domingo, junio 21, 2009

POE, CORMAN & PRICE



En el año en el que se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe (Boston, 1809 - Baltimore, 1849), es una buena ocasión para recordar aquella legendaria iniciativa que influyó decisivamente en la historia del séptimo arte y que alió a uno de los cineastas más singulares y curiosos de todos los tiempos, Roger Corman (Detroit, 1926), con un actor tan temperamental, de raza y fascinante como Vincent Price (San Luis, 1911 - Los Angeles, 1995), con el fin de materializar la adaptación a la gran pantalla de algunas de las obras más significativas de Edgar Allan Poe:


El gran genio de las letras norteamericanas del siglo XIX, 150 años después de su trágica desaparición sigue siendo uno de los autores más leídos y admirados, además de continuar siendo fuente de inspiración para generaciones y generaciones de literatos, especialmente aquellos que cultivan el relato corto, del que Poe es uno de los grandes maestros de siempre. El mundo del cine tampoco ha sido ajeno a la magnética influencia de la obra de Poe, tanto en su vertiente romántica, como en la tenebrosa y de de horror, y en la de apología de la lógica y el raciocinio predetectivesco. Pero si hay adaptaciones cinematográficas de Poe que merecen ser recordadas en los anales del séptimo arte, estas son las que firmó Roger Corman en la década de los 60. No se trata de obras maestras de la historia del cine ni son grandísimos filmes, pero es un puñado de buenas películas de bajo presupuesto en donde la pericia de un director hábil y con ideas e imaginación suplía la falta de medios. Serie B de altísima calidad como casi todo lo que firmó Corman desde los comienzos de su carrera allá a mediados de los 50. Pero en las siete adaptaciones que el director de Detroit hizo de Edgar Allan Poe (seis de ellas protagonizadas por Vincent Price), entre 1960 y 1964, había un valioso componente que hizo de estas películas auténticos clásicos del cine fantástico y de terror y fascinantes trabajos pasto de culto entre cinéfilos: el amor del director por Edgar Allan Poe. Pocas veces un director de cine captó también la esencia y ele spíritu de un escritor y con medios tan limitados, aún ofreciendo en la mayoría de los casos versiones que se alejaban bastante de las historias originales. El cine de serie B se hizo arte gracias a la sombra inmortal de Poe y a su “encarnación” y convertidor de imágenes de sus textos en el siglo XX, Roger Corman. Y como no, gracias a al presencia de uno de los mas grandas actores de la historia, el histriónico, inquietante y elegante Vincent Price, cuyo nombre gracias a Corman estará eternamente unido al errante genio que se movió como un alma en pena entre Philadelphia y Baltimore y cuyo final no difiere mucho de lo trágico de varias de sus obras. Poe, Corman y Price, una sociedad que legó a la cultura audiovisual del siglo XX algunos de sus momentos más inolvidables. Y es que todo en donde este presente Edgar Allan Poe es totalmente atemporal e inolvidable.


