domingo, enero 07, 2024

LOS QUE SE QUEDAN (THE HOLDOVERS)

 


****

Otro excelente ejemplo de que el cine norteamericano cuando trata de rendir homenaje a algunas de sus épocas más gloriosas -como en este caso el Nuevo Hollywood de finales de los 60 y principios de los 70- consigue películas de sublimes niveles más allá de pretensiones comerciales y búsqueda de éxitos en taquilla. Aunque también es cierto que para que ocurra esto hace falta que tras la cámara se encuntren directores talentosos, como lo es el hasta hace poco irregular Alexander Payne que con The Holdovers firma su mejor película con una comedia-drama ambientada a principios de los 70 en donde la historia de maduración personal juvenil de uno de los personajes se funde con la crónica de sujetos fracasados en el otro protagonista para dar en una suerte de historias personales paralelas que convergen en un relato común en donde coexisten la sátira, la crítica social y personal, la ternura, el drama personal más intenso, la chanza y la enseñanza moral en un tono que fluctúa efectivamente entre lo agridulce y lo optimista. Un guiño a las películas setenteras de Hal Ashby como los Harold y Maude o The Last Detail en donde la relación entre personajes muy diferentes llevaba a una historia sorprendente y espectacular, tal y como ocurre en Los que se quedan en donde el tributo a aquella época se extiende también a la presentación y los títulos de crédito con logos corporativos vintage, grafía setentista e incluso ya dentro de la película en una imagen que emula el grano del filme en los setenta llevando a cabo todo un metahomenaje que evidentemente tampoco se queda en eso.

El mundo académico es por otra parte el entorno donde se centra esta película, un elemento que ha dado muy buenos momentos a la historia del cine y que Payne ha sabido explotar especialmente en la caracterización de los personajes. Paul Hunham (Paul Giamatti) es el inflexible, un tanto excéntrico y huraño profesor de historia antigua en un elitista instituto-internado de educación secundaria en Nueva Inglaterra: en las navidades de 1970 tendrá que hacerse cargo de cinco algunos que por diversos mitivos no pueden pasar las fiestas con sus familias, cometido que le desagrada. Cuatro terminarán yéndose a los pocos días gracias a la intervención de la familia de uno de los chavales quedándose unicamente el rebelde, indeciso, inmaduro, tramposo pero inteligente Angus Tully (Dominic Sessa), que además es un caso claro de niño rico desacreditado por su familia. La relación entre el profesor y el pupilo esos días- con la presencia de la cocinera Mary (Da´Vine Joy Randolph) como poderoso y significativo testigo- no será fácil por las extrañas y desafiantes personalidades de ambos, pero diversos acontecimientos harán establecerse entre ellos una curiosa alianza. Puede que la historia no suene demasiado original ni en su planteamiento, ni en su nudo ni tampoco en su desenlace, pero el guión está salpicado de momentos más que geniales y de todo tipo (cómicos, dramáticos, esperpénticos, sentimentales) que elevan el tono de la película, un relato que hecho a partir de sketches, líneas de diálogo elaborados y momentos inesperados consigue ser una auténtica delicia. Merece mención especial la interpretación de Paul Giamatti que da total credibilidad a un personaje contradictorio y con secretos del que al principio no se sabe si sentir simpatía, compasión, desprecio o comprensión pero que termina siendo una especie de héroe inesperado, sin olvidar lo bien que está el joven Dominic Sessa como otro patético outsider que encontrará su camino en al figura de una improbable pero honesto mentor y sobre todo Da´Vine Joy Randolph como una mujer que revierte su sufrimiento y amargura en una honesta esperanza. Una película que puede tener su momento en los próximos Oscar.

sábado, diciembre 30, 2023

FALLEN LEAVES

 




