domingo, octubre 26, 2008

TRES DESTIERROS DEL REINO ANIMAL


Año tras año son muchas las especies animales que se extinguen. En los primeros tiempos de la historia, las causas eran principalmente cambios en el ecosistema, inadaptaciones evolutivas o ataques de predadores. Poco a poco la acción del hombre fue convirtiéndose en la causa principal de la extinción de no pocas especies animales, ya bien sea directa o indirectamente.


Hasta hoy día se dispone de un vastísimo listado de animales extinguidos de los que en no pocos casos se conservan huesos sueltos osamentas e incluso ejemplares disecados. La mayoría de las especies extinguidas identificadas fueron desapareciendo a partir del siglo XVI, el comienzo de la época de la expansión comercial y el colonialismo europeo por territorios inexplorados de otros continentes. La rapiña humana fue la causante de muchas extinciones de animales, en varios casos poco evolucionados o con falta de aptitudes comunes en otros de su clase. Pero en la actualidad aún siguen desapareciendo animales bien dotados y que en otras épocas gozaron de una amplia presencia en la naturaleza: ahí están los casos de peligro de extinción en especies como el lince ibérico, cuya sentencia de muerte parece irremediable. El hombre tiene gran parte de culpa. En la historia de la extinción animal existen tres casos paradigmáticos, ampliamente documentados por la literatura zoológica y por el mundo de la biología: el Lobo Marsupial o Lobo de Tasmania, la Gran Alca y el Dodo. Dos aves y un mamífero que ejemplarizan el significado la extinción animal.



La inepta ave de Isla Mauricio: la leyenda del Dodo


Si a alguien se le pide que cite una especia animal extinguida hay un alto porcentaje de probabilidades que responda el dodo. De esta ave, desaparecida en el siglo XVII, se ha escrito lo indecible desde el siglo XVIII y no solo desde el punto de vista científico, ya que la peculiar figura de este no muy vistoso pajarraco ha estimulado la imaginación de escritores, artistas, cineastas. Ejemplo vivo del animal extinguido (vaya paradoja), el dodo, desaparecido por la acción del hombre, no dejará nunca de ser “el ave que ya no existe” por excelencia.


El dodo (Raphus Cucullatus) vivió hasta el siglo XVII únicamente en Isla Mauricio, pequeña isla africana cerca de Madagascar en el en el Océano Índico, y que en la actualidad es un estado independiente. El dodo, según algunos estudios pertenecía al orden de los Culimbiformes, pero en si este pájaro no guarda parecido con palomas o tórtolas a excepción tal vez de disposición de su esqueleto y patas. En todo caso, parece probable que el dodo perteneciese a un orden de pájaros desaparecido, de origen muy primitivo, y que se encuentra en estrecha relación con los columbiformes, aves de las que al parecer serían antepasadas. Otra ave extinguida, el Solitario de Rodrigues, pertenecería al mismo orden que el dodo. Se dice que ambas aves posiblemente descendiesen de especies prehistóricas de las que también provendrían las columbiformes, aunque no hay nada probado al respecto. El dodo, junto con el solitario de Rodríguez, se ha encuadrado en una familia (aun sin hubicación en ningún orden), llamada Rafínidos o Didínidos


El dodo era un ave relativamente grande y maciza, de un metro de alto y unos 20 kg. de peso. Su aspecto lo conocemos gracias a varias descripciones, dibujos y pinturas. Su plumaje era grisáceo (aunque existieron ejemplares con albinismo completamente blancos), disponía de alas diminutas que el impedían volar (una de las causas de su extinción), ojos pequeños, enorme pico curvado hacia debajo, y amplias aptas amarillas. Su plumaje terminaba en la parte trasera en una especie de curioso plumero. Al parecer no construían nido alguno, poniendo un solo huevo que incubaban en el suelo. En Mauricio, hasta la llegada del hombre, los dodos no conocieron predador alguno y eso les hizo impasibles ante la presencia de otras criaturas, lo que hacía de su captura una tarea extremadamente fácil. Las primeras expediciones occidentales a Mauricio llegaron a principios del siglo XVI, siendo descubierto el dodo en 1598. La gran oleada de marinos y exploradores, procedentes de Holanda, Portugal, Francia o Inglaterra, fueron a lo largo del XVII. Los viajeros a la isla cazaban al animal fácilmente, con vistas a comerlo: sobre el sabor de la carne de dodo existen discrepancias en las fuentes, ya que si bien en la mayor parte de los casos se afirma que su gusto al paladar era nauseabundo, en otras se afirma que era un alimento pasable e incluso sabroso. Con todo, los marinos hambrientos cosieron a palos a los inocentes y pasivos dodos para matarlos y ventilarseslos, aunque tal vez fue un factor mas importante en al extinción del dodo la introducción de nuevos depredadores en Isla Mauricio traídos desde Europa, como perros, gatos o cerdos.


Muchos dodos fueron llevados a Europa como exótica atracción zoológica en el siglo XVII, el primero a la corte del emperador Rodolfo II de Bohemia en 1599. No obstante, el destino del dodo estaba ya sentenciado, y con una disminución paulatina de su población en la isla, a finales de la década de 1690 el dodo ya no existía. El pobre dodo ha tenido un final trágico incluso después de muerto; el único ejemplar disecado que quedó tras su extinción, expuesto en el Ashmolean Museum de Oxford (y que fue traído vivo a Europa en 1600), se deterioró a mediados del siglo XVIII, y en 1755 terminó en el vertedero, salvo el pico y una pata, las cuales se conservan aún en el Museo de Historia Natural de Oxford. En dicho museo y en el Museo de Hstoria Natural de Dublín existen sendas osamentas completas de dodo, aunque con huesos pertenecientes a ejemplares diferentes. Estos restos óseos han sido durante siglos los únicos que se conservaban del dodo, pero entre 2005 y 2007 una serie de expediciones naturales a Isla Mauricio han encontrado los restos óseos de dodo más completos de los que se tiene constancia.