Es necesario antes de nada adentrarse en la figura de Roger William Corman para comprender el sugerente sustrato en donde se desarrollaron de las cinco películas del triunvirato Poe, Corman & Price. Corman comenzó su carrera cinematográfica en 1954 tras licenciarse en ingeniería por la Universidad de Stanford. Produjo su primer filme Highway Dragnet, dirigido por Nathan Juran, un thriller de bajo presupuesto. Corman estaba atraído por el hecho de que las películas baratas podían ser muy rentables si tenían éxito, y por ello cada año se embarcaba en la producción de varios filmes de la por entonces denominada Serie B, aquella destinada a pases en pequeñas salas, sesiones dobles y matineés. Tras otros dos filmes producidos en 1954, Corman debuta en al dirección en 1955 con un filme de terror no producido por él Swamp Women (Las mujeres del pantano), en el cual muestra sus dotes innatas como narrador en el género terrorífico, su género favorito y el cual era el mas popular dentro de la serie B norteamericana. El western Five Gun West (Cinco Pistolas) (1955) es su primera película como director y productor, y el primer filme en donde muestra sus limitaciones como realizador, en realidad lo suyo eran los filmes de terror y fantástico, como lo demostrará en años posteriores. Corman, no obstante a las malas críticas, estaba convencido en al rentabilidad del negocio cinematográfico al margen de las grandes compañías de Hollywood, y durante varios años dirigirá y producirá varias películas al año, con compañías artesanales como Sunset, Malibu o Alco. Funda también su propia compañía, Roger Corman Productions, aunque hasta su desaparición (en 1968) la mayor parte de sus filmes de aquella época los produjo para otras compañías. Roger Corman dirigía y producía filmes de géneros diversos, la mayoría de ellos populares: acción, western, aventuras, fantasía, ciencia-ficción terror, cine de rock n´roll para adolescentes (fue uno de los primeros directores que comenzaron a tratar fielmente la nueva realidad de los teens norteamericanos), cine negro. Entre sus filmes como director, a parte de las adaptaciones de Poe, merecen citarse El día del fin del mundo (1955), Naked Paradise (1957), La No Muerta (1957), Las mujeres vikingo y la serpiente de mar (1957), Machine Gun Kelly (1958), La Mujer Avispa (1959), La Tienda de los Horrores (1960), La última mujer sobre la tierra (1961), El intruso (1962), La Torre de Londres (1962), El hombre con rayos X en los ojos (1964) , Los Ángeles del Infierno (1966), El Viaje (1967) o El Barón Rojo (1971). Eran películas algunas mediocres y otras buenas (dentro de ese grupo se sitúan las adaptaciones de Poe), como las ya clásicas Machine Gun Kelly, El intruso, La Torre de Londres o El hombre con rayos X en los ojos. Cuando tocaba el drama social, como en El intruso, llegaba a sorprender, lo mismo que resultaba asombrosa su capacidad de estar a al última tanto en temática como en técnica cinematográficas, tal y como demostró en filmes como Ángeles del Infierno, sobre las bandas de moteros que pululaban por los EEUU en los 60 o El Viaje y Gas-s-s-s-s (1971), con temáticas hippies y lisérgicas.


Corman concebía el cine como negocio y no invertía más de una semana para rodar (La Tienda de los horrores fue rodada en dos días). Su ritmo de trabajo como director era de una media de 4 o 5 películas al año, hasta que en 1971 decide retirase de la dirección y centrarse en su no menos prolífica faceta de productor, aunque dirigirá algunas secuencias de muchos de sus films como productor, sin acreditarse, y volverá brevemente a la dirección bajo su nombre a principios de los 90. En total Roger Corman ha dirigido, a veces sin acreditar, 56 filmes en 19 años de actividad y ha producido entre 1954 y 2009 la friolera de 387 películas, aunque en los últimos 20 años su filmografía como productor parece estar destinada directamente al vídeo o el DVD, cuando no a la televisión. La manera de rodar y producir de Corman ha sido citada como modélica por la mayor parte de quienes han trabajado con él. Tiene un gran número de discípulos: directores a los que produjo sus primeras películas, actores a los que lanzó o guionistas que dieron con él sus primeros pasos; entre ellos se encuentran Francis Ford Coppola, John Sayles, Joe Dante, Jack Nicholson, Jonathan Demme, Jonathan Kaplan, Dennis Hopper, James Cameron, Robert Towne, Ron Howard, Martin Scorsese, Peter Bodganovich, Peter Fonda, Donald G. Jackson y Robert de Niro. Todos ellos hablan con respeto y cariño de su paso por el universo Corman.


Roger Corman realizó sus 7 adaptaciones de Poe en la primera mitad de los sesenta con la productora independiente American International Pictures, que produjo su primer largometraje como director, Las mujeres del pantano, en 1955. Esos seis filmes fueron La caída de la Casa Usher (House Usher, 1960), El Péndulo de la Muerte (The Pit and the Pendulum, 1961), El Entierro Prematuro (Premature Burial, 1961), Historias de Terror (Tales of Terror, 1962), El Cuervo (The Raven, 1963), La Máscara de la Muerte Roja (The Masque of the Red Death, 1964) y La Tumba de Ligeia (The Tomb of Ligeia, 1964). En todas excepto en El Entierro Prematuro, interviene Vincent Price, un actor que parecía haber nacido para encarnar a los atormentados y un tanto siniestros personajes poenianos.


