domingo, diciembre 03, 2023

EL VIEJO ROBLE (THE OLD OAK)

 

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Parece que Ken Loach se va a despedir del cine con esta película, algo que puede resultar hasta cierto punto lógico ya que el cineasta británico tiene ya 87 años y poco que demostrar en su vasta carrera. Si consideramos como tal parece a The Old Oak como su última película hay que decir que se trata de una despedida digna con un filme que sin estar entre lo mejor de su producción cumple con creces sus propósitos de denuncia y concienciación como siempre ha ocurrido con cualquier película de Loach, aunque si bien es cierto se echa algo en falta en este caso mayor pasión (en otras épocas Ken Loch literalmente echaba el resto) y puede que mayor sentido del riesgo. Con todo de nuevo estamos ante un drama social honesto y perfectamente narrado con amalgama muchas de las características que hicieron del cine de Loach objeto de culto a partir de finales de los 80 y que vuelve a dar en la diana a la hora de trazar un diagnóstico social del Reino Unido actual (y por ende de toda la sociedad occidental actual) y algunas de sus circunstancias: en este caso es de neuvo la inmigración el tema central, con el contrapunto de la crisis económica en algunas zonas de Gran Bretaña. Como escenario, un pueblo del condado de Durham – zona conocida por su pasado minero-  y dentro de él un viejo pub de toda la vida a punto de cerrar, El Viejo Roble, donde se reúne la atribulada gente del pueblo (descendientes de mineros en una localidad empobrecida) con su propietario TJ Ballantyne (Dave Turner) un hombre tenaz y trabajador pero taciturno y superado por las circunstancias  tratando de buscar un final digno para su local mientras al pueblo llega un buen número de refugiados sirios ante el recelo de los lugareños que los ven como invasores, pero TJ no parece ser de esa opinión.   

El enfrentamiento entre la visión de algunos de  lo locales recelosos de los “muslims”  y otros como TJ que aceptan su presencia -aunque al principio les cueste- es lo que a grandes rasgos traza el desarrollo de la película. TJ consigue establecer una relación de amistad con Yara (Ebla Mari) una veinteañera del colectivo de los refugiados cuya familia se ha mudado al desfavorecido barrio del dueño del pub, llegando de ese modo a entender las desdichas y la situación de los inmigrantes sirios al tiempo que la muchacha, ayudada por los servicios sociales locales, trata de integrar a ella y a los suyos dentro de la comunidad chocando casi siempre con al hostilidad del entorno. TJ por su parte se encuentra en una complicada situación ya que sus problemas personales y los de su negocio en cierto modo comienzan a ser aliviados por la presencia y la ayuda de Yara, pero su entendimiento con la comunidad siria provocará el desprecio de sus amigos y vecinos: la traición y el caínismo dentro de un mismo colectivo también es tratado en el filme y en ese empeño Loach tampoco no se anda con rodeos a la hora de mostrar comportamientos intolerantes y éticamente reprobables. El final lleno de esperanza se encuadra más bien en la vertiente melodramática del autor, pero en su desarrollo The Old Oak tal vez sea uno de los filmes más directos e incómodos de Loach en bastantes años. Otra muesca más- posiblemente la última- en el recuento de aciertos de uno de los más significativos y personales cineastas vivos europeos.

lunes, noviembre 27, 2023

NAPOLEON

 

