Con cada nueva película Pixar se va superando. Si con Wall-E parecía haber llegado al cénit en cuanto a calidad se refiere, con Up vuelve a marcar un nuevo hito. No sabría decir en este momento cual de estos dos filmes es mejor, pero las maravillas que hace un año nos mostró Wall-E, tanto en ele aspecto técnico como en el argumental, vuelven a aparecer eneste nuevo filme de la productora de John Lasseter, que ha conseguidoser la referencia total y unívoca en la Disney (¿quién quiere ahora dibujos animados tradicionales?) y por ende de todo el cine de animación del momento. Up es una obra maestra en su género, un producto dirigido a la chiquillería, y consumible también y muy gustosamente por los adultos. El argumento, sencillísimo, encierra un mensaje de defensa del idealismo, un canto a la lucha por al consecución de los sueños. Con un personaje central en la tercera edad, el jubilado de 78 años Carl Friedrikssen, la película no puede resultar más poética, narrándonos el último deseo de un hombre en el ocaso de su vida, recientemente viudo y ya sin ningún apego a su vida diaria. Carl se propone cumplir el deseo que él y su fallecida esposa acariciaron durante todo su matrimonio: vivir una trepidante aventura viajando algún ingenio volador hasta las cataratas Paraíso en Sudamérica, al igual que hizo el ídolo e inspirador vital de ambos, el intrépido explorador incomprendido Charles Muntz. Carl emprenderá dicho viaje volando en su propia casa unifamiliar suspendida por millones de globos llenos de helio, como los que él mismo vendía en su juventud. Carl no emprende el viaje solo, ya que accidentalmente se cuela un pequeño boy scout, Russell, un crío gordito, torpe y con evidente incontinencia verbal que terminará involucrándose en la aventura.
La necesidad de relaciones entre personas de diferentes generaciones, la fragilidad de los sueños, la un tanto impulsiva necesidad humana de crear héroes y la inexistencia real de estos, la fuerza de la voluntad y del amor, o la lucha sin cuartal por todo aquello en lo que se cree o merece la pena luchar, son los temas de una película que describe todo un proceso vital, el de su protagonista, atravesado por el amor a su esposa y el deseo de ver cumplido un gran sueño. En ese sentido, los primeros minutos de la película que nos muestran la historia de Carl y su mujer Ellie, son un auténtico primor, situándonos perfectamente ante todos los motivos que impulsan al bueno de Carl a actuar de una determinada manera durante la película.
Desde el punto de vista técnico, la peli es prácticamente perfecta, con una gran riqueza en la composición infográfica de personajes y sus detalles y unos escenarios realistas a más no poder. Combinando aventura, fantasía, comedia y un poco de melodrama casi realista, no hay momento de aburrimiento en esta encantadora y espectacular historia, con un humor ambiguo (doble interpretación para niños y mayores) y algún homenaje cinéfilo. Los personajes derrochan carisma y credibilidad pese a su naturaleza caricaturesca, como debe corresponder a todo film de animación que se precie (atención al cómico ejercito de perros parlantes). En la versión original, la voz de Carl Friedrikssen fue doblada por el veterano Ed Asner, el mítico Lou Grant televisivo, mientras que en la versión española corresponde a Luis Varela (Antúnez en Camera Café). El doblaje al castellano contiene algunas sorpresas, como Matías Prats hijo imitando la voz de su padre en un noticiero de los años 40 al principio del filme o Miguel de la Quadra Salcedo como la voz de Charles Muntz de joven.
Una auténtica delicia de filme, encantador y sugerente a más no poder, que debe convertirse por derecho propio en todo un clásico de la historia de la animación. Prohibido perdérselo.
Está bien que en verano se estrenen también películas buenas, en medio de tanto saldo cinematográfico evasivo estival. No obstante, calificar a Public Enemies como un filme bueno a secas es quedarse corto, ya que esta recreación de las andanzas y golpes del legendario atracador de bancos de los años 30 John Dillinger, interpretado de manera más que convincente por Johnny Depp, es un exquisito plato con multitud deingredientes de buen cine que tal vez peque de excesivamente retórica y a veces un poco lenta. Michael Mann, excelente realizador forjado en la televisión (fue el creador de la mítica serie Miami Vice) y responsable de películas como Heat o El Dilema, muestra ser un director fuera de serie, más allá de su identificación con el cine de acción, capaz de combinar el drama con el cine negro o el biopic con la intriga policial, de una forma tan peculiar que uno no sabe a ciencia cierta a que género pertenece esta cinta. Porque acción lo que se dice acción hay la justa, a favor de un homenaje al género negro en su vertiente más clásica (años 30, 40) y no olvidando que lo se cuenta es una historia real, tan fascinante como cualquier título mítico de dicho género en la historia del cine.
