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Esta sugerente y en muchos momentos fascinante producción germana muestra como el poder de las imágenes puede contar una historia, aunque esta se trate de una crónica de sentimientos y emociones y la percepción de la vida a los ojos de un niño de 12 años. Con un trasfondo histórico tan significativo como es el del fin de la II Guerra Mundial en el contexto espacial del país provocador de le guerra y perdedor de la contienda; Alemania, la historia a priori podía dar mucho de si y efectivamente así ha sido. Basada en la infancia del guionista, cineasta, dramaturgo y actor Hark Bohn, quien falleció a finales de 2025 y al que va dedicado el filme, Amrum es una película que combinando el costumbrismo, la poesía visual, la crónica sociohistórica, el intimismo, el naturalismo y el melodrama consigue ser un trabajo cinematográfico de muchos kilates. Fatih Akin, director alemán de origen turco dirige la película con clase apoyado en una suntuosa fotografía, una puesta en escena calculada y muy meticulosa y un guion honesto y que dice mucho con una historia clara y mínima.
La isla de Amrum, el el archipiélago de las islas de Frisias Orientales, al norte de Alemania, es un escenario gélido, aislado e indómito además de rural, salvaje, primigenio e inocente, un lugar proclive para una historia en donde las fuerzas de la naturaleza campan a sus anchas influyendo a todos los personajes sobre todo en una situación de total cambio e incertidumbre. El pequeño Nanning (Jasper Billerberck, muy meritorio su trabajo) que en 1945 vive los últimos dias de la guerra en la pequeña granja de su madre y su tía junto a sus hermanos menores con un padre ausente que se encuentra en el frente, se encuentra de golpe y porrazo con una situación cambiante en donde conseguir alimentos básicos es una odisea, lel dinero en marcos ya no vale, el hambre y al pobreza acechan a su familia, llegan refugiados polacos a la isla, y muchos vecinos y conocidos, simpatizantes de los nazis, ven cambiar su estatus y su situación de la noche a la mañana: algo incomprensible para un miembro de las Juventudes Hitlerianas como él quien confiaba que su fe en el régimen Nacionalsocialista le iba a ayudar a ser alguien fuerte y poderoso. Nanning no obstante intentará luchar por su familia aunque tenga que rebasar los límites naturales de su isla, un entorno tan aislado del resto del país que hace todo aún más extraño e incompresible para él.
Con abundancia de imágenes de la naturaleza- incluyendo varias escenas con animales- y silencios muy sugerentes, Amrum consigue ser una película muy emotiva sin necesidad de artificiosidad sentimental y una muy convincente crónica sobre la pérdida de la inocencia, todo ello con estilo documentalista, naturalista y antropológico. Muy recomendable sobre todo para espectadores exigentes y degustadores de cine europeo de calidad.

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