jueves, diciembre 24, 2009
RAYOS C EN LA OSCURIDAD OS DESEA....
Para que por fin todos nuestros sueños se cumplan,
para que todos/as hallemos el camino,
para esquivar las penurias y las miserias de la vida,
para por fin encontrar todo lo que nos merecemos,
para ser felices,
FELIZ NAVIDAD !
miércoles, diciembre 23, 2009
THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (12). FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD: THE POWER OF LOVE (1984). CHRISTMAS CON MÚSICA
En 1984 los liverpooldianos Frankie Goes to Hollywood se comieron el mundo literalmente: tres singles consecutivos en el número 1 aquel año (sus primeros 3 singles), número 1 en LPs a finales de año, récords de ventas de sencillos, videoclips de antología, merchandising agresivo…todo esto terminará pronto, y tras un álbum más, en 1986, todo se va al garete. Efectivamente, gran parte del éxito de FGTH se debió a la imagen, por medio de videos tan memorables como Relax o Two Tribes: provocación, factor sorpresa y crítica social era lo que vendía el grupo liderado por Holly Johnson, a parte de su efectista y ciertamente apasionante música, una mezcla de Synth Pop, Pop-Rock y Rock Progresivo de dimensiones épicas un tanto salidas de madre, pero oportunas en los tiempos de mesianismo juvenil que corrían. El gran productor Trevor Horn, fue el artífice de su sonido, convirtiendo a FGTH en la banda señera de su sello ZTT, fundado en compañía del crítico musical Paul Morley, el cerebro de la operación mercadotécnica que llevó a la banda al estrellato.
Dentro de los espectaculares vídeos del grupo, hay que citar por derecho propio a su mejor trabajo en ese campo, el filme que arropó a The Power of Love, precisamente la mejor canción de la banda. El single, el tercero del grupo, se publicó en noviembre de 1984 y como los dos anteriores, al poco tiempo ya estaba en el primer puesto del las listas británicas. Esta bella y conseguida balada, compuesta por los miembros de FGTH Holly Johnson, Peter Gill y Mark O´Toole y con arreglos orquestales de Ann Dudley, de Art of Noise, es ya considerada una de las mejores baladas de la historia del Rock y también en un de los temas Pop-Rock navideños mas memorables pese a que la canción no fue concebida como tal. En realidad, The Power of Love, como su nombre indica, era una balada de amor, pero a la hora de editarla en single en fechas navideñas, se optó por ilustrarla con una recreación del nacimiento de Jesús en el mas puro estilo del belén viviente. Godley & Cream, los colaboradores habituales del grupo en estas lides, hicieron un videoclip muy bello, emocionante y vistoso; y aunque hoy en día parezca algo moñas, sigue manteniendo su encanto navideño y emotividad. De esa manera, The Power of Love ha pasado a al historia como un villancico moderno con christmas visual incluido, obviando una letra no relacionada con la navidad y que además incluía alguna broma friki poco propia también de una balada seria.
lunes, diciembre 21, 2009
RANCHOS, FORAJIDOS Y PISTOLEROS DEL “CHORIZO WESTERN”

En
Generalmente, aunque el Western cinematográfico no producido en EEUU sea conocido internacionalmente como Spaghetti Western, esta denominación no sería correcta, ya que esta debiera corresponderse solo con el western italiano, por otro lado el western europeo mas abundante en al historia del cine. Reivindicamos el término de Chorizo Western, que además casa perfectamente con las características específicas del western español: populachero, extremadamente artesanal y de producción rápida (y que conste que aquí no se está haciendo ningún desprecio a tan delicioso embutido). En general, el Euro Western (aunque, bueno, tampoco sería del todo incorrecto llamarlo Spaghetti Western, ya que la inmensa mayoría de estas películas eran de producción o coproducción italiana), presentó durante su época dorada (1962-1976) unos rasgos característicos que lo diferenciaban del western anglosajón tradicional: personajes (incluso los tradicionales “buenos” personalizados por vaqueros y sheriffs) con escasos principios morales, violencia explícita y en mayor medida que en los westerns americanos; parquedad descriptiva y narrativa; estética sucia y miserabilista, bastante alejada del no pocas veces glamouroso Far West hollywoodiense; argumentos muy esquemáticos; un trasfondo de falta de moral y salvajismo que tal vez se correspondiese mejor con la realidad del Oeste norteamericano en aquella época que los westerns tradicionales; y en definitiva, una especie de metahomenaje al género al explotar hasta dimensiones manieristas y etéreamente simbólicas todos los tópicos del género: caza recompensas, ahorcamientos al amanecer, paisajes desérticos, peleas de saloon, cuatreros, enterradores, etc. Lamentablemente, solo en muy contadas ocasiones los Spaghetti Western llegaron a ser excelentes películas u obras maestras: no habían demasiados medios económicos en Italia o en España para hacer este tipo de cine, y pese a que los guionistas y directores de turno amasen el género, muy pocas veces fueron capaces de ofrecer buenas historias. Llegó a ser el Spaghetti o Chorizo Western toda una industria en sus países y todo un subgénero, con más de 500 películas filmadas entre 1962 y 1976, años estos en los que el western USA había entrado en decadencia, lo cual es enormemente significativo.
