sábado, octubre 03, 2009

El aparatito de Lumiere (programa doble) - GORDOS / [REC 2]



GORDOS

**

El cine español anda últimamente algo desorientado, e incluso cuando se pretenden hacer experiencias cinematográficas a priori estimulantes y atractivas, como es el caso de Gordos al final todo se queda en agua de borrajas. La nueva película de Daniel Sánchez Arévalo, el que fue brillante y prometedor director de Azuloscurocasinegro, es una película poco usual, que mezclando comedia de personajes, comedia romántica, melodrama, drama y bastante erotismo (o mejor dicho, presencia del sexo), intenta fallidamente hacer una visión crítica de ciertos aspectos de la sociedad actual que peca de demasiado ambiciosa y poco clara: aquí se trata de tocar tanto la inconsistencia de las ayudas al prójimo “mal hechas”, las consecuencias del egoísmo y la egolatría con los más cercanos, la obsesión hipócrita por agradar, y el culto a los cánones calificados de “correctos”, tanto físicos como morales. Un lio de temática, ciertamente, además de pretenciosa, a la que además se suman otros temas menores que terminan por llevar a la nada una premisa que un principio se planteaba sólida. Una serie de personajes con problemas de sobrepeso que se someten a una terapia con un psicólogo, con consecuencias diversas en cada uno de ellos en función de su propia situación de partida, su propia problemática y su personalidad, configuran un divertido pero poco consistente fresco de diversas historias cotidianas, tan entrañables y divertidas como artificialmente forzadas.

No se puede reprochar al director el esfuerzo de contar una historia (o historias) desde un enfoque novedoso y arriesgado, como es el de llevar a cabo una narración basada en la causa-consecuencias y rodada durante más de un año en intervalos temporales, por exigencias físicas del devenir la propia historia, pero el batiburrillo de temáticas que al fin de cuentas solo están meramente esbozadas y la torpe e inacabada interconexión de las diferentes tramas, no son precisamente lo que más ayuda a una película con unas fronteras de género tan débiles como esta. Es que, si bien el tono es de comedia en diferentes vertientes, los momentos de drama emergen en momentos poco oportunos y el espectador nos abe donde atenerse. Eso sí, una disfruta cantidad con la presencia de unos encantadores y entrañables personajes interpretados por un reparto eficaz, aunque no siempre se explota debidamente todo el potencial de estos: un psicoterapeuta de “gordos” ambicioso pero despreocupado de su matrimonio (Roberto Enriquez), su mujer, una joven embarazada traumatizada por su sobrepeso adquirido (Verónica Sanchez), un cuarentón gay que volvió a engordar tras haber adelgazado para una agresiva campaña publicitaria (Antonio De La Torre, un obeso policía demasiado inconsistente como para adelgazar un ápice (Fernando Albizu) y con una familia también tendente a las adiposidades, una exitosa ingeniera que se venga de su propia ¿felicidad? Engordando, y una joven a punto de casarse (Leticia Herrero) y capaz de todo con tal de satisfacer a su déspota y novio, un trasnochado y sexualmente deprimido Legionario de Cristo (Raúl Arévalo). Hay más personajes todavía, pululando alrededor de los presentados. Dentro de las buenas interpretaciones, hay que mencionar a Leticia Herrero, un encanto de chica que se mete en el bolsillo al público en la primera película de esta joven instructora de autoescuela metida a actriz.

Muchos de los actores adelgazaron o engordaron para esta película, antes o durante el rodaje, durante espacio de una año y para adecuar su aspecto al transcurso de la historia. También son bastante llamativas las explícitas escenas de sexo, el cual cumple un papel fundamental en la peli, realizadas con buen hacer y con sentido del humor. Una película para divertirse, reírse, pensar a veces, pero que, nada, no consigue llenar. El tonto final y lo absurdo de algunas situaciones tampoco ayudan mucho, a decir verdad. En fin, que se ha perdido la oportunidad de hacer una muy buena película.




[REC]2




***y 1/2

Hace dos años Jaume Balagueró y Paco Plaza firmaron la mejor película de terror de la historia del cine español, [REC], una original cinta que partiendo de la moda del falso documento audiovisual verídico narraba una descabellada pero inteligente historia de terror rodada a tiempo real. El éxito de crítica y público y el hecho de ser considerada ya una película de culto por los amantes del cine de terror de todo el globo terráqueo (con una versión americana incluida, Quarantine (2008), de la que nada puedo decir puesto que no la he visto), ha animado a sus responsables a hacer una secuela con las mismas premisas estilísticas y narrativas que su predecesora: falsa rodaje con cámara de video a cargo de los protagonistas, tiempo real, efecto docu-realista, y como no, sustos, golpes, sangre, angustia y acción espídica a patadas. La primera parte dejó un listón muy alto, y en esta ocasión Balagueró y Plaza han logrado una más que digna continuación con los mismos ingredientes pero con novedosos condimentos, aunque, eso sí, ya no existe aquel efecto sorpresa de [REC] y con ello se pierda el encanto y el sello de aquella magistral película de género.

La acción de [REC]2 comienza pocos minutos después del final de la primea parte, y a falta de la cámara de los periodistas de aquella primera entrega, aquí los “ojos” de la película son los de una cámara de los GEO, los primeros nuevos visitantes del inquietante edificio barcelonés en donde ocurren espeluznantes acontecimientos, el aparato de video de unos quinceañeros que se cuelan casi por casualidad en el edificio, y por último … Es destacable que con respecto al primer filme, la premisa argumental sufre un significativo giro, y lo que antes era un planteamiento de cine de zombies (aunque “vivos”, de condición adquirida víricamente ) se convierte ahora en un filme de posesiones satánicas. ¿Inseguridad?, ¿excusa para superar un planteamiento ya explotado de sobra?; pero una cosa es cierta: no hay nada cantoso ni incoherente en el devenir de esta historia ni tampoco con relación a la anterior entrega, todo está muy bien engarzado y en ese sentido, los fans de el primer [REC] disfrutarán también de esta secuela de la misma manera que gozaron con la primera película. No hay nada que se deje en el tintero en relación al espíritu de [REC], incluída la presencia de la monstruosa Niña Medeiros, el personaje que desata toda la trama.

En [REC]2 prosiguen los sustos morrocotudos, la nerviosa cámara subjetiva, las situaciones límite, la histeria de los personajes, la angustia física/metafísica (incluso mejor planteada que en la primera entrega), la adrenalina, y en definitiva, la genial sensación de realismo para hacer creíble y transmitible la sensación de terror en estado puro de los protagonistas. Se nota no obstante que ya no existe tanto margen para la improvisación de los actores como en la primera parte y que todo está más calculado y perfeccionado, con una autenticidad en los mismos conseguida desigualmente (dos extremos: la naturalidad costumbrista de los tres adolescentes y la forzada sobreactuación de los GEO y el sacerdote). Manuela Velasco, la periodista Ángela, es de los pocos (desconocidos) actores que repiten en esta secuela.