Sustentada en una ambientación de los años 30 impecable, la película parece tener un doble protagonismo, el del propio Dillinger y el de su antagonista, el avispado y ambicioso agente del FBI Melvin Purvis (Christian Bale). En definitiva, dos personajes que siguen cada uno su código de conducta y su propio modo de vida, sintiendo Purvis el deber irrenunciable de detener a Dillinger, el bandido no gangster más famoso en los EEUU en aquel momento. La película, oscura y sinuosa hasta un peculiar encanto, se sigue con enorme interés y es fácil identificarse con sus protagonistas, tanto principales como secundarios, debido excelente trabajo que efectúan sus intérpretes, en donde se encuentra también la francesa Marion Cotillard, quien compone un personaje bastante complejo, el de Billie Frenchette, la novia de Dillinger, una mujer entregada a su amor a pesar de la oscura personalidad de John. En resumidas cuentas, una más que recomendable opción cinematográfica veraniega.
Aunque no parezca cierto, el deseo de creación de vida humanoide artificial no es algo nacido en el siglo XX. Antes de que incluso se propusiese el automatismo, ya desde épocas antiguas hubo quien teorizó- y quién sabe, también intentó- la creación de humanos artificiales. Ahí está el mito de los golems judíos y de los homúnculos del post alquimismo: seres vivos con características humanas que en teoría podían ser creados por el hombre. El ancestral deseo de ser Dios, es lo que subyace en estos oscuros y atractivos mitos.
Estatuas con vida propia: los golem
Muy posiblemente, el concepto tradicional del robot como una creación mecánica al servicio de los seres humanos y sometida a su voluntad, viene del emito hebreo del golem. No se sabe a ciencia cierta cuando nació este mito, propio del folklore hebreo en diferentes países, pero se cree que pudo nacer antes de Jesucristo, a pesar de que la primera referencia explícita al concepto de golem (utilizando esa palabra), no aparece hasta el siglo XVI. Según esta tradición un golem es un ser animado, generalmente de apariencia humana, creado con material inanimado (piedra, barro), que logra cobrar vida por la intervención entre mágica y providencial de un hombre sabio y sagrado, la mayoría de las veces un rabino. Solo los más sabios y justos eran los podían dar vida a una figura inanimada, es decir, personas con dones superiores, casi divinos: por eso, siendo “semi dioses” podían crear vida, otorgando movimiento a figuras. Básicamente, un golem no es otra cosa que una estatua (generalmente de barro, según las leyendas judías) con vida.
Según la antigua tradición hebrea un golem obedecía todo lo que su creador le ordenaba, ya que su creación respondía a constituir servidumbre de los sabios que los creaban. Tener un sirviente golem era sinónimo de haber alcanzado el máximo grado de sabiduría y santidad en la tradición antigua judía, era el reflejo de haber alcanzado un poder casi divino. No hay constancia histórica de la existencia de ningún golem real ni de ningún rabino o sabio que hubiese intentado crear un golem, todo la información de la disponemos pertenece al terreno del mito. Concretamente, la leyenda más completa (y conocida) sobre el mito golem, es la del Golem de Praga, que data del siglo XVI, aunque la fuente escrita más temprana sobre la historia data del siglo XIX.
El Golem (1921) de Paul Wegener
Según la leyenda del Golem de Praga, los golems eran estatuas de arcilla de forma humana, que representaban a hombres gigantescos y corpulentos. Casi un anticipo del mito de Frankenstein, del que seguramente Mary Shelley se inspiró. Una vez esculpidos, los golems adquirían vida grabándoles palabras mágicas en su cuerpo (la frente, generalmente), o introduciéndoles un papel con dichas palabras bajo la lengua. La palabra Emet (“verdad”, en hebreo) es uno de esos verbos mágicos que tenían el don de otorgar vida al golem según varios relatos. Borrando la primera letra de la palabra (y quedando entonces Met, muerte), el golem se desactivaba y volvía al estado inerte.
Resulta evidente que el hecho de que los golem estuviesen fabricados de barro este derivado de la creación de Adán que se cita en el Génesis. No obstante, en el antiguo Egipto ya se encuentran historias sobre estatuas de barro que cobraban vida. En la cultura judía, los relatos sobre los golems son medianamente frecuentes pero bastante dispersos a lo largo del tiempo. Aunque el término golem no aparece hasta la edad moderna, en varias narraciones hebreas se cuenta la creación de hombres artificiales de barro por parte de magos o rabinos.
Representación popular del Golem de Loew Como hemos dicho antes, la leyenda más popular sobre los golems es la del Golem de Praga, también conocida como la historia de rabino Judah Loew ben Bazalel. El rabino Loew existió realmente y fue el rabino mayor del gueto judío de Praga a finales del siglo XVI durante el reinado del emperador Rodolfo II. Aunque no hay ninguna prueba científica de que eso fuese cierto, se dice en la leyenda que el rabino creó un golem para defender a los habitantes del gueto judío de los ataques antisemitas que en esa época sufrían por parte del resto de habitantes de la capital checa. Esta historia apareció impresa por primera vez en 1847 en una recopilación de relatos judíos checos. Bastante más tarde, en 1911, se publicó un opúsculo escrito en hebreo y en yiddish supuestamente basado en un diario encontrado del yerno de Rabbí Loew, quien ayudó a su suegro a crear el golem, y en el que se vuelve a reproducir la conocida historia. Esta obra pretendía establecer la veracidad de la leyenda, pero con toda seguridad es una burda falsificación, ya que dicho diario es de existencia más que dudosa.