*****

Destrozando las convencionalidades de la comedia romántica. Si, el nuevo filme de Aki Kaurismäki además de situarse insólitamente (dentro de la filmografía del director) en dicho género obviamente no se queda solo allí y entre el esperpento, la sátira y la caricatura traza un filme sorprendente y lleno de momentos geniales que tampoco se aleja de las temáticas (miserias de la vida proletaria) y estéticas (parquedad de diálogos, puesta en escena gélida y minimalista) de Kaurismäki. El responsable de La chica de la fábrica de cerillas o Un hombre sin pasado vuelve a encandilar en su larga carrera con una nueva obra maestra de poco más de 80 minutos de duración, los necesarios para contar con todo lujo de detalle las idas y venidas de esta peculiar historia de amor entre dos perdedores de Helsinki con un tono y final sorprendentemente feliz pese a que toda la historia esta cruzada con un tono de ironía y cierta amargura que en realidad esta dispuesta para dar un tono manierista y en cierto modo burlesco.

Ansa (Alma Pöysti) una mujer de cuarentaitantos soltera pierde su trabajo en un supermercado y mientras prueba suerte con otros trabajos más o menos sacrificados y peor remunerados conoce en un karaoke a Holappa (Jussi Vatanen) un trabajador alcohólico, desaliñado y sin ilusión con el que comenzará una bizarra relación amorosa con intercambio de escasas frases, anodinas cenas, visionado en el cine de pelis de zombies, pérdida de numeros de teléfono...lo que se dice un antirromance. Pero la cosa pese a todo va saliendo, sin que ambos sujetos cambien sustancialmente su comportamiento (salvo que Holappa va dejando el alcohol) y dentro de un absurdo mundo donde todos los personajes parecen comportarse sin sentimiento mediante patrones preestablecidos y muestren cierto tono de amargura. La habilidad de Kaurismäki reside precisamente en que con tales mimbres- los dos protagonistas además están geniales no, lo siguiente- esta resulte una película entrañable, muy agradable de ver y con derroche de buen cine en todo momento. Escenarios urbanos y domésticos casi de decorado por su frialdad iconográfica, una fotografía entre luminosa y grisácea que da un aire más surreal que hiperrealista y en definitiva un realismo que de nuevo trata de retratar las vida de las clases trabajadoras pero esta vez vista desde una forma diferente todo dando cuerpo a una película con momentos muy divertidos, homenajes cinéfilos y toda la genialidad que se le supone a un gran cineasta como Aki Kaurismäki

martes, diciembre 26, 2023

ANATOMÍA DE UNA CAÍDA (ANATOMIE D’UNE CHUTE)

 

***

La Palma de Oro del Festival de Cannes 2023 no consigue ser la gran película que se presupone que es a juzgar por dicho galardón obtenido y se queda en una buena mezcolanza entre thriller, cine de juicios y drama familiar, siendo este último elemento el principal en la película y el que mejores momentos depara. Esta claro que su directora Justine Triet no ha querido en absoluto ceñirse en el cine de género y lo que pretende es presentar un drama novedoso en donde la intriga tradicional - en este caso a partir del mcguffin de la resolución de la causa de una muerte entre el suicidio o el asesinato- es una excusa para mostrar items intimistas como el deterioro de las relaciones de pareja, el dilema entre la responsabilidad con los demás y la libertad individual y los prejuicios personales y sociales. El resultado de todas formas no ha alcanzado sus altos propósitos de una manera clara y magistral pero sigue siendo un filme interesante y con algún momento de excelencia.

