miércoles, enero 05, 2011

Mis 50 discos que te cagas (16): CROSBY, STILLS, NASH & YOUNG – DÉJÀ VU (1970)


 
Gran parte de la música popular americana jamás hubiese sido lo que es hoy sin el concurso de un colectivo (más que  grupo)  tan significativo como el que formaron en 1969 David Crosby, ex cantante y guitarrista de The Byrds, Stephen Stills, ex cantante, teclista y guitarrista de Buffalo Springfield y Graham Nash, ex cantante y guitarrista de The Hollies, a los que en 1970 se unió Neil Young, ex compañero de Stills en Buffalo Springfield, grupo en el que ejercía de cantante, guitarrista y armonicista, además de ser artista en solitario con dos LPs en su haber en aquel momento. El primer gran supergrupo americano de la historia -auque Nash fuese británico y Young canadiense- y el grupo vocal masculino por excelencia de la historia del rock, abrió la década de los 70 con un segundo álbum – el primero Crosby, Stills & Nash se publicó en 1969 cuando Neil Young aún no se había unido al grupo-  que supuso un punto de inflexión en el rock americano: atrás quedó el sonido San Francisco y la psicodelia (que la fracción americana del grupo cultivó), ahora se trataba de hacer una música que reflejase y criticase el inseguro momento histórico que estaba viviendo USA, con una administración Nixon dispuesta a putear a los hippies melenudos y empeñada en continuar haciendo el cafre en Vietnam. Déjà Vu fue tal vez el primer LP conscientemente maduro y adulto del rock americano, parido por desencantados veteranos de los 60 conscientes de que el sueño se estaba acabando y decididos a ilustrar las ansias y preocupaciones de sus coetáneos en una colección de diez sólidos e inmediatos temas electroacústicos con el folk y el country como vía de expresión pero con una base rockista. Déjà Vu fue un disco precursor del rock adulto - la primera generación pop se acercaba ya a la treintena- y del soft rock, además de consolidar las bases del rock americano genuino y con raíces (ideadas sin ir más lejos por grupos “padres” como The Byrds) y establecer la fusión perfecta entre el rock y la canción de autor.

Los cuatro miembros de CSN&Y eran compositores de calidad y además de vocalistas principales estaban habituados en sus respectivos antiguos grupos a compartir tareas canoras con otros miembros y a llevar a cabo todo tipo de armonías vocales y coros, es por ello que bien desde el formato trío CS&N (el más frecuente en los más de 40 años de vida intermitente del colectivo) o desde el cuarteto con CSN&Y (más ocasional), este fue siempre un proyecto eminentemente vocal. Y en Déjà Vu las voces por separado o juntas, haciendo armonías, coros o contrapuntos, de Crosby, Stills, Nash y Young suenan a pura gloria, sin despreciar de modo alguno el torrente musical guitarrero de todos los miembros (especialmente de Young) y las aportaciones del bajista Greg Reeves y el baterista Dallas Taylor, cuyos nombres aparecen también en la portada del disco. Según se cuenta, el grupo invirtió más de 800 horas en las sesiones de grabación, con malos rollos constantes entre los miembros- especialmente entre Stills y Young, que intervino solo en cinco temas - y bastante consumo de drogas, aunque el resultado final fue deslumbrante y el público se entusiasmó ante la fuerza evocadora de los temas del grupo y el LP  consiguió el nº 1 en el Billboard americano con tres de sus temas, Teach Your Children, Woodstock y Our House  convertidos en singles de éxito.   

Cada uno de los cuatro miembros escribió dos canciones en solitario, más un tema compuesto a pachas por Young y Stills (Everybody I Love You) y un tema compuesto por una buena amiga de los muchachos, Joni Mitchell, el ya emblemático Woodstock, crónica casi oficial del mítico festival del 69 en el cual CSN&Y tomaron parte, rock guitarrero con efluvios hippi-campestres y espectacular rasgado de Neil Young. Our House, otro clásico indispensable del álbum presenta la voz versátil y líquida de Graham Nash arrullándose en una rítmica y bucólica tonada sobre la vida matrimonial hogareña ¡en plena era hippy! Neil Young, que no pisó tanto el estudio como sus compañeros, se deja notar en la deslumbrante y poderosa Country Girl y sus perfectos juegos de voces,  y sobre todo en el casi standard Helpless, tema incorporado desde hace tiempo al repertorio en solitario clásico de Young, una sugerente y dulce caricia de folk rock acústico.

La preciosa Teach Your Children, de Nash, sigue siendo otro clásico indispensable, poniendo en relieve como el británico se había adaptado perfectamente a la idiosincrasia de la música popular americana con un campero y emocionante country rock acústico. David Crosby se luce en Almost Cut my Hair, tema protesta anti autoridad  con una interesante aproximación al blues eléctrico, mientras que Stephen Stills fue el encargado de abrir el álbum con Carry On, con perfecto acople vocal de Crosby, Sills y Nash y exótica rítmica.

CSN&Y realizaron una exitosa gira de presentación de Déjà Vu durante 1970 y se convirtieron efímeramente en el grupo de moda en EEUU. Después, se editó un LP en directo (Four Way Street) y los cuatro grabaron excelentes discos en solitario durante 1971. Pero un nuevo disco de estudio parecía difícil con un Neil Young centrado en su enorme carrera en solitario y enfrentado con los otros tres, por lo que el formato cuarteto CSN&Y no se pudo rescatar hasta 1974 y en años posteriores CS&N publicarán en intervalos de tiempo largos con alguna reunión puntual de Young. Pero lo más importante estaba ya hecho: un disco histórico y redondo.      


