sábado, junio 18, 2011

GEORGE BEST, EL TERRIBLE CHICO DE BELFAST


 
Fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. Durante un tiempo lo tuvo todo: fama, dinero, gloria. Fue uno de los primeros futbolistas e incluso deportistas en ser una estrella mediática, pero su propio carácter y otras circunstancias adversas acabaron muy pronto con su exitosa carrera, totalmente desaprovechada. El alcohol y un modo de vida desordenado y disoluto le empujaron al abismo e incluso después de su retirada tuvo que luchar contra sus propios demonios. George Best (1946-2005), futbolista norirlandés, héroe nacional de Irlanda del Norte, icono del Manchester United y todo un personaje, fue en los 60 y 70 una especie de irresponsable y rebelde estrella del rock trasladada al mundo del deporte. Más allá de su un tanto triste leyenda, el Jim Morrison del futbol fue uno de los más brillantes futbolistas que hayan pisado jamás un césped.   

Se ha hecho muy común la existencia a lo largo de la historia, especialmente en el mundo del espectáculo, de los llamados “juguetes rotos”, gente que gozó de fama y de éxito pero que años después cayeron en ele el olvido y en el anonimato, y en casos peores, en desgracia. El futbolista de Irlanda del Norte George Best es uno de esos casos, tal vez el más célebre del mundo del fútbol junto con el del brasileño Garrincha, que como él fue uno de los más grandes jugadores del momento. Best ejemplifica todo lo que un gran deportista (como él lo fue) no debe nunca hacer y sus últimos años fuera de la práctica del llamado deporte rey fueron una consecuencia de sus excesos en su vida deportiva, por los cuales pagó un caro precio.

No obstante, resulta interesante recordar la historia de este hombre, que un día lo tuvo todo y después se quedó sin nada, cuyo nombre esta unido al Manchester United -uno de los mas gloriosos clubes de fútbol de la historia-, a Irlanda del Norte –en una época (años 60 y 70) clave en la historia de esa país en su tormentosa relación con el Reino Unido-, y a los años 60, una década de cambios sociales, comportamentales y culturales que sin duda dió la vuelta a la historia en el siglo XX  y cuyos nuevos ideales de libertad y cambio generacional sin duda influyeron en el surgimiento de la figura de Best, el primer deportista abiertamente canalla, pendenciero y hippy, un hijo claro de los sesenta.


George Best nació en Belfast el 22 de mayo de 1946. Best fue un buen estudiante y desde edad muy temprana demostró sus habilidades balompédicas. A los 11 años tenía claro que quería dedicarse al fútbol profesional y en el futuro y por ello tuvo que hacer que sus padres le cambiaran de colegio tras haber sido admitido en el prestigioso Colegio Grossvenor de Belfast por su brillante expediente académico, ya que ene se centro se dedicaban el rugby era el deporte principal en lugar del fútbol (como en toda Irlanda). En su nuevo colegio, Lisnasharragh, se convirtió en la sensación de los campos de fútbol  gracias a su juego con las dos piernas y a los 15 años el Manchester United se fijó en él. Curiosamente aquel mismo año (1961) el Glentoran de Belfast le rechazó por su complexión entonces delgada. Bob Bishop, el ojeador del United que lo descubrió le comentó al mítico entrenador de los Red Devils  Matt Bubsy, que había descubierto a un genio, y no se equivocaba. Con 15 años, George se muda a Inglaterra y comienza a jugar con los equipos inferiores del United. El 14 de septiembre de 1963 debuta con el primer equipo a los 17 años en Old Traffor, frente al West Bromwich Albion. Aquel Manchester United de Matt Bubsy era uno de los mejores equipos de Inglaterra, pero aún no había hecho ninguna actuación memorable en las por entonces incipientes competiciones europeas y desde el desgraciado accidente de aviación de Munich de 1958, en el cual fallecieron 8 jugadores, había decrecido su hasta entonces interesante colección de títulos que le llevó a ser uno de los más brillantes equipos ingleses de los 50. El gran delantero Bobby Chartlon lideraba a unos “Bubsy Boys” cuyo destino iba a cambiar  

