domingo, septiembre 21, 2008

LITTLE NEMO IN SLUMBERLAND: Y EL CÓMIC SE HIZO ARTE

Han pasado ya más de 100 años desde que se publicase en el New York Herald Little Nemo in Slumberland del visionario Winsor McCay, el cómic mas maravilloso de la historia y la primera gran obra maestra del noveno arte. Desde 1905 hasta 1911 y posteriormente durante 1924 y 1927, el pequeño Nemo ofreció a los lectores de los diarios donde aparecían sus historietas un sus surrealistas y freudianas aventuras en el País de los Sueños, Slumberland, al que accedía todas las noches en sus sueños y en el que seres y mundos fantásticos, ensoñaciones del inconsciente, y sorprendentes situaciones que abordaban el surrelismo, parecián plasmados en bellísimas y artísticas viñetas entre al art-decó y el modernismo: el cómic se hizo arte por primera vez. Amado por los amantes y estudiosos de la historieta y admirado por expertos en arte, Little Nemo es ya todo un patrimonio de la humanidad.



Los sueños de Winsor McCay


Little Nemo in Slumberland no fue un éxito en su época (1905-1913, 1924-1927). A principios del siglo XX, el cómic estaba aún en pañales, aunque en países como EEUU (la verdadera cuna del noveno arte), todos los periódicos que se preciasen incluían tiras o palncahs enteras de diversos personajes o series, orientados al público infantil pero muy degustados por adultos: Mutt and Jeff, Buster Brown, The Katzenjammer Kids. Todos estos comics eran de tono humorístico, pero Little Nemo combinaba humor, aventuras infantiles y fantasía desbordada, en el estilo de El Mago de Oz o Alicia en el País de las Maravillas. Unas viñetas meticulosamente elaboradas en formato de plancha en lugar de tira (que era lo habitual en las historietas publicadas en la época) en color y con profusión de detalles en los personajes y escenarios era algo a lo que el público no estaba acostumbrado, y Little Nemo tuvo un éxito menor. Años después, comienza a ser reivindicado como uno de los grandes comics de las historia y hoy dia no hay enciclopedia o libro sobre la historia del comic que no cite esta serie como una obra sumamente influyente no ya solo en el mundo de al viñeta sino en el mundo de la arte y la cultura en general. Preciosismo gráfico de inspiración modernista en maravillosas y hermosas viñetas en donde el mundo de los sueños y el subconsciente aparecía gráficamente representados en las aventuras que transcurrían en el cerebro y al imaginación del Pequeño Nemo, un niño burgués norteamericano de principios del siglo XX que en cada historieta tenía un sueño diferente que le transportaba a Slumberland, un reino mágico fabricado con conceptos freudianos y del mundo onírico que aún sigue sorprendiendo por su derroche de imaginación exacerbada y total derroche de encantadora fantasía.


Nemo era un niño moreno y de rasgos angelicales de unos siete u ocho años; todas las historietas estaban basadas en sus sueños nocturnos y por ello casi siempre aparecía ataviado con sus pijamas, blancos o estampados, aunque muchas veces llevaba ropa al efecto del lugar o la situación donde se encontraba. Las aventuras comenzaban la mayoría de las veces con Nemo ya situado en el mundo onírico fantástico, aunque solo algunas veces en “País de los Sueños”, reino maravilloso al que siempre trataba de acceder (y al que llegará), pero terminan casi siempre con el niño despertado tras el sueño en su enorme cama o caído de la misma, muchas veces atendido por los criados de la casa o con la voz en off de sus padres exclamando que el pequeño ya se había despertado o caído. Las historietas de Little Nemo, dentro de su desaforada temática fantástica, tenían un carácter muchas veces cruel e incluso terrorífico para la mentalidad infantil, ya que Nemo, sobre todo en su intención de llegar a Slumberland, se encontraba ante situaciones al borde de la muerte o con visos de tener un catastrófico o trágico final: ataque de criaturas, caídas aparatosas, envejecimiento acelerado del protagonista, transformaciones grotescas. Eran las pesadillas de Nemo, ni más ni menos y que terminaban, claro está, cuando se despertaba, casi siempre alegremente.


Winsor McCay (1867-1934), el creador de Little Nemo in Slumberland, como se puuede deducir al crear tan singular obra, era todo un genio. Nos e sabe a ciencia cierta donde nació, y ni tan siquiera su año de nacimiento parece seguro. A finales de la década de 1880 comienza a recibir formación artística y en 1889 se instala en Chicago para estudiar en el Art Institute of Chicago, mientras trabaja como creador de carteles y postres. En 1891 se traslada a Cicinnati, Ohio y comienza una carrear de artista profesional sin ningún éxito. Tuvo que esperar al comienzo del siglo XX y a la adopción de un nuevo medio que daba sus primeros pasos, el comic, para obtener sus primeros éxitos profesionales. Por aquel entonces la prensa diaria era prácticamente el único emdio de distribución y difusión del tebeo, y en periódico Cicinnati Enquirer publicó McCay durnate 1903 Tales of the Jungle Imps by Felix Fiddle (Cuentos de los Diablos de la Selva por Felix Fiddle) , protagonizado por diferentes animales y criaturas de la jungla. En 1904 comienza series como Little Sammy Sneeze o Dreams of a Rarebit Fiend, esta última, al igual que Little Nemo basada en el mundo de los sueños y de todo lo que percibimos en la experiencia onírica: escenarios cambiantes, personajes astrfalarios, situaciones sin sentido. Un año después Little Nemo hace su aparición en el todopoderoso diario New York Herald.



A parte del campo del cómic, Winsor McCay fue un pionero del cine de animación, debutando precisamente en 1911 con una perdida adaptación de Little Nemo. McCay realizó un total de 13 cortometrajes de dibujos animados entre 1911 y 1922, en donde se encontraban también adaptaciones de Dreams of a Rarebit Fiend. Estos filmes, en blanco y negro, estaban hechos y animados a mano y concebidos muchas veces para que el propio artista, quien los presentaba en varias giras y espectáculos por todo EEUU, interactuase con ellos en carne y hueso y propia presencia hacia la pantalla. Su creación mas memorable en dibujos animados fue Gertie the Dinosaur (1914) (el Dinosaurio Gertie), cortometraje que revolucionó el mundo de la animación por su sorprendente calidad.


