lunes, abril 18, 2022

CANALLAS

 

**

En palabras del director de esta película, Dani Guzmán, Canallas pretende ser una comedia inusual sin comparación con otros filmes del género en el momento actual: si nos atenemos a lo que es el resultado final en su sentido estricto, esto sólo se ha conseguido bastante a medias. En efecto, este filme tiene una génesis singular gestada por director y actor que en la que, tal y como él ha pretendido, hay (bastante) sentido del riesgo al confiar su papel protagonista y otros roles relevantes a actores no profesionales que además se interpretan a ellos mismos entre lo real y lo ficticio y en partir de las experiencias personales reales de su protagonista, el excéntrico buscavidas y jeta Joaquín González, amigo del propio Guzmán, pero de original y rompedora esta película tiene poco porque no deja de ser una comedia gamberra del montón en donde el costumbrismo reina en la función en su vertiente más casposa. No obstante, no convendría desdeñar que desde su vertiente más crítica y satírica la película anda más entonada y en ocasiones bastante ingeniosa: el mundo de los chanchullos económicos e inmobiliarios, los timos y estafas, la corrupción de la empresa y los bancos y porque no, un merecido tirón de orejas a artistas del engaño que aspiran (y en la película casi logran) vivir del cuento y del robo en la más pura tradición del pícaro español y que pueden ser cualquiera de nuestros vecinos como son Joaquín y sus caraduras amigos Luismi (Luis Tosar) y Brujo (Guzmán). La caída en la risotada fácil- propio de la comedia canalla- y en otros clichés terminan enturbiando algunos pequeños hallazgos y un gran esfuerzo por parte de los responsables de este filme ya que tardaron siete años en terminarlo debido principalmente a la falta de experiencia profesional de gran parte de su reparto.  

No debe caer en saco roto tampoco el trabajo y esfuerzo de sus nuevos intérpretes, destacando su protagonista el inclasificable Joaquín González. Este se presenta como un aparentemente exitoso empresario con diferentes negocios que en realidad vive el piso de su madre separada (Esther González) en el que también habitan su hija adolescente Brenda y su alocado hermano Chema, y que se ha declarado insolvente. Luismi y Brujo (al parecer personajes reales encarnados aquí por actores), dos jetas parásitos profesionales al igual que Joaquín, al reencontrarse con su amigo al cabo de varios años le propondrán llevar a cabo conjuntamente negocios no recomendables que no tardarán en llevar a un cúmulo de situaciones encadenadas que pondrán en peligro a los tres y también a la familia de Joaquín. Es perceptible que el cineasta y los actores han tratado de echar el resto en esta película (cuya historia en realidad no se basa en ninguna vivencia experimentada por los personajes reales) pero hay fallos de guión, la historia a veces se complejiza sin necesidad y muchos insertos de la familia de Joaquín, en especial los de su madre, se salen del tono general aunque no por ello no estén logrados. Canallas no ha conseguido ser una comedia diferente y por desgracia no parece que será muy recordada en el futuro.  

martes, abril 12, 2022

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU PIEL (L’HOMME QUI AVAIT VENDU SA PEAU)

 


 

***

La primera película representante de Túnez nominada al Oscar a mejor filme internacional (en realidad una coproducción entre Túnez, Francia, Alemania, Bélgica, Suecia, Qatar y Chipre, ahí es nada) sin ser una obra maestra no deja indiferente a nadie: una crítica multidimensional al mercantilismo, al capitalismo, a la degradación del negocio del arte, a la falta de libertades en muchos países árabes y a la situación de los refugiados y su mejorable situación en Europa, todo hecho desde una perspectiva un tanto exagerada y cuasi caricaturesca pero sin perder la seriedad y el sentido del realismo pese a que la película utiliza recursos de comedia para afinar las aritas de una historia dramática en su sentido nonsense. La directora Ben Hania, basándose en un curioso caso real, firma con clase una película llena tanto de mala uva como de ternura y pulso melodramático que pese a su a veces poco creíble premisa termina ganándose la complicidad y el deleite del espectador   