Con un terror más psicológico que físico, Balagueró y Plaza amplían el universo referencial de [REC], que en un principio bebía de George A. Romero o Lovecraft, y añaden a El Exorcista, Alien, o Poltergreist . Hay más sangre, más Gore, mas religión, más terror sobrenatural y menos ciencia. Los geniales giros de argumento dan empaque a una historia muy bien construida donde las sorpresas son continuas y más impactantes que en la primera entrega. Siguen sin explicarse muchos aspectos clave (intencionadamente), aunque algún cambio fruto del replanteamiento de la premisa suene a malamente forzado, así como muchos momentos son claramente prescindibles. En definitiva, [REC]2 no logra ser tan brillante como [REC]2 (aunque poco le falta) pero es una genial película de terror de visión obligada a quienes hayan visto y disfrutado la primera parte y recomendable también a quienes no la hayan visto, aunque tal y como está planteada sea preferible el haberlo hecho.

THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (2). EURYTHMICS: SWEET DREAMS (1983). EL DEL PELO NARANJA ERA ELLA

Otro de los grupos cuyo auge siempre estará asociado a la explosión del videoclip a comienzos de los 80 es Eurythmics, uno de los dúos mixtos más célebres de la historia del rock. Annie Lennox y Dave Stewart, parejita pretenciosamente intelectual y fascinada por la estética tecno alemana (grabaron su primer disco en el país teutón), se apuntaron a la moda del videoclip turbador y polemista para ilustrar la que se ha convertido en su pieza mas inmortal, este Sweet Dreams (are made of this), uno de lo momentos mas inteligentes y logrados del tecno pop de los primeros 80

El elemento de controversia se encontraba en al andrógina imagen de la Lennox en este filme. Con traje y corbata de corte masculino y pelo a lo garçon teñido de naranja, la ambigüa imagen de la vocalista (de la que nada se sabía en aquel enero del 83, aunque era el segundo LP del grupo), dio la vuelta al mundo dejando la pregunta en el aíre: ¿era hombre o mujer? Hasta meses después la opinión pública no tuvo la certeza, aunque Lennox siguió teniendo algún que otro problemilla derivado de su broma asexuada, como tener que hacerse una prueba de confirmación de sexo femenino para actuar en EEUU. Eurythmics se habían apuntado en un primer momento a aquello que se dio en llamar “Gender Bender”, que tanto éxito tuvo entre los neorrománticos de principios de los 80 y que consistía en ir disfrazado (hombres y mujeres) de “sexualmente indefinido”. Boy George de Culture Club y Steve Strange, de Visage, fueron claros exponentes de aquella juerguilla.

En el vídeo aparecen escenas filmadas en campo con vacas para reforzar aún más si cabe el efecto bizarro del conjunto. Tanto por la calidad del tema, como por lo innovador y polémico de sus imágenes (pura vanguardia visual), este sigue siendo uno de los videoclips mas memorables y emblemáticos de la historia.

sábado, septiembre 26, 2009

MODS, GENUINA TRIBU BRITÁNICA

Fueron el primer movimiento juvenil surgido tras la II Guerra Mundial 100% europeo, fueron los pioneros en acoger la Era Pop, los primeros en reivindicar a la juventud proletaria y los grandes dinamizadores de la modernidad británica durante la primera mitad de la década de los 60 del Siglo XX. “Extinguidos” al final de dicha década, su resurgimiento a finales de los 70 y su supervivencia actual no hacen justicia al verdadero significado de un movimiento que trató de dignificar la existencia de los chavales de las islas y de reivindicar el amor por el poder emancipatorio de la música. Más allá del uso de scooters, parkas, corbatas y trajes de buen corte, el movimiento Mod fue mucho más que la pose estética a la que se entregan los actuales supervivientes del colectivo, quienes lo han mitificado banalmente. Acompáñanos en este viaje iniciático por el universo mod.


En la actualidad, lo mod se asocia con el culto a lo mas “alternativo” de los 60, la psicodelia, las motos scooters, los Who, los Small Faces, el coleccionar vetustos discos de vinilo, ir a garitos demodé donde ponen música pop sesentera, y estar todo el día alabando a Paul Weller. Pero fácilmente se olvida que el movimiento mod tuvo su origen antes de la popularización del Rock en Europa (concretamente surgió a finales de los 50), y que fue el Jazz (en su vetiente más modernista, el llamado Modern Jazz), la música que inspiró el surgimiento de esta “tribu urbana” juvenil, la primera que tuvo a Europa como cuna. No fue pues el movimiento de la “Era Pop” que muchas veces se trata de vender, aunque está claro que la psicodelia y sus seguidores, las chicas Birds y sus minifaldas, la acogida del Rythm and Blues por parte del Rock, la popularización del Soul entre el público blanco y hasta el surgimiento de los skinheads, no hubieran sido lo mismo (o no hubieran existido) de no ser por el influjo mod.


Los chicos del Modern Jazz

Los primeros mods surgieron en Londres a finales de los 50. Eran los jóvenes seguidores del Modern Jazz, llamados modernists por los entendidos del Jazz, en contraposición con los trads (tradicionalistas). Estos chavales amantes del por entonces Jazz de vanguardia tenían una media de 20 años de edad, pertenecían a la clase obrera (muchos eran del East En londinenese) y bastantes ya habían empezado a trabajar, algo común en la generación que creció tras la II Guerra Mundial en el RU, ya que tras la contienda muchos cabezas de familia quedaron arruinados o incapacitados y se necesitaba que todos los miembros de la familia arrimasen el hombro. Como consecuencia, muchos jóvenes amantes del Modern Jazz comenzaron a tener poder adquisitivo bien pronto, y se hicieron con vistosos y elegantes modelos italianos de última moda, algo muy lógico ya que estos primeros mods eran amantes del cine italiano o francés (Fellini, Godard, Truffat), leían revistas italainas de estilo y decoración, y veían en la Europa continental mediterránea no solo un paraíso de lo moda, sino un referente cultural e intelectual: muchos mods comenzaron a interesarse por Sartre y por el Existencialismo, y en ese sentido será un movimiento incialmente con bastantes connotaciones intelectuales, claro heredero de los beatniks pero con un plus de tendencia arty. Precisamente estos “neo beatniks” (un movimiento el beatnik que entre otras cosas enaltecía el Jazz en genera) también optaron por frecuentar los “coffe-bars”, los centros neurálgicos de los jóvenes intelectuales Beatniks. En esos establecimientos- que cerraban a altas horas de la madrugada y no como los tradicionales pubs- se oía generalmente Jazz, pero pronto llegó el R&B americano, que entusiasmó a los mods por su rapidez y su vitalidad.
No cabía duda de que los primeros mods eran unos jóvenes airados y contestatarios, que de rechazar rechazaban incluso la rebeldía teen de los Greasers y los Teddy Boys importada desde los EEUU para crear su propia reacción contestataria, cool y arty. Incluso el Rock And Roll primigenio de los 50 al principio no era del gusto de los mods, quienes se encontraban más cómodos con las modas que venían de la Europa continental, aunque a lo largo de los 60 la situación cambiaría. Lo “negro”, sería durante largo tiempo objeto de culto mod, especialmente en la música.


