras su tercera entrega, estrenada en 2006, finalizó la saga inspirada en el célebre cómic de la editorial Marvel X Men (conocido en España como Patrulla X), que junto con los filmes de Spider-Man han sido las más potables traslaciones a la pantalla grande que se han hecho de los tebeos de la mítica editorial norteamericana desde que esta a principios de los 2000 se metiese a la producción de sus propias adaptaciones.  Pero, como los propios fans de X Men percibían y reclamaban, el cómic- repleto de infinidad de personajes desde su nacimiento en 1963- podía dar más de si en forma de nuevas películas, y los productores se han sacado de la chistera un nuevo comienzo de la saga en forma de precuelas (porque tras esta nueva entrega vendrán presumiblemente otras más) y la verdad es que la cosa ha salido bastante bien porque este X Men First Class es tal vez la mejor película de la saga, a pesar de no ser ninguna maravilla ni suponer tampoco ninguna innovación en el género de acción o de ciencia ficción.

En esta ocasión se nos cuenta la juventud de los dos líderes de las bandas de mutantes que aparecieron en las películas anteriores: el Profesor X y Magneto, uno el jefe de los mutantes buenos y el otro cabecilla de los malos, en medio de la lucha sin cuartel que ambas fracciones de humanos genéticamente más evolucionados que el resto (gracias al llamado factor X) mantenían en las tres películas anteriores de la saga. Aquí el profesor Charles Xavier (James McAvoy, en el papel que había interpretado Patrick Stewart) y  Erik Lehnsherr (Michael Fessbender, rejuveneciendo el rol que hizo Ian McKellen) son dos treintañeros que a principios de al década de los 60 tras descubrirse a ellos mismos como los mutantes más poderosos sobre la tierra deciden unir sus fuerzas para salvar el mundo de una inminente III Guerra Mundial en plena guerra fría, crisis de los misiles de Cuba y enfrentamiento entre USA y URSS durante la administración Kennedy. Xavier es un joven profesor inglés de genética con increíbles poderes telepáticos algo arrogante pero con la cabeza bien amueblada, y  Lehnsherr un alemán superviviente en un campo de concentración nazi durante la II Guerra Mundial que busca vengarse del hombre que mató a su madre y que por otra parte potenció sus poderes magnéticos. Ambos se rodearán de un grupo de adolescentes y veinteañeros mutantes con los que terminarán trabajando par la CIA con el fin de detener al enigmático Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un multimillonario megalómanos que ha reclutado también a un grupo de mutantes y que está conspirando para desencadenar un enfrentamiento nuclear entre las dos  superpotencias de la segunda mitad del siglo XX.

Leído el argumento, es fácil concluir que este filme no es solo un homenaje a los orígenes sesenteros del cómic original, sino que también es un tributo al cine de espías e intrigas políticas de los 60 y especialmente a la saga James Bond. El planteamiento retro y camp y la estética sixties del filme (conseguida solo a medias) es la aportación más original de este nuevo título a la saga y al cine de superhéroes en general, con abundantes homenajes en sus imágenes a Barbarella, Modesty Blaise, la serie Los Vengadores (no confundir con el cómic del mismo nombre, también de Marvel) y la ya mentada saga 007. Por lo demás, la película transcurre con un guión previsible y fácil pero disfrutable y a ratos bastante emocionante. Hay mucha ironía y ganas de sorprender (aunque no lo consigue plenamente) y poca tontería, resultando ser un entretenimiento muy bien conseguido y con un buen acabado, incluido buenos efectos especiales y un reparto que con una mayoría de jóvenes rostros cumple con creces. Los seguidores del cómic original y de la serie de películas encontrarán a personajes que ya habían aparecido en los filmes previos- a parte del Profesor X y Magneto- como Bestia/Hank McCoy o Mística, y nuevos mutantes en la pantalla como Emma Frost, Banshee, Angel Salvadore o Havok, todos ellos con sus consabidos poderes extraordinarios. Incluso Hugh Jackman hace un divertido Cameo como Lobezno. En resumidas cuentas, un más que entretenido espectáculo.
   

lunes, junio 13, 2011

YA ESTAMOS EN EL TOP 20.000 DE BLOGS DE WIKIO


En este mes de junio de 2011, RAYOS C EN LA OSCURIDAD, ha alcanzado el nº 19.302 en el ranking Top Blogs Wikio, experimentando una espectacular subida desde el puesto 78.397 del mes de mayo

http://www.wikio.es/sources/rayosc.blogspot.com-251A


Pues eso, ¡estamos imparables! 
Muchas gracias a todos por rconseguir que rayosc se codee con algunos de los 20.000 mejores blogs del mundo

lunes, junio 06, 2011

El aparatito de Lumiere PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA (LES PETIS MOUCHOIRS)