De todos es sabido que el Spaghetti Western italiano legó a la historia de la humanidad obras maestras del cine como la llamada Trilogía el Dólar, firmada por Sergio leone (Por un puñado de dólares (1964), La muerte tenía un precio (1965) y El bueno, el feo y el malo (1966) ), aunque más allá de ella no hubo nada más en lo que a gran cine respecta. No dejó de ser nunca una serie B muy, muy inferior, una respuesta barata y foránea de un género genuinamente estadounidense, un ejercicio de Wannabe esforzado, lúdico y a por que no, honesto. Pero cualquier análisis no debería olvidar que en España se dieron ciertas circunstancias, más que en ningún otro país, para adoptar el género y trasladarlo in situ a su territorio y que de hecho transformó a la península ibérica en el escenario por excelencia de los western europeos: la existencia de paisajes desérticos muy similares a los de algunas zonas del Far West, que sirvieron para trasladar las ciudades típicas del oeste a Europa, como paltó de rodaje. Nos estamos refiriendo, por supuesto, al Desierto de Tabernas en Almería, escenario de la mayor parte de los western europeos- entre ellos los filmes de Sergio Leone- y auténtico mini Hollywood que acercó a los españolitos del tardofranquismo a aquello que hasta poco antes solo podían contemplar en las salas de cine. El Far West llegó a España, y no solo a Andalucía. También en Catalunya; Esplugues del Llopregat tuvo al igual que Tabernas, su propio pueblo-plató del Far West. Comienzan la intervención española en el Spaghetti Western, y nacen el Gazpacho Western y el Butifarra Western, en definitiva, el Chorizo Western.
Abajo: el mini Hollywood western almeriense
La llegada de la industria cinematográfica española al Western fue en los años 50 via italiana. En aquella época, a nadie en sus ano juicio se le ocurriría pensar que en Espña se pudiese hacer cine de género al estilo anglosajón (policiaco, suspenese, aventuras) y mucho menos “pelis del Oeste”, pero los avispados productores italianos, en un país muy propenso a copiar todo lo anglosajón para reciclárselo a su propio público, estaban dispuestos a hacer sus propios westerns y descubrieron el desierto de Tabernas. Se construyó todo una ciudad a imagen y semejanza de las que aparecían en los filmes de John Ford o Hathaway, y se vinieron con todos los bártulos a rodar a Almería. A los productores cinematográficos españoles les apreció buena idea, en un momento da
do, involucrarse económicamente en aquella un tanto quijotesca aventura y surgen las primeras coproducciones del oeste hispano-italianas. Es cierto que en la década de los 60 la mayoría de estas eran mayormente trasalpinas y con directores italianos tras la cámara, pero también hubo animosos directores españoles que dirigieron western, hispano-italianos o españoles a secas. Estos filmes con realizadores españoles son los que pueden considerarse con todo merecimiento Chorizo Western. Las diferencias con los westerns italianos, estilísticamente y en lo que a códigos propios del SW se refiere, no eran muy grandes; aunque, eso sí, existía una diferencia entre el Oeste parido en la imaginación española con respecto a la italiana: las películas eran mucho más pobres, aún si cabe. Nunca hubo en España un director del calibre de Sergio Leone, y fueron pocos los directores españoles que se arrimaron al género, en comparación con Italia. Normalmente, directores poco dotados artísticamente se hicieron cargo de películas del Far West, y los mejores no duraron mucho en el género. Hubo voluntad y mucha, medios humanos y logísticos todos los del mundo (con el escenario a tiro de piedra), se genero toda una industria de extras, especialistas y profesionales alrededor del SW (que en muchas ocasiones su presencia en el negocio del cine se reducía solo a este género) pero las películas no eran muy buenas y el público pronto dio la espalda al nunca muy desarrollado CW . Ya a mediados de los 70, los directores y productores españoles se cansaron de saloones, pistolas y bandidos, y el Western español cinamtográfico desapareció, convirtiendo a “Almeria City” en años posteriores en una muy sugerente y cinéfila atracción turística, que aun pervive.
Los artífices del CW fueron voluntariosos directores todoterreno muchas vece
s visionarios en un país con complejos cinematográficos evidentes, y cultivadores del cine de género cuando aún esto de las películas de acción, terror, fantasía o western era poca más que cine underground en España. Los actores españoles que intervenían, eran profesionales de dedicación muchas veces exclusiva en el género ya que se trataba de intérpretes de segunda o tercera fila que difícilmente podían prosperar en el cine español convencional, o bien eran actores y actrices jóvenes o surgidos del mundo del teatro o el doblaje que por alguna razón encontraban dificultades para trabajar en el mundo del celuloide, aunque algunos se convertirían en importantes intérpretes mas tarde. Y, por supuesto, también se contó con la presencia, al igual que en otros westerns europeos, de intérpretes norteamericanos mediocres (o muy mediocres) y secundarios estadounidenses venidos a menos.
Dentro de la nómina de directores españoles que realizaron westerns, hay dos nombres que brillan con luz propia. Son los hermanos Joaquín Luis (Madrid, 921) y Rafael Romero Marchent (Madrid, 1926), el primero de ellos el primer director español que realizó un western, en 1955, aunque en M
exico, El Coyote. Tras varios filmes, entre ellos dos sobre el mítico héroe mexicano creado por José Mallorquí y otro sobre el no menos célebre Zorro, producidos en México, Joaquín Luis emprende en 1962 el rodaje del primer western dirigido por un director español y rodado en España, Cabalgando hacia la muerte, también dedicado al la figura de El Zorro y coproducido con Italia. Un año después firma, también en coproducción con Italia, Tres hombres buenos y El sabor de la venganza. En total, Joaquín Luis Romero Marchent dirigió nueve westerns en España, entre 1962 y 1971, ocho de ellos con participación italiana, además de intervenir como guionista en otros de su hermano Rafael. Son destacables dentro de la filmografía western de Joaquín Luis Romero Antes llega la muerte (1964), una road movie protagonizada por Paul Piaget y Gloria Milland en la que también intervienen el gran actor español (por entonces desconocido) Jesús Puente y la leyenda del CH Fernando Sancho; La muerte cumple condena (1966), una típica historia de venganza; y sobre todo Condenados a vivir (1971), ultraviolento filme que intenta ir más allá de las convenciones del propio SW. Con esta película, el mayor de los Romero Marchent se despidió del género, dirigiendo posteriormente varios episodios de la serie de TVE Curro Jiménez- la cual atesoraba no pocos elementos de Western- y películas más bien olvidables hasta mediados de los 80.
