martes, febrero 13, 2024

SALA DE PROFESORES (DAS LEHRENZIMMER)

 



***

Funciona a las mil maravillas la ambientación en el mundo escolar y docente de este efectivo drama alemán que sin ofrecer tópicos manidos del cine protagonizado por profesores y alumnos y sin caer en el melodrama fácil e impostado muestra una serie de situaciones muy reales y extrapolables a cualquier entorno de la sociedad occidental sin una conclusión exacta y plausible. De hecho el personaje central de la idealista e ilusionada profesoratermina convirtiéndose - justa o injustamente- en una antiheroína y casi en una villana en una historia en donde la multiplicidad de visiones, los errores, las diferentes opiniones, la búsqueda de la verdad y el sentido de la justicia son leiv motivs que prácticamente terminan diluyéndose para ofrecer una crónica de ciertos males sociales de nuestro tiempo (prejuicios raciales, corporativismo, bienquedismo, egoísmo) en donde más que obervarse soluciones sencillamente se limita a exponer dichas deficiencias. Es cierto que a la película le falta garra, convicción y más dosis de buen cine desde el punto de vista dramático y por ello no deja de ser solo una buena película a secas, pero su planteamiento resulta enormemente intersenate a si como su convincente realismo naturalista.

Carla Nowak (Leonie Benesch) es una joven profa de matemáticas y educación física en un instituto de educación secundaria que ante una racha de robos en el centro que apuntaba erróneamente a un alumno de origen turco decide con la mejor de sus voluntades investigar por su cuenta colocando una cámara cerca de la sala de profesores, captando el dispositivo la entrada de la secretaria del instituto en la sala d, previa a la desaparición de dinero de la propia Carla. La propia ilegalidad de la acción con la cámara, la aseveración de la secretaria (madre además de un alumno de Carla) de su inocencia, las consecuencias para el chaval por la presunta culpabilidad de su madre y la cada vez mas agobiante situación de la docente en el centro tanto con el resto del profesorado como con el alumnado, los padres y madres de alumnos, con la dirección y consigo misma terminarán tejiendo una tela de araña en la que cada vez es más difícil salir y en la que cualquier solución se vislumbra difícil. La maestría del guion consigue una historia apasionante y bien contada realista y con mensaje, pese a que en ocasiones la multitud de temas abordados no parece el mejor recurso para ofrecer una historia concluyente. Con unos intérpretes adolescentes que están maravillosamnte bien- en especial Leonard Stettnisch que encarna al atribulado hijo de la acusada, en el que caerá casi todo el peso el caso y la ira de sus compañeros- y un rparto en general que funciona con creces. Sala de Profesores pese a no ser ningna obra maestra merece algo más de ser la típica película que en el futuro se pondrá en cineforums de enseñanza secundaria. De momento, allí está entre las nominadas a Mejor Película Internacional en los Oscar 2023.

miércoles, febrero 07, 2024

POBRES CRIATURAS (POOR THINGS)

 


**** y 1/2

Que aún queden directores personales, innovadores y sorprendentes como Yorgios Lanthimos es una excelente noticia. El realizador griego ya es autor de un filmografía tan fascinante como inquietante en sus temas que culmina de momento con la que es hasta la fecha actual su obra maestra, un inclasificable cuento fantástico con un inusualmente presentado mensaje de empoderamiento femenino y de rebelión personal y contra las injusticias que trata de despistar inteligentemente al espectador y sobre todo de hacerle partícipe de una historia inverosímil y extravagante que pese a todo termina atrayendo enormemente, gracias sobre todo a la curiosa atracción y carisma que ejerce su protagonista Bella Baxter, una antiheroína de manual en un primer análisis pero que esconde mucho más. Emma Stone, una estupenda actriz cada vez en mayor ascenso, da vida de manera magistral a esta joven victoriana pero fuera de cualquier contexto espaciotemporal en su bizarro proceso de maduración en la Europa y la América decimonónicas caricaturizadas en una suerte de anacronismos y recursos fantásticos varios.