Winsor McCay tenía el mejor y mas cuidado estilo gráfico del cómic de su época, siendo considerado el mejor dibujante de la época anterior a la I Guerra Mundial. Dibujos muy detallados aunque caricaturescos, el artista llevaba a cabo una utilización del color como hasta entonces no se había hecho en la historieta, casi siempre en blanco y negro. Realizaba las historietas mas largas publicadas en prensa, ocupando media página cuando las páginas de los diarios eran prácticamente el doble que las de los actuales. McCay, además de ser un gran dibujante, tenía una sólida formación artística y pictórica que plasmó en sus cómics, especialmente en Little Nemo in Slumberland, su obra maestra.



¡Despierta, Nemo!


Las planchas de Little Nemo, que se publicaban en el periódico semanalmente, presentaban historias independientes entre si. En las primeras historietas, Nemo, en sus sueños pretendía llegar a Slumberland, propósito este que le hacía pasar por una serie de desventuras a menudo catastróficas. En realidad, “El País de los Sueños” al que hace referencia el título de la serie no solo es el reino al que Nemo trata de llegar, sino el país sin nombre al que el niño accede en sus sueños y que sirve de paso para Slumberland: ambos escenarios son, lógicamente el mismo, el estado onírico en el que se encuentra Nemo, todo es Slumberland. No obstante, en sus sueños Nemo viajará también a la luna, Marte y en no pocas ocasiones el mundo real de su dormitorio se confundirá e interactuará con personajes y situaciones de Slumberland.




Nemo había sido emplazado por el Rey Morfeo, soberano de Slumberland, para que una vez se encuentre en su reino sea compañero de juegos de su hija, la Princesa. En una de las historietas a principios de 1906, Nemo llega por fin a Slumberland, aunque no conseguirá ver a al princesa hasta semanas mas tarde. Su principal problema en el país de los sueños será el genio Flip, el personaje de mayor peso específico del comic tras el protagonista. Flip, una especie de enano con rostro de clown verde y nariz roja, chistera, chalina y siempre con su sempiterno puro en la boca, intenta en sus primeras apariciones que Nemo no pueda ver a la Princesa, despertándole con su sola aparición, ya que aparece la palbra “Despierta”, escrita en su sombrero. Mas tarde, Flip competirá con Nemo por la atención de la Princesa y le hará continuas jugarretas al protagonista. Maestro del engaño y de al estira, de ser el rival de Nemo con el paso del tiempo se convertirá en un aliado del niño parar ciertos casos y mas adelante en su mejor amigo en Slumberland, aunque no siempre sus ideas sean precisamente acertadas. A Nemo y Flip se unirá en sus aventuras El Salvaje, un negrito de tribu africana (inspirado en los que dibujó el propio McCay para Tales of The Jungle Imps) de estereotipado comportamiento primitivo y hablar chapurreado que junto a Flip constituye la pareja cómica de las historietas. El Profesor Genius, también conocido como el Dr. Píldora, un excéntrico científico hombre de confianza del Rey Morfeo y la Princesa, es otro de los personajes recurrentes. La Princesa acompañará a nuestro protagonista en algunas de sus breves aventuras ensoñadoras y los dos críos tendrán una inocente aventura amorosa.




McCay construyó el mundo de Slumberland con muy diversas fuentes y elementos: el mundod e la decoración art noveau y art-decó (notese que esas eran corrientes artísticas de vanguardia en 1900) añadiendo además unos vestuarios barrocos en los personajes y una alucinante y vistosa arquitectura fantástica en edificios y escenarios, mitología griega, mitología germánica, el mundo de los cuentos de hadas (los hermanos Grimm, especialmente), Lewis Caroll, el cartelismo y el grafismo de principios del siglo XX y ciertos símbolos y elementos del psicoanálisis, además de una cierta anticipación del surrealismo artístico (y es que tanto Little Nemo como el surrealismo partían de una misma premisa, la exploración del subconsciente).. Realmente Little Nemo es uno de los comics intelectualmente mas elaborados de la historia, pese a su apariencia de aventuras infantiles.




Viñetas de museo


Little Nemo supuso una gran renovación en el mundo del cómic en relación a todo lo que se estaba haciendo en ese momento. La acción era muy rápida y se empleaban muchas viñetas, en contraste con lo que se estilaba en los primitivos cómics de principios del XX. El uso de al perspectiva en los dibujos, sigue siendo sorprendente en un cómic incluso hoy en día, y además se consiguió por primera vez una sensación de movimiento en el cómic de gran realismo. Si a ellos sumamos que narrativamente se mostraba un desborde total de fantasía que no ha cesado de dejar con la boca abierta a lectores de varias generaciones, y un perfeccionismo artístico inusual en el noveno arte a lo largo de la historia, con una enorme variedad de escenarios y personajes, tenemos definitivamente algo mas que un cómic, una auténtica obra de arte. Lamentablemente, solo tras la muerte de Winsor McCay, Little Nemo alcanzará el éxito y el reconocimiento merecido.


Entre las muchas historietas de Little Nemo in Slumberland memorables se encuentra la conocida como La noche de las casas vivientes, que llegó a formar parte de la colección del Louvre, La Sala Encandiladora, un pequeño clásico de la historia del cómic en donde las proporciones y la perspectiva se subvierten, y especialmente La cama caminante y sus inmortales viñetas de la cama de patas largas y pedestres. Las desventuras de Nemo, Flip y El Salvaje, en el mundo de los sueños muchas veces no eran más que deformaciones grotescas del mundo real, donde objetos inertes y cotidianos tomaban vida, o aparecían personajes históricos como George Washington o Cristóbal Colón transgrediendo las leyes espacio-temporales. Aparte de con sus amigos de Slumberland, Nemo se verá muchas veces acompañado en sus aventuras por otros niños y amigos del mundo de la vigilia. A pesar de lucir en al mayoría de las planchas sus impagables pijamas y camisones novecentistas y de los años 10, Nemo y ssu amigos llevarán en sus sueños muchas veces ropa casuall o trajes al efecto de la aventura, muchas veces fantasiosos.


