lunes, diciembre 15, 2025

NUREMBERG

 


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No se puede decir que esta nueva aproximación cinematográfica al histórico primer Juicio de Nuremberg (1945-46) no aporte nada nuevo a otras visiones del acontecimiento histórico que sentó en el banquillo a los mandatarios nazis supervivientes tras la II Guerra Mundial, de hecho el enfoque supuestamente psicológico y el centrarse en la figura del psiquiatra Douglas Kelly (encarnado con solvencia por Rami Maleck)- que atendió al lugarteniente de Hitler Hermann Göring (Russel Crowe, haciendo gala de su versatilidad) en prisión- añaden una cierta originalidad al tema, pero otra cosa es que el resultado sea pleno y acorde con las pretensiones de la empresa. Tomando como punto de partida un libro del periodista estadounidense Lack El-Hai, The Nazi and the Psiychiatrist ,Nuremberg, que indagaba en la relación entre Kelly y Göring, es una película ambiciosa y muy bien realizada que sin embargo no logra ser todo lo lúcida y compleja que debiera. James Vanderbilt, director hasta ahora de productos comerciales y de segunda fila, parece querer reivindicarse como un director serio y con argumentos y puede lograrlo. Por lo demás, el filme cumple con su cometido de testimonio histórico- muy buena ambientación- y de cierta (aunque superficial) indagación de las siniestras y delirantes motivaciones del nacionalsocialismo para jacer lo que hizo, aunque muchos echen de menos tal vez mayor seriedad y por que no menos tics de superproducción comercial. Este filme es de hecho una obra bastante diferente a la histórica ¿Vencedores o Vencidos? (1961), pero se agradecen sus novedades argumentales como el mostrar la vivencia del proceso desde la óptica de los nazis juzgados y el apartarse del tedioso género del cine judicial, el cual solo aparece con cuentagotas.

La película es mas bien un filme casi coral en donde a parte de los dos personajes destacados mencionados antes otros tienen relevancia encarnados por intérpretes solventes: John Slattery, Colin Hanks, Michael Shannon, Richard E. Grant, Leo Woodall o Andreas Pietschmann cumplen muy bien su función en un reparto internacional pero excesivamente centrado en el lado estadounidense y en donde el resto de países aliados que intervinieron en el juicio no son más que meros comparsas en esta película. Hay muy buenos momentos sobre todo cuando se trabaja con la tensión- los intentos de suicidio de los prisioneros- y la confrontación Kelly-Göring (inusual por el contexto) médico y paciente resulta a veces fascinante pero otras algo estéril, siempre magnificada por el excelente trabajo que hace Russel Crowe en la piel del ambiguo e hipócrita criminal nazi, logrando trasmitir la infame catadura moral del personaje. Un acierto el mostrar las imágenes reales de la época de los campos de concentración y de los resultados del holocausto en un muy buena recreación de los momentos del juicio propiamente dicho, que resulta de lo mejor del filme: solo por ese afán didáctico y de denuncia esta película ya merece la pena, así como su retrato de la psique fanática. Es muy oportuno que se sigan haciendo películas que recuerden elementos del pasado no tan lejano para que nada de eso se repita.

martes, diciembre 02, 2025

LA VOZ DE HIND (SAWT AL-HIND RAJAB)

 

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Se cuenta una historial real. Cine denuncia en estado puro y todo transcrito tal y como sucedió. Siguen siendo necesarias películas como esta que recuerdan la función concienciadora y social que debe tener el cine al igual que otros medios o disciplinas artísticas. Estamos ante un filme que consiguió por méritos más que evidentes el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia y el Premio del Público en el Zinemaldi, una pequeña pero muy audaz -tanto en el plano temático como el cinematográfico- producción francotunecina con apoyo de importantes estrellas hollywoodienses y productores internacionales que muestra los desastres de la guerra, el drama de sus víctimas civiles e inocentes, la sinrazón y crueldad de los señores de la guerra y lo terroríficamente absurdo de muchas situaciones (militares, logísticas y borocráticas) en los conflictos bélicos. El genocidio de Palestina por parte de Israel es el amargo y trágico telón de fondo de una historia que sucedió en enero de 2024 y que en este filme en la cual se recrea se cuenta con un recurso tan insólito como escalofriante: el audio real de la llamada a la Media Luna Roja de Hind Rajab, una niña palestina de seis años única superviviente de un tiroteo que acabó con parte de su familia en un coche en el cual se encuentra escondida en medio de un asedio israelí.