El gran acierto de Anatomía de una caída es la elección de su protagonista, Sandra Hüller, que encarna con una enorme fuerza a Sandra, una escritora alemana afincada junto con su familia en una casia aislada cabaña en los alpes franceses que tendrá que demostrar su inocencia en la muerte de su marido Samuel (Samuel Theis), el cual una mañana se cae desde el último piso de la vivienda matándose al instante, sin testigos ya que la caída no es vista ni por su mujer y por supuesto ni tampoco por su hijo de 11 años ciego Daniel (Milo Machado Graner).Las extrañas circunstancias de la muerte convertirán a Sandra en sospechosa y junto con su abogado y amigo Vincent Swann Arlaud)  tratará de llevar a cabo una defensa que por diversos e intrincados motivos no será tarea fácil. Sandra es un mujer ambiciosa y gélida a la que su marido Samuel, también escritor pero sin posibilidad de desarrollar su carrera por tener que anteponer la felicidad familiar a su carrera, llevando todo a una cruenta crisis matrimonial. A partir de allí la historia va desarrollándose entre el whodonnit, el drama judicial y los momentos más intensos de drama convencional psicológico y familiar, de manera generalmente bien alambicada pero falta de momentos de intensidad y de gran dramatismo, algo que la historia pedía a gritos pero que aparece solamente de forma muy atenuada. El recital interpretativo de Sandra Hüller es lo que consigie en realidad levantar la película junto con el oficio de la directora Justine Triet, de lo contrario podríamos estar hablando de una película del montón. También es digno de mencionar el rol del chaval ciego (en realidad con una deficiencia visual) que al final con su inocencia y su papel de testigo de la degradación de la relación de sus padres tiene la clave del caso: muy buena la interpretación del jovencísimo Milo Machado Graner. Una buena película, en definitiva, pero sus premios y el prestigio de su directora hacían caber esperar algo mejor.    

domingo, diciembre 17, 2023

LA SOCIEDAD DE LA NIEVE

 

**** y 1/2

Ya se ha contado otras veces la historia de la llamada tragedia de los Andes en el cine y pocos esperaban ya que se hiciese el filme definitivo sobre el tema pero se ha hecho y esta vez casi imposible será ya superarlo. JA Bayona, por ahora el director español más internacional, ha conseguido con La Sociedad de la Nieve no solo una historia de supervivencia conmovedora, tensa y emocionante sino un trabajo cinematográfico superlativo desde principio a fin con el que el realizador catalán demuestra que es un narrador eminente y un realizador superdotado que necesitaría películas de pretensiones mayores de las que ha venido filmando hasta ahora- salvo esta última que debería marcar para él un punto de inflexión- y dejarse de impersonales encargos hollywoodienses para demostrar su verdadera y enorme valía. Aquel accidente aéreo acaecido a finales de 1972 con un grupo de jóvenes jugadores de rugby uruguayos y amigos y familiares en el que quedaron al final dieciséis supervientes de 45 personas sobreviviendo durante dos meses al frío, avalanchas y especialmente la falta de alimento que solucionaron comiendo los restos de los otros viajeros fallecidos es uno de los relatos reales más increíbles apasionantes -y también controvertidos por su recurso a la antropofagia- del siglo XX y Bayona, tomando como punto de partida el libro homónimo del periodista uruguayo Pablo Vierci, ha logrado un filme que verdaderamente ha captado magistralmente todos los matices y aristas de aquella epopeya que demostró que el espíritu y la voluntad humana sencillamente no tienen limites, rehusando a centrarse en protagonistas concretos y otorgando al colectivo de supervivientes un protagonismo global que concuerda más con el alma de aquella epopeya en donde los jóvenes formaron efectivamente una especie de sociedad, comunidad en donde alimentarse con los cuerpos de otros que eran amigos o familiares fue casi un ritual en donde los fallecidos ayudaron en la supervivencia de los otros. 

