domingo, marzo 28, 2010

LAS PELIS DE LOS BEATLES


El grupo más grande de la historia del rock tuvo su p
arcelita en la historia del cine. Cinco filmes de diferentes formatos y estilos que más allá de su mayor o menor calidad dejaron indudable impronta en el Séptimo Arte. The Beatles, fenómeno del siglo XX, cuando en este 2010 se cumplen 40 años de su separación oficial, siguen interesando y fascinando a todo el mundo desde diferentes ámbitos y no solo el musical: el cine es un medio en el cual la veneración por los Fab Four está más que justificada. Que noche la de aquel día (1964), Help! (1965), Magical Mistery Tour (1967), El Submarino Amarillo (1968) y Let It Be (1970), son las cinco gemas cinematográficas Beatles que vamos a rememorar en este post.

En los días de la Beatlemania, todo el universo parecía girar alrededor de la banda de Liverpool. No es necesario recordar el impacto cultural y social de los Beatles en sus años de existencia mediática (1962-1970) y como pusieron patas arriba a todo el mundo occidental, pero siempre merece la pena detenerse en una de las facetas - a parte de la musical- más atractivas del grupo, sin duda la segunda más reconocida y aclamada, que no es otra que su intervención en el mundo del cine. Estaba claro que como todo fenómeno del mundo del espectáculo que se preciase, The Beatles debían hacer su aparición en la pantalla grande. Esto del binomio cantante o músico de moda - películas era una constante desde mucho antes de los 60, allí estaban los casos de Frank Sinatra, Dean Martin, Doris Day, por no hablar de los innumerables actores ya actrices de filmes musicales desde el nacimiento del sonoro. Y ya en plena fiebre del rock and roll en los 50, Elvis Presley se convertirá el ídolo rock con más películas a sus espaldas, aunque otras figuras de la época como Buddy Holly o el británico Cliff Richard hicieron también sus filmes rockeros. El hecho es que la juventud a finales de los 50 y principios de los 60 reclamaba un nuevo cine musical en donde no solo su música, sino su nuevo modo de vida, contestatario y rebelde (fue el comienzo de la emancipación y la rebeldía juvenil) tuviesen cabida. Elvis cumplió con creces al principio de su carrera como actor, luego se metió en otros géneros, aceptó papeles birria y al igual su estrella musical declinaba, su carrera cinematográfica se iba a pique.

El surgimiento de la Beatlemania en 1962, trajo además consigo el encumbramiento del pop (entendido como una variante más inocente del rock and roll, más que un término que definiese a la música popular en general) y la conversión del Reino Unido en el epicentro de la modernidad en todas sus vertientes. El cine musical juvenil nortemaricano de los años 50, en aquella primera mitad de los 60, parecía haber muerto, aunque no así los filmes musicales en general, que continuaban teniendo una buena acogida de crítica y público; parecía entonces una muy buena ocasión para recuperar el género musical “rebelde y moderno”, de la mano de aquellos cuatro chavales que se habían convertido en la sensación mediática mundial y en la inspiración de la juventud: John Lennon (1940-1980), Paul McCartney (1942), George Harrison (1943-2001) y Ringo Starr (1940). Fue en 1964 cuando United Artists hizo firmar a los cuatro de Liverpool, un contrato para rodar tres películas, dando lugar sin saberlo al nacimiento de un nuevo lenguaje cinematográfico: el cine pop, y por extensión, el clip musical.

Hasta su disolución, los Beatles estuvieron directamente vinculados (como estrellas) al mundo del cine, y resulta imposible analizar la trayectoria y significación de la mítica banda sin sus contribuciones cinematográficas, las cuales ayudaron a definir (si no fueron los primeros en definirla) las líneas maestras de la relación entre la imagen y la música rock, las cuales siguen utilizándose casi 50 os después como código canónico en el mundo de la imagen y de la música contemporánea. Estos fueron los cinco momentos Beatle en la historia del Séptimo Arte.


¡QUE NOCHE LA DE AQUEL DÍA! (A HARD DAY´S NIGHT )(1964)

Ficha técnica

Director: Richard Lester

Producción: Walter Shenson

Guión: Alun Owen

Música: The Beatles, George Martin

Duración: 87 min.

Compañía: UA

Reparto: The Beatles (The Beatles), Wilfrid Brambell (Abuelo de Paul - John McCartney), Norman Rosington (Norm), John Junkin (Shake), Victor Spinnetti (Director de television), Derek Guyler (Inspector), Anna Quayle (Millie).


Sinópsis

El filme esta filmado, estructurado y presentado como si de un falso documental se tratara (sin narración), contando un día en la vida de Los Beatles, aunque todo lo que aparece es ficticio. La historia comienza con el grupo tomando un tren desde Liverpool hasta Londres con el fin de dar un concierto en un teatro, perseguido por un enorme grupo de fans enloquecidos. En el viaje les acompañan el abuelo de Paul, un excéntrico anciano, y su manager (ficticio). En el tren, los Beatles se encuentran con curiosos personajes y situaciones kafkianas que los jóvenes se toman con rechifla, pero que llegan a cansarles. En Londres, la banda prepara su actuación durante la estancia en el hotel, aunque esta se prolonga inesperadamente en el tiempo ante la desesperación de Ringo. El abuelo de Paul, el cual ocasionó un contratiempo en el casino del hotel, convence a Ringo para que esa misma noche antes de la actuación se de una vuelta nocturna por Londres en lugar de quedarse leyendo en la habitación del hotel.

Mientras Ringo se va de pubs y monta en bici en una estación de tren, el resto del grupo se afana en buscarlo sin éxito. La policía termina arrestando a Ringo y al abuelo de Paul, pero puede regresar a tiempo para tocar el concierto junto con sus compañeros.

Producción

El guión de A Hard Day´s Night fue escrito por Alun Owen, un guionista televisivo galés que conocía bastante sobre los ambientes de Liverpool. Para preparar el guión, Owen se pasó algunas días con el grupo, recogiendo sus expresiones, captando su sentido del humor y tomando nota de sus peculiares juegos de palabras, principalmente servidos por Ringo. Lo que se quería captar en el filme era la situación de un grupo de jóvenes literalmente acosados por la fama y con un modo de vida que les obligaba ir corriendo a todas partes, ya bien sea para llegar a tiempo a algún lugar o para huir de ejércitos de fans fuera de sí. Eso sí, John, Paul, George y Ringo se toman su fama con buen humor y resignación

Pese a no ser exactamente un falso documental, y ser más un filme de guión convencional, el estilo relista y de cámara de movimiento continuo, propio de la televisión y del documental, era una novedad en el cine de entonces. El hecho de que la película estuviese rodada en blanco y negro, como un “documental barato”, ayudaba a otorgar un falso realismo. Richard Lester (1932), director norteamericano afincado desde años atrás en el Reino Unido, consiguió con este filme su primer éxito en taquilla y su primera obra maestra. Lester había dirigido antes de esta película, una comedia de cierto éxito The Mouse on the moon (1963), pero con Que noche…demostró cualidades de gran director y pasa pronto a considerarse uno de los directores más dotados para describir la modernidad pop, en un filme que prácticamente creó el concepto de vídeo musical. En total figuran once canciones de los Beatles en la película, en donde destacan la canción que al da título, I Should Have Known Better, Can´t Buy My Love, I´m Happy Just To Dance With You o She Loves You.

Lester, con un presupuesto de 200.000 libras y un rodaje de 6 semanas, quiso rodar todo en orden de guión. Las localizaciones fueron la estaciónd e padington en Londres, el tren Londres- Minehead, un pub de Twikenham, los estudios de Twikenham, el teatro Scala de Londres, el pueblo de Islewoth, y otras localizaciones en Londres. La película combinó perfectamente la comedia al estilo británico (Peter Sellers) con ecos del cine mudo y los Hermanos Marx, junto con el cine musical. Un humor muy surrealista y desinhibido que dio que hablar aunque posteriormente crease escuela.

Wilfrid Brambell, el actor que daba vida al ficticio abuelo de Paul, era un veterano y conocido comediante británico que en aquella época era famoso por la teleserie Steptoe and Son. Otro excelente cómico, Victor Spinnetti (que repetirá con los Beatles) daba vida al director del programa de televisión. La futura esposa de Harrison, Patti Boyd, realiza un cameo como una de una de las colegialas del tren a Londres. Una joven Charlotte Rampling interpreta a una bailaina, y un Phil Collins de 13 años se encuentra como figurante entre el público que asiste a la actuación de los Beatles en el teatro.

El título original del filme viene de una frase dicha por Ringo Starr – ya famoso en los medios por sus chistes y ocurrencias verbales- en una entrevista a principios de 1964, en la cual describía como “una noche de un día duro”, en lugar de “un día duro” el resultado del hecho de tener que trabajar hasta la noche. Precisamente el carácter comunicativo y abierto de Ringo ocasionó que fuese él prácticamente el protagonista de este y los otros dos filmes de ficción de acción real del grupo. Ringo demostró en esta película ser con mucho el Beatle con mejores aptitudes interpretativas.

Acogida y legado

Tras su estreno en Londres el 6 de julio de 1964, A Hard Day´s Night entusiasmó a la crítica y al público, obteniendo muy buenas críticas. Años más tarde, el culto a la película no decrece ni mucho menos, sino que aumenta, ya que se vio claramente como el estilo de la cinta había influido en el campo del videoclip, el cual hizo su eclosión a grane Scala en la década de los 70. No es extraño hoy en día encontrar a Que noche la de aquel día en distintas listas de los mejores filmes de la historia. Su montaje rápido y novedoso (puramente pop), el uso singular de la banda sonora (canciones sobre diálogos) y el manejo de la cámara aún se peude ver en no pocos documentales, reportajes y vídeos musicales. El filme fue nominado a los oscar de mejor adaptación musical (George Martin) y mejor guión original (Alun Owen).

El mayor logro de este filme fue sin embargo el del alumbramiento del llamado cine pop, copiado hasta la saciedad a lo largo de la década. El show televisivo de Los Monkees, el grupo norteamericano prefabricado para la tele, no hubiese existido sin AHDN, así como tampoco la película de este grupo, Head (1968) de Bob Rafelson, otro de los hitos del primer cine musical pop.