A partir del siglo XIX, el dodo, extinguido desde hace mas de un siglo vuelve se convierte en el pájaro de moda no solo entre científicos sino entre artistas y escritores (Lewis Carroll); su carácter mítico de especie extinguida resulta enormemente atrayente. Y hasta hoy día, la sombra del dodo sigue siendo universal.



La tragedia de la Gran Alca


A mediados del siglo XIX fue cuando la gran alca (Pinguinus Inpennis) desapareció del reino animal. Esta ave pertenecía al género Alca, cuyo pariente actual es el Alca Común. Estos pájaros pertenecen al orden de los caradriformes y dentro de él a la familia de los álcidos. Los álcidos son unas aves marinas de pies palmeados que guardan cierta similitud a primera vista con los pingüinos, de hecho el plumaje blanco y negro de las alcas no deja de ser sorprendentemente similar al del pingüino. La gran alca poseía un nombre científico que señalaba la confusión existente entre ambas especies de aves en la zoología antigua.


La gran alca, no obstante, pertenecería a un género de especie diferente del alca común actual, debido a algunas diferencias morfológicas, principalmente en lo relativo al tamaño, ya mientras el alca mide 40 cm., la gran alca medía entre 15 y 85 cm. Su peso era de 5 kg., y al igual que el dodo, sus pequeñas alas le impedían volar, al tiempo que obviamente facilitó este hecho su proceso de extinción. Al igual que el resto de álcidos, las gran alcas eran unas excelentes nadadoras. Habitaban en islotes de las costas de Canadá, Groenlandia, Islandia, Noruega, Irlanda y Gran Bretaña. Esta enorme ave se movía muy torpemente en tierra (en donde ponía un solo huevo) y era atacada por muy pocos predadores hasta la irrupción de los humanos, de los cuales no sentía temor al no ahberles visto nunca, al igual que el dodo. Esto y su ineptitud a la vida terrestre les hacía presa facil del hombre, el cual la mataba por su carne, huevos y sus preciadas plumas, principalmente, aunque también se trajeron muchos ejemplares (vivos o disecados) para museos o estudios científicos. Al parecer la rapiña de la gran alca comenzó desde la antigüedad, con lo que es posible que su población fuese en tiempos remotos enorme.


En la primera mitad del siglo XIX, la rapiña por los huevos de gran alca se disparó y las ejecuciones de estos pájaros fueron masivas. En al década de 1830, ya solo quedaban unas cuantas colonias dispersas de ejemplares que iban menguando. En 1840 un energúmeno mató en Escocia a la ultima gran alca de las islas británicas porque creía que “era una bruja” (sic) y cuatro años mas tarde dos sujetos no tuvieron mejor idea que acabar a golpes y patadas con la que fue la última pareja de gran alcas de Islandia. Aunque en 1852 se avistaron las últimas colonias de estas aves, en pocos años ya no quedó ni rastro de estas aves, cuyo salvaje y despiadado final es una muestra de a lo que puede llegar el salvajismo, la ignorancia y la codicia humana y su nefasto efecto en la con seriación de las especies animales.


Actualmente se conservan varios ejemplares de gran alca disecados en museos, concretamente 81, además de 24 esqueletos completos y varios huevos. Sin llegar a los extremos del dodo, la gran alca tras su desaparición se convirtió en un animal mítico, al que se dedicó novelas (La última Gran Alca, de Allen Eckert) y multitud de referencias en libros y películas. Demasiado tarde para hacerla justicia.



El Lobo Marsupial: el fiero depredador derrotado


La extinción del Lobo Marsupial o Lobo de Tasmania, acaecida a principios del siglo XX, es tal vez el caso de extinción de una especie mamífera más espectacular, dada la condición de carnívoro depredador del animal y sus siempre exóticas características marsupiales. El Lobo Marsupial (Thylacinus cynocephalus) era un mamífero de la subclase marsupial que como la mayoría de las especies marsupiales habitaba en el continente de Oceanía. Aunque habitó en Australia durante largo tiempo, cuando fue descubierto por los europeos en el siglo XVII solo habitaba en la isla de Tasmania, como otras especies, incluido su primo el Diablo de Tasmania, que ahora se encuentra precisamente en peligro de extinción.



El Lobo Marsupial, como muchos animales de su subclase, era el resultado de la evolución convergente entre placentarios y marsupiales, los cuales en no pocas especies tienen sus equivalentes en ambos grupos: así, el lobo marsupial tenía características de los placentarios del orden de los carnívoros, concretamente de los cánidos; de ahí su similitud con el lobo, el perro y el coyote especialmente en lo concerniente a su dentadura canina. El Lobo Marsupial (también llamado en ocasiones Tigre Marsupial) medía entre 100 y 180 cm. de largo cola incluida (la cual medía entre 50 y 65 cm.). Medían 60 cm. de alto y pesaban entre 20 y 30 kg. Las hembras eran algo más pequeñas que los machos. El pelaje del lobo marsupial era muy corto, de color prominentemente pardo-amarillento con varias franjas negras en su lomo similares a las de una hiena o un tigre. Una de las características más sorprendentes de este animal era su potente mandíbula, inexistente en ningún mamífero actual: podía abrir su boca hasta los 120 grados. Inusualmente en los marsupiales (a parte de en las zarigüeyas), el macho poseía también un marsupio, en la zona escrotal.


