martes, septiembre 21, 2010

El aparatito de Lumiere - EL AMERICANO (THE AMERICAN)


**** y 1/2


Todavía se pueden ver más que estupendas películas en las pantallas, plenas de historias emocionantes y sugerentes como la que nos ofrece El Americano, excelente filme del realizador y fotógrafo holandés Anton Corbijn, basada en una novela de Martin Booth. Una inquietante y espectacular mezcla de drama y thriller que apuesta por no ser demasiado explícita y dejar que el espectador vaya “degustando” y percibiendo el brillante espectáculo narrativo que constituyen las circunstancias y la lucha interior de su protagonista, un asesino a sueldo norteamericano que cumple una importante (y última) misión en una remota aldea italiana en los Abruzzos. Un filme con escuetos diálogos y una acción parsimoniosa en bastantes ocasiones “cortada” por ramalazos de violencia explícita, verbal o intuida. Una película poco usual que hará las delicias de espectadores exigentes y sin duda alguna entusiasmará a nostálgicos del cine negro y amantes del suspense Hitchckoniano. Porque El Americano no es cine negro al uso, ni tampoco es un thrillercon todas las de la ley, ni tan siquiera sus muy logrados elementos de drama melodrama llegan a destacar indiscutiblemente por encima del conjunto: sencillamente, se trata de algo diferente.


La presencia de George Clooney como protagonista posiblemente inducirá al despiste y muchos creerán que se trata de un thriller al uso o, peor aún, una película de acción: nada de eso, The American, es una película norteamericana que en realidad bebe del cine europeo, y con elementos de spaghetti western y de drama intimista logra ser un filme muy del viejo continente que retrotrae a los filmes de gente tan dispar como Sergio Leone, Wim Wenders y Truffat. Que nadie busque aquí una peli de acción y tiros. Mención a parte merece el carácter de la moral de los personajes que presenta esta película, ya que es el elemento central para comprender el filme: los remordimientos y la lucha interior de un sicario, experto y fabricante de armas, cuyo pasado prácticamente desconocemos, pero cuyo futuro él mismo desconoce como prisionero que es de un mundo en el que hay que cumplir una serie de crueles normas a rajatabla para poder sobrevivir, lo cual le impide comportarse como el realmente desearía, es decir, como un ser humano normal y corriente.


La fotografía y el montaje son sencillamente espectaculares, y se nota como las imágenes están pensadas y conceptualizadas con esmero: el realizador Anton Corbijn hace notar su experiencia como director de videoclips tan memorables como One de U2 o Enjoy The Silence de Depeche Mode y su maestría como fotógrafo a la hora de ofrecer una película visualmente impactante, ayudado también por el pintoresco paisaje rural italiano que retrata el filme el cual además es tratado con realismo y pasión. Lo gélido de la acción tal vez impida que esta película sea una obra maestra en toda regla, pero en los diferentes personajes, en cada una de las acciones y en todas las imágenes se percibe un total sabor a gran historia con mayúsculas.

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