Por su parte, Rafael Romero Marchent, fue un director mejor dotado que su hermano, si bien no dirigió westerns de tanta calidad como Joaquín Luis. Guionista en algunos filmes de su hermano mayor, en total dirigió 12 westerns. Se inició como actor y ayudante de dirección en los años 40 y 50 debutando como director precisamente con un filme del Oeste El ocaso de un pistolero (1965). Algunos de sus westerns son también clásicos del CW, como Manos torpes (1969); Garringo (1970) y Un dólar de recompensa (1973). En 1980 dirigió Duelo a muerte (1980), uno de los últimos westerns españoles, época en la que ya se encintraba centrado en el mundo de la televisión (también dirigió capítulos de Curro Jiménez) y en subproductos folklóricos a mayor gloria de Manolo Escobar.
Abajo: Tomás Milian en El precio de un hombre
A parte de los Romero Marchent, el otro director de bandera de los CW es Eugenio Martín (Granada, 1925), quien pese a solo dirigir cuatro westerns, consiguió algunas de las mejores obras del género en España las cuales consiguieron distribución internacional. Martín fue ayudante de ditrección en Estados Unidos o el Reino Unido de directores como Guy Hamilton, Michael Anderson, Nathan Juran, Jack Sher o Nicholas Ray,
antes de regresar a España dispuesto a hacer cine de aventuras, algo bastante maldito en la península. En 1966, cinco años después de su debut como director con Los corsarios del Caribe (1961), dirige su primer western El precio de un hombre (1966), tal vez el mejor CW que se haya hecho nunca. Coproducida con Italia, rodada en Esplugues y con fotografía de Enzo Barboni, futuro director de las películas del tandem italiano Terence Hill-Bud Spencer. El precio de un hombre contaba la historia de un cazador de recompensas, Luke Chilsom (Richard Wyler) que llega a un pueblño fronterizo buscando al bandido mexicano José Gómez (Tomás Milian), el cual para su sorpresa es considerado por sus vecinos como un ladrón honrado, una especie de Robin Hood , y Gómez no duda en retener al indeseado cazarrecompensas en el pueblo, pero pronto el bandido mostrará su verdadera personalidad malvada a sus confiados vecinos, mientras que Chisolm se irá ganando el apoyo de los aldeanos contra Gómez. Un Spaghetti western inusual y de pocos escenarios que marcó el punto más álgido en el CW, y por desgracia no fue superado. Tomás Milian hizo suyo el papel del esquivo bandido, que repetirá en otros filmes similares. Tambieén interviene en este film actores como Halina Zalewska, Lola Gaos, Mario Brega o Manolo Zarzo. Los otros tres nada desdeñables westerns de Martín fueron Requiem para el gringo (1968), El Hombre de Rio Malo (1971) y Pancho Villa (1972), donde intervino al estrella norteamericana Telly Savallas, en el papel de un muy sui géneris revolucionario méxicano. Eugenio Martín logró dignificar el CW y consiguió los únicos títulos en el génro de cierta repercusión internacional, en Europa y Latinoamérica.
Otros directores españoles que dejaron su impronta en el género, aunque con no demasiada fortuna, fueron Ignacio F. Iquino (1910-1994), con cuatro westens ninguno digno de recordar; el argentino nacionalizado León Klimowsky (1906), un interesante director de fantástico y de terror pero cuyos westerns eran unos trabajos pobrísimos y casi de pseudoaficioando, pese a que dirigiese diez filmes del género; Alfonso Balcárzar (1926-1993), director de varios títulos francamente de saldo- en varios de ellos intervino el gran Fernando Sancho- ; y José Luis Merino (1927), uno de los mejores directores de género españoles que tuvo algún momento de lucimiento en el western, como con Frontera al sur (1966), Réquiem para un gringo (1968), o el ya tardío Siete cabalgan hacia la muerte (1980), cuando ya el cine del oeste no vendía ni una escoba. Hubo otros muchos directores que cultivaron los tiros, las peleas y las diligencias, pero su western no pasó de la indigencia de la serie Z.
Como se ha señalado antes, el CW tuvo su propio Star System, como también lo tuvo el SW italiano, for
mado por un ramillete de actores y actrices muchos de ellos apareciendo en los diferentes títulos del género, lo que terminó por encasillarlos en el mundo del Far West. Fue este terreno de actores españoles con características concretas que les ataban irreversiblemente al género e impedían muchas veces que cultivasen otro tipo de géneros. En ese sentido el encasillamiento en el nicho del western fue total, algo que en el género, en diferentes países, era habitual. Lo que se requería al actor español de western era conocer (aunque sea rudimentariamente) el inglés - ya que la mayor parte de estas producciones tenían reparto internacional- tener pinta de tipo duro, saber montar a caballo, y estar dispuesto a recibir un salario mas bien bajo, valorándose además el hecho de tener pinta anglosajona (o mexicana). Dentro de los vaqueros, bandidos, villanos o heroínas del CW caben destacar varios nombres. Por ejemplo, Julián Mateos (1939), actor versátil que a finales de los 70 abandonó la interpretación para convertirse en productor y que a parte de protagonizar películas fuera del western como Young Sanchez (1964) de Mario Camus, interpretó pelisdel Oeste en su mayoría italianas rodadas en Almería, como De mis enemigos me ocupo yo (1968,. Los Despiadados (1966)o El regreso de los siete magníficos (1967), secuela italoamericana de Los 7 Mágníficos en tono muy menor y aprovechando que Yul Bryner estaba de paso por Andalucía. Los papeles de Mateos solían ser secundarios y casi siempre de joven pistolero. Nieves Navarro (1938) fue la gran dama del CW, una almeriense que enseguida se especializó en el género del Far West rodado en su provincia, tanto en producciones italianas como españolas. Hizo suyo el rol de mujer de armas tomar (y nunca mejor dicho) capaz de empuñar el revólver y disparar tan rápido como cualquier hombre, destacando en cintas como Una pistola para Ringo (1965), El Halcón y la presa (1966) -uno de los mejores SW de la historia- junto con Lee Van Cliff, o Llega Sartana (1972). Pero si hay nombres que merecen ser destacados dentro de los intérpretes habituales del CW, estos son los tres malos por exceelncia del Far West hispánico: Aldo Sambrell (1937), Fernando Sancho (1916-1990), y Frank Braña (1934).