Hay que tener en cuenta que ante todo Poor Things es un filme enmarcado dentro del género fantástico pero con una historia que aspira a ser realista con eso si su poso simbólico. Lanthimos, en un inteligente ejercicio de metaficción, no se ha andado con remilgos en esta cinta a la hora de mostrar abiertamente (y a veces de forma descarada) referencias cinematográficas y literarias varias: el H.G Wells de La Isla del Dr. Moreau, el Julio Verne más imaginativo, el Frankenstein de Mary Shelley, Metropolis de Fritz Lang, el comic francobelga (Tintín, Blake et Mortimer, Adele Blanc-Sec), la novela gótica, el steampunk...y todo perfectamente dispuesto e hilvanado para mostrar una historia que pese a todo resulta cien por cien original. Bella es el nombre que el Dr. Godwin Baxter (Willem Dafoe) un científico con el rostro desfigurado y extraños problemas físicos que tienen su (extravagante) explicación, ha dado a su “creación”, una anónima joven suicida revivida a la que el doctor ha trasplantado el cerebro del bebé que llevaba en su vientre, teniendo que educar desde el principio a la adulta como si de una niña se tratase. Para tal cometido cuenta con la colaboración del joven estudiante de medicina Max McCandles (Ramy Youssef) quien no tardará de quedarse prendado de Bella pese a que la muchacha, debido a su curiosa génesis, es impredecible, tosca y le cuesta distinguir entre lo que esta bien y lo que está mal. La entrada en escena de Duncan Wedderburn (Mark Ruffalo), un rico y pedante abogado, hace que Bella se decante por este para desesperación de Max debido a que gracias a él la joven puede conocer el mundo y la vida visitando diferentes países.

Plagada de detalles y guiños de todo tipo en sus imágenes -la fotografía tanto en blanco y negro como en color de Robbie Ryan es espectacular- que rinden homenaje tanto al expresionismo alemán como al Art Decó o la ilustración victoriana, la película no solo resulta una experiencia visual asombrosa, sino que la historia pese a su aparente simplicidad también llega a seducir al espectador gracias a sus curiosos diálogos, su teatralidad intencionadamente maniquea y en definitiva su condición de inteligente fábula grandguiñolesca. Detalles turbadores como los inquietantes, bastos e imposibles híbridos animales que prueban la mansión del Dr. Baxter o sorprendentes como los matices que Watson otorga a Bella- un personaje fascinante- y su evolución/maduración son otros pluses que la película presenta y que la alzan como uno de los mejores estrenos de los últimos meses.

domingo, enero 28, 2024

LA ZONA DE INTERÉS (THE ZONE OF INTEREST)

 


****

Ya hace más de diez años que Jonathan Glazer rodó Under the Skin una turbadora cinta de ciencia ficción-terror que rompía no sólo con los convencionalismos de dichos géneros sino con los del lenguaje del cine, y en ese tiempo este sorprendente y dotado director proveniente del campo del videoclip no ha rodado nada pero la espera ha merecido la pena ya que el cineasta británico la ha vuelto a hacer con una película tan fascinante como extraña e incómoda (como lo era de otra manera Under the Skin) pero esta vez con una temática tomada de la historia contemporánea real - partiendo de una novela de Martin Amis- como es el holocausto judío llevado a cabo por el nazismo. El propósito del filme es claro: mostrar el terrorífico contraste entre la vida cotidiana y familiar del responsable del tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz Rudolf Höss (Cristian Friedel en la película) con la propia existencia de dicho campo, contiguo a la residencia de los Höss y del que prácticamente no vemos su interior (ni nada de lo que sucede en él) en toda la película, tan sólo se contemplan sus límites y se oyen los siniestros sonidos (gritos, disparos, sirenas, ruidos de maquinaria) provenientes del complejo. El juego perverso de la película es evidente, y se vale de él para mostrar un espectacular trampantojo en donde se juega con la sugestión, la omisión de escenas, una cierta puesta en escena teatralizada y manierista que en realidad quiere apuntalar el verismo de la historia deconstruyendo lo que puede ser una filmación doméstica veraz y natural, actuaciones gélidas (y por ello tal vez más naturales), fotografía granulosa-amateur a la manera antigua y el ehcho de narrar una historia mínima o casi inexistente, donde sólo el ascenso profesional del comandante Höss en Berlín (que propicia las únicas imágenes filmadas fuera de la casa y Auschwitz) y las repercusiones que esto trae con su familia es lo único que puede considerarse como narrativo. Un peculiar filme de terror psicológico en resumidas cuentas que intencionadamente disfrazado de melodrama familiar Jonathan Glazer nos cuenta, también premeditadamente, sin pasión ni esperables recursos dramáticos cinematográficos. Digamos que formalmente el cine de Glazer se está convirtiendo casi la traslación al cine de aquel Duque Blanco que David Bowie creó en su música a mediados de los 70, algo que es notable en esta película.