En hora y media de metraje (la historia se desarrolla en poco más de 24 horas) y con prácticamente una sola localización (las oficinas de la MLR en Gaza) asistimos a una mezcla de docudrama y recreación dramatizada de un episodio que sobrecoge desde el comienzo y manteniente con un nudo en la garganta hasta el final. Un grupo reducido de actores palestinos, tunecinos e israelíes recrea al pie de la letra la conversación del personal de la MLR con la pequeña Hind (oímos los registros de sus llamadas telefónicas subtitulados) en lo que se convierte en todo un tour de force, una situación desesperada que los dedicados trabajadores y voluntarios no se ven capaces de resolver por culpa de improcedentes limitaciones legales, el caótico estado de las calles por la guerra y los pavorosos e inesperados ataques del ejército israelí. Motaz Malhis, Saja Kilani, Amhed Hlehel y Clara Khoury son los actores principales y realizan un encomiable trabajo trasmitiendo autenticidad, calor humano y angustia y sintiendo genuinamente lo que a buen seguro experimentaron los protagonistas reales de la historia. La realizadora tunecina Kaouther Ben Hania ha realizado un excelente trabajo que consigue con creces su objetivo de conmover y horrorizar al espectador y que además deslumbra con su puesta en escena verista, el manejo de los recursos documentales y la potencialidad del elemento audible y la recreación de escenas a partir de imágenes reales que en aquel día se filmaron en móvil y que también observamos en algunos momentos del filme en paralelo con las imágenes recreadas. Cruel, angustiosa, triste y emocional, La Voz de Hind es un filme que debe visionarse para recordar una funcionalidad importante del medio cinematográfico y para tener en cuenta esa absoluta carnicería que se está perpetrando en un lugar de la tierra.


lunes, diciembre 01, 2025

LOS COLORES DEL TIEMPO (LE VENUE DE L´AVENIR)

 


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Una historia con dos diferentes marcos temporales distantes son potencialmente dos historias que al final convergen y en el caso concreto del arte cinematográfico pueden ser dos películas: esto ocurre con Los colores del tiempo en donde por una parte hay un marco contemporáneo y por otra una historia (que condiciona a la actual) desarrollada a principios del siglo XX, es decir, estamos ante un drama actual y otro de época (todo con algunos ribetes de comedia) que además cumplen su función y constituyen en conjunto una inteligente película que utilizando el melodrama, el romance y ciertas dosais de intriga constituye una loa a la cultura francesa y su rica historia. Cédric Klapisch un director hábil aunque más bien escorado al cine más comercial firma con clase un esforzado trabajo que no hace decaer el interés del espectador en ningún momento y que pone de manifiesto la versatilidad del director.

El punto de partida de la historia lo conforma una herencia, la de una vieja casa de campo cercana a París de la que deben de hacerse cargo treinta descendientes de los propietarios de la misma, abandonada desde los años 40 del siglo XX. Los familiares, la mayoría lejanos y que apenas se conocen entre ellos, nombran a cuatro representantes para realizar un inventario de la casa, los cuatro con diversas ocupaciones y edades que una vez en la vieja vivienda encontraran pinturas, fotografías y correspondencia que una vez pertenecieron a su antepasada Adèle, una joven campesina normanda que a finales del siglo XIX se trasladó la capital francesa en busca de su madre, que la abandonó siendo un ella un bebé. Así, mientras los cuatro desconocidos establecen inesperados vínculos entre ellos mientras tratan de descubrir la procedencia de los objetos y la historia de Adèle, se asiste también a una historia enmarcada en el París de los 1890, una ciudad en plena transformación social e industrial y también bulliciosa y efervescente en su actividad artística y cultural con el nacimiento de la fotografía, el auge de la cultura literaria realista y el triunfo del arte impresionista. Adèle en su viaje traba precisamente amistad con dos jóvenes artistas, Anatole, un aspirante a fotógrafo, y Gaspard, un aspirante a pintor, los cuales serán para ella los guías de una nueva realidad alejada de sus orígenes y en un entorno muy novedoso y algo desconcertante para ella sobre todo cuando el reencuentro con su madre no es el que ella esperaba. El pasado y el presente se van alternando en esta historia con un ejercicio narrativo espectacularmente hábil en donde destacan las escenas de época con una fotografía pictórica y unos entornos intencionadamente algo manieristas (homenaje al impresionismo y la fotografía antigua) pero bellos y efectivos.