El primer encuentro de los europeos con el Lobo Marsupial se produjo hacia 1642 en Tasmania, hábitat en el que siendo su único hogar ya era escaso. No obstante, hubo que esperar hasta 1808 para que se registrase la primera descripción detallada del animal (durante los siglos XVII y XVIII solo se hicieron vagas menciones a su existencia): hay que decir que el descubrimiento de este animal fue decisivo para establecer la historia natural y las características de los mamíferos marsupiales.


En realidad se conoce muy poco de la vida en libertad y los hábitos del lobo de tasmania, ya que casi siempre se estudiaron sus ejemplares en cautividad. Al parecer vivían en bosques de eucalipto en Australia y ya en Tasmania tendían a los bosques y las zonas costeras. Se sabe que eran cazadores crepusculares y nocturnos de enorme fiereza, en cuya dieta incluían canguros, wallabies y wombats. Las razones de su desaparición del continente australiano antes de la llegada de los europeos se debió tal vez a la cacería por parte de indígenas y a otros animales carnívoros, dingos posiblemente. A mediados del siglo XIX, en tasmania, único lugar donde vivía el mamífero, se denunciaron numerosos ataques de lobos marsupiales a los animales de los granjeros asentados en la isla. El lobo marsupial se convirtió desde ese momento en un animal proscrito: en 1830 la Van Diemen´s Land Company ofrecía recompensas por la captura de lobos de Tasmania; entre 1880 y 1909 fue el propio gobierno regional de Tasmania el que ofrecía una libra por un lobo adulto y 10 chelines por cachorro. Durante esos años fueron oficialmente ejecutados más de 2.000 ejemplares aunque es muy posible que fueran bastantes más. A parte de la caza indiscriminada, también contribuyó a la extinción del lobo marsupial la destrucción por parte del hombre del hábitat natural del animal, además de la paulatina escasez de especies de las que eran predadoras. Hay que señalar que muchas veces las denuncias de ataques de lobos marsupiales a gallinas, ovejas u otros animales domésticos eran muchas veces exageradas.


A finales de los años 20 del siglo XX ya quedaban poquísimos ejemplares y el lobo marsupial se encontraba al borde de la extinción. Aunque hubo desde principios de siglo esfuerzos por fundar reservas, no se obtuvo éxito. En 1930 fue abatido de un disparo el que se creía último lobo marsupial en libertad. No obstante, tres años después se descubre un último lobo marsupial que fue enviado al Zoo Hobart en Australia, en el que moriría en 1936 víctima de una negligencia en sus cuidados: desaparecía así el último lobo marsupial. Paradójicamente, algo más de un mes después, el Gobierno de Tasmania declaró al lobo marsupial como especie protegida. A buenas horas, mangas verdes.


En años posteriores, muchos han sostenido que aún existen lobos marsupiales vivos, en los años 60 se recogieron varios testimonios de avistamientos y se localizaron unas posibles huellas, pero no hubo más pruebas. En 1986, 50 años después de la muerte del último lobo marsupial, la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza le declara definitivamente animal extinguido. En la actualidad existen varios ejemplares disecados y esqueletos completos del animal en varios museos, además de filmaciones de especimenes en cautividad.

lunes, octubre 20, 2008

El aparatito de Lumiere - QUEMAR DESPUES DE LEER (BURN AFTER READING)


Cuando aún anda coleando la repercusión de No es país para viejos, los Hermanos Coen regresan con nuevo filme en muy poco espacio de tiempo. La mejor noticia es que se confirma el resurgir de la fraternal pareja fílmica tras no muy conseguidas Crueldad Intolerable (2003) y Ladykillers (2004), y ya podemos volver a hablar de unos hermanos Coen en plena racha, como en gran parte de la década de los 90. Vuelven de nuevo a contar con una historia original parida por ambos (al contrario que en sus dos pelis anteriores Ladykillers y No Country…) y se adentran otra vez en el género del que son unos auténticos genios: la comedia. Quemar después de leer es 100% sátira Hermanos Coen: ironía, argumento absurdamente enrevesado, personajes ridículos, situaciones tragicómicas, y en el trasfondo de todo, una sarcástica burla de las debilidades del ser humano, además de la sempiterna mofa a al sociedad americana.


En esta ocasión el mundo de la CIA, el espionaje y los secretos de estado es en lo que los Coen meten el dedo en el ojo con magníficos resultados, ya que les a salido una comedia literalmente redonda, que si bien aún esta lejos de monumentos como Fargo, sigue la línea de monumental comedia de personajes y enredo del El Gran Lewobsky, aunque con carácter menos freak y más escorado a presentar personajes no tan caricaturescos pero, al fin y al cabo, igual de necios. La pérdida de un CD con supuesta información secreta y al parecer comprometedora con Rusia por parte de un agente de la CIA recién expulsado desencadena una descabellada historia en donde triviales ambiciones personales, líos de faldas, problemas familiares y la estupidez de la mayor parte de los personajes se entrecruzan para hacernos gozar con una historia en donde se mate la pata de la manera mas inverosímil constantemente. Una anodina solterona monitora de un gimnasio adicta a las citas por Internet y obsesionada por cambiar su aspecto, un alto funcionario paranóico y mujeriego, un ex agente de la CIA alcohólico, cornudo e irascible, otro monitor de gimnasio codicioso pero lerdo a mas no poder, y una médica mujer fatal y vengativa, son algunos de los personajes de esta comedia coral ambientada en sofisticados ambientes de Washington DC. El espléndido reparto, que incluye a George Clooney, John Malkovich, Brad Pitt, Tilda Swinton y una sensacional Frances McDormand, la actriz fetiche de los Coen y esposa de Joel, funciona a las mil maravillas. Esta película entusiasmará a los fans de los hermanos Coen y será todo un dulce para los amantes de la comedia de personajes. De visión muy recomendable.