FICHA TÉCNICA

Géneros: Folk Rock, Country Rock
Publicación: marzo 1970
Sello original: Atlantic Records
Producción: Crosby, Stills, Nash & Young
Duración: 36:24
Músicos:
David Crosby: guitarra rítmica, voz
Stepehn Stills: guitarra, bajo, teclados, voz
Graham Nash: guitarra rítmica, teclados, voz
Neil Young: guitarra, teclados, harmónica, voz
Greg Reeves: bajo
Dallas Taylor: batería, percusión
Jerry Garcia: guitarra de pedal en Teach Your Children
John Sebastian: harmónica en Déjà Vu

Track listing

1- Carry On
2- Teach Your Children
3- Almost Cut My Hear
4- Helpless
5- Woodstock
6- Déjà Vu
7- Our House
8- 4+20
9- Country Girl
10- Everybody I Love You

lunes, enero 03, 2011

El aparatoto de Lumiere - EL DISCURSO DEL REY (THE KING´S SPEECH)




**** y 1/2


En medio de la mediocre oferta navideña se encuentra un oasis de gran cine, el de esta excepcional producción histórica británica que recoge con mimo y cuidado la no muy conocida crónica de los diez años anteriores del rey Jorge VI (1895-1952) de Inglaterra antes de su llegada al trono en 1936, años en donde el entonces Duque de York, hijo y hermano de rey, tuvo que luchar sin cuartel contra su tartamudez y sus problemas de habla. Esta película es pues una historia de superación personal, un relato en donde un personaje poderoso tiene que superar un traumático defecto para poder ejercer correctamente su cometido, que en un monarca no es otro que el representar testimonialmente a su país, y en algún momento dado, “guiarle” y servirle de aglutinante, como cuando se declaró la II Guerra Mundial. El rey Jorge, padre de la actual reina británica Isabel II, aparece en esta película dirigida con clase por el prometedor Tom Hooper, como una persona que totalmente acomplejada por su defecto del habla, se ve incapaz de cumplir los designios y exigencias de la familia real inglesa aún no siendo el heredero directo al trono. Abrumado por el carácter de su padre el viejo Jorge V y marcado con la compleja relación con su hermano el Príncipe de Gales y posterior rey Eduardo VIII, el Duque de York/Rey Jorge VI de este film aparece como un ser cuya principal obsesión es poder superar sus limitaciones para servir a su país y alcanzar todas las expectativas que se depositan en él, aunque ante su problema por un momento tuvo la convicción de que lo mejor era no ser nunca monarca, destino del que trato de huir aunque internamente sabía -sobre todo debido al carácter y circunstancias de su hermano, que abdicó en su favor-  que algún día llegaría a serlo. Colin Firth encarna a la perfección a tan complejo personaje en la que es tal vez la mejor interpretación de su carrera; gran parte de la grandeza de este filme se debe a su excepcional trabajo.       

La película transcurre en su mayor parte durante cuatro años (1935 y 1939), con breves prólogos en los años 20 y es en realidad una película sobre la relación de dos personajes: Bertie, el rey George y el hombre que ayudo a curar su tartamudez, el logopeda aficionado Lionel Logue (interpretado por Geoffrey Rush), un actor australiano de poca monta que se ganaba la vida ayudando a la gente a superar sus problemas del habla. Lo que al principio fue una relación tensa entre un arrogante altivo (solo en apariencia) miembro de la realeza inglesa y un excéntrico y un tanto bocazas personaje (aunque de gran honestidad) termino por convertirse en una hermosa amistad gracias al proceso de “humanización” que experimentó el Rey Jorge y que en esta película aparece maravillosamente reflejado. Se demuestra como una aparentemente pequeña y sencilla historia puede ser en realidad todo un complejo y matizado relato con todo tipo de sugerencias y con multitud de registros que van desde el gran drama hasta la comedia cotidiana pasando por la didáctica crónica histórica y llevando a cabo ese tan británico y siempre efectivo ejercicio de estilo que es el combinar y entrecruzar la vida de personajes de extracciones sociales altas (en esta película no pueden ser más altas) con la de las clases populares. Una dirección más que eficaz, un estilo narrativo claro y conciso y un guión muy sólido ayudan a convertir a esta película en una pequeña obra maestra que suena con fuerza para competir en los Oscar. También hay que destacar una muy cuidada ambientación de los años 30 y un reparto excepcional dotado de rostros muy conocidos de la interpretación británica: Helena Bonham Carter (Isabel, la esposa de Jorge y  futura Reina Madre), Michael Gambon (Rey Jorge V), Timothy Spall (Winston Churchill), Derek Jacobi (Arzobispo de Westminster), Anthony Andrews (Stanley Baldwin), sin olvidar al australiano Guy Pearce y su convincente recreación del playboy rey Eduardo, un personaje clave para entender el carácter de Jorge. Hay momentos de gran fuerza emotiva y de cine con mayúsculas, aunque también es verdad le que falta algo de fuerza al conjunto para ser una total y absoluta obra maestra. Una opción muy recomendable para empezar el año cinematográfico  

domingo, enero 02, 2011

YA ESTAMOS EN EL ...

