jueves, junio 02, 2022

TOP GUN: MAVERICK

 

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La razón por la cual se ha hecho una muy tardía secuela de Top Gun (bajo, como no podía ser de otra manera, los auspicios de Tom Cruise) no es otra que la de la nostalgia, y esto se puede percibir de principio a fin de una película que poco aporta a aquel clásico ochentero que sin ser ninguna maravilla supuso un estéticamente interesante filme de acción que además marcó a  una generación de por entonces  jóvenes espectadores, puso de moda el cargante subgénero de cine de academias militares y, por supuesto, lanzó al estrellato a su protagonista. 36 años después Cruise retoma el personaje de Pete “Maverick” Mitchell en un filme que prácticamente recurre a la misma fórmula que el anterior con su prota más maduro, responsable, sabio y tal y tal pero básicamente tratando de transmitir el mismo ímpetu y rebeldía del joven Maverick sin demasiada credibilidad. Un deja vu que solo consigue una película mediocre salvada a veces con momentos de lucidez como sus espectaculares escenas áreas (más logradas que en la Top Gun original) y hechas además analógicamente- al menos eso se dice- y algún apunte dramático. Por lo demás, la consabida americanada militarista ya conocida marcada por un guión-cliché flojísimo en donde la premisa de los enemigos rebeldes (¿tambien americanos?) es para mondarse de risa por lo bizarramente increíble que resulta. Eso si, hará taquilla.     

Puede que de haber sido dirigida por Tony Scott (el director de la primera entrega fallecido en 2012) hubiésemos tenido otra cosa como mínimo más seria ya que un director del montón como Joseph Kosinski no se ha mostrado capaz de ofrecer algo más que el consabido despliegue de adrenalina de acción. Y tampoco ayuda demasiado un reparto que aunque voluntarioso lidia con personajes que no dan más de si, aunque el propio Tom Cruise se muestra muy seguro y convincente en el rol que el catapultó haciendo que el publico se encariña una vez más con Maverick, aquí un eterno capitán que no ha hecho carrera militar por su indisciplina y cabezonería que tiene que lidiar como instructor con un nueva generación de top guns ante el recelo de sus superiores. La baza dramática la juega el personaje de “Rooster” Bradshaw (Milles Teller), el retoño del Goose de la primera parte y miembro del nuevo escuadrón de Maverick cuyo choque con el protagonista se venía venir. Por otra parte la presencia de Jenniffer Connelly  como Penny, un nuevo personaje antiguo amor del protagonista, no pasa casi de lo anecdótico como también el reducido papel de Ed Harris; algo que no se puede decir de la aparición de Val Kilmer repitiendo su papel de Iceman ahora un almirante aquejado de cáncer (como lo tuvo el actor en la vida real y que le ha quitado el habla), uno de los mejores momentos del filme. Pero por lo demás, más y más de lo mismo, aunque como ya se sabe este tipo de películas encantarán a los más acérrimos seguidores del cine bélico y de acción. Hasta repite también en la BS Harold Faltermeyer ayudado por todo un Hans Zimmer sin que la música logre desprenderse de cierto halo ochentero revisionista (hasta vuelve al sonar el Danger Zone de Kenny Loggins). Y es que gran parte del cine comercial de los ochenta funcionó e incluso ha envejecido bien gracias a que fue un hijo perfecto de su tiempo, pero intentar revitalizarlo cuatro décadas después recurriendo a lo mismo es bastante estéril.   

martes, mayo 31, 2022

CINCO LOBITOS

 

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Una película puede ser grande siendo sencilla. Incluso un drama, género que parece casi siempre asociado a las magnas producciones. La debutante en el largo Alauda Ruiz de Azua ha conseguido una película honesta, realista, sensible y sobre hecha con mimo que nos recuerda que los principales dramas son los que vivimos cada día. En esta mirada profunda en donde confluyen los sentimientos encontrados en la maternidad primeriza y sus consecuencias más desagradables (y por desgracia cada vez más abundantes en la sociedad de hoy), la dificultad de las relaciones intergeneracionales entre progenitores e hijos y la actitud ante la muerte, nada chirría ni desentona y desde un guión claro y conciso contado con una naturalidad y cotidianidad pasmosa se nos dice que los más graves problemas están en uno mismo y que es necesaria una nueva actitud para vencerlos.                                     