jueves, octubre 16, 2008

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (III)

Txalupa-Hiru Kolore (2006)



Amidst the grass, fresh air at last (A tribute to Syd Barret) (2008)



Luz final sobre el mar I (2007)

viernes, octubre 10, 2008

El aparatito de Lumiere - TROPIC THUNDER


**

Una divertida y bastante entretenida cinta burlesco-paródica dirigida y protagonizada por el ingenioso Ben Stiller, cineasta que tanto en su faceta como director como en la de actor ha conseguido familiarizar al público medio norteamericano con lo políticamente incorrecto. Autor de una película de efímero (e incomprensible) culto en los 90, Reality Bites (1994), no hay mucho que destacar en una no muy extensa carrera como director, aunque, eso sí, sigue siendo uno de los comediantes con mayor carisma y reputación en EEUU, status que ha adquirido por mérito propio. Este es su filme más ambicioso hasta la fecha, concebido como una comedia-superproducción destinada a hacer una buena taquilla. Y la verdad es que la premisa argumental se las promete: parte del equipo de rodaje de una carísima superproducción sobre la guerra de Vietnam perdido en la jungla camboyana donde ruedan el magno filme, confundiendo lo que los actores creen un rodaje con cámaras ocultas para captar la espontaneidad interpretativa, con una situación: el ataque de un grupo guerrillero asiático que secuestra a los actores protagonistas y a otros miembros del equipo. La película se mofa de las superproducciones bélicas yankis, particularmente de las de la guerra de Vietnam (contienda que siempre ha resultado un auténtico filón cinematográfico), se burla de la industria de Hollywood y sus estrellas, y crítica el patriotismo estadounidense y su culto a lo militar: y aunque lo consigue, a veces de manera desternillante y/o ingeniosa, toda la película esta tan trazado con lápiz grueso que muchas veces no deja de ser una entrañable patochada.


Con buenas escenas de acción y de catástrofe (presentadas siempre de forma caricaturesca), la película aprovecha bien los dólares invertidos y además sabe exponer un guión entretenido y con diálogos chispeantes. Un esforzado reparto logra aportar un genial toque de comedia: el propio Stiller en el papel de un actor de acción en capa caída que busca redimirse tras un desafortunado paso por el cine dramático, Jack Balck como un escatológico actor de comedia politoxicómano cuya mayor obsesión en el accidentado “rodaje” es obtener una nueva dosis cuanto antes, Robert Downey Jr. como una reputado actor australiano “ennegrecido” por una operación quirúrgica par interpretar a un sargento afroamericano, Nick Nolte como el tullido veterano de guerra autor del libro en que se inspira la película ficticia, Matthew McConaughey como el jeta agente de Speedman (Stiller), un irreconocible Tom Cruise como el cabroncete productor millonario de la peli, Steve Coogan como el director inglés y otros dos emnos conocidos, Jay Baruchel y Brandon T. Jackson como los otros dos actores que acompañan a Speedman, Lazarus (Downey) y Portnoy (Black) en la accidentada aventura selvática. El recurso del cine dentro del cine sirve para que los intérpretes se esfuercen por transmitir fina ironía y dualidad de registros y eso la peli lo agradece.


Son muchas las películas parodiadas (Platoon, Apocalipse Now, la saga Rambo, la saga Bradock), aparecen no pocas figuras interpretándose a si mismas, hay abundancia de diálogos cinéfilo-frikis, los gags ingeniosos no son escasos, pero a al película le falta más ironía, algo más de inteligencia y menos risotada. No se puede decir que sea una sátira inteligente, teniendo en cuenta además que la temática bélica es muy rica en cuanto a exposición crítica, algo que la película no sabe aprovechar. Da la impresión de que queriendo hacer un filme políticamente incorrecto han hecho uno políticamente correcto, una especie de episodio de Los Simpson extendido. Además, tampoco resulta muy oportuno que uno de los momentos pretendidamente mas gamberretes del filme se pasen un pelín, como es el tratamiento que hace a la discapacidad psíquica con la película ficticia Simple Jack, que interpreta el personaje de Stiller (aunque tiene su gracia, todo hay que decirlo). Una película divertida que no alcanza los mínimos requisitos de una gran parodia. Y mira que había elementos de sobra.

domingo, octubre 05, 2008

¿QUE FUE DEL BRAT PACK?

The Outsiders (1983). De pie:Tom Cruise, Ralph Macchio, Emilio Estevez, Rob Lowe, Patrick Swayze y C. Thomas Howell. Agachado, Matt Dillon


En la primera mitad de la década de los 80 surgió en Hollywood una camada de jóvenes actores, muchos aún en la adolescencia, la mayoría alrededor de los veinte años, cuya popularidad gracias su intervención en filmes dirigidos principalmente al público juvenil les convirtió en estrellas durante esa década. Pese a la discutible calidad de muchas de las cintas que protagonizaron en aquella época, la crítica nunca dejo de alabar sus aptitudes interpretativas y su condición de prometedoras figuras. El destino, sin embargo, no fue muy generoso con ellos, salvo algunas y muy honrosas excepciones. 25 años después de su explosión con el filme Outsiders (Rebeldes) de Francis Ford Coppola, se ha visto que aquel llamado Brat Pack (Hatajo de Mocosos) al final no cumplió las expectativas en al mayoría de los casos, pero dejaron tras de si algunas curiosidades cinematográficas, el nacimiento del cine juvenil norteamericano y algunas estrellas del Hollywood de hoy.