Tal vez el acierto definitivo haya sido cambiar la fuente de la crónica, ya que tanto en la primera aproximación cinematográfica al tema la mexicana  Supervivientes en los  Andes (1976)- un truño olvidable- de René Vardona como la estadounidense Alive (1993) de Frank Marshall- puro Hollywood-  toman como punto de partida el libro ¡Viven! que escribió Piers Paul Read en 1974 y en dicho trabajo no hay una investigación tan perfeccionada como en la obra de Vierci; no obstante claro está que la propia habilidad de Bayona ha hecho el resto. Un reparto de jóvenes intérpretes uruguayos y argentinos realiza un esforzado trabajo dando dramatismo, humanismo y todo el catálogo se situaciones humanas que puedan vivirse en una situación límite no solo con total credibilidad sino haciendo que captemos todo el dramatismo de la situación. Rodada en los auténticos andes argentinos y chilenos (en Chile del punto donde se produjo el accidente real), en Uruguay en la Sierra Nevada española para otras escenas en loa helada cordillera andina, la película muestra un esfuerzo técnico pocas veces visto en el cine español incluyendo magníficos efectos de maquillaje y unos efectos especiales mucho más que de recibo donde destaca la espectacularidad y credibilidad  de la escena del accidente del Vuelo 571: los pelos como escarpias. Pero esta no es una película de catástrofes y la espectacularidad está más bien centrada en la suntuosa fotografía de Pedro Luque - paisajes, tomas aéreas- y en una puesta en escena que se esfuerza y logra en ser todo lo real que peude cuidando hasta el más mínimo detalle en cuanto a atrezzo, decorados (muy buena reconstrucción del avión siniestrado), vestuario, maquillaje, efectos digitales…hasta se recrean las célebres fotos que los supervivientes hicieron durante sus más de dos meses de calvario.

Si, la historia de Roberto Canessa (Matías Recalt), Nando Parrado (Agustín Pardella), Arturo Nogueira (Fernando Contigiani), Numa Turcatti (Enzo Vogrinic), Gustavo Zerbino (Tomás Wlf), Marcelo Perez (Diego Vegezzi), Carlitos Paéz  (Felipe González Otaño), Coco Nicolich (Blas Polidori) y otros más ya es conocida por mucha gente, pero con esta película ya se puede decir que se ha reflejado el verdadero sentido de esa historia: sufrimiento, lucha, fe en uno mismo, amistad. Una crónica épica y humanista, curiosamente vista desde el punto de vista de uno de los primeros fallecidos quien realiza una poética narración, que en manos de Bayona es cine con mayúsculas.        

domingo, diciembre 10, 2023

ROBOT DREAMS

 

****

La sorpresa del cine español del año 2023 ha llegado al final del mismo y es un más que notable trabajo de cine de animación cuyo responsable es una de las figuras más curiosas de la cinematografía ibérica por lo insólito de su carrera: Pablo Berger. El cineasta bilbaino, cuyo Blancanieves (2012) ya es todo un clásico del cine hispano y no cuenta con una filmografía no precisamente demasiado extensa pese a comenzar su carrera a finales de los 80, ha firmado un encantador y conmovedor cuento animado (animación tradicional) que puede suponer un antes y un después para el cine de este tipo en España: puede que no se trate de una obra maestra redonda, pero su enorme calidad visual, su sencillo pero extraordinario guión y sobre todo su universal y cálido mensaje hacen de Robot Dreams un trabajo fácilmente exportable y  globalmente aclamable. Esta adaptación de una sensacional novela gráfica de la norteamericana Sara Varon- el cómic una vez más origen de grandes películas-  es un canto a la amistad y a todo aquello que la rodea así como una reflexión sobre su surgimiento y sobre su final, tocando aspectos como el olvido de los amigos pasados, la sensación de soledad, la necesidad de ser querido, el reemplazo en la amistad, el olvido, los buenos recuerdos, la falsa amistad, la lucha sin cuartel por los seres queridos…todo ello contado a través de una fábula aparentemente dirigida al público infantil pero que puede ser perfectamente degustada (mejor dicho, debe ser) por el público adulto: tanto unos como otros reirán, llorarán, se emocionarán y se verán también reflejados en este filme, realizado con mimo y esmero con un gran esfuerzo técnico pese la aparentemente simplicidad del dibujo (el mismo de su autora) y de la animación en esta coproducción hispanofrancesa. Ambientada en un Nueva York de los años 80 poblado de animales antropomórficos y repleto de escenarios reales reconocibles de la Gran Manzana, asistimos a la historia de amistad de un perro que atiende simplemente al nombre de Dog y un robot llamado simplemente Robot en el transcurso de prácticamente un año en el que ocurre de todo entre los dos personajes llegando a un final del filme curioso, sugerente y que termina mostrando toda la intencionalidad del filme.