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El éxito autóctono en las taquillas francesas de los últimos meses trata de repetir repercusión en el resto de Europa. Sus ingredientes suelen ser los efectivos para lograr una considerable afluencia de público: mezcla de melodrama y comedia, realismo costumbrista y protagonismo coral, sin huir de algunas trampas en forma de cine romántico. En otras palabras, se ha tratado de hacer una película en algunos aspectos próxima a los cánones hollywoodienses del drama-comedia, aunque no se haya renunciado al genuino sello galo, algo que el cine francés, sea cual sea el género abordado, jamás pierde ni esforzándose en ello. Y al final, Pequeñas mentiras sin importancia es una película inteligente, sobria y que se deja ver con sumo interés, aunque también es cierto que es algo irregular -hasta la mitad de la película la cosa se mantiene en niveles muy discretos y farragosos- y también algo tramposa y embaucadora. Un producto que trata de ser una mezcla de retrato generacional (de gente entre 35-45 años), crónica realista y estudio psicológico, aunque solo consigue sus propósitos de conmover y hacer pensar al público de manera tibia.

En realidad, es difícil saber porque esta película, dirigida con tino por el realizador y actor Guillaume Canet (ausente en esta segunda faceta en la película), se muestra veces como un quiero y no puedo si cuenta con un argumento y premisa bastante sólidas y unas actuaciones excelentes por parte de un largo reparto con algunos de los mejores intérpretes del cine francés. Tal vez sea lo confuso del rumbo de las diferentes historias que se cuentan lo que hace que esta película solo se a capaz de mostrar sus excelentes cartas ya casi al final de la misma. Un marco espacial prácticamente único - una localidad costera donde Max, el mayor y virtual líder de un grupo de amigos tiene una vivienda- un grupo de personajes que interactúan exclusivamente entre ellos en dicho marco a la manera teatral – una pandilla de tardotreintañeros, cuarentones y algún cincuentón, algunos casados, otros en situación complicada, y alguno con críos - y una premisa: un amigo del grupo que se debate entre la vida y la muerte en parís tras haber sufrido un grave accidente, mientras sus camaradas tratan de pasar el verano como siempre lo han pasado y centrados únicamente en sus problemas, ya que cada uno tiene o arrastra un vicisitud propia que de alguna manera termina afectando a los demás de manera indeseada. La imposibilidad de separar y abstraerse de los intereses y problemas personales en un entorno en donde se vive una tensa calma presidida por el fantasma del amigo moribundo  y la sensación de que todos están llevando a  cabo una comedia para no herir ni desconcertar a los demás ni tampoco para fastidiar un momento que tradicionalmente ha sido de felicidad para ellos, es lo que presida esta historia en realidad  formada de pequeñas historias que algunas veces se antojan un tanto maniqueas e impostadas pero que son fácilmente reconocibles y a priori creíbles.  No obstante el pretendido  realismo de esta película de la impresión de no haberse conseguido por la sumisión de al historia a algún artificio sentimental o de comedia fácil perfectamente prescindible.

Como ya se ha indicado antes, es digno de mencionar el enorme trabajo interpretativo del largo reparto coral de esta película pese a que la galería de personajes sea desigual en cuanto a peso, algunos no se exploten como es debido y muchos de los intérpretes sean meros comparsas.  François Cluzet, Benoit Magimel, Gilles Lelouche, Valérie Bonneton, Jean Dujardin, y la últimamente omnipresente Marion Cotillard (compañera sentimental del director), entre otros,  están muy, muy  bien. Muchos de los intérpretes tienen su momento para lucirse y realmente lo aprovechan. Aunque el carácter y costumbres francesas puedan resultar algo peculiares para nosotros en algunos aspectos, es fácil identificarse en algunos momentos con situaciones y problemas descritos en esta película. Es una pena que no se haya logrado una matización más acertada en este filme y se hayan recurrido a tantos artificios, porque su interés es indudable.    

viernes, junio 03, 2011

Mís 50 discos que te cagas (26): BOB DYLAN –BLOOD ON THE TRACKS (1975)


 
 