Sangre nueva para el viejo star system


Pocas veces, por no decir ninguna, una generación de actores y actrices nacidos en una zona de fechas concreta fueron agrupados con tanta unanimidad en una generación artística. Tras una década de los 70 en donde había brillado un star system que aún iba dar mucha guerra en la década siguiente y que no precisaba de un relevo inmediato, los 80 traían nuevos temas a tratar por la industria fílmica norteamericana, como eran los conflictos intergeneracionales entre los chavales nacidos en los 60 (un década muy prolífica en USA) y sus padres, la rebeldía juvenil de la generación post-Vietnam y la cultura del dinero y el éxito; todo ello pasado por el prisma mercantilista de una industria cinematográfica dispuesta a sacar la mayor rentabilidad una vez concluida la crisis económica de la década anterior y consolidado el concepto de cine-negocio. Había un nuevo público target: infancia y adolescencia. Y con el paso del tiempo, además, no había que olvidar que esos niños y adolescentes serían jóvenes adultos. Tanto para unos, como para otros, el cine norteamericano comenzó a remozar su oferta cinematográfica.


Pero lo que en realidad supuso un espaldarazo para el nacimiento de una especie de género cinematográfico menor como fue el cine juvenil USA de los 80 (en su mayoría comedia), fue al irrupción desde principios de una década de la joven generación actoral de chicos y chicas nacidos entre 1958 y 1968 (alguno hubo que nació antes, ojo) y que, sin bien sin grandes estridencias y siendo ignorados muchas veces por el gran público hasta al segunda mitad de los 80, confirmaron el primer star system juvenil consolidado de la historia, sirviendo sus huestes de ejemplo para futuras nuevas generaciones interpretativas que irán apareciendo en diferentes épocas posteriores. El Brat Pack, el Atajo de Mocosos, sirvió de lanzamiento para algunas estrellas actuales: Tom Cruise, Matt Dillon, Robert Downey Jr., Andie McDowell, Sean Penn, Demi Moore y otros. Pero otras muchas se quedaron en el camino, pese a en no pocos casos mostrarse como totales e irrefutables promesas: Rob Lowe, Emilio Estevez, Charlie Sheen, Ralph Macchio, Andrew McCarthy, Molly Ringwald. Es cierto que otros actores nortemericanos nacidos en los años antes citados y que comenzaron o consolidaron su andadura artística por aquellos años (1981-1984) nunca fueron incluidos por la crítica en el Brat Pack (veáse Michael J. Fox, Eric Stoltz, Jodie Foster, Jim Carrey, Daryl Hannah, Timothy Hutton), por lo que no podemos considerar al Brat Pack como un total estandarte generacional, pero que duda cabe que este grupo de actores y actrices supusieron un soplo de aire fresco en las temáticas de los filmes norteamericanos en los 80 y por ello merece ser considerado un grupo generacional en toda regla, coincidiendo además bastantes de sus miembros en varios títulos, muchos de ellos de alguna manera emblemáticos en el cine ochentista.


Rumble Fish (1983). En primer término Nicolas Cage, Matt Dillon y Chris Penn


Cuando en 1982 un arruinado Francis Ford Coppola decidió volver a sus orígenes de cine de bajo presupuesto tras el monumental fracaso de One At Heart (Corazonada) (1980) y el cierre (aún vigente) de sus estudios Zoetrope, una exitosa novela juvenil de los años 60 The Outsiders, de Susan E.Hilton se interpuso en su camino. Decidió adaptarla y para encarnar al elenco de adolescentes greasers delincuentes románticos de la obra convocó a algunos de los actores postadoelscentes más prometedores del momento: Matt Dillon (1964), que ya tenía desde adolescente a finales de 70 una prolífica carrera y era un ídolo de quinceañeras, Rob Lowe (1964), C. Thomas Howell (1966), que había intervenido como unos de los amigos de Elliot en E.T, Ralph Macchio (1961), el Jeremy de la serie Con ocho basta, Emilio Estevez (1962), hijo de Martin Sheen y Tom Cruise (1962), que había intervenido con éxito en Taps, mas allá del honor (1981). También había una chica en el reparto que mostraba muy buenas maneras, Diane Lane (1965), y para un rol de veinteañero se contó con un ex bailarín y sólidoa spirante a actor que a partir de ese momento iría ligado anticoetáneamente con el Brat Pack, Patrick Swayze (1952). Copplola sabía lo que tenía y muchos aquellos jóvenes, en pocos años, llegarían al estrellato. Lo malo es que su reinado, en no pocas ocasiones, será efímero.


Esta generación Outsider coppoliana es para muchos críticos y periodistas el elenco seminal y básico del Brat Pack, más que nada por el renombre que varios de sus miembros consiguió conservar bastantes años después. Pero para muchos otros, el Brat Pack básico irrumpió en 1984, con el filme The Breackfast Club (El Club de los Cinco), de John Hugues. Así lo entendió el periodista David Blum en las páginas de la revista New York en junio de 1985, quien citaba este filme como detonador del fenómeno Brat Pack Aquel Club de los Cinco, que se ah convertido en toda una película juvenil de culto, estaba formado además de por el rebelde Emilio Estevez, por Ally Sheedy (1962), Judd Nelson (1959), Anthony Michaell Hall (1968), y Molly Ringwald (1968); todos ellos coincidentes con varios miembros del BP en años posteriores. El término Brat Pack viene del Rat Pack (el hatajo de ratas), el nombre por el que se conocía en Las vegas a Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr. y compañía.