Dog es un can solitario que suspira por tener compañía; un día de septiembre en la televisión ve el anuncio de un robot sentiente diseñado para hacer de amigo y acompañante, lo pide por correo y en pocos días la pareja se hace inseparable compartiendo buenos momentos por NY. Un día en la playa a última hora de la tarde en el último día de temporada de baños Robot se avería a causa del agua y no se puede levantar de la toalla. Su amigo va a buscar ayuda pero en su ausencia las autoridades cierran la playa hasta el verano que viene: un maltrecho Robot se queda allí atrapado pero Dog se propone recuperarlo por todos los medios; esto será misión imposible y ambos amigos se hacen a la idea de que tendrán que esperar cerca de nueve meses para reunirse gestionando a partir de ese momento la situación como pueden y dando lugar dentro de la película a sugerentes, deliciosos, sesudos y conmovedores momentos. El guión adaptado firmado por los propios Berger y Varon es un cúmulo de maravillas narrativas en un filme mudo sin ningún diálogo y solo con efectos sonoros y una estupenda banda sonora obra de Alfonso de Villalonga que incluye además temas conocidos como el September de Earth, Wind and Fire canción que cumple un papel fundamental en la trama. La segunda mitad del filme, con los personajes principales prácticamente desubicados encierra instantes emocionantes e introspectivos como los que ilustran los sueños de Robot y Dog, marcados por la ausencia de al persona querida y el deseo por recuperarla, preciosas viñetas de inspiración onírica con marcada emotividad y explicaciones freudianas presentada con sublimes experimentaciones conceptuales dentro de la animación tradicional.

Merece reseñarse el trabajo de Benoit Féroumont como director de animación en un filme con una escenografía por supuesto muy de cómic y un estilo de dibujo muy claro y conciso con una paleta de colores muy concreta y vistosa influencia sin duda de la escuela ilustrativa franco belga y en especial la línea clara. Es muy fácil empatizar con unos personajes que pese a ser dibujos y ser animales o robots muestran emociones, situaciones y sentimientos muy humanos que todos en alguna medida hemos vivido. No se trata de un filme redondo pero resulta un pequeño-enorme peliculón. Es estupendo se hagan películas de este tipo y que además sean de animación y preferentemente dirigidas al público más joven aunque este sea un realidad un filme recomendable para todas las edades.    

domingo, diciembre 03, 2023

EL VIEJO ROBLE (THE OLD OAK)

 

***

Parece que Ken Loach se va a despedir del cine con esta película, algo que puede resultar hasta cierto punto lógico ya que el cineasta británico tiene ya 87 años y poco que demostrar en su vasta carrera. Si consideramos como tal parece a The Old Oak como su última película hay que decir que se trata de una despedida digna con un filme que sin estar entre lo mejor de su producción cumple con creces sus propósitos de denuncia y concienciación como siempre ha ocurrido con cualquier película de Loach, aunque si bien es cierto se echa algo en falta en este caso mayor pasión (en otras épocas Ken Loch literalmente echaba el resto) y puede que mayor sentido del riesgo. Con todo de nuevo estamos ante un drama social honesto y perfectamente narrado con amalgama muchas de las características que hicieron del cine de Loach objeto de culto a partir de finales de los 80 y que vuelve a dar en la diana a la hora de trazar un diagnóstico social del Reino Unido actual (y por ende de toda la sociedad occidental actual) y algunas de sus circunstancias: en este caso es de neuvo la inmigración el tema central, con el contrapunto de la crisis económica en algunas zonas de Gran Bretaña. Como escenario, un pueblo del condado de Durham – zona conocida por su pasado minero-  y dentro de él un viejo pub de toda la vida a punto de cerrar, El Viejo Roble, donde se reúne la atribulada gente del pueblo (descendientes de mineros en una localidad empobrecida) con su propietario TJ Ballantyne (Dave Turner) un hombre tenaz y trabajador pero taciturno y superado por las circunstancias  tratando de buscar un final digno para su local mientras al pueblo llega un buen número de refugiados sirios ante el recelo de los lugareños que los ven como invasores, pero TJ no parece ser de esa opinión.   