Los dandys de Londres

Con la llegada de la década de los 60, los mods crecieron y se multiplicaron, no solo en Londres sino por toda Gran Bretaña. Se popularizaron en las islas británicas el Rock and Roll, el soul (que también atrapó a los mods, los primeros admiradores europeos blancos de la música negra) y el Pop nació, y con él la Beatlemanía y todo lo que sigue. Bienvenidos al RU Pop. En medio de ese ambiente, los mods de la primera mitad de los 60 eran los más elegantes y los más amantes de lo artístico (en decoración, ropa, complementos, e incluso en algunos, aspectos, en la música), pero dejaron de ser los más leídos y perdieron su intelectualismo. Se convirtieron, en cierto modo en las fashion victims de los 60, ya la industria de la moda pop se construyó alrededor de ellos. Su consumismo era bastante notable y Carnaby Street y el Soho evolucionaban según los caprichos de los mods, al tiempo que el propio negocio de la moda comenzó a adueñarse y manipular a los mods, creando gran parte de sus necesidades y gustos a mediados de los 60. La prensa y la creencia popular mezclaba muchas veces los seguidores del Pop con los mods, si bien estos ya habían caído dentro del universo estético y musical de los “Beats” y todas sus derivaciones posteriores (psicodélicos, Blues-Rockers). No hay que perder de vista nunca que en realidad, lo mod fue algo socialmente heterogéneo y poco definido, sobre todo en cuanto el concepto se mezcló con lo Pop y su música y cultura.

La imagen externa mod en los 60 se construyó a base de su amor
por la moda y pronto marcó tendencias en la primera mitad de la década cuando fue adoptada por todos los jóvenes de la época, independientemente si fuesen mods o no. Precisamente fue esa popularización de algunos rasgos externos mod uno de los factores que acabaron con el movimiento a finales de los 60. Hacia 1963 abandonaron el purismo de la moda italiana, y customizaron sus chaquetas con de manera bastante patriótica con los colores de la Union Jack, o las rediseñaron con vivos colores al estilo pop art e incorporaron a jerseys y camisetas el emblema circular de la RAF, que con el tiempo ha pasado a convertirse en el símbolo mod. Las corbatas estrechas, las chaquetas de Kashemir, los jerseys de lana cuello alto o en forma de v, los zapatos winklepinckers, las parkas del ejército británico y los peinados a la Nouvelle Vague francesa copiados a Jean Paul Belmondo fueron los signos distintivos de los chicos mods de los sixties. Las chicas adoptaron masivamente la minifalda de Mary Quant, jerseys cortitos y pantalones de corte masculino; llevaban poco maquillaje y también se pirraban por la los colorines en la ropa. No obstante, pronto parte de esas trazas serían adoptadas por otros y otras jóvenes no mods.


Cosas de mods

El uso de las scooters como medio de desplazamiento se debía a que, aparte de ser más baratas, no ensuciaban tanto como otro tipo de motos, y claro está, los trajes de los mods eran muy caros como para desgraciarlos con aceite: las parkas entre otras cosas protegían pantalones y chaquetas del (poco) aceite que podían desprender. Esas vespas o lambrettas utilizadas por los mods pronto se destacaron por incorporar un número masivo de espejos retrovisores, además de otro tipo de accesorios incluyendo el ser pintadas de diversos colores. La utilización de las motos en general daba una gran libertad a los rebeldes jóvenes de los 60 de cualquier tribu urbana por aquello de que podían largarse de la autoridad de los mayores en sus motocicletas en un pis pas, y en eso los mods no fueron una excepción, quienes popularizaron la motorización de gran parte de la juventud británica a principios de los 60.


¿Y qué pasaba con la música? Pues que los mods de los 60 se olvidaron del Modern Jazz y abrazaron el R&B, el Soul y el Beat Pop. En Londres algunos clubs como The Roaring Twenties, The Scene, La Discotheque, The Flamingo y The Marquee se convirtieron pronto en los templos mods, en donde cientos de jóvenes escuchaban y bailaban discos de los estilos antes descritos. Incluso antes del estallido Beatle en 1962, los mods se anticiparon a los Beats en el consumo de música negra americana, traída por marinos, viajantes o militares estadounidenses. La cultura de clubs entre la juventud británica se creó con los mods, y hoy dia, convenientemente evolucioanda, aún pervive. Ya en plena era del Pop, surgieron los primeros grupos de pop-rock de inspiración y estética mod: The Small Faces, The Yarbirds, Pretty Things, y una de las más grandes bandas de historia del Rock, The Who, aunque pronto todos ellos abandonarán el rollo mod una vez otros estilos musicales se impongan (Psicodelia, Blues-Rock, Rock Progresivo, Hard Rock): la música de estos grupos mods era Pop-Rock de la época fusionado con R&B, Blues, y Soul.

Los mods no se libraron de las drogas. Las anfetaminas, legales en el RU hasta los mediados de los 60, fueron consumidas con frecuencia por los mods en los clubes. Con las anfetas, lso mods podían pasar más horas bailando y en cierto modo podían prolongar su bienestar cuando abandonaban los clubes ya que los efectos eran bastante duraderos. Los mods fueron los primeros jóvenes en Gran Bretaña que consumieron drogas de manera más o menos habitual, y con los mismos propósitos lúdicos con los que posteriormente fueron consumidos el LSD o la marihuana por los psicodélicos y los hippis. La mala prensa que a mediados de los 60 estaban adquiriendo los mods debido a las ciertas peleas con rockers en concentraciones mods (Brighton en 1964, la revuelta más sonada y mítica) fue decisiva para la ilegalización de las anfetaminas en el RU, ya que pronto de asociaron en el pensamiento popular las anfetas y la violencia juvenil.