Según la leyenda, los judíos de Praga, sistemáticamente expulsados o matados por el emperador, fueron defendidos cuando Rabbí Loew creó un golem de barro extraído de la ribera de rio Vlatva al que él mismo otorgó vida mediante rituales hebreos. En un principio, el golem cumplió fielmente su cometido ayudado por su descomunal fuerza, pero al poco tiempo comenzó a atacar inocentes, y según algunas versiones, a los propios judíos. Como el monstruo estaba originando una masacree, el Emperador pidió al rabino Loew desactivar a la criatura bajo promesa de que a cambio ordenaría el cese de la persecución de los judios, a lo que el rabino accedió. El soberano encerró el cuerpo inerte del que en el futuro fuese utilizado para defender a los habitantes de Praga de cualquier mal, “resucitado” por algún rabino. La leyenda dice que el Golem continua en la sinagoga, esperando a que alguien le devuelva a la vida, aunque algunas versiones de la historia aseguarn que el Golem se encuentra escondido en algún oscuro lugar del distrito Zizkov de la capital checa. Según esta leyenda, el Golem, aparte de poseer una fuerza descomunal, podía volverse invisible e invocar a los espíritus de los difuntos.
Existen otras leyendas posteriores sobre golems, como las de Rabbi Eliyahu, pero la de Rabbi Loew es la más popular. En todos estos relatos los golems son unos seres de no demasiada inteligencia que cumplen las ordenes muchas veces al pie de la letra provocando desmanes. En ese sentido, no son como los robots creados por la imaginación del siglo XX, los cuales en muchas ocasiones poseen una inteligencia superior a los humanos. Con todo, el golem como una especie de robot primigenio, es una ideobastante aceptable: es muy posible que el checo Karel Capek, creador del concepto moderno de robot, se inspirase en el mito del golem.
Los golem, en el siglo XX, trascendieron el imaginario judío y se introdujeron en la cultura occidental como personajes fantásticos y legendarios. En 1914 Gustav Meyrink escribió la novela El Golem, inspirada en la leyenda checa y otorgando al personaje una caracterización de mito terrorífico al estilo de Drácula o el monstruo de Frankenstein. Basada en esta novela es el legendario clásico del expresionismo cinematográfico alemán (y uno de los primeros grandes filmes del género terrorífico) El Golem, de Paul Wegener, en realidad primera parte de una trilogía hoy perdida. La leyenda del personaje ha aparecido en otras obras literarias y películas posteriores.
Pequeñas y obedientes criaturas: los homúnculos
Si alguna vez existió en la antigüedad un concepto de creación humana artificial que fuese con considerado con cierta perspectiva “científica”, ese es el del homúnculo (en latín, hombrecillo). Aunque emparentado con el mito del golem en la medida de que la vida artificial creada se ponía irreversiblemente al servicio del hombre una vez hubiese visto la luz, la creación de homúnculos está emparentada con la búsqueda de creación de vida natural solo con la intervención masculina, algo que interesó a la medicina primitiva desde tiempos remotos y que en la alquimia revistió de especial fascinación. Fue precisamente un seguidor de la alquimia aunque ya posterior al auge de esa práctica, el médico y físico Paracelso (ver en este blog Paracelso o la otra cara de la revolución científica), quien utilizó por vez primera el término homúnculo, en el siglo XVII. Paracelso aseguró en una ocasión (sin aportar ninguna prueba) un ser humano artificial, una diminuta criatura de 30 cm. que le servía como criado. No se tiene constancia escrita del propio sabio de este hecho, y lo que conocemos es por fuentes secundarias. Se ha dicho también que ya en el siglo III D.C ya algún autor cita vida artificial creada por métodos similares a los del alumbramiento de homúnculos, aunque no se cita el término. Con todo, es a partir del siglo XVII cuando los seguidores de Paracelso comienzan a elucubrar todo tipo de teorías para crear homúnculos inspirándose en el mundo de la alquimia y la magia pagana, aunque el deseo de crear pequeños seres pronto se mezcló con el interés por crear vida humana, sin más, por medios “alternativos” a la reproducción sexual. Según algunas concepciones, el homúnculo nacería como un bebé diminuto que apenas crecería en estatura pero que llegaría a tener características físicas de adulto.
Durante los siglos XVII y XVIII se creó un mito alrededor de los homúnculos. Se decía que eran seres obedientes hacia su creador, pero que al poco tiempo se volvían contra él y huían. En varias ocasiones de postularon recetas para crear homúnculos, las cuales diferían en algunos pequeños aspectos, pero que básicamente venían a decir que para crear un homúnculo se necesitaba esperma humano, una bolsa de huesos, pelo y piel humanos y estiércol. Todo se mezclaría, bien en una probeta o enterrándolo en el suelo. Al cabo de 40 días surgiría un diminuto feto humano transparente, al que habría que alimentar con una transfusión de sangre humana hasta que se formase concretamente y adquiriese vida animada. También se decía que los huesos y otros fragmentos humanos (incluido el semen) no tenían por qué ser humanos en su totalidad, naciendo en ese caso una criatura híbrida entre un hombre y el animal cuyos fragmentos se utilizaban.