Sam (Yahma Mahayni) un joven sirio que desea casarse con una joven rica huye de su país a causa de la guerra y la falta de libertades en su país hacia Líbano con la ide de llegar a Europa; allí conoce a  Jeffrey (Koen De Bouw) un artista de vanguardia belga que le promete ayudar a instalarse en el viejo continente a cambio de que acepte su propuesta de trabajo convirtiéndose en una obra de arte humana al tatuarse el visado en su espalda para ser así expuesto en museos y exposiciones. Sam, deseoso de recuperar la libertad y de conseguir el dinero suficiente para conquistar a Abeer (Dea Liane)- que ha terminado sin embargo casándose con un joven poderoso- accede y a pesar de que tanto él como Jeffrey ganan portentosas sumas de dinero y el se convierte en un celebridad y es tratado de hecho como una codiciada obra artística, definitivamente ha perdido lo que buscaba: la libertad. Una situación kafkiana que en realidad ilustra la condición de muchas personas refugiadas - ilustrada aquí mediante esta parábola- y que da oportunidad a que en la historia se sucedan extravagantes giros entre lo tragicómico y lo dramático y momentos que invitan a  la reflexión. Es cierto que a la película le pude faltar ese tono más testimonial y verista que se le supone a un filme denuncia con estas temáticas, pero el filme no deja en ningún momento de cumplir con su objetivo. Destacar también la presencia de una teñida Monica Bellucci en el papel de una codiciosa galerista que al igual que Jeffrey termina manejando a Sam a su antojo, un papel antipático pero que la actriz italiana logra hacerlo con cierto encanto.  Siempre hacen falta más filmes así sobre todo si vienen de países con no demasiada presencia en la industria del cine.

jueves, marzo 31, 2022

EL ACONTECIMIENTO (L’ÉVÉNEMENT)

 

****

La historia del progreso del empoderamiento femenino por un lado. Por otro, la crónica de cómo se han ido adquiriendo en la sociedad occidental ciertos derechos. Esto es de lo que básicamente trata esta inspirada producción gala focalizándose para ello en un hecho concreto, algo que le podía haber ocurrido (y a bien seguro le ocurrió) a cualquier universitaria francesa a principios de la década de los 60. Una novela de Annie Ernaux es el punto de partida de una película realista, cruda y sin ningún edulcorante que muestra como el drama más desgarrador puede ser una historia cotidiana enmarcada en un determinado contexto espaciotemporal como es el de la Francia anterior al mayo del 68, una sociedad aún muy conservadora y marcada por la postguerra. El tortuoso y casi pesadillesco camino vivido durante nueve meses por la joven estudiante Anne (Anamaria Vartolomei), dispuesta a interrumpir un embarazo no deseado que puede poner en peligro su prometedor futuro, es la metáfora de la rebeldía contra la situación que las mujeres en Europa vivían hace no demasiado tiempo en donde el rol de ser madres y esposas era el principal destinado a ellas.

Este es cine social e histórico bajo una perspectiva de naturalismo bastante directo y en donde una cuidada puesta en escena que trata de conjugar una más que correcta ambientación en los 60 y el realismo inmediatista que requiere una película de estas características en donde la denuncia histórica trata de llegar al espectador de una manera creíble para cualquier generación son que sea una historieta de la abuela. No es esta una película cómoda de ver con momentos realmente tensos y algo desagradables no recomendables para espectadores sensibles (se nos muestra con cierto grafismo gran parte del proceso de un aborto clandestino) y los personajes no se muestran precisamente ni optimistas ni puede que agradables, pero en todo momento la historia reviste de interés y resulta deslumbrante en su carácter de pequeña epopeya. Anne es una heroína atípica que en un país en donde el aborto aún estaba prohibido en 1963 y que a toda costa se resiste a ser una mujer de su hogar como tantas otras en su época. Una lucha que se nos muestra como algo desesperado y que puede poner en peligro muchas cosas. Un filme intenso y honesto que pese a su temática y a su aspereza merece la pena ser visionado.              

domingo, marzo 27, 2022

LA CIMA

 


***

El cine de montaña trata de abrirse paso en la ficción cada vez más una vez ha demostrado su riqueza como género documental. Esfuerzos como el de este filme de Ibon Cormenzana son loables en grado máximo ya que muestran como con recursos y voluntad se pueden trazar nuevos caminos en el mundo de la ficción cinematográfica como en este caso que se fusiona el drama intimista, la historia de superación y la aventura montañista. Esta claro que un director vasco como Cormenzana iba a otorgar a una historia de tal tipo un tratamiento especial debido a la estrecha relación entre el pueblo vasco y la montaña y esto se nota y mucho en el resultado final. Pero no es menos cierto que como drama psicológico y cine con mensaje La Cima cumple también con creces.