En 2000, la compañía Miramax, que se hizo con los derechos de la película, reestreno una versión restaurada y remasterizada. En 1984 apareció en vídeo y en 2002 en DVD


HELP! (1965)

Ficha técnica

Director: Richard Lester

Producción: Walter Shenson

Guión: Marc Behm, Charles Wood

Música: The Beatles, George Martin, Ken Thorme.

Duración: 92 min.

Compañía: UA

Reparto: The Beatles (The Beatles), Leo McKern (Swami Clang), Eleanor Brown (Ahme), Victor Spinnetti (Foot), Roy Kinnear (Algernon), Patrick Cargill (Superintendente), Jonn Buthal (Butha), Perer Copley (Joyero).

Sinópsis

Los miembros de una secta oriental similar al culto Thuggee se disponen a sacrificar a una joven en una misteriosa ceremonia, pero adviertan que no pueden llevar a cabo el macabro ritual ya que la mujer no lleva un elemento indispensable para el sacrificio, el anillo de la diosa Kali-li. Una actuación de los Beatles por televisión interpretando Help!, les revela que el batería Ringo lleva el susodicho anillo. Clang, el orondo líder de al secta decide ir en busca de los Beatles para recuperar el anillo, junto con la bella sacerdotisa Ahme (fan declarada de los Beatles) y otros miembros del culto.

En Londres, los acólitos de la secta consiguen llegar hasta el grupo, el cual comparte un apartamento dotado de la más moderna (y cómica) tecnología. Los intentos de los fanáticos por hacerse de nuevo con la joya “por las buenas” son en vano, y entonces deciden infiltrarse como el personal de un restaurante hindú. Allí instan a Ringo a que les devuelva el anillo (regalado por una fan que resulta ser la joven que iban a sacrificar, hermana de Ahme), pero este no puede sacárselo del dedo, lo que le convertiría en la próxima víctima del sacrificio a la diosa. Los Beatles son atacados por los fanáticos y huyen del restaurante hacia una joyería en donde les ayuden a extraer el anillo del dedo de Ringo, pero pese a usar diferentes medios es imposible: la joya se ha quedado adherida en el dedo del músico.

Los Beatles, desesperados, acuden a un excéntrico científico, Foot, el cual, con una extravagante equipación técnica, emplea extraños experimentos que resultan infructuosos para conseguir el propósito de extraer el anillo. Foot decide entonces que debe de hacerse con el anillo, pero en ese momento el grupo es rescatado por la sacerdotisa Ahme. La joven confiesa a los muchachos que, como fan del grupo, esta del lado de los Beatles y que les ayudará a huir de la amenaza de la peligrosa secta, ya que Ringo es ahora la víctima elegida.

Tras un dadaísta y breve intermedio, llegamos a la siguiente parte del filme, en donde Ahme se dispone a inyectar a Ringo una sustancia que haga que su dedo sea resbaladizo y así poderse librar del anillo. En el momento en que la mujer se dispone aplicar la inyección a Ringo, los miembros de la secta irrumpen en el apartamento y Ahme por accidente clava la inyección en la pierna de Paul, el cual encoge hasta convertirse en un hombrecillo de escasos centímetros. Con Ahme huida, los Beatles se enfrentan a la banda, momento en cual irrumpe Foot arma en mano, en busca también del anillo, lo cual hace huir a los fanáticos. Paul recupera su tamaño y los Beatles se enfrentan a Foot y su ayudante Algernon, pero a estos la pistola de fabricación británica les falla y deciden huir.

Los Beatles viajan hasta los Alpes austriacos para estar a salvo de la secta, pasando momentos de diversión. Foot y Algernon han conseguido llegar también a los Alpes, e intenta en vano cargarse a los Beatles con una bomba en una estancia de estos en la nieve. Swami Clang también se encuentra en la misma estación de esquí que los Beatles, pero Ahme impide que el líder de la secta lleve a cabo sus planes, llegando a hacer desviar la trayectoria de sus esquís hasta una pista de saltos de esquí, en donde se celebra una competición que en la que Clang resulta sorpresivo ganador. Los Beatles regresan posteriormente a Inglaterra, en donde piden protección a Scotland Yard. En una surrealista grabación al aire libre del grupo en Salisbury, cerca de Stonehenge, la secta, armada hasta los dientes, decide atacarles en una acción de corte militar, pero el ejercito británico les defiende originando una comicopatética batalla a al que los Beatles, tocando sus canciones, parecen indiferentes. No obstante, ante lo cruda que se estaba poniendo la situación, terminan huyendo, escondiéndose en un palacio y tratando de huir también de Foot, quien tampoco ha cejado en su empeño. En un pub al que acuden, caen en una trampa que Swami les ha dispuesto con un tigre hambriento incluido, pero logran huir al apciguar al animal haciendo que la policía los clientes del pub entonen el Himno de la Alegría.


Los Beatles, tras este incidente, viajan a las Bahamas, a donde llegan también Swami Clang y sus hombres y Foot. Un grupo de estos casi consigue atrapar a Ringo, pero son arrestados por la policía. No obstante, Foot consigue secuestrar a Ringo para cortarle el dedo, pero Ahme consigue rescatar al batería al inyectar al científico loco su serum menguador. Al intentar huir, Ahme y Ringo son atrapados por la secta y entonces deciden sacrificar al músico en una playa, protegidos de quien quiera interrumpir la ceremonia por un batallón de rifles. Ringo, atado, consigue escapar para avisar a sus amigos que cualquier intento de rescate les costaría la vida, lo que origina que el anillo se caiga de su dedo como recompensa por su valentía. Ringo pone el anillo a Clang, que al poseerlo será el nuevo sacrificado. El resto de los Beatles, las autoridades y Foot y Algernon han llegado a la playa, y mientras al policía realiza las pertinentes detenciones, el grupo interpreta de nuevo Help! En medio de todo esto, Clang ha conseguido extraerse el anillo, que va de mano en mano hasta llegar a Butha, uno de los miembros del culto fanático

Producción

Tras el éxito de AHTN, se esperaba como agua de mayo el segundo filme de los Beatles. En esta ocasión se decidió rodar en color y con una historia de ficción atractiva y comercial pero que conservase la esencia díscola y pop de la película precedente. No hubo dudas en que Richard Lester fuese el director de la cinta, ya que tanto él como los Beatles disfrutaron mucho en el anterior rodaje y hubo una total compenetración. De hecho, UA tenía pensado que Lester dirigiese también la tercera película que según el contrato los Beatles debían rodar. Con un presupuesto mas grande que AHTN, la película se planteó como una parodia del cine de espías tipo James Bond, muy de moda en aquella época. Al igual que en la saga 007, se decidió localizar el filme en lugares exóticos a los cuales todo el equipo se desplazaría para rodar. El enfoque del film iba a ser una vez más al comedia alocada, en esta ocasión con aún más elementos de los filmes de los Hermanos Marx o de los clásicos del cine mudo o de Laurel & Hardy. El irrealismo de muchas escenas y situaciones emparentaba la película con lso dibijos animados, el cómic o el cine fantástico.

El Reino Unido, Austria y las islas de New Providence y Paradise en las Bahamas fueron los escenarios de rodaje de la película, el cual comenzó en febrero de 1965. Pese a que la película contó con un guión tradicional, Richard Lester decidió que los Beatles improvisaran sus partes y no les dijo de qué iba la película en toda la preproducción ni prácticamente durante el rodaje, en el cual apenas tuvieron acceso al guión. El grupo en esta ocasión no disfrutó con el rodaje y empezaba a cansarse del ajetreo de rodar una película. Además, durante la grabación los Beatles consumían cantidades industriales de marihuana (incluso para desayunar), lo que hizo que durante las mismas estuviesen mentalmente ausentes casi todo el tiempo y con dificultad para recordar las escasas líneas de diálogo que conocían. También su comportamiento se vio alterado por el consumo de la sustancia en cuestión, lo que ocasionó más que un problema al rodar las escenas. Una vez terminada la película, a los Beatles tampoco les gustó nada el resultado.

Las 11 canciones que aparecen en la película son introducidas de una manera similar que en AHTN. Además de las canciones de la banda, hay música orquestal de Goorge Martin y conocidos temas de música clásica como el Himno de la Alegría de Beethoven o El Barbero de Sevilla, de Rossini, de el cual el grupo hace en los créditos finales una versión paródica. Entre las canciones de los Beatles que se oyen en el filme, figuran Ticket to Ride, You´ve Got to Hide Your Love Away, I Need You, Another Girl o la canción del título del filme. En realidad, son siete las canciones que conforman propiamente la BS de Help! (entre las que se encuentran las citadas anteriormente), ya que las cuatro restantes son temas de años y discos atrás que en la película se oyen de forma instrumental o parcial.

En el reparto, repitió Victor Spinnetti y aparecieron conocidos rostros de la comedia británica como Leo McKern y Roy Kinnear.

Acogida y legado

Como era de esperar, Help!, fue de nuevo un éxito en taquilla, pero aunque la mayor parte de las críticas fueron positivas, hubo unanimidad en considerar que era inferior en calidad a AHTN. Al público, en cambio, le gustó la orientación más comercial de la película en comparación con su predecesora. Su humor cartoon y surrealista- más que en AHTN- no fue plato para todos los gustos pero resultó enormemente influyente en el mundo de la comedia y también del videoclip. Estaba claro que cine pop y humor surrealista estaban íntimamente unidos. Siempre se señala a Help! como antecesora de las creaciones de Monty Python. El tiempo ah terminado por colocar a Help! como una de las mejores películas musicales de la historia y como una temprana joya de la cultura pop, casi en mayor medida que AHTN. Su estética totalmente sementera y su homenaje al cine de acción y de espías, así como su humor estrafalario y absurdo, resultan toda una delicia.

A finales de los 80 Help! apareció en VHS en 1987. En 1995 aparece la primera edición en Laserdisc y en 1997 DVD. 10 años más tarde, se reedita en este formato con imagen restaurada y sonido remasterizado


MAGICAL MISTERY TOUR (1967)

Ficha técnica

Director: The Beatles, Bernard Knowles

Producción: The Beatles, Gabrick Losey, Dennis O´Dell

Guión: The Beatles

Música: The Beatles

Duración: 55 min.

