lunes, enero 26, 2026

HAMNET

 


*** y 1/2

Elucubrar sobre la vida de personajes históricos en cuya biografía hay enormes lagunas o datos desconocidos es un bonito ejercicio de fabulación que ha dado interesantes momentos a la historia de la ficción. William Shakespeare, de cuya vida no se conoce mucho, ya ha tenido varias aproximaciones de ese tipo en cine y televisión y en esta ocasión una parte de su existencia, la relacionada con su esposa Agnes (o Anne, según que fuentes) Hathaway - la verdadera protagonista de este filme- se nos narra en Hamnet, una película de época sobria y elegante al mismo tiempo que apuesta por una puesta en escena y narrativa minimalistas para contar la posible génesis de la inmortal Hamlet, relacionada en esta historia con el drama de la vida familiar del bardo de Strafford: el origen de uno de los mayores relatos trágicos de la historia en una tragedia personal de los Shakespeare como fue la muerte en la infancia de su hijo Hamnet (de cuya variante de nombre precisamente tomó el autor el nombre del príncipe de Dinamarca). A partir de la novela de Maggie O´Farell , la norteamericana Chloé Zhao -coguionista también junto a la autora del libro- ha realizado un trabajo bonito y esforzado pero por su gelitud y parquedad también carente de emoción y tal vez verdadera intensidad.

Agnes, interpretada por una maravillosa y entregada Jessie Buckley, se presenta aquí como una mujer rural pero inteligente y perspicaz que en el momento de conocer a William es algo así como una joven del bosque, una hechicera experta en remedios naturales hija de una madre que desapareció- y que también tenía reputación de bruja- criada por su padre y su madrastra para evitar su pasional comportamiento que apenas logra reprimir. El joven Shakespeare (un también muy entonado Paul Mescal), un aspirante a poeta y dramaturgo pasa de preceptor de latín de los hermanos de Agnes a esposo de la mujer, formando una familia con dos hijas y un hijo que trata de vivir feliz en su casa de campo pese a las ausencias del padre, ya instalado en Londres para llevar a cabo su carrera de actor y autor. El punto de inflexión de la historia llega con la muerte del pequeño Hamnet (Jacobi Jupe) y como esta afecta a sus padres: culpa, desarraigo, ausencia. Ambos progenitores lo viven de manera diferente y condicionada por el nuevo rol exitoso adquirido de William que por otra parte entra en conflicto con sus responsabilidades como padre y en su relación con una esposa muy diferente a él.

La naturaleza, el bosque, la tierra y su atmósfera cobran un especial protagonismo en esta película con bellas imágenes y un componente antropológico muy curioso siempre centrado en el personaje vitalista de Agnes, una mujer que termina cambiando su personalidad y su percepción de la vida por la tragedia y por el amor a su marido y su complicada relación con el. Las escenas finales ambientadas en el mítico Teatro Globe en donde asistimos a la recreación de una de las primeras representaciones de Hamlet (algunos fragmentos) es el momento catárquico de la historia, tal vez con alguna ausencia de emotividad dentro de su eso si bien llevado simbolismo, pero muy efectivo en su intención de mostrar también una representación de teatro isabelino, destacando la interpretación de Noah Jupe (hermano de Jacobi) como el actor que encarna al inmortal protagonista de la obra. Chloé Zhao, directora que fue de la aclamada Nomadland (2020) ha vuelto a graabr una interesante muesca en su filmografía aunque no alcance a aquella película. Con todo, Hamnet resulta un filme más que interesante.