Un reparto muy reducido con solo dos actores principales y tres secundarios con aparición muy breve es todo lo que necesita esta película para contar una historia cruda y emotiva que describe lo importante que es encontrar alguna fuerza o motivación para cumplir objetivos vitales y como esa motivación puede lograr imposibles. La lucha, la ayuda, la amistad y el apoyo se dan cita en una cinta en donde su mensaje humanista eclipsa el drama y adhiere un agradable mensaje de esperanza. Patricia López Arnáiz y Javier Rey dan vida respectivamente a Ione y Mateo. La primera es una reputada alpinista de ochomiles que vive semirretirada en una cabaña en la base del monte Annapurna después de una carrera de éxito y dramas personales (su figura está libremente inspirada en Edurne Pasaban)  y el segundo un escalador aficionado con otro drama que tiene como reto ascender los 8.091 m del Annapurna y que falto de experiencia es rescatado por Ione convirtiéndose en un inesperado (e indeseado) compañero de su autoforzada soledad. Pese a las reticencias iniciales entre ambos se establecerá una alianza basada en el componente emocional que les otorgará inusitadas fuerzas.  

Poco importa que las escenas con los actores no hayan podido ser rodadas en el Himalaya (se ha echado mano de imágenes de archivo y de la magia digital para completar espectaculares escenas panorámicas) y que muchas escenas de montaña se hayan filmado en Pirineos en plena época de nieves: como filme de naturaleza resulta impresionante en muchas de sus imágenes, aunque tal vez es cierto que cierta carencia  de medios deje en algunas ocasiones la puesta en escena a media tinta – algo que en un filme de estas características es un handicap- pero en la deslumbrante fotografía, tanto en interior como  en panorámica de Albert Pascual está totalmente a las altura de las circunstancias. Por otro lado, las interpretaciones de Lopez Arnáiz- cada vez más en alza- y Rey son estupendas dando al máximo en el registro dramático y en el de aventura-riesgo (algunas escenas de montañismo las rodaron ellos mismos). El mensaje de lucha del filme es lo que más marca y es que eso es precisamente lo que trata de transmitir.      

jueves, marzo 17, 2022

EL TRIUNFO (UN TRIONPHE)

 


*** y 1/2

No son muchas las veces en las que el retrato del mundo del teatro ha recibido un trato a la altura que le corresponde en el medio cinematográfico y por ello se agradecen enormemente películas como esta producción francesa basada libremente en un curioso y sugerente acontecimiento real. Lo de los reclusos que participan en un taller de teatro y se realizan así a ellos mismos no es algo novedoso, pero el mensaje de esta historia va más allá en su condición de metarrelato sustentado precisamente en el espíritu de la obra teatral representada por los protagonistas del filme y toda su significación cultural, social y humana. Porque estamos hablando de Esperando a Godot, la obra que Samuel Beckett concibió en 1952 y que hoy en día y tras miles y miles de representaciones sigue siendo un totem cultural universal en su condición de paradigma del llamado Teatro del Absurdo y por extensión de toda concepción de lo absurdo de la existencia humana hecha por el ser humano: es de esa espera sin sentido y sin propósito de lo que trata también esta película, encarnada en la situación que viven las personas reclusas. Pero no solo eso, también de ese esperando a nada y ese sinsentido que todos vivimos y que todos los personajes del filme, de una manera u otra, sufren.

Lo más sorprendente de la película es que lo que se nos cuenta sucedió realmente en Suecia en la década de los 80 -aunque en esta ocasión la acción se haya trasladado a la Francia del momento actual-, una gira de Esperando a Godot representada por presos que dio lugar inesperadamente a un monólogo dramático sobre estos acontecimientos que hoy en día sigue representándose en Europa; en ese sentido todo lo que se nos narra cobra una inmediatez y honestidad que convierte a este filme en una obra sincera, cálida y emotiva que no desdeña su afán de crítica antropológica y humanista (y también social) y que por supuesto supone de principio a fin un homenaje al teatro, a Beckett y a la profesión de actor. El director Emmanuel Courcol consigue gracias a su habilidad una historia realista pero simbólica en donde como puede suponerse los actores juegan un papel fundamental y gracias a un grandioso trabajo interpretativo de todo el reparto la empresa funciona con una perfección total. Es gran intérprete que es Kad Merad está  la gran altura de las circunstancias que supone su personaje, Étienne, un modesto pero eficiente actor y director teatral que en su condición de nuevo responsable del taller teatral de una penitenciaria se propone que cinco de sus internos se sientan actores representando la obra de Beckett, la cual según él representa fielmente sus situaciones. Étienne, prototipo del soñador desilusionado pero luchador hasta el final, conseguirá que los cinco presos interioricen y hagan suyo el texto y se sumerjan en el mundo de la interpretación aunque para ello tenga que lidiar con la escéptica directora del centro (Marina Hands), el sistema judicial y penitenciario y los propios reclusos. Pero lo que parece que va a ser una victoria se convertirá en otra cosa y esa ora cosa, en otra. Ni él podría haberlo supuesto. Con todo, más que el curioso final, resulta más revelador todo el transcurso del filme en donde el protagonista evoluciona a la par que lo hacen sus pupilos pero dando la sensación de que algo siempre terminará por hacer cambiar las cosas. Pero se puede tener éxito de muchas maneras y esta película muestra que de la manera más absurda todo puede cambiar aunque se esté esperando a Godot.

