lunes, febrero 02, 2026

LA CHICA ZURDA (LEFT HANDED GIRL)

 



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Un feliz encuentro entre el cine taiwanés con la industria americana en un filme rodado en la isla con parte de financiación estadounidense contando una historia universalista y cotidiana que termina resultando una delicia en su costumbrismo realista urbano visto desde la perspectiva infantil. La Chica Zurda es en si una película que demostrando de paso el buen momento en el que se encuentra el cine asiático sabe emocionar, hacer reflexionar y lograr empatizar con sus protagonistas sea cual sea el contrexto cultural del público (dicho sea de paso, Taiwan como demuestra este film esta cada vez más occidentalizado) con una especie de fábula en donde pasan más cosas que las que en un principio parece y que tomando como referencia las relaciones intergeneracionales ilustra los muchos problemas que tiene el transcurso de la vida - centrándose en las mujeres de distintas edades protagonistas- y como la influencia que un entorno cultural cambiante como es del Taiwan, entre la tradición y la modernidad, puede influir decisivamente en eso. Dirige con enorme soltura la americanotaiwanesa Shing-Ching Tsou, productora independiente que con este filma su segundo largometraje, el primero rodado en su país de origen. Coproduce su socio habitual el oscarizado director Sean Baker (Anora) con quien se ha responsabilizado de geniales filmes de este y la verdad es que se nota la impronta del cine Indy americano en general y de los realistas filmes de Baker en particular, incluyendo el hecho de estar rodada con muchas escenas por iphone y de manera rápida y dinámica.

La película se centra en una niña de 5 años a la que hace referencia el título: I-Jing (Nina Ye) una pequeña que llega a Taipei procedente de un entorno rural junto con su madre Shu-Fen (Janel Tsai) y su hermana de 20 años I-Ann (Ma Shih-yuan). La matriarca, cuyos padres viven ya en la capital, pretende ganar un dinero con un puesto de fideos en el mercado nocturno de Taipei mientras que la hija mayor comienza a trabajar en un -muy característico en Taiwan- puesto de nueces de betel en el mismo mercado. I-Jing deambula cada noche por allí, curioseando los puestos y entablando amistad con el locuaz vendedor de productos milagrosos (Brando Huang) mientras que su madre se esfuerza sobremanera en su cometido y a su hermana no parecen irle muy bien las cosas con su trabajo y su jefe y además no para de reprochar a su madre las decisiones y errores que han llevado a la familia monoparental a una situación extrema. La niña, zurda, cree que como le ha dicho su tradicional abuelo, su mano izquierda es la mano del diablo, ya su inocente modo parece sentirse culpable de todo el mal y las situaciones familiares desagradables que le rodean. La mirada infantil de su encantadora protagonista (hace un papelón la niña) resulta conmovedora y sugerente en un entorno urbano y complejo que ella ayuda a clarificar.

Un muy buen maridaje del costumbrismo oriental con el cine independiente americano y desde una perspectiva urbana y contemporánea. Las imágenes rezuman autenticidad y se nota una enorme laboriosidad en planteamiento de escenarios y diálogos en donde además el doblaje en castellano hace un formidable trabajo de adaptación. No ha sido finalmente nominada al Oscar de mejor película internacional; una pena pero en realidad se lo merecía.