martes, mayo 18, 2021

QUO VADIS, AIDA?

 

***  y 1/2

 La guerra en la antigua Yugoslavia en la década de los 90 del siglo XX fue un funesto episodio de la Historia contemporánea cuya evocación aún sigue provocando escalofríos e indignación y es por ello que cualquier ejercicio de recuerdo sea cual sea el medio a través del que esto se lleve a cabo resulta una acción muy dolorosa, sobre todo si son quienes directa o indirectamente vivieron sus consecuencias quienes lo narran. El cine, que ya ha dado cuenta varias veces del conflicto balcánico, sigue siendo un vehículo perfectamente válido para denunciar las salvajadas que se cometieron y en esto no cabe más que aplaudir iniciativas como este filme, una producción bosnia que más allá de ser o no una gran película ha sabido retratar perfectamente el estado de terror y angustia de muchos ciudadanos de Bosnia Herzegovina de cualquier condición social que fueron testigos de una auténtica y atroz limpieza étnica contra su pueblo. Basada en hechos reales, Quo Vadis, Aida? apuesta por un episodio concreto centrado en unos pocos personajes y su manera de vivir y sentir los acontecimientos. Una intérprete de inglés bosnia que trabaja en Srebrenica para la ONU- concretamente con los cascos azules holandeses, la Aida del título, es el motor de la historia con su determinación a salvar a su marido a sus dos hijos veinteañeros de un más que posible trágico destino: la que iba a ser la tragedia que se vivió en dicha ciudad  bosnia en julio de 1995. Aida, que asiste en su condición de funcionaria de la ONU como su familia llega a un barracón de refugiados en el que ella trabaja como traductora, hará todo lo posible para salvar a su familia en medio de una situación angustiosa y al límite para los miles de personas allí confinadas aunque para ello tenga que enfrentarse a los mandos militares holandeses a cargo del campo de refugiados y buscar subterfugios procedimentales de todo tipo. Una mujer luchadora que sin embargo comete errores y bordea la falta de solidaridad pero que pese atodo nos convence de que su lucha y sus esfuerzos son completamente legítimos.

 La directora Jasmila Zbanic demuestra saber lo que cuenta y consigue transmitir con sus imágenes un realismo sobrecogedor aunque gran parte del grueso del metraje se desarrolle en un único escenario, el del inmundo barracón. La recreación de este lugar y de la insalubre y estremecedora situación de sus ocupantes, así como los vaivenes de los militares de diferente bando y procedencia (no hay aquí a penas escenas de viiolencia explícita y ninguna bélica), los diálogos entre los protagonistas y otros secundarios, todas las vicisitudes de los bosnios para tratar de salir indemnes de aquel angustioso momento (algo que como se sabe no consiguieron) y sobre todo la plasmación del drama personal de Aida y su familia en una lucha desesperada por la supervivencia están descritas con sumo verismo y con pocos artificios dramáticos. La interpretación de Jasna Djuricic como  una mujer valiente y desesperada ha ayudado mucha a que la película consiga su propósito: tocar el corazón del espectador. El crescendo emocional puede que no se haya sabido culminar correctamente después de un momento crucial y muy bien presentado como es el de la irrupción en escena del ejército serbio y su desconcertante actitud inicial ante la situación (los villanos más sobrecogedores son los sacados de la vida real), pero aún así la película convence plenamente gracias sobre todo a la modestia de su planteamiento y lo honesto de sus pretensiones. 

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