Decline and fall

Los mods estaban pasando de ser vistos con condescendencia por la opinión pública a ser unos proscritos, violentos y macarras. En el periodo 1963-1965 el movimiento, ya bastante diluído estética y culturalmente, se tendió a encerrar en sí mismo, proliferando diversas concentraciones mods en diversos puntos del RU (Margate, Brighton, Bournemouth) en donde se produjo algún altercado con rockers. Este enfrentamiento entre mods y rockers, muy magnificado en la mitología de la cultura popular y en el propio mundo mod desde finales de los 70, no fue nunca la enemistad encarnizada e irracional que muchas veces se ha descrito, aunque estaba calro que ambas subculturas representaban valores contrapuestos: los mods eran de clases medias-bajas, rebeldes pero calmados ya su bola y proclives de dar oportunidades a las mujeres, ya que las chicas mods pronto asumieron trabajos (muchas veces relacionados con el mundo de la moda) y socialmente actuaban igual que los chicos, mientras los rockers eran falócratas y bastante poco interesados por lo cultural. Estas algaradas ocurridas entre mods y rockers, pronto soliviataron a a la opinión pública contra los mods, y en muchos aspectos fueron criminalizados.

Hacia 19
66 los mods entraron en decadencia. Ya muchos se habían casado, adquirieron responsabilidades y no tenían tiempo para concentraciones masivas de sooters y clubbing. El tren de vida de los mods era el más caro de la juventud británica y eso no se podía mantener por mucho tiempo. Los Who, Small Faces y otros pronto cambiaron de estilo e iconos mods de la moda como la modelo Twiggy también lo hicieron visualmente. El Swinging London era mayoritariamente psicodélico y los mods quedaban confinados al no muy popular mundo del arte, tal y como refleja el filme Blow Up, de Antonioni, filme objeto de culto de los mods conterporáneos. Los hippis se hicieron con el control de la cultura juvenil en el RU a finales de los 60 y los mods y sus clubs se esfumaron. Muchos se convirtieron a una nueva subcultura, los skin-heads, surgidos de los barrios obreros ingleses y que, como los mods, tenían querencia por la cultura negra, representada en esta ocasión por la música jamaicana (el ska y el reagge). A finales de los 70, en el RU la New Wave hizo resurgir el movimiento mod, vigente con más pena que gloria hasta el momento. Muchos jóvenes redescubrieron a The Who y el movimiento mod y lo adoptaron, fascinados por su estética y su música. Volvieron las parkas y las scooters. Grupos como The Jam, capitaneados por Paul Weller, fueron la referencia de los nuevos mods defínales de los 70 y principios de los 80. En los 80 y 90 seguirá habiendo bandas pop-rock de corte genuinamente mod (ninguna de relevancia), aunque la estética y maneras de la tribu aún persistirá en bandas como Blur o Oasis.


Hoy día los mods sobreviven en todo el mundo siendo fieles a su subcultura, demasiado banalizada, a decir verdad. En España, lo mod entró en la Movida de principios de los 80 y tuvo un fuerte estímulo musical con grupos como Los Elegantes, Mermelada, Biscuter, Brighton 64 o Desperados, quienes explotaron toda la mitología mod fusionada con otras tendencias sesenteras. Ya a principios de los 90, el grupo leonés Los Flechazos encabezó una nueva generación de mods ibéricos con buenos temas pero demasiada banal entrega a lugares comunes sixties, mods o no. Este grupo convirtió a partir de esa década a León en la capital mod española con la celebración anual del Purple Weekend, el fin de semana de encuentro y confraternización de tos los mods peninsulares, y en donde se rinde tributo a toda la cultura del movimiento (en arte, moda, ropa, cine, etc.). Está claro que si una movida así sigue siendo recordada, reivindicada y practicada es que algo tuvo. La cultura pop y rock, el mundo de la moda, la cultura y el consumismo juvenil, y por qué no, la soiedad británica, no hubieran sido las mismas sin los mods.

jueves, septiembre 24, 2009

THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (1). DURAN DURAN: WILD BOYS (1984). BORROUGHS POP

Otro videoclip que marcó época. Duran Duran se caracterizaron en los 80 por tener algunos de los mejores y mas innovadores videoclips de la década. Esto fue debido en gran media al fehaciente trabajo de los directores de los clips, en especial el australiano Russell Mulcahy, que fue el director del primer video del grupo (Planet Earth, en 1981) y que dirigió hasta 1984 varios trabajos de quinteto de Birmingham. Posteriormente, en 1986 Mulcahy daría el salto al largometraje con Highlander (Los Inmortales), dando inicio a una carrera que al final resultó francamente decepcionante, si tenemos en cuenta que este realizador en su momento fue el más cotizado director de videoclips.

El caso es que este vídeo fue concebido como una especie de teaser pre-producción de un filme que Mulcahy pensaba realizar y que al final jamás se llegó a hacer: una adaptación de la novela The Wild Boys: The Book Of The Dead, de William Borroughs. Esta canción formaría parte de la hipotética banda sonora del filme que Duran Duran compondrían a base de canciones (como luego haría el director con Queen en Highlander), aunque parece ser que la banda llegó a componer música instrumental que obviamente jamás vio la luz. Russel Mulcahy quiso que el videoclip fuese lo más parecido a una película de largometraje y con un presupuesto de un millón de dolares (el máximo de un videoclip hasta entonces) rodó en los londinenses estudios Pinewood esta maravilla que resume perfectamente tanto la idiosincrasia inteligentemente provocadora de Duran Duran, como las ambiciones artísticas de Mulcahy, la estética postapocalíptica tan de moda en los 80, la fijación fantástica de la década y, como no, el universo salvaje y sexual del gran William Borroughs. El resultado es un espectacular fresco de imágenes de pesadilla filmado con una peculiar estética siniestra.

La película transcurre en una especie de averno ciberpunk en donde discurren personajes de aspecto diabólico (figurantes, bailarines) pululando alrededor de los cinco miembros del grupo, quienes se encuentran “sufriendo” diferentes torturas con trasfondo de crítica a la sociedad contemporánea. El personaje volador, la obsesiva presencia del fuego o el vocalista Simon Le Bon atado en el aspa giratoria de un molino que se sumerge en el agua son algunas de las imágenes más espectaculares, aunque la que resulta especialmente inolvidable es la inquietante cabeza animatrónica gesticulante de los primeros minutos. El video ganó numerosos premios y fue uno de los trabajos videocliperos más influyentes durante varios años, siendo el mejor videclip que Duran Duran ha rodado en toda su trayectoria La canción es además uno de los temas clásicos de la banda.

lunes, septiembre 21, 2009

El aparatito de Lumiere - MALDITOS BASTARDOS (INGLOURIOUS BESTERDS)



