domingo, junio 26, 2022

JURASSIC WORLD DOMINION

 


* y 1/2

Una pena que el estirar como un chicle una franquicia que empezó con relativamente buen pie como es Jurassic Park (aunque ya la primera entrega de 1993 no fuese ni mucho menos un título memorable en la filmografía de Steven Spielberg) al final lleve consigo filmes tan insulsos y poco relevantes incluso dentro del género de la ciencia ficción especulativa como esta sexta entrega de la serie, la tercera en la nueva trilogía de Jurassic World que pese a seguir sus tres cintas una línea argumental lineal la historia en su conjunto no puede ser más vaga y llena de tópicos bastanbte inertados en la ficción-espectáculo actual. Colin Trevorrow vuelve a sentarse en la silla de director como ya lo hizo en Jurassic World (2018)  y esta vez aún de manera más torpe y lo que es peor mandando el legado de Michael Crichton (autor de la novela original, fallecido en 2008) y Spielberg (en estos nuevos títulos tiene una función testimonial de productor ejecutivo) a la basura.  

Sólo los muy logrados efectos visuales consiguen salvar (es un decir) de la mediocridad más absoluta a esta película en donde repite el grueso del elenco interpretativo de los dos filmes anteriores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard y la jovencísima Isabella Sermon, además de los actores ya vistos en los primeros filmes de los 90 y 2000 que repiten sus ya legendarios roles con Jeff Goldblum como Ian Malcom (ya apareció también en Jurassic World: El Reino caído), Sam Neill como el Alan  Grant y Laura Dern como Elli Sattler. La premisa, que parte de una caótica situación en donde los dinosaurios revividos genéticamente ya se pasean por la tierra como Pedro por su casa libres de su cautiverio en el parque temático y son además objeto de imposibles (a ojos del espectador) tratas en el mercado negro, vuelve a incidir en los peligros de la manipulación de la genética y la naturaleza en esta ocasión con tonos ridículamente apocalípticos muy acordes en el tiempo en que vivimos otorgando al guión momentos bastante tontos y manidos. No faltan malvados traficantes de bestias y CEOs de compañías científicas megalómanos y con un punto a lo Bill Gates, como el que encarna Campbell Scott, mientras que subtramas en teoría claves que ya se abrieron en la entrega anterior como la de la adolescente Maisie Lockwood dan un cierto giro que solo consigue hacer de la función algo aún más necio si cabe, todo adobado con situaciones de thriller y acción simplonas y de manual que al  final terminan relegando a los dinosaurios a un plano ínfimo: y es que este es el  título de la serie en los que reptiles prehistóricos, los principales protagonistas de la misma, tiene menor protagonismo, un fallo conceptual garrafal. No se sabe si se continuará la saga en la gran pantalla, pero ya hace tiempo que Jurassic dio todo lo que podía dar.   

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