domingo, septiembre 17, 2023

ALMA MAHLER, LA PASIÓN (ALMA & OSKAR)

 


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Entre la desmitificación y el respeto, este solvente y original biopic de época consigue ser un filme muy atrayente que aunque puede que no sea plato para todos los gustos. Rodado con una ambientación cuidada y una puesta en escena a veces más teatral que cinematográfica pero siempre supeditada al eficiente trabajo de sus actores, Alma & Oskar nos sirve para acercarnos a la extraña y delirante historia de amor de dos figuras controvertidas e inusuales de la cultura del siglo XX: la compositora Alma Mahler, nacida Alma Schindler (Emily Cox) viuda del también compositor Gustav Mahler, quien trató de librarse de la sombra de su marido convirtiéndose en una mujer libre e independiente en sus relaciones con el mundo y con los hombres además de tratar de consolidar su carrera dentro del mundo de la música, y el pintor Oskar Kokoschka (Valentin Postlmayr) polémico artista de mente inestable cuya relación con Alma, entre la obsesión y el efecto pigmalión, fue de todo menos convencional. El comienzo de la I Guerra Mundial es el contexto que rodea la mayor parte de la temporalidad de la historia, en la cual asistimos a los intentos de una mujer rebelde por sobresalir dentro de una sociedad que dejaba a las mujeres una ultimísima fila independientemente de su talento pero cuya relación con un personaje tan genial como imprevisible, del que ella creía un ser irrepetible, terminará siendo algo más que un obstáculo.

Aunque el retrato psicológico de alma Mahler pretende ser el eje central de la narración este no termina de estar presentado de manera clara y convincente, lo que no impide que el trabajo interpretativo de la austriaca Emily Cox sea de quitarse el sombreroo, funcionando mejor eso si en toda la trama con Kokoschka, que debido al no menos fenomenal trabajo de Valentin Postlmayr a veces este consigue robarle la función a Cox gracias a su composición de un ser obsesivo y desnortado con un punto de inseguridad y extravagancia. A veces la película quiere volverse comedia y no rehuye de aspectos bizarros y exagerados (algunos puede que inventados y otros por increíble que parezca, no) y esto combinado con sus momentos más serios en cambios un tanto repentinos puede que produzca un cierto despiste y fatiga en el espectador. Sus momentos finales, que muestran una catarsis entre los personajes, son de lo mejor de la película sobre todo cuando entra en escena la inquietante muñeca a tamaño natural con la efigie de Alma que Oskar encargó en 1918. Con ciertas reminiscencias un tanto vagas de Kubrick, Tim Burton y Ken Rusell, quien ya se ocupó de Gustav Mahler y señora en Mahler, una sombra del pasado (1974)  Alma & Oskar es una película discreta pero efectiva que cumple su función de mostrar las vicisitudes y contradicciones de dos seres singulares.