A pesar de no muy grande éxito en su época, Little Nemo fue el primer cómic que disfruto de merchandising; ya en 1906, un año después de su irrupción, el propio McCay diseño postales sobre los personajes y se comercializaron libros de cuentos y juguetes sobre la serie. En 1908 se estrenó en el Teatro New Amsterdam de Broadway una opereta basada en el personaje, escrita por Victor Herbert, que fue representa entre el 20 de octubre de 1908 y el 23 de enero de 1909. El 8 de abril de 1911 se estrenó el corto de animación del propio Winsor McCay basado en Little Nemo, siendo la primera vez en la historia que un personaje de cómic llega al cine. Aunque se conoció popularmente como Little Nemo, el titulo completo del filme era Winsor McCay, the Famous Cartoonist of the N.Y. Herald and his Moving Comics. Poco se sabe de esta película, al parecer perdida. Estas pioneras adaptaciones de un cómic a otros medios, demuestran que ya Little Nemo era una obra singular.



Es un sueño


El 23 de abril de 1911 fue el último día que Little Nemo in Slumberland apareció en el New York Herald, ya que McCay fue fichado por William Randolph Hearst para el New York American, uno de los muchos diarios propiedad del legendario magnate. En uno de los diarios nortemericanos más influyentes, McCay continuó las aventuras del pequeño Nemo, desde el 30 de abril de 1911 hasta finales de 1913 con el título de In the Land of Wonderful Dreams (En el País de los Sueños Maravillosos), ya que los derechos de la anterior denominación seguían perteneciendo al Herald. En 1914 McCay abandona el American y Little Nemo deja de publicarse durante varios años. En 1924, 11 años después de su desaparición, McCay vuelve a dibujar cómics de Little Nemo para el New York American, pero en 1927 el Nemo de Winsor McCay desaparece definitivamente. El dibujante fallece siete años mas tarde. Intentos de su hijo Robert McCay por resucitar el personaje en breves periodos a finales de los 30 y mediados de los 40 fueron decepcionantes y las nuevas historietas no se mantendrían mucho tiempo.



Especialmente a partir de los años 40, se empieza a valorar en su justa medida Little Nemo y ya se considera como uno de los mejores cómics de la historia. Con el paso del tiempo la admiración a al obre de McCay no decrece y son muchos los dibujantes y críticos que declaran las maravillas de este cómic. Por ello, las reediciones no se hacen esperar y en los 40 el editor Woody Gelman reimprime con gran éxito muchas de las planchas de las dos primeras etapas de Little Nemo en formato comic book. Esta misma editorial publicará otras muchas historietas más que aún no habían aparecido reimpresas. En 1966, el MOMA hace que Little Nemo y el resto de cómcs de Winsor McCay entren en la historia al ser la primera vez que unos cómics se exhibe en un museo. Años después, planchas de Little Nemo serán expuestas en el Museo del Louvre en parís.


No obstante, la publicación completa y ordenada del catálogo de Little Nemo no se efectuará hasta finales de los 70. La editorial norteamericana Fantagraphics publicará en los 80 y 90 en diversos volúmenes la obra completa sobre el personaje. En 1993 esta compañía completa la publicación de la compilación definitiva de Little Nemo, consistente en 6 volúmenes. Aunque durante su vida editorial Little Nemo no fue traducido a ningún otro idioma a parte del inglés, a partir de los 60 se suceden volúmenes recopilatorios en todo el mundo sobre las aventuras del personaje, que en vida no fue publicado fuera de USA. En España, la editorial vasca Tarttalo publicó en la década de los 80 varios volúmenes recopilatorios en castellano. La editorial alemana Taschen publica en 2000 un amplio volumen con toda la etapa clásica: Little Nemo 1905-1914 (la etapa de los 20 aún no puede tener copyright fuera de EEUU). En 2005, 70 años después de la muerte de Winsor McCay, toda la obra de Little Nemo pasa a ser de dominio público.




Más que un tebeo


A parte de la adaptación de 1911, Little Nemo ya tuvo en 1989 una nueva adaptación en dibujos animados, esta vez en largometraje: la coproducción americano-japonesa Little Nemo: Adventures in Slumberland dirigida por Masami Hata, Masanori Hata y William T. Hurtz . La película solo fue estrenada en 1989 en Japón, y no llegaría a EEUU hasta 1992, y al resto de países años mas tarde. El filme respeta ele spíritu de al historia pero en un tono más edulcorado y amable y más cercano a los productos Disney, lo que no hace ningún favor a la fuente original. Tampoco se sigue el singular e irrepetible estilo visual del cómic a favor de un hirsuto híbrido entre el anime nipón y al animación tradicional americana. El proyecto inicial, que databa de 1982, fue mas ambiciosos, pero diversos problemas en un largo y polémico proceso de producción redujeron las ambiciones artísticas del filme, que pese a todo tiene calidad técnica. Creadores de la talla del escritor Ray Bradbury como guionista, y del dibujante Moebius como asesor artístico estuvieron en el proyecto inicial, pero abandonaron. Anteriormente, en 1984 se estrenó una poco conocida adaptación libre en imagen real, la coproducción británicocanadiense Dream One, también conocida como Nemo, producida por John Boorman, que apenas presentaba similitudes con la obra original.


Tras la muerte de McCay, se publicaron libros de cuentos sobre Little Nemo, como al de 1941, un versión de los comics para ver en 3D de en 1987, y en general, en als eguna mitad del siglo XX, Little Nemo se convierte en un icono y un referente cultural y artístico: diversos comics de culto, como Miracleman de Alan Moore o The Sandman harán referencia a Nemo; novelas infantiles con influencia de las aventuras del personaje (Night Kitchen, Santa Calls); parodias eróticas como Little Ego de Vittorio Giardino; referencias musicales como la canción Scenes From a Night´s Dream de los británicos Genesis o el video de Runnin´down a Dream del americano Tom Petty, videojuegos como Little Nemo: The Dream Master (1990)…


Little Nemo in Slumberland es una de las más grandes maravillas del cómic de todos los tiempos. Un delirio de belleza, imaginación, sentido artístico. No se ahrá nunca la suficiente justicia a este cómic, no tan conocido como Superman, Popeye, Flash Gordon, El Principe Valiente, Tintín, Asterix o Batman pero tanto o más influyente que estos. Historieta y arte, fantasía onírica, sueños dibujados. Subconsciente y fantasía íntimamente unidos. Con Little Nemo el cómic se hizo arte, dejando un listón tan alto que nadie aún en el mundo del noveno arte lo ha vuelto a alcanzar. Irrepetible.

martes, septiembre 16, 2008

RETALES FOTOGRÁFICOS (II)

Nevermore (Raven in the London Tower) (2007)



8patas8 (2005)