En total, George Best disputó 26 partidos con el Manchester United en la temporada 1963-64, aún teniendo edad de futbolista  juvenil. Como extremo izquierdo, se consolidó en el primer equipo a principios de 1964 y marcó 6 goles en total, el primero en su segundo partido en diciembre de 1963 frente al Burnley. El joven Best se convirtió en el futbolista revelación de la First Division inglesa aquel año y todo el mundo hablaba de su habilidad para penetrar en el área contraria, su velocidad y su pericia para sortear a los defensas. Además, tanto como extremo izquierdo como extremo derecho, su habilidad goleadora estaba fuera de toda duda. El futbol inglés tenía a la mejor promesa desde el malogrado Duncan Edwards a finales de los 50, otro futbolista del Manchester Utd. que falleció en la tragedia de Munich. Pero había un pequeño problema: Best no era inglés, era norirlandés y no podía jugar en la selección inglesa. La temporada siguiente, 1964-65 fue la explosión del fenómeno Best. Aquel año, los Bubsy Boys ganaron la liga después de 8 años,  y George Best jugó 41 partidos y marcó 14 goles. Su pelo largo, su juventud y sus atractivas pintas de joven Beat  hicieron de él un ídolo de los jóvenes ingleses con un culto cercano al de una estrella del rock, en plena era de la beatlemanía. Las jovencitas de todo el Reino Unido se pirraban por él y día si y día también recibía cartas de admiradoras que iban más allá de sus indudables aptitudes y cualidades futbolísticas. George Best era aún demasiado joven y bastante inconsciente e irresponsable, y a medida que aumentaba su gloria y repercusión mediática (y su cuenta corriente) sus ganas de disfrutar de los placeres de la riqueza aumentaron sin control alguno. A mediados de los 60 comienzan a ser célebres en Manchester sus salidas nocturnas (algo insólito en un deportista de la época) y sus borracheras, a veces hechas públicas por la prensa y otras no. El caso es que el joven Best estaba desarrollando una nefasta afición al alcohol que le iba a dar funestas consecuencias, aunque su condición de alcohólico no se consolidará hasta años más tarde.  


 Se dice que el momento en cual George Best comenzó su proyección como figura internacional fue el partido de cuartos de final de la Copa de Europa frente al Benfica portugués en 1966, en la cual Best marcó dos goles.  La prensa internacional descubre a un nuevo fenómeno del balompié y pronto se le pone a la altura de los grandes astros del momento, Pelé, Sívori, Müller, o su compañero en el United Bobby Chartlon, el hombre que aquel 1966 lideraría a la selección inglesa campeona del mundo. No obstante, Best seguía empeñado en llevar una vida de juerguista y mujeriego, cosa de la que la prensa empezaba a hacerse eco. Empiezan a hacerse célebres sus encuentros sexuales con jovencitas en hoteles y en su domicilio, mientras amigos y compañeros de su equipo espiaban escondidos y fascinados las hazañas eróticas de Georgie. El norirlandés tenía un carácter simpático y afable que lo hacía muy accesible a la prensa y al aficionado y por ello fue el primer futbolista que fue requerido masivamente por los medios de comunicación. A finales de 1965 fue entrevistado en el famosos programa musical Pop of the Tops. A los 19 años George Best se había convertido en un fenómeno social, algo que en el Reino Unido jamás había ocurrido con un futbolista. Empieza a ser conocido como el quinto Beatle y el mundo estaba a sus pies.     

Los años siguientes deportivamente hablando fueron los mejores para George Best. En 1967 consigue su segunda liga con el United y al año siguiente ganó con los Red Devils la Copa de Europa frente al Benfica. Era ya el mejor futbolista de la liga inglesa y uno de los mejores del mundo. Nombrado el mejor futbolista europeo de 1968 por la Asociación de Periodistas de Futbol, Georgie Best estaba en la cima de su carrera, habiendo sido además el máximo goleador de la liga inglesa aquella temporada . Ya había debutado en la selección de Irlanda del Norte, en la cual participaría en 37 ocasiones. Pero el combinado de Ulster se el quedaba pequeño: era el mejor futbolista de su país con diferencia ya que la mayor parte de sus compañeros de selección jugaban en equipos de segunda fila ingleses o escoceses o en clubes amateurs. Los goles y el talento de Georgie no fueron suficientes para clasificar a Irlanda del Norte en el mundial de Inglaterra de 1966 o en el de México de 1970, la del Ulster era una selección muy modesta. La Federación inglesa consideró convocar a Best en la selección de Inglaterra, pero el siempre se negó. Sus gestas deportivas, su fama y sobre todo su fidelidad a los colores de su país le convirtieron en un héroe nacional en Irlanda del Norte y en un símbolo de la cultura irlandesa. En unos años (finales de los 60)  donde la violencia en el norte de la isla esmeralda vivió algunos de sus episodios más duros, el hecho de que George Best fuese norirlandes  siempre fue visto con recelo por algunos sectores en Inglaterra (la pregunta: ¿será Best simpatizante del IRA?), de hecho su postura de negarse a participar en la selección inglesa (con al que hubiese podido participar en Mundiales y Eurocopas) siempre fue vista en su país y fuera de él como una reafirmación de su identidad irlandesa y un rechazo al Reino Unido.     
    