Aunque el revestir el drama psicológico con una patina de costumbrismo familiar no es algo nuevo hay que admitir que dicha empresa no es siempre sencilla, y en este sentido Cinco Lobitos lo borda y además consigue conmover (y mucho) y hacer pensar, Nada de esto sería posible sin un reparto como el de esta cinta, que funciona como un reloj con unas interpretaciones muy creíbles y emocionales. Laia Costa encarna con rotundidad a Amaia, una treintañera que acaba de ser madre de una niña, Ane, y que ve como su carrera profesional se pone en peligro por su maternidad al tiempo que su pareja Javi (Mikel Bustamante) consigue seguir con su trabajo a costa de ausentarse de su familia durante largo tiempo y poner en impass la relación. Agobiada y superada por las responsabilidades que implica el cuidar de su bebé, Amaia se traslada durante una larga temporada a casa de sus padres en la costa de Bizkaia, pero la cosa no sale tan bien como ella esperaba: Begoña, su madre (Susi Sánchez, impresionante) no aprueba la falta de pericia de su hija con la maternidad ni lo mal que llevan ella y Javi la nueva situación en todos los sentidos y Koldo el padre (Ramón Barea, como siempre más que eficiente) se ve absorbido por el conflicto pese a sus buenas intenciones y no tardará en mostrar debilidad. Para colmo, secretos del pasado resurgidos amenazan con dañar también la relación entre Koldo y Begoña, hasta que un hecho fortuito hará replantearse las cosas a todos los personajes. Sentimientos, sensaciones, situaciones y conflictos conocidos por todos nosotros desfilan por esta película, cuyas múltiples viñetas están entrelazas sin fisuras y llevando a un mensaje claro de esperanza. Una de las mejores películas españolas en lo que llevamos de año y que además anuncia una nueva excelente cineasta.

lunes, mayo 23, 2022

EL ARMA DEL ENGAÑO (OPERATION MINCEMEAT)

 


 

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Como uno de los episodios de espionaje más célebres de la II Guerra Mundial, la llamada Operación Carne Picada ya se había contado otras veces: en el cine sin ir más lejos en  El hombre que nunca estuvo allí (1956) de Ronald Neame, la adaptación cinematográfica más celebre de una operación que si bien no resulto ser tan decisiva como otras en aquella contienda bélica  si que fue enormemente significativa y sobre todo espectacular y novelesca por lo intrincado y elaborado de su preparación y ejecución. En esta ocasión ha sido una novela sobre el tema escrita por Ben MacIntrye la que ha servido de base para esta nueva aproximación que si bien no aporta en el sentido estricto nada nuevo si que resulta una película muy bien narrada y apasionante de seguir  que lleva al género del espionaje a un lugar merecidamente digno que rara vez se consigue en el cine actual en donde este tipo de filmes está supeditado a la más pura comercialidad. Muy bien dirigida por el un tanto irregular en sui filmografía John Madden, El arma del engaño cuenta con una perfecta ambientación, un guión inteligente y muy bien dispuesto y un buen manejo en el equilibrio entre el cine bélico, la intriga, el cine histórico y el drama. Y por supuesto, un reparto que como toda buena producción británica que se precie cumple con eficiencia y que está encabezado por Colin Firth como el oficial de la inteligencia naval y cerebro de la operación Ewen Montagu, Matthew Macfayden como el oficial Charles Cholmondeley y Kelly Macdonald como la funcionaria del Ministerio de Guerra Jean Leslie.