Funciona muy bien el reparto en donde destaca Suzanne Lindon como el personaje central- encantadora y convincente-, Jilia Piaton, como Celine una ejecutiva del siglo XXI que termina fascinada por la historia de sus antepasados, Zinedine Soualem como Abdelkrim, un profesor de secundaria decidido a encontrar valor artístico (y sentimental) a los hallazgos de la vieja casa y Abraham Wapler como Seb, un joven fotógrafo actual que hará un inesperado hallazgo que influirá totalmente en su concepción de la vida. Con elementos poéticos, fantasiosos y comediáticos y detectivescos, la película entusiasma, se hace gustar y termina siendo una gran película.




jueves, noviembre 27, 2025

DRACULA (DRACULA: A LOVE TALE)

 


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Para muchos había expectativas óptimas ante esta enésima versión cinematográfica de la inmortal obra de Bram Stoker principalmente por su director, Luc Besson, que hace un año firmó con Dogman su ora maestra en una carrera de más de 40 años, pero ene sta ocasión el realizador galo ha optado por su versión más comercial y autocomplaciente para ofrecer un filme muy irregular aunque con varios elementos de interés que hacen de el un producto vistoso y puede que original aunque de todas todas decepcione a quienes deseen ver un filme terrorífico con todos los items esperables de la mitología del Conde Drácula. De nuevo rodando íntegramente en inglés y volviendo a dar protagonismo a la revelación de Dogman, el norteamericano Caleb Landry Jones quien compone un Drácula histrión a veces pero muy potente y seductor que consigue llevar todo el peso de la historia (esta claro que este actor va creciendo y mucho), esta revisión sin desdeñar elementos de horror dista mucho de ser gótica y es escasamente terrorífica -aún esta reciente el nuevo Nosferatu (2024) de momento la última gran versión al cine de Drácula- apostando por una estética algo engolada e historicista, con un glamour barroco de cómic y una imagen pictórica pero de pegote infográfico que se sirve del anacronismo intencionado para mostrar una imaginería de un siglo XIX (aunque la historia también atraviesa el medioevo en gran parte y los siglos XVII y XVIII) un poco forzada y manierista que resulta a veces en su pretensión autorreferencial y cuasi paródica pero otras chirría por su falta de culminación. En efecto, aay un cierto tono de comedia y un efectivo sentido del humor en este Drácula, que como su título indica se escora al elemento romántico – el ansia por alcanzar el amor inmortal- que subyacía en la historia original y de la que solo Coppola se había ocupado de manera convincente en su adaptación de 1992- y que aquí Besson trata de potenciar quedándose un tanto a medias y sin convencer del todo aunque el esfuerzo se agradece. Se toman demasiadas referencias visuales y de guión con respecto a la versión antes citada(el prólogo en los Cárpatos del siglo XV y con la historia del Príncipe Vlad, que por cierto son de los mejores y más conseguidos momentos del filme) pero al mismo tiempo son muchas las licencias con respecto a la historia de Stoker cambiando nombres de personajes- algo que no es una novedad en las adaptaciones del relato pero que aquí chirría demasiado- y la deconstrucción, reinvención o desaparición de otros, por lo hablar de la inclusión en la trama del elemento del perfume, que realmente no aporta mucho.