Compañía: Producción televisiva producida por Apple Corps.

Reparto: John Lennon (John / Vendedor de billetes / Mago del café / Narrador), Paul McCartney (Paul / Comandante McCartney / Mago de la nariz marrón), George Harrison (George / Mago del telescopio), Ringo Starr (Ringo / Mago charlatán), Ivor Cutler (Sr. Bloodvlesel), Jessie Robins (Tía Jessie), Victor Spinnetti (Sargento), Derek Royle (Jolly Jimmy), Nat Jackley (El Hombre de Goma), Mandy Weet (Wendy Winters), The Bonzo Dog Doo-Dah Band (grupo de música)

Sinópsis

Prácticamente no hubo guión formal en este telefilme donde el hilo conductor del filme (el viaje en un autobús a diferentes lugares) estaba prácticamente improvisado con extras y actores profesionales que tenían cada uno de ellos su papel. Las actuaciones musicales y varios sketches, aparentemente inconexos, si poseían en cambio un guión, aunque tan solo trazado en dos o tres ideas. El filme comienza con los Beatles animando a montón de personas de todas las edades a pasar una mañana de lunes de viaje en un autocar panorámico. El viaje se centra en las vicisitudes de Ringo y su ficticia tía viuda Jessie. A parte de los Beatles se encuentran en el autocar personajes como Bloodvesell, el conductor o el director de la agencia de viajes, Jolly Jimmy Johnson. Unos magos han profetizado la aparición de extraños acontecimientos en el viaje. En el trayecto, la tía Jessie se enamora del excéntrico conductor Bloodvessel y en diferentes paradas, el personal se dedica a llevar a cabo disparatadas ocurrencias como carreras en donde todo vale (incluido el tipo de vehículo) o una visitas a una oficina de reclutamiento del ejército británico. También asistimos a cosas tan estrafalarias como los sueños de John como un camarero sirviendo spaghetti, para terminar con un espectáculo strip tease al que asisten los Beatles y el resto de viajeros.

En el metraje el grupo interpreta varios temas de una manera muy estrafalaria, como I Am The Walrus, vestidos de animales. El grupo musical cómico The Bonzo Dog Doo-Dah Band también aparece interpretando un tema propio, Death Cab For Cutie.

Producción

Los Beatles tras Help! y la negativa experiencia que supuso su rodaje se habían cansado prematuramente del cine. Habían decidido postponer su tercera película en el tiempo de amanera indefinida para poder así centrarse en la música. Richard Lester por su parte tampoco puso excesivo interés en volver a trabajar con los de Liverpool ya que no deseaba encasillarse y quería tocar otros géneros a parte del musical. No obstante, ahsta 1967, United Artists barajó muchas posibilidades, como una película con el torero español Manuel Benitez El Cordobés, con guión de Dominique Lapierre (que nunca se escribió) o un filme sobre un guión que escribió el polémico dramaturgo Joe Orton, Up Against I! proyecto que no se pudo llevar a cabo por la repentina muerte de Orton. También se barajó la idea de hacer un filme sin Lester e incluso un western. No obstante en 1967, en plena expansión psicodélica del grupo, incluso UA entendía que la banda debía centrarse en sus experiencias musicales, por lo que no haría un nuevo filme hasta que el grupo se sintiese preparado para ello.

Los Beatles, en aquel 1967 establecieron una íntima relación con la televisión, ya que habían comenzado a rodar pequeños filmes promocionales de sus canciones, ya que en 1966 decidieron no volver a dar conciertos en directo. Estos “cortos musicales”, exhibidos en televisión, son un antecedente claro del videoclip. En verano de 1967, en pleno apogeo del álbum Sgt. Pepper, los Beatles decidieron producir un largometraje televisivo compuesto por varias canciones, como si de un gran videoclip se tratase. La idea de esto, así como el tratamiento del filme, se le atribuye a Paul McCartney, pero ni el mismo sabe si fue realmente así. La idea era que el telefilme se emitiese en navidades de 1967. Magical Mistery Tour iba a ser producida y dirigida por los propios Beatles y su mayor esfuerzo creativo audiovisual.

No había prácticamente guión ni tan siquiera una historia coherente, aunque Paul había trazado unas líneas básicas argumentales y la banda había pensado en algunos sketches y gags para incluir. No había ningún diálogo preparado y al haber sido pensadas muy pocas situaciones, casi todo tuvo que improvisarse sobre la marcha. Bastantes escenas fueron añadidas a salto de mata a sugerencia del reparto o del equipo técnico, era casi u modus operandi bastante anárquico, heredero del tono de los dos filmes anteriores con Lester solo que ahora la cosa estaba totalmente salida de madre. La escena de John vertiendo un plato de pasta en una señora estaba basada en un sueño que el propio Lennon tuvo durante el rodaje.


El rodaje se llevó a cabo entre el 11 y el 25 de septiembre de 1967 y el metraje final fue de ¡10 horas! El montaje final lo redujo a 55 minutos. Gran parte del telefilme se rodó en un aeródromo de la RAF, y se pudo contar con la participación de unos cadetes de dicho cuerpo desfilando en la canción I Am The Walrus. Casi todo el rodaje se localizó en diversas zonas del oeste de Inglaterra, por donde viajaba el “mágico” autobús, a excepción de la escena del Strip Tease, rodada en Londres y The Fool On The Hill, rodad en Niza, Francia.

En total 11 canciones de los Beatles aparecen en la película (con el tema del título repetido). Al contrario que en los dos filmes anteriores, ene esta película hay temas originales escritos para el filme, como la pieza que le da título, The Fool on The Hill, Blue Jay Way, Flying (pieza instrumental) o Your Mother Should Know. También había canciones ya aparecidas en discos de 1967 como I Am The Walrus o Hello Goodbye, además de versiones alternativas de temas más antiguos.



Acogida y legado

Magical Mistery Tour tuvo su premiere el 26 de diciembre de 1967 en la BBC 1. Aunque la película se rodó en color (Ringo Starr se ocupó de la fotografía) en aquel tiempo casi nadie tenía televisores en color en el RU en 1967 por lo que el filme ya de primeras iba a perder calidad visual en su emisión. La respuesta de la crítica fue en esta ocasión, despiadada; nadie comprendía aquel alarde de cosas sin sentido que aparecía ante sus ojos no aquella ausencia total de historia narrativa. Paul McCartney, a principios de 1968, tuvo que salir a pedir disculpas públicamente en nombre de los Beatles. Sin embargo, años más tarde los miembros del grupo declararán sentirse satisfechos con el resultado, así como la crítica, sin considerarlo un buen filme, alabará su atrevimiento técnico y conceptual, propio del mundo de la psicodelia. Hoy en día se considera a MMT como una genuina manifestación visual de la era de la lisergia. Es el filme de acción real psicodélico de los Beatles por excelencia, aunque técnica y cinematográficamente su aportación e innovación ha sido escasa.

El telefilme se emitió en años sucesivos en muy pocos países, En USA se vio por primera vez en cines en 1974, y hasta los 80 no se pasó por la televisión de aquel país. A finales de los 80, Apple Corps publica el film en video VHS, y a principios de los 2000 aparece en DVD.


EL SUBMARINO AMARILLO (YELLOW SUBMARINE) (1968)

Ficha técnica

Director: George Dunning

Producción: Al Brodax

Dirección artística: Heinz Edelmann

Guión: Lee Minoff, Al Brodax, Jack Mendelsohn, Erich Segal

Música: The Beatles, George Martin

Duración: 90 min.

Compañía: UA, Apple Films, King Fea.tures Syndicate

Reparto (voces): Paul Angelis (Ringo / Jefe Blue Meanie / George), John Clive (John), Geoffrey Hugues (Paul), Peter Batten (George), Lance Percival (Viejo Fred), Dick Emery (Dr. Jeremy Hillary Boob (el Hombre de Ninguna Parte) / Alcalde / Max)

Todas las canciones fueron interpretadas por los verdaderos Beatles


Sinópsis

Pepperland es un maravilloso mundo extradimensional que se encuentra en alguna parte en el fondo del mar, lleno de color, música y criaturas extraordinarias que conviven con seres humanos. A las afueras de Pepperland viven los Blue Meanies, malvados y ridículos seres de piel azul de aspecto monstruoso pero risible que odian la música y la felicidad que esta proporciona a los habitantes de Pepperland. Los Blue Meanies deciden atacar a sus vecinos con sus armas anti música, aprisionando a su “ejercito musical”, la Banda del Sargento Pepper, en una gigantesca burbuja y privando de color a todo Pepperland, al tiempo que sus habitantes se convierten en estatuas de piedra. Un valiente lobo de mar de Pepperland, el Viejo Fred, consigue huir del ataque de los Meanies y llega hasta el Submarino Amatillo, un fabuloso submarino con el cual debe viajar al mundo exterior para conseguir ayuda, tal y como le encomendó el anciano alcalde de Pepperland antes de ser transformado en piedra por las criaturas azules.

El Viejo Fred llega a Liverpool donde halla a Ringo Starr. El marino cree que los Baetles son la ayuda que Pepperland necesita para derrotar a los Blue Meanies, algo en lo que Ringo esta de acuerdo, y ambos deciden ir en busca de los otros tres Beatles a bordo del submarino para viajar después hasta Pepperland. John, George y Paul, por este orden, se unen a la expedición y los cinco se dirigen ahora a Pepperland atravesando en un fabuloso viaje seis peculiares mares llenos de sorprendentes personajes e insólitas sorpresas y situaciones. En el cuarto mar, el Mar de la Nada, conocen a un extraño, estrafalario y diminuto personaje, en parte hombre, en parte animal y que habla en verso: es el Doctor Jeremy Hillary Boob, el “Nowhere Man”, una criatura que pese a su aparente inocencia e infantilidad es un ser de enorme sabiduría pero que no encuentra su lugar en el mundo. Ringo se apiada de su tristeza y convence al resto para que viaje con ellos a Pepperland.