De la leyenda de Price, uno de los más geniales actores de la historia, se ha hablado muchas veces: un personaje de imponente altura, profundo tono de voz e inquietante presencia. En los años 40, Vincent Price se especializó en papeles perturbadores o de villano, como los que interpretó en Laura (1944) o La Red (1947). En los 50, Price comienza ser la estrella por excelencia del cine de terror, que a partir de esa década empieza a ponerse de moda, en títulos memorables como Los crímenes del Museo de Cera (1953), La Mosca (1958) o House on Hounted Hill (1959), que terminarán por hacerle un icono del cine de terror, pero que también le encasillarán irreversiblemente en el género. Su encuentro con Roger Corman en los 60 fue providencial y supuso un highlight en su carrera, ya que el director le brindaría la oportunidad de llevar a cabo algunas de las que son consideradas sus mejores interpretaciones. Así mismo, en ellas explotará su peculiar registro interpretativo, mezcla de elegancia, tenebrismo, comicidad e histrionismo. Sin el concurso de Price en seis de las siete películas de Roger Corman basadas en la obra de Poe, esos filmes no hubiesen sido nunca los mismos.




El ciclo de Poe a cargo de Corman y la American International Pictures contó con los guiones de Richard Matheson (1926) en la mayor parte de los fimes, un escritor de fantasía y ciencia ficción autor de Soy leyenda, la famosa novela sobre el último hombre vivo llevada al cine en infinidad de ocasiones. Todas estas adaptaciones en realidad eran en muchas ocasiones versiones libres de los textos de Poe y en otras se cambiaban muchos elementos; tomar como base relatos breves o incluso poemas (como en el caso de El Cuervo), la mayor parte de las veces no daba para mucho a la hora de ofrecer una película de hora y media (o menos), y entonces había que completar la historia necesariamente e inventar personajes, pero, eso si, respetando al máximo el espíritu y universo de Edgar Allan Poe y sus escritos. La decoración, el vestuario y en definitiva, la atmósfera conseguida, no podían ser más Edgar Allan Poe.


La primera película del triunvirato Poe-Corman-Price en 1960 estaba basada en uno de los mejores relatos del escritor (para muchos el mejor), La Caída de la Casa Usher. La historia original era una crónica de decadencia familiar y ruina de los poderosos con un inquietante trasfondo de relaciones familiares, todo ello presidido por el crimen, la locura y el influjo de los muertos. Corman y Matheson cambiaron mucho del sentido del cuento original, pero dejaron intacta su esencia. Aquí, el joven Philip Winthrop (Mark Damon) llega a la Casa Usher para casarse con su prometida Madelaine Usher (Myrna Fahey), quein vive con su hermano Roderick (Vincent Price). Roderick, un caballero de mediana edad enfermo y aparentemente demente le comunica a Philip se opone al matrimonio debido a según él una extraña maldición que aqueja a la familia Usher. Madelaine fallece repentinamente de una inexplicable enfermedad, pero al parecer la joven sufría de catalepsia: ha podido ser enterrada viva. Con un desarrollo algo diferente al del cuento original (en el relato el protagonista no tiene relación amorosa con la hermana de Usher, y si una relación de amistad con este que no aparece en al película, por ejemplo) pero con el mismo devastador final y el horripilante leiv motiv del enterramiento en vida (una constante en la obre de Poe), la película es deslumbrante y tal vez se trate de la mejor adaptación cinematográfica de Edgar Allan Poe. Price esta genial como Roderick Usher, el desconcertante propietario de la Casa Usher, haciéndose dueño y señor de la película. La Caída de la Casa Usher es todo un clásico del cine de terror y una de las mejores películas de Roger Corman.