lunes, septiembre 04, 2023

MI SOLEDAD TIENE ALAS

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El debut como director de Mario Casas ha resultado una grata sorpresa alumbrando un filme que sin ser un dechado de originalidad cumple con creces y anuncia que Casas puede ser un estupendo director. Con un esforzado y sólido guión propio firmado en colaboración con la francesa Deborah François y protagonizada por su hermano menor, Óscar Casas (otro estupendo debut y ojo que el chaval de 24 años apunta maneras), Mi Soledad Tiene Alas parece beber del  Quinquiexplotation hispano de los 70 y 80 convenientemente actualizado a las coordenadas de la realidad social urbana actual con sus subculturas (graffiteros, poligoneros, trap) y logra ser una obra sugerente y estimulante reforzada con imágenes poderosas y una puesta en escena impecable con deudas con el cine negro o el primer Scorsese más callejero.  ¿Lo que cuenta?  Pues en realidad nada nuevo: un muchacho veinteañero del extrarradio son oficio ni beneficio metido en un desagradable berenjenal que le obliga a huir de la policía junto a su novia, también implicada, huída en la que ambos continúan compartiendo sueños, aspiraciones y miedos. Dan (Óscar Casas), es un ser que aspira efectivamente a ser algo más; este  barcelonés que vive con su abuela pasa el tiempo haciendo graffitis pero lo que el ansía es convertirse en un artista con todas las de la ley, Vio, su chica (Candela González) es su cómplice desde el principio y está dispuesta a acompañarle y seguirle en todo aunque sea en un atraco en toda regla, como el que les propone su amigo Reno (Farid Bechara) y que terminará por cambiar el destino de ambos. Dan además esta condicionado por su pasada situación familiar y por la sombra indeseable de su padre, el cual se reincorpora en la vida del joven después de haber salido de la cárcel provocando una catarsis que le influirá pésimamente. Efectivamente, esta es también una historia de maduración y superación, aunque más bien debería decirse de “intento de” debido a su tono más bien pesimista, pero pese a todo, el estupendo guión y el buen trabajo de los jóvenes intérpretes hace que empatizemos con ellos, nos desesperemos ante sus desdichas y gocemos cuando las cosas les parecen ir bien.

Mi Soledad Tiene Alas huye de la moralina pero no evita presentarse a veces como un cuento de hadas urbano cayendo a veces en un mal asumido simbolismo que casa mal con el realismo verista que pretende. Su excelente fotografía y su llamativa banda sonora refuerzan muchas veces el fondo y la forma del filme llegando a momentos de enorme fuerza. Al mayor de los Casas puede que aún le queden cosas por aprender en el oficio de director, pero su opera prima puede que sea el prologo a una más que interesante carrera detrás de las cámaras.

lunes, agosto 28, 2023

UN VERANO CON FIFI (FIFI)

 

***  y 1/2

Los lazos que unen a dos persones a priori diametralmente opuestas y que terminan descubriéndose mutuamente y a su manera, amándose, es lo que cuenta esta pequeña pero estupenda película francesa de los debutantes Jeanne Aslan y Paul Saintillan. Los vaivenes de la adolescencia y de la primera juventud marcan a sus protagonistas, especialmente al personaje central de la cinta, la muchacha de quince años Stephanie, llamada Fifi (Céleste Brunquell), una adolescente de familia modesta y desestructurada que busca superar su anodina existencia y el influjo negativo de su familia: en definitiva, busca una felicidad que al principio se le hace imposible pero después y de manera azarosa parece encontrar. Una peculiar historia de maduración que consigue con naturalidad y sin recursos forzados que nos encariñemos con Fifi y comprendamos sus circunstancias y sus motivaciones- a veces un tanto impulsivas, fruto de la inexperiencia de su edad-  y en definitiva podamos degustar de un filme honesto y conciso.

Se percibe cierta influencia actualizada de Eric Rohmer sin en ningún momento desatender las circunstancias actuales de la juventud, pero el mensaje es netamente atemporal. Stephanie, que intenta conseguir sus propios ingresos trabajando de recadera de la vecindad al tiempo que trata de esquivar los aspectos más desagradables de su existencia cotidiana (la pobreza de su familia, la mala influencia de una madre inestable, los vaivenes de sus hermanas mayores, el deficiente papel paterno de su padrastro), consigue las llaves de la lujosa vivienda familiar de una amiga de posición acomodada mientras sus ocupantes están de vacaciones estivales y decide “ocupar” la residencia y pasar allí una mañana con los lujos que ella no conoce cuando se presenta sorpresivamente Stephan (Quentin Dolmaire) el hermano mayor universitario de su amiga. Este termina aceptando la presencia de la chica e incluso le anima a colaborar remuneradamente en su trabajo veraniego desde casa, hincándose así una relación de amistad bastante peculiar (lindando equívocamente con el romance) que hace a Fifi cambiar en bastantes aspectos por el descubrimiento de un mundo nuevo y desconocido para ella, el de la “normalidad”