lunes, marzo 14, 2022

LA PEOR PERSONA DEL MUNDO (VERDENS VERSTE MENNESKE)

 


****

Con las nominaciones a los Oscar a la mejor película internacional y al mejor guión original además del premio a al mejor actriz a su protagonista Renate Reinsve en el festival de Cannes esta curiosa y esforzada producción noruega esta siendo una de las mas agradables sorpresas de las últimas semanas. Más allá de una simple asociación entre el drama y la comedia con transfondo psicológico y costumbrista, La pero persona del mundo es un filme libre e imprevisible pero también con una historia muy estructurada con una total matización en los diálogos y situaciones, todo centrado en su protagonista, la joven Julie, cuya peripecia vital situada en unos cuatro años (que comienza cuando está a punto de cumplir los treinta) funciona como ilustración de las aspiraciones vitales y las contradicciones que uno se puede encontrar para cumplirlas, focalizándose en su condición de mujer treintañera. Las relaciones de pareja, la búsqueda de la estabilidad, la maternidad, el rol en la familia, la sexualidad, lel reto del crecimiento personal y en definitiva, el hallar un lugar en el mundo, son las cuitas que desvelan a Julie, una muchacha brillante y creativa -aspira a ser escritora- que se ve desbordada y confusa por todo lo que le rodea y de como el resto de la sociedad supone que ella debe actuar. Entre el melodrama, la comedia romántica, el apunte naturalista y costumbrista y algún inteligente apunte pseudofantástico el filme transcurre fluidamente y su visionado resulta una auténtica delicia gracias principalmente a la estupenda interpretación de Renate Reinsve, encantadora y firme en un papel ambiguo y exigente con mucho jugo.

Uno de los grandes meritos de esta película es el de apostar por un transcurso temporal compartimentalizado y con ciertos saltos merced a una división en varios capítulos que el filme titula además de un prólogo y un epílogo; una estructura que bebe de la literatura (y del cómic, que juega un papel importante en este filme) y que otorga un desarrollo pulcro y claro. Julie, con sus dudas y vaivienes, resulta un personaje con el que muchos espectadores de ambos sexos pueden identificarse. Aunque su vida sentimental sea fundamentalmente lo que pivota y marca su existencia no menos importante son sus condicionantes de todo tipo que vamos descubriendo a lo largo del filme y que explotan en al difícil relación con Aksel (Anders Danielsen) un cuarentón de éxito profesional que aparentemente no llena sus aspiraciones, quien encontrando otro amor en una persona de carácter diferente a aquel, Eivind (Herbert Nordrum). Irónica, lírica, emotiva y sobre todo creíble, La peor persona del mundo muestra que las relaciones humanas siguen teniendo cita con el cine produciendo cosas tan sugerentes como este filme.

jueves, marzo 10, 2022

THE BATMAN

 


 ** y 1/2

La industria del cine se metió hace años en el infinito bucle de los reboots (especialmente de las llamadas franquicias), señal inequívoca de una falta de creatividad que esta convirtiendo al cine comercial en un artefacto previsible y por que no soporífero. El caso de la creación de cómic de Batman es un caso paradigmático y la Warner y su semi filial DC Films, división cinematográfica de la famosa editorial DC Comics, siguen explotando la rentabilidad del personaje del atribulado superhéroe nocturno cada cierto tiempo relanzando desde cero cada cierto tiempo sus aventuras cinematográficas para básicamente contarnos lo mismo una y otra vez con, eso si, algún elemento más o menos novedoso que bien explotado puede ser objeto de interés. Esto es lo que ocurre con este nuevo Batman, que aprovechando el acierto a todos los niveles que supuso The Joker (2019) trata de ofrecer un enfoque adulto similar al de aquella película (con la que, ojo, no guarda relación ninguna en cuanto a universo compartido) pero no solo no alcanza su nivel sino que se pierde en terrenos un tanto pretenciosos que terminan por oscurecer una historia y enfoque del personaje que, por que no negarlo, resulta estimulante y a ratos inspirada.