Aquella rocambolesca y casi delirante operación de despiste por parte del Reino Unido para hacer creer a los alemanes que los británicos desembarcarían en Grecia en lugar de Sicilia en 1943 parece descrita con minuciosidad, elementos random que refuerzan la credibilidad de los que se cuenta y que no resultan narrativamente improcedentes, insertos de melodrama (en lo que se refiere a la vida matrimonial de Montagu y posibles affaires amorosos), subtramas bastante significativas (lo concerniente a la investigación al hermano de Montagu) y también pinceladas de humor británico. Decir que algunas escenas fueron rodadas en Andalucía (la Operación Carne Picada tuvo en la costa de Cádiz y en el gobierno franquista elementos clave) interviniendo actores españoles como Pep Tosar y Pedro Casablanc. Es cierto que El arma del engaño en su conjunto y como filme no estemos ante ninguna gran película, pero en todo momento atrapa al espectador y a fin de cuentas consigue su objetivo de contar muy dignamente una gran historia.

 

viernes, mayo 20, 2022

ENNIO: EL MAESTRO (ENNIO: THE MAESTRO)

 

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Hace dos años que nos dejó Ennio Morricone, uno de los más grandes compositores cinematográficos que han existido cuya obra y legado sería imposible de resumir. Durante el periodo 2019-2021 Giuseppe Tornatore, cineasta con el que el músico italiano ha trabajado varias veces entre ellas en su memorable Cinema Paradiso (1988), llevó a cabo un ambicioso documental sobre la figura de Morricone en el cual se entrevistó con un gran número de personalidades del cine y de la música además del propio Ennio, quien murió en medio de la producción y rodaje de este filme pero que ya dejó grabado un buen minutaje de declaraciones desde su casa en roma que vertebran este estupendo documental. Tornatore es un hombre de cine que como casi todos los cineastas y amantes del séptimo arte comprende la importancia de la figura de Ennio Morricone y por ello se ha propuesto hacer un documental a la altura que merece la empresa y lo ha conseguido. Ennio, sin ser redondo, es un filme con el que los amantes de la música y el cine disfrutarán de lo lindo. Hablar de Morricone y de los filmes que ha musicado (incluyendo los que hizo solamente los arreglos de músicas de otros compositores en el comienzo de su carrera) es prácticamente hablar también de la historia del cine en los últimos 70 años, del cine italiano, del europeo, y del internacional; y este filme recoge magistralmente esa esencia y ese mensaje. Las propias intervenciones en la película de un Morricone nonagenario rememorando su carrera, los filmes y directores con los que ha colaborado y sobre todo las sensaciones que le producía su trabajo - algunas trufadas de una sincera y conmovedora emoción- son momentos sublimes que nos trazan rasgos poco conocidos del maestro como su inicial reserva y vergüenza al componer música para películas (algo que para un compositor de música seria era una deshonra), la difícil relación con su maestro Goffredo Petrassi, su frustración ante el inicial poco reconocimiento que le hicieron en los Oscar o la influencia de su mujer María en su vida y en su carrera.   

Sus comienzos como trompetista influenciado por su padre, su inicio en el mundo del Show Business como arreglista musical televisivo y de éxitos de la canción italiana de gente como Gianni Morandi, Gino Paoli, Rita Pavone o Edoardo Vianello y sus intentos por introducir la vanguardia musical en la música popular y las soundtracks son el preludio al verdadero leiv motiv del documental que son sus inmortales bandas sonoras: un repaso muy completo que lógicamente por falta de espacio no incluye algunos trabajos pero que no obvia ninguno de sus más recordados logros. Oímos las tres inmortales partituras de la llamada Trilogía del Dólar (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El Bueno, el Feo y el Malo) y de otros western de los 60 como Hasta que llegó su hora, también dirigida por su compañero de escuela en la infancia Sergio Leone cuya Érase una vez en América (1984) es uno de los momentos cumbre en la carrera de Morricone; La Batalla de Argel, El Clan de los Sicilianos, Sacco y Vanzetti, Investigación de un ciudadano bajo sospecha, Quiemada, Novecento, Días de Cielo o la que es para muchos su obra maestra, La Misión. Todo en orden cronológico mientras el maestro repasa su impresionante carrera con los testimonios valiosísimos de un logrado e interminable grupo de entrevistados: John Wiilliams, Lina Werrtmüller, Dario Argento, Oliver Stone, Edoardo Vianello, Dulce Pontes, Hans Zimmer, Boris Porena, Nicola Piovani, Clint Eastwood, los Taviani, Bernardo Bertolucci, Bruce Springsteen, Quincy Jones, Tarantino, Barry Levinson… y más. Todos ellos hablando de sus relaciones y/o colaboraciones con Morriconne o lo que les ha influido en sus carreras cinematográficas o musicales. Una película documental imprescindible para cualquier cinéfilo/melómano y un merecido y digno homenaje a un genio.  

