domingo, febrero 24, 2013

SIR WALTER SCOTT: SIETE CLAVES DE UN CRONISTA ROMÁNTICO





Sir Walter Scott (Edimburgo, 1771 - Melrose, 1832), novelista y poeta británico no solo fue una de las figuras claves del movimiento literario del Romanticismo en Europa con obras como Waverley (1814), Tales of My Landlord (Historias de Mi Posadero) (1816-1832), Rob Roy (1817), The Lady of the Lake (La Dama del Lago) (1810), Marmion (1808), Quentin Duward (Quintín Duward) (1823) y sobre todo la célebre Ivanhoe (1819): fue un autor totalmente influyente e innovador en aspectos como la renovación de la concepción popular de la literatura, la creación del género de “novela histórica”, la visión romántica de la historia británica o la reinterpretación política bajo el prisma contemporáneo de ciertos pasajes históricos, pero sobre todo ha perdurado como el artífice de la construcción un tanto idealizada de la historia y concepción política de su propio país, Escocia, trazada desde premisas románticas pero con un amplio conocimiento de la historia de dicho territorio de la Gran Bretaña.



Walter Scott es además uno de los autores más leídos de todos los tiempos, todo un icono de la literatura universal que pese a que conoció el éxito entre los lectores durante su vida y después de su muerte obtuvo durante muchos años el desprecio de la crítica y de la comunidad literaria pese a que el sustrato político-intelectual de su obra (conservador y puritano) fuese respetado y alabado en bastantes sectores. Esto cambió en al segunda del siglo XX cuando Scott fue visto como algo más que un autor de literatura popular, pero lo que ha permanecido inalterable desde el siglo XIX es su legado político de marcado carácter romántico sobre la exaltación patriótica de la esencia escocesa hasta el punto de que hasta hoy en día Walter Scott es considerado un símbolo de Escocia y uno de los padres de la identidad escocesa moderna. En realidad, son muchos los aspectos y claves en los que Sir Walter Scott ha influido en la historia de la literatura y de la cultura británica y mundial y aquí trataremos de resumir los más significativos.      





1: La tradición oral y la historia de Escocia: la reinvención de la cultura escocesa



Walter Scott ambientó gran parte de su obra narrativa en su Escocia natal con historias basadas en varios pasajes de la Historia escocesa, materia de la que se interesó desde su más tierna infancia. Scott, edimburgués de pura cepa, ya en su juventud había recurrido gran parte de Escocia quedándose fascinado de las Highlands y de las áreas rurales del país así como de las costumbres de sus habitantes. Durante su estancia en la Universidad de Edimburgo (1783-1786, Scott ingresó con 12 años)  tomó contacto con los poemas y romances pseudolegendiaros del llamado Ciclo Osiánico publicados en 1760 por el poeta escocés James McPherson en los que se adaptaban a la manera romántica historias de la mitología céltica escocesa, hecho que influirá poderosamente en su pensamiento apologista escocés y en su trayectoria literaria. De hecho, su primera obra fue la recopilación de romances tradicionales angloescoceses de la zona fronteriza (border ballads) The Minstrelsy of the Scottish Border (Poemas de la Frontera Escocesa) (1802-03)




Posteriores poemas épicos de Walter Scott como Marmion (1808) recurrían a pasajes comunes de la historia inglesa y escocesa dejando claro el interés histórico del escritor por su país especialmente en la época medieval, aunque aún sin ninguna intencionalidad política y solo por motivos estéticos propios del movimiento literario romantico, como podían ser las crónicas de caballerías o los relatos de amores trágicos. Cuando Scott decidió convertirse en novelista narrativo tras sus gloriosos como poeta (era ya uno de los más reputados vates del Romanticismo en inglés) intensificó aún más su interés en la crónica histórica escocesa y en los relatos de su tradición oral que el conoció desde su infancia. Así, en 1814 publicó su primera novela Waverly -de manera anónima ya que al ser considerada la narrativa a principios del siglo XIX un género menor su reputación como poeta podía verse cercenada- una de sus obras más celebres en donde se narra las aventuras de un joven inglés que en la época del levantamiento jacobita (1745) se ha unido en Escocia al ejército liberal de la Casa Hannover y que por influencia de las mujeres que se interponen en su camino fluctúa entre la causa jacobita y la “whig”. Waverley está considerada como una de las primeras novelas históricas. Más tarde Scott comenzó a acometer la serie de novelas costumbristas escocesas Historias de mi Posadero (1816-1832), siete novelas de pura narrativa romántica que trataban de describir con cierta fidelidad (y exaltada pasión) la vida y costumbres del pasado escocés (siglos XVII y XVIII) enmarcados en diferentes acontecimientos históricos significativos en la historia del país; The Bride of Lamenoor (1819) (La Novia de Lamernoor),  The Tale of Old Mortality (1816) (Eterna Mortalidad), y The Heart of Milthodian (El Corazón de Milthodian)   (1818) son las novelas más significativas de la serie. Ambientadas en diferentes localizaciones escocesas (las Tierras Altas, la frontera con Inglaterra, Edimburgo), fueron las primeras obras literarias en donde se retrataba con detalle la historia,  la vida y costumbres  en Escocia, recurriendo tanto a la novela histórica, la crónica de aventuras o la crónica amorosa. Tanto las Historias de Mi Posadero como Waverley fueron altamente influyentes a la hora de crear a mediados del siglo XIX en Escocia una identidad nacional escocesa que Scott siempre defendió aunque él, conservador y pragmático, jamás fue partidario de la independencia del país con respecto al Reino Unido. No es exagerado decir que, parte de la obra de Walter Scott influyó decisivamente en el desarrollo del nacionalismo escocés, siempre bajo un prisma romántico, aunque él paradójicamente nunca fuese independentista y ya en vida del escritor las más altas esferas británicas vibrasen con la épica patriótica de las crónicas escocesas de Sir Walter.           