The Batman se sustenta en una premisa más propia del cine negro y de la trama detectivesca que del cine de acción o de héroes superdotados, algo que poseía el personaje de viñetas en sus inicios en los años 40. También hay elementos del relato de mafias y corrupción pero de una manera más bien esquemática, así como una crítica a la corrupción política, el principal elemento en el que se sustenta la historia,  que también peca de previsible y repetitiva. El director y coguionista Matt Reeves trata de tomarse en serio lo que cuenta y que el espectador así lo considere, pero decididamente al filme le falta algo. Robert Pattinson con todo es un Bruce Wayne/Batman muy creíble y con buenos momentos, así como el Batman que se nos presenta en su lucha interna por no caer en el mal defendiendo el bien es de los mejores que hemos visto en la pantalla sin que en este caso tampoco sea un dechado de profundidad. Y es que el supuesto tono filosófico de la cinta se queda a medias y no consigue destacar dentro de un conjunto en donde la intriga -muy bien planteada- prevalece y la acción, que surge menos frecuentemente que en otros filmes del género, a veces peca de ramplona y repetitiva pese a que la película pretenda plantearla aparentemente de otra forma. 

La confrontación de Batman en un Gotham postelectoral decadente y dominado por el crimen organizado con el misterioso Enigma (Paul Dano) un sujeto que trata de poner en jaque al héroe, a la policía y a toda la población de la ciudad mediante un juego de pistas con el que demuestra la conexión de gente aparentemente respetable con los más peligrosos villanos de Gotham (el capo mafioso Carmine Falcone (John Turturro) o el siniestro Oswald “Pingüino” (un irreconocible Colin Farrrell)) es puro cine neo noir con elementos de historias de serial killers que no funciona nada mal en no pocos momentos gracias a la inquietante ambientación de la película y su curioso realismo para un filme de este tipo, pero su farragoso desarrollo perjudicado además por  su larga duración echan al traste lo que podía haber sido una buena película. Tampoco se aporta nada nuevo a los personajes del mayordomo Alfred Pennyworth  (Andy Serkis) o al de Selina Kyle / Catwoman (Zoë Kravitz), esta última de nuevo apartándose de villana en el sentido estricto y aliándose con Batman. Los reboots en realidad es que rara vez aportan nada nuevo.       

domingo, marzo 06, 2022

LAS ILUSIONES PERDIDAS (ILLUSIONES PERDUES)

 


 **** y 1/2

El cine francés no se pone cortapisas de carácter comercial a él mismo y se atreve con clásicos literarios como este clásico del realismo del siglo XIX obra de Honoré Balzac, y con muy buenos resultados. Con una ambientación impecable y un guión adaptado que sin perder la esencia decimonónica y el espíritu del texto original se acerca con éxito a los cánones narrativos audiovisuales actuales, este es un filme elegante y perfectamente trazado que gracias a la intemporalidad de su temática (la corrupción y los las luchas por el poder aún en ámbitos espacialmente reducidos) y a su también transtemporal mensaje de la lucha por la incorruptibilidad y la integridad personal llevada por unos ideales y aspiraciones. El héroe de la historia, el joven poeta Lucién de Rubempré  (Benjamin Voisin, espléndido y prometedor) al principio idealista y dispuesto a abandonar su anodina vida de provincias en busca de convertirse en un importante literato y tras serle retirado el apoyo de su mecenas y fallida amante la baronesa Bargeton (Cécile de France) termina sucumbiendo -una vez instalado en París y reconvertido en periodista de un diario semi satírico- ante los placeres de la vida bohemia en la capital y la propia inercia corrupta y mercantilista de la misma donde la creación artística queda prostituida y malvendida en pos del éxito fácil y con la complacencia y ayuda de turbios personajes que sirven a grupos de poder enfrentados. Una fábula que por desgracia sigue vigente y que la película trata de modo elegante y narrativamente impecable plasmando los múltiples aspectos de la obra original: la crítica sociopolítica, la sátira, el romance, la historia de maduración, el relato psicológico, la enseñanza moral. En resumidas cuentas, una adaptación más que digna de un clásico literario universal. 