Otra interesante versión de la creación de homúnculos es la que surgió emparentada con el mito alquímico de la mandrágora. Desde la edad media se decía que esta planta crecía donde caía el semen de los ahorcados (eyaculación producida por el estrangulamiento) y de ahí la apariencia de la raíz de esa planta con un cuerpo humano. Los homunculístas vincularon el fabuloso origen de la mandrágora y su extraño aspecto humanoide con la creación de seres vivos artificiales: se decía que si se recogía una mandrágora en el amanecer de un vienes por un perro negro, y posteriormente esta era alimentada con leche y miel o con sangre, se convertiría en un pequeño humanoide bien desarrollado, y defendería y protegería a su creador y amo. En el siglo XVIII surgió una nueva teoría de creación de homúnculos en la cual entraban en juego huevos de gallina negra, en donde se desarrollaría el homúnculo una vez introducida en la apertura del huevo una pequeña porción de esperma humano, una vez enterrado el huevo en estiércol.
Mandrágora Homúnculo Las teorías sobre la creación de homúnculos fueron tachadas de patraña por la ilustración del siglo XVIII y pronto todos estos postulados fueron calificados po la comunidad científica como ridículos. No se tiene constancia de la existencia real de ningún homúnculo ni de nadie que hubiese logrado crear tales seres. No obstante, el término y el concepto de homúnculo como un ser humano casi microscópico fue recuperado por los espermistas de finales del siglo XVII, quines defendían que en el interior de las cabezas de los espermatozoides había un ser humano en miniatura. También se utiliza este término en el área de psicología para denominar a ciertas percepciones humanas.
El sugerente mito de los homúnculos ha continuado inspirando a la imaginación humana siglo tras siglo. Desde el homúnculo de Fausto en la obra de Goethe hasta, por ejemplo, Umberto Eco en El péndulo de Foucault, el homúnculo aparece en diversas obras literarias, relatos y películas. Puede que Mary Shelley tuviese ese mito más presente que el del golem para su Frankenstein, ya tanto su padre como su marido, Percy Bysshe Shelley, eran admiradores de la obra de Paracelso.
No existen pruebas de que tanto golems como homúnculos existiesen jamás. El ser humano no ha sido capaz de crear seres vivos por medios fuera del proceso reproductivo más allá de su propia imaginación, aunque la ciencia tal vez este aguardando su momento. Con ciencia o sin ella, golems y homúnculos reflejan el deseo eterno del hombre de sentirse dios, de poder crear vida, a ser posible inferior a él y que le sirva, proteja y obedezca. No es un propósito demasiado bondadoso, pero refleja correctamente la ambigua naturaleza humana y su desmedida ambición. Somos demasiado imperfectos para querer crear otros seres que sean inferiores a nosotros.
A principios de los 70, el director Wes Craven, futuro creador de la saga de Elm Street y de Las colinas tienen ojos y el productor Sean S. Cunningham, futuro creador y director de la saga Viernes 13 firmaron La última casa a la izquierda , truculento thriller rodado con cuatro perras que seguía los cánones de la posterior trayectoria de ambos cineastas: muertes violentas, psicópatas, hachazos, mutilaciones. Casi 40 años más tarde, Craven y Cunningham producen un remake de aquella semiamateur película de juventud, con mayor presupuesto y un resultado bastante estimable superando al filme original. Dennis Illadis es el habilidoso director de este inquietante thriller terrorífico, protagonizado por un ramillete de intérpretes desconocidos.
La última casa a la izquierda es una historia de venganza en donde unos padres la toman con una banda de delincuentes con tendencias homicidas y psicópatas que secuestraron, torturaron y violaron a Mary, su hija de 17 años. Obviamente la peli no es la alegría de la huerta, con enormes dosis de violencia y sadismo y un grupo de facinerosos verdaderamente bestial (y muy bien caracterizado), en donde solo hijo adolescente del cabecilla pone la nota humana y bondadosa. Aunque El filme apuesta más por la tensión y el thriller que por la violencia explicita, no es esta película un plato para todos los gustos y no es muy recomendable para espectadores hipersensibles. Lo mejor de la función es el tono nocturno e inquietante (donde se percibe que algo va a ocurrir en cualquier momento) y el terrorífico juego que los “malos” llevan a cabo con la familia de su víctima. Que nadie espere tampoco una confortante reflexión ética porque los protagonistas se la pasan por donde yo te diga. El mensaje parece claro, ¿Qué se estaría dispuesto a llegar por venganza? Un buen filme de suspense para entretenerse (y sufrir) en verano.
Dentro de las películas españolas estrenadas en los últimos meses se “ha colado” esta grata sorpresilla, una prometedora ópera prima de una jovencísima directora catalana de 28 años, Mar Coll. Tres días con la familia, es una película que integra el proyecto Opera Prima, surgido en la Escuela Superior de Cine de Catalunya para promocionar a los mejores autores y técnicos surgidos en ella. La oportunidad ha sido muy bien aprovechada, y Mar Coll muestra sus amplios argumentos en una historia intimista y amarga con una joven de 21 años como protagonista y en donde el trabajo de los actores supone el principal sustento de la película.