 
2011


Y este es el primer post del año...!

jueves, diciembre 30, 2010

El aparatito de Lumiere - BRUC: EL DESAFÍO




**


Podía haber dado más de sí esta nueva visión del casi legendario episodio histórico de “el tambor del Bruc” (o Bruch), un hecho que tuvo lugar en la guerra de la independencia de España contra Francia, concretamente en 1808 y en e el cual se cuenta que en la segunda batalla del Bruch, cerca de las montañas de Montserrat, en Catalunya, un pastorcillo repicó su tambor y su sonido se multiplicó por efecto del eco de las montañas, provocando la huida del ejército francés ante la creencia que se encontraban ante un numerosísimo ejército con miles de tambores. No es muy fiable esta leyenda pero fue explotada hasta la saciedad como ejemplo de heroicidad patriótica durante el franquismo, al tiempo que la propia batalla del Bruch acabó con el mito de la imbatibilidad del ejército napoleónico. Sin ser la primera vez que este hecho se lleva al cine, la cosa estaba en ver como se planteaba esta revisión contemporánea del hecho, con una premisa que de primeras suscita curiosidad, como es la de hacer una película de acción con clichés mas propios del siglo XX o XXI y cierto tono más hollywoodiense que español. Pues bien, este experimento llevado a cabo por Daniel Beinmayor (Paintball), no se puede calificar como feliz, sino más bien de un inofensivo estrambote que parece una revisión decimonónica, casi steampunk, de la saga John Rambo a mayor gloria de un actor en pleno crecimiento interpretativo (pero aún muy irregular) como es Juan José Ballesta, y en donde el rigor histórico se pierde en un vestuario poco posible para la época, caracterizaciones propias de cómic de aventuras y varios anacronismos de libro, como el de unas cruces rojas en los uniformes de los médicos de campaña 

En realidad, la película no cuenta el conocido episodio del tambor en Montserrat, sino acontecimientos que vinieron después y que tiene como protagonista al héroe del Bruc, interpretado por Ballesta (se cree que se llamaba en realidad Isidro Llusá, pero este dato aún se desconoce a ciencia cierta). Es la crónica de la persecución implacable a la que   se ve sometido por porte  de un ejército francés que humillado, busca venganza poniendo precio a la cabeza del joven (tradicionalmente, siempre se ha dicho que el tamborilero del Bruc era un niño…). Con momentos que remiten al cine de policial de persecuciones y a la aventura barata, la película no llega a convencer y ni tan siquiera es generosa en su ritmo. Hay algunas escenas muy bien rodadas, como los flashbacks donde aparece al famosa batalla del Bruch con los franceses de retirada, y el bello paisaje escarpado de las montañas de Montserrat esta muy bien captado, pero la película no esfuerza por se algo más que una anécdota y el espectador termina por pensar que le han dado gato por liebre. El reparto internacional, en el cual se encuentra un convincente Vincent Pérez como el pérfido militar francés que lleva a cabo la persecución contra nuestro héroe, se limita a cumplir con personajes que más bien parecen sacados de un tebeo o de una película de acción barata. Puede que resulte original el dar un tono contemporáneo a esta historia- inventada en esta película ya que no se sabe casi nada del personaje del pastor catalán metido a tambor- pero lamentablemente el resultado ha sido deficiente. Vistosa y entretenida a veces, pero totalmente vacía. Eso si, su director esta rodando ahora en EEUU, igual allí se le agradece más un trabajo como director de encargo.       

lunes, diciembre 27, 2010

Mis 50 discos que te cagas (15): VAN MORRISON – MOONDANCE (1970)


Aunque Astral Weeks (1968) es sin duda el mejor LP de Van Morrison, el disco más popular, exitoso, entrañable y tal vez influyente del león de Belfast es su tercer álbum Moondance. Si el anterior disco fue un feliz experimento folkie-blues-jazzístico que poca relación guardaría con la obra posterior de Morrison, Moondance es un bosquejo espontáneo pero sublime del Van Morrison de la primera mitad de los 70, el Morrison más inocente, rural, alegre, folkie y romántico que uno puede encontrarse en su extensísima discografía. Con él mismo ejerciendo por primera vez de productor (aunque bajo al tutela del artífice del sonido de Astral Weeks, Lewis Merenstein), Moondance  recoge diez temas que por si solos constituyen un perfecto y atractivo cancionero que va desde el R&B al folk pasando por el soul blanqueado y el jazz pero todo ello presentado de una manera mucho más accesible y comercial que en el LP anterior. Fue el primer gran éxito de Van Morrison en cuanto a LPs y a partir de ese momento el norirlandés afincado en Nueva York se convirtió en un nombre de referencia en la música popular, status que cuarenta años después sigue manteniendo       

Rodeado de músicos competentes, este baile lunar es una joya repleta de paisajes musicales y vocales entrañables, con un Van Morrison con unas cualidades canoras aumentadas y mejoradas respecto al disco anterior que son las que engrandecen sin lugar a dudas a Moondance. Aquí se encuentran algunos de los temas más populares de Van, caso de la pieza que da título al álbum y de And It Stoned Me, auténticos standards de la música del siglo XX. El primero es un sugerente e intenso tema en clave jazzística semi bailable con instrumentos tan poco usuales en el género como la flauta y la guitarra acústica, una canción inmortal en el repertorio de Van Morrison con belleza intimista, nocturna y de pub más que de club;  And It Stoned Me por su parte es un soulístico paisaje nostálgico de la infancia espectacular y afectadamente interpretado. Tras este esclarecedor prólogo, es fácil adivinar que todo el disco fluctúa entre lo delicado y lo vital, esto último en ocasiones de manera arrebatada y pasional. Dentro del capítulo intimista se encuentra la caricia melódica jazzy de Crazy Love, con emocionantes y dramatizadas inflexiones vocales de Van, o la intensa Into The Mystic, inspiración folk con envolvente aire poético, tal vez el tema que más se aproxima al espíritu de Astral Weeks, sin olvidar el regusto bluesístico decadente de Brand New Day. Los temas mas rápidos pueden combinar el poderío R&B con el glamouroso sonido de una sección de metal en un auténtico torrente rítmico de regusto algo gospel (Come Running), o ser una pegadiza tonada rural de sofisticación negroide (Glad Tidings), e incluso un reel de folk céltico imbuido de R&B (Everyone)    

