miércoles, enero 06, 2010

LA EDAD DE DE ORO DE LOS JUGUETES: 1975-1985


En España, el Baby Boom más importante del siglo XX se produjo en el periodo comprendido entre finales de la década de los 60 hasta el año 1979, época que coincidía con el fin del Franquismo y la llegada de la democracia a la península ibérica. Es decir, que durante los 70, 80 y buena parte de los 90 el número de niños y niñas en España fue enorme, y por lo tanto buena parte de las políticas públicas tuvieron que dirigirse a este sector de población, fundamentalmente en lo concerniente a educación, ayudas, ocio, etc, y en definitiva, todo lo que garantizase al bienestar de los infantes, el cual constituyó durante varios años un cohorte poblacional considerable. Como todo el mundo sabe, la situación demográfica española poco tardó en revertirse y lo que parecía un rejuvenecimiento de la población pronto dio paso a un envejecimiento debido al aumento de la esperanza de vida, pero esas son ya otras historias. El caso es que durante buena parte de los 70 y 80, la población infantil, por su magnitud, constituyó el público objetivo y la clientela de un gran número de empresas de varios sectores (editorial, papelero, musical, de ocio, audiovisual, de comunicación juguetero) es decir, toda una industria focalizada en la infancia. No sería exagerado decir que durante el periodo 1975-1985 gran parte de la economía española estuvo sustentada en el público infantil.


En realidad, la industria española no hizo nada diferente a otros países del mundo en aquella época, donde demográficamente la situación era similar. Los años 70 y 80 vieron crecer, en la sociedad occidental, al fenómeno del marketing y el merchandising correspondiente al cine, la televisión (que en los 70 era ya la principal fuente de distracción de toda una generación), los deportes y la industria del entretenimiento en general, además de ser testigos de unos niveles de bienestar que hacían inevitable que la oferta de productos de hogar, ocio y comunicación aumentase considerablemente en cuanto a cantidad y calidad. En otras palabras, la sociedad del consumo despegó, algo que estaba ensayando en décadas anteriores. Y el público infantil, por su especial situación de dependencia y de proyecto de futuro, dentro de esta vorágine debía de ocupar un lugar principal. Había que vender y ofrecer los sueños de la niñez; pues a ello. En los 70 y 80 en Europa occidental, el continente americano, Japón y prácticamente todo el mundo, la industria del entretenimiento (libros, publicaciones, juguetes, cine, TV, informática, parques de atracciones, etc.) comenzó a focalizarse en el público infantil. Y no tardó en verse que era un gran negocio, gracias sobre todo al la cultura de la comunicación de masas.



En lo que al Estado Español respecta, en la segunda mitad de los 70, además, se pasó a una nueva situación política y social que tuvo como efecto más notable en lo que a sociedad del consumo se refiere la liberalización de la oferta al público infantil por parte de la empresa privada en cuanto a variedad temática, algo que hubiese sido mas difícil en tiempos de regimenes totalitarios como el franquismo. Efectivamente, el Baby Boom español, propició una generación (nacidos entre 1968 y 1979) que además de crecer y educarse en una sociedad democrática le tocó vivir una época en la historia de España en al que el cierto crecimiento económico acarreó un desarrollo de la sociedad del consumo como jamás antes se había experimentado en la historia de España y que aún estamos viviendo. Pero es que, en aquel momento (años 70-80), la población infantil en España era tan grande que, al igual que en otros países, la industria del ocio y por supuesto la educativa, sustentándose en esta cohorte generacional, alcanzaron un enorme desarrollo. Dentro del sector del ocio y del entretenimiento, esta claro que un producto debía de ocupar el lugar principal, por razones educativas, morales, de desarrollo, y de bienestar: el juguete. Durante el periodo 1975-1985, el sector juguetero en la aún joven democracia hispana vivió su era de esplendor, gracias al Baby Boom de años anteriores, el aumento de la creatividad en la sociedad española, la cultura de al comunicación, el influjo de los Mass Media en la población infantil, la consolidación del marketing, y en fin, un gran número de factores imposibles de enumerar y entre los que siempre alguno se nos escapará. Pero esta claro que el influjo del cine y la tele, ya muy extendidos gracias al comienzo de la globalización en la comunicación, fue fundamental, ya que mucha de la oferta infantil juguetera y editorial estaba basada en los nuevos ídolos de los niños, generalmente surgidos de la pantalla grande o pequeña (sobre todo de esta), sin olvidar tampoco a la música o el deporte.