Tal vez la película hubiese sido un pestiño sin el concurso de Caleb Landry Jones quien compone un vampiro carismático, romántico y trágico sin perder ironía y sentido del humor en un reparto con tal vez algún error de casting como el de Zoë Bleu en el doble papel de Elisabeta la amante de Vlad Dlacul y de Mina Harker: no transmite la pasión ni el románticismo requerido. Guillaume de Tonquédec, Matilda de Angelis, Ewensn Abid y Cristoph Waltz en el papel de un sacerdote que pretende ser un trasunto de Van Helsing (un guiño a tropos habituales de la ficción terrorífica actual) completan un reparto esforzado que funciona especialmente cunado comparte escena con el protagonista. Un Drácula barroco, ambigüo, enamorado y burlón que resulta eso si muy interesante en una puesta en escena historiada e hiperbólica que a bien seguro hubiera firmado gustoso Ken Russell hace unas décadas. No es una gran adaptación pero puede gustar bastante si se acude a verla sin complejos y partiendo de la premisa de que el ito terrorífico no es la base de la historia

lunes, noviembre 17, 2025

URCHIN

 



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Otro típico caso de película estrenada sin demasiada fanfarria pero que se revela como un gran filme ofreciendo dentro del crudo drama realista social asombrosos elementos onírico y pseudofantasiosos que hacen de su visión una experiencia envolvente y muy grata. Opera prima como director del joven actor Harris Dickinson, quien se reserva un significativo papel secundario en este filme, en un principio Urchin (pordiosero en inglés ) parece presentarse como una obra en la onda de Ken Loach: un joven sin techo y con evidentes problemas de adicciones de nombre Mike (Frank Dillane, un descubrimiento) vaga por Londres en busca de ayuda hasta que un violento hecho le mete en la cárcel; seis meses después con a ayuda de una asitenta social, Mike intentará reconducir su vida consiguiendo un empleo, pero las cosas no salen a pedir de boca en tanto que el muchacho arrastra tras de sí una personalidad difícil, inmadura y poco empática y ni tan siquiera la nueva gente con la que se va rodeando logrará ayudarle en su problemas, los cuales no parece capaz de solucionar por si mismo. Mike no es un personaje amable, ademas de un fracasado es un ser que pone muy poco de su parte y avanza escasamente en su desarrollo personal, pero aún así el espectador puede establecer cierta complicidad con él ya que la película nos muestra su -eso si- honesta lucha interna por medio de situaciones concretas (su intención de mejorar personalmente mediante audios de autoayuda) o muy bien traídas secuencias simbolicas de poso poético que el protagonista ve en su desordenada y enferma cabeza (la visión recurrente de una cueva, la mujer que toca el violín) y que representan sus miedos y la presencia de la fatalidad y la muerte.

La película tiene un tono narrativo muy matizado y lineal concentrado en no excesivo espacio de tiempo y eso nos ayuda a contemplar con mayor detalle la evolución de Mike y sus circunstancias, dando casi siempre un paso hacia delante y dos hacia detrás. Momentos que parece que pueden cambiar la suerte del personaje (la obtención de nuevos empleos, el inicio de una relación con una compa de trabajo) al final no lo hacen en una inteligente estructuración narrativa convirtiendo la crónica de Mike en un relato impredecible y de final muy incierto. La estética realista, más intimista y cálida que cruda, trata de mantener una distancia frente al cine social británico que todos conocemos y parece beber más del viejo Free Cinema de aquel país de hace unas décadas en una visión contemporaneizada en donde los insertos simbólicos, siempre con una estética sobrecogedora y sugerente, parecen dar muchas explicaciones que faltan: como el ambiguo final, que parece mirar a Bergman y al Kubrick de 2001 sin complejos en un múltiple ejercicio narrativo, estilístico y cinéfilo. Este filme no estará mucho en panatalla, por lo que conviene apresurarse a verla.

domingo, noviembre 09, 2025

KARMELE

 


*** y 1/2

Cine histórico bien realizado y contado y que con ropajes melodramáticos y sentimentales se postula en realidad como un sólido trabajo de testimonio de una época y de una situación -la realidad desasosegante de los exiliados en los primeros años del Franquismo- que debería ser recordada con mayor frecuencia. Basada en una novela de Kirmen Uribe (La hora de despertarnos juntos) el filme se esfuerza en ser honesto y en tocar la fibra del espectador, algo que el realizador Asier Altuna consigue en la mayor parte de las veces del metraje mientras que en otras anda menos atinado a causa de un ritmo narrativo tal vez demasiado rápido y que da la sensación de que hace perder bastantes apuntes de la historia en camino. Con todo Karmele es una muy buena película que hace con tal vez menos medios de los deseados- la película se desarrolla en Euskadi, Francia y Venezuela pero se ha rodado prácticamente todo en suelo español- da todo lo que cabe esperarse de un drama de época.