Estamos ante una película que sin grandes alardes llega a conmover y que sabe equilibrarse entre el drama y la comedia. No es la típica historia de amor veraniego idílico y es más otras muchas cosas cuya catarsis llega al final de la película, momento en el que descubriremos que Fifi ha cumplido sus verdaderos propósitos. Otro nuevo acierto de la orfebrería cinematográfica francesa.    

viernes, agosto 25, 2023

CAMPEONEX

 


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El que fuera uno de los más curiosos e inesperados éxitos de la taquilla española en los últimos años, Campeones (2018) no ha tenido una secuela a la altura de las circunstancias. Campeonex, de nuevo dirigida por Javier Fesser. Director del que siempre se ha esperado más, resulta un filme demasiado deslavazado como comedia y en donde cualquier atisbo melodramático o emotivo- que los había en la primera entrega- queda sepultado por una apuesta por elemento caricaturesco y esperpéntico que si bien también aparecía en la primera parte aquí lo hace de forma más evidente, además de por el empeño de hacer una película que guste a varios tipos de público insertando elementos de cine de acción y de comedia aún más gamberra. No obstante, aún queda intacto el espíritu del proyecto anterior, el del homenaje a unas personas que con sus limitaciones hace frente a adversidades, colaboran entre ellos, se esfuerzan y en definitiva nos enseñan a todos una lección. Repite todo el elenco de actores discapacitados del filme anterior, los miembros del club de baloncesto “Los Amigos”, mejorando aún más sus habilidades actorales aunque por desgracia en un vehículo que esta vez no está tan atinado. Jesús Vidal (actor que en realidad no tiene discapacidad intelectual sino visual), Sergio Olmos, Gloria Ramos, Alberto Nieto, Fran Fuentes, Jesús Lago, Roberto Chinchilla, José de Luna y Stefan López  vuelven a la carga junto con la nueva incorporación de Ángel Molina y un miembro no oficial del equipo que tendrá preso en la trama, Brian Albacete “Brianeitor”, en el que es el debut de este streamer especializado en videojuegos que padece distofia muscular y que ha resultado toda una sorpresa.  

Uno de los aspectos más significativos de esta secuela es que su anterior protagonista, Javier Gutiérrez que incorporaba a Marco, el entrenador del equipo, no interviene dando el testigo a la joven Elisa Hipólito como Cecilia, la nueva preparadora del equipo. Aunque la prometedora actriz se esfuerza enormemente y tiene excelentes momentos -se postula como bastante dotada para la comedia-  su personaje tiene demasiado componente surrealista y cartoon (su bizarro gafe) para resultar un papel creíble. Cecilia, nueva entrenadora de unos Amigos que fueron sancionados dos años sin poder competir por un incidente con el robo de las medallas que ganaron en el campeonato de España posterior a los acontecimientos de la primera película, tendrá que hacerse con al confianza de los chicos y del presidente de la asociación, Julio (Juan Margallo, con oficio y encantador) y en definitiva capear con el marrón de tener que competir en un campeonato de atletismo al que se han inscrito por error enseñando al equipo el nuevo deporte, al tiempo que la ausencia de Sergio (Sergio Olmos) por desagradables motivos se convertirá en un problema. La presencia de Brian Albacete como un joven que termina siendo decisivo para la obtención de un nuevo triunfo en el equipo a parte de protagonizar la línea argumental con más fuste dentro de un conjunto muy irregular se antoja como fundamental para salvar los muebles de un filme  en donde poco o nada resulta creíble. En los últimos compases de la película el novedoso  mundo de las competiciones de deportes virtuales con un climax tan emocionante como algo impostado en donde, eso si, se recalca el valor de la deportividad y la amistad además de resultar muy logrados como cine de deporte, de acción o incluso de ciencia ficción, remitiendo a películas como Tron o Rollerball.  Completan el reparto Jelen García (también encantadora), Carolina Rubio, Carla Fesser y Juan Pino y se pueden oir las voces de Carlos Latre y Juan Carlos Ortega doblando a varios personajes algunos más o  menos largos como la madre de Sergio (Carmen Mayordomo) por parte de Ortega, reforzando así - un componente tebístico y paródico que muchas veces parece sobrar. Una pequeña decepción este nuevo Campeones que sin embargo puede seguir teniendo su público.