**** y 1/2


Vuelve Tarantino. Y vuelve con las pilas cargadas, y, sobre todo, con ideas renovadas, algo que ya se estaba haciendo necesario dada la repetitividad conceptual de sus últimas películas. Pero, ojo, el director de Knoxville no ha renunciado en esta nueva película a ninguna de sus señas de identidad ni a su peculiar modus operandi cinematográfico, por lo que sus fans más acérrimos pueden estar tranquilos. La gran novedad es que por vez primera, Quentin abandona sus habituales coordenadas espacio-temporales y se traslada a la II Guerra Mundial en la Francia ocupada por los nazis. Llegados a este punto, es inevitable aludir al inteligente juego del despiste que ha efectuado Tarantino con la temática de esta película; cuando se presentó en Cannes con un montaje aún no definitivo, la prensa afirmó (entes de verla) que se trataba de un filme sobre la resistencia francesa: falso. La publicidad mediática del filme y las reseñas de prensa antes del estreno han venido destacando el protagonismo de Brad Pitt en la película: falso otra vez, Inglorious Besterds es un filme coral. Y finalmente, el trailer de la película (así como su título, claro está), perecían dejar claro que esta película trata sobre los Malditos Bastardos de marras, un comando clandestino de soldados judíos americanos, y alemanes y austriacos desertores que a las órdenes del singular, tarantiniano y bizarro teniente de origen piel roja Aldo Raine (Brad Pitt) se dedica a dar matarile a los nazis de la manera más bestia: lo de los bastardos es en realidad solo una parte más de una película con bastantes tramas e infinidad de personajes, varios de ellos compartiendo protagonismo. En definitiva, que el bueno de Quentin se la habrá colado a más de uno, con la complicidad publicitaria de un Brad Pitt que se nota horrores que se lo ha pasado como un enano en un estupendo filme de historia-ficción, un espectacular e inteligente what if que hibridando multitud de géneros y registros del lenguaje cinematográfico (y metacinematográfico) se salta a la torera cualquier prejuicio y cualquier convención sobre el cine bélico (algo que no es en el sentido estricto)y termina siendo un espectacular y emocionante ejercicio de virtuosismo, una estupenda película que se convierte en uno de los mejores títulos de Tarantino hasta el momento. No se trata de la obra maestra de este director, pero es sin duda su mejor película desde Pulp Fiction.

Malditos Bastardos tiene como principal atractivo narrativo el dar una visión cambiada de los acontecimientos históricos, proponiendo un “final alternativo” al III Reich , derrotado, atención por el cine. Así como suena. Asistimos a varias tentativas de acabar con Hitler y la plana mayor del Reich tanto por parte de los Bastardos de Raine como de Shashanna (Mélanie Laurent) una humilde chica judía francesa propietaria de un cine en París y a la que los nazis mataron a su familia. La venganza guía a Shashanna y a los Bastardos, todos ellos utilizando como pueden sus desiguales medios. La película se mueve a través de la comedia, el cine bélico, el western, el relato de espías y la más pura cinefilia tarantiniana perfectamente amoldada al contexto histórico-espacial. Porque Inglourious Besterds es una película cinéfila y metacinematográfica a más no poder, la peli más cinéfila que jamás haya hecho Tarantino. Son múltiples los homenajes que se hacen en el fine, insertos de multitud de maneras y en diferentes formatos: alusiones a King Kong, Leni Riefenstahlt, el mundo del primer Fritz Lang, los años dorados del cine de la Metro, la UFA alemana (productora de filmes en la época Nazi), unos títulos de crédito a lo Spaguetti Wstern de Sergio Leone, utilización de temas de Ennio Morricone en la BS, y un tono precisamente a lo Leone con elementos del cine de comandos tipo Doce en el Patíbulo o La Gran Evasión . Esto último en realidad no dura mucho, ya que enseguida Tarantino da la vuelta a la historia y convierte lo que parecía una historia sarcásticamente épica en un cúmulo de patéticas anchoas y fracasos de los antiheróicos protagonistas trufado de tarantinianos tejemanejes activos y verbales, para luego ofrecernos un muy cinéfilo y espectacular clímax final. ¿Una parábola sobre el poder destructivo del cine?, tal vez, y no hay que olvidar además que gran parte de la trama se centra además en las espeluznantes películas de propaganda que los nazis rodaron con el Goebbels, como Ministro de Propaganda, a la cabeza: el cine con los propósitos más siniestros que concebirse cabe.

Entre los mejores momentos que pueden destacarse esta el genial arranque de la película (con una particular broma sobre los gazapos en el cine, y si no fijarse en las cosas más raras que hace el coche que pasa por la carretera en diferentes escenas) de lo más perfecto rodado por Tarantino, el personaje del coronel alemán Landa (Cristoph Waltz) o la alucinante escena en la taberna en donde bastardos y un oficial británico (Michael Fassbender) crítico de cine deben de encontrarse con una famosa actriz germana agente doble (Diane Kruger). Continúan los tics típicos de Tarantino de hacer una “nota aparte” para llevar a cabo una semblanza de protagonistas y situaciones, aunque se produzca un efecto anacrónico, que por otra parte, está omnipresente en un filme tan irónico y caricaturesco como este: música Rock setentera en la banda sonora, (re)utilización de el tema de El Beso de la Pantera a cargo de David Bowie para una escena clave, el personaje de Pitt imitando al Marlon Brando de El Padrino cuando quiere hacerse pasar por italiano y un total tono de western insólito en filmes de este tipo.

En fin, un auténtico canto de amor al cine que Tarantino hace utilizando sus recursos habituales pero evolucionando al mismo tiempo y abriendo su abanico de posibilidades. A las referencias habituales de Peckimpah, Leone o el cine negror clásico, ahora el director de Tenesse recicla el cine europeo de espías, el tándem Kubrick-Sellers de ¿Teléfono Rojo? (homenajeado vía Mike Myers) y el cine bélico. Es una pena, sin embargo, que tanta maraña conceptual termine impidiendo que este filme sea una obra maestra. Una peli que puede provocar reacciones encontradas y diversidad de opiniones, por lo que lo mejor es ir a verla.

domingo, septiembre 20, 2009

Muy pronto: THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY

EN 2007-2008, Rayosc ofreció el serial LOS VIDEOCLIPS DE TU VIDA, en el cual recordamos varios videoclips antológicos de los 80, 90 y 2000 con frecuencia aproximada de una semana. Tengo el placer de anunciaros que en breve volverá dicha sección con nuevos videos que hicieron historia, bajo el título THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY. Vídeos míticos, que en su día innovaron, alguna que otra rareza, célebres excentricidades...Visage, Carter USM, Peter Gabriel, Madness, David Bowie, Depeche Mode, y otros muchos desfilarán por esta sección que espero que sea de vuestro agrado. Nos vemos!