jueves, mayo 05, 2022

DONDE ESTA ANNE FRANK (WHERE IS ANNE FRANK)

 

*** y 1/2

Aunque se sitúa en una despistante posición intermedia entre la animación para adultos y la dirigida al público infantil, este largometraje belga sale victorioso en su intento bastante arriesgado de ofrecer una enésima nueva plasmación de la historia de Ana Frank, esta vez bajo un prisma más contemporáneo y engarzado con la situación social europea actual. La fantasía es el insólito recurso (en este contexto) con el que el director israelí Ari Folman (Waltz with Basir) se aproxima a la figura de la célebre joven holandesa de origen judío que narró en su menos famoso diario las vicisitudes de ella y su familia ante el horror nazi en los Países Bajos ocupados en la II Guerra Mundial, una apuesta que pese no estar exenta de tópicos sobre todo para atraer al público más joven sale bien y ayuda a reactualizar la historia contando además otra paralela (esta vez original). Folman, ya asentándose en producciones internacionales, se postura como un director todoterreno, original y siempre dispuesto a sorprender aunque este filme no sea una obra maestra.  

El no saber a ciencia cierta si estamos ante una película para adultos o para el público familiar- se transita demasiado alegremente en unos y otros momentos- es tal vez uno de los lastres de un filme que como trabajo de animación cumple y con creces  desde el aspecto técnico ofreciendo una experiencia visual muy grata: mezcla de animación tradicional y por ordenador con algún escenario de imagen real, movimientos y  puesta en escena realistas, personajes e imágenes estilizadas y limpias desde un concepto caricaturesco inspirado en el cómic francobelga y la Línea Clara del noveno arte, escenarios bellos y trabajados y en definitiva una pequeña y bella delicatessen formal. Se percibe también la huella del Gerald Scarfe de Pink Floyd The Wall cuando se muestra a los nazis y a diversos horrores varios y también es perceptible cierta huella anime en su tono fantasioso y simbolista cortesía de Hayao Miyazaki. El protagonismo en este filme cae en un personaje inventado por la propia Frank, el de Kitty, la amiga imaginaria a la que dirigía las entradas de su diario que toma la forma de una adolescente pelirroja que se materializa desde las páginas del propio diario expuesto en el museo memorial de Ana Frank. Kitty, que en flashbacks de la vida de Ana se le aparece a esta también de forma material, se encuentra en 2022 sin saber que ha pasado con su amiga y creadora y sin saber de que va este siglo XXI y decide robar el diario del museo para encontrar pistas ayudada por Peter, un chaval de la calle, mientras es perseguida por la policía de Ámsterdam como una adolescente ladrona loca. El encuentro de Kitty con menores refugiados que viven un drama similar al de Ana, hace comprender a la irreal muchacha que en realidad no muchas cosas han cambiado en el mundo en ochenta años.

Las reflexiones de Ana Frank sobre la naturaleza humana, los momentos más memorables de la trágica historia los Frank o el legado actual de su testimonio y su significación en la historia universal como un ejemplo de intento de supervivencia frente a la sinrazón y la intolerancia aparecen en este filme que trata de abarcar todo lo que ha significado Ana Frank y su diario de una manera muy loable y emotiva sobre todo en su vertiente más poética  pero también demasiado esquemática y por ello carente de la profundidad que requería la empresa siendo por ello meramente una introducción de Ana Frank a no iniciados y al público más joven. Con todo, estamos ante un estupendo filme animado que muestra como este medio es idóneo para expresar sentimientos, sensaciones y símbolos.       

jueves, abril 28, 2022

EL HOMBRE DEL NORTE (THE NORTHMAN)

 