El tono político no abandona la historia, tal y como se puede suponer al tratarse de la crónica de una familia vasca exiliada en los comienzos de la dictadura. La familia de Karmele, muy bien encarnada por Jone Laspiur, abandona su pequeño pueblo de la costa vizcaina por su ideario nacionalista vasco y demócrata y el hecho de tener un hijo, el hermano de la protagonista, en prisión. El hecho de pertenecer a un grupo de canciones y danzas vascas que se exilia al completo y termina triunfando en Francia otorga un momento de felicidad a la familia, pero los padres de la joven (Nagore Aramburu y Javier Barandiaran) decidirán volver a Euskadi pese a que la realidad del entorno vasco y español ahora es claramente desagradable y opresiva mientras que la recién casada Karmele marcha a Venezuela junto con su marido, el músico y militante vasquista Txomin (Eneko Sagardoy) donde tras vivir allí unos buenos años se les plantea la posibilidad de volver a suelo ibérico y luchar contra el régimen en un momento en el que se ansiaba un triunfo aliado en la II Guerra Mundial que podía acabar con el Franquismo. Un relato de elecciones y disyuntivas que se pueden coger o no, dilemas amorosos, luchas idealistas que se quedan en nada, intrigas políticos algo light pero sobre todo un intenso sentido de melodrama inteligente. Bien interpretada y ambientada con mucho detalle y con un soberbio vestuario, Karmele resulta una película honesta e inteligente pese a algunos excesos melodramáticos en momentos puntuales y que viene a rescatar y recordar la fragilidad y los males endémicos de muchos aspectos de nuestra historia además de mostrar comportamientos y sentimientos humanos al límite de una manera creíble y verista.

domingo, noviembre 02, 2025

UNA BATALLA TRAS OTRA (ONE BATTLE AFTER ANOTHER)

 


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En medio de una situación política estadounidense insólita y caótica donde cualquier cosa (perjudicial) puede ocurrir teniendo en el despacho presidencial a un sujeto como Donald Trump ha emergido una curiosa película que en clave de política ficción con un tono asaz desmadrado e incluso paródico ofrece la historia de una confrontación entre una organización terrorista revolucionaria norteamericana y el gobierno y el ejército de Estados Unidos aunque este sea solo el trasfondo de un relato aún más profundo de luchas introspectivas, intrigas militares, relaciones familiares imposibles, traiciones, y sobre todo denuncia de corrupción moral en la sociedad americana. Es un nuevo a cierto de Paul Thomas Anderson, director bien dotado y excelente narrador aunque irregular en su filmografía que en esta ocasión ha realizado un buen filme aunque lejos de los mejores momentos de Magnolia, Pozos de Ambición o incluso su inmediatamente anterior Licorice Pizza.

De nuevo con un reparto coral estelar- algo habitual en los filmes de Anderson- la película apuesta por una puesta de escena caótica y una historia de discurrir veloz al mas puro estilo noventero tarantiniano echando mano de los recursos del cine de acción tradicional ya que la cinta pretende ser engañosamente eso, un thriller de acción que en realidad esconde una crítica sociopolítica envuelta en tonos paródicos y recursos de comedia. Multitud de personajes,algunos escorados a la caricatura, desfilan por la película: Pat “Guetto” Calhoun (Leonardo Di Caprio) más tarde conocido como Bob Ferguson uno de los miembros destacados del comando revolucionario izquierdista 75 Francés, convencido de su lucha pero convertido en un guiñapo inseguro, toxicómano y paranoico cuando oculta su identidad tras ser apresados la mayor parte de sus camaradas, Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), compañera sentimental de Pat, luchadora despiadada y fría y objeto del morboso deseo del principal antagonista del comando, el Coronel Lockjaw (Sean Penn) un repulsivo y fascistoide militar WASP obsesionado con encontrar diecisesis años después de la desarticulación del 75 Francés a la supuesta hija de Pat y Perfidia, Willa (Chase Infinity), ahora una adolescente desesperada con su padre que quiere conocer su pasado, y discípula de Sergio San Carlos (Benicio del Toro), que opera una red clandestina de ayuda a refugiados mexicanos que también cae de cabeza al ejército norteamericano y las facciones más duras del gobierno USA.