Caravan es otro de los highlights del LP, una historia de nómadas gitanos en clave de medio tiempo intimista pero con ritmos bien marcados, arreglos de metal poderosos y una garganta que emociona. La mezcla se agita aún más con  These Dreams of You, que pese a su estructura bluesera hay sitio para New Orleans y el prácticamente omnipresente en todo el álbum sonido flokie. No cabía duda que Van Morrison se había sofisticado al máximo y había creado una nueva forma de ver el jazz, mucho mas asequible y cercana al pop y a la música popular negra (el soul, principalmente) que los experimentos de los grupos de rock progresivo con este tipo de música. Y además había contribuido a meter de lleno el folk irlandés en el mundo del rock y, lo que era mas importante, había creado un lenguaje musical propio que le acompañará durante muchos años, por no hablar del poder de atracción incluso hoy en día de sus emocionantes, cercanas y encantadoras letras. Moondance es un álbum que sigue entusiasmando y resulta especialmente adecuado en reuniones de pubs, momentos íntimos, y, a ser posible, a altas horas de la noche en cualquier contexto donde se trate de sentir, extender y compartir un sentimiento de felicidad. Si no lo has oído nunca, óyelo, merece más que la pena. 
 

FICHA TÉCNICA

Géneros: Folk Rock, Rhythm & Blues, Jazz Rock, Blue Eyed Soul
Publicación: febrero 1970
Sello original: Warner
Producción: Van Morrison (Lewis Merenstein prod. ejecutivo)
Duración: 38:14
Músicos:
Van Morrison: voz, guitarra, pandereta, harmónica
Jack Schroer: saxo alto y soprano.
Colin Tilton: flauta, saxo tenor.
Jeff Labes: órgano, piano, clavinet
John Klingberg: bajo
John Platania: guitarra
Gary Malleber: batería, vibráfono
Guy Masson: conga
Emily Houston, Judy Clay, Jackie Verdell: coros


Track listing

1- And It Stoned Me
2- Moondance
3- Crazy Love
4- Caravan
5- Into the Mystic
6- Come Running
7- These Dreams of You
8- Brand New Day
9- Everyone
10- Glad Tidings

viernes, diciembre 24, 2010

RAYOS C EN LA OSCURIDAD OS DESEA....

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2011!


Y QUE LOS RAYOS C SIGAN BRILLANDO ALLÁ DONDE VAYAIS 

martes, diciembre 21, 2010

El aparatito de Lumiere - BALADA TRISTE DE TROMPETA



****


La obra maestra de Alex de la Iglesia.18 años después de su debut en el largometraje con Acción Mutante, el presidente de la Academia del Cine Español firma su filme más redondo y espectacular, un siniestro, cruel y surrealista drama mediante el cual se trata de hacer una caricatura critica tan despiadada como gruesa de la historia reciente de España y del carácter ibérico. La metáfora elegida, el mundo del circo y más concretamente, los payasos. Porque al cineasta bilbaino, según confesión propia,  desde pequeño siempre le ha aterrado los payasos y esto unido al hecho de que estos personajes tiene un potencial dramático y simbólico inconmensurable desde infinitas vertientes, y el que España siempre ha sido un país en donde la cultura payasil, entendida como se quiera, siempre ha triunfado, pues hacía indispensable la figura del clown para confeccionar esta especie de cartoon de carne y hueso, este espectáculo granguiñolesco de venganza, violencia, sadismo, odio, celos e irracionalidad que conjuga elementos de comedia negra con drama desde las tripas, mucha mala uva y ausencia total de mensaje positivo. Un cruel y acidísimo retrato de la condición humana que no reconforta en absoluto y que viene a decir que el hombre es un animal cruel y vengativo en todas sus facetas, incluso para provocar la risa es necesario el salvajismo.

Esta película es la más cara de las rodadas por de la Iglesia, pero aunque si bien es cierto que se apuesta por el espectáculo y la acción no es menos cierto que Balada triste de trompeta es en realidad un drama estructurado de una forma abrumadoramente simple en su planteamiento, nudo y desenlace pero con una enormidad de matices sorprendente en cuanto una historia de dos payasos de circo que se disputan el amor de una mujer, una bella equilibrista, se interconecta en momentos dados con el feroz retrato de la España tardofranquista (casi toda la acción del filme se sitúa en 1973) mostrado con todo tipo de recursos metafóricos y reescribiendo de manera esperpéntica episodios históricos de la época. De la Iglesia presenta con la tragicómica historia de enfrentamiento entre Javier el payaso listo (Carlos Areces) y Sergio el payaso tonto (Antonio de la Torre) a un país convertido en un patético guiñapo por culpa de la dictadura franquista, un ridículo y absurdo circo lleno de personajes esperpénticos pero que se han hecho fuertes con el uso indiscriminado del odio, la irracionalidad, y sobre todo, la fuerza bruta, el arma de los cobardes. La película se abre con un muy logrado prólogo ambientado en la guerra civil en donde asistimos al origen de las tribulaciones del personaje de Javier, marcado por el encarcelamiento de su padre (Santiago Segura) un payaso que no duda en unirse al ejército republicano en mitad de una actuación y dejar escapar su instinto más salvaje en una brutal carnicería contra los nacionales, motivo por el cual es detenido por los fascistas. Ya a principios de los 70, Javier adulto, también payaso como su progenitor se encontrará ante el mismo dilema de su padre: como hacer reír (o no hacer reír, siendo el “payaso triste”) viendo todo lo que hay delante de sus narices, empezando por su compañero Sergio, sádico y  psicópata, que no duda en maltratar y vejar a su mujer y amor prohibido de Javier, Natalia (Carolina Bang) 