domingo, septiembre 13, 2009

El aparatito de Lumiere - FOZEN RIVER / DISTRICT 9

FROZEN RIVER




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Una sensacional película independiente norteamericana, obra de la debutante Courtny Hunt y que le valió en la edición del Festival de Donosti del año pasado la Concha de plata a la mejor actriz a Melissa Leo, una actriz desconocida hasta 21 Gramos (2006) de Gonzalez Iñarritu. La cosa va de familias desestructuradas y arruinadas, inmigración ilegal, la situación actual de algunas tribus indígenas americanas, la lucha de una madre por sacar adelante a su familia, desesperación, pobreza y actividad delictiva en mafias. Si, muchos temas pero en una película de no muy larga duración y bien compacta y maciza. Enmarcada en el Norte del Estado Nueva York, en una pequeña y gélida localidad en frontera con Canadá, una empobrecida familia en donde el padre ha desaparecido con el dinero (fundido en el bingo) no tiene donde caerse muerta hasta que madre, de manera totalmente casual, decide ganar dinero para evitar el embargo de su vivienda participando en el traslado de inmigrantes ilegales de diferentes países desde Canadá a EEUU junto con una inda Mohawk en una situación también delicada. Idas y venidas en coche atravesando un helado rio marcan el devenir de la película, muy realista y sincera pero en absoluto anda tramposa ni previsible. Un drama realista como tiene que ser, sin concesiones ni moralinas, todo muy indie pero tratando de huir de tópicos sobre el género (a los que en alguna ocasión terminan cayendo, eso es verdad.
Con un ramillete de actores desconocidos encabezados por la extraordinaria Melissa Leo, la película atrapa y encandila, no deja respiro, y resulta tan naturalista como entrañable en ocasiones. El panorama cinematográfico en septiembre está mejorando.



DISTRITO 9 (DISTRICT 9)



*** y 1/2

Peter Jackson es el productor de esta original y espectacular película de ciencia ficción, una coproducción entre Nueva Zelanda y Sudafrica rodada en este último país y que dirige el debutante Neil Blompank. District Nine, que está basada en un cortometraje dirigido por el propio Blompank, tiene un planteamiento ciertamente original: un 50% de su metraje está planteado como un falso documental, en donde se cuentan los pormenores de la llegada de un enorme contingente de criaturas extraterrestres a la ciudad de Johannesburgo, capital de Sudáfrica, a bordo de una descomunal nave nodriza que suspendida en el aire sobre la ciudad parece averiada y sin arreglo. Los extraterrestres, uno seres con apariencia de enormes insectos, son recluidos en calidad de refugiados en un insalubre gueto de chabolas que recuerda bastante a los barrios de la población negra en la época del apartheid en Sudáfrica. La población humana les repudia y no quiere que se mezclen con ellos, mientras que los aliens ocasionan problemas por su peculiar comportamiento tan alejado de los cánones éticos y cívicos humanos. En la primera parte de la película es en donde se expone esta situación recurriendo a los recursos del documental periodístico (falso, en este caso) de una manera muy lograda y casi creíble, con cámara al hombro y filmaciones al estilo “Callejeros” incluidas. En la segunda parte, el filme, sin cambiar nada de su temática e hilo argumental se torna en una película de ficción propiamente dicha, centrada en el curioso protagonista, el funcionario del gobierno sudafricano Wikus Van De Merwe (Sharlto Copley, una actor no profesional que en realidad es un ejecutivo de una cadena de televisión) quien se encarga de tratar de “convencer” a los extraterrestres de que abandonen el campamento para ser confinados en una reserva tan segregacionista como dicho campamento.
Aunque se combinan el falso documental de investigación, el thriller, el drama, el cine de acción y la ciencia ficción, el tono real subyacente es el de cine de denuncia con semblante de comedia ácida y con bastante mala uva: se critica de manera retorcida el odio hacia lo extraño, los oscuros intereses de los gobiernos y de las políticas internacionales, los trejemanejes científicos y en definitiva la hipocresía del ser humano. Son muchas además las referencias concretas a temas como las mafias, el tráfico de armas, el tráfico de drogas, y bastantes aspectos de la sociedad sudafricana actual, la cual también es objeto de duros reproches. Los puntos más fuertes: muy buenos efectos especiales, un guión inteligente e interesantísimo, y un tono realista pocas veces visto en una peli de Ci-Fi. Gustará tanto a seguidores del género de la ficción científica como a amantes de los experimentos cinematográficos con buen acabado.

sábado, septiembre 12, 2009

1212: AQUELLA CRUZADA DE LOS NIÑOS


Muchos acontecimientos históricos, constatables en variopintas crónicas, en realidad pertenecen al universo de la leyenda y el mito. En muchas ocasiones han sido tomados como reales durante años y siglos, pero al final siempre la verdad histórica se termina averiguando. En ocasiones distorsionados interesadamente por los propios cronistas, en otras deformados por malentendidos o falta de información de estos narradores, o sencillamente adulterados con el paso del tiempo, introduciendo en ellos mitificaciones o licencias literarias para convertirlos en poderosos relatos, son muchos los acontecimientos supuestamente históricos que jamás ocurrieron, o al menos en los términos que muchas crónicas o el imaginario popular concibieron. Tal es el caso de un oscuro, romántico y un tanto cruel episodio de las Cruzadas: la Cruzada de los Niños.

Fue, o dicen que fue, en 1212. El relato- en realidad, una de sus dos versiones-, desde el punto de vista de un narrador historiador de épocas pasadas convencido de la veracidad del hecho, sería el siguiente (este relato es apócrifo):

Stephan de Cloves era un mozo francés de doce años que ayudaba a su padre, un humilde pastor de una villa cerca de Châteadun. Un día del mes de Junio del Mil Doscientos Doce, cuando, el pequeño Stephan conducía a su rebaño de ovejas por una solitaria calzada, se encontró con un famélico, sucio, y malherido cruzado, quien aproximándose tambaleante hacia el chiquillo, le rogó algún tipo de comida. Stephan comprendió que aquel era un guerrero que había regresado de Tierra Santa Dios sabe cómo, y accedió a entregarle un pedazo de pan que traía consigo. Stephan advirtió que el caballero tenía llagas en las palmas de ambas manos y también en los pies. El niño entonces se arrodilló y comenzó a orar ante el cruzado, y revelando este que era realmente Nuestro Señor Jesucristo, entregó a Stephan una carta que él debía entregar en persona al Rey Felipe en París. “Tú serás quien conduzca la próxima cruzada para convertir a los infieles, y el Rey te ayudará”. Dicho y hecho esto, el caballero desapareció.

