miércoles, junio 27, 2018

HEREDITARY



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Es el comentario cinéfilo de las últimas semanas: Hereditary es posiblemente el mejor filme de terror en varios años. Personalmente, se suscribe esa opinión, aunque el panorama actual del cine de horror por mucho que digan no sea como para tirar cohetes casi siempre repitiendo el mismo esquema de sustos fáciles e imágenes efectistas. Poco o nada de esto sin embargo ocurra en la ópera prima del joven Ari Aster, que además de postularse como un director para tener en cuenta en el futuro, ha sido capaz de firmar una magistral obra de terror centrada en el elemento sobrenatural psicológico con un curioso y oportuno trasfondo de crudo drama familiar que ofrece memorables momentos más allá de lo fantástico o terrorífico. La yuxtaposición argumental entre un identificable drama de la vida real y un relato paranormal e irreal altamente inquietante es la principal virtud de este filme y una baza que se juega espectacularmente logrando que el espectador se sienta abrumado entre las dos vertientes y sea partícipe de los sentimientos de angustia a todos los niveles de sus protagonistas. Las referencias expresas y confesas por el director son, entre otras, obras maestras del terror como La Semilla del Diablo o Carrie además de dramas como Gente Corriente, pero también se perciben elementos de clásicos como El Exorcista o Pesadilla en Elm Street, aunque el propósito de esta película sea muy diferente al de estas últimas.    

 La historia empieza con el fallecimiento de una anciana viuda, Ellen, que pasó enferma sus últimos días junto con su hija Annie (Toni Collette), una artista abricante de casas en miniatura y dioramas, su yerno Steve (Gabriel Byrne) y sus nietos  Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Saphiro), de 16 y 13 años. Su demencia y extraño comportamiento previo a su muerte parece haber afectado a su familia, especialmente a Annie que además vivió desde su infancia una tortuosa e inquietante situación familiar. Annie, que además padece de sonambulismo, comienza a percibir la presencia de su difunta made en casa y advierte como el comportamiento de sus hijos, especialmente el de la pequeña Charlie, se va tornando cada vez más extraño. Así, viendo todo con los ojos de Annie dentro de una mente que cada vez se va tornando más inestable y aterrorizada (¿es la realidad, es su imaginación?), somos testigos de espeluznantes situaciones, tensiones familiares al límite, horrores inexplicables y casi imposibles conexiones entre lo cotidiano y lo sobrenatural. Cada escena y situación está insertada en la película de manera perfectamente estratégica consiguiendo una sensación de puzzle perverso donde las razones de lo que vemos van encontrando explicación por muy increíble que sea. Una excelente fotografía en tonos lúgubres dentro del entorno de una vivienda unifamiliar que parece perseguida por una maldición familiar realza el aspecto formal de la película, a la que tal vez le sobra música típica de estas producciones en determinados momentos. Puede que estemos ante una futura obra de culto, pero de momento quedémonos con sus disfrutables excelencias y con su mensaje de que el peso del legado familiar puede ser una carga letal y casi diabólica.  

jueves, junio 21, 2018

CORPORATE



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Dos años ha tardado en estrenarse entre nosotros esta película gala, un drama enmarcado en el mundo laboral con un pesimista tono humanista que da que pensar y que no deja indiferente al espectador pese a que a fin de cuentas sea una historia llena de trampantojos y con un desarrollo al final más previsible de lo que se esperaba en un conjunto que va perdiendo fuelle tras su prometedor arranque. Con elementos casi de thriller enmarcados en un drama social y psicológico totalmente contemporáneo, Corporate parece inspirada aunque sea parcialmente por el tristemente célebre Caso Enron, todo un ejemplo ilustrativo de las miserias del mundo laboral de hoy en día. Este filme nos presenta a Emilie (Célline Sallete), una joven directiva de Recursos Humanos en una importante empresa con sede en París que hasta la fecha ha cumplido excelentemente su cometido, que es principalmente plantear a los trabajadores sus despidos usando tácticas un tanto tramposas y sibilinas dictadas por la empresa, lo que genera la admiración del director de la compañía, Stephane (Lambert Wilson). El suicidio de un trabajador recién despedido por Emilie amenazará con afectar decisivamente a la carrera, el sistema personal de valores y en definitiva a la propia persona de Emilie y a partir de se momento llevará a cabo una agria y extravagante lucha por reafirmarse a si misma aunque en ese proceso se verá forzada a experimentar cambios en su percepción de las cosas.