Tres días con la familia es la crónica de las miserias de las relaciones familiares, vistas a los ojos de Léa (Nausicaa Bonnín), quien ve con amargura el hipócrita juego de apariencias y la impostada red de lugares comunes y conductas preestablecidas de su familia, los Vich, pertenecientes a alta burguesía gerundense. La familia, repleta de problemas paralelos, se reúne tras la muerte del abuelo, lo que trae de vuela a Léa desde Francia, donde realiza sus estudios universitarios. Allí, junto a sus padres separados, sus tíos y sus primos asiste a un espectáculo del quea veces se avergüenza, aunque no puede evitarsentirse parte de ese grupo humano. La película es pues un disección un tanto despiadada de la situación familiar, desprovista de mala uva o de un análisis sesudo y más escorada a la observación costumbrista crítica. Situaciones, frases, diálogos y gestos son claves para entender los entresijos de este filme y disfrutarlo al máximo.
Mar Coll se revela como una muy buena directora de actores y una cineasta con sensibilidad. La joven intérprete Nausicaa Bonnín cumple muy bien en el papel de una chica escéptica y atormentada con su situación personal/familiar. En el reparto, formado casi exclusivamente por actores y actrices catalanes, se encuentran actores del peso de Eduard Fernandez, como Josep Maria, el padre de Léa o Ramón Fontseré, que interpreta al prepotente tío Pere. Se echa en falta que los personajes están más dibujados y que las relaciones entre ellos se nos presenten más nítidas, pero todo no se puede pedir en una película en dond las interpretaciones brillan bastante, por cierto. Una película muy recomendable.
Fue uno de los hitos en la historia de la humanidad. El hombre, lógicamente, no pintaba nada en el satélite de selenio y nada útil se podía extrer de allí, pero llegar a la luna era algo que lleveba anhelando desde el comienzo de los tiempos y debía de estar allí.
Ya todo esto suena un poco viejuno, pero por lo menos, nos convencimos de que podíamos hacer cosas que en otros tiempos críamos totalmente impensables
De entre las obras monográficas que el dibujante humorístico Antonio Fraguas De Pablo “Forges” (Madrid, 1942), ha realizado durante más de 30 años, sin duda, Historia de Aquí, es su obra maestra. Su núcleo lo forman 3 tomos que, entregados por fascículos, se completaron en 1981. Posteriormente durante la década de los 80 y hasta principios de los 90 la colección de fascículos se reeditó varias veces, convirtiéndose esta obra en la más popular de cuantas ha realizado el dibujante madrileño. En la actualidad, estos tres tomos más cinco más añadidos (correspondientes a Historia Forgesporánea (1984) y a otros realizados ex profeso en los 2000), se pueden encontrar en muchos librerías, sin necesidad de haber hecho la colección de fascículos (algo muy en boga en los 80 y a lo que Forges recurrió en varias ocasiones para publicar sus libros gráficos)
¿Qué contaba Historia de Aquí? Pues la historia de España, esa crónica tan apasionante, interesante como a veces cruel y absurda, que todos tuvimos ocasión de conocer en nuestros años escolares y de la que posteriormente algunos hemos tenido la oportunidad de ir profundizando. Este era (y sigue siendo) el proyecto más ambicioso de Forges, quien desde Comiciclos (1974), y paralelamente llevaba a cabo su labor como dibujante de chistes diversos periódicos y revistas, publicó en fascículos diferentes obras monográficas en las cuales aplicaba la ilustración y el cómic para explicar de una manera amena y divertida, temas “serios” como la historia de España en el Franquismo (Los Forrenta Años, 1977, ver el artículo “Los Forrenta Años (1977)” de Forges en este blog) o la por entonces recientemente aprobada Constitución española (La Constitución, 1978). En ellas los textos (en el de LosForrenta escritos por el propio Forges) iban acompañados cada uno de chistes de una viñeta que ilustraba lo allí escrito, siempre con el estilo característico e inconfundible del humor de Forges, ya a finales de los 70 el mejor humorista gráfico de España. Su legión de seguidores y los múltiples premios conseguidos por mérito propio le hacían situarse en un lugar privilegiado dentro de la ilustración española y ya eran conocidos por todo el mundo sus Marianos Romerales, sus Conchas orondas e indeseables, los náufragos, los Blasillos (también conocidos como Blasillo y Cosme).Tras el éxito de sus dos obras antes mencionadas, que se editaron es fascículos encuadernables, en 1980 Forges encarará un nuevo reto, un reto muy ambicioso y sin precedentes en el mundo editorial español: contar la historia de España con viñetas humorísticas.
Forges, que estudió la vetusta carera de Ciencias sociales, ya demostró sus habilidades de “historiador” en sus célebresForrenta Años, pero si allí abarcó con gran detalle funestos 40 años de la historia de España, en esta ocasión iba a acometer miles de años, desde la prehistoria. El mismo dibujante desvela el orígen del proyecto en el prefacio en el primer capítulo – fascículo de la obra: “Cuando el Padre José Ramón me tuvo dos horas de cara a la pared por preguntar si era verdad que Fernando el Católico se casó otra vez cuando palmó Isabel, me juré divulgar la auténtica y verdadera Historia de Aquí, profundo e irreversible juramento que repetí varias veces a la largo de mi vida”.La ambición de la empresa era clara en todos los sentidos, como luego relataremos. Acostumbrado a trabajar normalmente en solitario, para este proyecto - que ocupó más de un año-, Antonio Fraguas se dotó de varios colaboradores en diversas funciones
.