Aunque la mayor parte de las novelas de Scott ofrecían una descripción un tanto irreal e idealizada del paisaje escocés (sobre todo de la Highlands) y la reinterpretación histórica de muchos acontecimientos puede ser discutible (la batalla de Prestonpans durante el levantamiento jacobita (1745), las luchas religiosas a finales del siglo XVII) además de presentar un tufillo bastante conservador, lo cierto es que popularizó en todo el mundo - debido al éxito mundial de sus obras- a Escocia y sus costumbres y paisaje y sobre todo a la Highlands o Tierras Altas, descritas por Scott con gran belleza y que incluso en el Reino Unido eran escasamente conocidas. Antes de Scott, y sobre todo después de las revueltas jacobitas de 1745 era común en Gran Bretaña concebir a los highlanders de los siglos XVII y XVIII como unos bárbaros primitivos con tendencia al saqueo, el pillaje y la revuelta armada que vivían en una sociedad (la de los clanes) pseudomedieval y que eran unos fanáticos religiosos presbiterianos; todo esto cambió con Walter Scott en la medida que las motivaciones románticas de sus héroes de las Tierras Altas (como en la famosa novela Rob Roy,1817) eran moralmente encomiables y épicamente admirables. En cierto modo, los británicos comenzaron a sentirse más que orgullosos del pasado heroico escocés descrito por Scott (aunque los escoceses se volviesen contra Londres en numerosas ocasiones) e incluso la realeza reivindicaba con fruición su conexión con la mítica Casa Estuardo. El propio Scott mantuvo una relación de cierta amistad con el rey Jorge IV – admirador confeso suyo desde Waverley-  y fue encargado de organizar los fastos de la visita del monarca a Escocia en 1822, en los cuales simbólicamente se trato de escenificar una reconciliación entre Escocia e Inglaterra.      





2: La interpretación política contemporánea del medioevo en la historia británica: Ivanhoe

Una de las innovaciones más importantes que Walter Scott introdujo en la narrativa moderna fue el dotar a la crónica histórica novelada de una segunda interpretación política contemporánea, es decir, de una reinterpretación y sin necesidad de ser infiel a los acontecimientos históricos. Esta tendencia ha sido copiada en multitud de novelas históricas hasta nuestros días. Aunque Walter Scott no fue un autor preeminentemente político, es palpable su inclinación tory en la mayor parte de su obra aunque también es cierto que se muestra liberal en bastantes aspectos. Un claro ejemplo de la reinterpretación política en un contexto temporal diferente se encuentra en su novela más famosa y leída Ivanhoe (1819), ambientada Inglaterra en el siglo XII tras la Tercera Cruzada en el reinado de Ricardo Corazón de León y con el conflicto normando-sajón como telón de fondo.

Ivanhoe responde a la fijación de la literatura romántica con la Edad Media, pero también se trata de una novela de acción y aventura que desde el primer momento obtuvo enorme éxito popular. Scott se inspiró en fuentes históricas y en los romances del ciclo de Robin Hood, incluyendo a este personaje en la obra y siendo así uno de los primeros autores modernos en ocuparse del legendario bandido generoso de Sherwood. La intención de la obra era mostrar las injusticias de la realeza y la nobleza Normanda (representadas en la novela por el príncipe Juan Sin Tierra o Sir Brian de Bois-Guilbert) en un tiempo en el que los normandos dominaban la Gran Bretaña desposeyendo a los nobles y notables sajones. Scott traza aquí un posible origen de la Carta Magna de 1215 (redactada originalmente después de los acontecimientos descritos en la novela) en donde se limitaban los poderes de la corona y  se protegían los privilegios de los señores feudales. El tono de la obra en general es favorable a la limitación del poder y alerta sobre los peligros del despotismo y el fanatismo religioso caracterizando al siglo XII en Inglaterra como una época en la que se daban grandes abusos por parte de los poderosos, pero también resulta una suerte de alegato pro anglosajón caracterizando a los “invasores” normandos como villanos al desposeer a los sajones de tierras, bienes y privilegios: en ese sentido, Scott trata de hacer un paralelismo entre las guerras napoleónicas que trataban de introducir las ideas revolucionarias en países como el Reino Unido y la tortuosa relación anglonormanda en el siglo XII, aunque eso sí, dejando claro que se hizo bien en suprimir a principios del XIX ciertas leyes restrictivas en Gran Bretaña que soliviantarían a las masas en el país tras el contacto con las ideas de Libertad-Igualdad-Fraternidad. Este componente político no pasó inadvertido para los lectores británicos de la época que vieron en Ivanhoe un cierto canto a la efectividad de las leyes inglesas establecidas desde la Edad Media siempre y cuando no entrasen en conflicto con las nuevas ideas liberales introducidas a principios del XIX provenientes de Francia.

Paralelamente a todo esto, Ivanhoe fue una novela revolucionaria al introducir personajes judíos sin una caracterización negativa, tales son el prestamista Isaac de York y su hija la curandera Rebeca.  Y, finalmente, hay que constatar la importancia de Ivanhoe como un clásico de la literatura de todos los tiempos que más allá de una novela de aventuras es ya todo un icono de la cultura universal por el novedoso tratamiento tanto dentro del género de aventura como del de novela histórica medieval con héroes inesperados e inusuales- empezando por su protagonista, el idealista caballero sajón Wilfred de Ivanhoe - y una trama compleja más allá de lo folletinesco. A lo largo de tres siglos, sigue siendo una de las novelas más leídas de la historia cautivando a jóvenes lectores de diferentes generaciones.





3: La novela histórica y su legado





¿Fue Walter Scott creador de la novela histórica? Prácticamente se puede decir que sí. El hecho de ambientar sus novelas en trasfondos históricos concretos cuando no tomar directamente momentos de la Historia (del Reino Unido) como base de sus relatos era un hecho novedoso en la literatura narrativa que de alguna manera hizo acrecentar el interés por la Historia en Gran Bretaña y en otros países en donde el autor tuvo éxito en vida. Scott se documentó enormemente tanto en costumbres, escenarios, y vestimentas de las diferentes épocas (Edad Media, S.XVI…) para dotar de cierto rigor histórico a sus obras aunque como todo buen romántico se tomase ciertas licencias y  presentase algunas incorrecciones al tratar de idealizar el pasado (sobre todo en la Edad Media). Es digno de mencionar su estudio y conocimiento de la política y las leyes de cada época en Gran Bretaña, gracias principalmente a su formación como abogado. En ese sentido, Walter Scott otorgó al Romanticismo un carácter de rigor del que carecía, huyendo de las ensoñaciones y de la fantasía de muchos autores del movimiento como Lord Byron o los Shelley.  La influencia de Walter Scott como autor de novelas históricas es palpable en autores como Alejandro Dumas (padre), León Tolsoi, Robert Louis Stevenson, Henryk Sienkiewicz o Boleslaw Prus, que fueron de un modo u otro iniciadores de la novela histórico, un género que aún sigue de moda de la mano de autores como Ken Follet. Ivanhoe además provocó un revival del medievalismo y en el interés por el medioevo que influyó decisivamente en otros autores románticos como Víctor Hugo o Gustavo Adolfo Becquer. 





