martes, abril 14, 2026

INCONTROLABLE (I SWEAR)


 

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La historial real que se narra en este filme británico resulta tan cautivadora como sorprendente para muchos por lo relativamente poco conocido de su temática. Se nos cuenta la historia real de John Davidson (1971) un británico que se convirtió en celebridad por su activismo para visibilizar el síndrome de Tourette, una rara enfermedad neurológica que provoca severos tics y movimientos compulsivos y tics verbales y vocales que incluyen tacos e insultos involuntarios, mal que él mismo padeció y que lógicamente condicionó su adolescencia y juventud. Su historia de superación es bastante conocida en el Reino Unido - como él, que ya a los 17 años fue objeto del documental John´s Not Mad (1989)- y esta película, honesta y excelentemente narrada- le hace justicia. Con retazos de cine social british - incluyendo pequeña sombra de Ken Loach- y un optimista planteamiento que juega con la Feel Good movie, el melodrama y la comedia (en este caso involuntaria y servida por las consecuencias del síndrome que parece el protagonista), I Swear es una película amable, didáctica, emotiva y hecha con buen cine, muy bien dirigida por Kirk Jones y excelentemente interpretada por Robert Aramayo -premiado con el BAFTA a mejor actor 2026- un formidable actor llamado a darnos en el futuro muy buenos momentos interpretativos que se preparó el papel conviviendo con el auténtico Davidson durante unos meses: su interpretación es memorable y elaboradísima tratando de reflejar con total fidelidad los síntomas del Tourette hasta el punto de que realmente se piense que estamos ante una persona con dicha enfermedad. Por supuesto, también resulta excepcional el trabajo del actor que interpreta a John en su adolescencia, Scott Ellis Watson, una revelación.

La historia de este joven escocés, pese a que posee algunos momentos no muy agradables principalmente por sus problemas familiares- su familia se rompió a consecuencia de su enfermedad- por su sensación de desdicha una vez aparecieron los primeros síntomas a los 13 años y por cuando ya veinteañero le costó encontrar un hueco en la sociedad y conseguir un trabajo, resulta como hemos dicho muy reconfortante y esperanzadora conforme las situaciones se suceden y cambian y el propio John evoluciona y asume que su mal no puede suponerle ninguna barrera y puede conseguir lo que quiere pese a que siempre sus movimientos compulsivos, sus repentinos gritos, insultos y tacos en el momento más inoportuno o su tendencia a escupir al comer a primera vista resultan para todos algo improcedente y desagradable. La aparición en la vida de John Davidson de los Achenbach, la familia de su amigo Murray, será clave para su situación y su felicidad, encontrando en ellos una verdadera familia y en la matriarca, Dottie (una genial Maxine Peake) una verdadera madre. Momentos emotivos e intimistas conviven con pasajes más o menos graciosos (y entrañables) que hacen del visionado del filme una delicia. No debe pasar desapercibida esta película por la cartelera.