En el Mar de las Cabezas, los seis viajeros abandonan el Submarino Amarillo y llegan al Mar de los Agujeros, donde Jeremy es secuestrado por los Blue Meanies. Introduciéndose por uno de los agujeros del insólito mar en donde se encuentran, los Beatles y el Viejo Fred logran llegar a Pepperland. Una vez allí, los Beatles se disfrazan de la Banda del Sargento Pepper y comienzan a tocar canciones, lo que asusta y desespera a los Blue Meanies y hace que Pepperland recupere el color y sus habitantes vuelvan a su estado normal, los cuales se revelan contra los Meanies. La verdadera Banda del Sargento Pepper es liberada, lo mismo que Jeremy. Con el país con la normalidad recobrada, los Blue Meanies han de rendirse, pero los Beatles les hacen una oferta de amistad que estos aceptan, ya que la personalidad del jefe de los Meanies ha cambiado hacia la bondad gracias a una intervención mágica de Jeremy. Todos celbran una gran fiesta para celebrar la paz y al felicidad en Pepperland.

El epílogo de la película es en imagen real, con los auténticos Beatles de vuelta a casa mostrando los “recuerdos” que se han traído de Pepperland. El filme termina con una segunda interpretación (la primera fue en la primera mitad de la película) de All Together Now.

Producción


A finales de 1967, los Beatles no estaban por la labor de rodar una nueva película de ficción y eso era sabido de sobra por United Artists. La idea de hacer una película de dibujos animados con los Beatles era un proyecto muy atractivo que entusiasmó a la compañía, ya que la combinación de animación con las canciones Beatles prometía ser algo sumamente atractivo especialmente para el público infantil, que en aquel tiempo era muy fan de la banda. Los Beatles andaban bastante ocupados en la grabación de sus discos y advirtieron de que no se iban a prácticamente en este proyecto ni tan siquiera poniendo las voces a su alter egos animados. No obstante, accedieron a componer alguna canción específica para la película y a hacer un cameo en imagen real al final de la película con el cual cumplirían el contrato de tres películas con UA, pero debido a la escasa duración de la intervención de los Beatles en carne y hueso, la productora no consideró a esta película dentro del contrato firmado por el grupo.

Pese a la falta de entusiasmo del grupo durante la realización del filme, tenían su propia visión de cómo debería ser un largometraje animado con los Beatles (que debía de alejarse a toda costa de al cutrez de la serie animada de los Beatles, la única experiencia anterior del grupo en el campo de la animación), que en el caso de Paul se inclinaba por un tono Disney. El tono art pop y vanguardista de los dibujos dejó bastante fríos a los músicos, que no estaban seguros de si la psicodelia gráfica animada resultaría muy atractiva para el público. No obstante, a medida que iban viendo mas y mas imágenes terminadas, les fue gustando cada vez más el filme y entonces accedieron a grabar su intervención en imagen real, algo de lo que estaban muy convencidos al principio. Esta se hizo a principios de 1968, recién llegada la banda se su retiro espiritual en la India. Con lo que no fueron tan condescendientes fue con los dobladores que imitaron sus voces, a los que les acusaron de hacer fatal el acento de Liverpool (llegaron a decir que sonaba como un americano hablando en cockney). Una vez visto el filme completo, a la banda le encantó.


El argumento de Yellow Submarine, fue escrito por Lee Minnof, quien contó después con la ayuda en el guión de otros tres guionistas, entre ellos el escritor Erich Segal (Love Story). Basándose como punto de partida en al canción Yellow Submarine del LP Revolver de 1966, la historia estaba supeditada a la imagen y esta a su vez en numerosas ocasiones a las canciones. Las imágenes animadas que acompañan a los temas de los Beatles fueron concebidas según la cadencia y el ritmo de estas, consiguiendo a base de imaginación y buen hacer un precioso efecto visual final. El novedoso estilo pop de los dibujos fue gracias a la dirección artística de Heinz Edelmann, quien consiguió que la película con el paso del tiempo se convirtiese en una de las biblias iconográfica de la generación hippi. Un nutrido equipo de animadores y artistas se encargó del look de la película, logrando un estilo visual por entonces sorprendente y que hoy sigue resultando totalmente encantador. No solo se cuido la imagen y la música, ya que los diálogos incluían numeroso juegos de palabras e ingeniosos chistes.

Técnicamente, YS incluyó supuso una revolución para el cine de animación, ya que incluía secuencias en rotoscopio, multi imágenes, inclusión de figuras extraídas de otros medios (en el estilo Terry Gillian y Monty Python) y juegos cromáticos varios, pese a que la animación de los movimientos fuese muy limitada. Curiosamente George Dunning, el director coordinador, ya había trabajado en la serie animada de los Beatles.

16 canciones de los Beatles en total se oyen a lo largo del metraje, una repetida dos veces. Cinco de ellas se hicieron específicamente para la película, aunque una, Baby You´re a Rich Man, ya había sido editada previamente al estreno de la película y la publicación de la BSO. Entre las nuevas composiciones, All Together Now y Hey Bulldog (que no apareció en la primera versión americana de la película). De entre las anteriores rescatadas, destacan Eleanor Rigby, When I´m Sixty Four, Sgt. Pepper´s Lonely Heart Club´s Band y All You Need Is Love. El disco de la BSO, el único que los Beatles editaron como tal (los LPs A Hard Day´s Night y Help! comprendían canciones que no figuraban en dichos filmes, y MMT fue inicialmente publicado como EP con las nuevas canciones para la película), incluía música instrumental de George Martin.


Acogida y legado

Yellow Submarine es si duda una de las más grandes películas de dibujos animados de todos los tiempos. Un espectáculo visual que ha envejecido excelentemente y que sigue siendo una inolvidable experiencia para los sentidos. Símbolos freudianos, homenajes varios a la cultura audiovisual (el cine, los cómics), belleza en las imágenes, y, en definitiva, infinidad de matices imposibles de analizar. Los hermosos conceptos del filme (el Submarino, el Mar del Tiempo, el Mar de los Agujeros, las letras del amor tridimensionales), sus personajes (Jeremy Boob, el Guante Volador, los Turcos Mordedores, los Bunkers, el Monstruo de la Aspiradora, la Mariposa Strompers) y los no pocos momentos de psicodelia pura (el enorme busto emergente del Sargento Pepper, las habitaciones de la residencia de Ringo) son todo un patrimonio de la cultura pop.

La película fue un éxito de crítica y público y al poco tiempo ya fue considerada todo un clásico. Los derechos de distribución del filme desde principios de los 80 pertenecen a UA y Metro Goldwyn Mayer, mientras que de la edición en vídeo doméstico se ocupa la Fox desde 2005, aunque la primera y única edición en DVD de YS (publicada por UA y Apple en 1999 con motivo del reestreno del filme remasterizado en las pantallas) se encuentra descatalogada y la Fox no se decide a sacar una nueva edición en este soporte. Se anuncia una versión en 3D de Yellow Sumbarine en próximas fechas, dirigida por Robert Zemeckis.


LET IT BE (1970)


Ficha técnica

Director: Michael Lindsay- Hogg

Producción: Al Brodax

Guión: Neil Aspinall, Mal Evans, The Beatles

Música: The Beatles

Duración: 81 min.

Compañía: Apple Films, UA

Intervienen: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr, Mal Evans, Billy Preston, George Martin, Yoko Ono, Derek Taylor, Michael Lindsay-Hogg


Sinópsis

El filme es un documental rodado en enero de 1969 en done se recoge al grabación del Lp Let It Be, que no aparecerá hasta abril de 1970. Además de las sesiones de grabación, también se recoge el famoso “concierto” en la azotea de la sede de Apple el 30 de enero de 1969. El documental no tienes narración alguna, pero recoge todos los diálogos filmados. Es la película de los Beatles en donde más canciones aparecen (22 en total), la mayor parte de ellas incluidas en el álbum Let It Be (disco y película se publicaron casi simultáneamente), aunque también figuran temas que se incluyeron en Abbey Road (1969), disco grabado posteriormente a Let It Be pero que fue publicado antes, canciones de singles como Get Back y versiones de clásicos del rock ajenos.

En la primera mitad del filme se muestra al grupo trabajando en la composición, arreglos y configuración de los nuevos temas en los estudios de cine Twickenham. Los Beatles discuten y disertan con pasión sobre como pueden sonar mejor las canciones, llegando incluso a momentos tensos como el protagonizado por Paul y George sobre la convivencia o no de añadir un riff de guitarra al tema Two of Us. El personal técnico, el road manager Mal Evans y Yoko Ono, a punto de casarse con John, se dejan ver en Twickenham.

En la segunda parte se recoge la grabación de los temas, con interpretaciones completas de todos ellos. El teclista de apoyo Billy Preston se une a las sesiones. El final de la película comprende la fijación del concierto de la azotea, donde el grupo, acompañado por Billy Preston, interpreta cinco de los temas que inicialmente iban a ser incluidos en el nuevo álbum ante la atónita mirada de los viandantes londinenses que no se creen que los Beatles estén tocando en una terraza. La policía llega en medio de una segunda interpretación de Get Back, y tras terminar la canción, el grupo da por terminado el curioso concierto.

Producción

Let It Be fue un proyecto inicialmente concebido con un telefilme documental, iniciativa que partió de Paul McCartney. El proyecto sería mayormente financiado por Apple, la empresa de los Beatles, aunque una vez decidido que no iba a ser un telefilme sino une película de cine, United Artists se encargaría de distribuirla y así se cumpliría por fin el famoso contrato de las tres películas que Yellow Submarine no pudo materializar. En la época 1968-1969, cuando empezaron las desavenencias en el grupo, los Beatles no deseaban hacer ninguna película más de ficción, pese a que Richard Lester tenía en mente hacer con una versión paródica de Los Tres Mosqueteros que finalmente rodaría a principios de los 70 con un reparto de estrellas.

El deseo de Los Beatles de volver a sus orígenes de pop-rock acústico y eléctrico tras la psicodelia y la experimentación de estudio en sus LPs de entre 1967 y 1968 fue lo que impulsó a concebir un nuevo álbum de carácter más elemental y sencillo, tras el descomunal “White Album” (The Beatles, 1969). A finales de 1968, el proyecto inicial contemplaba grabar un nuevo disco en directo, aunque conformado por canciones nuevas. La grabación del concierto sería filmada como documental televisivo, el cual se emitiría en la fecha de publicación del LP. Dennis O ´Dell, responsable de la sección cinematográfica de Apple propuso que se hiciese también un documental sobre la preparación del álbum y del concierto y que sería emitido en televisión de manera independiente a la actuación, a lo que los Beatles accedieron.