Aunque paradojicamente lo que pretenda presentar sea una especie de documental sobre la vida de una familia, The Zone of Interest en su huida de los convencionalismos apuesta por el concepto arty del cine e invoca en dicho propósito a Alejandro Jodorowsky o David Lynch: los efectos de sonido turbadores y desagradables - que en la eplícula se antojan clave-; largas secuencias sin imagen solo con banda sonora, planos fijos; secuencias extrañas , inexplicables e inquietantes (esas escenas con luz nocturna, tan fascinantes como desconcertantes) otorgan un tono tan irrespirable como cautivador al filme. Pero lo más inquietante es desde luego mostrarnos el día a día de los Höss, él tratando de ser un padre modélico (cuatro hijos) y marido ejemplar volcado con su familia -las escenas con los niños, donde apreciamos una extraña mezcla de frialdad y amor entre la convicción y la impostura, son desde luego que reveladoras- cuya ocupación le convierte en un ser en realidad amoral e hipócrita y ella (la eficiente Sandra Hüller, vista recientemente en Anatomía de una caída) típica esposa del nacionalsocialismo devota de su esposo con un turbador lado déspota que muestra en inesperados momentos. La idílica vida familiar es la gran fachada de algo aterrador que nos vemos. Un gran ejercicio cinematográfico el de Jonathan Glazer que pese a que puede que no sea plato para todos los gustos, merece la pena ser visto.


martes, enero 23, 2024

PERFECT DAYS

 


****

A sus casi 80 años Wim Wenders no solo sigue aún firmando grandes películas sino que es capaz de seguir evolucionando e incluso experimentando, si bien esto último de una manera más bien contenida. Cierto que el mítico realizador alemán autor de El Amigo Americano, El Estado de las Cosas, Paris,Texas o El Cielo sobre Berlín ya no es aquel sorprendente artesano-filósofo de la imagen que tanto influyó en el cine europeo e internacional independiente de los 80 y 90, pero aún se muestra inquieto y con ganas de aprender de la cultura y cinematografía de otros países, como es en este caso el cine nipón aunque nos ea la primera vez que el cineasta se imbuye en el mundo japonés. Perfect Days es, efectivamente, una película japonesa (aunque en coproducción con Alemania) rodada en japonés con reparto de ese país y que a través del drama-comedia con tintes intimistas y el protagonismo de personajes extraños y solitarios marca de la casa Wenders explora la temática de la rutina de la existencia humana y de como una actitud más o menos entusiasta y dispuesta hacer todo lo mejor posible disfrutando de pequeños placeres de la vida aunque estos solo puedan ser nimios o incluso insignificantes puede llevar a la felicidad pese a que, en resumidas cuentas, todo sea una mierda. Una casi inapreciable e inconsciente rebelión contra la mediocridad y lo anodino de la vida llevada a cabo por un personaje, Hirayama (Koji Yakusho), que con su existencia solitaria, silenciosa y rutinaria consigue vivir su vida de un modo para él satisfactorio.

El curioso elemento que centra el devenir del filme es la ocupación profesional de Hirayama, que es la de limpiador de los sorprendentes y un tanto bizarros aseos públicos japoneses, atrea a la que se entrega en cuerpo y alma y que es la que principalemente le depara su más bien pobre contacto con la gente. Asistimos a diferentes días en la vida del protagonista en donde repite todo de manera ritual (su empleo por la mañana, su costumbre de recoger ramas y esquejes y guardalos en su apartamento, su gusto por oír todas las mañanas en su coche viajas cintas de cassette de clásicos del rock de los 70 y 80) haciéndola variar mínimamente. Naturalmente para que una historia así lleguea (muy) buen puerto se necesita un guion sólido y una puesta en escena impecable, elemntos que esta película cumple con creces y es que, claro está, detrás está todo un Wim Wenders. Un filme que presenta la cualidad más atmosférica e hipnótica de parte de su filmografía remozada con los tropos habituales del cine oriental actual -parquedad descriptiva, ritmo más bien pausado- en los que el veterano cineasta obviamente se desenvuelve con soltura. Como también es característico en el cine de Wim Wenders el uso prácticamente narrativo de la banda sonora, en este caso con clásicos de Lou Reed (como el temazo que da título al filme), Velvet Underground, Patti Smith, Van Morrison y otros. Otra gloriosa muesca más en la extensa filmografía de un mito viviente del cine.

domingo, enero 21, 2024

VALLE DE SOMBRAS

 