Frank Braña (iz:) y Aldo Sambrell (der)
Aldo Sambrell (de verdadero nombre Alfredo Sanchez Brell), fue uno de los cowboys españoles por excelencia. Especializado en papeles de villano, es decir, el p
apel bombón en todo western que se precie, ha participado en casi 50 westerns europeos, los cinco últimos de ellos olvidables productos de los años 80 y 90. En sus buenos tiempos fue el malo oficial de Almeria City, llegando a intervenir en la trilogía del Dólar (en pequeños papeles) o Hasta que llegó su hora (c´era una volta il west) (1968) y Agachate, maldito (Giú la testa) (1971), otras obras maestras de Leone, además de westerns patrios como Los Despiadados o Manos Torpes. Por su dominio del inglés, fuera del western intervino en bastantes coproducciones de cine o televisión con otros países, en las cuales en no pocas ocasiones repitió papel de “malo”. Comenzó prácticamente como extra y al poco tiempo era ya un secundario. Un gran actor a revindicar. Fernando Sancho, por su parte, también se especi
alizó en papeles de bandido o forajido y su rostro fue al igual que el de Sambrell uno de los mas populares del SW rodado en España. En su extensísima filmografía “westernil” cabe destacar Antes llega la muerte (1964), Una pistola para Ringo (1965), El halcón y la presa (1966), Un hombre y un colt (1967) o Los buitres cavarán tu fosa (1972). Es de mencionar su gran especialidad interpretativa: el bandido mexicano, figura imprescindible en todo SW o CW que se precie. Y finalmente, el gran Frank Braña, asturiano de nombre real Francisco Perez Braña, con cientos de títulos de todo género a sus espaldas, entre ellos, Por un puñado de dólares, El bueno, el feo y el malo o El halcón y la presa. Otro actor minusvalorado que garcias a su dominio de la lengua inglesa ha llegado a trabajar con frecuencia en USA en filmes de bajo presupuesto. Actores identificados con la serie B, si, pero mucho más que meros participantes en filmes modestos.
No sería justo omitir el hecho de que el CW consiguió dinamizar durante mucho tiempo la desconocida región almeriense y creó toda una subcultura andaluza dentro de la propia cultura del western. Los extras de los filmes rodados en Tabernas formaron durante los años 60 y 70 toda una institución, ya que muchos vivían de la gran cantidad de películas que allí se rodaban, incluidos filmes de cualquier país no adscritos al western. Y no es menos cierto que gracias al SW y el CW en España se consolidó la profesión de especialista de cine, algo que hasta principios de los 80 era inexistente en nuestro país. Al igual que los extras, los especialistas del CW formaron un colectivo verdaderamente entrañable en el cine español del tardofranquismo y la transición.
Fue una época de leyendas, de desiertos en crepúsculo, cowboys caídos de sus caballos y bandidos rifle en mano, pululando por tierras andaluzas o catalanas. El western no fue más que un entretenimiento en la por entonces débil industria cinematográfica española, fomentado por la mitomanía y el yo también puedo, pero sobre todo por el amor al género más auténtico del Séptimo Arte.
TÍTULOS INDISPENSABLES DEL “CHORIZO WESTERN”
El sabor de la venganza de Joaquín Luis Romero Marchent (1963)
Antes llega la muerte de Joaquín Luis Romero Marchent (1964)
Ocaso de un pistolero de Rafael Romero Marchent (1965)
Alambradas de violencia de León Klimovsky (1966)
El precio de un hombre de Eugenio Martín (1966)
La muerte cumple condena de Joaquín Luis Romero Marchent (1966)
Dos hombres van a morir de Rafael Romero Marchent (1967)
¿Quién grita venganza? de Rafael Romero Marchent (1968)
La balada de Johnny Ringo de José Luis Madrid (1968)
Réquiem para el gringo de Eugenio Martín y José Luis Merino (1968)
Manos torpes de Rafael Romero Marchent (1969)
Sonora de Alfonso Balcázar (1969)
Garringo de Rafael Romero Marchent (1970)
La diligencia de los condenados de Juan Bosch (1970)
Un dólar y una tumba de León Klimowsky
Abre tu fosa, amigo, llega Sábata de Juan Bosch (1971)
La muerte busca un hombre de José Luis Merino (1971)
Un dólar de recompensa de Rafael Romero Marchent (1971)
Un dólar para Sartana de León Klimovsky (1971)
Un par de asesinos de Rafael Romero Marchent (1971)
El Hombre de Rio Malo de Rafael Romero Marchent (1971)
Condenados a vivir de Joaquín Luis Romero Marchent (1972)
Los buitres cavarán tu fosa de Juan Bosch (1972)
Pancho Villa de Eugenio Martín (1972)
Una bala marcada de Juan Bosch (1972)
Un dólar de recompensa de Rafael Romero Marchent (1973)
domingo, diciembre 20, 2009
El aparatito de Lumiere - AVATAR
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Un amplio despliegue publicitario ha arropado el estreno de la nueva película de James Cameron (Terminator, Aliens, Abyss, Titanic) en ¡12 años!, un filme de factura revolucionaria que según sus responsables esta destinado a marcar un antes y un después en la historia del cine. Cuatro años ha invertido el efectista director en la producción de esta película, filmada en su mayor parte en la cada vez más utilizada técnica de animación del Motion Capture y en animación 3D, más escenas de imagen real. Lo verdaderamente novedoso de este filme es que
El guión firmado por el propio Cameron, eso si, trata de adaptarse a la suntuosidad y épica visual de la preciosa estética del filme. En una historia desarrollada íntegramente en otro planeta- llamado Pandora - era lógico que se tratase de crear un mundo totalmente nuevo, y en ese sentido el triunfo de Cameron y sus colaboradores- los diseñadores de producción, decoradores, efectos especiales, animadores (una auténtica legión de todos ellos) - es total. Y pese a su simplicidad, la historia tiene su intríngulis; una misión terrestre en el siglo XXII en donde un grupo de científicos y militares trata de explotar los enormes recursos energéticos del planeta Pandora, un mundo de junglas paradisíacas cuya forma de vida más evolucionada son los Na´Vi, unos enormes seres de