En España, la industria juguetera siempre fue importante; ya lo era durante el franquismo, época de su desarrollo fundamental, pero fue a partir de la segunda mitad de loa 70 cuando se dio su mayor crecimiento, gracias al aumento demográfico de su público objetivo y de la aplicación de nuevas técnicas de producción, todo ello con la ayuda de la publicidad y el marketing, ya bastante desarrollados en España a partir de aquellos años. Sin pretende hacer una historia de los juguetes en España, es inevitable referirse a que la industria juguetera en España nació en Ibi (Alicante) a principios del siglo XX, y que tuvo a otra localidad alicantina, Onil, como foco principal de las empresas jugueteras en España durante la segunda mitad del siglo pasado. Poco imaginaban esas compañías que a finales de la centuria se convertirían en lagunas de las empresas más prósperas de España, cuando el plástico se convirtió en el material principal de los juguetes desplazando al metal. La edad de oro de los juguetes en España abarcó aproximadamente 10 años, aquellos en los que la generación del Baby Boom hispano ya tuvo edad de “pedir” y en los que el número de empresas jugueteras españolas fue ciertamente enorme y su dinamismo espectacular, con una oferta juguetera realmente rica, variada, y estimulante. Luego llegaron los tiempos de vacas flacas, con menos críos, menos dinero en las jugueteras y un descenso alarmante en la calidad creativa de los juguetes. Los que pertenecimos a esa generación que pudo disfrutar de aquellos maravillosos juguetes siempre estaremos agradecidos a aquellas compañías por ofrecernos aquellos productos que nos marcaron para siempre y cimentaron nuestra educación y nuestra maduración y desarrollo personal. Los momentos de felicidad vividos por varias generaciones de hoy adultos y adultas con clicks, barriguitas, nancys, fuertes de Comansi, coches de Rico, madelman y todo tipo de juguetes fueron innumerables e inolvidables. Una influencia total en la vida de muchos.


La mayor parte de la oferta juguetera de aquellos años fue ideada y fabricada en la península, aunque también se distribuyeron y adaptaron juguetes nacidos en otros países, principalmente en EEUU, la mayor industria juguetera mundial, mediante empresas filiales y sucursales. Un repaso a todos los juguetes de aquella época, por somero que sea, sería interminable y siempre nos dejaríamos algo en el tintero, pero vamos a tratar de hacer une esfuerzo memorabilia para recordar algunos de los juguetes mas significativos de toda una era.