La vida disoluta del Belfast Boy aumentaba (juegas, borracheras) y después de la  Copa de Europa de 1968 parecía que George quería entregarse a los placeres de la vida, no cuidarse nada como deportista y relajar su esfuerzo en los terrenos de juego. Comenzaba en ese momento el declive personal y profesional de George Best. Su tirón mediático aún permanecía intacto (entrevistas, actos sociales, anuncios para TV) pero su rendimiento en el Manchester United descendió algo en la temporada 68-69 (e irá cayendo en picado año tras año) a pesar de que marcó aquel año 22 goles. Best además se metió en el negocio de la noche e inauguró dos nightclubs, además de varias tiendas de ropa. El soltero de oro del futbol británico seguía dándole al fornicio con al primera que conocía y ahora demás empezaba a tener problemas con el juego. Su afición al alcohol estaba convirtiéndose en un serio problema (su madre de hecho era alcohólica) y además estaba desarrollando la funesta manía de fundir todo el dinero que ganaba. Tenía además problemas con la justicia- peleas en pubs, denuncias por acoso o intento de violación- que su abogado trataba de tapar y de muchas de ellas que no se supo hasta bastantes años después.

A principios de los 70 en el United su estrella había declinado, ya no era el glorioso Georgie Best de los 60, aunque aún seguía siendo una pieza esencial en el equipo y de vez en cuando, en algún que otro partido su estrella volvía a brillar. Pero con 25 años, era imperdonable que se encontrase en un momento de forma relativamente bajo. Sus cualidades como futbolista, fueron lo que le hizo mantenerse en el Manchester United hasta 1974, ya que el club se estaba cansando ya de sus excesos y escándalos, bien reportados por al prensa. El mito George Best empieza a derrumbarse; aunque aún era un icono pop en el Reino Unido, ya había dejado de ser ese ídolo de masas de mediados de los 60 y sucesos como la retirada y posterior fundición de su figura de cera en el museo Madame Toussaint debido a que su figura ya no era un buen ejemplo para la juventud demostraban hasta que punto el ídolo caía. El Manchester United se cansó de aquel borracho de 27 años y en enero de 1974, cuando aún no había finalizado la temporada, le dio puerta. Aquel año, el Manchester United, cuyo rendimiento había bajado considerablemente tras su título europeo de 1968, descendió a segunda división   


La vida como futbolista profesional de George Best se extendió hasta 1983, pero esos 10 últimos años fueron intermitentes y oscuros. En el periodo 1974-1976 firmó con cinco equipos, en los cuatro primeros jugó menos de 5 partidos en cada uno: Jewish Guild, Dunstable Town (no llegó a jugar ningún partido), Stockport Country y Cork Celtic - un equipo sudafricano, 2 equipos de la segunda inglesa y uno de la liga irlandesa- y 23 partidos con el club estadounidense  Los Angeles Aztecs. No importaba que el fichaje por el Cork en 1975 hubiese atraído a multitud de espectadores al estadio del equipo de la segunda ciudad de Irlanda o que tras su salida del United fuese recibido como una estrella por su nuevo club, el sudafricano Jewish Guild, Best hacía simplemente lo que le daba la gana (no asistía a entrenamientos) y así no duraba en los equipos lo que un suspiro, de hecho en la temporada 74-75 la pasó en casi en blanco (tres partidos con Stockport) después de su accidentada salida del Dunstable. En Los Angeles pareció sentar la cabeza y en la primera temporada (1976) se convirtió en la estrella de la ignota liga USA (en la que jugaban Pelé, Beckenbauer y otras estrellas internacionales en desguace). Sus goles allí y la mejora en su juego hicieron que regresase a la segunda división inglesa en la temporada 1976-77, con 30 años en el Fulham. Las juergas, el alcohol y los pubs continuaron, pero Georgie hizo un una buena temporada allí. A principios de la siguiente abandona el club y vuelve a Los Angeles Aztecs (1977-78), para luego seguir en EEUU en Fort Lauderdale Strikers (1978-79). En 1977 dejó de ser convocado por la selección de Ulster (solo había jugado 8 partidos en los últimos 5 años). Estaba claro que ya antes de cumplir los 30 años George Best era un futbolista en decadencia. Pero lo peor es que el declive no era solo deportivo, sus finanzas, debido a su caro tren de vida y a sus ruinosos negocios (en California continuó en el negocio de los garitos nocturnos) le estaban llevando a la bancarrota, y además sus problemas con el alcohol se acrecentaban. En 1978, su madre, Anne, de la que parecía haber heredado su afición por la bebida, falleció en Belfast de una afección cardiaca.  Ese año, George se casó con la modelo y playmate británica Angie Mac Donald-Janes, quien le dio un hijo, Callun, nacido en 1981.  