4: El autor de fama mundial





Walter Scott fue uno de los primeros escritores en lengua inglesa que gozó de éxito internacional en vida ya que su obra era traducida inmediatamente a otros idiomas. En el Reino Unido y en Escocia concretamente conoció varios honores y disfrutó de una reputación social relevante. En 1818, tras participar en la recuperación de las famosas Joyas de la Corona llamadas los “Honores de Escocia” robadas por Cromwell, le fue otorgado por el príncipe Jorge el título de baronet. Fue también presidente de la Royal Society de Edimburgo, pero toda esta fama y reconocimientos no impidieron que  en 1826, tras la quiebra del negocio de imprenta que el autor poseía en Edimburgo junto con los hermanos Ballantyne, este comenzase a pasar por estrecheces económicas y varias deudas hasta su muerte en 1832, teniendo que hipotecar su lujosa y célebre  mansión de Abbotsford. Con todo, se puede decir que Sir Walter Scott fue uno de los primeros escritores “celebrities” de la historia  además de ser uno de los escritores mas leídos de todos los tiempos.





5: La maldición de un escritor popular y un innovador de la novela




 A pesar de que Scott gozó de importante éxito en su carrera, tras su muerte y el auge del Realismo literario en la segunda mitad del XIX, la obra de Scott fue despreciada por críticos y literatos tildándola de literatura de evasión y de novela juvenil, tal era el poco aprecio que la cultura realista sentía por el Romanticismo (y aunque Scott nunca fue un autor romántico al uso) A finales del XIX y principios del XX muchos críticos afirmaban que las obras de Scott tenían tramas flojas y personajes simples, aunque conforme avanzaba el siglo XX se alababa cada vez más el hecho de que el escritor ayudase a popularizar y consolidar la novela histórica, y a partir de la segunda mitad de ese siglo comienza un proceso de recuperación de la valoración de su obra poniéndole en el lugar donde se merece. El hecho de que el autor escribiese algunas obras en la  por entonces no muy frecuente primera persona y su estilo narrativo a veces fuese discontinuo y con importantes saltos temporales, fueron unas novedades que hicieron del literato escocés un adelantado a su tiempo y así se empezó a reconocer. Aunque ha seguido teniendo sus detractores, Walter Scott ha sido mucho más que un autor de novelas infantil-juveniles o de aventuras ya que ayudó a renovar la literatura popular incrementando su calidad y la importancia de sus temas (crónica histórica, política, costumbrismo culto…) A parte de los autores citados en puntos anteriores, otros escritores influenciados por Scott han sido Emilio Salgari, Mark Twain, Virginia Woolf, Lawrence Schoonover o Alessandro Manzoni.        



6: Un autor contra las soluciones violentas




Uno de los rasgos temáticos más significativos de la obra de Walter Scott fue el tono antibélico y antiviolento de las mismas; si bien nunca rechazó las “soluciones armadas” para zanjar conflictos territoriales o políticos, siempre consideró a estas acciones como un último recurso y de ese modo los héroes de su novelas son más bien pacíficos y proclives a las soluciones dialogadas aunque el autor no dejará de reflejar el triunfo de las armas sobre la palabra, algo que siempre dejaba víctimas innecesarias.  Scott era especialmente contrario a la violencia política (como muestra en Ivanhoe o Rob Roy) y consideraba a la Revolución Francesa como un paradigma de ello (los ingleses conservadores temían horrores a que algo similar sucediese en el Reino Unido), aunque él mismo estuviese de acuerdo en varios de los postulados revolucionarios concernientes a los derechos humanos.  





7: Siempre presente en la lírica romántica




 Walter Scott fue un gran poeta épico cuya obra lírica siempre se ha visto ensombrecida por el éxito de sus novelas, relatos y en definitiva su producción narrativa. The Lay of the Last Minstrel (1805), Marmion (1808), The Lady of the Lake  (1810) fueron largos poemas épicos escritos durante la juventud del autor que pueden considerarse como genuinas muestras del la poesía romántica narrativa. Estas historias de amores trágicos, crónicas de caballerías y tragedias familiares medievales inspiradas en romances, baladas y relatos orales célticos y escoceses fueron una gran y constante fuente de inspiración para el romanticismo anglosajón y europeo. La Dama del Lago, inspirada en un relato arturiano, gozó de importante éxito y fue convertida en la ópera La Donna del Lago por Giacomo Rossini y Schubert musicó tres de los cantos del poema, uno de ellos adaptado más tarde al célebre Ave Maria. La inspiración de los compositores románticos en la obra de Walter Scott no terminó en la poesía: Gaetano Donizetti se basó en la novela The Bride of Lamernoor para su famosa y aclamada ópera Lucia di Lamernoor (1835) cuya escena con su protagonista loca es un momento culmen dentro del mundo del bel canto y un coralario en la música romántica. La obra poética de Walter Scott continua siendo admirada con el paso del tiempo.      

martes, febrero 19, 2013

El Aparatito Lumiere GANGSTER SQUAD



 
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Nuevo fallido intento de hacer cine de género “de toda la vida” fijando la mirada en los clásicos bajo una perspectiva contemporánea. El cine negro y de gangsters, en otro tiempo un filón de grandes películas, es lo que con escasa fortuna se trata de reavivar en este fallido thriller basado en una historia real sucedida en el Los Angeles de los años 40 y en donde casi todo resulta impostado e insuficiente pese al esfuerzo de su director, el joven Ruben Fleischer,  y su interesante reparto. La historia nos lleva a un grupo de policías angelinos con el poco ortodoxo sargento John O´Mara (Josh Brolin) al frente que en 1949 trató de dar caza al temible gangster Mickey Cohen (Sean Penn) saltándose todos los códigos de legalidad de la policía de Los Angeles por requerimiento de sus superiores, ya que Cohen estaba empezando a controlar a toda la ciudad y parecía imparable al menos que alguien le respondiese con sus propias armas de corrupción y violencia. Así, toda la película es un maremágnum de tiros y muertes aunque con una trama consistente e interesante que pese a todo se muestra muy irregular e imprecisa y al final Gangster Squad termina siendo un filme aburrido y sin relieve. 
   
Películas como Los Intocables de Elliot Ness o los filmes de Sam Peckimpah parecen ser el espejo en donde se mira una película voluntariosa pero poco efectiva que pierde enteros conforme avance el metraje y que a veces se asemeja a un cómic de Dick Tracy pese a tratar de reflejar con realismo el sórdido mundo gangsteril del LA de después de la II Guerra Mundial. Sean Penn en esta ocasión está muy forzado y no se le nota que se crea su personaje mientras que Josh Brolin parece a veces un clon de Kevin Costner como Elliot Ness y el emergente Ryan Gosling con un personaje supuestamente clave se encuentra sumamente desdibujado, por no hablar de otros  casi prescindibles.  Poco que sacar en una película que solo gustará a los fans más fanáticos del género negro siempre que no sean nostálgicos ni excesivamente exigentes. 

sábado, febrero 16, 2013

LA QUINIELA DE LOS OSCAR 2012 DE RAYOSC



Balance de aciertos y desaciertos en la quiniela de los Oscar. En azul, la película ganadora. En total, 10 aciertos, tampoco está nada mal.