En 1975 Bob Dylan consiguió cerrar muchas bocazas que afirmaban que estaba acabado. Era cierto que el cambio de década había afectado negativamente a la creatividad y constancia en la carrera del que una vez se llamó Robert Allen Zimmerman, pero con Blood on The Tracks Dylan demostró que era aún el más  grande cantante compositor sobre la tierra con un álbum magistral, tal vez el mejor de su carrera: un Dylan de 34 años, maduro, cuerdo, sabio, descreído y seguro de si mismo, con un poso aún más  cínico que otras veces desgranó un cancionero emocional de altos vuelos. Todo vino a enderezar su un tanto irregular y errática carrera en la primera mitad de los 70, una época donde un Dylan con problemas personales (fracaso matrimonial) y demasiado ocupado en terrenos ajenos a la música (literatura, interpretación, cine, vida social) publicó discos - de manera un tanto espaciada- que aunque aceptables estaban muy por debajo de su gloriosa producción en los 60.   

Blood on The Tracks se concibió como un regreso a las raíces acústicas, pero no es solo un disco de folk, ya que pese a predominar el formato acústico hay blues, rock adulto (Adult Contemporary, que se llamaba entonces), y, por supuesto, folk rock. Dylan grabó el disco en Nueva York,  pero no contento con el resultado en algunos temas, los regrabó en Minneapolis con nuevos músicos poco antes de la publicación del LP en enero de 1975. Blood on The Tracks se convirtió fue un nuevo nº 1 en álbumes para Dylan y obtuvo las mejores críticas para un disco suyo en muchos años. Piezas emocionantes y líricas como Simple Twist of Fate (un Dylan en su faceta más melódica) o Shelter from the Storm (impresionante y desnuda, hecha para poder nudos en la garganta, con sus tañidos de guitarra) se han convertido en temas clásicos dylanianos que todo amante de la música debe oír. Por no hablar de un temazo con mayúsculas, la maravillosa Tangled Up in Blue, una de las mejores canciones de siempre de Bob Dylan y todo un estándar: una letra alucinante con varias historias contadas desde diferentes perspectivas, una melodía poderosa y una impecable interpretación del maestro, el Bob Dylan maduro en estado puro, un modelo para las nuevas generaciones de cantautores; que gran canción, Dios mío.      

Hay alguna referencia en plan venganza a su fracaso matrimonial como en la irónica Idiot Wind, un tema estilísticamente pone los patrones de las creaciones gente como Bruce Springsteen, Dire Straits o Tom Petty. You´re a Big Girl Now  es otro highligt del disco en forma de balada acústica que remite al Dylan de la época de Blonde on Blonde, mientras que Lily, Rosemary and the Jack of Hearts ofrece una nueva y hermosa narración dylaniana naturalista como en sus mejores tiempos de trovador contemporáneo: el de Duluth seguía siendo el literato del rock por excelencia.

Bob Dylan puso al día su música con Blood on The Tracks y adaptó sus letras a un nuevo marco de decepción generacional tras los felices sesenta en una época en crisis que afectaba tanto a las vidas personales como al entorno social occidental que había renunciado a la fuerza a muchos ideales. Dylan continuó siendo con este disco el gran cronista del rock, pero a medida que los años iban pasando su estrella se apagaba y Blood on The Tracks por esto es considerada la última obra maestra de Bob Dylan. Ya nada volvió a ser como antes con un Dylan más mito que nunca pero artísticamente muy irregular. Por ello, el valor de Blood on The Tracks ha de cotizarse aún más si cabe. 


FICHA TÉCNICA

Géneros: Folk Rock, Cantautor, Rock Acústico, Folk, Rock Adulto
Publicación: enero 1975
Sello original: Columbia
Producción: Bob Dylan
Duración: 51:42
Músicos:
Bob Dylan: voz, guitarra, harmónica, órgano, mandolina
Billy Peterson: bajo
Eric Weissberg: banjo, guitarra
Charles Brown III: guitarra
Tony Brown: bajo
Buddy Cage: steel guitar
Billy Berg: batería
Barry Kornfeld: guitarra
Paul Griffin: órgano, teclados
Richard Crooks: batería
Greg Inhofer: teclados
Thomas McFaul: teclados
Chris Weber: guitarras
Kevin Odegard: guitarra
Peter Ostroushko: mandolina
  
Track listing

1- Tangled Up in Blue
2- Simple Twist of Fate
3- You´re a Big Girl Now
4- Idiot Wind
5- You´re Gonna Make Me Lonesome When You Go
6- Meet Me in the Morning
7- Lily, Rosemary and the Jack of Hearts
8- If You See Her, Say Hello
9- Shelter from the Storm
10- Buckets of Rain

jueves, junio 02, 2011

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XI)