Stephan comprendió que El Señor deseaba que por los fracasos de los hombres en Tierra Santa, fuesen ahora los inocentes quienes marchasen hacia Jerusalén, debido a la pureza de su alma. El pequeño se las ingenió para reunir a treinta mil niños y niñas de toda Francia peregrinando y predicando en diferentes lugares, exclamando que “los infieles serán por fin convertidos a la verdadera fe, y todos arrojarán sus armas y se postrarán temerosos e indefensos a nuestro paso, ante el poder divino de la inocencia” Muchos niños fueron pues los que se le unieron, mientras las familias les despedían desconsoladas entre lágrimas. El ejército de los niños puso camino a Saint- Denis, y se cuenta que en el trayecto Stephan obró muchos e increíbles milagros. Se dice que incluso las bestias seguían la descomunal comitiva de infantes: perros, pájaros, insectos, ranas. Tras entregar el mensaje de Cristo al Rey, la Cruzada de los Infantes se dirigió a Marsella, para desde allí partir hacia Tierra Santa. En el camino se cruzaron con malheridos y desarrapados soldados cruzados que regresaban arrastrando su fracaso y desdicha, sin saber que esa comitiva de niños en la cual ninguno superaba los doce años estaba dispuesta a triunfar donde ellos fracasaron, ya que Dios no podía esperar más tiempo y les había elegido a ellos.

En el camino a Marsella, el hambre empezó a desesperanzar a los niños, por lo que para evitar la muerte mientras debían de robar y sustraer bienes en el camino. Stephan de Cloves y los otros muchachos de la Cruzada que como él se encontraban a las puertas de la mocedad, yacían algunas noches con meretrices de los lugares por los que pasaban con el fin de aplacar su incipiente virilidad. Lo peor y más dramático fue sin embargo que en el trayecto muchos de los infantes fueron secuestrados por malhechores y jamás se volvió a saber cosa alguna de ellos. Otros muchos también fallecieron de cansancio e inanición.


Exhaustos por el hambre, débiles, abatidos y en número diezmado, la comitiva de los inocentes llegó a Marsella. Una vez en la costa, los niños se sintieron desconcertados ya que el Mediterráneo no se abrió ante ellos, tal y como esperaban. Sin rendirse, trataron de buscar un medio para surcar las aguas, mas no encontraron durante días ninguna embarcación que les llevase a Tierra Santa. Al cabo de un tiempo, dos mercaderes les ofrecieron viaje sin pago alguno en un total de siete de sus barcos. La Cruzada de los Niños embarcó y no se tuvo noticia posterior de que las naves hubiesen llegado a su destino, lo que originó gran cantidad de historias y habladurías de las cuales ninguna se corroboró. Hacia el año de mil novecientos treinta, empero, uno de los niños de la Cruzada, ya un hombre adulto, pudo regresar a Francia y relató que dos de las embarcaciones que partieron de Marsella naufragaron cerca de la costa de Cerdeña y todos los que allí se encontraban perecieron, mientras que las otras cinco naves llegaron a Argelia, en donde los niños y las niñas fueron apresados por los infieles y vendidos como esclavos en su mayor número, mientras que dieciocho fueron martirizados al no querer convertirse a la fe del Islam. De acuerdo con las palabras de aquel superviviente, los niños, en lo más crudo de su desesperación ante la situación gritaban “¿Para esto es por lo que hemos llevado la Cruz y nos hemos enrolado en el ejercito de Cristo?”.



¿Ocurrieron realmente estos acontecimientos? ¿Hubo una Cruzada de los Niños? La historiografía ha dado una respuesta clara: no hubo tal. Pero, ¿cómo pudo surgir este relato que hemos narrado, por otra parte tan trágico y tan poco épico que tampoco puede ser considerado como una bonita y ejemplarizante leyenda medieval cristiana? Como hemos dicho antes, aquí entraron en juego confusiones, errores de traducción, distorsión por el paso del tiempo, y sobre todo un sustrato idealizador cristiano mas escorado hacia el culto a los mártires que a la idealización de las misiones sagradas.


En realidad, las primeras fuentes escritas que reseñan la Cruzada de los Niños no aparecieron hasta cincuenta años después de que los acontecimientos tuviesen lugar, lo cual ya señala que gran parte del material que allí se narra cómo poco había podido sufrir varias alteraciones, fruto de la deformación oral del relato. La primera crónica que se conserva de la Cruzada de los niños es la de St. Medard de 1254, la única del siglo XIII en la que se cita el nombre de Stephan de Cloves. La primera más completa narración de los hechos se encuentra en una obra al parecer escrita entre 1235 y 1295 por dos autores diferentes, aunque se atribuye a Alberic de Troisfontaines. Existe también una versión alemana del evento, contemporánea a la de Alberic, que situaba el origen de la “Mini- Cruzada” en el país teutón, señalando también que el líder de la misma fue un chiquillo pobre de 12 años que recibió su misión por mandato divino. Posteriormente al siglo XIII, muchos autores tocarán el tema, siguiendo más o menos la visión idealizada de las fuentes de la segunda mitad del XIII.


En las crónicas históricas de la antigüedad, en realidad, casi nada se dice de la Cruzada de los Niños, incluso en las obras específicas sobre el tema de las Cruzadas. Son pocos los autores de entre los siglos XII y XVIII que narran dicho supuesto acontecimiento, lo que indica que bien pronto la ciencia histórica dudó de su veracidad. Lo que sí parece cierto es que una serie de hechos acaecidos en 1212 sirvieron de base a la leyenda de la Cruzada de los Niños. Se tiene certeza de que aquel año hubo dos movimientos de peregrinación de civiles hacia las cruzadas, pero ambos involucraban a gente de todas las edades. Uno fue en Francia y el otro en Alemania, ambos inspiraron sin duda la leyenda de la Cruzada de los Niños, ya que en los dos tomaron parte gente pobre quienes se desplazaron en grandes masas. El desplazamiento alemán movió a 7.000 personas quienes partieron desde Alemania hasta Génova a través de los Alpes pasando penurias y sufriendo bajas, y cuando se encontraron con el Mar Mediterráneo pusieron fin a la aventura regresando muchos a sus hogares, aunque parece ser que la mayoría partió hacia otras rutas (Marsella), posiblemente siendo apresados allí y vendidos como esclavos. El movimiento francés involucró según se dice a más de 30.000 personas (tal y como cuenta la crónica de la Cruzada de los Niños), aunque de todas las edades. Llegaron a Saint-Denis y el Rey Felipe II decretó el regreso del “ejército de los pobres” a sus hogares. Según recientes investigaciones, parece ser que un niño de 12 llamado Stephan de Cloves lideró la marcha, asegurando que debía de llevar una carta al Rey que Cristo en persona le había entregado. Se dice también que se vió Stephan obrar milagros, al igual que narra la crónica de La Cruzada de los Niños. No obstante, la existencia de Stephan de Cloves es más que dudosa debido a la ausencia de referencias a su persona en casi todas las crónicas sobre la Cruzada de los Niños del siglo XIII, a parte de la de St. Medard. Por otra parte, nada se dice en este hecho histórico de que la comitiva desease llegar a Jerusalén.