Empezamos con muñecas. Algunas de las muñecas emblemáticas de aquellos años vieron la luz años antes, en la década de los 60, con el plástico como material principal y firmando el acta de defunción de las muñecas de cartón y porcelana. La empresa “muñequera” española por excelencia fue Famosa (Fabricas Agrupadas de Muñecas de Onil S.A), radicada en Onil, y si no monopolizó la producción de muñecos durante los 70 y 80, poco le faltó. La legendaria Nancy, lideró durante el periodo 1966-1988 a las muñecas de Famosa; su imagen de niña “mayor” o de preadolescente fue bastante rompedora en los 60,en lo que respectaba a la apariencia tradicional de muñecos y muñecas, así como sus vestidos “a la moda”. Durante las décadas de los 70 y 80, Nancy modernizará su imagen acorde con las modas del momento y será la primera muñeca española en disponer de un amplio fondo de armario con todos sus vestiditos y complementos a disposición de la pequeña consumidora. Fue la muñeca más popular para varias generaciones, y contó además con un novio Lucas, una hermanita, Irene y hasta una amiga alienígena, oiga usté, Selene. La empresa Famosa, cuyos anuncios navideños con la cancioncilla “las muñecas de famosa se dirigen al portal…” son ya todo un clásico de la cultura audiovisual ibérica, comercializó otras muñecas no menos míticas, las cuales nacieron durante los años dorados del juguete, generalmente a finales de los 70: Nenuco, Baby Mocosete, Barriguitas…sin duda alguna, las muñecas más célebres de las fabricadas en España, algunas, como Nenuco, aún continúan fabricándose por Famosa, una empresa que ha resistido bien a los avatares del tiempo. El Nenuco, era un muñeco generalmente rubio con apariencia de bebé que hizo furor a finales de los 70 y a principios de los 80, sin tener tantas “prestaciones” como otros que meaban agua, contraían el sarampión y lloraban al quitarles o ponerles el chupete. Eso si, disponían de una amplia gama de variedades de muñecos y ropitas así como de prodigiosos biberones repletos de un líquido sucedáneo de leche que no se acababan nunca. De las Barriguitas se podría escribir un artículo aparte, ya que hoy son un preciado objeto de coleccionista. La gran novedad de estas muñecas, que gozaron de gran aceptación a primeros de los 80, es que eran diminutas, de unos 10 cm. de longitud. Inicialmente representaban a niñas de 1 o 2 años rubias, pero pronto aparecieron con otro color de pelo, en versión bebé pelón, de diferentes razas, y con una gran variedad de vestidos o trajes; los diferentes modelos de Barriguitas de Famosa que legaron a comercializarse fueron incontables. Muchas treintañeras las conservan en sus estantes como preciados objetos, ya que aún conservan su cándido valor ornamental.


Famosa no fue la única compañía que fabricaba muñecas. Jesmar, Berjusa, Vicma, también se hicieron de oro en Aquila época. Posiblemente, coetáneas de género femenino conocerán mejor aquellos productos que un servidor, ya que al no tener aquel tipo de juguetes no me alcanza la memoria para enumerar diferentes modelos de muñecas existentes en aquellos años. Eso si, siempre serán recordados los muñecos calvos que trataban de asemejarse (es un decir) a un bebé de 5 o 6 meses y sus “secuelas”, ya con más edad u pelo, pero siempre de un tamaño y gordura descomunal. Hubo muñecas de todo tipo, tamaño y condición que andaban, gateaban, tomaban el biberón, etc. Ya en otro plano muñequil, desde EEUU llegó a finales de los 70 Barbie, la mítica muñeca adulta de rubios cabellos que desde los años 50 era el juguete mas vendido en USA. También desde allí llegó, en 1984, la famosa Cabbage Patch Kids, a.k.a. en España “Muñeco Repollo”, con sus revolucionarios certificados de nacimiento y adopción bajo el brazo y sus no menos novedosos rasgos individualizados; incluso tuvo algún sucedáneo en España, comercializado incluso antes que sus inspiradoras yankis.