- PELÍCULA:  "Django Unchained"

"Amour", "Argo", "Beasts of the Southern Wild",  "Los miserables", "Life of Pi", "Lincoln", "Silver Linings Playbook", "Zero Dark Thirty".



 - DIRECCIÓN: Steven Spielberg, "Lincoln"

Michael Haneke, "Amour"; Benh Zeitlin, "Beasts of the Southern Wild"; Ang Lee, "Life of Pi"; David O. Russell, "Silver Linings Playbook".




- ACTOR: Daniel Day-Lewis, "Lincoln"

Bradley Cooper, "Silver Linings Playbook"; Hugh Jackman, "Los miserables"; Joaquin Phoenix, "The Master"; Denzel Washington, "Flight".




  - ACTRIZ: Emmanuelle Riva, "Amour"

Jessica Chastain, "Zero Dark Thirty"; Jennifer Lawrence, "Silver Linings Playbook";; Quvenzhane Wallis, "Beasts of the Southern Wild"; Naomi Watts, "The Impossible".




- ACTOR DE REPARTO: Christoph Waltz, "Django Unchained".

Alan Arkin, "Argo"; Robert De Niro, "Silver Linings Playbook"; Philip Seymour Hoffman, "The Master"; Tommy Lee Jones, "Lincoln";



- ACTRIZ DE REPARTO: Sally Field, "Lincoln";

Amy Adams, "The Master"; Anne Hathaway, "Los miserables"; Helen Hunt, "The Sessions"; Jacki Weaver, "Silver Linings Playbook".



  - PELÍCULA DE LENGUA EXTRANJERA: "Amour," Austria;

"Kon-Tiki", Noruega; "No", Chile; "En kongelig affære" ("Un asunto real"), Dinamarca; "Rebelle" ("War Witch"), Canadá.




- GUION ORIGINAL: Quentin Tarantino, "Django Unchained"

Michael Haneke, "Amour"; John Gatins, "Flight"; Wes Anderson and Roman Coppola, "Moonrise Kingdom"; Mark Boal, "Zero Dark Thirty".




- GUION ADAPTADO: Lucy Alibar y Benh Zeitlin, "Beasts of the Southern Wild"

Chris Terrio, "Argo"; David Magee, "Life of Pi"; Tony Kushner, "Lincoln"; David O. Russell, "Silver Linings Playbook".




- LARGOMETRAJE ANIMADO: "Wreck-It Ralph".

"Brave", "Frankenweenie", "ParaNorman", "The Pirates! Band of Misfits",



- DISEÑO DE PRODUCCIÓN: "Lincoln".

"Anna Karenina", "The Hobbit: An Unexpected Journey", "Los miserables", "Life of Pi",




- FOTOGRAFÍA: "Life of Pi"

"Anna Karenina", "Django Unchained", "Lincoln", "Skyfall".




 - MEZCLA DE SONIDO: "Life of Pi",

"Argo", "Los miserables", "Lincoln", "Skyfall". 



 - EDICIÓN DE SONIDO: "Zero Dark Thirty".

 "Argo", "Django Unchained", "Life of Pi", "Skyfall",




- MÚSICA ORIGINAL: "Life of Pi", Mychael Danna

"Anna Karenina", Dario Marianelli; "Argo", Alexandre Desplat; "Lincoln", John Williams; "Skyfall", Thomas Newman.




- CANCIÓN ORIGINAL: "Everybody Needs a Best Friend" de "Ted", Walter Murphy y Seth MacFarlane

"Before My Time" de "Chasing Ice", J. Ralph;; "Pi's Lullaby" de "Life of Pi", Mychael Danna y Bombay Jayashri; "Skyfall" de "Skyfall", Adele Adkins y Paul Epworth; "Suddenly" de "Los miserables", Claude-Michel Schonberg, Herbert Kretzmer y Alain Boublil.




 - VESTUARIO: "Lincoln",

 "Anna Karenina", "Los miserables", "Mirror Mirror", "Snow White and the Huntsman".



- LARGOMETRAJE DOCUMENTAL: "Searching for Sugar Man".

 "5 Broken Cameras", "The Gatekeepers", "How to Survive a Plague", "The Invisible War"

 


 - EDICIÓN: "Argo"

 "Life of Pi", "Lincoln", "Silver Linings Playbook", "Zero Dark Thirty".



- MAQUILLAJE Y PEINADO: "Hitchcock"

 "The Hobbit: An Unexpected Journey", "Los miserables".

 


- EFECTOS VISUALES: "Prometheus"

 "The Hobbit: An Unexpected Journey", "Life of Pi", "Marvel's The Avengers", "Snow White and the Huntsman"

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lunes, febrero 11, 2013

El Aparatito Lumiere BESTIAS DEL SUR SALVAJE (BEASTS OF THE SOUTHERN WILD)



 
 
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No se puede pedir más al debut de un director como en esta ópera prima del joven Behn Zeitlin, una película que esta sorprendiendo al público y a la crítica y que ya tiene en su haber la nominación a varios Oscar entre ellos el de Mejor Película y Mejor Actriz a la pequeña gran intérprete de seis años Quvenzané Willis. Este es un filme extraño, inhóspito y muy personal que se adentra hasta la médula en el universo y la mentalidad infantil con la particularidad de que Hushpuppy, la niña protagonista, vive en un inquietante entorno en un Missisipi rural y supuestamente postapocalíptico (en un futuro no muy lejano o en un presente alternativo) anegado por las aguas de los océanos, algo que ha sido ocasionado un supuesto deshielo glaciar propiciado por el cambio climático; es decir, una situación extrema que hace aflorar el instinto de supervivencia en una mente y cuerpo diminuto. Pero esta no es una película de ciencia ficción ni de efectos especiales (aunque si que hay alguno) ni tampoco una película cien por cien fantástica aunque los límites entre la fantasía y la realidad están bastante desdibujados. Bestias del Sur Salvaje, adaptación libre de una obra teatral de Lucy Alibar es en realidad un drama casi visual, narrado siempre desde el punto de vista de Hushpuppy en donde se trata de poner imágenes a la situación de la infancia en un entorno salvaje en donde las fuerzas desatadas de la naturaleza campan a sus anchas (inundaciones, ciclones) en una especie de venganza contra el ser humano, en donde las reglas sociales ya no existen y la civilización tal y como la conocemos parece haber desaparecido en algunas regiones  como La Bañera, la inundada comunidad donde viven Hushpuppy y su padre.  Es precisamente la difícil y ambigüa relación entre el progenitor y la niña el elemento que vertebra la existencia de la pequeña, dispuesta a todo con tal de sobrevivir pero siempre tratando de recuperar el cariño de un padre desequilibrado y superado por los acontecimientos    