Michael Linsay-Hogg, joven realizador británico responsable de algunos de los vídeos de lo Betles como Hey Jude o Revolution, dirigiría el priemer making off de un disco de la historia, utilizando el formato de 16 mm. El 2 de febrero de 1969 los Beatles y el equipo de filmación se recluyeron en los estudios Twickenham de Londres con el objeto de registrar la rutina creativa del grupo. En total el rodaje en Twickenham duró unos 10 días con Lindsay-Hogg y su equipo como testigos de excepción de los primeros malos rollos serios entre los Fab Four. El director omitió el episodio del breve abandono de George Harrison, del que no se supo públicamente hasta mucho tiempo después.

A mediados de enero se descartó la idea del concierto y del álbum en directo y se decidió que todas las canciones fuesen grabadas en estudio, aunque también serían filmadas para el mismo documental que se había comenzado. La idea del producto televisivo fue también abandonada, ya que se decidió finalmente que el documental se estrenase en cines. Las sesiones de grabación se filmaron en los estudios de Apple Corps.

Muchas de las canciones que los Beatles ensayaron y grabaron en esas sesiones no se incluyeron en la película, entre ellas varias que formaron parte de Abbey Road e incluso algunas que McCartney, Lennon y Harrison grabarían en solitario algunos años después. En el LP final, que fue el último publicado del grupo, todas las canciones que lo conforman aparecen en el filme, entre ellas, For You Blue, Dig a Pony, Across The Universe, The Long and Winding Road y Let It Be. También canciones que ya habían habían sido publicadas en a la fecha de el estreno de la película, como Octopus´s Garden y Maxwell´s Magic Hammer de Abbey Road y los singles Get Back y Don´t Let me Down. También figuran improvisaciones musicales largo tiempo inéditas y cosas curiosas como Paul cantando en castellano el bolero Bésame Mucho.

Acogida y legado


El filme Let It Be se estrenó el 13 de mayo de 1970, poco después de la publicación del disco homónimo. Fue el primer proyecto multimedia de la historia del rock. Los Beatles estaban ya prácticamente disueltos desde finales de 1969, y en medio de declaraciones de hastío de sus miembros, ya todo el mundo se esperaba lo peor a principios de 1970. En el mes de abril, Paul McCartney anunció el fin oficioso de los Beatles, no formalizado hasta la nochevieja de ese año. El filme y el disco vieron la luz por lo tanto póstumamente, y como ocurre en estos casos, la acogida de ambos fue enorme.

Pese al relativo éxito de taquilla en aquella época para tratarse de un documental (aunque al fin y al cabo, era de los Beatles), la crítica recibió al filme con opiniones dispares. Con el paso del tiempo, Let It Be se convierte en un filme de culto al mostrar los últimos días del grupo más grande del mundo y sus reestrenos a lo largo de la década de los 70 obtienen buena acogida. Como filme documental, no obstante, Let It Be no es gran cosa, si bien funciona a la perfección desde el punto de vista musical. Linsay-Hogg era un director del montón que se limitó a filmar todo lo que veía, pero en ningún caso realizó un documental de autor. Lo más recordado de la película es sin duda la actuación en la azotea, toda una imagen iconográfica y que sigue resultando tan fresca y apasionante como el primer día.

Pese a que sus imágenes más emblemáticas (la actuación en el edificio de Apple, la interpretación de Let It Be con el barbudo Paul al piano) han sido emitidas hasta la saciedad en otros documentales y programas de televisión, la película en celuloide dejó de distribuirse a principios de los 80 y su versión en vídeo tuvo una corta vida. El proyecto de su edición en DVD en 2007 acompañado de material extra fue cancelado, se cree por lo polémico que resulta incluso hoy mostrar el lado más negativo (discusiones y tensiones constantes) de una banda como los Beatles. No es para tanto, la verdad. Además, cualquier filmación de los Beatles tendrá siempre la acogida que merece.

lunes, marzo 15, 2010

El aparatito de Lumiere - AN EDUCATION


***


El tono de comedia melodramática preside este entretenido e interesante filme británico, sorpresa en las nominaciones de los oscar por la presencia en al terna a la mejor actriz principal de su joven protagonista, Carey Mulligan, además de estar nominado a mejor guión adaptado y a mejor película. Como filme, tal vez no sea para tanto, pero lo cierto es que An education cumple con creces su propósito de ofrecer una historia muy bien traída (guión de Nick Hornby, director de Alta Fidelidad y productor de esta cinta, basado en una historia real) y un curioso retrato de la Gran Bretaña de principios de los 60, cuando el reino de su Graciosa Majestad era aún un antiguo imperio en decadencia lleno se intelectuales trasnochados, aristócratas, snobs varios y una burguesía bastante gris: Todo cambió en pocos años cuando el surgimiento del la Beatlemania y de la era pop convirtió al Reino Unido en al vanguardia cultural y social de todo el universo. Ese periodo de tiempo previo al estallido (1960-62) es lo que trata de recoger esta cinta fijándose en la increíble historia de Jenny, una adolescente de 16 años madura e inteligente cuya rebeldía ante sus padres y ante los convencionalismos de la sociedad se manifiesta en su decisión de llevar a cabo una relación con David (Peter Sarsgaard) un atractivo y seductor treintañero aparentemente muy bien relacionado socialmente, y que parece la perfecta vía de escape para Jenny ante el empecinamiento de sus padres (Alfred Molina y Clara Seymour) de que se matricule en Oxford mas que nada para guardar las apariencias burguesas. Una vida de viajes a París, aventura, subastas y lujo de bon vivants parece abrírsele camino a Jenny, pero ¿es eso tal como parece?


La estupenda directora danesa Lone Scherfing dirige con clase una historia muy british en donde la estupenda interpretación de Carey Mulligan (que en realidad cuenta con 24 tacos) lo ilumina todo. Una bonita crónica de un cambio generacional y del fin de unos convencionalismos hecha con sencillez y ternura, y además, perfectamente creíble.

domingo, marzo 14, 2010

NOVENTA AÑOS CON DELIBES



Daniel el Mochuelo, Paco el Bajo, Azarías y la Milana, Nini, Pedro, Carmen y Mario... campos, caminos, pueblos, caza y aves. La sombre de Miguel Delibes es alargada.

Nadie supo escribir en castellano como él. Y nadie supo contar las cosas del día a día como él. Pura realidad.

Le seguiremos leyendo

LOS ENVIADOS

Un nuevo relato de ficción que acabo de escribir. Para todos aquellos que alguna vez han vivido en otros mundos



Prólogo: Cuatro historias



I. La historia de la hechicera


La magia no pudo hacer nada. No pudo evitar que su madre muriese hace casi dos años, ni que atropellasen a su perro, ni que le dejase su novio tras casi tres años juntos, ni tampoco que le despidiesen de aquel trabajo de mierda, aunque esto último si se miraba bien al final no fue tan malo, ya que el curro era poco menos que un infierno. Eso si, toda la bronca final, mejor podía no haber existido. Pero seguía creyendo en la magia, en aquello que desde pequeña había leído y disfrutado, visto y oído. En libros, películas, cuentos. Pero no solo eso, además estaba convencida de que algo de aquello lo había vivido. Ella se veía con un don, un algo especial e insólito que desde pequeña le había acompañado. Al principio, no sabía la razón exacta de aquello, podía pensar que era por su extremadamente especial naturaleza y por su carácter soñador, o tal vez porque en realidad no perteneciese a este mundo. Más tarde, supo que en su familia materna había tíos abuelos, bisabuelas, hermanos de bisabuelas o primos de la familia de su abuelo por parte de madre, con aquel don o facultades parecidas. Pero ella, ya en su adolescencia, estaba convencida de lo que era, aunque se guardaba de no difundirlo demasiado, por temor a ser tachada de loca: ella era una hechicera, un hada, una brujita, un habitante del mundo de las hadas que por alguna razón había sido enviada al mundo sórdido y terrible de los mortales. Tiempo después, a punto de cumplir los 30 años, y aunque en realidad seguía siendo consciente de que no era más que una profesora de inglés en una academia, su corazón sabía que detrás de aquella convencionalidad cotidiana, para ella misma y para muchos seres queridos, ella verdaderamente era Natalia, la bruja buena.



Ella creía en la magia y sabía que la magia creía en ella. En realidad pocas veces le sirvió, para ella misma y para ayudar a otros, ya que eran escasas las veces que ella podía utilizar sus dones, demasiado complicados como para poder usarlos fácil o correctamente, y por ellos no fue extraño que muchas veces fracasase. Pero cuando la magia pudo ser empleada, ayudó, que era lo importante, y Natalia se sentía muy feliz por eso.



II. La historia del guerrero


A Joan no se podía decir que le gustase la violencia, pero era un fanático de las espadas. Y también de las hachas. Y de los mandobles, de las lanzas, de las ballestas, de los escudos. De todas estas cosas, en realidad solo había tenido en sus manos en varias ocasiones brillantes espadas de acero toledano, réplicas de armas antiguas o ficticias. Él mismo tenía algunas, cinco concretamente, en su habitación. La primera, una copia de espada tolkieniana, la compró unos diez años atrás, cuando tenía 22. Sus espadas tenían para él un valor simbólico, eran imágenes de poder y lucha, objetos con los que se hacía justicia luchando y derrotando al enemigo malvado, defendiendo a los inocentes; pero también eran una especie de objetos que conectaban el mundo real con el universo fantástico, aquel que prácticamente desde niño había ido mamando primero en libros y más tarde en juegos de rol. Aquel mundo que a él siempre le aprecio más suyo que el mundo real.