La película, con una muy enorme carga de adrenalina- especialmente en la segunda parte- apuesta por la acción y el cine espectáculo para reforzar su elemento caricaturesco y absurdo cercano a veces al cómic o los dibujos animados, además de con el recurso del gag de comedia absurda con momentos bastante cómico-patéticos.  El tono muchas veces oscuro se asemeja al del cine de terror especialmente cuando los dos protagonistas se transforman literal y físicamente (ya lo eran moralmente) en horribles monstruos sádicos con sed de sangre y venganza.  La ambientación de los setenta es más manierista que otra cosa pero esta muy lograda y se antoja creíble. Las interpretaciones son más que de recibo, con un Antonio de la Torre (Gordos, Azuloscurocasinegro) inconmensurable como siniestro payaso  psicópata y un Carlos Areces que puede tener su nominación al Goya como actor revelación, y eso que yo no estaba convencido de la idoneidad de este dibujante metido a actor en un papel protagonista y con un personaje tan complejo como el de un hombre que evoluciona desde lo tristemente anodino hasta el mal absoluto. La película tiene un largo reparto en donde se encuentran Manuel Tafallé, Manuel Tejada, Sancho Gracia, Alejandro Tejerías, Terele Pavez, Paco Sagarzazu, Enrique Villén, Fernado Guillén Cuervo, Fran Perea… y la también prometedora (y bella) Carolina Bang. De la Iglesia se marca algunas de las mejores escenas de toda sus carrera, como el espectacular final en la cruz del valle de los caídos o la recreación (la segunda en la historia del cine) del atentado contra Carrero Blanco- trufado de surrealismo y absurdo-  y demuestra ser un director con multitud de registros. La violencia en esta película, se advierte, es extrema y por ello puede que este filme no sea plato para todos los gustos, con mutilaciones, patadas, sangre, maltrato a mujeres y disparos por un tubo. Una película original, emocionante y sugestiva que disecciona lo más oscuro del alma humana y una época muy oscura de la historia de España de le mejor manera posible: contando una gran historia.     

domingo, diciembre 19, 2010

EL EXTRAÑO CASO DE WILL MORE



 
Responsable de una de las mejores interpretaciones de la historia del cine español, la que hizo en el mítico filme de culto Arrebato (1979) de Iván Zulueta, muy poco se supo entonces, se supo después e incluso se sabe ahora sobre el actor que respondía al nombre artístico de Will More. Muso efímero de Zulueta y el primer Almodóvar y con una filmografía reducida a tres escasos largometrajes y algunos cortos, Will More, personaje eso sí identificado entre los círculos de la movida madrileña de los principios de los 80, desapareció casi sin dejar rastro a principios de los 90 y solo hasta hace muy poco se ha vuelto a saber de él. La sociedad internetizada de la información global ha sacado a al luz nuevos e interesantes datos biográficos sobre este enigmático y fascinante personaje, tan arrebatador, encantador y oscuro como el Pedro que interpretaba en la obra maestra zuletiana. Actor, mito, enigma, icono de la modernidad española de principios de los 80, este es el extraño caso de Will More    


El chico moreno y delgado

En 1979 cuando Iván Zulueta comenzó en Madrid el rodaje de Arrebato (para más información sobre la película, ver en este blog el post Al borde del Arrebato) apareció por allí un joven moreno, enjuto y pálido pero atractivo, que al parecer iba a interpretar uno de los papeles más importantes de la película, el de Pedro, el enigmático amigo del protagonista, el director de cine José Sirgado (Eusebio Poncela); Pedro era un personaje verdaderamente inquietante y original, un joven de mentalidad infantil adicto a filmar con una cámara de cine súper 8 y que deseaba filmarlo todo, todo y todo. Era un adicto al cine, al celuloide (y también a la heroína), adicción que le generara una total dependencia que desembocará en le hecho de que la cámara llegue  incluso a alimentarse de él, literalmente a vampirizarle. Aquel joven actor tenía un supuesto nombre artístico de inspiración anglosajona,  Will More, pero nadie sabía como se llamaba en realidad, ni el mismo Iván Zulueta, director de la película y descubridor del actor. Una de las actrices de Arrebato, Marta Fernández Muro decía sobre “wilmor” (al parecer era así llamado por amigos y conocidos, juntando los falsos nombre de pila y apellido) que “nadie sabía de donde había salido”, ni entre actores ni entre técnicos ni entre productores. Solo su buen amigo Iván Zulueta parecía conocer el origen completo de un actor que se mostró como más que  talentoso, pero el realizador donostiarra se guardó da aportar mucha información tanto a su equipo como a prensa a buen seguro y se llevó a la tumba (falleció en 2009) muchas cosas que sabía sobre Will More, al que conoció a principios de los 70. Tras el plató, Will More pronto se mostró como un joven carismático, simpático, locuaz y buen compañero además de un gran profesional como actor, pero tras el rodaje del filme y algún acto promocional la mayor parte de  sus compañeros de reparto le perdieron la pista     