Debido a que la película en ocasiones resulta difícil de seguir por lo árido de su estilo narrativo es necesario tratar de entregarse al poder evocador de sus imágenes, realistas y con un punto miserabilista, pero hermosas y en ocasiones imponentes. La película alcanza cotas altas cuando muestra la ensoñación de la joven protagonista y que simboliza la relación entre ella y la naturaleza salvaje, representada por los uros, animales prehistóricos que vuelven a la vida (¿en su imaginación?) y su instinto animal luchador. Una pequeña y extraña epopeya contada con medios dramáticos y narrativos atípicos que trata de no dejar indiferente y se puede decir que lo consigue.   

viernes, febrero 08, 2013

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XVIII)

Crepúsculo del Abra 3 (2012)

Altos Lugares (2011)

Brazos del Bosque (2012)

Fuente (2011)

Señor Musgoso (2012)

martes, febrero 05, 2013

El Aparatito Lumiere DJANGO DESENCADENADO (DJANGO UNCHAINED)



 
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No ha defraudado, y lo que es mejor nos ha dejado boquiabiertos. La incursión de Quentin Tarantino en el western no solo se ha saldado con éxito sino que además el cineasta de Knoxville tal vez haya filmado su obra maestra. Y es que poco o nada se puede reprochar a este nuevo homenaje cinéfilo de uno de los directores más mitómanos que han existido nunca en donde en realidad se traza una historia blaxplotation (cine “de negros” muy popular en la población afroamericana en la década de los 70)  por medio principalmente de un engañoso tributo a ciertos códigos spaghetti western (la ultraviolencia) aunque sin salirse de los cánones del western tradicional de John Ford, todo ello para demostrarnos como en la historia del cine el género del western ha influido en toda película con tiros, cazadores de recompensas, asesinos a sueldo, fueras de la ley y héroes errantes que van de pueblo en pueblo en cualquier coordenada espacio-temporal. Porque Django Unchained aspira a ser más que un western y un homenaje al género (la sombra de Sergio Leone es alargada aquí, si, pero no lo es menos la de Ford o Hathaway), es una revisión como hemos dicho del “cine para negros” (género también muy querido por Tarantino, como ya demostró en Jackie Brown) con tintes de denuncia social (se centra en el sórdido mundo esclavista sureño antes de la abolición de la esclavitud) y más escorado al drama y a la epopeya épica que a la comedia, si bien persiste la ironía friky tarantiniana aunque aquí en menor medida de cualquiera de sus películas anteriores. Tarantino está demostrando que es capar de ampliar sus registros y, al igual que en Malditos Bastardos (2009), viajar en el tiempo de manera convincente. Su crecimiento como director esta siendo indudable.


Pese a tomar el título prestado de un western europeo, este Django es una película original cien por cien con un héroe negro, un esclavo fortuitamente liberto (Jamie Foxx) que une su destino al de un cazador de recompensas de origen alemán (Cristoph Waltz) y ambos recorren el sur de EEUU en busca de diferentes forajidos para darles matarile y ganarse “un puñado de dólares”. Pero el amargo pasado del antiguo esclavo Django, convertido, en un pistolero de armas tomar, no parece dispuesto a disiparse y ambos hombres deciden llevar a cabo una arriesgada misión romántica: rescatar a Broomhilda (Kerry Washington) la mujer de Django esclava de un rico, caprichoso y sádico magnate sureño, Calvin Candie (Leonardo DiCaprio). Una road movie a caballo donde además de darse cita los géneros antes mencionados hay elementos de cine negro, comedia negra e intriga además de un homenaje a la épica de la mitología germana con momentos sublimes y un ritmo cambiante y muy adecuado a efectos narrativos y dramáticos. El climax final, con violencia y sangre a raudales, es lo mas “tradicionalmente tarantiniano” que hay en una película en donde no hay que buscar al Tarantino tradicional. Fox y Waltz funcionan a la perfección como antagónica pareja heroica unida por un extraño vínculo de intereses mutuos, y el resto del reparto no se queda a la zaga con un DiCaprio muy convincente como un villano tan de opereta como cruel y sanguinario o un Samuel L. Jackson que interpreta a las mil maravillas a un viejo esclavo muy acomodado a su condición servilista del amo blanco. Puede parecer un poco repetitivo que Tarantino vuelva a echar mano del recurso de la venganza como motor de una historia, pero el director sabe lo que hace y nada sobra en una película que funciona como un reloj y en donde Tarantino demuestra también que conoce a la perfección los recursos escénicos, plásticos y narrativos del western pero siempre tratando de dar su impronta con una banda sonora variada y algo descontextualizada y un reparto de secundarios curioso en donde se dan cita algunas viejas glorias casi olvidadas como Don Johnson, Robert Carradine, Russ Tamblyn, Ted Neeley, Bruce Dern o Franco Nero. Imprescindible. 

domingo, febrero 03, 2013

MIGUEL TARÍN, LA HISTORIA MALDITA DE UN ROCKER GIGANTE BAJO LOS AROS


 


La historia del deporte está llena de malditos, antihéroes y personajes singulares que pese a no destacar por sus aptitudes como deportistas ni por su palmarés dejaron a su paso un recuerdo imborrable por diferentes motivos ya bien sean anecdóticos, curiosos, extraños, trágicos, cómicos, decepcionantes, irritantes, sorprendentes…Miguel Tarín Ruiz (Barcelona, 24 de abril de 1962), baloncestista profesional que desde 1978 hasta 1993 fue el jugador más alto de España con 2,17 m. es en ese sentido uno de los deportistas mas curiosos de la historia del deporte español. Nunca fue un gran jugador pese a las cualidades que se le presuponían con su espectacular altura y fue una decepción para muchos aficionados, periodistas y entrenadores pero su singular historia y su curiosa personalidad merecen ser contadas. Un jugador de comportamiento rebelde, histriónico e intereses singulares amante de rock and roll y rocker vocacional de chupa de cuero que se metió al baloncesto por casualidad y durante su trayectoria profesional de 13 años (de 1980 a 1993) produjo todo un cúmulo de sentimientos encontrados.