La otra cara de un jardín (2008)



BilboZaharra súbito & contrapicado (2006)

domingo, septiembre 14, 2008

El aparatito de Lumiere - EL TREN DE LAS 3:10 (3:10 TO YUMA)


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De vez en cuando, en Hollywood se recupera el western, el género cinematográfico nortemericano por excelencia que a principios de los 70 pasó a mejor vida, aunque en los años sucesivos sus apariciones intermitentes nos recuerden que, con más pena que gloria, sigue estando ahí. Realmente, en los 90 y en los 2000, nada interesante no novedosos se ha aportado a un género del que ya se ha hecho todo, aunque si bien es absurdo esperarse nada nuevo, al menos es lícito pretender encontrarse con nuevos westerns con historias y enfoques con interés desde el punto de vista actual. Pero pocas veces esto ocurre, como es el caso de esta película, inspirada en un relato de Elmore Leonard que ya fue llevado al cine en 1957 en un clásico dirigido por Delmer Daves y protagonizado por Glenn Ford y Van Heflin. En esta ocasión es James Mangold el director y sus protagonistas son dos “extranjeros” haciendo de cowboys, el neozelandés Russel Crowe y el galés Christian Bale.


Aunque el film preserva la solidez de la premisa argumental de la historia original, que es la de presentar la débil frontera que separa a los hombres buenos de los malos, este nuevo 3:10 To Yuma no termina de despegar en ningún momento. Es cierto que la historia de enfrentamiento entre un humilde ganadero buscador de fortunas y el peligroso asesino y forajido que ha sido detenido gracias a su ayuda y al que acompaña en la comitiva que le lleva hasta el lugar de su ejecución, es apasionante sobre todo en lo referente al juego psicológico entre los dos protagonistas y al duelo interpretativo entre Crowe y Bale, saldado a favor del primero; pero el ritmo del filme es poco adecuado, las escenas de acción propias del cine de idem actual son totalmente impostadas, y el efecto más dramático termina por pifiar en el momento más inadecuado. Esta película no convencerá a los fans del western y dejará fríos a los que no lo son tanto o casi nada. Nos e puede obviar que el filme esta muy bien rodado y ambientado, que las interpretaciones son buenas, pero, definitivamente, falta algo más.

lunes, septiembre 08, 2008

El aparatito de Lumiere - CHE, EL ARGENTINO (THE ARGENTINE)


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Aunque la figura de Ernesto “Ché” Guevara ya había sido objeto de varias películas, lo cierto es que ninguna hacía justicia a la mítica figura del guerrillero revolucionario argentino. La insistencia del actor puertorriqueño - metido esta vez a tareas de productor- Benicio Del Toro, la última star latina de Hollywood, de rodar una superproducción norteamericana sobre el personaje, ha propiciado que por fin se lleve a cabo al visión cinematográfica definitiva sobre el célebre revolucionario, clave en el ascenso de Fidel Castro al poder y autor de otras dos intentonas revolucionarias posteriores en el Congo y en Bolivia. La novelesca vida del Ché, de la que sobra cualquier presentación encuentra por fin un vehículo digno, de la mano de un director todoterreno y hábil pero de carrera demasiado sinuosa como es Steven Soderbergh, y de un interprete, el propio promotor del proyecto Benicio Del Toro, que se ha imbuido del personaje hasta las cartolas para ofrecer una interpretación magnífica y totalmente creíble de uno de los iconos del siglo XX y sin caer en ningún momento en el tópico ni en la caricatura. A partir de ahora, ya nadie se acordará de que Paco Rabal o Omar Shariff encarnanron a Guevara a finales de los 60 en oportunistas y olvidables productos.


El proyecto de Del Toro, Soderbergh y el guionista Peter Buchman sobre la vida del Ché llevada al cine en realidad se divide en dos películas: esta The Argentine, y su inmediata secuela Guerrilla, pendiente aún de estreno y que has ido rodado con el mismo equipo técnico y artístico. Esta primera parte esta centrada fundamentalmente entre los años 1954 y 1958, es decir, desde que Ernesto Guevara conoce a Fidel en México y hasta el triunfo de la revolución cubana gracias a los guerrilleros de Sierra Maestra, “los barbudos”, comandados por el Ché (llamado así por sus subordinados cubanos por su origen argentino) y los hermanos Castro. El filme omite sabiamente la infancia y juventud del protagonista- recurso facilón donde los halla- y se concentra pues en la guerrilla cubana en la selva y todos sus avatares contados con todo lujo de detalle y basados fielmente en los Recuerdos de la guerra revolucionaria cubana, escritos por el propio Ché Guevara. No obstante, al crónica de la guerrilla se combina con otro hecho fundamntal posterior, la histórica visita del Ché a Nueva York y la ONU en 1964, cuando este era ya ministro de industria en la Cuba socialista post-Batista. Los “capítulos” de Sierra Maestra, rodados en México y Puerto Rico y que componen la columna del filme están magistralmente rodados, mas allá de todas las convenciones comerciales del cine bélico estadounidense: ha sido un acierto que Soderbergh ho haya querido hacer una superproducción hollywoodiense al uso y se haya decantado por el docudrama y el realismo, con una total minuciosidad en escenarios, vestuario, y sobre todo, de ambientes, tanto selváticos como campesinos, guerrilleros, militares, nocturnos, crepusculares . La coproducción de USA con Francia y España para realizar esta película y su secuela ha sido fructífera en cuanto a grandes profesionales de estos países han aportado su genial granito de arena: desde la soberbia música del gran Alberto Iglesias, como la sensacional fotografía del propio Steven Soderbergh (bajo pseudónimo), el diseño de producción de Antxon Gómez o el vestuario de Sabine Daigeler. Además, las caracterizaciones de los personajes históricos son más que excelentes: están clavaditos.