** y 1/2

Cada vez se hace mas tediosa la cada vez- valga la redundancia- más frecuente visita del viejo Ridley Scott a las pantallas con productos sencillamente aceptables en algunos casos y en otros pasables o ya directamente mediocres, aunque eso sí siempre con la impronta de la veteranía y profesionalidad de aquel que domina el séptimo arte. Esto ocurre con esta superproducción histórica que toca de nuevo en el mundo de cine la eternamente atrayente figura de Napoleón Bonaparte en lo que pretende ser la película definitiva sobre el megalómano y controvertido emperador de Francia: sencillamente, es lo que el gran público pide (escenas de batallas espectaculares, hincapié en el romance de Napoleón y Josefina) y lo que los seguidores de Scott esperan (fotografía suntuosa, puesta en escena elaborada y medida al más mínimo detalle, ambientación de época casi perfecta); por lo demás este Napoleón resulta un filme correcto  de una a veces espectacular factura visual - es notoria la referencia plástica de obras como pictóricas la de Jacques-Louis David cuya La coronación de Napoleón se homenajea-recrea en una escena- y muy trabajadas escenas bélicas -con ayuda Claro está de los efectos especiales digitales- pero sin nada que sea realmente relevante ni previsible, cayendo en la mayoría de las veces en el manierismo más fácil y la autorreferencia más ramplona. Si, Scott va descaradamente a deslumbrar a los admiradores de Gladiator con escenas bélicas multitudinarias en parajes naturales y copitos de nieve que caen entre los actores en algunas escenas de las mismas. Esta película en definitiva no deja de ser un producto más comercial que de autor en donde si bien no faltan buenos momentos e incluso instantes de cine con mayúsculas, no se logra llegar a los mínimos que se le suponen a una buena película. Y eso que Joaquin Phoenix, actor de garantía pero demasiado sobreexpuesto, realiza una interesante composición del Pequeño Corso aunque tal vez algo forzada que resulta ser de los más salvable del filme.

Dentro de este biopic histórico hay bastantes inexactitudes históricas y en general una caracterización de Napoleón Bonaparte demasiado en concordancia los tópicos históricos sobre su personalidad, aspectos que no han gustado nada en Francia en un filme rodado en inglés (hasta cuando aparecen cartas estas están escritas en el idioma de Shakespeare) en el Reino Unido y Malta con actores británicos y estadounidenses y sin ningún actor galo. Aunque toda la ascensión política de Bonaparte y sus campañas militares en Egipto o Rusia están bien plasmadas pese a varios errores históricos, cierto desmañamiento y aceleración en los acontecimientos históricos no parece desde luego el mejor camino para mostrar las múltiples aristas de un personaje como este, como tampoco funciona como es debido- y este es tal vez el mayor lastre del filme- todo lo concerniente a la relación entre el emperador y Josefina de Beahuarnais (Vanessa Kirby, correcta simplemente) cuyos avatares irrumpen en la narración en varios momentos fastidiando muchas veces el ritmo, aunque traten de presentarse aquí como claves para entender la figura napoleónica. Ridley Scott no esta teniendo una madurez de carrera demasiado brillante que digamos; demasiados filmes en muy poco tiempo y casi siempre más de lo mismo y más previsible.  No obstante, es posible que esta película haga muy buena taquilla.      

domingo, noviembre 19, 2023

UN AMOR

 


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Isabel Coixet siempre ha pretendido ser una cineasta con varios registros pese a que su cine ha mantenido en todo momento unas coordenadas constantes; Con Un Amor adaptación de la novela de Sara Mesa la directora catalana muestra que también sabe hacer costumbrismo más o menos rural (y pasado por un tamiz contemporáneo) añadiendo patina humanista y poética. Todo esto ha dado como resultado una película atrayente y extraña que puede no ser plato para todos los gustos pero que sin duda no deja indiferente y vuelve a mostrar (una vez más) que Isabel Coixet es la gran humanista del cine español. Dos personajes, Nat (Anna Castillo) y Andreas (Hovik Keuchekerian) son los que guían la historia aunque al principio solo la primera parece ser la protagonista ya que su soledad cotidiana atenuada por varios contactos que establece es lo primero que contemplamos y lo que pavimenta el relato. Natalia “Nat” es una joven treintañera  que se establece en una remota aldea del pirineo ilerdense dejando su trabajo de traductora de refugiados en una ONG para ejercer de traductora a secas. En una desvencijada casa propiedad de un individuo misógino y cafre (Luis Bermejo) y con la compañía de un perro desvalido y herido Nat trata de adaptarse al pueblo haciendo migas con Piter, un jovial artista (Hugo Silva), combatiendo en silencio con su casero, tratando de ser simpática con joven matrimonio pijo (Ingrid García Jonsson y Francesco Carril) y finalmente entablando una inusual relación sexual-afectiva-amorosa con Andreas, el chapuzas local, un hombre de origen extranjero de aspecto y comportamiento tosco que un buen día dice a la muchacha que desea tener sexo con ella, algo a la que ella tras dudas iniciales termina accediendo. Es precisamente la situación a la que ha llegado Nat y las razones para eso lo que tratamos de descubrir mediante los silencios de la protagonista y todas sus vivencias en su nuevo y un tanto hostil entorno. ¿Realmente siente algo por Andreas?, es la pregunta que nos hacemos, se hace ella y se hacen otros personajes del filme. Sobra decir que la soberbia interpretación de Anna Castillo hace mucho por mantener la solidez y el intríngulis de la historia con una personaje casi enigmático del que en realidad poco se sabe sobre su pasado y las razones que le impulsaren a retirarse en un perdido pueblo; pero también es cierto que el increíble  trabajo del polifacético Hovik Keuchekerian resulta decisivo para el poder evocador de este filme.