La popularización del plástico llevó a que los muñecos y miniaturas humanas, humanoides o animales fuesen omnipresentes en esos años, para gusto del consumidor, tanto para niños como para niñas, dos públicos que en aquella época se consideraban totalmente separados, aunque a la hora de la verdad los chicos jugaban también con juguetes de chicas y estas con los de chicos. Un análisis de los juguetes del periodo dorado, no debe excluir najo ningún concepto los muñecos de plástico más legendarios para los pequeños españolitos de entonces: los Clicks de Famobil (posteriormente de Playmobil). Estos diminutos, rudimentarios y entrañables muñequillos comenzaron a fabricarse en España en 1976, procedentes de Alemania, donde nacieron en 1971 de la mano de la empresa Playmobil con enorme éxito. Durante los 70 diferentes empresas de distintos países obtuvieron licencia para fabricarlos y comercializarlos, entre ellos Famosa, quien creó para ellos la marca Famobil, aunque a finales de los 80 se crea la sucursal ibérica de Playmobil y el término Famobil pasará al terreno de la nostalgia. Se podría escribir un post entero sobre los clicks, la verdad; su mundo de escenarios y accesorios era interminable, pues a parte de venderse clicks individuales de diferentes modelos (piratas, vaqueros, soldados medievales, séptimo caballería, albañiles, guardias de tráficos, toreros…) existían cajas con chulísimos galeones piratas, circos, oasis árabes, fuertes, poblados del Oeste, y todos ellos montables (lo del modalismo en pequeña escala para los críos fue una constante en los juguetes de esos años). Hoy en día, aunque con más pena que gloria, los clicks se siguen fabricando, pero lo más importante es que son objetos de coleccionista y no son pocas las exposiciones que se hacen con los innumerables modelos y sus míticos dioramas, complementos y maquetas. Un juguete mítico.


Los clicks crearon escuela y desde España se les trató de dar respuesta. La “réplica” mas conocida de los clicks en España fueron sus primos catalanes, los no menos míticos Airgamboys, que entre 1976 y 1986 también vendieron lo suyo. Eran de mayor tamaño que los clicks, y aunque también rudimentarios, algo más elaborados y con apariencia de adultos, ya que los pequeños germanos asemejaban más a niños. También había infinidad de modelos y sus trajes eran más logrados que los de los Famobil. La verdad es que sus vehículos, accesorios y cosas en general eran mejores y más atrayentes que los de los clicks, y sus creadores y diseñadores demostraban tener ideas e imaginación. Hubo una línea de ciencia-ficción, con astronautas y extraterrestres, otra de personajes de terror, se superhéroes, de fútbol (conformando una especie de mini futbolín). Existían unos 10 modelos de careto diferentes, a parte de cabezas ya diferentes para líneas concretas (monstruos, extraterrestres) y al igual que los clicks con las clicks, existía también una versión femenina, Miss Airgam. La empresa que los fabricaba, Magriá S.A, les dejó de fabricar en 1986. Aparte de los airgamboys, hubo también otros muñecos del tipo que no tuvieron tanta popularidad como los clicks o airgamboys.


Pero los muñecos para chicos que eran los mas “in” y que arrasaban eralas que serían las primeras “action figures” que se comercializaron en España, y que eran realistas muñequillos masculinos. En el lugar preponderante se encontraban los Madelman, figuras de unos 16 cm que desde 1968 reproducían todo tipo de tipos (valga la redundancia) de la aventura y la acción: policías de diferentes países, militres, guias de montaña, vaqueros, indios, aviadores, etc. Los ropajes de estos muñecos eran de tela, relaes, como los de las muñecas y sus accesorios trataban de ser lo mas relistas posibles. Su competencia más directa, los Geyperman, muñecos más grandes, más cachas y más estilizados, que eran al adaptación española de los G.I.Joe norteamericanos, que curiosamente se comenzaron a comercializar en España una vez desaparecidos los Geyperman. Una tercera gama de muñecos de acción “realistas” eran los Big Jim, fabricados por Congost con licencia de Mattel, que se caracterizaban por sus bizarros efectos mecánicos por los cuales cambiaban de rostro. En fin, que una lista de muñecos para chicos no quedaría completa sin mencionar las figuras y los fuertes de Comansi, en realidad una versión corregida y aumentada de los indios y vaqueros de plástico barato de siempre.