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Al no caer en ni la comercialidad ni en las reiteraciones del cine-espectáculo de acción actual, se puede decir que Northman resulta un intento muy loable de elevar la aventura épica a niveles digamos que altos en cuanto a sentido del riesgo y de cierto sentido artístico, pero no es menos verdad que el nivel de calidad, pese a que alto, en este filme podía haber llegado a cotas superiores y en ese sentido puede que resulte un tanto decepcionante. Esta adaptación de una antigua leyenda germanonórdica, eso si, resulta visualmente impactante gracias a unas imágenes semioníricas captadas en tonos apagados y composiciones pictóricas de cierto regusto arty y la historia está contada sin dulcificaciones ni efectismos tal y como la mitología indoeuropea narra sus historias (muertes, combates, pasiones primarias), pero el conjunto resulta un tanto basto y demasiado farragoso. Es muy posible que parte del público espere otra cosa de este filme en cuanto a su accesibilidad pero otra parte disfrutará de su notable sentido épico, la rotundidad medieval con que trata sus temas (la venganza, el odio, el deseo) y en definitiva el ser una visión digna del mundo vikingo y de sus mitos. Rober Eggers, director de las prometedoras La Bruja (2015) y El Faro (2019) quiere demostrar que dentro del cine de género es un autor y lo cierto es que lo está consiguiendo pese a que The Northman no sea una obra maestra.

Pese a que los autores del guión- el propio Eggers y el polifacético escritor y poeta Sjón- se esfuerzan por contar una leyenda con todas sus características de narración antigua nórdica (y de la que Shakespeare tomó inspiración para Hamlet) toda la película rezuma cierta modernidad en cuanto a su presentación formal: uso de imágenes generadas por ordenador, un look a veces de cómic contemporáneo de autor o ciertas audacias de montaje; todo ello al final combinado tal vez termina por desvirtuar la emoción de la historia y su credibilidad y este es el punto débil de la cinta: no llega a emocionar ni a entusiasmar. Si, La fotografía de Jann Blaschke es sensacional, el elemento natural paisajístico cumple un papel fundamntal y esta captado como corresponde, y la música de Robin Carolan y Vessel- inspirada en la música tradicional nórdica- es sobrecogedora lo mismo que el sonido del filme, pero la película está falta de cierta pasión, algo irónico ya que este es un pequeño tratado de sentimientos primarios humanos. Pero claro, no hay que olvidar que pese a ser una producción estadounidense este es un trabajo que trata de penetrar en el espíritu noreuropeo, que no se caracteriza precisamente por su fogosidad.  

The Northman trabaja con un reparto competente encabezado por Alexander Skarsgard como Amleth, el legítimo aspirante al trono desheredado por su tío Fjölnir (Claes Bang) quien a matado al padre de Amleth, el rey Aurvandill (Ethan Hawke) y ha tomado por esposa a la viuda de este y madre el héroe, Gudrún (Nicole Kidman). Dado por muerto y en la edad adulta convertido en un esclavo guerrero bajo otra identidad, Amleth jura venganza en un entorno de odio, sangre, traiciones, misticismo y pasión guerrera, mientras la esclava eslava Olga (Anya Taylor-Joy), una hechicera, será la aliada y amada del protagonista. No faltan múltiples y explícitos momentos gore y sanguinolentos filmados sin remilgos, ni tampoco elementos fantásticos en forma de acontecimientos mágicos y extraordinarios y personajes y tropos de la mitología germánica dentro de un conjunto que no será plato de todos los gustos. Sin embargo, es bueno encontrarse con películas de acción, aventura y fantásticas diferentes y este filme lo es y cumple.

lunes, abril 25, 2022

ARTHUT RAMBO


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El mundo de las redes sociales poco a poco se va convirtiendo en surtidor temático de la gran pantalla y tal y como se muestra en este hábil filme francés permite algunas innovaciones estilísticas y narrativas que añaden interés a la película en cuestión, aunque lo cierto es que el argumento de Arthur Rambo (inspirado en un hecho real) ya de por sí e incluso sin su contexto sociotemporal resulta sugerente como una cruda historia de ascenso, error y caída. De todas formas resulta inevitable el asociar el momento actual plagado de temas tan variados como el auge de la cultura de la cancelación, el poder de las redes, el ascenso de la intolerancia derechista en Europa y la cultura del éxito con el hilo argumental del nuevo filme de Laurent Cantet (Recursos Humanos, La Clase, El Taller de escritura) que sin ser una obra maestra demuestra que el cineasta es un maestro a la hora de retratar las miserias del tiempo actual además de ser uno de los mejores directores franceses del momento.