 

Tarín y Romay, los techos del basket español en los 80
Hay un detalle en la biografía de Miguel Tarín que resulta revelador yes que fue un deportista tardío y fortuito, un atleta fabricado a partir de un chaval al que el deporte le importaba un pimiento. A finales de la década de los 70, cuando el baloncesto en España era aún un deporte que estaba en pleno despegue en cuanto a fenómeno de masas - aunque desde bastante tiempo atrás era el segundo deporte más popular de España había reducido en aquellos años considerablemente su distancia con el fútbol- y las primeras figuras patrias comenzaban a despuntar internacionalmente (Corbalán, Epi, Romay, Solozabal, Iturriaga, Margall…) se buscaba con ahínco en patios de colegios, gimnasios y hasta en calles y parques mozalbetes que superasen los dos metros para convertirlos en figuras de la canasta y dotar a los equipos españoles de pivots que complementasen a los jugadores norteamericanos de turno (por entonces había uno por equipo). Miguel Tarín fue captado por el FC Barcelona en verano de 1978 cuando contaba con 16 años. Hasta entonces, Miguel era un adolescente barcelonés estudiante de secundaria al que el encantaban oír la música de Ramones, Rolling Stones y clásicos de los 50 que pasaba su tiempo de ocio en billares y a la puerta de los bares compañía de chavales que vestían con chamarras de cuero negro, lucían tupés de los años 50 y gafas de sol y pensaban en Harleys y Cadillacs: eran los primeros exponentes del revival rocker de la ciudad condal. Por supuesto, a Miguel de deporte nada de nada, estaba gordo como una bola y como el mismo afirmó “lo del deporte lo veía como una chorrada, tíos que corrían y se cansaban para nada". Pero una buena mañana de verano, un ojeador de la sección baloncestística del Barça le vio pasear con sus 217 centímetros de altura y le ofreció hacerse una prueba para el equipo juvenil del Barcelona. A finales de los 70 el equipo baulgrana aún no había terminado de despuntar en un baloncesto español totalmente dominado en cuanto a clubes por el Real Madrid, que acaparaba casi todos los años los títulos de liga y de competiciones europeas, dejando algún  pequeño resquicio en cuanto a trofeos para otros equipo como el Jouventut de Badalona. El Barça por su parte ganaba copas del rey pero la “Liga Nacional” (la liga española aún no era la Liga ACB) se le resistía. El Real Madrid ya contaba con el que era el jugador más alto de España, Fernando Romay con 2,13, que era la sensación en el basket hispano por su por entonces cuasi gigantesca altura, y el Barça andaba buscando su Romay particular para contrarrestar el fascinante efecto que había logrado entre la opinión pública con el pívot gallego. Y Tarín podía ser el hombre que supusiese el antídoto perfecto al “efecto Romay” y entre otras cosas ayudar a crecer al Barcelona.



Miguel Tarín a los 14 años ya medía 2 metros, y con serios problemas para encontrar ropa y calzado adecuado nunca se había planteado jugar al baloncesto o hacer ningún deporte. Cuando se hizo la prueba ya avisó a Eduardo Portela, jefe de la sección de basket baulgrana y a los técnicos del Barcelona que “era muy manta” y que nunca había hecho ningún tipo de deporte, según él solo se dedicaba a “comer y dormir”. Pero sus 2,17 y su 52 de pie resultaban incontestables y Nino Buscató, mitico ex jugador de Jouventut, Barça y la selección española y entrenador del Barcelona de baloncesto juvenil  se propuso en convertirlo en una estrella del basket. El joven Miguel, que desconocía por completo el mundo de la canasta se adentraba en un territorio desconocido para él, al tiempo que la prensa estatal se hacía eco del hallazgo del jugador más alto de España. Tarín, que tuvo que perder 30 kilos en un mes, debutó en el Barcelona juvenil en la temporada 1978-79 en lógica posición de pívot  al tiempo que aprendía a jugar al baloncesto sobre la marcha, cometido al que se entregó Buscató aquel año con la supervisión del entrenador del Barcelona “mayor” Eduardo Kucharsky, quienes veían en aquel jugador un diamante en bruto y por que no, una futura estrella del basket. Los comienzos eran duros para un chaval que no había hecho ningún deporte y que al correr 10 metros el corazón le latía a 200 pulsaciones por minuto. Miguel incluso debutó aquel año con la selección española juvenil.                       



FC Barcelona temporada 1981-82, con Tarín el 2º jugador por la derecha en la fila superior

 Tras el primer año, los técnicos del Barça se sintieron moderadamente satisfechos con la progresión del joven jugador y el seleccionador español Antonio Díaz Miguel andaba bastante interesado en su evolución y en su proyección como futura figura. Como dato curioso, Miguel en aquellos años contaba en su círculo de amigos rockers con otro jugador juvenil de basket, un tal José María Sainz, al que llamaban Loquillo por su tupé a lo Pájaro Loco y que jugaba en al cantera del desaparecido Cotonificio de Badalona; según dicen, Loquillo animó a Miguel Tarín a adentrarse en la práctica del deporte aunque años después “el Loco” dejase el basket por la música. Lo cierto es que Tarín, por su propensión a llevar chamarras de cuero, vaqueros y look rocker (en la calle, claro) ya era en sus años como deportista juvenil bastante criticado y pronto empezó a rumorearse sobre su supuesta afición a las birras y su poco espíritu de deportista, pero el chaval, pese a su escepticismo inicial iba cogiéndole gustillo a esto de la canasta y se estaba convirtiendo en un sportman aunque la evidencia hacía notar que no estaba nacido para ser un gran jugador , y eso se mostrar cada vez con mayor nitidez año tras año. Después de otro año en juveniles (temporada 79-80), Miguel dio el salto en 1980 al equipo junior del Barça (por entonces la categoría junior incluía a jugadores de 18 a 20 años); si bien por su altura (inédita en el basket español) hubiese debutado ya en el primer equipo, aún estaba muy verde y en la temporada 1980-81prosiguió su formación en los equipos inferiores  azulgranas mientras el entrenador del Barça, Antoni Serra se encargaba de supervisar su progresión (bastante lenta, por cierto)   