Joan siempre recordaba aquellas tardes en la década de los noventa, en las cuales un buen nutrido grupo de adolescentes (que después fueron universitarios y más tarde licenciados, pero que siguieron haciendo lo mismo) se entregaban con fervorosa pasión al ritual del rol, momento en el cual tenían ocasión de escapar de la rutina académica y de la realidad cotidiana. En la Tierra Media, en los mundos de las mazmorras y dragones, en universos inventados por los propios jugadores. Allí Joan fue mago, fue elfo, fue bárbaro; pero lo que más le gustaba ser era guerrero, valeroso paladín espada en ristre, a veces con arco y flechas, combatiendo las fuerzas del mal. A Joan el ser guerrero era algo que no se le daba nada mal; le gustaba más defender y planear tácticas que atacar y prefería el trabajo en equipo con sus compañeros de fatigas fantásticas que ir haciendo figuritas en solitario. Joan había aprendido mucho de los juegos de rol, entre otras cosas a ser reflexivo, decidido y tolerante. Esa capacidad adquirida gracias al rol de buscar y encontrar alternativas a diferentes cuestiones, problemáticas muchas de ellas, le sirvió muchísimo en su vida. Ahora Joan era un hábil ingeniero de telecomunicaciones, casado hace no mucho, que pese al aparente éxito en su vida solo temía una cosa: que la vida real que ahora vivía al final le diese la espalda por querer ser más un personaje de ficción que una persona “de carne y hueso”. Joan siempre supo que, pese a todo, él era y sería siempre el guerrero. Tal vez se hubiese equivocado de sitio.



III. La historia de la sirena


Como pez en el agua. Así se sentía ella en el medio acuático. Desde muy pequeña coleccionaba medallas de natación en campeonatos provinciales, autonómicos e incluso nacionales. Hasta los 19 años, edad en la que decidió dejar la competición para centrarse en sus estudios universitarios de medicina, perteneció a un privilegiado grupo, que no era otro que el olimpo de los campeones. La palabra campeón siempre trae connotaciones épicas, competitivas y también deportivas, ya que estas tres cosas casi siempre van unidas de un modo u otro. Pero a ella ser campeona se podía decir que le importaba lo justo; aunque siempre era una satisfacción ser la mejor en algo y sentirse admirada y agasajada, ella nadaría solo por nadar. Amaba el agua, el contacto del elemento con su cuerpo, adoraba sentir como se abría a su paso cuando la surcaba como un pez, las gotas salpicando, el placer de sumergir su cuerpo en el líquido. Naiara dejó de competir en natación, pero siguió nadando, en la piscina casi todos los días y también en el agua del mar de vez en cuando. Despedida la adolescencia, atrás quedaron los títulos en braza, espalda, crol. Naiara a partir de ese momento se sintió mas libre, podía disfrutar de su pasión cuando ella quería. Ella ya sabía desde hacía tiempo que era una nereida, o quizás una náyade, o una sirena, o todo eso a la vez.



A Naiara la mitología griega le fascinaba, pero también tenía querencia por las hadas, las ninfas y los duendes, presentes siempre sus efigies de papel recortado o troquelado en las carpetas de su etapa estudiantil. De niña tenía sus libros y cuentos con gnomos, hadas y otros seres de fantasía. Pertenecían a un mundo en el que a ella le gustaría vivir, pasando de frustraciones, problemas con amigas, en el trabajo, con novios. Ya tenía 26 años pero se sentía insegura ante el futuro. La inseguridad es siempre más grande en las personas sensibles y marcadas por algo. Naiara a los 23 años se despidió de su padre, un Ulises navegante al que una enfermedad primero le dejó varado en Itaca sin poder embarcarse más y que después le arrebató la vida. Ella, sin embargo, veía a su padre más bien como Poseidón, tal era su dominio de los mares, y ella misma como una sirena de mar, aunque ya sabía que estos seres originariamente no eran marinos, sino hermosas mujeres ante cuyo canto era imposible no sucumbir. Desde hacía varios años, poco antes y ya después de la muerte de su padre, la sirena marina tubo que cuidar de una madre a la que la salud tampoco estaba acompañando. Debido a las muchas las horas de hospital con sus padres, ella en algún momento deseó morir y convertirse por fin en un ser inmortal, pero la fuerza otorgada por su relación sentimental, le estaba haciendo aguantar. En aquellos días, en los meses primaverales o estivales, iba a al playa a sentir el abrazo liberador del mar. En verano, eran muchos días en los cuales Naiara aparecía en la playa, iluminando con su bello y atlético cuerpo de sirena rubia casi siempre semidesnudo, el mar y la arena.



IV. La historia del vampiro


Ser inmortal hoy por hoy no esta al alcance de nadie. Ningún humano es inmortal. Y es inútil buscar algo que otorgue una vida eterna en al tierra, pues nada de eso existe. Pero Alex conocía ciertos casos, irreales claro, en los que eso podía ocurrir. Para ello, había que vencer al miedo, comprender que es en realidad lo que distingue al bien del mal, y comprender cual es el sustrato de la vida. La sangre. Alex había gastado mucho de su tiempo consumiendo cantidades enormes de relatos de humanos a los que la ingestión de sangre otorgaba vida eterna y vencían a la muerte. Sangre humana, que más da; otros seres humanos mueren para alimentar al vampiro, eso no importa. Los nosferatus no tiene por que ser malos.



Alex era un chico carismático entre sus amigos, inteligente, aunque algo reservado. Y raro, muy raro. Con 22 años podía haber encajado más en la primera mitad de los ochenta dentro de aquellos muchachos y muchachas que se hacía llamar siniestros en aquel oscuro submundillo que formaron lleno de cardados, rimel negro, ropas oscuras y música de Joy Division, Siouxiee and The Banshees y The Cure. Más de 20 años después, Alex era uno de los herederos de aquellos seres crepusculares de carne y hueso, inserto como estaba dentro de las hordas góticas del siglo XXI. Su imagen no era tan excéntrica ni tétrica como la de algunos de sus amigos del clan, pero el color negro era en él sempiterno, en sus ropas y a veces en su ánimo. La incomprensión y extrañeza que le profesaba su familia era de esas que inauguran conflictos y disputas por la más leve anécdota, pero el, no sabía por que, se sentía bien así, autodesplazado. Un vampiro no tiene porque compartir su existencia con los mortales, al fin y al cabo. Volar por la noche, escaparse, amar la oscuridad, sentir el poder se la sangre, burlar el destino, saberse un ser superior, sentir la eternidad…esa era la vida de un vampiro.






Interludio: Breve introducción sobre la condición de los seres mágicos que habitan en nuestro mundo



Cuando habitan entre nosotros criaturas y seres mágicos o irreales, estos, tarde o temprano, tienden a agruparse. Esto lo saben muy bien los vampiros, vampiras y las damas de medianoche, que en nuestro mundo real tienden a ir en grupo por que si no, se extinguirían en su mágica condición; también las brujas y brujos al final se terminan conociendo puesto que comparten aficiones, filias y secretos inconfesables que normalmente solo se revelan entre ellos y rara vez lo hacen con los “mortales”, que muchas veces les temen sin razón por que creen que todo lo que hacen tiene que ver con el mal, aunque lo que en realidad a lo que los seres del mundo corpóreo tienen miedo es a que les muestren cosas que ellos no conocen y que les hagan replantarse su visión de la realidad. Los guerreros, que tienen también algo de magos o de alquimistas, poseen también gran facilidad para unirse y compartir sus crónicas de batalla.



Es muy común también que los vampiros contacten con hechiceros, sobre todo si les gusta, aunque sea solo estéticamente, la oscuridad y la tiniebla. Los hechiceros y hechiceras también consideran de su clan a todo tipo de hadas, ninfas, y algún que otro guerrero, ya que magia y espada muchas veces van íntimamente unidos. Los genios femeninos, véase, hadas, brujas, sirenas, sílfides, tienen muy buen trato entre ellas, puesto que la condición femenina de los seres fantásticos que moran entre nosotros lleva consigo una hipersensibilidad en sus poderes que hace que el encuentro entre ellas sea inevitable y posteriormente se desarrolle una enorme e indestructible amistad, basada en los vínculos de la magia.



No hay que olvidar que, pese a que algunas veces parezca lo contrario, los seres mágicos nacidos en el mundo real son bondadosos. Puede haber excepciones, si, pero son casos que representan un grano de arena dentro de una playa. El hecho de ser excepcional en un mundo desagradable y frustrante, conlleva casi innatamente luchar por el bien por encima de todas las cosas y ayudar a los seres ordinarios en todos sus problemas. Por algo han sido enviados a este mundo.




1. El encuentro



Tal y como cabía esperarse, Natalia, Joan, Naiara y Alex llegaron a conocerse. La bruja buena, el guerrero, la sirena o ninfa marina, y el vampiro. Pese a que vivían en ciudades diferentes, alejadas unas de las otras, sus mágicos sueños, sus poco ordinarias aficiones, su común ansia de evasión de esta perra vida, y sobre todo el hecho de poder compartir sus problemas y frustraciones, hicieron surgir entre ellos una sólida amistad en la distancia. La herramienta mágica del tercer milenio, la red virtual e invisible, el lazo eléctrico del espacio de la información, lo hizo posible. En pocos meses, ya habían formado entre ellos cuatro un colectivo de criaturas fuera de lo común unido por una gran amistad y admiración y respeto recíprocos. Sus encuentros, sin verse nunca las caras corpóreamente, eran casi siempre nocturnos y allí comenzaron a compartir sus mágicos secretos. Luego, ya cada uno seguía con su vida, Joan en la empresa de telecomunicaciones en la que trabajaba, Naiara como médico residente, Alex terminando sus estudios de periodismo, y Natalia con sus clases de inglés. Cada uno con su respectiva vida familiar y afectiva que para nada afectaba a la virtual y cada vez más alucinante relación entre ellos establecida.



Por cierto, al principio ninguno de ellos sabía de la pertenencia a los “otros mundos” del resto. Su encuentro fue casual, como casi todo lo que ocurre por la red mágica, que tal vez fue concebida por una raza superior de magos que deseaba el encuentro entre los seres extraordinarios para salvar al mundo mortal de la mediocridad. Lo más sorprendente, sin embargo, fue aquella circunstancia, desconocida por ellos al principio, que unía a los cuatro en su sufrimiento en la vida real




2. El auge del reino de la oscuridad



En el tiempo en el que los cuatro se conocieron, Joan estaba viviendo un mal momento personal. Los ahorros que sus padres habían acumulado cuidadosamente durante años para la adquisición de una vivienda en la costa que iba a pasar en breve a ser en breve propiedad de Joan y su mujer, iban a desaparecer en un abismo negro en muy poco tiempo. La urbanización de chalets unifamiliares donde se ubicaba la casa no cumplía la ley de costas a sabiendas de la administración de turno y de los promotores, y nadie pudo hacer nada por evitar la orden de derribo del juez. No hubo comprensión posterior en ningún sitio, muchas familias iban a ver destruida su esperanza y Joan veía asistía alucinado al espectáculo de mentiras y confusión que ponía en jaque su futuro. La mayoría del resto de los ediles de la localidad donde se encontraba la urbanización era siniestros personajes corruptos, maléficos señores feudales y brujos negros fabricantes de paraísos artificiales con los que engañaban a las gentes. El concejal de urbanismo, el señor oscuro del lugar, tenía varios negocios con sus hermanos Precisamente una hermana suya, residente en otra ciudad, era propietaria de una prestigiosa academia de estudios en donde Natalia daba clases.