 Agua y luz (reflejo) (2008)


 Mirada de avestruz (2010)


 Ruedas sobre el acantilado (2010)


Vista al mar sin aumentar (2009)

martes, mayo 31, 2011

El aparatito de Lumiere- MEDIANOCHE EN PARÍS (MIDNIGHT IN PARIS)


 


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Salvo en la un tanto discreta Vicky Cristina Barcelona (2008), no le va mal a Woody Allen cada vez que rueda en Europa y se adentra en el cine del viejo continente, como ya demostrase en sus dos películas británicas Match Point (2005) y Scoop (2006). Solo que en esta ocasión la cosa ha salido mejor aún que en su díptico british  y ha firmado una estupenda película rodada en Francia que sin ser una obra maestra se trata su mejor filme tal vez en los últimos 10 años.  Quizás porque Allen siempre ha tenido cierta afinidad y feeling con el país galo, en donde ha obtenido un reconocimiento en muchos aspectos mayor que en su propio país, en esta ocasión se ha imbuido totalmente del espíritu y encanto de la capital parisina y ha conseguido hacer una comedia con apuntes románticos y fantásticos que es todo un homenaje a al ciudad de al luz y a su influencia en el imaginario colectivo y en la cultura y el arte del siglo XX, con un mensaje claro: París fue y ha sido siempre una celebración de la vida y de la imaginación.  Una vez más, Allen saca su talento de gran comunicador cinematográfico y hace partícipe al público de un espectáculo verdaderamente optimista, genial y sobre todo muy divertido.

París es la protagonista real y transtemporal de esta película en donde sitúa las tribulaciones de sus siempre atribulados personajes de la burguesía norteamericana, en esta ocasión tomando como eje al personaje de un joven aspirante a escritor de (en realidad corrector de guiones cinematográficos y dueño de una tienda de memorabilia en California) que viaja a la capital francesa junto con su futura esposa y los padres de esta. Este personaje, interpretado con convicción por Owen Wilson, no deja de ser un trasunto mas joven del propio Allen actor, como ya ocurrió con John Cusack en Balas sobre Broadway, y en ese sentido, Wilson cumple perfectamente como alter ego de Woody. Lo que al principio parece la típica comedia conyugal-psicológica alleniana con el encuentre sorpresivo de los dos prometidos con otra pareja americana de conocidos (y los consabidos recelos y malentendidos) pronto torna en otra cosa cuando Gil, el protagonista una medianoche se adentra sin saber como en el París bohemio de los años 20, la época parisina que el ama, en un extraño viaje en el tiempo que se repite cada noche a las 12 y en el que tiene la oportunidad de conocer, departir, charlar e incluso disfrutar de la noche Parisina con Scott Ftizgerald y su mujer Zelda, Hemingway, Picasso, Gertrude Stein, Cole Porter, Dalí, Buñuel, el torero Juan Belmonte…que incluso le ayudaran con su atascada novela que él trata de escribir con ahínco. La presencia de una joven parisina musa de los artistas llamada Gabrielle (una Marion Cotillard francamente encantadora) se convertirá en el acicate creativo y vitsal definitivo del alucinado -pero feliz con sus curiosas experiencias extratemporales- Gil

Woody Allen se marca una película apasionante en donde todo el ambiente del París de los años 20 esta retratado a la perfección: los cafés, el mundo de los dandys y las flappers, la bohemia de los escritores bañados en absenta, la música en gramófonos y pianos de bar la decoración, el vestuario…Un retrato tal vez un tanto tópico e idealizado, pero que se corresponde fielmente con la imagen mental del París años 20 de su mitómano protagonista. Junto con Owen Wilson y Marion Cotillard  aparecen Rachel McAdams como la sufrida novia del protagonista, Michael Sheen como él pedante  amigo intelectualillo, y ya dentro del elenco de los personajes históricos, Tom Hiddleston como F. Scott Fitzgerald, Kathy Bates como Gertrude Stein,  Corey Stoll como Hemingway y un descacharrante Adrien Brody como Salvado Dalí, entre otros. Y sin olvidar a Carla Bruni, como una guía de museo. Una película divertida, optimista y encantadora que deja un buenísimo sabor de boca y que sin duda hará las delicias tanto de los amantes del Allen más genuino como de los degustadores del arte y la cultura de principios del siglo XX.