El enfrentamiento entre la visión de algunos de  lo locales recelosos de los “muslims”  y otros como TJ que aceptan su presencia -aunque al principio les cueste- es lo que a grandes rasgos traza el desarrollo de la película. TJ consigue establecer una relación de amistad con Yara (Ebla Mari) una veinteañera del colectivo de los refugiados cuya familia se ha mudado al desfavorecido barrio del dueño del pub, llegando de ese modo a entender las desdichas y la situación de los inmigrantes sirios al tiempo que la muchacha, ayudada por los servicios sociales locales, trata de integrar a ella y a los suyos dentro de la comunidad chocando casi siempre con al hostilidad del entorno. TJ por su parte se encuentra en una complicada situación ya que sus problemas personales y los de su negocio en cierto modo comienzan a ser aliviados por la presencia y la ayuda de Yara, pero su entendimiento con la comunidad siria provocará el desprecio de sus amigos y vecinos: la traición y el caínismo dentro de un mismo colectivo también es tratado en el filme y en ese empeño Loach tampoco no se anda con rodeos a la hora de mostrar comportamientos intolerantes y éticamente reprobables. El final lleno de esperanza se encuadra más bien en la vertiente melodramática del autor, pero en su desarrollo The Old Oak tal vez sea uno de los filmes más directos e incómodos de Loach en bastantes años. Otra muesca más- posiblemente la última- en el recuento de aciertos de uno de los más significativos y personales cineastas vivos europeos.

lunes, noviembre 27, 2023

NAPOLEON

 

** y 1/2

Cada vez se hace mas tediosa la cada vez- valga la redundancia- más frecuente visita del viejo Ridley Scott a las pantallas con productos sencillamente aceptables en algunos casos y en otros pasables o ya directamente mediocres, aunque eso sí siempre con la impronta de la veteranía y profesionalidad de aquel que domina el séptimo arte. Esto ocurre con esta superproducción histórica que toca de nuevo en el mundo de cine la eternamente atrayente figura de Napoleón Bonaparte en lo que pretende ser la película definitiva sobre el megalómano y controvertido emperador de Francia: sencillamente, es lo que el gran público pide (escenas de batallas espectaculares, hincapié en el romance de Napoleón y Josefina) y lo que los seguidores de Scott esperan (fotografía suntuosa, puesta en escena elaborada y medida al más mínimo detalle, ambientación de época casi perfecta); por lo demás este Napoleón resulta un filme correcto  de una a veces espectacular factura visual - es notoria la referencia plástica de obras como pictóricas la de Jacques-Louis David cuya La coronación de Napoleón se homenajea-recrea en una escena- y muy trabajadas escenas bélicas -con ayuda Claro está de los efectos especiales digitales- pero sin nada que sea realmente relevante ni previsible, cayendo en la mayoría de las veces en el manierismo más fácil y la autorreferencia más ramplona. Si, Scott va descaradamente a deslumbrar a los admiradores de Gladiator con escenas bélicas multitudinarias en parajes naturales y copitos de nieve que caen entre los actores en algunas escenas de las mismas. Esta película en definitiva no deja de ser un producto más comercial que de autor en donde si bien no faltan buenos momentos e incluso instantes de cine con mayúsculas, no se logra llegar a los mínimos que se le suponen a una buena película. Y eso que Joaquin Phoenix, actor de garantía pero demasiado sobreexpuesto, realiza una interesante composición del Pequeño Corso aunque tal vez algo forzada que resulta ser de los más salvable del filme.