No demasiados escenarios y un buen reparto de secundarios con papeles que realmente aportan a la historia y su significado (como casi siempre en el cine de Coixet) hacen de Un Amor una película muy sugerente y enigmática en donde la condición y situación de su protagonista, una mujer un tanto perdida y con algún dolor oculto, no se nos llega a decir claramente abriendo varias hipótesis. La dualidad y los límites entre el amor y el sexo y las dificultades en las relaciones humanas son los temas que van trazando la historia y que Coixet y la coguionista Laura Ferrero partiendo de la novela de Mesa saben plasmar muy bien, con sutileza y sin histrionismo y con una curiosa naturalidad para rodar escenas de sexo donde vemos la desconcertante naturaleza de Andreas, otro ser que parece no haber encontrado sitio y que se expresa y en el que al rudeza con la que se expresa la mayoría de las veces parece ocultar otro tipo de personalidad. El final de la película trata de atar algunos cabos aunque a algunos les parecerá que en realidad añade más confusión. Isabel Coixet no suele defraudar y esta película tampoco es una excepción.    

domingo, noviembre 12, 2023

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR

 

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Cada vez más directoras se asoman al cine español muchas veces con debuts dignos de tener en cuenta, tal y como sucede con este filme de Patricia Font basado en una novela de Francesc Escribano al mismo tiempo basada en un hecho real., la historia del maestro de primaria Antoni Benaiges, un docente catalán destinado a un pequeño pueblo burgalés poco antes de la Guerra Civil española que con métodos pedagógicos por entonces innovadores se ganó la simpatía de sus alumnos y del pueblo de Bañuelos de Bureva, lo que no impidió que en el estallido de la contienda fuera apresado por “rojo” y hecho desaparecer. Efectivamente, esta es una nueva reivindicación de la Memoria Histórica desde el cine, contando una historial real sencilla y diáfana con grandes dosis de honestidad en este caso y poca tontería y sensiblería barata. Es cierto que la historia sigue una estructura demasiado cliché y mil veces vista cuando se tratan de ficcionalizar estas historias (una persona de la época presente desea saber detalles sobre la vida pasada de algún familiar o conocido  e investiga en donde este o esta ha vivido mientras mediante flashbacks vemos la historia del protagonista del pasado) pero el modo en que está tratado todo lo concerniente a la figura de Benaiges y sus circunstancias en la aldea burgalesa eleva todo el conjunto a una estupenda película que pese a su irregularidades y un guión demasiado esquemático y mejorable cumplo su función de mostrar unas vidas (las del maestro y sus pequeños alumnos), de mostrar también una injusticia  y en definitiva de hacer reflexionar y conmover al espectador de la relación dialéctica (si es que la hay)  entre esos dos elementos. Siguiendo cánones costumbristas-de época muy abigarrados en el cine ibérico (Camus, Cuerda), El maestro que prometió el mar resulta un filme muy hábil y agradable de ver.