Con escasa duración y en un marco temporal de poco más de 24 horas, el filme muestra la repentina angustiosa situación del escritor Karim D (Rabah Nait Oufella) un joven de origen argelino que acaba de triunfar en el mundo literario con una novela que cuenta la historia de su madre, una inmigrante que pasó penurias en su viaje y llegada a Francia; pero justo en la noche de una fiesta en su editorial para celebrar el éxito de su obra recién publicada en diferentes redes de de Internet salen a la luz unos mensajes y tweets homófonos, machistas, xenófobos y antisemitas que él mismo escribió tiempo atrás con el pseudónimo de Arthur Rambo. En pocas horas las noticias llegan a su entorno (editorial, representante, pareja, familia, amigos) y se pide su cabeza en toda Francia pasando a ser de héroe y espejo de una nueva generación de jóvenes franceses a un ser despreciado y odiado. Una parábola de la velocidad con la que todo ocurre en el mundo actual por obra y gracias de Internet pero que además abre otros muchos debates como la sinceridad de lo que se dice en las redes sociales, la fabricación de nuevos mitos o la cultura del odio. El filme no obstante no trata de establecer ninguna conclusión sobre el provenir de Karim ni tampoco concluye sobre la real motivación del joven en su pasado como agitador en redes sociales dejando todo en un limbo en teoría suponible por el espectador, un recurso tal vez hábil y oportuno, algo que no se puede decir de la falta de concreción de la historia en algunos momentos y de lo poco convincentes que resultan los encuentros que deberían de ser los más significativos, como los del protagonista con su madre y su hermano.

Puede que ahora mismo Arthur Rambo sea un filme que pase desapercibido en las pantallas de fuera de Francia, pero posiblemente se convierte en una película de miniculto. Es posible también que algunos esperasen algo más de Laurent Cantet, pero no hay que obviar que tiene mucho mérito un trabajo en donde los mensajes electrónicos tienen un amplio protagonismo narrativo (mostrándose casi continuamente en pantalla) y en el reducido marco temporal obliga a un afinamiento de la presentación de las situaciones y de los diálogos: solo por eso la película ya merece bastantes elogios.

lunes, abril 18, 2022

CANALLAS

 

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En palabras del director de esta película, Dani Guzmán, Canallas pretende ser una comedia inusual sin comparación con otros filmes del género en el momento actual: si nos atenemos a lo que es el resultado final en su sentido estricto, esto sólo se ha conseguido bastante a medias. En efecto, este filme tiene una génesis singular gestada por director y actor que en la que, tal y como él ha pretendido, hay (bastante) sentido del riesgo al confiar su papel protagonista y otros roles relevantes a actores no profesionales que además se interpretan a ellos mismos entre lo real y lo ficticio y en partir de las experiencias personales reales de su protagonista, el excéntrico buscavidas y jeta Joaquín González, amigo del propio Guzmán, pero de original y rompedora esta película tiene poco porque no deja de ser una comedia gamberra del montón en donde el costumbrismo reina en la función en su vertiente más casposa. No obstante, no convendría desdeñar que desde su vertiente más crítica y satírica la película anda más entonada y en ocasiones bastante ingeniosa: el mundo de los chanchullos económicos e inmobiliarios, los timos y estafas, la corrupción de la empresa y los bancos y porque no, un merecido tirón de orejas a artistas del engaño que aspiran (y en la película casi logran) vivir del cuento y del robo en la más pura tradición del pícaro español y que pueden ser cualquiera de nuestros vecinos como son Joaquín y sus caraduras amigos Luismi (Luis Tosar) y Brujo (Guzmán). La caída en la risotada fácil- propio de la comedia canalla- y en otros clichés terminan enturbiando algunos pequeños hallazgos y un gran esfuerzo por parte de los responsables de este filme ya que tardaron siete años en terminarlo debido principalmente a la falta de experiencia profesional de gran parte de su reparto.  