Según las notas de producción de Arrebato, Will More nació en Madrid el 27 diciembre 1949 (en 1979 aparentaba menos edad de los casi 30 años que tenía) y estuvo estudiando interpretación en EEUU donde ejerció como modelo, para después volver a Madrid donde al parecer se ganó la vida con el modelaje durante gran parte de la década de los 70. Zulueta contó con él por primera vez en el cortometraje  Mi ego esta en babia, en 1975 y posteriormente intervendría en otros tres más del iconoclasta y desgraciadamente toxicómano director guipuzcoano, Aquarium (1975), Complementos (1976) y Fiesta (1976). Hasta Arrebato, su primer largometraje, Will More no intervino en ningún otro trabajo cinematográfico firmado por un director que no fuese Zulueta. No cabía duda que Iván había encontrado en Will More su muso. En las notas de producción y la ficha promocional de Arrebato, el propio Zulueta no cita en ningún momento el verdadero nombre del actor, ¿lo sabía en aquella época? Es muy probable que el propio Will More no deseaba que nadie supiese su verdadero nombre y lo cierto es que lo ha conseguido hasta hace bien poco. Un dato que se ha sabido recientemente es que More pudo haber intervenido en una serie norteamericana en 1972 coincidiendo con su estancia en EEUU, The Fenn Street Gang, si es que  no hubiese habido un actor con ese mismo nombre aquel año.  


El enigma Willmore

La interpretación de Will More en Arrebato es sencillamente antológica. En un papel tan complejo como el de un joven con dos caras (una inocente e infantil otra afectada, pedante y filosófica) obsesionado con algo tan peculiar como el cine y la filmación, Will lo dio todo y compuso un personaje absolutamente fascinante e inolvidable. Pedro, auténtico yonki del cine y enigmático ser de maniático y a veces oscuro comportamiento, en realidad no difería mucho de la propia imagen de Will More, todo un enigma para quienes lo conocían ¿Cómo se llamaba en realidad?, ¿Quién era su familia?, ¿Por qué trabajaba tan poco en la interpretación, siendo precisamente un grana actor?. De hecho, desde Arrebato hasta su siguiente largometraje Entre Tinieblas (1983) de Pedro Almodóvar, Will More no realizó ningún otro filme, pero vivió en aquellos años su época de mayor popularidad, aunque dicha fama estaba prácticamente solo circunscrita a la ciudad de Madrid y al mundo de la mítica Movida madrileña, en el cual Will se convirtió en un personaje fundamental dentro de las noches, si bien ya desde finales de los 70 y antes de Arrebato, según se dice, ya se dejaba ver por locales como el Pentagrama. De su más o menos habitual presencia en la Movida surgieron todo tipo de leyendas cuando a principios de los 90 More desapareció de la villa y corte como por arte de magia y el creciente culto a Arrebato dio lugar a una febril obsesión entre los amantes del cine y de las modernidades audiovisuales por todo el mundo de Zulueta y sus satélites; ese fue el momento en el cual Will More pasó a convertirse en un personaje mítico en algunos círculos cinematográficos, culturales y periodísticos. 
W.More con Iván Zulueta
En Entre Tinieblas, Will More, (que se acreditó como Willmore, como en alguno de sus cortos) interpretó un papel secundario que no le permitió lucirse como el buen actor que era y ni mucho menos llegar a los niveles excelsos de Arrebato. Aunque no se sabe mucho sobre la vida del actor a principios de los 80, es seguro que durante al menos una vez en algún momento entre 1978 y 1983, Will More estuviese enganchado a la droga, concretamente la heroína. Su amigo Iván Zulueta fue heroinómano durante gran parte de los 80 y en Arrebato la droga cumple un papel fundamental, hasta el punto que Eusebio Poncela, cuyo personaje era levemente toxicómano, llega a inyectarse realmente en el rodaje de las escenas del filme. Poncela y la principal intérprete femenina de Arrebato, Cecilia Roth, coqueteaban con la heroína en aquellos años, junto con otros muchos personajes destacados de la Movida (músicos, artistas, escritores) en una época en la droga había penetrado con fuerza en varias capas de la juventud española. Es fácil imaginarse al escuálido pero elegante  Will More, vestido de negro y con gafas de sol buscando una dosis en algún garito de las noches madrileñas en donde los jóvenes gatos de la villa y corte que por el día tenían diferentes colores (muchachos y muchachas de barrios obreros, hijitos de papá, universitarios intelectualoides, adolescentes atribulados, músicos punkis, modernillos nuevaoleros y algún joven escritor neorimbaudiano) por la noche se tornaban todos pardos.  Sea como fuere y no se sabe si a  causa de la droga, por desidia, por falta de fortuna, de un agente artístico como dios manda o por lo que fuese, Will More solo protagonizaría hasta 1990 tres cortometrajes y un pequeño papel en un largo: Una Reina (1984) de Bruna Calderón, Patas en la Cabeza (1985) primer corto  de un joven y desconocido Julio Medem, Por los viejos tiempos (1990) de Miguel Ángel Toledo, y un pequeño papel en el largometraje Continental (1990), de Xavier Villaverde. Resulta también significativo el parón de cinco años entre Patas en la Cabeza y la película siguiente, como también es curiosa al presencia de la hoy olvidada modelo y actriz Cyra Toledo en Una Reina y Por los viejos tiempos. ¿Estaba viviendo Will una no publicitada relación con Cyra Toledo a finales de los 80? (nótese que los dos cortometrajes son de directores diferentes) No hay respuesta a esta pregunta. Hay que destacar en esta última corto-filmografía su interpretación en Patas en la Cabeza, cortometraje estructurado en torno a una conversación en donde el personaje de More lanza una rápida y nerviosa verborrea que en cierto modo recuerda a la del personaje de Pedro. Julio Medem siempre ha admirado el filme Arrebato y el trabajo de Will More y no dudó en contactar con cada vez más semirrecluido actor para su primer trabajo profesional. Después de 1990, pasaron algunos años hasta que a finales de los 90 Will More se dejara ver de nuevo, como mas tarde relataremos.         