Rodada en localización real en la provincia de Burgos en al zona de Briviesca - donde se han hallado enterramientos de la guerra que aparecen en el filme- y con una esforzada ambientación espacio-temporal, la película está sustentada principalmente en al excepte interpretación que lleva a cabo ese valor en alza que es Enric Auquer, un intérprete que se esta rebelando como un multirregistros, quien compone un Antoni Benaiges que además de carismático e idealista resulta una especie de modesto héroe a su pesar, un hombre cuya vocación por enseñar a los niños de una aldea remota cosas como rudimentos de ingeniería, periodismo, escritura creativa o incluso el cultivo del elemento emocional le hace sentirse feliz en un entorno en donde tarda en encajar pero en donde finalmente es aceptado por propio mérito, con una promesa de enseñar el mar a sus pupilos en un viaje en tren a Cataluña . Ya desde el otro del tiempo se encuentra el personaje de Ariadna interpretado por Laia Costa, una joven catalana cuyo abuelo internado en una residencia resulta haber sido alumno de Benaiges y revivirá en el pueblo aquello que le marcó profundamente al anciano, un personaje el de Ariadna  deficientemente explotado pero que Laia Costa trata de aportarle efectividad y aplomo. El reparto se completa con actores como Ramón Aguirre, Luisa Gavasa o Milo Taboada y un elenco de pequeños intérpretes que se esfuerzan por hacer actuaciones dignas de una buena película. Un debut el de Patricia Font que resulta bastante prometedor.      

viernes, noviembre 03, 2023

EL CHICO Y LA GARZA (KIMITACHI WA DÒ IKRU KA)

 


****  y 1/2

Cada vez que llega a las pantallas un nuevo filme de Hayao Miyazaki al amundo occidental no solamente la cada vez más amplia comunidad amante del manga se llena de emoción y regocijo, en los últimos años todos los amantes del cine de animación y prácticamente los cinéfilos en general muestran su entusiasmo ante un nuevos estreno del más grande creador de dibujos animados japonés vivo que una vez más ha firmado una excelente cinta. Aunque El Chico y la Garza no llega al magisterio de clásicos de Miyazaki como Nausicaä del Valle del Viento (1984) La Princesa Mononoke (1987) o El Viaje de Chihiro (2001), este es de nuevo un elaboradísimo trabajo que conjuga poesía visual con preciosismo narrativo en clave de mitología y simbolismo. Una nueva sugerente historia fantástica de regusto inequívocamente nipón que como siempre tratándose de de Miyazaki consigue atrapar al espectador desde el primer momento trascendiendo públicos y edades, y es que considerar la filmografía de Hayao Miyazaki como cine infantil es un rotundo error. 

Basada en una novela de Genzaburo Yoshino esta es una historia de maduración con trasfondo fantástico en donde el preadolescente Mahito, devastado por la pérdida de su madre en un incendio, debe iniciar una nueva vida junto a su padre en el Japón rural de 1943 (en plena II Guerra Mundial) abandonando Tokio. El progenitor de Mahito, un rico fabricante de munición, se ha casado con la hermana de su esposa fallecida, Natsuko, una mujer fascinante pero intrigante y el muchacho no parece adaptarse bien a su nuevo entorno. La llegada de una misteriosa garza parlante a la habitación de Mahito parece ser una especie de reto o prueba para el chaval y no tardará en surgir una misteriosa búsqueda que abrirá literalmente un universo paralelo (cuyo acceso está en una misteriosa torre que el tío abuelo de Mahito mandó construir mucho tiempo atrás) en donde los prodigios, los peligros y los encuentros con lo absurdo y extraordinario se suceden al tiempo que el protagonista irá descubriéndose a si mismo y a su destino al tiempo que averiguará  la verdadera historia de su familia en donde su madre, su tía- que ha desaparecido misteriosamente y su tío abuelo son la clave. Son muchísimos los símbolos, las sugerencias y los elementos y objetos poéticos de todo tipo que surgen por doquier en esta historia- siempre con una prestancia visual apabullante y bellísima- y ene se sentido el espectador que se entregue más o menos a ellos disfrutará de lo lindo. Sobra decir que nos encontramos con escenarios y fondos realmente grandiosos y de gran calidad artística donde fluye una animación casi perfecta y las vistosas  tonalidades cromáticas del anime japonés, aunque hay que señalar que la gran novedad -y una de las principales virtudes- en este aspecto es la fijación por el elemento arquitectónico (edificios) y decorativo (mobiliario, objetos, obras de arte) que preside gran parte de las imágenes, y sin olvidar por supuesto los paisajes naturales que una vez más cumplen un papel estelar.