Los chicos del momento


Los jóvenes protagonistas de Outsiders comienzan a prodigarse en la pantalla, aunque tardarían algunos años en consolidarse. Los más guapitos, como Rob Lowe y Tom Cruise, pronto serían pasto del público femenino en edad de merecer: sus respectivos filmes subsiguientes Class y Risky Bussiness, ambos de 1983, son el pistoletazo de salida para su condición de superestrellas teen de los 80, algo que les restó credibilidad durante varios años y que en general supuso un estigma para la fracción del BP descubierta por Coppola: Veáse sino el tardío arranque definitivo de Patrick Swayze y su encasillamiento en papeles de adolescente con casi 35 años. Coppola siguió confiando en lso talentos veinteañeros de Hollywood en su siguiente filme Rumble Fish (La Ley de al calle, 1984), de nuevo con Matt Dillon en el papel de un adolescente rebelde, con Daine Lane, y con otros nuevos pipiolos: Nicolas Cage (1964), el sobrino de Coppola, Chris Penn (1965-2006), y Laurence (por entonces Larry) Fishburne (1961), que ya había sido descubierto en 1979 por Coppola en Apocalipse Now. Puede que al principio el público y la crítica no les hiciera al principio mucho caso, pero el nuevo Hollywood estaba allí: chicos y chicas que encarnaban a coetáneos con ínfulas de rebeldes, héroes de clase obrera y luchadores intergeneracionales. Otro ejemplo Racing with the Moon (1983), con Cage y Sean Penn (1960), uno de los mas revoltosos del BP: Muchos chavales comenzaron a verse identificados en los roles que encarnaba en la pantalla los miembros del BP y la idolatría empezó a desatarse. Los años 1984-1985 fueron calve para la consolidación de muchos de los miembros del clan.


Claro que no todo era rebeldía y espíritu supuestamente contestatario en las huestes de la nueva hornada. La administración Reagan estaba al acecho y pronto el rumbo se corrigió. The Breackfast Club , la historia de cinco alumnos de instituto representantes de diversos arquetipos del mundillo de las High School americanas que permaneciendo castigados largo tiempo en un aula desnudan su alma y conciencia, fue un relativo éxito comercial y supuso la consolidación de la generación BP, además de el ascenso del director John Hughes (1950), que ya había dirigido a Molly Ringwald en Sixteen Candles (1984), como filmaker oficial de la adolescencia y juventud americana de los 80. A partir de ese momento, los miembros del BP, a los que se irán uniendo efectivos hasta 1985, estarán identificados con el melodrama y la comedia, preferentemente en ambientes juveniles. Y si había que había que hacer productos tan fascistas y patrióticos como la impresentable Red Dawn (Amanecer Rojo, 1984, de John Milius), en donde el BP se enfrenta a los comunistas malos, pues se hacían: hay estaban los coppolianos Swayze y Howell, a los que su unieron Charlie Sheen (1965), Lea Thompson (1961), y Jennifer Grey (1960), además de otros jóvenes e ignotos nombres que no llegaron a prosperar.



Muchos los llamados…pocos los elegidos


El Club de los Cinco (1984)

A mediados de los 80 era tal la saturación de jóvenes actores ya actrices USA que iban debutando en el cine que la saturación se hizo inevitable. Aunque en realidad había diferentes perfiles interpretativos y registros de todo tipo, a la industria le interesaba promocionar a los más guapos y guapas, especialmente a los primeros, debido a lo rentable que siempre ha resultado para la industria del espectáculo la admiración femenina. El apolíneo Rob Lowe se convirtió en la estrella teen USA de mediados de los 80, aunque eso sí, sin ningún filme memorable; en El Hotel New Hampshire (1984), compartió protagonismo con dos chicas con la cabeza mas amueblada que muchos del BP, Jodie Foster y Natassja Kinski; en Oxford Blues (1984) departe con la encantadora compañera de generación Ally Sheedy, y en Que pasó anoche (1986), consolida su condición de ídolo de féminas cortejando a una de las actrices jóvenes mas prometedoras del momento: Demi Moore (1962). Dillon continuaba como galán, pero sus películas de mediados de los 80 son horrendas y para colmo fracasos comerciales; a Cruise le cuesta arrancar pese a contar con el apoyo de directores de prestigio como Ridley Scott (Legend, 1985), y cuando lo hace (Top Gun, 1986 de Tony Scott y The Colour of the Money, 1986 de Scorsese), el show Business se esfuerza más en distribuir su imagen en posters que en proporcionarle pelis de fuste. A parte de los guaperas oficiales (a los que hay que sumar a Patrick Swayze, compañero de reparto de Lowe en Youngblood (1986)), había actores muy aptos para la comedia, como Matthew Broderick (1962), que encandiló al mundo como el chaval inadaptado genio de los ordenadores en War Games (1983) y ofreció su vena mas histriónica en la alocada Todo en un día (1986), del inefable John Hugues. Sean Penn, Kieffer Sutherland (1966) y Rober Downey Jr. (1965) ya empezaban a mostrar sus cartas de versatilidad. Un actor de corte teóricamnte más dramático Ralph Macchio, con su eterna pinta de quinceañero aún cuando ya rondaba la treintena, fue protagonista del taquillazo, Karate Kid (1984) de John G. Advilsen y sus secuelas, pero su carrera fue de las primeras en pufar, pese a las expectativas puestas. Y no sería el único.