Paul Thomas Anderson trata tal vez de abarcar tematicamente demasiado (la tendencia de la extrema derecha más bizarra en EEUU, la situación de la inmigración ilegal procedente de Mexico, la falta de esperanzas y perspectivas entre la población joven estadounidense) y en cierta media la credibilidad del filme, lastrada también por su tono esperpéntico y de cómic, se resiente aún cuando las intenciones son muy sólidas. El uso descarnado de la violencia es bastante notable en un filme que no debe quedarse en un simple entretenimiento de acción e intriga. El reparto por otra parte funciona muy bien sobre todo con unos con un Di Caprio y Penn que ofrecen un buen duelo interpretativo con unos personajes que son una especie de versión bufa y deliberadamente cutre de los Jean Valjean y Javert de Los Miserables de Victor Hugo. Película con muchos argumentos cinematográficos, sin alardes, pero que con sus excesos mostrados puede hacer reflexionar.

domingo, octubre 26, 2025

LOS DOMINGOS

 


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Fue la película triunfadora en el Zinemaldia de Donostia ya puede considerarse la consagración como directora de Alauda Ruiz de Azua, ya que ha firmado un sugerente filme de inusual pero curiosa temática vista a ojos actuales en donde se desgranan las contradicciones y pasiones de la adolescencia, los conflictos familiares y el poder de las convicciones y las determinaciones. La premisa, una joven de 18 años recién cumplidos que decide ingresar en un convento de clausura como novicia en pleno 2025 en un momento historicosocial en donde la iglesia católica ya no atrae a los jóvenes podría indicar que nos hallamos ante una película de corte social con regusto a Ken Loach pero lo interesante es que Los Domingos no se queda solo en en eso: su tema central en el realidad la vivencia intelectual de la adolescencia, esa etapa donde se forjan las conciencias, se adquieren vivencias determinantes y se va fraguando la personalidad. Ainara, interpretada por un jovencísimo valor llamado Blanca Soroa, es una chavala cuyas convicciones religiosas y su profunda fe cristiana se han fraguado no solo en al educación religiosa que ha recibido en su colegio, si no en sus vivencias con su algo disfuncional familia, la pérdida temprana de su madre y la experiencia de su propia personalidad ya autopercepción. Puede parecer ambiciosa y algo compleja esta historia desde su plano psicológico, pero la película más que apostar por el intimismo y la introspección- que la harían pedante e infumable en este contexto- trata de sugerir el mundo interno de la protagonista y todo lo que le le lleva a tomar tal decisión, ante la incomprensión de su familia y de su entorno en un excelente ejercicio narrativo. No estamos ante cine religioso ni filosófico ni mucho menos ni tampoco a ante un filme dirigido al público adolescente, Los Domingos apuesta por ser una cinta de temática universal que muestra la fragilidad de la adolescencia y como esta es maleable y muy influenciable por todo contexto, para bien o para mal, ejercicio que Ruiz de Azua resuelve con solvencia y total credibilidad echando mano del costumbrismo y el psicodrama y logrando un filme honesto y muy interesante.