martes, agosto 22, 2023

PEQUEÑAS CASUALIDADES (LE TOURBILON DE LA VIE)

 


*** y 1/2

 No, no es la primera vez que una película presenta diferentes líneas narrativas alternativas dentro de una misma historia, fruto de las diferentes opciones que puede tomar un personaje y también es cierto que el concepto en sí no es nada nuevo (y ahora con el auge en la ficción de los multiversos, aunque no vaya de ese tema el filme que nos ocupa, tampoco le resulta ajeno narrativamente) pero el esfuerzo a todos los niveles que el director y guionista Olivier Treiner y la actriz protagonista Lou de Laäge) se marcan en este curioso melodrama que abarca sesenta años- incluso adentrándose en el futuro- es de más que de elogio. Las temáticas, el lo que pudo haber sido y no fue y la importancia del azar y de la casualidad como elementos que pueden hacer cambiar la vida de una persona, sin ser tampoco ningún dechado de originalidad aparecen aquí con una finalidad más bien dramática para potenciar diferentes aspectos como el psicológico de la protagonista, Julia, el mostrar lo rematadamente intrincado de los avatares del ciclo vital, y en definitiva como se puede llegar a un final feliz sin que aparentemente se haya seguido el mejor camino. Este es un filme que se sigue con interés y aunque muchas veces cuesta encuadrar las diferentes divergencias en las cuatro posibles vidas de Julia que se nos presentan (aunque solo una es la auténtica) todo esta tan bien contado- y ya es difícil la empresa en un filme de estas características- que resulta coherente y lógico de principio a fin.

 Puede que por su modelo narrativo y por otros motivos (un mopntaje que a evces no está a la altura, ciertos vaivenes de guión algo lógicos por la premisa) Pequeñas Casualidades no logre ser una gran película, pero desde luego que cumple su función de conmover y hacer reflexionar sobre ese asunto que es la vida.  La historia comienza en 1989 en plena caída del Muro de Berlín con una Julia de 17 años, una adolescente francesa con gran futuro como virtuosa pianista que queda fascinada por el acontecimiento hasta el punto de plantearse ir al la capital alemana con algunos amigos, aunque se sin permiso de sus progenitores para vivir el acontecimiento…y tocar el piano mientras las piedras del muro caen. Aunque en realidad la muchacha no llega a hacer tal cosa aquí comienza una de las otras tres posibles historias de la vida de la protagonista cuando asistimos al what if de una Julia que, efectivamente, consigue ir a Berlín de estranjis: todo hubiese cambiado para ella, lo mismo si no hubiese conocido a Paul (Raphaël Personnaz) de casualidad en una librería o hubiese conducido ella  la moto en lugar de su marido una noche. La coda del filme, catártico y emptivo –aunque tal vez algo forzado- muestra que la vida de la protagonista mereció la pena pase a las adversidades y sueños incumplidos y este es el mensaje final, trufado de esperanza y afán de superación.

 

miércoles, agosto 16, 2023

GODLAND

 

 

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Que en los tiempos de las series de las plataformas, las repetitivas cintas de superhéroes Marvel/DC y en general el consumo compulsivo y sin pasión de lo audiovisual aún existan intentos de hacer cine con mayúsculas y fuera de cualquier registro comercial y además arriesgando es una formidable noticia. Y es que Godland, coproducción entre Dinamarca e Islandia basada lejanamente en hechos reales es una película peculiar y fascinante que recurriendo a manierismos cinematográficos (y fotográficos) a una puesta en escena deslumbrante sustentada en gélidos paisajes de la costa islandesa -escenarios naturales que son casi los verdaderos protagonistas del filme- y con una historia en apariencia minimalista y sin desarrollo claro desde el punto de vista narrativo tradicional, ofrece todo un recital de séptimo arte. Vista en Cannes y el Zinemaldi donostiarra donde no pasó desapercibida, Godland es de lo mejor de lo que llevamos de año.