Las películas que cruzaron a los miembros del BP por aquellos años son en su mayoría olvidables, y el hecho de que muchos de los actores señeros de la generación, como Judd Nelson, Anthony Michael Hall, o Andrew McCarthy (1962) como casos paradigmáticos, se encasillasen en el cine dirigido a adolescentes y jóvenes, terminó por arruinar sus carreras. Weird Science (La Mujer Explosiva, 1985) y Pretty in Pink (La Chica de Rosa, 1986), ambas con guión de John Hughes terminaron además con explotar el género de la comedia juvenil costumbrista americana. No obstante, gran parte de la crítica coincide en otorgar a St. Elmo´s Fire (1985) de Joel Schumacher, conocida entre nosotros como St. Elmo punto de encuentro un lugar preeminente como catalizadora del BP, además de reflejar con honestidad las preocupaciones de la juventud norteamericana de mediados de los 80 y a la que el BP intentaba representar. Estevez, Rob Lowe, Demi Moore, Andrew McCarthy, Judd Nelson, Ally Sheedy, Mare Winningham (1959), y Andie Mac Dowell (1958) protagonizaron la cinta.



¿Que pasó anoche? (1986)




¿Qué pasó después?


A finales de los 80 la suerte de los miembros del BP se estaba mostrando muy desigual. Ya triunfaban los que poseían mayores argumentos interpretativos, como Tom Cruise, que superando su imagen de ídolo de quinceañeras tras Cocktail (1988) gana prestigio con Rain Man (1988) y se dirige como un cohete hacia el estrellato. Matt Dillon, tras unos años de capa caída se redime en el cine independiente con Drugstore Cowboy (1989) de Gus Van Sant. Charlie Sheen, otro de los más capacitados, fue junto con Cruise de los primeros en hacer cine de fuste, de la mano de Oliver Stone (con Platoon y Wall Street ), pero sus intepretaciones pronto empezarán a languidecer y a mediados de los 90, problemas personales varios terminaron por no consolidar una carrera que parecía sólida. Curiosamente fueron actores de la terna menos vistos los que una mas consistente carrera han tenido, bastante mejor que la de muchos de sus coetáneos: ahí están los casos de Sean Penn, Nicolas Cage, Robert Downey Jr. o Andie MacDowell.


Los chicos del San Elmo. Arriba: M. Winningham, D. Moore y A. Sheedy; abajo: A. McCarthty, E. Estevez, J. Nelson y R. Lowe



Por el contrario, en el camino se quedaron los ya citados Hall, Nelson y McCarthy (este una de las cabezas visibles del grupo) y otros y otras como Molly Ringwald (la chica guapa del BP), Ally Sheedy, Ralph Macchio, C. Thomas Howell. Hay que señalar que no todos ellos eran buenos actores, sino gente que estuvo en el lugar y en el momento precisos, por lo que hasta cierto punto no debería de extrañar su situación actual. Emilio Estevez tuvo hasta principio de los 90 una carrera aceptable, pero tras dar el pego unos años finalmente se destapó como lo que era: un actor mediocre. En la actualidad el mayor de los Estevez - Sheen (es hermano de Charlie) se descubre como un director competente (Bobby, 2006). El caso de Rob Lowe es ejemplarizante de todo lo que no debe de hacer un actor prometedor: elegir sus películas con nulo criterio, dejarse encasillar como sex symbol, y generar un escándalo sexual con menores por medio, como el que creó a finales de los 80. Su carrera ha sido sencillamente mediocre. Y Patrick Swayze, por su parte, ha experimentado demasiados altibajos en su trayectoria, debidos a sus no demasiado elevadas aptitudes interpretativas.

El Brat Pack no fue tan maravilloso como parecía. No faltaron buenos momentos en muchas de su películas y se sigue recordando con cariño a esa generación de actores norteamericanos que si algo interesante aportaron fue que hicieron ver a todo el mundo que las campañas de promoción y el encumbramiento efímero no eran suficientes para conseguir llegar y mantenerse en la mas alta cima.



FILMOGRAFÍA BÁSICA DEL BRAT PACK



Taps (1981) de Harold Becker

The Outsiders (1983) de Francis Ford Coppola

Rumble Fish (1983) de Francis Ford Coppola

Class (1983) de Lewis John Carlino

WarGames (1983) de John Badham

Risky Business (1983) de Paul Brickman

Sixteen Candles (1984) de John Hughes

Red Dawn (1984) de John Milius

The Karate Kid (1984) de John G. Avildsen

Oxford Blues (1984) de Robert Boris

The Breakfast Club (1984) de John Hughes

St. Elmo's Fire (1985) de Joel Schumacher

Pretty in Pink (1986) de Howard Deutch

Top Gun (1986) de Tony Scott

About Last Night... (1986) de Edward Zwick

Ferris Bueller's Day Off (1986) de John Hughes

Blue City (1986) de Michelle Manning

Young Guns (1988) de Christopher Cain

martes, septiembre 30, 2008

El aparatito de Lumiere - VICKY CRISTINA BARCELONA


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La tan esperada por estos lares “película española” de Woody Allen, si la despojamos de el revuelo mediático patrio que supone el protagonismo de los actores españoles de mayor fama internacional, Javier Bardem y Penélope Cruz, en un filme de uno de los directores vivos mas prestigiosos y todo el morbo del romance entre ambos (además del tímido morreo que se marca la Cruz con Scarlett Johansson), resulta una comedia dramática de lo más convincente, aunque, eso si, no excesivamente woodyallenesca y desde luego que no de lo más brillante de la obra del prolífico realizados neoyorquino.