El filme apuesta por una puesta de escena y una ambientación prácticamente perfectas en donde nos trasladamos al París de principios del XIX con una atmósfera perfectamente creíble que solo los directores superdotados pueden conseguir. En ese sentido, Xavier Gianolli hace un trabajo encomiable. El largo reparto por su parte está también exquisito destacando la joven Salomé Dewaels como Coralie, la esposa actriz y Lucién y primera gran víctima del joven periodista, Xavier Dolan como Nathan d’Anastazio, némesis del protagonista y un recuperado Gerard Depardieu como el peculiar editor Dauriat. Excelentes diálogos, momentos memorables, y sobre todo una declaración de amor del cine a la gran literatura. Ni su larga duración resta un ápice de interés a una película elegante y recomendable que pone de manifiesto que no todo el cine es entretenimiento fácil.      

 

domingo, febrero 27, 2022

MUERTE EN EL NILO (DEATH ON THE NILE)

 

***

No hace mucho se estrenaba en España Belfast y Kenneth Branagh tiene nuevo filme en cartelera, aunque rodado antes. La diferencia de calidad entre aquella película y esta nueva adaptación de la novela detectivesca de Agatha Christie señala la poco convincente dualidad del director y actor británico entre la obra de autor y el cine más comercial con la constancia de que definitivamente parece escorarse a esto último lo cual no es una buena noticia ya que Branaghcon Belfast y otros filmes ha demostrado una habilidad como cineasta digna de tener en cuenta. Aquí de nuevo el realizador en su también muy competente faceta de actor vuelve a encarnar a Hercule Poirot en un filme que sirve como secuela de Asesinato en el Orient Express (2017) y como en aquel nos encontramos ante una película de intriga criminal interesante y bien rodada pero hecha para cumplir el expediente y con el añadido además de que esta nueva entrega (ojo, que la productora está cavilando convertir lo de Poiroy y la obra de  Agatha Christie en una franquicia cinematográfica) tiene un tono menor que el Orient Express. Los seguidores del relato detectivesco, eso si, disfrutaran de lo lindo con una adaptación esforzada y respetuosa con la fuente original a pesar de importantes cambios en los personajes y con el tono -un poco tramposo-  de cine clásico del filme; por lo demás nada sitúa a esta nueva versión (en el recuerdo la de 1978 dirigida por John Gillermin con Peter Ustinov como Poirot) en las coordenadas de una gran película.         

Aunque por un lado el diseño de producción puede calificarse como esforzado y ayudado por la interesante fotografía de Haris Zambarloukos ofrece una imagen del Egipto del Nilo atrayente es precisamente ese afán por lograr imágenes exóticas y también muy de los años 30 el que termina por plasmar sencillamente artificiosas postales de un Egipto recreado en estudios y localizaciones británicas gracias a la informática. Efectivamente, ni el Nilo, ni el templo de Abu Simbel, ni las pirámides  son auténticos en este filme y eso- que se hace evidente al espectador- termina por quitar cierta credibilidad a la cinta sumiéndola en un manierismo impostado. Pero en realidad en una historia de estas características lo importante son los actores y sus interpretaciones y en ese sentido el competente reparto coral cumple y con buena nota pese a que muchas veces sus personajes no tengan precisamente la intensidad y prestancia que Christe creó para ellos. Anette Bening, Emma Mackey, Gal Gadot, Jennifer Saunders, Armie Hammer, Laetitia Wright o Tom Bateman, que repite con respecto a Asesinato en el Orient Express, son algunos de los actores del filme además de Branagh. La historia de la tormentosa relación a tres bandas entre el recién estrenado matrimonio formado por la rica heredera Linnet Ridgeway-Doyle (Gadot) y el ambicioso Simon Doyle (Hammer) perseguidos por la antigua novia de este, la aparentemente desequilibrada Jackie de Bellefort (Mackey) y que desembocará en un asesinato sigue apasionante y la película consigue sacar adecuado partido a al inteligente intriga psicológica y las hábiles investigaciones del detective belga. Si bien la primer parte del filme resulta un tanto reiterativa en el siguiente tramo el desarrollo sube en enteros y regalas sus mejores momentos. Esta nueva Muerte en el Nilo cumple su función, pero está por ver si convencerá a todo el mundo