Dirigida con clase y enorme sentido artístico por el danés Hlynir Palmason (también autor del guión) en un actualmente inusual formato de 1.33:1 (cuadrado con esquinas redondeadas) la película pretende asemejarse a un docudrama o a una fijación clásica (pero en color) sin perder ningún atisbo de rigor histórico (esta ambientada a principios del siglo XX) ni de realismo antropológico (su escenario es una Islandia rural, primitiva y en cierto modo salvaje con unos habitantes entre la templanza y el deseo más desatado) y aún recurriendo en casi todo su metraje a una imaginería poética ofreciendo en definitiva una narración aparentemente costumbrista y realista que encierra una intencionalidad metafísica, un elemento muy adecuado para la clave de una extraña pero al tiempo sugestiva  historia de lucha contra los elementos externos y contra uno mismo, que es lo que vive su protagonista, el joven pastor protestante Lucas (Elliot Crosset Hove) un hombre que lo deja todo para vivir la que el cree la
experiencia humana y religiosa de su vida pero que se encuentra con una realidad kafkiana que le supera, le aterra y finalmente la rechaza.

Rodada en islandés y danés mostrando el conflicto lingüístico y cultural entre ambos países (Islandia fue colonia de Dinamarca) por ese motivo la película debe ser vista en VOS, además de poder así apreciar el naturalismo de las interpretaciones. El viaje de un religioso danés que llega a una aldea de la volcánica e inhóspita Islandia salvaje para construir una iglesia de la que el será su pastor, armado con una cámara fotográfica pionera con la que registra todo aquello que le produce curiosidad y significación (paisajes, lugares y gentes) tiene mucho de historia iniciática y de crónica de viaje -Lucas para llegar al pueblo recorre media isla con otros acompañantes en unas secuencias que funden la aventura con el drama interno intimista y siempre desde un prisma más o menos lírico y simbólico- pero pronto, cuando se alcanza el fin del viaje digamos físico, que es la llegada a la aldea, comenzará el viaje interno, psicológico y emocional del protagonista, algo que para el resultará dramático por lo extraño y desconocido que es todo lo que le rodea -los lugareños resultan ambigüos y desconcertantes ante su presencia- y en donde el elemento religioso tiene un enorme peso. Las fotografías que el toma (existentes en la vida real) son una muestra de esa rara realidad y de lo cada vez más torturado de su conciencia. No faltan elementos de western y referencias a Ingmar Bergman en esta pequeña obra de arte que requiere de entrega y de paciencia por parte del espectador por su ritmo mortecino y sinuoso, pero que resulta una absoluta experiencia sensorial e intelectual. Muy, muy recomendable.      

jueves, agosto 10, 2023

EL REGESO DE LAS GOLONDRINAS (YIN YU CHEN RAN)

 

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Aunque es cierto que muchos aspectos de la cultura china aún nos resultan extraños no es menos verdadero que películas como esta, ambientada en la China rural actual con sus circunstancias y costumbres (matrimonios concertados, trabajo agrario casi a destajo, políticas de vivienda, cultivo y tierras muy estrictas) mantiene un mensaje universal válido para cualquier parte del mundo, en este caso los cambios  a lo largo del tiempo en las relaciones interpersonales, en este casi en una relación de pareja forzada que termina pasando de un clima de desconfianza e inseguridad a una total complicidad, que pasando por una amistad lleva al amor. Rodada de manera realista y con incierto  tono antropológico, El Regreso de las Golondrinas  resulta un filme bonito y conmovedor pero de una peculiar manera, más apelando a la complicidad del espectador, que ve como el matrimonio concertado entre Ma (Chistina Hai) y Cao (Wu Renlin) se va amoldando como puede a las vicisitudes de la vida en el campo y como expresan mediante silencios, actitudes y pocas palabras unos sentimientos y una postura ante la vida que les harán cómplices y les llevarán a amarse el uno al otro de una manera un tanto extraña para el público occidental pero que está condicionada por la propia situación y circunstancias de la pareja en un entorno casi de otro tiempo.