El mensaje pacifista de la película (ambientada no olvidemos en una época de guerra en donde Japón sufrió bastante) resulta atemporal y universal muy adecuado también para estos tiempos: se recalca la necesidad de hacer el bien y de huir del mal y de la destrucción. Mahito deberá rechazar todo tipo de odio y de ambición y comprender el amor a sus seres queridos, siempre bajo el fantasmal recuerdo de su madrere que cada vez se le hará más real y aún teniendo que aceptar la compañía en su búsqueda de un ser aparentemente amoral y siniestro con un punto decididamente grotesco como esa garza semihumana que pretende ser su nuevo mentor. La verdad es que es necesario ver esta película si se quiere comprender realmente lo que significa más allá de las palabras. Una vez más Hayao Miyazaki vuelve a mostrar su grandeza. 

jueves, noviembre 02, 2023

VIDAS PASADAS (PAST LIVES)

  

*** y 1/2

Puede que parezca demasiado occidental para tratarse una película de Corea del Sur, pero Past Lives, coproducción surcoreana-estadounidense que triunfó en Sundance, como drama sentimental resulta más que convincente gracias a superar clichés del género (si, occidentales) por su trasfondo poético y filosófico. Y todo sin salirse de coordenadas costumbristas y mostrando un melodrama amoroso maduro y con su intríngulis. Celine Song, directora coreana afincada desde hace algunos años en EEUU y que cuenta con una reducida filmografía (este es su segundo largometraje) echa mano de datos autobiográficos -básicamente a la hora de componer a la protagonista femenina- para contar una historia de amor imposible en tres épocas y cada una de ellas con doce años de diferencia. Na y Hae, dos críos de 12 años que viven en Seúl están platónicamente enamorados pero cuando la familia de ella emigra a Norteamérica el contacto se pierde dejando a ambos devastados (sobre todo a Hae). Doce años después Ne se hace llamar Nora, es ciudadana estadounidense y es una aspirante a dramaturga. Hae se reencuentra con ella vía Facebook y ambos comienzan a contactar con frecuenta por Skype, con sus vidas totalmente diferentes la una de la otra. Ya doce años mas tarde, con 36 años y un cúmulo de vivencias detrás (con Nora casada) la pareja de amigos después de un largo periodo sin saber el uno del otro se reencuentra en Nueva York y todos los lo que puedo ser y no fue y todo el recuento de posibilidades perdidas empiezan a aflorar. El destino y la causalidad terminan emergiendo como los temas de la película, combinando discursivamente la filosofía oriental con el un racionalismo más práctico y sin en ningún momento comerse esa dialéctica la accesibilidad de la película, un trabajo que con sus diálogos sensibles y jugosos casa más con un drama tradicional de regusto intimista y lírico.

Greta Lee y Teo Yoo están perfectos en sus papeles de Nora y Hae adultos haciendo perfectamente creíble una historia de amor frustrado marcada por elipsis y también silencios de los personajes. Hay varios momentos de extraña y velada emotividad que resultan más gratos y sugerentes que cualquier aspaviento melodramático fácil  y conforme avanza la historia, ese puzzle sin completar que vemos durante toda la película si bien no se concluye va tomando cada vez más sentido. Rodada en inglés y coreano y con una suntuosa fotografía preeminentemente urbana, Past Lives apuesta por situarse dentro del cine independiente USA para en realidad hacer una película más bien oriental y la jugada ha salido muy bien. Puede que en algunos momentos flojee en su intensidad pero en su conjunto este filme deja muy buen sabor de boca


miércoles, octubre 25, 2023

LOS ASESINOS DE LA LUNA (KILLERS OF THE FLOWER MOON)