La buena interpretación de Célline Sallete guía las virtudes de un filme que aunque irregular sabe como mantener el interés del espectador. El drama moral de su protagonista es lo mejor presentado de toda la historia, haciendo que sintamos una mezcla de odio y compasión por ella, un producto de la deshumanización del mundo empresarial a la que ella contribuye orgullosamente. Con buenos momentos y diálogos más que interesantes (no exentos de trampas y tics fáciles), Corporate es un film más que interesante de ver y que además anuncia un director novel que puede llegar a ser un grande, Nicolas Silhol.   

martes, junio 12, 2018

JURASSIC WORLD: EL REINO CAIDO (JURASSIC WORLD: FALLEN KINGDOM)



 * y 1/2
 
Las operaciones de los reboots y de las resurrecciones tardías de franquicias a mi por lo menos no terminan de convencerme. Ya fue totalmente innecesario continuar la exitosa saga de los 90 Jurassic Park, creada literariamente por el desparecido Michael Crichton  y cinematográficamente desarrollada y ampliada por Steven Spielberg, y su estiramiento poco favor hace a aquel curioso pero un tanto simple relato de los peligros de la manipulación genética y de la resurrección de especies extinguidas, algo de lo que Spielberg y su productora Amblin parecen por cierto no haber tomado nota. Lo cierto es que Jurassic World: Fallen Kingdom, es la peor entrega de la saga en donde de nuevo todo el filme está no ya solo supeditado a los efectos especiales que reviven una interesante catálogo de especies dinosáuricas sino también a una acción predecible, tontaina, barata y sin sentido que no olvidemos en la primera Jurassic Park (1993) está más comedida y mucho más conseguida y sugerente. El filme que supone el esperado debut en Hollywood de J.A Bayona es un pequeño fiasco que no debe ser óbice para que el realizador catalán continúe creciendo en la meca del cine, aunque la incógnita de si puede llegar a ser un autor o un simple director de encargo esté aún por despejar. Con todo, el esfuerzo y la habilidad de Bayona en este filme son más que correctos aunque al fin de cuentas tenga de supeditarse a las exigencias de Spielberg, en este filme eminentemente comerciales.

Con respecto a Jurassic World: El Reino Perdido (2015) repiten Bryce Dallas Howard como Claire Deaning, antigua gerente del parque Jurassic World aquí reconvertida en una líder activista en contra de la no exterminación de los dinosaurios abandonados a su suerte en Isla Nubla tras el desastre de Jurassic World, y Chris Pratt como Owen Grady, el simpático caradura entrenador de velocirraptores que decide ahora acompañar a Claire y su organización en una supuesta misión de salvamiento de los dinosaurios de la isla promovida por el millonario Ken Wheatley (Ted Levine), protegido de un antiguo colaborador de Hammond, el fundador del parque Jurásico, Benjamin Lockwood (James Cronwell). Por supuesto, dicha operación no será lo que parece. A partir de allí ataques, persecuciones y pixels a mogollón y una historia de nuevo repetitiva y para colmo demasiado infantilizada con su facilón mensaje de lo malo que es que el ser humano se comporte como un dios. Hay tramas que además de tontas se pierden malamente en la historia (la nieta de Lockwood y su extraño origen), personajes muy tópicos (los empresarios y capos mafiosos varios del final del filme, villanos de chichinabo hechos con manual, por no hablar del que interpreta Toby Jones) y un climax final flojo no, nefasto. Se salvan los efectos especiales y la buena puesta en escena. No sería mala idea no prolongar mucho esta franquicia.   

martes, junio 05, 2018

BASADA EN HECHOS REALES (D’APRÊS UNE HISTORIE VRAIE)



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Esta claro que Roman Polanski no tiene ya nada que demostrar como cineasta, y es por ello que un filme decididamente menor en su filmografía como es este su último trabajo, y además bastante irregular, sea casi perdonable en un director con más de 60 años de trayectoria artística. Basado en hechos reales, un thriller psicológico con elementos casi terroríficos que pese a estar basado en una novela de Delphine de Vigan es una obra cien por cien con los elementos característicos del Polanski más intrigante y sobrecogedor, pese a todo no es una película deficiente: hecha con habilidad y con el gran oficio del director, logra su propósito de mostrarnos el extraño  dualismo mental de los creadores de narraciones de ficción en su vertiente más esquizofrénica así como la complejidad de la creación literaria, pero el otro pilar temático del filme, el de la relación-simbiosis entre el ídolo y el admirador queda insatisfactoria  desconcertantemente plasmado por su empeño en incluir el “nada es lo que parece” de una manera poco clara y demasiado ambigua y hasta a veces torpe.