Lo mejor del filme es su espectacular factura, que para que pueda ser apreciada como Dios manda debe verse en su versión en 3D en las salas al efecto: esta película ha sido concebida para ser vista en este formato y solo así se puede valorada en toda su plenitud. Bellos efectos cromáticos y fosforescentes refuerzan el precioso diseño del planeta Pandora, de momento, lo mejor que se ha hecho en animación 3D en el mundo del cine. No faltan escenas de espectacular acabado y buenas escenas de acción, afortunadamente no muy aparatosas. La música de James Horner, también es de recibo, aunque no sea tan memorable como en otras ocasiones. Película espectacular y muy sorprendente, aunque con un argumento más bien del montón; no se si hará tanta Historia en el séptimo arte como dicen, pero lo que es seguro es que hará ganar a Cameron una sustanciosa pasta. Eso si, el antes y el después en el mundillo del cine, estará asegurado.
martes, diciembre 15, 2009
THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (11). MADNESS: SHUT UP (1981). THE NUTTIEST VIDEOS ALL AROUND…
Los británicos Madness fueron a principios de los años 80 unos de los primeros grupos y artistas que popularizaron el videoclip y gracias al trabajo de esta banda se debe gran parte del desarrollo los códigos de este medio. Efectivamente, Madness, mítica banda de la New Wave británica de comienzos de los 80 y reyes absolutos del ska británico “blanqueado”, apoyó prácticamente todos sus singles desde 1979 (con aquel mítico The Prince) con divertidas peliculitas que hicieron las delicias de los espectadores de cualquier edad en el periodo 1979-1986. Al principio, con precariedad de medios (puesto que aún no era un soporte muy popular a finales de los 70), y ya después contando con presupuestos mas generosos con los que sorprender y divertir al personal con sus gags y ocurrencias ilustrando su estupenda colección de canciones. Y es que Madness son una de las bandas que mas singles top 10 han conseguido en la historia de las listas británicas y sus temas- auténticos hits en la primera mitad de los 80- han quedado como pequeñas joyas inmortales de la historia del pop-rock. También fue el primer grupo que editó una recopilación de videos para la venta al público, en el año 1982 (en los entrañables VHS y Beta), y durante esos primeísimos comapses de la década fue el grupo que mejores videoclips hacía…hasta que llegaron Duran Duran Culture Club y la MTV.
Este Shut Up, un single de otoño de 1981, es una de las mejores muestras del estilo visual del entrañable septeto: inspiración en el humor inglés, recursos visuales de comedia y ganas de cachondeo. En este tema, que finalmente se publicó en el album “7” (1981) hacen un curioso homenaje al cine mudo, a los cortos de la Keystone, concretamente. Graham McPherson “Suggs”, el vocalista, era el incorregible maestro de ceremonias de los hilarantes videos del combo, secundado por Carl Smyth “Chas Smash” el bailarín, trompetista, vocalista ocasional y showman oficial del grupo, quien se encargaba de las garcias mas gamberras. Puede que la videoteca de Madness no haya envejecido del todo bien, pero estos cortos siguen conservando su encanto, el de uno de los grupos mas divertidos, refrescantes y sin complejos que haya dado el país de Su Graciosa Majestad, además, claro está, de grandes popularizadores en Europa del ska y su fusión con el pop genuinamente británico. Sobidooopoooooo…!
sábado, diciembre 12, 2009
EL ERIZO (LE HÉRISSON)
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Los franceses saben vender muy bien su cine. Pero es que saben hacer muy bien cine y no necesitan para la distribución internacional de sus películas ninguna agresiva campaña de promoción y marketing; confian en la calidad de sus películas y en el hecho de que siempre hay algún publico potencial para filmes que no tienen por que ser comerciales. Cada año hacen varias películas memorables y aclamadas por la crítica y su mejor cine, en definitiva, siempre es garantía de calidad y honestidad. ¿Debe tomar cuenta de esto el cine español? Indudablemente, pero también hay que tener en cuenta que en España la tradición y cultura cinematográfica (Francia es la cuna del cine) nunca ha sido tan grande como en el país de arriba de los Pirineos. Pero lo que importa es que ene esto ha llegado una nueva gran película francesa, basada en la novela best seller La elegancia del erizo de Muriel Barbery, y que en Francia ah sido todo un éxito de taquilla. En la tierra de nadie de entre el drama y la comedia transcurre esta intimista e inusual historia sustentada por sus personajes contradictorios, una historia mínima en la que lo que importa realmente son los sentimientos y las creencias de sus protagonistas y la manera de estos de afrontar la vida, con un mensaje claro de denuncia a la hipocresía de nuestra sociedad y su insistencia en encasillar, catalogar y coartar así la libertad de las personas. La joven directora de 28 años Mona Archache ha conseguido un filme realmente magistral y conmovedor, casi teatral al estar localizado casi exclusivamente en interiores (concretamente en los pisos de una lujosa manzana parisina), pero de enorme fuerza, emoción y belleza.