En 1979 Best regresó al RU para jugar en la primera división escocesa con el Hibernian de Edimburgo, equipo en el que jugó hasta 1980. Su estancia en el club escocés fue bastante tumultuosa y no solo en lo deportivo- el equipo bajó a segunda en 1980- ya que el norirlandés fue protagonista de varios incidentes etílicos, el más grave el que le costó su semiexpulsión del club, cuando se pegó con presidente del Hibernian tras una borrachera. Volvió a EEUU para jugar en San José Earthquakes (1980-81), ya con problemas evidentes de alcoholismo e incidentes con la justicia como un robo de cartera a una mujer para conseguir dinero para seguir bebiendo. Su salud se resiente y deja el fútbol por un tiempo tras su última etapa americana. Semirretirado,  jugó 5 partidos con el  Bournemouth  de 3ª división en 1982  y a finales de 1983 jugó 4 partidos en Australia con Brisbarne Lions. Terminaba así la carrera de futbolista profesional de George Best. Pese a que a principios de 1982 se encontraba sin equipo, tenía 36 años y había dejado de ser internacional cinco años atrás, el seleccionador de Irlanda del Norte pensó en convocarlo para el Campeonato Mundial de 1982, en el cual Ulster participó después de 24 años de ausencia en un Mundial. Esta convocatoria sería simbólica más que otra cosa, ya que su más que evidente alcoholismo desaconsejaba cualquier participación en eventos deportivos de magnitud.    

En los años posteriores, George Best trató de vivir de las rentas o más bien tratar de gastar todo lo que había ganado, o mejor dicho, lo poco que le quedaba. En 1984 fue detenido y encarcelado unos días por conducir borracho y por resistencia a la autoridad. Dos años más tarde se divorcia de Angie, con su cuenta corriente por los suelos.  Su dependencia del alcohol se agrandará año tras año, hasta el punto de llegar a comparecer borracho en programas de televisión, tal y como ocurrió en 1990. George Best era ya un guiñapo, un ser acabado como persona que ya a nadie recordaba la celebridad que un día fue. En los años 90 trata de rehabilitarse, aunque su organismo esta ya muy deteriorado y es evidente que George Best, gordo y canoso, padece una salud muy delicada consecuencia de sus excesos. En 1995 se casó con Alex Pursey, de la que se divorciará en 2004. En 2002 sufrió un transplante de hígado, pero continuó bebiendo y teniendo problemas por conducir borracho. No obstante, a George Best se le sigue admirando retrospectivamente desde el mundo del fútbol y por todos aquellos que le vieron jugar; en 1999 fue elegido el decimosexto mejor jugador de fútbol de la historia, mientras que para Pelé Best era uno de los mejores 125 futbolistas vivos 2004. Pero si en cuanto a su vida deportiva todo eran buenas palabras, no se podía decir lo mismo de su vida personal: en 1998, su mujer Alex declaró para la biografía oficial del futbolista que su marido la pegó en más de una ocasión y que también maltrató a otras novias. También se supo que en 1972 intentó violar a una camarera en Manchester y que tuvo al menos dos hijos de relaciones anteriores a sus matrimonios. Best nunca negó que pegase a Alex.          

 
En octubre de 2005 una infección de hígado de extrema gravedad le llevó a ingresar en el hospital. Su estado se va empeorando conforme pasan los días y la prensa británica se hace eco de que el gran George Best está al borde de la muerte. El tabloide News of the World publicó el 20 de noviembre una foto de Best en la cama y lo que parecía su despedida: “no muráis como yo”. El 25 de noviembre de 2005 George Best falleció en el hospital Cromwell de Londres debido a una infección de pulmón y a un fallo múltiple de organismo. El 3 de diciembre fue su funeral en Belfast, tras el cual fue enterado junto a su madre.  La muerte de George Best trajo una revalorización de su figura en Irlanda del Norte, donde se destacó el hecho que durante un tiempo, el deportista había sido el personaje más célebre y que mayor proyección internacional dio al pequeño país, más allá de sus problemas políticos y militares. Se inaugurarán multitud de monumentos al jugador y en 2006 el aeropuerto de Belfast pasa a llamarse George Best Belfast City Airport. Un gran numero de recuerdos, souvenirs y memorabilia sobre George Best se venden aún en Irlanda del Norte.  Y es que George Best, The Belfast Boy, fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. No supo llevar las riendas de su vida y pagó un caro precio por ello, pero sus hazañas deportivas, breves pero memorables, no serán nunca eclipsadas por su oscuro reverso de antideportista, más hedonista que autodestructivo. Fue la rock star del fútbol, el antihéroe de los estadios, el gran guerrero celta, el atleta al borde del abismo, el dios del Manchester United. Fue muchas cosas contradictorias… but he was the best.       



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