Los símbolismos poéticos también están presentes en este filme pero de una manera templada y nada engolada. Diríase además que la película trata de alejarse en ese sentido de los clichés simbológicos y filosóficos orientales para apostar por el realismo europeo, una opción cada vez más común en el cine chino que en este caso ha traído como resultado un costumbrismo veraz y crudo pero al mismo tiempo entrañable y sin hipérboles. Las interpretaciones de la pareja protagonista, dos seres apocados y casi denostados por su familia y comunidad pero que aprenden a quererse y a sobrevivir, es sencillamente sensacional y la mitad del mérito de la película. Un film de obligaa visión este verano más allá de los taquillazas de turno.

martes, agosto 01, 2023

MÁS QUE NUNCA (PLUS QUE JAMAIS)

 

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La espera de la muerte y el duelo son temas nada agradables de los que el cine se ha ocupado varias veces, pero no están de más nuevas películas sobre el tema sobre todo si resultan tan honestas y nada artificiosas como este Plus que jamais un canto a la vida que sin caer en el drama puro y duro ni en la feel good movie impostada ofrece tanto una visión realista y desdramatizadora de los últimos días de una persona joven como un nada cómodo debate sobre la decisión personal de que hacer cada uno con su cuerpo frente a la lucha por uno mismo. Es este el enfoque ético y psicológico sobre el que descansa esta película gala en donde sus protagonistas ejercen una dialéctica incómoda y sinuosa: Hélène (Vicky Krieps), una treintañera con una rara fibrosis pulmonar a la que quedan pocos meses de vida que decide viajar a Noruega para conocer a un maduro bloguero enfermo de cancer (Bjorn Floberg) responsable de una página sobre como llevar las últimas etapas de una enfermedad terminal, y su marido Mathieu (Gaspard Ulliel), desolado pero empeñado que Hélène viva lo mejor posible lo que le queda de vida y reticente a que su esposa se marche tan lejos y decida quedarse en el país nórdico una larga temporada (allí ha encontrado un entorno totalmente  nuevo y una cierta felicidad), sobre todo cuando un inminente transplante de pulmones se vislumbra como una esperanza. Los anhelos de él por poder estar con su mujer el mayor tiempo posible y los deseos de ella por disfrutar como quiere sus últimos momentos  y su rechazo a una operación muy complicada y sin garantías chocarán sin remedio y llevarán a ambos a un conflicto vital y de sentimientos bastante enrevesado.

El tema esta tratado con realismo y sutileza pero también con asperezas y no huye de momentos incómodos, reflejados en los diálogos de la pareja y en los momentos en los que Hélène muestra mayor debilidad física y psicológica. No obstante, el mensaje de esperanza y sobre todo del de la fuerza del diálogo predomina como aspecto central en un filme austero pero muy hábil a la hora de combinar escenarios/realidades (la Noruega rural y bucólica de los Fiordos que se presenta como un descubrimiento para Hélène, la vida doméstica de la pareja en su apartamento abocada irremediablemente al drama) y en donde las interpretaciones, sobre todo el de la luxemburguesa Vicky Krieps (vista en Tiempo de M. Night Shyamalan) son de categoría.    

domingo, julio 30, 2023

OPPENHEIMER

 