Joaquín Vs. Will More

Durante varios años se ignoró por completo el verdadero nombre de Will More, pero desde finales de los 90 (coincidiendo con la nueva desaparición del intérprete tras un breve regreso a Madrid)  comenzó a circular un bulo en círculos periodísticos que daba auténtico nombre a Will More, del que siempre se sospechó (mejor dicho, se tenía la certeza) de que se trataba de un niño bien de buena familia, uno de esos muchos pijos rebeldes de la España transicional pre Movida que se rebelaron contra su semi aristocrático origen y contra los valores carcas de sus enmohecidos mayores, que no pocas veces repudiaron de sus vástagos cuando estos se hicieron rockeros, artistas, “titiriteros”  o se cambiaban de sexo o se hacían drogatas. Aquel supuesto nombre se confirmó hace ya algunos años y ya se sabe que el verdadero nombre de Will More es el pomposo y casi nobiliario Joaquín Alonso Colmenares-Navascúes García Loygorri de los Ríos. Lógicamente, era recomendable acortar el nombre. Este dato, a tenor de las fuentes consultadas, es muy posible que fuese conocido por varios camaradas de juergas en las noches madrileñas (Zulueta y Almodóvar entre ellos) y por periodistas especializados en cine y en cultura juvenil, pero no se hizo público hasta la década de los 2000 y que se sepa nunca ha sido conformado ni desmentido  por el propio actor. La prensa e internet en los últimos años también han arrojado datos muy interesante sobre la vida de Joaquín Colmenares-Navascúes/Will More. Su familia procedía de Donostia- San Sebastián y era de las más ricas de la capital guipuzcoana, especialmente por parte de la madre, de los García Loygorri de los Ríos. No parece muy claro, no obstante, que por parte de padre (Colmenares-Navascúes) el origen sea también donostiarra. Sea como fuere, a finales de los 40 estaban residiendo en Madrid, donde nació Joaquín Alonso y su hermana María del Carmen. La madre del clan, Mari Carmen, falleció a los 45 años de edad. En los 70, los jóvenes Joaquín y Carmen  (nacida a principios de los 50) empezaron a frecuentar los ambientes del nuevo Madrid de la tardotransición en el último tercio de los 70 y se hicieron muy populares, si bien no se ha sabido con certeza  hasta hace poco que la tal Carmen, una bella joven muy conocida en el Madrid joven de aquellos años, era hermana de Will More, que por su cuenta era ya toda una celebridad especialmente después de Arrebato. Ambos cayeron en las redes de la heroína y se cuenta además que Carmen, chica guapísima y según Alaska, que la llegó a conocer, alta y blanca como su hermano y con “unos tacones de impresión” fue novia a principios de los 80 de Antonio Vega, e incluso se dice que fue ella quien le inspiró la mítica canción Chica de Ayer.  Pero también se dice (Alaska entre otras personas lo afirma) que fue Carmen quien inició a Antonio en la heroína. Al igual que su hermano, Carmen Colmenares desapareció de Madrid, más o menos hacia 1984. El  hecho de que Carmen, que llegó a ser toda una musa de la noche madrileña, fuese bisexual (tuvo una rollito con una joven Alaska cuando esta andaba experimentando) esta conectado con la sospecha perenne de que Will More también anduvo probando de todo un poco, al igual que su personaje en Arrebato.         


 A finales de los 90 se produjo una breve reaparición de Will More con motivo de un reportaje documental televisivo sobre Arrebato en el cual se entrevistaba a los diferentes actores, productores y técnicos del filme de culto del cine español por antonomasia, Will More entre ellos. Un casi cincuentón Will More mostraba un aspecto algo más escuálido y el pelo algo encanecido, pero seguía manteniendo casi casi el poder de atracción del Pedro de Arrebato, su característico verbo fácil y su trato afable, en nada un inasequible divo recluido. Aunque no se llegó a saber nunca a ciencia cierta, Will More al parecer llevaba algunos años viviendo en algún país de Sudamérica. Después, nueva desaparición, ninguna noticia sobre él en varios años  y de nuevo todo tipo de hipótesis sobre su paradero y destino, hasta que en 2008 vuelve a dar señales de vida.    


Buscando a Pedro

En la década de 2000, con la revalorización de Arrebato, y el culto creciente hacia esta película, la figura de Will More comienza a ser también objeto de culto ferviente, no solo por su alucinante interpretación en el filme, sino por que la existencia de escasísimos datos biográficos sobre su persona y la ausencia de noticias sobre sus paradero le estaban convirtiendo en un personaje pseudomitológico y maldito, un bello enigma cuya resolución era todo un reto y el trazar hipótesis (por infundadas que fuesen) todo un placer mitómano (¿había sido atrapado por el celuloide, como su personaje en Arrebato?).  Así, en 2008, en algunos foros cinéfilos de Internet surgió la pregunta de que había sido de Will More y pronto aparecieron respuestas (bulos) de todo tipo: que si padecía el SIDA y había estado recluido en una residencia en Madrid (había incluso quien lo había visto en una de esas instituciones), si residía retirado y lastrado físicamente por las drogas en la capital de España (había quien hablaba con él “a menudo”), si había muerto, si vivía en Sudamérica. Muchas personas afirmaban que residía en Miami desde años atrás y lo cierto es que un 14 de septiembre de 2008, en un foro donde los usuarios se preguntaban por su destino (muchos dando por hacho que había fallecido), el propio Will More intervino de su puño y letra con estas palabras: Hola muchas gracias por recordarme. Aquí estoy yo vivito y colendo en mi casa de Miami Beach. Disfrutando de la vida. Will More. Era el verdadero Will More, estaba vivo.
 