Las escenas de 1964 en EEUU están rodadas en blanco y negro (marca de la casa Soderbergh) y de manera televisiva, ya que se reproducen varias entrevistas que el Ché concedió en dicha visita, así como su histórico discurso en la ONU. Está bastante logrado dramáticamente ese juego de alternar ambas partes temporales para mostrar causas y consecuencias y evoluciones ideológicas. La película, no hay que olvidar este dato, ha sido rodada en castellano (salvo algunos momentos de las escenas en NY, rodadas en inglés) con el fin de mantener fidelidad con la esencia de los acontecimientos, y esta ah sido una acertada decisión; no me quiero ni imaginar como sería con el consiguiente doblaje al castellano si se hubiera hecho en inglés. Por cierto, el bueno de Soderbergh no entendía ni papa de lo que decían sus actores en la película, y aún así…Benicio Del Toro esta impresionante y posiblemente le encontremos en las nominaciones de los próximos Oscar. El largísimo reparto esta compuesto por actores de diversas procedencias: Mexico, Puerto Rico, España, Brasil, Colombia, Venezuela, USA (latinos o no) e incluso una pequeña aportación cubana de la mano de los exiliados laborales Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, los inolvidables protagonistas de Fresa y Chocolate. El mexicano Demián Bichir clava a Fidel Castro, lo mismo que el venezolano Santiago Cabrera como Camilo Cienfuegos. Es curioso ver al emperifollado rey Jerjes de 300 convertido en Raúl Castro, por obra y gracia del versátil actor brasileiro Rodrigo Santoro. La aportación española al ponene Elvira Mínguez, Eduard Fernandez, Oscar Jaenada, Rubén Ochandiano (estos dos no los logré identificar en la película, pero según los créditos si salen), y Unax Ugalde, este último el único que tiene un papel de cierto peso en la historia: Roberto El Vaquerito. La británica Julia Ormond interpreta a una periodista yanki.


Directa, violenta, emotiva y muy bien presentada, The Argentinian resulta una película efectiva e inteligente. Un plato con los ingredientes básicos muy bien presentado. Veremos que tal está Guerrilla, pero, por el momento, hay que disfrutar de esta primera entrega.

domingo, septiembre 07, 2008

PARACELSO O LA OCULTA REVOLUCIÓN CIENTÍFICA

En la historia de la ciencia hay momentos clave que marcaron un antes y un después de la astronomía, la física, las ciencias naturales, la botánica, la medicina…En la mente de todos esta la aportación de hombres como Pitágoras, Arquímedes, Copérnico, Galileo, Mendel, Darwin, Pasteur, Fleming. Pero muy poco es reconocida la aportación a la ciencia de un hombre singular, que entre la ciencia y la paraciencia y con un uso de saberes relacionados con el mundo de lo oculto y/o la magia, además de ciencias hoy día desechadas por al comunidad científica, revolucionó el mundo de la medicina y puso las bases muchos siglos antes de disciplinas como la homeopatía o la medicina naturalista. Era Paracelso (1493-1541), médico, químico, alquimista y astrólogo suizo que en pleno renacimiento se resistió a enterrar resquicios de la alquimia medieval que él aprovechó para renovar la medicina de su tiempo, al mismo tiempo que sentó las bases de la toxicología moderna y fue un remoto percusor del psiconálisis. Su inclinación a la magia y al ocultismo le trajo no pocos problemas con la sociedad y las autoridades de su tiempo, especialmente desde el punto de vista religioso. ¿Creador cuatro siglos antes de la filosofía New Age y precusor de la fusión de la medicina tradicional con el curanderismo de pueblos no occidentales?, posiblemente. Aunque existe una gran dosis de leyenda en su biografía y obra, fundamentalmente desde el plano mágico-esotérico, que ha estimulado la imaginación de escritores, historiadores y cronistas varios, lo cierto es que la vida y aportación de Paracelso no deja de ser fascinante incluso seis siglos después.



El alquimista de Einsielden


Philippus Teophrastus Aureolus Bombastus von Honenheim (el orden de los nombres suele variar según las fuentes) nació en la aldea de Einsielden, en Suiza, el 17 de diciembre de 1493. Su familia una vez perteneció a la aristocracia, pero cuando el pequeño Teophrastus nació (adoptó el nombre de Paracelsus - más grande que Celsio, pionero romano del conocimiento médico del S. I D.C y autor del clásico galénico De re media - en sus primeros años de ejercicio de la medicina) se encontraba semiarruinada. Su abuelo fue un belicoso noble teutón caído en desgracia y su padre un hijo ilegítimo de este. El padre de Paracelso, Wilhem Bombast von Honenheim fue químico, físico, alquimista, metalista y médico en ejercicio, aunque nunca se doctoró en medicina (al igual que el propio Paracelso). Wilhem, que al aprecer conservo el titulo familiar de Gran Maestro de la Orden Teutónica, adquirió fama en Einsielden como curandero de los peregrinos que acudían al sepulcro de la Señora Negra cerca de la abadía benedictina del lugar. Casado con Elsa, una sirviente de la abadía, tuvo en 1493 a su único hijo, bautizado con nombres de eminentes científicos clásicos: el químico Aureolo y el pionero de la botánica y discípulo de Aristóteles Teorasto, El joven Bombastus aprendió de su padre todo lo concerniente a las hierbas medicinales y los minerales y le comenzó a dar lecciones de medicina, alquimia y minería. Se educó en la abadía benedictina de su localidad natal, donde estudió latín y alquimia, esta última materia de la mano del abate Trithermius, quien le puso en contacto con el pensamiento de Isaac Hollandus, quien postulaba el empleo en la medicina del metal para curar los males, fusionando entonces la alquimia con la medicina. Tras trabajar en su primera adolescencia precisamente en la minaría, en 1509 a la edad de 16 años comienza a estudiar química y medicina en la Universidad de Basilea. Al cabo de un año consigue un título menor y comienza a interesarse por el estudio de los minerales.



En sus años de estudiante en Basilea, el joven Hohenheim amplía sus conocimientos en mineralogía, medicina, cirugía y química, y comienza a viajar por el Tirol (donde estudió detenidamente los yacimientos minerales y los metales). Su mentor y protector en Basilea fue Sigismund Fugger, un reputado físico de la ciudad, pero Paracelso no permanecerá de manera fija en la ciudad durante su largo tiempo de aprendizaje y estudios (que podemos dar por finalizado hacia 1520), ya que viajará por Austria (en 1510 se trasladó momentáneamente a Viena), Italia, Alemania, Francia y Hungría. Abandona Basilea definitivamente en 1516, con 23 años, ya que su interés por la necromancia le causa problemas con las autoridades, dejando Suiza sin terminar muchos de sus estudios iniciados.