 


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Martin Scorsese no solo no ha hecho ningún filme malo desde los comienzos de su carrera a finales de la década de los 60 del siglo XX si no que todavía sigue firmando obras maestras, y como sabemos ya lleva unas cuantas, muchas, en su filmografía. Aún cuenta con capacidad de sorprender no pone reparos en  tocar todo tipo de temas y por que no en realizar denuncias históricas como la que lleva a cabo en este magistral filme basado en la novela homónima de David Grann. Ambientado en las décadas 1920-1930 el filme se zambulle la vergonzosa historia de los crímenes de la Nación Osage en el condado Osage en Oklahoma, asesinatos perpetrados con alevosía por ricos terratenientes blancos contra los aún más ricos miembros de la comunidad indígena Osage con el fin de arrebatarles la fortuna y posesiones  que gracias al descubrimiento y explotación de petróleo en sus tierras habían conseguido convirtiéndose en los ciudadanos más acaudalados de EEUU. Un buen trasfondo para que Scorsese puede explayarse en especialidades temáticas de su cine que le convirtieron en leyenda: el papel de las mafias y el crimen organizado en la historia de EEUU, retratos de antihéroes con conflictos internos de conciencia, la difuminación de los límites entre lo correcto y lo incorrecto o el viaje de crecimiento y cambio personal. En esta ocasión además Marty matiza aún más lo a veces antropológico (y étnico) de su cine para ofrecer una visión defensora del papel de los indígenas norteamericanos en el desarrollo de la conciencia de su país al tiempo que da una lección magistral de cómo una historia real (o una historia real novelada, como en este caso) puede convertirse en una obra de autor gracias a una estupenda adaptación de guión, firmada por el propio director y el gran libretista Roth (Forrest Gump, Munich o el filme de Scorsese Infiltrados)

El neoyorquino vuelve a contar por sexta vez con Leonardo DiCaprio como protagonista  en el papel de Ernest Burkhart, un botarate excombatiente en la Gran Guerra que llega sin oficio ni beneficio a finales de los años 10  al condado de Osage para ponerse al servicio de su codicioso tío, el ganadero y supuesto filántropo Henry King Hale, al que da vida Robert De Niro, quien no trabajaba con Scorsese desde Casino en 1995 (por fin el actor fetiche legendario del director coincide con su actual intérprete emblemático). Hale y sus colaboradores en realidad están amasando fortuna gracias a las propiedades petrolíferas con las que se quedan tras las supuestas muertes accidentales o suicidios de sus anteriores propietarios, los indios Osage, los cuales gracias a su riqueza conviven en aparente armonía con los ciudadanos blancos, han adquirido costumbres del norteamericano blanco e incluso se mezclan familiarmente con ellos gracias a matrimonios interraciales. Ernest, un delincuente vocacional, participará de las maquinaciones de su tío para eliminar a la población Osage, lo caul no impedirá que se enamore y case con una miembro de dicha tribu, Molly (Lily Gladstone), el verdadero personaje central de la película y cuyo devenir y destino marca el rumbo de la historia  y todo el conflicto moral subyacente. Killers of the Flower Moon apuesta decididamente por el drama psicológico - centrado en los personajes de Molly y Ernest-  pero sin renunciar ni mucho menos al cine denuncia,  al western revisionista, al cine negro, el  thriller policial o a detalles pseudofantásticos desde un prisma poético inspirados  en el acervo norteamerindio: son más de tres horas de película y en todo ese metraje Scorsese se permite jugar con varios recursos, ir cambiando géneros e intrincar la historia como solo él sabe.