La película discurre mediante diferentes viñetas que plantean nuevos retos a Ainara en su decisión de optar por una vida diferente a la que familia y amigos esperaban de ella, situaciones que la película plantea casi como experimentos de campo para ver como la joven protagonista reacciona y actúa (puro recurso de la narrativa realista-naturalista tradicional) ofreciendo excelentes momentos dramáticos entre la cotidianidad y el estudio psicológico. La familia de la joven, aparentemente muy unida pero con demasiados sapos tragados en el pasado y resquemores, no parece el mejor contexto ante la situación de la aún dubitativa adolescente, con un padre viudo (Miguél Garcés) superado por todo pese a su aparentemente buena situación económica y que no sabe como manejar la nueva situación, una tía paterna (Patricia López Arnáiz) que descolocada parece descargar toda su ira contra su hermano y una abuela (Mabel Rivera) conciliadora en apariencia pero que parece conocer los verdaderos secretos de su familia. En medio, se encuentra una religiosa, la Madre Superiora de la orden (Nagore Aramburu) que tratará de guiar y encauzar a Ainara en un recorrido que acabará por influir a todos los que rodean a la muchacha. Un original planteamiento del tema de la maduración en una película coming of age de altos vuelos y un excelente ejercicio de drama psicológico.

martes, octubre 21, 2025

LA DEUDA

 


*** y 1/2

No ha quedado pero que nada mal esta esforzada mixtura de géneros en el tercer largo del actor metido a director (y guionista y productor) Daniel Guzmán. Un trasfondo social y humanista donde transcurre drama, thriller e incluso briznas de cine de acción. El fenómeno de los desahucios a vulnerables, por desgracia algo muy común en España en los últimos años, es la base que otorga sentido a la historia a pesar de que al principio parezca un mero McGuffin para un relato de intriga y melodrama personal de tono realista; es palpable como Guzmán- también en el papel protagonista del filme- ha querido hacer por encima de todo un filme denuncia contra las prácticas de los bancos en vivienda y la falta de escrúpulos a la hora de tratar a personas socialmente frágiles y para ello se ha valido de una historia con alta carga emocional y naturalista en la relación de sus dos personajes principales: Lucas, un hombre de cerca de 50 años con un pasado aparentemente turbio que vive junto a una anciana nonagenaria Antonia (Rosario García, actriz amateur que por desgracia no ha podido ver su película) a la que Lucas ayuda en sus quehaceres y establece con ella una relación maternofilial y de entrañable cariño mutuo. Una amenaza de desahucio a la mujer provocará en Lucas el sentimiento de obligación de hacer algo, pero su inclinación al lado turbio llevará a acontecimientos tremendos que complicarán su existencia y también complicarán en aún más las cosas para Antonia.

Hay que decir que en esta ocasión, tras la irregular Canallas (2025), Dani Guzmán se consolida como un buen director al que habría que tener en cuenta si se aventura a realizar más películas. Sencillamente, su habilidad en el manejo de un guión cambiante y con bastantes progresiones y su comentada buena mano con la hibridación de géneros sin unas excelentes credenciales y hacen de esta película una obra emocionante, emotiva y muy bien presentada. Puede que haya agujeros de guion y situaciones forzadas, pero como historia funciona muy bien. El propio Guzmán realiza un muy buen trabajo como actor en la piel de un sujeto atormentado e inseguro pero luchador y fiel a la amistad con Antonia (y con otros personajes) que desciende a los infiernos por su loca cabeza pero que es incapaz de ver sufrir a los demás, especialmente cuando es consciente de que él ha infringido el mayor daño. Y por supuesto, mención a a parte merece Rosario garcía, todo un dechado de naturalidad, ternura y credibilidad en un papel que ejemplifica la situación de muchas personas mayores en España: casi todas sus secuencias son magníficas y muy bellas. El reparto, nutrido, tiene a otras dos estupendas actrices en alza en sendos personajes clave: Susana Abaitua como Mara, una enfermera que terminará aliándose con los protagonistas en su cruzada e Itziar Ituño como Gabriela, una mujer cuyo destino ha sido marcado por la negligencia de Lucas. Escenas muy bien rodadas en las calles de Madrid (las -escasas- escenas de acción son también de recibo) y una estructura de thriller y cine negro tal vez algo de manual pero muy efectiva y que en realidad trata de expresar algo más amplían las virtudes de una película honesta y solvente que confirma el crecimiento como cineasta de Daniel Guzmán.