La reproducción lo más fiel posible de la vida real y del mundo de los adultos era la inspiración de gran parte de los juguetes de la época, por lo que proliferaron los coches teledirigidos, las motos, los trenes eléctricos. Las casas Rico y Payá, dos de las más antiguas jugueteras de España, eran las especialistas en vehículos en miniatura, juguetes muy preciados para regalos de navidad o de reyes. Ibertren fue el tren eléctrico de varias generaciones de mozalbetes ibéricos. Pero si hubo alguna vez un juego mítico, preciado, recordado y con gran nivel de culto ese fue el mítico Scalextric, superviviente en el siglo XXI (aunque ahora gusta más a los adultos) y en constante evolución. Esta era una patente británica que arribó en España en 1962 de la mano de Exin, convirtiéndose durante muchos años en un juguete muy popular en la península, con sus carreras caseras de coches de competición que iban renovándose en el tiempo en la medida en la que surgían nuevos modelos de Formula 1, Rally, GT, etc. con gran realismo. Agarrar el mando de un coche de Scalextric era una sensación única. Como también eran únicos, por la diversión que proporcionaban, las nuevas versiones en plástico del tradicional futbolín de madera y metal, como las que fabricaba Innovac Rima, quien introdujo modificaciones en el diseño original eliminando las barras y poniendo en su lugar o bien mandos mecánicos o simplemente muelles en los pies de los “futbolistas” de plástico, para que chutasen haciendo efecto palanca. Hasta el basket conoció su miniversión, el Exin Basket, aunque este se lanzó ya por 1986, por obra de Exin, una de las jugueteras punteras.



Hubo muchos juguetes de fabricación exclusiva española que ocupan un lugar fundamental no solo en la memoria y la nostalgia, sino en la educación sentimental de la sociedad española, como lo pueden ser los Juegos Reunidos Geyper, una serie de cajas con varios juegos de mesa y de azar que a lo largo de casi 30 años (¡de 1959 a 1987!) la empresa Geyper comercializó y año tras año (y dependiendo siempre del tipo de caja, ya que había de tamaños y precios diferentes) iba enriqueciendo y modificando. Allí se podía encontrar tableros y fichas de todo tipo de juegos de sobremesa: ajedrez, parchís, damas, oca, 3 en raya, backgammon, ruleta, y algún juego nuevo inventado. Los juegos de mesa también proliferaron por estos años, aunque su principal desarrollo en al industria juguetera española lo tuvieron a prtir de la segunda mitad de los 80. Borrás fue una empresa española especializada en ellos y también al creadora de un original set lúdico, Magia Borrás, un kit con varios objetos para hacer trucos de magia sencillos y con libro de instrucciones explicándolos. Una cosa muy divertida y entretenida, que también dispuso durante su existencia de varios modelos de contenidos de caja. Y otro mítico juguete contribuyó a enriquecer la cultura audiovisual de muchos españoles, el Cine Exin, cuyo reinado en los 70 y primeros 80 correspondía al de una época en al que el Video y el DVD eran casi ciencia ficción. El Cine Exin era un proyector de Super 8 de muy sencillo manejo (o sea, para los niños), en donde se podían proyectar rollos de cortos de dibujos especialmente fabricados para este proyector, los cuales podían ser adquiridos en las jugueterías separadamente de la caja del proyector. Míticos cartoons como los personajes Disney, la Pantera Rosa, o el Gato Félix eran los protagonistas de las peliculitas del “Cine sin fin”, tal y como recaba su slogan. A principios de los 80 salió una versión mejorada, el Super Cine Exin, y poco después el auge del video firmará el acta de defunción de tan pintoresco objeto de la cultura pop hispánica.



Turno para la creatividad y la imaginación. Si lo que se trataba era de hacer y construir, el Mekano de toda la vida ya se había quedado obsoleto, ahora se estilaban los ladrillitos de plástico. De Dinamarca llegó a finales de los 70 uno de los mejores juguetes de la historia, Lego, que en la actualidad sigue siendo unos de los juguetes mas vendidos en todo el mundo y todo un emporio económico. Se podían hacer casas, aviones, barcos, personas, ciudades enteras, con o sin los muñecos complementarios de Legoland, casi tan populares como los cliks. Tan divertido como instructivo, y con modelos para todas las edades, su riqueza de posibilidades era, y sigue siendo, enorme. Y durante unos años a los lego les salió un competidor español, Tente, de Exin, en donde se daba más importancia a los planos y las instrucciones para hacer modelos de barcos, naves, etc (aunque en Lego también había) y en ese sentido las posibilidades de improvisación y verdadera creatividad con esos juguetes eran menores.