El principal acierto de la película es el de otorgar el protagonismo a dos mujeres, las cuales llevan a cabo una extraña relación que se antoja como las dos caras de una misma moneda. No es nada reprochable el trabajo de Emmanuelle Seigner, la esposa de Polanski como Delphine Dayrieux, una exitosa escritora que tras publicar su más aclamado (y personal) trabajo se encuentra ante el  complicadísimo reto de superarlo, y el de Eva Green como Elle, una misteriosa joven que trabaja como escritora en la sombra de celebridades y que se confiesa como la más entusiasta admiradora de Delphine: una extraña relación de amistad y de inspiración recíproca se establecerá entre ellas, algo que la atormentada escritora aprovechará para encontrar el contenido de su próxima novela basándose en la inquietante historia personal de Elle, mientras que esta parece decidida a forzar que su idolatrada nueva amiga haga un nievo libro basándose a su vez en la propia biografía de Delphine. Aunque el juego psicológico no está mal logrado, algunos agujeros de un guión que se infla y desinfla con facilidad (elementos que parecen clave no se explotan a penas) y el empeño en presentar al personaje de Elle como una femme fatalle villanesca de serie b dan al traste en la consecución de cotas mayores en el filme. Para rematarlo, los compases finales y el final en si parecen vagos y faltos de convicción. Pero Polanski es mucho Polanski e incluso sus faltas de acierto nos siguen pareciendo geniales.   

martes, mayo 29, 2018

EL TALLER DE ESCRITURA (l´ATELIER)



 


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El francés Laurent Cantet en 2008 asombró con La Clase, un filme en su práctica totalidad protagonizado por actores no profesionales que profundizaba en las relaciones y el feedback entre un profesor de secundaria y su alumnado, chavales de de una banda barrios marginales. En esta ocasión, Cantet, que también ha dirigido filmes como Foxfire: confesiones de chicas (2008) y Regreso a Ítaca (2014) vuelve a un esquema similar centrando el piso del filme en un reparto adolescente primerizo aunque esta vez con una actriz profesional, Marina Foïs, dando la réplica. La pobreza de perspectivas vitales de la juventud en dificultades económicas y al borde de la marginalidad y la lucha por parte de determinadas instancias y personas por cambiar su situación- una empresa casi siempre muy difícil y desesperada por mucha ilusión y medios que se tengan- es en lo que se centra esta historia de alto pulso realista y con elementos no solamente sociales sino políticos y psicológicos que deja también patente la a veces complicadísima comunicación entre adultos y adolescentes. Un taller veraniego de escritura literaria dirigido a adolescentes con problemas de integración social y coordinado por una escritora es el escenario en donde transcurre una historia que con un nudo lento, matizado y proclive a la descripción de comportamientos sociales y psicológicos bajo un prisma de realismo documental ofrece una crónica desgarrada y turbadora retrato de una parte de una juventud sin esperanza.  

Olivia Dejazet (Marina Foïs) afamada escritora de cerca de 50 años dirige el taller literario en su chalet en una localidad costera cercana a Marsella que un día fue famosa por sus prósperos astilleros, ahora ni sombra de lo que fueron. Cinco chicos y 2 chicas, algunos de origen africano tratan de escribir al alimón una novela policiaca ambientada en su pueblo bajo la mirada de Olivia y consesuadamente deciden reflejar en ella las luchas que en los años 60 llevaron a cabo los trabajadores del asitllero con el fin de que estos no se cerrasen. Todos están interesados en el propósto menos Antoine (Matthieu Lucci) un chico conflictivo, irrespetuoso y contestatario que trae de cabeza a sus compañeros y provoca el interés de Olivia por su situación vital. Antoine, en su tiempo libre se dedica a ver los videos en youtube de un arrogante líder de extrema derecha que proclama limpiar Francia de indeseables, un arrogante líder de extrema derecha que proclama limpiar Francia de indeseables, y esas opiniones parecen calar hondo en él. Los intentos de Olivia por hacerle cambiar y adentrarse en su complejo y contradictorio mundo interior resultan muy difíciles y parecen abocados al fracaso. Con un estilo sobrio y combinando el costumbrismo naturalista-  captado sobre todo en el mundo adolescente- con momentos de cine dramático, estamos ante una película compleja dentro de su sencillez pero bastante evocadora y efectiva. La literatura, como una metáfora de la comprensión y/o transformación de la realidad es a fin de cuentas que trata de decirnos este filme. y esas opiniones parecen calar hondo en él. Los intentos de Olivia por hacerle cambiar y adentrarse en su complejo y contradictorio mundo interior resultan muy difíciles y parecen abocados al fracaso. Con un estilo sobrio y combinando el costumbrismo naturalista-  captado sobre todo en el mundo adolescente- con momentos de cine dramático, estamos ante una película compleja dentro de su sencillez pero bastante evocadora y efectiva. La literatura, como una metáfora de la comprensión y/o transformación de la realidad es a fin de cuentas que trata de decirnos este filme