Todo -o casi todo- esta visto con los ojos de una niña de 12 años, Paloma (Garance Le Guillermic), hija menor de un matrimonio de clase alta, el ministro del gobierno francés y ella una mujer sin ocupación definida neurótica, adicta a los antidepresivos y al psicoanálisis. Paloma es una niña superdotada, muy inteligente para su edad que expresa el asco a su propia familia filmando sus miserias en cámara de vídeo al tiempo que se cuestiona continuamente el sentido de una existencia anodina y va proyectando su inminente suicidio. La llegada al edificio de Kakuro (Togo Igawa), un japonés maduro culto y atento con el que hace migas, le lleva a interesarse más por Renée (Josiane Balasko), la señora de la limpieza del edificio, una cincuentona gorda y desaliñada por la que pse a todo Kakuro siente admiración, ya que ve en ella una ser brillante atrapado en una autopercepción sobre su personalidad, que ella misma cree insignificante y fracasada. A partir de ese momento, la existencias de Renée y de la pequeña Paloma comienzan a experimentar cambios y a converger entre ellas, al tiempo que sus ideas y sentimientos van evolucionando.
Los momentos de buen cine en esta película están servidos por el magistral estilo narrativo de al película y su habilidad para hacer una introspección de los dos personajes principales, absolutamente deliciosos y entrañables. Es cierto que en ocasiones se adolece de constancia en el ritmo, pero la lucidez se acaba imponiendo en todo momento en una película muy recomendable y que, a pesar de su tono de cierta amargura, termina dejando un buenísimo sabor de boca.
viernes, diciembre 11, 2009
THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (10). RIGHEIRA: NO TENGO DINERO (1984). ITALOMODERNIDAD AÑOS 80
Una buena muestra del nivel que iba alcanzando el arte del videoclip ya a principios de la década de los 80, y no solo en el ámbito anglosajón. De Italia llegó este revolucionario vídeo del hit del dúo Righeira No tengo dinero, cultivador de aquel género tan curioso que fue el italo-disco, de gran éxito en Europa continental (y en algunas ocasiones, dejándose oír por el Reino Unido) durante toda la década y banda sonora de miles y miles de devaneos hedonistas discotequiles, preferentemente por el área mediterránea. Este grupo, formado por Stefano Rota y Stefano Righi, se distinguía de sus camaradas del ID primero por no cantar en ingles, sino en italiano y en castellano, como es el caso de esta ocasión (y por ello no se hacían pasar por anglosajones ni se ponían pseudónimo al efecto, costumbre italiana donde las haya para darse a conocer internacionalmente) y segundo por ser algo mas que un grupo de un solo éxito, como eran casi todos los productos de la escudería italo-disco: esto…internacionalmente, al menos tuvieron dos.
En el single No tengo dinero (1984), recurrieron a al lengua de Cervantes debido al éxito internacional de su anterior sencillo Vamos a la playa, del verano de 1983, pensando que el castellano era una lengua que conectaba bien con el público en este tipo cuidadosamente concebida para discotecas. No se equivocaron, y de nuevo obtuvieron un importante éxito en países como Italia, Alemania, Francia o España. Además el video que acompañó a esta canción fue de lo mas avanzado que se vio en videoclips no ya solo en Europa continental sino en todo el mundo, una revolucionaria superposición de animación por ordenador sobre imagen real magnificada por una cuidada y sofisticada dirección artística. En el video aparecen no pocas muestras del diseño de vanguardia europeo de la década por lo que su valor como reflejo estético de una época es enorme. Con esta pequeña joya en aquel entonces (no se yo si ha envejecido muy bien, visto hoy en día), el dúo trató de redimir la cutrez del video (por llamarlo de alguna Forma) de Vamos a la Playa. La verdad es que la imagen y el estilo de estos gualtrapas entre new romantics y yuppis era una cosa bastante risible. Un video para nostálgicos de los adornos de neon, la línea clara, el culto al rollo hombre-máquina y el diseño anguloso.
lunes, diciembre 07, 2009
AMADIS DE GAULA, LA PRIMERA FANTASIA CASTELLANA
Reinos de Castilla, Aragón y Navarra, finales del siglo XV. Con la unión propiciada por los Reyes Católicos, el nuevo Reino de España se prepara para ser una de las principales potencias europeas, en el plano político. En el cultural, estaba por llegar el primer Siglo de Oro (el XVI) de las letras castellanas, pero la creación de la imprenta ya había conseguido popularizar los libros y la literatura, no solo entre las esferas mas doctas e intelectuales, sino entre el pueblo llano. Para este, al que, aun sabiendo leer, los poemas, novelas cultas y tratados eran muchas veces poco más que ininteligibles y aburridos, se escribía e imprimía el género de los libros de caballerías, historias ambientadas en la época medieval protagonizadas por caballeros andantes al estilo de los caballeros de la Mesa Redonda o los héroes de las leyendas carolingias y que venían a ser una reinvención de los antiguos romances de la Edad Media y los cantares de gesta de aquella época. Estas novelas, efectivamente, recuperaron casi en el renacimiento el concepto del amor cortés medieval y el ideal caballeresco, pero desde una curiosa perspectiva otorgada por el tiempo transcurrido (más de dos siglos desde el apogeo del romance): un manierismo idealizado e irreal en donde la fantasía camparía a sus anchas en las diferentes historias narradas. Los héroes de las novelas de caballerías eran jóvenes caballeros andantes de reinos legendarios, exóticos, inventados o idealizados (muchas veces islas fantásticas, llamadas pomposamente “ínsulas”) que en pos del amor a su dama viajaban mundo adelante enfrentándose a ruines villanos y a diferentes prodigios de la naturaleza como monstruos, dragones o gigantes, y, claro está, siempre saliendo victoriosos y demostrando que el bien, de todas todas, triunfa sobre el mal.