El hecho de haber recibido hace algunos años el Premio Príncipe de Asturias de las Artes parece que metió a Woody en un compromiso de rodar un filme en España (el mero hecho de que ruede fuera de NYC ya es una noticia), y con la mayor parte del personal técnico español rodó en la capital de al ciudad condal y en diversas y bucólicas localidades asturianas este entretenido pero demasiado esquemático filme en el que Allen juega una vez más a ser un director europeo, latino en esta ocasión (si entendemos este termino en su auténtica acepción europea, es decir, francés, italiano o español) ofreciendo a la sazón ciertos manierismos y tics de Almodóvar, Fellini, Dino Risi o Vittorio De Sica pobremente asumidos. Una visión española totalmente turística no ayuda a otorgar credibilidad en un experimento extranjero de este calibre, y por ello sobran las manidas postales barcelonesas (Gaudí, Parc Guell, Montjuic; Sagrada Familia), una presencia constante de la guitarra española, incluidos conciertos de maestros y el Entre dos aguas de Paco de Lucía que se escucha hasta la saciedad, y mas tópicos del verde paisaje asturiano en su vertiente más rural y ensoñadora.


De todas formas, Vicky Cristina Barcelona no funciona nada mal como película; esta fundamentada en dos personajes femeninos que dan nombre a la película, dos jóvenes americanas de paso por Barcelona, una Vicky (Rebecca Hall), prudente y fiel a sus principios y otras Cristina (Scarlett Johansson), inmadura, coqueta y devorahombres. El encuentro con Juan Antonio, un seductor artista catalán de origen asturiano que quiere literalmente darse el lote con las dos, provocará un conflicto en ambas mujeres que les mostrará caras ocultas de si mismas y les hará replantear (sobre todo en la sensata Vicky), su idea sobre el amor y las relaciones de pareja. La irrupción de la neurótica ex mujer de Juan Antonio, Maria Elena (Penélope Cruz) complicará aún más las cosas, especialmente para Cristina.


Los cuatro intérpretes principales se esfuerzan enormemente por dotar de credibilidad a sus interpretaciones, pero el personaje de Javier Bardem es tan tópico (artista catalán de arte moderno y latin lover) y la Pé esta tan en plan acaparador, que al final terminas deseando que a estos dos les vaya como el culo en su (supuesta) relación en la vida real. Un Woody Allen muy comedido y muy poco arriesgado en el plano guionístico en una película amable pero sin garra.

domingo, septiembre 28, 2008

ADIÓS A PAUL NEWMAN


Paul Newman nos dejó ayer. Uno de los más grandes actores de la historia. Rayos C, como blog cinéfilo, se suma al duelo que vive el mundo del séptimo arte y de la interpretación por al pérdida de este gram maestro y esta persona ejemplar, de la que muchos famosos y personalidades públicas deberían tomar ejemplo.

Se nos ha ido un grande.

martes, septiembre 23, 2008

El aparatito de Lumiere - EL REY DE LA MONTAÑA



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Agradable sorpresa laque produce esta película española que tuvo una muy buena acogida en el festival de Sundance y que confirma la valía del joven director Gonzalo López-Gallego. El Rey de la Montaña es un thriller inusual y enigmático, rodado al aire libre y en plana naturaleza, con un reparto muy breve encabezado por el argentino habitual en el cine español Leonardo Sbaraglia y la jovencísima María Valverde. Unos valles y campos de la provincia de Soria - localización inusual para una película de estas características- son el escenario de esta mezcla de cine de acción y thriller psicológico con una inquietante y kafkiana premisa argumental. Qim, un joven del que apenas sabemos nada es robado en una estación de servicio en la autopista por una chiquita con al que tuvo minutos antes un fugacísimo encuentro sexual. Siguiendo su rastro en coche, Qim llega a la carretera de una abandonada zona rural y montuna donde halla a Bea, al joven, pero ambos son atacados por los disparos de unos supuestos cazadores que al parecer van a por ellos, sin conocerse el motivo. Ambos inician entonces una huida monte a través y recorriendo inquietantes pueblos abandonados tratando de huir de los disparos de sus misteriosos perseguidores.

La película en un momento dado experimenta un cambio de protagonismo y da cierto vuelco conceptual y de punto de vista, y es ahí donde el relato se vuelve más apasionante. La historia reflexiona sobre la violencia y su avasalladora presencia en la vida cotidiana, y, sin llegar a grandes conclusiones, ofrece un punto de vista final bastante estremecedor. La película, pese a su carencia de medios, utiliza muy bien elementos del western, del cine de acción y del thriller, sin renunciar al drama, a la reflexión psicosocial y a cierto componente antropológico. Hay escenas muy bien rodadas, las secuencias están excelentemente montadas y en todo el metraje se consigue excelentemente la sensación de huída desesperada de los protagonistas. Debe resultar difícil rodar un filme así, en plena naturaleza y en donde fotograma a fotograma a penas se repiten escenarios. El regusto final que deja es algo amargo, aunque tal vez sea necesario pro parte del espectador dar vueltas al tarro sobre las motivaciones y comportamientos de los protagonistas, ejercicio este que no siempre es fácil. Es una buena noticia que en el cine español se hagan películas así. Innovando un poco se saldrá de la paupérrima situación que vive en la actualidad