Dentro de este biopic histórico hay bastantes inexactitudes históricas y en general una caracterización de Napoleón Bonaparte demasiado en concordancia los tópicos históricos sobre su personalidad, aspectos que no han gustado nada en Francia en un filme rodado en inglés (hasta cuando aparecen cartas estas están escritas en el idioma de Shakespeare) en el Reino Unido y Malta con actores británicos y estadounidenses y sin ningún actor galo. Aunque toda la ascensión política de Bonaparte y sus campañas militares en Egipto o Rusia están bien plasmadas pese a varios errores históricos, cierto desmañamiento y aceleración en los acontecimientos históricos no parece desde luego el mejor camino para mostrar las múltiples aristas de un personaje como este, como tampoco funciona como es debido- y este es tal vez el mayor lastre del filme- todo lo concerniente a la relación entre el emperador y Josefina de Beahuarnais (Vanessa Kirby, correcta simplemente) cuyos avatares irrumpen en la narración en varios momentos fastidiando muchas veces el ritmo, aunque traten de presentarse aquí como claves para entender la figura napoleónica. Ridley Scott no esta teniendo una madurez de carrera demasiado brillante que digamos; demasiados filmes en muy poco tiempo y casi siempre más de lo mismo y más previsible.  No obstante, es posible que esta película haga muy buena taquilla.      

domingo, noviembre 19, 2023

UN AMOR

 


****  

Isabel Coixet siempre ha pretendido ser una cineasta con varios registros pese a que su cine ha mantenido en todo momento unas coordenadas constantes; Con Un Amor adaptación de la novela de Sara Mesa la directora catalana muestra que también sabe hacer costumbrismo más o menos rural (y pasado por un tamiz contemporáneo) añadiendo patina humanista y poética. Todo esto ha dado como resultado una película atrayente y extraña que puede no ser plato para todos los gustos pero que sin duda no deja indiferente y vuelve a mostrar (una vez más) que Isabel Coixet es la gran humanista del cine español. Dos personajes, Nat (Anna Castillo) y Andreas (Hovik Keuchekerian) son los que guían la historia aunque al principio solo la primera parece ser la protagonista ya que su soledad cotidiana atenuada por varios contactos que establece es lo primero que contemplamos y lo que pavimenta el relato. Natalia “Nat” es una joven treintañera  que se establece en una remota aldea del pirineo ilerdense dejando su trabajo de traductora de refugiados en una ONG para ejercer de traductora a secas. En una desvencijada casa propiedad de un individuo misógino y cafre (Luis Bermejo) y con la compañía de un perro desvalido y herido Nat trata de adaptarse al pueblo haciendo migas con Piter, un jovial artista (Hugo Silva), combatiendo en silencio con su casero, tratando de ser simpática con joven matrimonio pijo (Ingrid García Jonsson y Francesco Carril) y finalmente entablando una inusual relación sexual-afectiva-amorosa con Andreas, el chapuzas local, un hombre de origen extranjero de aspecto y comportamiento tosco que un buen día dice a la muchacha que desea tener sexo con ella, algo a la que ella tras dudas iniciales termina accediendo. Es precisamente la situación a la que ha llegado Nat y las razones para eso lo que tratamos de descubrir mediante los silencios de la protagonista y todas sus vivencias en su nuevo y un tanto hostil entorno. ¿Realmente siente algo por Andreas?, es la pregunta que nos hacemos, se hace ella y se hacen otros personajes del filme. Sobra decir que la soberbia interpretación de Anna Castillo hace mucho por mantener la solidez y el intríngulis de la historia con una personaje casi enigmático del que en realidad poco se sabe sobre su pasado y las razones que le impulsaren a retirarse en un perdido pueblo; pero también es cierto que el increíble  trabajo del polifacético Hovik Keuchekerian resulta decisivo para el poder evocador de este filme.