No menos clásica es ya El Péndulo de la Muerte (1961), adaptación del relato El Pozo y el Péndulo. Esta es también otra de las obras maestras de Corman y una pequeña joya de la Serie B. Una película con una hermosa estética gótica y muy bien rodada pese a su exiguo presupuesto. El Péndulo de la Muerte es tal vez una de las películas de Corman que más ha influido en cineastas posteriores, especialmente en europeos cultivadores del cine de terror de bajo presupuesto. Esta es en realidad es mucho más que una adaptación de Poe, es más bien una historia original inspirada en un relato de Poe en el cual solo había un personaje y una desesperada historia mínima: la angustia de un condenado por la inquisición española a principios del XIX ante la amenaza de un horrible ingenio de tortura que se cierne sobre el dentro de una oscura mazmorra. Matheson tomó el concepto central del siniestro péndulo-hacha y el oscuro pozo dentro de la misma mazmorra, y conservando la alusión a la inquisición. En la película, ambientada en el siglo XVI el inglés Francis Barnard (John Kerr) viaja a España al castillo de su cuñado Nicolás Medina (Vincent Price) para recuperar el cadáver de su hermana Elisabeth (Barbara Steel) e investigar su extraña muerte. Esta muerte se descubre que se debió a la locura originada por la impresión que produjo en ella la cámara de tortura del castillo, que perteneció al padre de Nicolás, el sanguinario inquisidor Sebastián Medina. Pronto Francis descubrirá el horrible sentimiento de culpa de Nicolás por la muerte de su esposa y la traumática experiencia de su infancia cuando vio a su padre torturar a su madre, acusándola de adúltera. La posible presencia en el castillo de una Elisabeth que en realidad no ha muerto, sino que ha sido enterrada viva, o en su defecto, es su ánima, pronto empieza a ser una obsesión para Nicolás, quien comienza a enloquecer, hasta que una noche en la mazmorra de tortura se encuentra cara a cara con su amada Elisabeth, amante del Dr. León (Antony Carbone), médico y amigo de la familia. El filme fue un éxito de taquilla que animó a la AIP a encargara a Corman más adaptaciones de Poe. La película se recuerda sobre todo por la descanada interpretación de Price (en una nueva muestra de desdoblamiento de personalidad en uno de sus personajes), las alucinantes y oníricas escenas de flashbacks rodadas en negativo tintado y cámaras de movimiento rápido, el escalofriante péndulo de tortura en la escena del clímax, la apertura de la tumba de Elisabeth con su cadáver horriblemente putrefacto y sobre todo, la escalofriante aparición en los compases finales del filme de Barbara Steele, la belleza más diabólica de la historia del cine. Esta actriz británica, icono del cine de terror y suspense de los años 60, tenía una presencia realmente perturbadora. El Péndulo de la Muerte es un filme de culto que levanta pasiones entre los amantes del fantástico, aunque su calidad cinematográfica sea puesta en duda muchas veces.


Tras Premature Burial (1962), la única película de Corman basada en Poe sin Vincent Price, se rueda Historias de Terror (1962), filme compuesto por tres episodios independientes basado en cuentos de Poe, concretamente Morella, The Black Cat (El Gato Negro) y The Facts in the Case of M. Valdemar (La verdad sobre el caso del Señor Valdemar). El Gato Negro, contenía también El barril de Amontillado, otro de los cuentos de Poe. Se trata de cuatro de los mejores relatos del autor, los cuales son adaptados esta vez de manera más o menos fiel aunque con bastantes licencias dramáticas. Vincent Price interviene en los tres episodios, lo que demuestra la confianza que Poe tenía en el actor para representar el oscuro y romántico universo de Poe. Price interpreta en Morella al Sr.Locke, en El Gato Negro al sumiller Renato Luchesi (personaje en realidad de El Barril) y en El caso del Señor Valdemar al susodicho. La primera es una historia de amor intemporal y venganza de ultratumba, algo adulterada con respecto a la fuente original; el segundo episodio, cuyo protagonista es Peter Lorre, incide en el tema de la obsesión y el miedo irracional y el castigo al crimen, mientras que M. Valdemar, uno de los relatos más aterradores de Edgar Allan Poe, toca uno de los temas preferidos de Poe, la fina línea entre la vida, al muerte y su síntesis, la muerte en vida o vida en la muerte, con al hipnosis como trasfondo. El cuerpo de Valdemar, pudriéndose en su cama sin haber muerto en realidad gracias al imapasse de vida a través del sueño que la hipnosis le ha producido, es uno de los momentos más angustioso tanto de al historia de la literatura como de la historia del cine. Basil Rathbone interpretó a Carmichael, el poco escrupuloso hipnotizador. En general, la película no consigue ser de las mejores de la serie ni de la filmografía de Corman.


El Cuervo (1963) llevó a la pantalla el más célebre poema de Edgar Allan Poe, el cual tiene un mínimo desarrollo narrativo el cual en la película solo supone el 10% del argumento, ya que lo que básicamente se cuenta en el The Raven de Roger Corman es una historia original, cuyo punto de arranque es el poema de Poe. El filme es una comedia con tintes de terror, lo cual le aleja del espíritu del poema original, una de las obras líricas más filosóficas y románticas del autor. ¿Una falta de respeto a la obra Edgar Allan Poe?, nada de eso, sino una inteligente parodia del universo de Poe. En la película, el Dr. Erasmus Craven (Vincent Price), un experimentado brujo, recibe la visita de un cuervo que resulta ser otro brujo transformado, el Dr. Adolphus Bedlo (Peter Lorre). Una vez recuperada su forma original, ambos hechiceros acudir al Dr. Scarabus (Boris Karloff), para vengarse Bedlo de su transformación de la cual él es el responsable, y para contemplar Craven el fantasma de su mujer fallecida, que según Bedlo vive en el castillo de Scarabus. Allí, el siniestro mago tiene preparados a los otros dos brujos y a sus hijos, quienes les acompañan, desagradables sorpresas. El personaje de Lorre termina la película una vez más convertido en cuervo y recitando el famoso poema, con su inmortal Nevermore.