Abajo: publicidad en prensa de Historia de Aquí
La editorial que publicó la edición original de Historia de Aquí fue uno de los principales grupos editoriales españoles del momento, Editorial Bruguera, además la auténtica superpotencia en la península en cuanto a edición de cómics, como bien se conoce. Se producía pues el primer y único encuentro entre unos de los principales dibujantes españoles (aunque no adscrito al mundo del cómic propiamente dicho) y la editorial de tebeos por excelencia, que además tenía otras publicaciones editoriales para cualquier público y era también especialista en edición de fascículos coleccionables de todo tipo. Bruguera, que económicamente andaba muy bien, era pues la mejor opción con la que Forges se pudo encontrara para una publicación de aquellas características. Inicialmente, la idea era lanzar 56 fascículos que se recogerían en 4 tomos que abarcarían 14 fascículos cada uno, y así se recogió en la publicidad de la colección. A lo largo de la publicación de los capítulos, se modificó la intención y se eliminó el último todo, con lo que la colección se redujo a 42 capítulos y tres tomos. El último iba a ser el dedicado a la época contemporánea después de la Guerra de la Independencia; esta fase de la historia fue retomada años después en una nueva colección, continuación natural a Historia de Aquí: Historia Forgesporánea.
En septiembre de 1980 se publicó el primer fascículo de Historia de Aquí y en junio de 1981 el último. Los fascículos tenían una periodicidad semanal y estaban compuestos por 19 páginas, de modo que cada tomo consta de 280 páginas. El formato de Historia de Aquí era similar al de otras publicaciones de Forges: tres viñetas (en ocasiones dos) acompañadas de un texto, redactado por el propio auto, quien en esta ocasión combinaba rigurosidad histórica, precisión periodística, ironía y humor fino en textos muy bien escritos y más entretenidos, concisos y amenos que muchos libros de historia. Las viñetas humorísticas que iban junto a los textos hacían gala del más puro estilo Forges, narrando la historia de España con sus protagonistas (Trajano, Recaredo, Abderramán III, Los Reyes Católicos, Felipe II, José Bonaparte) satirizados y convertidos en narigones personajes forgesdianos. Las diversas épocas históricas no se libraban del mordaz lápiz del dibujante madrileño y cada viñeta suponía un gag “histórico” hilarante y conseguido, una interpretación satírica de al historia que no se libraba de la crítica y que también intentaba ser didáctica. Forges, pese a ese insólito viaje al pasado en su carrera, no dejó de utilizar su peculiar lenguaje y sus recursos cómicos más conocidos, muchas veces utilizando el anacronismo burlesco o las referencias a al sociedad del momento.
El tomo 1 de Historia de Aquí abarca desde la prehistoria hasta el inicio de la reconquista, el tomo 2 desde el final de la reconquista hasta el comienzo del reinado de Carlos I, y el tercero desde el fin del reinado de Carlos I hasta la Guerra de la Independencia. Técnicamente este proyecto suponía un reto, como fácil es suponerse; en los dibujos tenía que haber un mínimo de rigor histórico enescenarios, edificios, vestimentas, armas, costumbres. Eso originaba que los dibujos fuesen más elaborados que en cualquier ilustración de Forges, y además muchas veces se precisaban de muchos personajes, fondos más o menos trabajados, y conocimiento de la fisonomía de personajes históricos. El hecho de que cada dibujo tuviese que estar coloreado aumentaba la calidad técnica final que se consiguió. Lo cierto es que gráficamente tal vez este sea el mejor trabajo realizado por Forges en toda su carrera, lo que requirió de un complejo proceso de documentación (aunque los dibujos fuesen caricaturescos) y de varios colaboradores. Además, obviamente tuvo que realizarse un laborioso trabajo de documentación histórica para textos y dibujos, que Forges y sus colaboradores cumplieron con éxito.
Portada de fascículo
El equipo que colaboró con Forges en el año que duró la publicación de Historia de Aquí se distribuyó con acierto las funciones. En el asesoramiento e investigaciónhistórica estuvieron Antonio Baena, Luis Alonso, la hermana de Forges María Fraguas, su mujer Pilar Garrido, Cristina Torres, José Langaróny Julia Abad. En la obra se incluían también cuadros, retratos y grabados de las épocas y fotografías de obras de arte, que generalmente se presentaban ocupando dos o tres páginas de capa capítulo a manera de mini sección y a parte de las páginas con las viñetas, aunque muchas veces se incluían también en estas. Este procedimiento era una ventana a la imagen de la historia “real”, lo cual suponía un recurso bastante oportuno. Las imágenes procedían de la agencia Oronoz, el archivo de Bruguera y de fotografías sacadas ex profeso por Forges y sus colaboradores, quienes se desplazaron a museos y ciudades con monumentos para aportar imágenes a esta obra. En el capítulo de los dibujos, Forges contó con la colaboración en labores de entintado, coloreado y elaboración de fondos de Tony Abbot, Antonio González y Alfonso Azpiri, futura estrella de la ilustración y el cómic.