Los libros de caballerías gozaron en la península de enorme éxito popular
en los siglos XV y XVI, siendo prácticamente el primer género literario popular de las letras castellanas. Además de las influencias en esta literatura de los romances y los cantares de gesta, no era menor la presencia de elementos de diferentes mitologías (griega, oriental, germánica, céltica, de diferentes pueblos de la península ibérica) o de leyendas precristianas de muy diverso origen. Al final, el mundo de los guerreros y señores medievales que se trataba de evocar en estos libros se convirtió en una suerte de crónica fantástica repleta de geografía imaginaria, trasgresiones de la naturaleza y la lógica y exageradas aventuras imposibles de haber sido vividas, más que crónicas fidedignas de una época anterior. La mayor parte de los libros de caballerías castellanos de los siglos XV y XVI eran obras muy mediocres que hoy en día son consideradas obras menores dentro de la literatura española de esos siglos, y que ya en su tiempo la crítica y los intelectuales despreciaban. Incluso las autoridades políticas y el estamento eclesial alertaban sorel so efectos que el consumo de estos libros podía ocasionar en el pueblo, ya que llenaba sus cabezas de insustancialidades pasadas de moda y de cosas tan tontas como encantadores, gigantes, caballeros andantes y princesas en apuros. La iglesia además siempre receló del carácter medio pagano de esos libros y del hecho de que preocuparse por esas lecturas distraía a los jóvenes de la religión y de quehaceres de provecho- esta última visión compartida por intelectuales y autoridades públicas-. Pero el hecho fue que grandes capas de la población española se engancharon a esos libros y su popularidad, al margen muchas veces de su escaso valor literario, fue mayúscula. Miguel de Cervantes (cuyoDon Quijote de la Mancha fue concebido como una parodia del género) o Santa Teresa De Jesús, en su juventud fueron acérrimos “fans” de la literatura de caballerías, el equivalente a lo que en los siglos XX y XXI supondrían cosas como la literatura de fantasía épica, los “Pulp”, la ciencia-ficción, las novelas policiacas o los libros y cómics de aventuras. No sería difícil imaginar que este género en su época también tendría sus frikis.Pero si hubiese que destacar algún libro de caballerías por encima de todos, este es sin duda el que comúnmente se considera como la mejor novela del género, tal vez la única obra maestra literaria dentro de los libros de caballerías y, por qué no, una de las obras maestras clásicas de la literatura fantástica en castellano de todos los tiempos: Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula (1508). Esta en realidad es una edición de unos libros, hoy perdidos, que al parecer se publicaron ya en el siglo XVI. Garci Rodríguez de Montalvo fue el editor-compilador (y escritor de la última parte) de estas aventuras, impresas en Zaragoza. Montalvo no fue por tanto el creador del caballero andante no paródico más famoso de la literatura española, se limitó a recopilar sus historias, las cuales fueron ideadas por un autor cuya identidad aún hoy en día no está clara, en parte porque los originales de los libros originales de Amadís se han perdido. El canciller López de Ayala cita la existencia de obras sobre Amadís de Gaula en el siglo XIV, que al menos serían los tres primeros libros del Amadís editado por Montalvo, ya que el último fue obra suya. Existe una teoría que sitúa a Portugal (otro país donde floreció el género de caballerías) como la cuna de las aventuras del caballero, citando como autores o bien al trovador y caballero Vasco de Loveira, o a Joao de Lobeira, ambos del siglo XIV y posiblemente basándose en obras anteriores. Todo son suposiciones y no hay ninguna certeza, como tampoco se conserva ningún texto en portugués sobre Amadís de Gaula anterior a la edición de Montalvo.
El éxito de Amadís de Gaula fue
muy grande, no ya solo en España sino en otros muchos países de Europa, ya que la obra tuvo muy pronto varias traducciones. Esta auténtica “amadismanía”, propició que Montalvo decidiese escribir una continuación, dando origen a toda una saga, algo muy común en la literatura de caballerías -en donde las sagas eran interminables, ya que aunque el caballero muriese en la primera parte era sucedido por sus hijos, de ahí el origen del significado literario de “saga”-: las novelas de caballería fueron el precedente de las series literarias de bastantes siglos después. Las sergas de Esplandían es el título del nuevo volumen que Fernández de Montalvo escribió como quinto libro de las aventuras de Amadís de Gaula. Como la más pura serie B del cine de los siglos XX y XXI, vieron la luz secuelas del libro original no oficiales escritos por otros autores, aunque han terminado por considerarse obras pertenecientes a la saga de Amadís por derecho propio: Florisando de Ruy Paez de Ribera, que continua Las sergas en la persona del sobrino de Amadís; Lisuarte de Grecia (1514) de Feliciano de Silva, que no tiene en cuenta Florisando y es una nueva continuación de Las sergas con un nuevo descendiente de Amadís; un nuevo Lisuarte de Grecia (1525) de Juan Díaz concebido como continuación de Florisando; Amadís de Grecia (1530) de Feliciano de Silva de nuevo, continuación de su Lisuarte. Silva también fue el autor del décimo y el undécimo libro de la serie, con dos nuevos miembros de la estirpe de Amadís, Florisel de Niquea (1532) y Rogel de Grecia (1535). Los últimos títulos fueron Silves de la Selva (1546) de Pedro de Luján, y la Cuarta Parte de Don Florisel de Niquea (1551) de Silva, ambas continuaciones del Rogel. En total 13 títulos con un total de siete caballeros protagonistas. Silves de la Selva fue también objeto de una saga que surgió en Italia y que consta de 3 títulos publicados entre 1558 y 1565. Intentar trazar un genealogía coherente de todos los Amadíses es con tanto familiar y contrafamiliar una tarea bien complicadaEl Amadís de Gaula original de 1508 resultaba una lectura bastante asequible y sencilla para el lector de la época, aunque hoy día su estilo resulte rebuscado para el actual. El estilo de los tres primeros libros, obra del desconocido autor, es literariamente mucho mejor que el del cuarto libro, escrito por Montalvo y bastante más pesado, además de tener menor interés que los otros tres. Trazar un argumento pormenorizado de la novela, debido a la gran variedad de situaciones y tramas que se viven- las cuales funcionan en realidad como historias independientes, ya que el hilo conductor es mínimo- además del enorme número de personajes que presenta, resulta una labor bastante difícil, por lo que presentaremos el argumento en sus líneas maestras y teniendo en cuenta el desarrollo novelesco de toda la historia, más allá de las aventuras concretas.