En la temporada 1981-82, Antoni Serra decide subir por fin a Tarín al primer equipo del FC Barcelona convirtiéndose en el jugador español más alto que había pasado por la liga española. El Barça había sido campeón el año anterior consiguiendo su segunda liga después de mucho tiempo. En aquel equipo jugaban grandes baloncestistas como  Solozabal, Flores, Epi, Creus, Sibilio, De La Cruz y el americano Hansen y aspiraba a renovar el título con el Real Madrid como gran rival en un panorama basket hispano en pleno crecimiento y cada vez más con más adeptos paralelamente a los primeros grandes éxitos deportivos de la selección española de Díaz Miguel. Aquel año el rendimiento de Tarín fue bastante deficiente con pocos minutos y porcentajes de acierto muy pobres, Serra y los aficionados del Barcelona se estaban dando cuenta que iba a ser muy difícil hacer explotar un jugador torpe y limitado pese a que se esforzaba en el rebote y el tiro como el que más y tenía una buena coordinación de movimientos; en ese sentido su progresión desde que llegó a vestirse de corto en 1978 con 16 años había sido bastante buena, aunque insuficiente. Aquel año el Barcelona perdió la liga en la última jornada ante el Madrid, aunque fue campeón de la Copa del Rey.  A principios de 1982, y si haber cumplido los 20 años, nuestro hombre pasa por la vicaría (por el juzgado, mejor dicho) al casarse con su novia de toda la vida en una curiosa ceremonia de estética rocker en la que él lucio cazadora roja, vaqueros y deportivas y su mujer cazadora negra y gafas de sol. Realmente, Tarín estaba demostrando ser un personaje singular. Ese mismo año, se produce otro acontecimiento en la vida del baloncestista: su debut con la selección española. Díaz Miguel, a quien Tarín siempre le pareció un diamante en bruto le convocó para una serie de partidos de preparación previos al Mundobasket de Colombia. El mítico seleccionador manchego estaba obsesionado por convertir a Tarín en uno de los mejores pivots del mundo (según él era ideal para cualquier equipo), pero se  desesperaba ante la lentitud del joven jugador, aún lento y bastante armario aunque con bastante precisión en el rebote. Al final no obtuvo plaza entre los 12 seleccionados para el  Mundobasket en una selección que incluía a algunos de los mejores baloncestistas españoles de todos los tiempos como Epi, Corbalán, Romay, Iturriaga, Fernando Martín, Jiménez o Margall y que obtendrían varios éxitos en la década de los 80 como las medalla de plata en los JJOO de Los Angeles en 1984. La experiencia de Tarín en el combinado español fue efímera y en total disputó cinco partidos, tal vez uno de los jugadores más flojos que hayan pasado por ella aunque por el momento fue el más alto, superando a Fernando Romay.




El jugador aún necesitaba rodaje y pese a su internacionalidad el Barça optó por cederle a otro equipo para la temporada 1982-83 año en el que su ficha pasa de junior a senior y en los equipos españoles aquel año no podía haber más de diez fichas senior en un equipo. Al disponer de bastantes hombres altos senior, el Barcelona prescindió de su ficha cediéndole al modesto equipo de primera Naútico de Tenerife, cuyo objetivo era mantenerse en la élite y desechando ofertas del Real Madrid, el Valladolid, el Cotonificio e incluso la Cibona de Zagreb. El jugador continuaba con una exigente preparación para explotar lo mejor de sí en donde tenía mucho que ver Díaz Miguel  además de los técnicos del Barcelona. Debía de hacer footing todos los días por lugares bastante intransitables con zapatillas inadecuadas para su 52 de pie que literalmente le machacaron el talón de Aquiles, en Tenerife solía correr por la playa muy temprano por la mañana y eso resultaba agotador. Nike, una empresa casi desconocida en España fue quien le suministró zapatillas reglamentarias adecuadas convirtiéndose en el primer deportista español patrocinado por la multinacional nortemericana, que además le surtió de ropa de entrenamiento adecuada a su talla en una época en la que encontrar ropa para tíos de casi 2,20 era ciencia-ficción;” Vestirse en aquella época con mi estatura era un infierno”, llegaría a declarar el jugador. En Tenerife Tarín realizó una temporada muy discreta (el Naútico descendió de categoría) en donde no demostró apenas progresión aunque sí algunas pequeñas virtudes como un buen porcentaje en tiros de dos puntos y mayor movilidad y rapidez, aunque seguía siendo técnicamente muy limitado y sin destellos propios de una figura del basket.



Para la temporada 1983-84 la primera división española de baloncesto se convierte en la liga ACB y pasa al control directo de la Asociación de Clubs de Baloncesto (ACB), dispuesta a convertir a la primera competición española en una liga de baloncesto casi comparable a la NBA con moderno sistema de competición en grupos y play off, además de poder disponer a partir de ahora de dos jugadores extranjeros por equipo. El Barcelona, flamante campeón de la última Liga Nacional 82-83 no deseaba contar con Tarín para su plantilla para esa temporada (ahora la posibilidad de tener dos pivots estadounidenses por equipo iba a frenar la progresión de muchos hombres altos estatales) pero aún así le renovó en verano de 1983 por tres años con el fin de que tras varias cesiones llegase a ser apto para los culés. Su destino durante la temporada 83-84 fue el Pineda, equipo de la segunda categoría estatal llamada a partir de aquel año primera división (o primera B, como se la conocía antes o como se conoció popularmente durante años). Lo cierto es que Miguel se había destapado como un jugador mediocre y en nada fue la promesa que muchos esperaban y ya todo el mundo era consciente de ello. La temporada siguiente continuo cedido en primera b, esta vez en el Hospitalet Dry Shack mejorando algo con respecto a temporadas pasadas pero sin nada verdaderamente reseñable. Por aquellos años se empezó a establecer una maliciosa leyenda negra sobre el baloncestista; era cierto que tenía un comportamiento excéntrico y singular con declaraciones en las que opinaba sobre temas variopintos como la homosexualidad (era partidario de respetar cualquier opción sexual), la política (decía que no le interesaba porque “la íbamos a palmar todos”), además de lucir pendiente y llevar cazadoras rockeras –algo insólito en un deportista español en aquella época-  y eso le puso la etiqueta para aficionados y periodistas de “loco” y “rarito”. Estos hechos, unidos a su mediocridad como deportista (teniendo en cuenta además que el ser el techo del baloncesto español le llevaba a un nivel de exigencia máximo entre los buenos aficionados al basket) convirtieron a Miguel Tarín en la diana de burlas, críticas malintencionadas y comentarios jocosos. Miguel, pese a todo un chico simpático, honesto, locuaz y sobre todo una persona excepcional según quienes le conocieron no se mordía la boca en las entrevistas y confesaba muchas veces la presión a la que se veía sometido por parte de aficionados y técnicos que trataban de explotarle al máximo mediante una preparación que el siempre tildó de inadecuada. Se llegó a decir también que en las concentraciones, Miguel le daba a las cervezas y a los porros como buen rockero, pero eso parece falso. Miguel en 1984, con solo 22 años era pese a todo un hombre feliz que se había enamorado tardíamente del deporte –un mundo que el desconocía poco tiempo atrás-, era amante del rock, de los animales, de sus amigos y de su familia -había sido padre en 1983 de una niña llamada Sara, su única hija- y se disponía a hacer del baloncesto su modo de vida.