El sanador nómada


Entre 1510 y 1524 Paracelso viajó, a parte de en los países ya citados, por los Países Bajos, Dinamarca, Suiza, Rusia, y el Medio Oriente. Pese a no obtener titulaciones, Paracelso se gana su nómada vida como astrólogo, físico, médico militar e incluso minero, sin dejar de recoger el pensamiento y los conocimientos de los más transgresores pensadores de su tiempo, con quienes establecerá contacto, y de aprender técnicas de curación orientales desconocidas en Europa. Aunque no esta históricamente comprobado, se cree que Paracelso obtuvo un doctorado en la Universidad de Ferrara, en Italia, hacia 1512. No obstante, es muy posible que por aquellos años comenzara a ejercer la medicina y la cirugía sin titulación ninguna.


Sus estudios y conocimientos en diversos saberes en donde el método científico precisaba de una total renovación, convirtieron al joven Paracelso en un intelectual rebelde de su tiempo. Rechazó el gnosticismo y se inclinó por el hermetismo, del que mas tarde renegaría, influido por su primer maestro Trithermius y más tarde por su contemporáneo Rufus Mutianus (su maestro en Alemania), y el mentor de este, Pico della Mirandola, percusor del humanismo renacentista. Aunque como hombre de ciencia rechazaba la magia tradicional, se esforzó en que la astrología fuese considerada una ciencia. El sabio no tardará en incorporar la astrología en la medicina, inspirado significativamente tanto en el humanismo como en el idealismo de corte platónico, lo que le llevará pronto a postular una medicina que fusionase todo tipo de conocimiento práctico. Desde el punto de vista estrictamente médico, Paracelso, consideraba inservible la tradicional medicina galénica (la vigente desde la antigua Grecia), la cual según él dañaba más que curaba.


La estancia de Paracelso en el oriente fue fundamental para la obra y el pensamiento del científico. En Rusia fue apresado por los tártaros, aunque no tardó en ganarse al Gran Khan y en convertirse en su favorito. Acompañando en un viaje del Khan a China y Costantinopla, Parcelso adquirió los conocimientos sobre sanación y medicinas de los derviches, magos y hechiceros nómadas, los cuales, según los escritos del propio Paracelso, curaban males inimaginables (lepra, ceguera) invocando a espíritus y atrapando rayos de los cuerpos celestes. Pese a que jamás llevó a cabo estas prácticas, esta claro que el pensamiento espiritualista influyó en la concepción paracelsiana de la curación de los males del cuerpo mediante la “conversión” del médico o físico en “Dios” , quien tomando su lugar penetra en el cuerpo humano controlándole. Este pensamiento chocaba frontalmente contra la escolástica y hacía necesario el conocimiento práctico en la física y en al medicina. Paracelso llevó a la práctica su intención de renovar la medicina tradicional: el uso de la astrología y los talismanes astrológicos en la curación, la introducción de la química y los saberes de la alquimia en la medicina y el empleo de minerales y vegetales (por influencia de su profundo estudio de mineralogía, alquimia y botánica). El método de la investigación y estudio medico también cambiará; se trata de combinar la observación, al experimentación y la magia, desde su vertiente alquímica y orientalista. Curiosamente el empleo de prácticas pseudomágicas fue inspirado por una concepción naturalista que consideraba que la naturaleza podía de por sí sanar cualquier mal: comprobó que las heridas sanaban mejor cuando no eran tratadas mediante procedimientos tradicionales. Cuando se prevenía, la naturaleza podía sanar con mayor facilidad.


El nacimiento de una nueva medicina


Física, química y medicina para Paracelso serán lo mismo. Tras su estancia en Asia, Paracelso retornó a Europa y se estableció en Italia, hacia 1524. Ya en sus años como viajero, el sabio se ganó una gran reputación como médico prodigioso, ya que sus revolucionarias sanaciones resultaban para muchos milagrosas. Paracelso era una especie de chamán o brujo del renacimiento que muchas veces causaba recelo en las autoridades por su inclinación a la magia, y a conocimientos en conflicto con la fe cristiana. En el periodo 1524-1526 trabajó como cirujano militar, reforzando su leyenda de curador milagroso. Muchos elementos metálicos que empleaba (antimonio, por ejemplo) técnicamente resultan venenosos para el cuerpo humano, y por ello fue acusado de empelar venenos en sus remedios farmacológicos. Paracelso afirmaba que era preciso saber administrar las dosis, teniendo en cuenta también el tipo de enfermedad que se pretendía tratar. Además, como el propio químico afirmaba, muchas medicinas utilizadas por sus contemporáneos eran, en dosis masivas, venenosas.


El método experimental en Paracelso adquirió una nueva definición; tal y como expresó en El libro del cirujano (1605) “Experimentar precisa de un hombre que conoce cuando pinchar y cuando golpear, de acuerdo con la necesidad y con el uso”; es decir, se debía de buscar y encontrar el método adecuado a cada caso. El cuerpo humano será el elemento en el que hay siempre que realizar la experimentación. Si bien sus ideas sobre la ciencia y la medicina encontraban seguidores, también era cierto que muchos de sus colegas maldecían su carácter arrogante, lo que le hizo merecedor de numerosas enemistades. Eso no fue obstáculo para que en 1526 regrese a Suiza para ocupar las cátedra de medicina, física y cirugía en la Universidad de Basilea, gracias la apoyo de Erasmo de Rotterdam. Para aquel entonces Paracelso había llevado a cabo importantes aportaciones al mundo de al mineralogía como la popularización del Zinc, metal así bautizado por el mismo.



El hereje


Tal y como fue de esperar, su estancia en la Universidad fue problemática: atacó fervientemente a la medicina tradicional galénica en sus clases magistrales y en panfletos, tachándola de inútil para establecer diagnósticos. La escuela galénica era totalmente inalterable para las autoridades académicas, lo cual le ocasiona un grave enfrentamiento con la Universidad. Paracelso, que insistió en dar sus lecciones en alemán en lugar de en latín, fue entonces apercibido por el claustro y se le prohibió dar clases, habiendo apsado emnos de un año desde que tomó la cátedra. Paracelso ya había constituido entonces entre sus discípulos la escuela de los paraceltistas, la cual rechazaba la medicina hermetista, y había difundido su pensamiento a lo largo y ancho del mundo académico germanohabalnte. En su obra Philosophia Occulta afirmaba que el ser humano tenía dos clases de espíritu, uno celestial y otro natural, pero el que el hombre debía seguir era el último. El médico, como todo ser humano, poseía un conocimiento proveniente de Dios, por lo que debía confiar plenamente en su propia intuición, y no en lo que el paciente le diga. Todo ser humano debe ser capaz de comprenderse a él mismo, para poder conocer la verdad divina otorgada por Dios a la raza humana. Este pensamiento, que también concebía al ser humano como un ente unitario que lo incluía todo y por ello era casi un dios, fue calificado de herético lo cual le valió a Paracelso el se conocido despectivamente por sus enemigos como el Lutero de los físicos.