La historia comienza con el idilio clandestino del rey Perión de
Gaula y la princesa Elisenda de Bretaña. El hijo nacido de esa relación, Amadís (aunque conocido en el libro hasta que averigua su nombre como “el Doncel del Mar”, es abandonado en una barca con una cinta con su nombre, y es recogido, criado y educado por el caballero Gandales bajo las leyes de la caballería. Ya un buen mozo, el muchacho es presentado en la corte de Escocia, donde conoce a la hermosa Oriana, hija del Rey Lisuarte, de la cual se enamora. Por el amor a Oriana se arma caballero, y tratando además de aclarar su origen, comienzan entonces las aventuras de Amadís -en compañía casi siempre de su escudero Gandalín, hijo de Gandales- llenas de batallas, combates, islas misteriosas y aventuras extraordinarias. Su principal némesis es el mago Arcaláus, aunque cuenta con la ayuda mágica de la bruja Urganda la Desconocida, quien cambia de imagen en cada encuentro con el caballero. Conocerá a su hermano Galaor con el cual se batirá en duelo antes de saber que era su hermano. Será también reconocido por sus padres adquireindo el nombre de “Amadís de Gaula”, liberará a Oriana de las garras de Arcaláus y ayudará a la reina Briolanja a recuperar su trono, antes de casarse en secreto con Oriana. De esta unión nacerá Esplandián, el cual es entregado a una ermitaña para que lo crie.Amadís aún continuará viviendo episodios de gran épica como la aventura en la Ínsula Firme y el combate con el horrible monstruo Endriago. No obstante y a pesar que tras la aventura de la Ínsula se había demostrado el amor de Amadís hacia Oriana, esta fue engañada por enemigos de Amadís y llegó a pensar que su caballero le era infiel, ordenándole al héroe que se alejase de ella. Amadís abandona entonces por un tiempo las caballerías y vive en un islote como ermitaño, pero decide volver a las aventuras con una nueva armadura y bajo otra identidad, la del caballero Beltenebros. Tras vivir nuevas aventuras como un “caballero misterioso” decide hacer pública su identidad y vuelve con Oriana, que le acepta de nuevo.

El rey, quien desconocía la unión matrimonial entre su hija y el caballero andante, decide casar a Oriana con uno de los enemigos de Amadís, pero éste lucha contra el pretendiente (el emperador de Roma) y le da muerte, haciendo público el secreto matrimonio con la princesa. Lisuarte expulsa a Amadís de su reino. Años después, Amadís y Lisuarte se reconcilian y el joven Esplandián conoce que es hijo de Amadís. El heróico caballero será proclamado el nuevo rey, aunque su hijo finalmente sufrirá un encantamiento que llevará a una nueva continuación de las aventuras en Las sergas. Además de la aventuras de Amadís, se narran también las aventuras de su hermano Galaor, su hermanastro Florestán y su primo Agrajes.
En realidad, el final del Amadís, invención de Montalvo, difiere bastante del de la obra original que recogió el escritor, y que se pudo conocer más tarde. En ella, Lisuarte declara la guerra a Amadís con la ayuda de Galaor, hermano del héroe y celoso de este y de Esplandián, que desconoce que Amadís es su padre; el héroe termina matando a su hermano y a Lisuarte, pero será muerto por su propio hijo.
Amadís de Gaula como prototipo de la novela de caballerías, fue la inspiración fundamental para Cervantes a la hora de trazar la primera parte de Don Quijote de La Mancha, concebida en su estructura como un trasunto desmitificador del Amadís, aunque todos sabemos que la intención del Quijote iba más allá de cualquier libro de caballerías o del hecho de tratarse de una mera parodia del mismo género. Es destacable en Amadís de Gaula el hecho de que el elemento fantástico este tan presente en una obra considerada un clásico de la literatura castellana, siempre en conexión con las leyendas y mitología europeas, lo cual le convierte en el primer gran ejemplo de literatura fantástica española. Aunque como en todos los libros de caballerías el elemento moral y/o didáctico brillase prácticamente por su ausencia- algo que a la intelectualidad y los escritores “serios” del XVI les horrorizaba, ya que no hay que olvidar, era la época del renacimiento- en pos de la aventura y de los valores medievales y feudales de la caballería, ya totalmente demodé en la época en la que la novela apareció, Amadís de Gaula influyó decisivamente en una generación de literatos hispánicos de épocas posteriores que supieron ver que la obra era además la piedra angular que prácticamente marcó el fin de la literatura de caballerías y ayudó a contemplar el género de una manera más sesuda y equilibrada, más allá de su intrascendencia. Antes, cuando no existían ni los cómics, ni los superhéroes, ni el cine de aventuras, ni el western, ni los libruchos pulp, ni los seriales radiofónicos de suspense, ni las series de TV, el héroe era Amadís de Gaula. Y la influencia de este tipo de personajes e historias, ya se sabe, que siempre es más grande de lo que parece.