En 1985, tras su temporada en el Hospitalet, el Barcelona decidió rescindir el contrato a Miguel a falta de un año de su cumplimiento considerando que el jugador no era ya interesante para los baulgranas. Es muy posible que las leyendas urbanas sobre el jugador hubiesen influido en esa decisión, pero eso no impidió que el gigante del basket ibérico volviese a la máxima categoría al fichar aquel año por el TDK Manresa, equipo recién ascendido a la ACB. Tarín iba a debutar entonces en la “nueva” primera liga en un conjunto modesto, consciente en que ya no era aquella promesa de principios de los 80 sino un jugador de equipo que eso sí, seguía siendo el más alto de España. En total, Miguel estuvo dos años en Manresa en la ACB en donde deportivamente aportó más bien poco. Miguel además de sus limitaciones deportivas tuvo que soportar muchas puyas de entrenadores, periodistas y aficionados descontentos con su rendimiento tratándose además del jugador español “más grande”. Era cierto que su comportamiento histriónico en el parqué ante árbitros y jugadores rivales muchas veces no procedía, pero no era esa “jeta” que mamaba del baloncesto sin ni siquiera saber jugar ni ese “pirado” ni negado que muchos querían ver. Eso si, su gigantesca figura y su carácter simpático y original no pasaban desapercibidos en ningún sitio sobre todo en un deporte que aún era bastante “recatado y modosito” como era el baloncesto español de los 80, aún lejos de las excentricidades de gente como Dennis Rodman en USA años después. En lo deportivo, Tarín en su primer año en el Manresa (85-86) jugó solo 15 partidos con una media de 3,2 puntos por partido y 2,6 rebotes mientras que en el segundo (86-87) se quedó en 9 partidos con 2,4 puntos y 1,7 rebotes de media, unos porcentajes no precisamente estratosféricos.  En su último año en el TDK Manresa Tarín consiguió ganar la desaparecida Copa Príncipe que clasificó a los manresanos para la Copa Korak, pero sus constantes broncas con el entrenador Juan María Gavaldá propiciaron su salida.





A partir de 1987 y hasta su retirada en 1993 Tarín fue principalmente un jugador de las categorías inferiores a la ACB iniciando un largo periplo por la geografía española. Para la temporada 1987-88 salió por segunda vez de Catalunya al fichar por el Bosco Coruña de 1ª que desapreció a mitad de año jugando el resto de la campaña en el Vic de 3ª división, algo verdaderamente humillante para un jugador internacional solo 6 años antes. Después defendió los colores del Syrius Patronat de Mallorca (88-89, 1ª), Proexinca Cartagena (89-90,2ª) y Gesa Alcudia (90-91,1ª y 2ª). Con el Alcudia descendió a segunda en 1991 y comenzó jugando en dicho club la temporada siguiente hasta que a mitad de año el entrenador Moncho Monsalve lo llamó para jugar con el Puleva Granada de la ACB hasta que finalizase la campaña. Miguel disputó 12 encuentros con el conjunto nazarí en donde solo promedió un punto por partido. Tarín, el gigante español del basket, el diamante del baloncesto español que nunca se terminó de pulir era solo un jugador mediocre para equipos mediocres cuya última estancia en al ACB fue anecdótica. El propio Monsalve no le sacaba muchas veces diciéndole que estaba lesionado cuando no lo estaba, algo que Tarín nunca se lo perdonó: el propio jugador declararía años después que fue a Granada “engañado”. Curiosamente, esta ciudad andaluza jugará un papel importante en el destino de Miguel Tarín.



Miguel Tarín en la actualidad

La última temporada de Miguel Tarín como deportista en activo fue en 1992-93 en el Digsa Loja de primera, otro equipo de la provincia de Granada, una tierra de la que el catalán se había enamorado. Su retirada con solo 31 años se produjo con la más absoluta indiferencia de los medios, algo propio en deportistas mediocres. Miguel decidió establecerse con su familia en Granada tras su retirada tras años y años de residencia en distintas ciudades. Amante de los animales y de los perros en particular, ya en 1993 se convierte en presidente de la Sociedad Protectora de Animales de Granada, para él la protección de los animales y del medio ambiente era un “tema más serio” que el basket y durante años se dedicará a dichas tareas. Años después comienza a dedicarse a la distribución de comida para animales y a la cría de perros estableciendo su residencia en una casa de campo a las afueras de Granada en la que actualmente vive con su mujer y varios perros. Una vida de aparente tranquilidad aunque que en 2011 volvió al candelero público tratando de introducirse en la política liderando las listas municipales en Barcelona por el partido Plataforma per Catalunya. En los últimos años ah concedido varias entrevistas y se sabe que es presidente de la Asociación Española de Animales, afirmando que es más feliz que cuando jugaba al baloncesto pese a que ahora está en el paro. Eso sí, recuerda con cariño aquella época de jugador de baloncesto  -pese a todo lo que tuvo que aguantar- aunque rememore con cierto resquemor que ganó muy poco con el basket (según él, apenas ganó unos doce millones de pesetas). En algunas últimas entrevistas, el ex baloncestista, hoy de 50 años, ha mostrado cierta amargura debido a su situación de desempleo pero por otro lado otras informaciones afirman que en la actualidad está ocupado con sus negocios de cría canina y satisfecho con sus actividades en pro de los animales. Sea como fuere, Miguel Tarín fue y es según sus amigos y conocedores un ser excepcional, un simpático y encantador narrador de anécdotas y un rebelde del deporte que se topó con la incomprensión generalizada y utilizó el baloncesto como el modo de vida que le habrían ofrecido cuando le captaron para convertir a aquel gigantesco rockero macarrilla gordito en un jugador de baloncesto. Tarín, hasta la irrupción de Roberto Dueñas a mediados de los 90, fue el jugador de basket más alto de España y uno de los más altos del mundo (solo jugó con tres jugadores de mayor altura, Tatchenko, Sabonis y Gilmore) y el hombre que ejemplarizó aquella desmedida ambición de los 80 de convertir en figuras de la canasta a hombres altos pese a que no estuviesen dotados para el baloncesto o incluso el deporte. Un gigante bondadoso que pese a ser un más que mediocre baloncestista y un proyecto frustrado, dejó una profunda huella.