La explicación que siempre se ha dado a estos hechos, de los que nunca
se ha encontrado más documentación que las fuentes citadas (no existe ninguna crónica sobre esto anterior a 1250, lo cual es esclarecedor), es que el concepto de una cruzada de niños surgió en la segunda mitad del siglo XIII como un malentendido sobre las citadas peregrinaciones de gentiles en 1212. Los cronistas de la segunda mitad del XIII, quienes no vivieron dichos acontecimientos, se documentaron de textos en latín en donde se describían las marchas de pobres y campesinos adultos; teniendo en cuenta que la palabra latina pueri a parte de significar “niños” también hace referencia en términos de latín coloquial a los campesinos o gente de estamento bajo (llamados “muchachos”), es muy probable que se emplease dicho termino para denominar a los participantes de las marchas, creyendo entonces los transcriptores que estos eran niños. La historia de unos niños y niñas que decidían hacer una cruzada por su cuenta y riesgo era algo que sonaba realmente bien: romántico y cristianamente piadoso al mismo tiempo. Varios autores desarrollarían y enriquecerían el relato con el paso del tiempo, insertando bastantes lugares comunes cristianos. El relato de Alberic, por otra parte, fue una fusión de dos acontecimientos contemporáneos que él definitivamente prefirió situar en Francia, aunque como hemos dicho antes, ya hubo autores que trasladaron el suceso a Alemania.

Durante el siglo XX historiadores medievalistas y otros intelectuales estudiaron la certeza o no de la legendaria Cruzada de los Niños, que ya se había convertido en un mito de la cultura occidental (novelas, obras de teatro, pinturas, óperas, sinfonías musicales, poemas) e incluso había quien no ponía en duda su veracidad, llegando la mayoría a la conclusión de que tal acontecimiento no podía ser cierto. Los historiadores que aseguraban la veracidad de dicha Cruzada aseguraban que un movimiento de ese tipo era totalmente factible en aquella época debido a que los niños eran las víctimas más necesitadas de los desastres de la guerra y de la pobreza, y que como tales un grupo numeroso pudo tomar conciencia de la situación y organizarse, inspirándose en la concepción cristiana de la inocencia: los niños se sintieron los elegidos por Dios para hacer triunfar la Cruzada. A partir de la década de los 60 del siglo XX, el estudio de todas las crónicas de las Cruzadas contemporáneas del tiempo donde se decía que tuvo lugar la Cruzada infantil reveló el hecho de que ninguna d ellas describía a los participantes de las marchas como niños y ni siquiera se llama a dichas peregrinaciones cruzadas, lo cual comenzó a clarificar definitivamente la veracidad del asunto.

Sea verdad o leyenda, la Cruzada de los Niños es una historia demasiado sugerente y poderosa para obviarla. La rebelión de las víctimas más desamparadas de las injusticias, la inocencia del idealismo, la lucha sin cuartel por un fin, y en definitiva, el intento de redimir por parte de los niños los errores y las imperfecciones de los adultos (nótese como los niños de la Cruzada estaban convencidos de que su sola inocencia y candor batiría y convertiría a los “infieles” frente a la fuerza buta y la destrucción de los mayores), es un material bien delicado desde el punto de vista épico y emocional. No importa que ya nadie se lo crea: Los mitos los son por algo, y además, nunca mueren.

lunes, septiembre 07, 2009

El aparatito de Lumiere - MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO


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Se esperaba con expectación la película de una de las mejores directoras españolas del momento (para muchos la mejor), la catalana Isabel Coixet. Coixet, una directora tan personal como desconcertantemente opaca en su cine, tiene un buen nutrido grupo de seguidores pero también tiene algunos detractores, quienes le acusan de absurdamente pretenciosa. Puede que estos tengan su parte de razón, y esto se aprecia en el carácter de epopeya humana que se quiere transmitir desde Mapa de los sonidos de Tokio, un drama soberbio, exquisito y elegante a pesar de no alcanzar todas sus ambiciosas pretensiones y premisas. Una vez más Coixet ha vuelto a dar en el blanco, aunque en esta ocasión la cosa parece írsele algo de las manos. No problema, Isabel Coixet es tan buena narradora que consigue con su imponente estilo reducir a la nada cualquier fallo que en otro director resultaría cuanto menos reprobable.


Con Mapa de los sonidos de Tokio, Coixet vuelve al cine español después de su excelente aventura americana en Elegy, su obra maestra, aunque una vez más, rodando en el extranjero y con gran parte del equipo técnico y artístico foráneo. En esta ocasión deja los States para trasladarse a Japón, país cuya cultura le fascina, convirtiendo su capital en la autentica protagonista de este filme. El título de la peli nos hace pensar que el metraje va a estar lleno de ruidillos (calles, coches, gente, música, aire, zumbidos de insectos) y esa sería la intención inicial, pero en realidad los sonidos susodichos pasan desapercibidos viendo la película al menos, en un primer visionado. No obstante, parece calro que el ambiente y la atmosfera acústica y visual de Tokio son fundamentales para el desarrollo (y disfrute) de esta historia, una crónica de amor imposible entre una sicaria japonesa y su víctima catalana, en una parábola sobre las dificultades (o la imposibilidad) de muchas personas para amar. Con muy pocos diálogos y mucho sonido ambiente, una joven pescatera de día y asesina a sueldo de noche interpretada por Rinko Kikuchi (vista en Babel), cumple el encargo de un rico hombre de negocios de asesinar al ex novio de su hija, al cual el empresario nipón culpa de su suicidio. El hombre que va a morir es un catalán residente en Tokio, interpretado por Sergi Lopez, dedicado con éxito al negocio del vino en la capital japonesa. El surgimiento del amor entre ambos planteará un complicado y retorcido drama moral, tanto en los dos personajes protagonistas, por diferentes razones, como en otros secundarios.


La película hace bien en huir del tremendismo y se refugia en la anécdota, en lo fortuito y en las consecuencias concretas para mostrar las miserias de los personajes y de su situación. El recurso de un narrador-personaje secundario puede que no aporte mucho en este caso, pero en algunos omentos este se antoja como un recurso acertado. Hay momentos de desgarrador patetismo, otros turbadoramente sensuales, y otros inquietantemente melodramáticos, todos ellos con una misma gran ciudad como testigo. Si que se nota el amor de Isabel Coixet por Japón y Tokio, pero no es menos cierto que los forofos de todo lo relacionado con el país del Sol Naciente y otakus varios se sentirán decepcionados si lo que esperan es un rico retrato-postal de la ciudad. Al final, la película empieza a flojear algo y se va por los cerros de Úbeda, pero ya lo que se tenía que ver se ha visto. Una más que interesante historia.