Es posible que en sus compases finales -con el inevitable juicio de por medio- la película se torne algo más previsible, pero no se tarda mucho en sacar cartas sorpresa. Como de costumbre, Scorsese sabe sacar tajada de un reparto casi coral en donde Lily Gladstone destaca con su turbadora pero fascinante presencia como una mujer india en un drama interno en donde no sabe por donde salir pero que deja un mensaje claro de lealtad a su pueblo por encima de todo  (y es que el tributo que este filme realiza a los indígenas es notorio y abrumador por su exuberante sugerencia). Di Caprio y De Niro, dos generaciones de Scorsese Boys, están a la altura de su valía - De Niro no obstante tal vez se mete en el pastiche de otros personajes suyos, como resulta habitual en los últimos tiempos-  y también nos encontramos con Brendan Fraser, Jesse Plemons, Scott Sepherd,John Lithgow y varios competentes actores indígenas además de Gladstone, como lal veterana Tantoo Cardinal o Tatanka Means. Con 81 años Martin Scorsese sigue haciendo obras maestras, que gran noticia.  

miércoles, octubre 18, 2023

CHINAS

 


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En su aún breve pero más que interesante filmografía Arantxa Etxebarria no tiene reparos en tocar temas candentes de la sociedad española actual los cuales atesoran ciertas derivaciones dramáticas y un tanto polémicas, haciéndolo desde una perspectiva amable, esperanzada y constructiva. La situación de la cada vez más numerosa comunidad china en España era una temática que aún no había sido bastante explotada por el cine español y que con este filme encuentra una vía de expresión y testimonio honesto, interesante y con edificante mensaje. La realizadora vasca además ha querido tocar dos realidades de los habitantes del gigante del lejano oriente en España y en otros países occidentales: por un lado la situación de los emigrantes chinos y su descendencia de primera generación nacida fuera de China con los choques culturales y sociales vividos por ambas generaciones y por otro la vivencia de los menores chinos adoptados por familias occidentales. En este Chinas dos historias de cada una de estas realidades convergen bajo la perspectiva de dos niñas de nueve años residentes en el madrileño barrio de Usera: Lucía (Daniela Shiman Yang) hija de comerciantes chinos propietarios de un bazar totalmente volcados con su negocio (como suele ser habitual en esta comunidad) y  Xiang (Elia Qiu), hija adoptiva de un matrimonio madrileño que matricula a la pequeña en el mismo colegio que Lucía. Xiang se siente rara por su situación, recibe atención psicológica y le cuesta encajar en cualquier contexto en general, mientras que Lucía, más extrovertida, en realidad tampoco se siente como los demás niños  ya que sus padres apenas la atienden, están todo el día trabajando y casi no hablen castellano: ella desea ser como los otros niños de su cole y sus familias. Claudia (Xinyi Ye) la hermana de 17 años de Lucía, por su parte, quiere también vivir una adolescencia como la de los jóvenes de su edad  pero su situación familiar se lo impide, agravada por el hecho de que sus progenitores desean concertarla un matrimonio con otro joven de origen chino: Claudia tratará de rebelase contra todo eso.

La opción de canalizar la historia a través de una inocente mirada infantil es un recurso acertado que es explotado con mucha habilidad combinando con la visión adolescente de Claudia y con la perspectiva adulta tanto de los padres de Xiang (Leonor Watling y Pablo Molinero), como de los padres de Lucía y Claudia (Quinfei Zu y Yeju Ji) o la de Amaya (Carolina Yuste) clienta habitual del establecimiento de la familia de Lucía y que hace buenas migas con ella. El problema es casi siempre el mismo: la integración y la búsqueda de al identidad, algo que en edades tempranas se antoja fundamental. La película huye de la moralina y se adentra en los inocentes mundos mentales de sus jóvenes protagonistas con todo lo que esto conlleva y respetando sobre todo la psicología y el universo infantil.  Los intérpretes de origen chino, todos ellos actores aficionados, están espléndidos y realizando un enorme esfuerzo interpretativo, en especial las pequeñas Qiu y Yang, almas de la película, como también la joven Xinyi Ye realiza un trabajo muy destacable. La directora ha sabido como canalizar excelentemente el costumbrismo más realista dentro del drama y esto lo ha conseguido con un tratamiento respetuoso y realista de la compleja situación una minoría étnica  en España de la que se podría hablar largo y tendido debido a sus numerosos y aún no muy conocidos matices. Cine social con label ibérico hecho con honestidad y sin tonterías.       

