lunes, septiembre 14, 2026

LA CONSTELACIÓN DEL PERRO (THE DOG STARS)

 


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Si se despoja de su naturaleza de historia postapocalíptica y se disfruta de un argumento que fluctúa entre la aventura, la historia de supervivencia, la ciencia ficción simbólica y el melodrama esta resulta una interesante película que pese a sus irregularidades y sus fallos de ritmo se sigue con interés y pone de manifiesto que pese a su avanzada edad y el más que discutible empeño de continuar dirigiendo filmes a ritmo frenético y la mayoría mediocres, Ridley Scott sigue teniendo tino y por supuesto oficio. The Dog Stars, basada en una novela de Peter Heller se esfuerza en ser en algo más que una cinta futurista ambientada en una Tierra en donde una pandemia de una misteriosa fiebre ha diezmado a la población y trata de ser una historia de amistad, supervivencia y lucha que pese que en algún momento cae en lo tópico logra tener una cierta emoción humana y gracias al hecho de estar ambientada en amplios espacios naturales muy bien fotografiados resulta una buena experiencia de cine aventurero a la antigua usanza donde no faltan toques de western -más concretamente John Ford, claro- y un cierto tono de Americana que no es precisamente lo más destacado pero si confiere al conjunto una cierta originalidad. Eso si, esta no será una película para todos los gustos.

El viaje del héroe es el leiv motiv del filme, y este es Hig (Jacob Elordi), un antiguo mecánico antes del “apocalipsis” que sobrevive en las praderas de Colorado consuciendo un destartalado aeroplano y en compañía de su perro Jasper. Si vida es una extraña búsqueda de mera supervivencia en una existencia nihilista aderezada a veces con la amistad de Bangley (Josh Brolin) otro superviviente obsesionado con las armas y la seguridad que cree vivir en continua amenaza y su ayuda a una ciriosa comunidad de menonitas. Pronto su obsesión será llegar hasta a lo que queda de la localidad de Grand Juction, donde se supone que existe una comunidad de vida humana con ciertas comodidades, emprendiendo un viaje en donde encontrará a un padre y una hija también desnortados (Guy Pearce y Margaret Qualley) y todos tendrán que combatir contra una tribu de jóvenes asilvestrados dispuestos a arrebatarles sus posesiones. Es una pena que la película se arroje a veces al cine de acción flojeando ostensiblemente en esos momentos y por ello los instantes más melodramáticos- servidos por el personaje de Hig y la especial relación con su leal can, que marca la simbología de la historia- resulten tan esparsos. Los instantes en la esperada “tierra prometida” a la que llegan los protagonistas resultan muy curiosos con su aire de ci-fi retro con reminiscencias comiqueras - en contraste con el aire rural y western del resto de la película- que remiten a Westworld, la obra de Moebius e incluso a Blade Runner, aunque el espíritu de la obra maestra de Ridley Scott en realidad no aparezca para nada.

Esta claro que a estas alturas no se le va a exigir a demasiado Scott, un director que por otra parte solo ha realizado grandes películas muy puntualmente a lo largo de su larga y prolífica carera, pero siempre es grato que de vez en cuando aparezcan películas de este tipo que sin grandes pretensiones y muy buen hacer cinematográfico entretienen y convencen.


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