No debe caer en saco roto tampoco el trabajo y esfuerzo de sus nuevos intérpretes, destacando su protagonista el inclasificable Joaquín González. Este se presenta como un aparentemente exitoso empresario con diferentes negocios que en realidad vive el piso de su madre separada (Esther González) en el que también habitan su hija adolescente Brenda y su alocado hermano Chema, y que se ha declarado insolvente. Luismi y Brujo (al parecer personajes reales encarnados aquí por actores), dos jetas parásitos profesionales al igual que Joaquín, al reencontrarse con su amigo al cabo de varios años le propondrán llevar a cabo conjuntamente negocios no recomendables que no tardarán en llevar a un cúmulo de situaciones encadenadas que pondrán en peligro a los tres y también a la familia de Joaquín. Es perceptible que el cineasta y los actores han tratado de echar el resto en esta película (cuya historia en realidad no se basa en ninguna vivencia experimentada por los personajes reales) pero hay fallos de guión, la historia a veces se complejiza sin necesidad y muchos insertos de la familia de Joaquín, en especial los de su madre, se salen del tono general aunque no por ello no estén logrados. Canallas no ha conseguido ser una comedia diferente y por desgracia no parece que será muy recordada en el futuro.  

martes, abril 12, 2022

EL HOMBRE QUE VENDIÓ SU PIEL (L’HOMME QUI AVAIT VENDU SA PEAU)

 


 

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La primera película representante de Túnez nominada al Oscar a mejor filme internacional (en realidad una coproducción entre Túnez, Francia, Alemania, Bélgica, Suecia, Qatar y Chipre, ahí es nada) sin ser una obra maestra no deja indiferente a nadie: una crítica multidimensional al mercantilismo, al capitalismo, a la degradación del negocio del arte, a la falta de libertades en muchos países árabes y a la situación de los refugiados y su mejorable situación en Europa, todo hecho desde una perspectiva un tanto exagerada y cuasi caricaturesca pero sin perder la seriedad y el sentido del realismo pese a que la película utiliza recursos de comedia para afinar las aritas de una historia dramática en su sentido nonsense. La directora Ben Hania, basándose en un curioso caso real, firma con clase una película llena tanto de mala uva como de ternura y pulso melodramático que pese a su a veces poco creíble premisa termina ganándose la complicidad y el deleite del espectador   

Sam (Yahma Mahayni) un joven sirio que desea casarse con una joven rica huye de su país a causa de la guerra y la falta de libertades en su país hacia Líbano con la ide de llegar a Europa; allí conoce a  Jeffrey (Koen De Bouw) un artista de vanguardia belga que le promete ayudar a instalarse en el viejo continente a cambio de que acepte su propuesta de trabajo convirtiéndose en una obra de arte humana al tatuarse el visado en su espalda para ser así expuesto en museos y exposiciones. Sam, deseoso de recuperar la libertad y de conseguir el dinero suficiente para conquistar a Abeer (Dea Liane)- que ha terminado sin embargo casándose con un joven poderoso- accede y a pesar de que tanto él como Jeffrey ganan portentosas sumas de dinero y el se convierte en un celebridad y es tratado de hecho como una codiciada obra artística, definitivamente ha perdido lo que buscaba: la libertad. Una situación kafkiana que en realidad ilustra la condición de muchas personas refugiadas - ilustrada aquí mediante esta parábola- y que da oportunidad a que en la historia se sucedan extravagantes giros entre lo tragicómico y lo dramático y momentos que invitan a  la reflexión. Es cierto que a la película le pude faltar ese tono más testimonial y verista que se le supone a un filme denuncia con estas temáticas, pero el filme no deja en ningún momento de cumplir con su objetivo. Destacar también la presencia de una teñida Monica Bellucci en el papel de una codiciosa galerista que al igual que Jeffrey termina manejando a Sam a su antojo, un papel antipático pero que la actriz italiana logra hacerlo con cierto encanto.  Siempre hacen falta más filmes así sobre todo si vienen de países con no demasiada presencia en la industria del cine.