Pese a su amonestación en la universidad a Paracelso le fue permitido seguir dando clases fuera del ámbito universitario dentro de la ciudad de Basilea. Fue entonces cuando presentó su nueva propuesta de tratamiento médico basada en el método experimental. El hecho de que diera sus clases en alemán y que estuviese instruyendo al pueblo llano sobre medicina (ciencia cuyo método jamás se había dado a conocer fuera del ámbito universitario), puso en alerta a las autoridades de la ciudad. En 1528, en una festividad estudiantil, Paarcelso y sus discípulos arrojan en público a una hoguera la Biblia médica, el Canon de Avicena y otros tratados médicos clásicos. Con muchos estudiantes en su contra y la ciudad de Basilea harta, el hecho de que un famoso humanista paciente de Paracelso muriese de infección crónica en una pierna y que reclamase un desorbitado honorario a otro paciente clérigo de profesión, hizo que se dictase una orden de encarcelamiento contra el físico, quien huyó de Basilea una noche de 1528.


Paracelso reanudó su vida nómada y recorrió Suiza, Hungría, Alsacia, el sur de Alemania y Austria hasta su muerte en 1541. También regresó a Asia y llegó a África, con el fin de adquirir los conocimientos ocultos de las lejanas culturas, que tanto le fascinaban. Siguió ejerciendo la medicina pese a la oposición de numerosos médicos, y en la década de 530 se establece de manera permanente en la región de Carintia, en Austria. Ya para entonces había vuelto a relaizar milagrosas curas. En esa época escribe gran parte de sus obras, al mayor parte publicadas póstumamente: Las Siete Defensiones, De los Errores y el Laberinto de los Físicos, y sobre todo El Gran Libro de la Cirugía, el cual apareció en 1536. En 1541 fue invitado por el Arzobispo Duque Ernesto de Baviera a Salzburgo, donde fallecería el 24 de septiembre al parecer de causas naturales, aunque muchos han afirmado que fue envenenado por sicarios pagados por sus enemigos. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de San Sebastián de la localidad austriaca, de acuerdo a sus deseos, aunque hoy sus restos se encuentran en una tumba en el pórtico del templo.



El pensamiento paracelsiano


Paracelso en realidad nunca fue un científico renacentista o un sabio moderno, su pensamiento retenía aún concepciones medievales como la importancia de Dios, los ángeles y los demonios en la concepción del ser humano, así como su creencia en los espíritus naturales, influenciada por el paganismo, el ocultismo y las creencias de las civilizaciones orientales, alejaban al Paracelsianismo del humanismo. No obstante, tras su muerte, el movimiento paracelsiano persistió como escuela científica, principalmente promulgando la renovación del método científico y reclamando el fin del galenismo. Las terapias minerales creadas por Paracelso lograron extenderse durante épocas siguientes.



Paracelso había tomado de la alquimia medieval la relación entre Dios, la naturaleza y el hombre, y esto no hizo más que proclamar el imbatible poder de las terapias naturales como sanadoras. Paracelso no era un mago (nos e consideró nunca como tal), fue un percusor del naturalismo, y por que no, de la homeopatía. De la alquimia, precisamente, Paracelso fundamentó toda su filosofía y su concepción de la vida y la naturaleza. La filosofía Paracelsiana partía de la idea de que el cosmos estaba compuesto de tres substancias espirituales, conocidas como la tria prima: Mercurio (el agente transformador), Azufre (el nexo entre la sustancia y al transformación) y Sal (la solidificación y substanciación), las cuales otorgaban a todo objeto su forma u esencia. En el cuerpo humano el azufre era quien provocaba el alma (las emociones), la sal el cuerpo y el mercurio el espíritu (la imaginación, la moral). Mediante la comprensión de la naturaleza química de la tria prima era posible conocer la manera más adecuada de curar. De ahí que fuese imprescindible el uso de substancias químicas y minerales (arsénico, mercurio, agua mineral) en la medicina. La armonía del cuerpo humano (microcosmos) y de la naturaleza (macrocosmos), era la misma, todos los elementos minerales – que en el cuerpo humano equivalían según Paracelso a órganos concretos- debían estar en perfecta armonía para lograr un perfecto estado de salud en el hombre, el cual podía verse alterado solamente por la influencia de agentes externos (lo que se contraponía con la visión hipocrática y galénica tradicional). Todo en el universo estaba interrelacionado y cualquier elemento vegetal o mineral podía tener substancias beneficiosas para el hombre.



El nuevo método científico


Gracias a la utilización del método experimental, Paracelso mejoró la farmacopea y las terapias médicas, extendiendo el uso y cultivo del laúdano. Pero si hay una aportación revolucionaria en el pensamiento de Paracelso es su teoría sobre la conexión entre mente y cuerpo, que anticipa el psicoanálisis cuatro siglos antes. Aquí volvió a influir su formación alquímica y su idea de que un físico debía de ser además un astrólogo, ya que el cuerpo humano tenía su propio firmamento equivalente al del cielo. Además, citó por primera vez, de manera rudimentaria, el concepto de inconsciente, como un pensamiento imaginativo en el ser humano que pude originar males. En el siglo XX Carl J. Jung estudió las ideas de Paracelso sobre la alquimia y la experiencia mística en varios escritos.