A partir de El Cuervo las adaptaciones de Poe a cargo de Corman no pasarán de ser discretos y entretenidos filmes fantásticos de bajo presupuesto, como también lo fue La Máscara de la Muerte Roja (1964), inspirada en uno de los relatos más inquietantemente bellos y poéticos de Edgar Allan Poe. La verdad es que la puesta en escena de este filme esforzada y resulta muy atractiva y deslumbrante, pese a las evidentes limitaciones que imponía al falta de medios económicos. El argumento es bastante fiel al relato original, aunque estirando convenientemente una historia bastante mínima y añadiendo tramas y personajes originales. Además se incluía otro relato de Poe, Hop-Frog, una macabra historia de venganza. En esta ocasión no fue Richard Matheson el adaptador del texto, sino Charles Beaumont y R. Wright Campbell. La historia se desarrolla en la edad media en un castillo gobernado por el príncipe Prospero, interpretado por Price. Depravado y con extrañas aficiones satánicas, Prospero esta muy preocupado por la extraña plaga que asola a su país, la Muerte Roja , y decide aislarse junto a su corte en su castillo cerrado a cal y canto mientras ejecuta a todo aquel que parece infectado por la mortal e infecciosa enfermedad. En un baile de máscaras convocado en el interior del castillo, en donde se prohíbe la vestimenta roja, Prospero y sus invitados reciben la visita de un personaje vestido precisamente de túnica roja: la muerte roja ha entrado al castillo. En el relato original, Poe incide en el color de las diferentes estancias del castillo como elemento simbólico, en esta película la simbología cromática persiste pero se cambia a las túnicas que visten varios personajes. Este usod el color como leiv motiv sirvió a Corman para filmar psicodélicas secuencias, atn sugerentes y alucinantes como solo el sabía hacerlo. En este filme, Vincent Price hace una de las mejores interpretaciones de su carrera, un personaje cínico, prepotente y desagradable en el cual volcó todas sus habilidades interpretativas.


Con La Tumba de Ligeia (1964), Corman termina sus adaptaciones de Edgar Allan Poe. Esta basada libremente en el relato Ligeia, sobre uno de los temas preferidos por el autor, como era el de la amada muerta, que en esta ocasión su recuerdo/sombra regresa de la muerte para atormentar al protagonista. La adaptación la realizó el por entonces joven Robert Towne, que con el tiempo se convertirá en uno de los guionistas más significativos de Hollywood (Bonnie and Clyde, Chinatown, Yakuza, Shampoo, Greystoke). Aquí el bueno de Mr. Price encarna a Verdon Fell, un viudo casado en segundas nupcias que tras superar aparentemente el fallecimiento de su esposa, el cual le tuvo sumido en al miseria moral, comienza a recibir al visita de ultratumba de su celosa Ligeia, a veces reencarnada en un gato. Rodado en Ingalterra, pese a ser un filme menor dentro de la serie de Corman-Poe, tiene su encanto.


Aunque Vincent Price realizó alguna película más inspirada en la obre de Poe y no dirigida por Roger Corman (La caja oblonga), es evidente que este actor encarnó como nadie los oscuros protagonistas de las obras del autor. Roger Corman no pudo tener mejor criterio al elegirle, y hoy en día resulta imposible concebir ningún recuerdo en imagen nítida de la obra de Edgar Allan Poe sin Vincent Price. Como tampoco todo aficionado al cine imagina la obra del genio de Baltimore con las bellas e impactantes imágenes de Roger Corman. Edgar Allan Poe ha llegado nosotros como un fabulador universal e inmortal, y en esta inmortalidad ha tenido mucho que ver el trabajo de dos hombres que ayudaron a que Poe sea un poquito más nuestro, de todos. Edgar Allan Poe, el escritor; Roger Corman, el cineasta; y Vincent Price, el actor. Más allá de las fronteras del tiempo, se dio la conjunción perfecta.

1 comentario:

  1. Anónimo10:18 p. m.

    muy bueno tu articulo.
    realmente una tripleta excelente

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