En los primeros capítulos, Forges en las viñetas siguió el formato de Forrenta y La Constitución, tres dibujos por página acompañados por su texto de forma rectangular y con el texto precediendo al dibujo, aunque a partir del capítulo VII comienza a utilizar variaciones y cambia la forma de las viñetas de dibujos y de los cuadros del texto, aveces de forma cuadrada, alargada en vertical, redondeada, atravesando la página de abajo a arriba en lugar de izquierda a derecha…Esta variedad de formas terminarán por dar mas juego a la riqueza gráfica de las viñetas. En algunas ocasiones hay dos viñetas por página. A parte de este formato de texto-correspondiente dibujo, también Forges realizó ilustraciones de una página completa para mostrar-ilustrar monográficos sobre algún personaje o acontecimiento o dar fondo a textos explicativos largos, árboles genealógicos o cronologías. A parte de estas páginas completas con ilustración de Forges, como hemos dicho antes, también se incluían páginas con imágenes reales acompañadas detextos de diferente magnitud. En bastantes ocasiones, las pinturas, grabados o fotografías aparecen entre las viñetas, muchas veces “tuneadas” o rotuladas por la pluma de Forges. Cada capítulo comienza con una enorme viñeta que hace de “miniportada”.
Forges convirtió a una de sus creaciones más queridas, Blasillo (la expresión gráfica de sus pensamientos) en maestro de ceremonias de la obra, ofreciendo comentarios que complementaban lo dicho en el texto explicativo o simplemente introducían una explicación nueva. También son frecuentes las viñetas en donde personajes (los Blasillos u otros) se dirigen al lector ofreciendo comentarios, muchas veces con ilustraciones explicativas complementarias o esquemas gráficos de todo tipo. En definitiva, la obra cumplía perfectamente su función didáctica.
Forges utilizó muy bien el humor como purgante de no pocos episodios vergonzosos (la inquisición, las guerras en Países Bajos con los Austrias, la decadencia de los Habsburgo, los desmanes en las Américas,barrabasadas bélicas varias) y procedió a desmitificar a muchos personajes de manera a veces tierna y cariñosa y otras despiadada: Los Reyes Católicos, con una Isabel marimandona y un Fernando calzonazos y con ganas de destacar sobre su esposa de la manera más ridícula, un Cristobal Colón chulito y narcisista, una Juana la Loca irreversiblemente pirada, un Felipe II cómicamente déspota, Abderramán III y sus problemas con el tinte capilar, Abd-Al-Aziz como un eterno bebé, Godoy y la reina María Luisa enrollados a espaldas de Carlos IV. Forges no obvio el potencia cómico de personajes como el infante Don Carlos, el hijo trastornado de Felipe II, o Carlos II (llamado aquí “el Pupas”) tratados de forma un tanto despiadada. Por otra parte, el tratamiento que se da a los franceses en esta obra peca de bastante políticamente incorrecto, puestos siempre como eternos antagonistas de los españoles y como villanos de opereta, mostrándoles además siempre como mariquitas locas (esto llega a su culmen en los capítulos sobre la Guerra de la Independencia). En alguna ocasión incluso se les llega a insultar; no obstante, con toda seguridad Forges se arrepintió del trato que dio a nuestros vecinos en estos libros.
El derroche de imaginación que tuvo que hacer gala el dibujante para rear varios chistes semanales sobre todos y cada uno de los episodios de la historia de España se adivina enorme, lo que unido al trabajo de documentación y redacción, hace de esta obra todo una obra magna, además de un divertido libro de historia, historiográficamente ameno y desde el punto de vista del cómic y del dibujo humorístico, una auténtica delicia. Los capítulos llevan nombres tan sugerentes como “Los primeros nosotros” (sobre el hombre prehistórico en la península), “Hispania Cañi” (Hispania, provincia del Imperio romano), “El Califlato” (el Califato de Córdoba), “¡Que viene la peste!” (la vida en la España de los siglos X-XI), “América, América” (los conquistadores del Nuevo Mundo)”Un siglo de Oro”, “.. “y el otro siglo de oro” (la cultura, pensamiento y literatura españolas en los siglos XV y XVI, respectivamente)“..y contra el viento” (la decadencia y fin de los Austrias), Charli 3º (el reinado de Carlos III) y así hasta 42. Como se ve, no solos e hacía crónica política sino artística, cultural y social, como corresponde a una buena crónica histórica sobre cualquier país. Por la gran magnitud de al empresa, tanto Antonio Fraguas como al editorial dieron por terminada su Historia de Aquí antes de tiempo, suprimiendo el cuarto tomo. En 1984 Historia Forgesporánea, editado pro ediciones Zinco, fue la continuación de Historia de Aquí, contando la historia de España desde el reinado de Fernando VII hasta la llegada del gobierno socialista, en 3 tomos, con lo que finalmente resultó mas completa que el proyecto inicial del único tomo 4 de Historia de Aquí, que iba a a barcar esa época. Curiosamente, Historia Forgesporánea no tuvo tanto éxito como Historia de aquí, cuyos fascículos fueron reeditados varias veces. Ediciones B se encargó de hacerlo en las últimas ocasiones, una vez desaparecida Bruguera, no en vano esta editorial fue la heredera de la mítica editora del gato negro.