La vida de Natalia, que parecía haber encontrado una estabilidad otrora inexistente, volvió a tambalearse cuando en el trabajo le dijeron que iban a prescindir de ella en breve, siendo una de las mejores profesoras del centro. Las razones no eran claras, y a falta de una versión oficial -la real no era otra que las penurias económicas y la necesidad de que alguien pagase el pato- pronto surgieron todo tipo de acusaciones en boca de jefes y supuestos compañeros, con el beneplácito de la directora. Una bruja malvada rodeada de su ejército de trolls y orcos, tan estúpidos como dañinos, intentando atacar a la hechicera blanca. Pero Natalia, en toda lucha o vicisitud partía con una ventaja, que era el poseer un poder mágico existente y no inventado, dentro de un mundo de seres normales. Eso la distinguía de Naiara, Alex o Joan. Natalia a veces soñaba cosas que luego se cumplían, y una vez soñó que unos guerreros oscuros, vestidos con capas negras y en caballos del mismo color asaltaban su casa de cristal, destruyendo todas sus pertenencias, sus libros de magia, sus pociones, destruyendo además su refugio trasparente para ser luego arrojada a un bosque oscuro de árboles grises y pelados. También soñó que su amado, un caballero valeroso y noble que conquistó su corazón, era encerrado en el interior de un árbol hueco por los orcos y los guerreros negros. Natalia temía que su despido pusiese también en compromiso la viabilidad de su inminente boda. Ella, que también podía leer el pensamiento de muchas personas si se encontraba con fuerzas para ello, jamás pudo penetrar en la mente de esos sus nuevos enemigos, pero le era posible conocer a veces lo que estaban pensando personas queridas y conectar con ellos, lo que le fue de gran ayuda cuando quiso solucionar su problema.



Natalia no lo sabía al principio, pero lo cierto es que un íntimo amigo de su jefe de personal, un siniestro sicario de la malvada hechicera, un día capturó a una sirena. Es muy difícil conseguir eso, el amor de una sirena es pues un gran premio para todo marino. La prometió un amor imperecedero, pero aquel pescador errante era demasiado aventurero buscavidas y también bastante mercenario de corazones, y cuando vio que su aventura con la sirena le exigía demasiada responsabilidad, la abandonó. Naiara no entendía al principio como él había podido dejarla, cuando pensaba que era el amor de su vida. Más tarde comprendió que su navegante no quería comprometerse con la hija de una madre enferma a la que había que cuidar constantemente, hecho que él siempre alegaba que restaba tiempo a la relación. También se dio cuenta que él tampoco deseaba estar con una joven que le había confesado tener muchas veces momentos de tristeza y melancolía y cierto carácter depresivo que trataba de corregir con ayuda y paciencia. Pero no, él se dio cuenta que no la quería y no había más que hablar. La sirena quedó entonces en un profundo estado de tristeza y desesperación que le volvía a traer las galernas más cruentas y oscuras de su vida.



El prometido de la sirena era un niño rico que trabajaba como gerente de la empresa de seguridad de su padre, la cual tenía representación casi todo el país. Dos guardias de seguridad de esta firma la tomaron con un grupo de jóvenes góticos en la entrada de un local nocturno. Se formó un tumulto en el que gente que no pinchaba ni cortaba en el asunto se inmiscuyó para insultar a los vampiros, a las criaturas de la noche y a las demonesas. Los guardias alentaron a jóvenes clientes del local y también a gente que pasaba por allí para dar su merecido a aquellos indeseables, y entre todos bien que lo hicieron. Aquella noche, los vampiros y los señores y damas oscuras la pasaron en el cuarto de socorro o en el hospital. Ni la luna llena que brillaba se puso de su lado para salvarles. Alex, que sufrió una luxación, varias contusiones y una hemorragia nasal, deseó aquella noche ser lo que era realmente. Una denuncia de una falsa provocación y agresión a guardias de seguridad también pesaba sobre él.



Cuando Natalia, Joan, Naiara y Alex supieron de las circunstancias actuales de cada uno, de su desesperación compartida, y de la increíble interconexión entre sus diferentes enemigos, creyeron que era ya el momento de conocerse personalmente. El vampiro, la sirena, la bruja y el guerrero se citaron entonces en una quinta ciudad, ajena a los cuatro, y allí se vieron las caras, se conocieron realmente y decidieron que había llegado el momento de la magia, de revelar sus personalidades reales y luchando contra sus enemigos del mundo de los mortales. Estaba claro, el mundo real había declarado la guerra a los seres mágicos y de leyenda. La guerra, pues, iba a tener lugar.






3. La confrontación



Era una mañana de viernes. La hechicera había estado planeando la noche anterior su venganza. Natalia no le había dicho nada ni a su novio, ni a sus amigos ni a su familia, era mejor que no lo supiesen. Ya sabían que ella era la bruja, pero no debían saber el alcance real de su poder. Natalia llegó ese día a la academia con un aspecto diferente nunca antes mostrado. Llevaba un vestido verde de seda muy fina con una cola en apariencia larga pero que otras veces no lo parecía tanto, ya que parecía a veces como flotar o evaporarse. El vestido llevaba algún motivo rojo y en el cuello de la joven cubriendo su escote pendía un enorme medallón dorado. Su pelo castaño parecía mas largo y claro de lo habitual, y en sus ojos pintados se leía una mezcla de ira y de seguridad. La bruja dejó atónitos a los profesores, administrativos y personal del centro que se encontraban en ese momento antes de que llegase cualquier alumno. Natalia dirigió su mirada a sus compañeros mentirosos y traidores. Una invocación en una extraña lengua se expandió en un eco cavernario al tiempo que el espacio cerrado en el cual había comenzado la escena parecía haberse volatilizado a favor de una bruma que se expandía como en un espacio abierto infinito. De la niebla surgió una bandada de cuervos que se precipitó contra los enemigos de la hechicera, picándoles.



La bruja envió sobre algunos de los señores oscuros rayos de luz blanca surgidos de sus manos. Los enemigos parecían ahora los monstruos que en realidad eran, orcos, goblins y hechiceros negros de deformados rostros a causa de su maldad. Puede que en el mundo real no tuviesen magia con la que contrarrestar, pero la inmundicia ya lo habían cometido y estaban pagando por ello. Otros conjuros salieron de la boca de la bruja verde y todas las fuerzas de la naturaleza, el viento, el fuego, la nieve, la lluvia, parecían estar con ella. Antes de que comenzase a sentirse exhausta por la sobreutilización de su poder, el guerrero acudió a ayudarla. Joan estaba ahora vestido con solo un taparrabos piel de oso, con el torso desnudo y diademas y muñequeras de bronce alrededor de su cuerpo. Su constitución parecía mucho más musculoso de lo habitual, y sus cabellos eran ahora más largos. Armado con una enorme espada, el guerrero se abría entre rocosos escarpados para enfrentarse a la bruja negra, que trataba de huir a lomos de un dragón. Un salto acrobático aproximó al guerrero hasta la bestia, la cual volaba a baja altura, y con una patada derribó a la maligna mujer, la cual fue arrastrada hasta perderse en el infinito por un tornado enviado por su rival, la hechicera a la cual pretendía desterrar.



El guerrero y la hechicera habían librado y ganado la primera batalla. La hechicera se había transformado en unas doscientas diminutas hadas de piel verde, alas de libélula y cabello rojo todas con el rostro de Natalia que se dirigían hacia un agujero que se había abierto en la bruma. El guerrero, a lomos del dragón ganado a la hechicera negra, les siguió.



Un enorme gentío se concentraba cerca de una urbanización cerca de la playa. Una manifestación encolerizada con pancartas y megáfonos, frente a un concurrido grupo de mandatarios escoltados por la policía. Una manada de escavadoras parecía desafiar y amenazar a la encolerizada y desesperada gente, temerosa ante la pérdida inmediata de sus más preciados bienes. Surgida desde el mar, la cabeza de Naiara asomaba a la superficie para observar la escena. Ya no tenía piernas, sino la cola plateada de un enorme pez. Sobre su frente, una estrella de mar pegada, y entre sus pechos desnudos colgaban las perlas cultivadas de un enorme collar. La sirena volvió a sumergirse y buceó hasta la orilla de la playa.