No demasiados escenarios y un buen reparto de secundarios con papeles que realmente aportan a la historia y su significado (como casi siempre en el cine de Coixet) hacen de Un Amor una película muy sugerente y enigmática en donde la condición y situación de su protagonista, una mujer un tanto perdida y con algún dolor oculto, no se nos llega a decir claramente abriendo varias hipótesis. La dualidad y los límites entre el amor y el sexo y las dificultades en las relaciones humanas son los temas que van trazando la historia y que Coixet y la coguionista Laura Ferrero partiendo de la novela de Mesa saben plasmar muy bien, con sutileza y sin histrionismo y con una curiosa naturalidad para rodar escenas de sexo donde vemos la desconcertante naturaleza de Andreas, otro ser que parece no haber encontrado sitio y que se expresa y en el que al rudeza con la que se expresa la mayoría de las veces parece ocultar otro tipo de personalidad. El final de la película trata de atar algunos cabos aunque a algunos les parecerá que en realidad añade más confusión. Isabel Coixet no suele defraudar y esta película tampoco es una excepción.    

domingo, noviembre 12, 2023

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR

 

***  

Cada vez más directoras se asoman al cine español muchas veces con debuts dignos de tener en cuenta, tal y como sucede con este filme de Patricia Font basado en una novela de Francesc Escribano al mismo tiempo basada en un hecho real., la historia del maestro de primaria Antoni Benaiges, un docente catalán destinado a un pequeño pueblo burgalés poco antes de la Guerra Civil española que con métodos pedagógicos por entonces innovadores se ganó la simpatía de sus alumnos y del pueblo de Bañuelos de Bureva, lo que no impidió que en el estallido de la contienda fuera apresado por “rojo” y hecho desaparecer. Efectivamente, esta es una nueva reivindicación de la Memoria Histórica desde el cine, contando una historial real sencilla y diáfana con grandes dosis de honestidad en este caso y poca tontería y sensiblería barata. Es cierto que la historia sigue una estructura demasiado cliché y mil veces vista cuando se tratan de ficcionalizar estas historias (una persona de la época presente desea saber detalles sobre la vida pasada de algún familiar o conocido  e investiga en donde este o esta ha vivido mientras mediante flashbacks vemos la historia del protagonista del pasado) pero el modo en que está tratado todo lo concerniente a la figura de Benaiges y sus circunstancias en la aldea burgalesa eleva todo el conjunto a una estupenda película que pese a su irregularidades y un guión demasiado esquemático y mejorable cumplo su función de mostrar unas vidas (las del maestro y sus pequeños alumnos), de mostrar también una injusticia  y en definitiva de hacer reflexionar y conmover al espectador de la relación dialéctica (si es que la hay)  entre esos dos elementos. Siguiendo cánones costumbristas-de época muy abigarrados en el cine ibérico (Camus, Cuerda), El maestro que prometió el mar resulta un filme muy hábil y agradable de ver.

Rodada en localización real en la provincia de Burgos en al zona de Briviesca - donde se han hallado enterramientos de la guerra que aparecen en el filme- y con una esforzada ambientación espacio-temporal, la película está sustentada principalmente en al excepte interpretación que lleva a cabo ese valor en alza que es Enric Auquer, un intérprete que se esta rebelando como un multirregistros, quien compone un Antoni Benaiges que además de carismático e idealista resulta una especie de modesto héroe a su pesar, un hombre cuya vocación por enseñar a los niños de una aldea remota cosas como rudimentos de ingeniería, periodismo, escritura creativa o incluso el cultivo del elemento emocional le hace sentirse feliz en un entorno en donde tarda en encajar pero en donde finalmente es aceptado por propio mérito, con una promesa de enseñar el mar a sus pupilos en un viaje en tren a Cataluña . Ya desde el otro del tiempo se encuentra el personaje de Ariadna interpretado por Laia Costa, una joven catalana cuyo abuelo internado en una residencia resulta haber sido alumno de Benaiges y revivirá en el pueblo aquello que le marcó profundamente al anciano, un personaje el de Ariadna  deficientemente explotado pero que Laia Costa trata de aportarle efectividad y aplomo. El reparto se completa con actores como Ramón Aguirre, Luisa Gavasa o Milo Taboada y un elenco de pequeños intérpretes que se esfuerzan por hacer actuaciones dignas de una buena película. Un debut el de Patricia Font que resulta bastante prometedor.