Ya antes hemos adelantado varios de los juguetes de patentes extranjeras que triunfaron en España en al edad de oro de los juguetes, pero aún hubo muchas más. La casa Congost comercializó- a parte de Barbie y Big Jim- muchos juguetes de la multinacional yanki Mattel y también de MB. A finales de los 70 y principios de los 80 Congost hizo muy popular en España juguetes como el Tragabolas, el juego de los cuatro hipopótamos que atrapaban bolas con sus fauces de plástico y que logró durar muchos años, ya fabricado por MB cuando se estableció en España. Otros juguetes muy populares de MB de aquellos años fueron Operando, Enredos (Twister) o Simon, juegos con su componente educativo y que acercaron la globalización juguetil a la España pre-ingreso en la CEE. Parker fue otra multinacional USA con gran éxito en España, especializada sobre todo en los juegos de mesa y para toda la familia, no solo para los críos; su Monopoly fue el juego de mesa familiar que más éxito tuvo en los 80 en el Estado, con permiso del Trivial Pursuit.


Tampoco hay que olvidar los juegos de una marca mítica como Educa, empresa madrileña que aun continua al pie del cañón con sus juguetes educativos, aunque ya nada es como antes, aunque hayan entrado con acierto en el campo de los videojuegos. En aquellos años los puzzles (la especialidad de Educa) eran un juguete popular y uno de los regalos de reyes y de cumpleaños mas preciados; ahora ya solo parece un entretenimiento residual para personas mas bien adultas. En fin, que en este recorrido por la era dorada del juguete en España no hemos podido abarcar todo lo que desearíamos- sería imposible dada la inmensa variedad del sector en aquellos años - y muchas cosas se nos han quedado en el banquillo. La ramificación es inmensa. Pero es evidente que los juguetes vivieron el la península ibérica entre 1975 y 1985 una época irrepetible que dejó marcada a toda una generación. Jamás se hicieron juguetes con tanta calidad (pese a algunos errores) y que cumpliesen tan bien su función, la de divertir, entretener y educar.

1 comentario:

  1. Muy buen articulo sobre el panorama juguetero de hace algunos años así como los factores que propiciaron que los setenta y ochenta se consideren la edad de oro de los juguetes españoles.

    Solo puntualizar que Educa no es de Madrid, sino de la población de Sant Quirze del Vallès (Barcelona). Incluso antes de absorber Borras estaba en esta población.

    Aparte comentar que Congost no solamente comercializó productos de Mattel, sino que también fue su filial hasta que la multinacional decidió comercializar sus productos sin su ayuda. Mattel aprovechó el mercado abierto por la juguetera (el cual incluso abarcaba Francia). Posteriormente Congost se bifurcó en dos. Por una parte se reconvirtió en una empresa fabricante de elementos para la industria y obras (bandejas de plástico, vallas…) y en otra constituyó una de las bases para crear Tecnitoys (la actual fabricante de Scalextric).

    En cuanto al Cinexin de los años setenta (naranja), este no utilizaba el sistema Súper 8 sino el de 8 milímetros a secas. Si que incorporó esta novedad el Supercinexin de los años ochenta (carcasa azul). De aquí que la renovación se denominase SUPERcinexin.

    En cuanto a Playmobil, lógicamente todo el mundo tiene su opinión, aunque soy del parecer que la marca hoy en día está en un buen momento de forma. Solo hay que ver la cantidad de referencias y series nuevas en jugueterías, supermercados o en la web. Ello sin contar la creciente comunidad de aficionados a este juguete, tanto nostálgicos como aficionados a los nuevos sets.

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