En mitad de la concentración que tenía lugar a varios metros de la mar, dos figuras parecieron surgir desde la nada. Una hermosa bruja vestida de verde y un atlético guerrero armado con un hacha y una espada. Se hizo el silencio entre los atónitos asistentes y al instante se oyó un agudo, fuerte e inhumano grito desde la costa. Los personajes mas opulentos que allí se encontraban, los todopoderosos y corruptos señores oscuros se taparon los oídos mientras lanzaban gritos de dolor, mientras que los gentiles no parecían verse afectados. La hechicera exhortó a los habitantes de la aldea amenazada por la sombra de que huyesen por un sendero que parecía haberse generado repentinamente, a lo que estos accedieron desconcertados y asustados. El guerrero, que ahora vestía una cota de malla que cubría su pecho, ayudó personalmente a huir a su familia, a sus padres, sus hermanos y su esposa, a la que besó antes de que se adentrase sendero arriba con el resto de la gente. El canto de la sirena cesó, y los pocos señores oscuros que aún podían mantenerse en pié tras haber oído el grito ponzoñoso, dirigieron su mirada de odio contra la hechicera y el guerrero. Los que les escoltaban, que asemejaban ahora enormes guerreros con armadura gris y yelmos rematados en cuernos blandiendo boleadoras, se abalanzaron contra los héroes, mientras que las escavadoras mutaron el gigantescos golems o monstruos metálicos con guerreros a sus hombros. La magnífica pericia con la espada del guerrero y la magia de la hechicera fueron suficientes para librarse fácilmente de los enemigos, al tiempo que los señores oscuros eran atacados por campos de energía que les paralizaban o provocaban convulsiones. Pero los golems continuaban su trayecto hasta el poblado con el fin de devastarlo y su fuerza era demasiado descomunal como para que el guerrero y la hechicera les hiciesen frente de manera efectiva. La sirena entonces llegó hasta el campo de batalla, un paraje que ya nada tenía que ver con lo que era al principio, ya que ahora semejaba a un poblado medieval en medio de una gran llanura. Con piernas rodeadas por una vaporosa gasa blanca en lugar de cola de pez, la sirena invocó con sus brazos a su padre, Poseidón, y las aguas del mar comenzaron a violentarse, a aumentar, a revolucionarse. Enormes olas se formaron y llegaron hasta la costa violentamente en forma de salvaje maremoto, barriendo a los golems y precipitando a guerreros y señores del mal hasta las rocas de un acantilado. El mar se puso de nuevo en calma el sol volvió a aparecer tras una densa bruma. El pueblo estaba salvado. Un gran murciélago apareció surcando el cielo y ahuyentó a los guerreros que maltrechos trataban de volver a empuñar sus armas.



Seguía siendo viernes, pero ya había llegado la medianoche. A las puertas de un local nocturno, dos guardias de seguridad pasaban el tiempo con aire arrogante y mediocremente marcial. Allí se dirigió Alex, envuelto en un largo gabán gris perla sobre pantalón y camisa negra. Sus ojos no eran marrones como de costumbre, sino rojos. Su piel era ahora enormemente pálida y no parecía precisar de gafas, ya que esa noche veía perfectamente sin ellas a pesar de su miopía. Una expresión de asco y se dibujó en el rostro de los vigilantes ante su aparición. Antes de que el más bravío de los dos articulase el primer improperio, el cuerpo de Alex por arte de magia se había tornado en el de un murciélago. Los dos mamporreros profesionales no dieron crédito a sus ojos, como tampoco que de repente la calle se hubiese convertido en una especie de tétrico paisaje de hierba gris y árboles negros. El murciélago emitiendo ensordecedores chillidos comenzó a atacar a un grupo de jóvenes bien vestidos que espantando al animal en medio de una densa neblina, parecían ahora ver trasformadas sus ropas en trajes de principios del siglo XIX. Alguno, más atrevido, intentó ahuyentar al murciélago con un puñetazo, pero se llevó un sanguinolento mordisco en la mano por parte de la fiera voladora.



El murciélago, decidió posarse en el suelo y volvió a su forma semi humana de vampiro. El ser nocturno dirigió su mirada de odio hacia dos No Muertos que guardaban la entrada a una especie de templo. Con una velocidad indescriptible, el vampiro se abalanzó casi en vuelo contra los dos esqueletos armados con mandobles, a los que derribó sus armas y volteó contra la piedra de la pared del templo. Los cazadores y cazadoras de vampiros trataron entonces de rodear al ser, armados con estacas, pero el vampiro tenía la suficiente fuerza y agilidad como para derrumbarles uno por uno y lanzarse acto seguido a su cuerpo para extraerles la sangre con sus afilados colmillos. La hechicera había acudido en su ayuda, primero en la forma de una pequeña hada azul, y después como una mujer de pelo rojo, aunque ahora su ropa eran que ella solía utilizar por la noche, un traje negro de encajes y amplio escote. La hechicera logro destruir cuerpos huesudos de los No Muertos que trataban de hacerla frente e impidió que otros cazadores de vampiros acudiesen al interior del templo encerrándoles en mazmorras de aire. El vampiro bebió la sangre de sus enemigos y podía así proseguir con su inmortalidad.



El antiguo prometido de la sirena navegaba en un catamarán con su actual novia, satisfecho de su vida, orgulloso de su nueva conquista y sin importarle un ápice el destino de Naiara. Los dos nuevos amantes se abrazaban y besaban en una cálida mañana de sábado en la mar, cerca de la costa. La embarcación se estaba aproximando a un acantilado por el cual el antiguo amante de la sirena había pasado cientos de veces. Nunca se veía a gente por allí, por eso le pareció extraño ver sobre una roca a una mujer desnuda. Al acercarse, el amante traidor pudo comprobar que se trataba de su antigua novia, pero no sabía que hacía allí y por que tenía la cola de una sirena y estaba más bella que nunca. Su novia actual tampoco daba crédito a esa extraña visión, pero el catamarán parecía dirigirse por su propia voluntad hacia el acantilado. El barco llegó hasta la sirena. El antiguo amante no parecía tener voluntad ni consciencia alguna cuando la sirena le tomó de la mano y le sacó del barco. Los ojos de la sirena se clavaron en los de su traidor y este no podía apartar la vista de aquellas pupilas azul marino. La escena súbitamente se transportó a un puerto desierto y desconocido. La nueva prometida había salido del barco, y había tomado tierra, como la sirena y su antiguo prometido. Este parecía haber despertado de repente de un sueño, miró con estupor a la sirena y se dirigió a su novia, pero esta pareció no verle y siguió su camino perdiéndose en el interior de aquel muelle desconocido. Ya no tenía a su último amor, ni tampoco tendría otros más, puesto que la sirena le había maldecido. Y comenzaría a perderlo todo, empezando por su embarcación, que comenzó a hundirse lentamente en las aguas.



La sirena dejó a aquel ladrón llorar su merecida desdicha y se zambulló en el mar. Fue buceando hasta la playa, que ahora estaba a los pies de una enorme colina cornada por un magnífico castillo. Fuera del agua, transformó su cola de pez en piernas humanas y se dirigió hacia las inmediaciones del castillo. Un prado verde y un frondoso bosque rodeaban la fortaleza, delante de al cual surcaba un caudaloso río. Cerca de un árbol, la sirena se reunió con el guerrero, el vampiro y la hechicera, que le estaban esperando. Unicornios corrían por el prado, y hadas y genios del aire revoloteaban entre árboles y matorrales. Se veían desfilar ejércitos de guerreros y amazonas. Trasgos, elfos, humanos, centauros, náyades, genios nocturnos y otras especies celebraban la victoria de sus emisarios en el mundo real. Aquel era el mundo del que nunca debieron haber salido.

miércoles, marzo 10, 2010

El aparatito de Lumiere - SHUTTER ISLAND


****

Se está consolidando el binomio director-actor que desde hacen algunos años forman Martin Scorsese y Leonardo Di Caprio, a la par que el mítico realizador neoyorquino muestra estar en plena forma en estos últimos años. Puede que ya no haga magnas obras maestras como en los 70 y 80, pero Scorsese demuestra seguir con su genial tino como narrador y su capacidad para trabajar más que hábilmente con material de todo tipo, como en este caso una novela de Dennis Lehane, autor de Mystic River, obra a partir de al cual Clint Eastwood realizó una gran película. En esta ocasión, Scorsese consigue un interesantísimo e incómodo thriller ambientado en los años 50 con reminiscencias de cine de terror. El lugar donde se ambienta prácticamente toda la historia, es uno de esos escenarios que potencialmente deben de brindar una gran película: una semisecreta institución psiquiatrica gubernamental para internos muy peligrosos; si ya añadimos el hecho que dicha institución se encuentra aislada del resto de la sociedad en una recóndita isla, entonces la situación de partida no pude ser más prometedora desde el punto de vista dramático. Shutter Island, en ese sentido, no defrauda lo más mínimo: una historia rocambolesca, retorcida e inquietante, en donde el protagonista, el agente federal Teddy Daniels (Di Caprio) se enfrenta a algo tan vertiginoso como el mantenimiento de su propia cordura en la investigación de un caso en donde el contacto con enfermos mentales de todo tipo, misterioso personal médico y siniestros guardianes, y las sospechas de extraños sucesos que pueden estar ocurriendo en el recóndito manicomio, parecen poner en jaque el propio equilibrio mental del protagonista. Un Leonardo di Caprio inconmensurable (Scorsese ya tiene su nuevo Robert De Niro) borda un complejo papel en una de las mejores interpretaciones que se le recuerdan.


Shutter Island juega con el espectador, enfrenta la visión de la locura con la de la locura, y logra cincelar una historia de esas que ya desde el principio se ve que tiene varias lecturas, además de que resulta evidente que en cualquier momento la narración va a dar un vuelco (en unos términos en los que el espectador v advirtiendo cada vez más), aunque en ningún momento las situaciones y el desenlace final resultan previsibles. Es ese dominio de los trucos narrativos lo que convierte a una historia que otro director hubiese convertido en un trhiller rutinario en una gran película. Una atmósfera inquietante y desconcertante y el recurso de flashbacks inesperados e indigestos momentos oníricos, consiguen un universo de pesadilla del que no son ajenos los tejemanejes de oscuros personajes como el psiquiatra de la prisión, encarnado por Ben Kingsley. En cierto modo, por lo inquietantemente turbadoras que resultan algunas imágenes inesperadas, esta película recuerda en cierto modo al El Resplandor, aunque sin elemento sobrenatural alguno. En fin, un peliculón, tal vez algo árido y rebuscado, pero totalmente recomendable como experiencia cinematográfica al más alto nivel.

martes, marzo 09, 2010

CONTRA LA PUTA CRISIS, VENDETTA


Todos estamos padeciendo esta maldita situación que nadie parece capaz de solucionar. Los políticos no valen una mierda y cada vez lo van jodiendo más. Ni apretándonos el cinturón parece que vaya a cambiar mucho la cosa
Plantemos cara a la crisis y mandemos a la porra a todos aquellos (gobernantes, banqueros, empresarios) que nos estan tocando la moral continuamente: todo el mundo a invertir su energía vital en hacer lo que mejor sabe, lo que más le gusta, lo que crea que mejor ayude a sus semejantes, o lo que le de la gana en ese momento sin tener en cuenta a los sinvergüenzas de arriba.


Bienvenidos a la tierra del Haz-Lo- Que-Quie
ras