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Un poco sorpresivamente Oppenheimer, filme biográfico sobre el físico nortemaricano J.Robert Oppenheimer (1904-1967) padre teórico de la bomba atómica y por ende de todo el armamento nuclear, está batiendo récords de taquilla en todo el mundo a la hora de escribirse estas líneas, compitiendo con el Blockbuster veraniego Barbie: tal vez la ausencia de estrenos de tirón estos meses y una campaña de marketing eficaz hayan posibilitado que una película de más de tres horas a priori poco comercial -aunque trate de equilibrar inteligentemente entre lo autoral y las concesiones para un público amplio-  llegue a alcanzar una considerable venta de entradas. Cristopher Nolan, hábil director caracterizado por imbuir al cine de acción y de genero una impronta más sesuda y alternativa, tal vez haya filmado su mejor película, poniéndose más serio y afrontando una historia real de indudable significación histórica que él mismo guioniza de manera magistral superponiendo tiempos narrativos en diferentes estratos con una buena interconexión e imbuyendo a la narración cierto ritmo ultrarrápido que más que para evitar las acusaciones de “cine lento” que se hacen para este tipo de películas parece querer experimentar con la narración y la vida y  personalidad del personaje biografiado con un resultado global desde el mismo plano narrativo que tampoco será plato para todos los gustos.  

Cillian Murphy, reivindicable actor irlandés que no ha tenido excesiva suerte pese a su talento, incorpora un Oppenheimer que se nos presenta como un ser contradictorio, más débil de lo que parece por su posición y enormemente afectado por su involucración en la creación de la bomba atómica en plena II Guerra Mundial: este aspecto psicológico esta bien reflejado en la película mediante el uso de imágenes metáforicas y otros recursos cinematográficos más arriesgados además de en los diálogos  y en la presentación de diferentes situaciones centradas en el científico (profesionales y sobre todo personales). Obviamente, el excelente trabajo de Cillian Murphy hace que esto funcione a las mil maravillas, pero sin embargo no resulta muy oportuno que el perfil del personaje no aparezca presentado en toda su complejidad eludiendo varios detalles de su biografía que también poseían interés dramático.

El filme trata de ser el reflejo del nacimiento de la guerra fría y de la paranoia nuclear de la segunda mitad del siglo XX y lo consigue al mismo tiempo que logra reflejar las maquinaciones internas para la creación del arma nuclear a principio de los años 40 del XX y todas sus contradicciones morales y hace un buen retrato del mundo de la política y la ciencia en esa época con el temor al desastre y a la muerte sobrevolando en todo momento. Los primeros encuentros de Oppenheimer con luminarias de la física, su triunfo profesional y científico en el mundo universitario, sus simpatías comunistas,  su reclutamiento por el gobierno estadounidense, su liderazgo en la comunidad de Los Álamos creando la bomba atómica par ganar definitivamente la guerra y su caída los años inmediatamente siguientes  con desagradables juicios y acusaciones aparecen magistralmente reflejados -aunque con alguna irregularidad principalmente en su ritmo narrativo- con momentos muchas veces excepcionales como el primer ensayo de al bomba en Los Álamos (la única vez que vemos la bomba explosionada) o todo lo concerniente a los juicios, que en un principio se inserta como flashbacks para luego adueñarse de la narración principal (aquí el uso de un elegante blanco y negro en dichas escenas cumple su función metacinematográfica). Un reparto de nombres de postín, casi coral, no se limita a cumplir el expediente y así podemos disfrutar de la profesionalidad de Robert Downey Jr. Como el empresario y político Lewis Strauss – en cierto modo la Némesis de Oppenheimer- o de Emily Blunt como Kitty, la sufrida esposa de Oppenheimer, además de Matt Damon, Kenneth Branagh, Casey Affleck, Florence Plugh,  Rami Malek, Mathew Modine, Josh Harnett, Tom Conti como Einstein o Gary Oldman como el presidente Truman. Una película eficaz y honesta que pese a tocar muchos palos (cine político, drama psicológico, cine de juicios, género bélico, biopic) y a veces de manera un tanto farragosa termina siedo un trabajo magistral.