Unánimemente la crítica considera a Historia de Aquí como la obra maestra de Forges en lo que a libros se refiere. Fue un trabajo difícil de superar, junto con el de su continuación Historia Forgesporánea, tal vez no tan brillante técnicamente. Entre 2006-2007 Forges quiso dar fin definitivo a la Historia de aquí con tres nuevos volúmenes (esta vez no se comercializaron en fascículos) publicados por la editorial Espejo de Tinta, que en su mayor parte recogen los fascículos de Historia Forgesporánea: La Guerra Incivil (2006), que comprende casi todo el tomo II de la Forgesporánea con los dos capítulos finales del I y que abarca desde el desastre del 98 hasta el fin de la Guerra Civil, 1939-1978:La posguerra,el franquismo y la libertad (2006), que abarca capítulos de los tomos II y III de la Forgesporánea, sobre el franquismo y la transición; y 1978 -1982: La Constiy la Transi (2007), con la obra completa de La Constitución, los 2 últimos capítulos de Forgesporáneay parte de Historia de la transición, que Forges publicó por entregas en la revista Interviú en 1996. Decir que Historia Forgesporánea, aunque volvía a tocar el tema de la historia de España en el franquismo como hacía Los Forrenta Años , la distancia temporal permitió afilar el contenido y complementar los aspectos tratados en esa obra. Esos capítulos de la Historia Forgesporánea / Historia de Aquí 1939-1978, pueden considerarse como una reelaboración o remake corregido y aumentado (aunque el contenido es diferente) de los Forrenta.
Historia Forgesporánea: volviendo a narrar el Franquismo tras Los Forrenta Años
Finalmente, se publica en 2008, por fin, la Historia de Aquí completa, en 8 tomos: los tres primeros tomos originales de 1980-81 y el tomo I de Historia Forgesporánea (que hasta al fecha nunca se habían vendido como volúmenes), más los dos tomos restantes de Historia Forgesporánea (en su formato original); La Constitución e Historia de la Transición completa. La cubierta de los 8 tomos será completamente en su diseño con respecto a los volúmenes originales.
Antonio Fraguas, Forges, ha tenido la generosidad de volvernos a contar una historia que nos han narrado de mil maneras, pero ninguna de manera tan peculiar y entrañable comoel lo hizo. Su Historia de Aquí, es una nueva manera de aproximarnos a la Historia de España, esa crónica tan rica y contradictoria a la que es inevitable recurrir en muchos momentos para calibrar todas nuestras tribulaciones actuales.
El debut del donostiarra Borja Cobeaga en el largo no ha respondido a las expectativas, ni tan siquiera en la empresa de hacer un filme mínimamente pasable. El responsable de cortometrajes tan interesantes como Éramos pocos (nominado al Oscar de mejor cortometraje) y antiguo realizador televisivo de Gran Hermano y Vaya Semanita, ha optado por la comedia costumbrista en una historietilla rodada en Bilbao con el que fuera actor de Vaya semanita y (amigo del director), Gorka Otxoa, en el papel estelar. Tomando como punto de partida la comedia de enredos sentimentales, Cobeaga trata de contar las tribulaciones y penurias de aquellos jóvenes varones conocidos por algunos foros de internet (según palabras del propio director), como “pagafantas”, enamorados de chicas que les consideran su mejor amigo, pero nada más, aunque el pagafantas en cuestión desearía algo más. Otxoa interpreta a Txema, un chico enamorado de Claudia (Sabrina Graciarena) una atractiva y simpática argentina que reside en la capital vizcaína sin papeles, y que, por supuesto, solo le considera amigo. El espectador, con un elenco de personajes simpáticos y botarates como el que nos presenta el filme (además de los dos protagonistas, una madre viuda sobreprotectora y su novio, un perdedor con ínfulas; un amigo friki y patético; y una exnovia de armas tomar), esperaría al menos una película divertida y entretenida, pero la risa es con ganas en muy contadas ocasiones y la historia hace aguas por todas partes, algo que ya es lamentable en una comedia mas o menos alocada.
Cobeaga no sabe que tono dar a esta comedia: si surrealista, caricaturesco, cotidiano, crítico, juvenil… El recurso a la metáfora burlesca (escenas fuera de la historia que reproducen un falso documental “zoológico” sobre los pagafantas), suena como algo ya muy visto (propio de Vaya Semanita, vaya), y ni tan siquiera alguna audacia puntual(las escenas que preceden a las elipsis temporales provocadas por los desmanes etílicos de Txema), logra salvar de la más absoluta mediocridad a una película solo entretenida y divertida en puntualísimos momentos. Los protagonistas ponen empeño, aunque Gorka Otxoa es un actor muy limitado y casi se ve superado en protagonismo por la encantadora presencia de Sabrina Graciarena, una preciosidad. El hecho deque lapelícula tome de referencia(torpemente) a la comedia madrileña de los 80 es sin duda la razón de la presencia de los veteranos Kity Manver y Oscar Ladoire (curiosamente el personaje que encarna Gorka Otxoa recuerda algunos de los que interpretó el actor madrileño a principios de los 80). En fin, esperemos que para la próxima Cobeaga haya aprendido de los errores.