domingo, octubre 15, 2023

EL EXORCISTA: CREYENTES (THE EXORCIST:BELIEVER)

 


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Los intentos por resucitar la saga The Exorcist (si es que alguna vez debió serlo) en los últimos años, tanto en la televisión como ahora en el cine, simplemente caen en el terreno del marketing y reducen a uno de los mejores títulos del cine de terror de la historia del séptimo arte en una gallina de los huevos de oro en donde se trata más de explotar la película como artefacto pop que cualquier otra cosa. La película de 1973 dirigida por William Friedkin basada en una novela de William Peter Blatty que el mismo adaptó ha sobrevivido y envejecido más o menos bien pese a su premeditado efectismo, cosa que no se puede decir de las que habían sido sus dos secuelas hasta el momento  y de las dos precuelas paralelas, filmadas con el mismo afán mitómano-rentabilizador que esta nueva secuela. Producida por Blum House, empresa responsable del reboot de la saga Hallloween- otro título mítico del terror de finales del siglo XX- , The Exorcist Believer aunque se esfuerza por respetar el espíritu del filme original con la aparición estelar de personajes de aquella como Chris McNeill, la inolvidable y sufrida madre de la pequeña poseída Regan -de nuevo interpretada por la nonagenaria pero todavía estupenda actriz Ellen Burstyn- y con una adaptación actualizada algunas veces acertada y otras no tanto de aquellas terroríficas innovaciones formales (imágenes subliminales, movimientos salvajes de cámara, maquillajes truculentos, efectos sonoros turbadores), termina naufragando por su falta de personalidad, su supeditación a los postulados más fáciles del terror efectista actual y en definitiva por un desbarajuste global al querer contentar al mismo tiempo a los seguidores de al película clásica como a los consumidores del fantaterrorífico de hoy. Esta nueva entrega medio siglo después del filme original, sin obviar buenos momentos y un guión con su intríngulis (en donde el demonio poseedor ya no es Pazuzu), resulta estéril y nada novedosa. La dirección de David Gordon Green, eso si es esforzada y voluntariosa tratando de hacer un producto más o menos digno cuando se llegue a comparar con la fuente original, pero a  todas luces este nuevo Exorcista no deja de ser un refrito de manual.

De nuevo nos encontramos con posesión diabólica a menores de edad, con al novedad que en este caso se trata de el endemoniamiento simultáneo de dos niñas, Angela Fielding (Lidya Jewett) hija de un padre viudo, Victor (Leslie Odom Jr.) educada agnósticamente y traumatizada por al ausencia de su madre fallecida al nacer ella, y su amiga Katherine (Olivia O´Neill) hija de un matrimonio de firmes creyentes baptistas: las dos jóvenes actrices realizan un estupendo (e inquietante, por supuesto) trabajo muy en la estela del que realizó en su momento Linda Blair e incluso con menos golpes de efecto, mientras que los intérpretes adultos se limitan a cumplir el expediente salvo tal vez una Ellen Burstyn que es la única que aporta clase y credibilidad a la historia con su conexión con la historia original. La matriarca McNeill ayudará a los padres de las criaturas a organizar un complejo exorcismo que incluirá ritos y exorcistas de diferentes religiones y que en la película trata de figurar como el su elemento culminante sin que al margen de lo previsible aporte nada épico ni memorable. Excelentes efectos visuales, si, momentos terroríficos bien conseguidos por la utilización de la sugestión más que de los explícito, también (esa si es una virtud del primer film bien asumida), pero da la perenne sensación de que estamos más bien ante un remake que una secuela en donde por supuesto no falta una recreación de los inolvidables pentagramas de los primeros compases de Tubular Bells de Mike Oldfield. Se anuncian dos secuelas posteriores más pero muy posiblemente no aportarán mucho más.