 Will More en 2010

En Marzo de 2010 se produjo un hecho histórico, la reaparición física de Will More después de muchísimos años. El actor fantasma, el muso de la movida, el intérprete oscuro maldito del cine español, iba a concurrir en Madrid a una conferencia con motivo del 30 aniversario de Arrebato y en la que se iba a homenajear al recientemente fallecido Iván Zulueta en la Academia del Cine Español, junto con el productor del filme, Augusto M. Torres, y algunos intérpretes del mismo como Eusebio Poncela, Helena Fernán Gomez y el crítico Antonio Gasset. Will More, de 60 años, con el pelo blanco, bigote, tan delgado como siempre y lógicamente más avejentado, conservaba según los asistentes a la charla, su voz profunda y su decadente elegancia. Habló de sus primeros cortos con Iván Zulueta y de su amistad con el recordado cineasta guipuzcoano, con quien, según desveló, realizó viajes a Formentera, y a varias ciudades europeas además de Marruecos, donde ambos terminaron en la cárcel. Will More había llegado a Madrid procedente de Miami y allí volvió días después. Quienes le vieron  en ese acto han tenido la  suerte de por fin ver a Will More como un ser de carne y hueso, algo que muy poca gente, incluso hace 25 años, pudo hacer.

El mundo de internet ya ha desvelado mucho del enigma Will More, aunque aún quedan preguntas sin respuesta, como de que ha estado viviendo los últimos 20 años (a tenor de sus propias palabras, ya no trabaja en nada) y por que se prodigó tan poco en su carrera interpretativa. ¿La droga? ¿Otros problemas aún desconocidos? Sea lo que fuese, ya es una cosa pasada.  Lo que importa ahora es que Will More una vez nos dejó un trabajo exquisito como fue su Pedro de Arrebato  y nos sentimos al borde del arrebato total. Una estrella fugaz, una supernova entre Venus y Plutón que explotó para siempre, un extraño caso en la historia de la cultura española hermosamente oscuro.

lunes, diciembre 13, 2010

El aparatito de Lumiere - BIUTIFUL


****

La más que merecida Palma de Oro al mejor actor en el festival de Cannes obtenida por Javier Bardem es sin duda el mejor reclamo para la nueva película del mexicano internacional Alejandro González Iñarritu, el responsable de obras maestras de los 2000 como Amores Perros, 21 gramos o Babel  y maestro en un tipo de cine crudo, realista, directo, áspero y con un componente dramático universal que aplica con el mismo cosmopolita y sabio rasero a diferentes contextos, países y situaciones en una filmografía que comenzó en su México natal, continúo en EEUU y que ahora se asoma al cine español, aunque en coproducción con el país azteca.  Biutiful no alcanza a su obra maestra, 21 gramos, ni tampoco tiene las aristas de Babel (un filme de factura algo más comercial) o Amores Perros, tal vez por que ya no tiene junto a él al lúcido coguionista Guillermo Arriaga, pero no cabe duda que se trata de un excelente filme magistralmente dirigido y en el que Javier Bardem consigue tal vez la mejor interpretación de su carrera.

Biutiful tiene como escenario la ciudad de Barcelona y dentro de ella el submundo de los inmigrantes ilegales, principalmente africanos y asiáticos, quienes viven constantemente al límite y sin ninguna certeza sobre su futuro. Pero la situación de muchos “autóctonos” de las zonas suburbiales barcelonesas, no es mucho mejor, como lo demuestra el personaje central Uxbal, quien divorciado de mala manera de una argentina con problemas mentales (Maricel Alvarez) y con dos hijos menores a su cargo, trata de subsistir en un modestísimo apartamento gracias a los turbios negocios con la inmigración ilegal que lleva conjuntamente con su hermano (Eduard Fernández) y a pesar que le ocasionan más problemas que otra cosa. Un cáncer terminal le acecha y entonces surge una nueva angustia, esta más intensa, enigmática e irracional,  pero ¿Estaba ya presente la muerte antes en la vida de Uxbal?, ¿es mejor escoger la muerte que seguir en un mundo que para él es pero incluso que esta?

La película combina varios tipos de drama: el drama social, el drama psicológico y el drama más o menos metafísico, con un tono shakespeariano y una atmósfera entre naturalista y de pesadilla que verdaderamente consigue un efecto bastante inquietante para el espectador. Hay momentos que parecen sacados del western (la persecución de los inmigrantes africanos, todo un prodigio de dirección y montaje), el cine negro (los oscuros trapicheos de todo tipo, en especial los de Uxbal y el munipa corrupto) o del cine fantástico en alguna extraña escena de regusto onírico o/y poético. La recreación de la sordidez en todos sus matices (social, de vivienda, personal) esta conseguida con un realismo verdaderamente atroz y por ello el filme es bastante incómodo de ver, más que otros trabajos de Iñárritu. Y el mensaje, como en otras de sus películas, vuelve a ser poco esperanzador: colectivos abocados a la nada, la imposibilidad total de cumplir los sueños, y la insuficiencia e hipocresía de la supuesta sociedad occidental de bienestar. Otros muchos más matices se dan cita en esta película, en donde se viene a decir que la muerte, en ciertas situaciones, al final es lo preferible y que la vida, en dichos contextos, es algo más que un infierno. Biutiful es un filme de recomendable visión pese a su aparente pesimismo (que al final no resulta ser tal) ya que hace pensar sobre lo malita que esta la cosa en nuestra sociedad y todo el trecho que queda para superar todas sus deficiencias, pero también es un buenísimo espectáculo cinematográfico que por ahora es de lo mejor que se puede ver en las pantallas en estas fechas prenavideñas