La leyenda


A largo de la historia, la singular figura de Paracelso y su obra han dado lugar a no pocas leyendas y afirmaciones exageradas, siendo además el científico inspirador de no pocas obras y personajes literarios. Su inclinación por al magia y el ocultismo han hecho correr la imaginación en muchas ocasiones, incluso se ha llegado a afirmar que intento crear un homúnculo, un ser humano artificial fabricado a partir de materiales de la naturaleza, según al concepción alquímica. Escritores como jorge Luis Borges le convirtieron en protagonista de alguna de sus obras, como en el cuento del escritor argentino “La Rosa de Paracelso”. Renovador de la toxicología, creador de la concepción moderna de los medicamentos, percusor del naturismo médico, visionario de la psicoterapia, renovador del procedimiento médico, revolucionario del método experimental, teólogo rebelde; todo lo hizo a partir de algo tan poco científico como la magia, al astrología, la alquimia. Su sincretismo filosófico y científico anticipó la medicina alternativa y las filosofías del siglo XX y XXI, así como pionerizó la utilización de la medicina de otros continentes en Europa. Hechicero, sanador, científico, filósofo, visionario, aún no somos conscientes del indudable influjo de Paracelso en la historia de la humanidad.

miércoles, septiembre 03, 2008

El aparatito de Lumiere - LOS GIRASOLES CIEGOS


* y 1/2


El cine español no como está para tirar cohetes. Y si ya directores consagrados, con buenas películas en su haber y que hasta hace poco eran una total garantía, como José Luís Cuerda andan últimamente no muy atinados, pues apaga y vamonos. El responsable de La lengua de las mariposas y de comedias tan curiosas y emblemáticas del cine español como Amanece que no es poco esta vez, al igual que con La educación de las Hadas (2006), ofrece un drama muy poco convincente, esta vez lastrado por una acción que se desarrolla en poquísimos espacios y en donde la previsibilidad es bastante notable. Basada en una novela de Alberto Méndez formada por cuatro historias relacionadas ambientadas en la postguerra española de 1940, el filme toma dos de ellas (algo que desde el punto de vista argumental ha dado un resultado medianamente satisfactorio en esta película) y se propone mostrar de amanera muy directa e intimista la situación de vencedores y vencidos tras la Guerra Civil, sin cortapisas y mostrando toda la crudeza de la humillación y el miedo de los republicanos derrotados y obligados a la huída, y la acomodada situación de los vencedores, no exenta en algunos casos de dudas y de temor.

Ambientada en una capital de provincias como Ourense, la película muestra el antagonismo de la familia de un militante comunista escondido en su propia casa (Javier Cámara), con el resto de la sociedad, reconvertida en un mundo en donde el patriotismo la religión católica ocupan el lugar preminente, algo muy difícil de aceptar para una familia atea. Elena (Maribel Verdú), la mujer de Ricardo, ve con angustia como su hija y su yerno huyen hacia la frontera con Portugal, y como su hijo pequeño, Lorenzo (Roger Princep, el niño de El Orfanato) se adapta a duras penas a la educación nacionalcatólica, representada por el profesor del chaval, el joven seminarista Salvador (Raúl Arévalo), un veterano del bando nacional con dudas sobre su futuro como sacerdote y que cae lujuriosamnte rendido ante Elena, la madre de su alumno.

La película es demasiado hermética, juega con todos los tópicos conocidos sobre la postguerra española y presenta unos personajes demasiado arquetípicos. Se salva el de Elena, muy bien interpretada por Verdú, una mujer aterrada por todo lo que vive y que teme que la irrupción del Hermano Salvador sea fatal para ella y su familia. El resto del reparto se esfuerza, pero muchas veces la credibilidad brilla por su ausencia. En esta película, el resultado no acompaña a las intenciones. Una pena.

viernes, agosto 29, 2008

MIS RETALES FOTOGÁFICOS (I)

Iniciamos una nueva serie con fotografías realizadas por el menda. Este serial tendrá una periodicidad varaible, dependiendo del material que consiga realizar y reunir, y no tendrá fecha de caducidad. Las primeras fotos que tendreis ocasión de contemplar, estan hechas en su amyoría en mi entorno geográfico cercano, es decir, el norte ibérico.

Ahí van las primeras fotos.



Más allá de la torre de una catedral (2006)


Lo último del verano (2007)


Accediendo (2006)



Blue Balcony (2007)



Cazando luz, cazando sombra (2008)







El aparatito de Lumiere - TROPA DE ELITE


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La sorpresa procedente de Latinoamérica en el 2008 es esta espectacular cinta brasileña dirigida por José Padilla, que nos acerca a la escalofriante realidad de el mundo de las favelas y la corrupción en Río de Janeiro, centrándose en el día a día de la actividad del BOPE, el brutal cuerpo de elite de la policía de Río, el cual bajo el inquietante símbolo de una clavera emplea violentos y despiadados métodos para combatir el tráfico de drogas en las favelas que incluye la tortura despiadada, el asesinato, y el empleo abusivo de la fuerza contra testigos, manifestantes, o sencillamente, gente que les ha mirado mal. Por si fuera poco, el BOPE no se libre de la corrupción criminal en sus filas (tráfico de drogas y armas, pactos con delincuentes de las favelas), aunque ya se ocupan los propios miembros “honrados” del cuerpo de “limpiar” a sus compañeros corruptos. La peli se centra en el personaje del capitán Beto Nascimento (Wagner Moura), un joven policía que narra en primera persona sus experiencias en el cuerpo una vez ha ingresado en este. Entre héroe y villano, Nascimento es un ser más allá del bien y el mal que, como sus compañeros, no termina de establecer ninguna diferencia entre lo que esta bien y lo que esta mal, si el fin es hacer lo correcto bajo su punto de vista.

La película describe muy bien la totalmente la enmarañada espiral de violencia y destrucción de una parte de al sociedad deRío de Janeiro: la película no delimita quienes son los buenos y quienes son los málos, al final, todos terminan yendo al margen de al ley, mintiendo, actuando hipócritamente, engañando, asesinando, delinquiendo. Los polis corruptos son liquidados por ssu propios compañeros, los inocentes muchas veces son víctimas de la policía, la población civil es reprimida por las fuerzas de seguridad sin motivo, los traficantes huyen de la policía pero pactan con ellos, las ONGs consumen la droga de los traficantes y les hacen la vista gorda cuando les conviene, al policía también perdona a los capos delincuentes de las favelas cuando ven que puede ser positivo, y estos últimos imponen su sádica ley contra policías, civiles y todo aquel que se interponga en sus planes. En definitiva, un panorama muy “alegre” descrito en un film muy directo, brutal y violento que conjuga con éxito el cine denuncia y algunos elementos del cine de acción comercial, y, por que no, el western al estilo Sam Peckinpah. Muy bien rodad y puesta en escena, la película ganó merecidamente el Oso de Oro en el Festival de Berlín: Como pega tal vez haya demasiados personajes, que entran y salen de la acción a una velocidad de crucero, y en ocasiones cuesta por ello seguir la narración, pero, en definitiva, Tropa de Elite resulta un acierto seguro a la hora de ir al cine.