***

Un nuevo buen intento de consolidar el cine de género en España, esta vez sin logros extraordinarios pero cumpliendo más que dignamente propósitos. Salvador Calvo, responsable que fue de Los Últimos de Filipinas (2016) parece empeñado en dotar de una patina internacional a sus producciones rodándolas en escenarios no ya solo no españoles sino alejados de Europa, en este caso presentando una historia (inspirada vagamente en un hecho real) que se desarrolla casi exclusivamente en la zona indio-afganesa del Himalaya. Mezclando una sugerente (pero algo forzada) historia de maduración personal con el drama y el cine de aventuras, Valle de Sombras es una película muy esforzada desde el punto de vista técnico y también bastante efectiva en cuanto a su argumento, pese a algunas irregularidades y el recursos a diversos tópicos. El rodar con gran parte del reparto procedente de la India, Pakisitán o Afganistan, en los idiomas locales y con localizaciones en (muy bellos) lugares reales de la cordillera Himalaya es otro reto que el filme ha superado con admirable eficiencia, con una fotografía obra de Alex Catalán verdaderamente de recibo y a la altura de las circunstancias. No obstante, es en gran parte de soberbia interpretación de Miguel Herrán lo que consigue que esta película posea credibilidad desde la vertiente humanística y dramática de su argumento pese a que la cinta en sí carezca de un clímax acorde a sus propósitos y que en algunas ocasiones se pierda por vericuetos que podían haberse evitado.

Herrán encarna a Quique, un joven que en mitad de un ambicioso viaje aventurero por la zona india del Himalaya junto con su novia, Clara (Susana Abaitua) y el hijo de esta, Lucas (Iván Renedo) ve como estos son atacados y asesinados por unos individuos cuando los tres pernoctaban en una tienda de campaña. Horrorizado, traumatizado y malherido, Quique corre a buscar ayuda por el remoto paraje hasta que es recogido y llevado a una pequeña aldea entre las montañas cercana a un monasterio budista. Los monjes le someten a su disciplina y a sus normas y le comunican que deberá esperar al invierno para salir de la ladea y denunciar en la ciudad el crimen, pero para ello deberá realizar un peligroso trayecto del que puede que no esté preparado. Una joven y enigmática monja budista, Prana (Alexandra Masangkay, un descubrimiento el de esta actriz de origen filipino) y un muchacho del pueblo, Hara (Stazin Gonbo), serán sus mentores en esos extraños días. Rodada con mucha precisión y oficio, Valle de Sombras constituye una nueva muestra de la positiva evolución del cine español en los que a grandes producciones se refiere. Y mencionar también que la música del gran Roque Baños es excelente. Salvador Calvo se postula cada vez más como un director excepcional.

lunes, enero 15, 2024

YO CAPITÁN (IO CAPITANO)

 


*****

Un drama social de triste actualidad (la inmigración desde el áfrica subsahariana) contado por un cineasta total como Matteo Garrone. Y de una manera espectacular y efectiva, como él sabe. Sin filtros dulcificadores, sin excesivas dramatizaciones pero curiosamente sin renunciar al cine como espectáculo dotándose de un nada desdeñable presupuesto para rodar en diferentes localizaciones africanas desde Senegal hasta Libia pasando por el desierto del Sahara. Efectivamente, parece este un filme de aventuras y en realidad eso es lo que cuenta: la aventura de dos adolescentes senegaleses, Seydou (Seydou Sarr) y Moussa (Moustapha Fall) por llegar a Europa y huir de la pobreza labrándose un futuro como estrellas mediáticas en la sociedad occidental de tiktokers y youtubers .Obviamente el viaje será duro y dramático casi desde el primer momento: concesiones a las mafias de inmigración, difíciles controles de fronteras, detenciones, secuestros, amenazas de las mafias y de militares, torturas, dramáticos viajes a pie por el desierto...y todo esto antes de llegar a Libia, donde tampoco la cosa será fácil en el propósito de viajar por mar hasta Italia. Toda una visión hiperrealista, cruda y cruel de la experiencia migratoria de aquellos que son capaces de jugarse todo por una vida supuestamente mejor y aunque muchos se queden en el camino. Rodada con actores africanos no profesionales, escenarios reales, con situaciones presumiblemente extraídas de experiencias auténticas (es notorio que ha habido un enorme trabajo de documentación y entrevistas previo) y sin en ningún momento abandonar el realismo pese a mostrar viñetas fantásticas extraídas de los sueños de Seydou -en concomitancia con una suerte de realismo mágico onírico- se puede decir que Io Capitano es la mejor película sobre la inmigración de Africa-Europa que se ha hecho hasta el momento. Mateo Garrone demuestra que domina los tempos cinematográficos y que sabe narrar una historia enormemente dramática como nadie sin dejar de ser atractiva y sobre todo tocando al conciencia del espectador, el fin último de este filme, tal vez la obra maestra del director trasalpino.

Hay que tener en cuenta que esta no es una visión paternalista ni buenista del fenómeno migratorio, sino que trata ser una crónica lo más honestamente contada. Seydou, un chaval idealista y animoso que sueña con ser una celibrity en Europa se irá encontrando en su epopeya hasta Libia junto con su primo Moussa y otros emigrantes de Senegal y otros países del África negra con todo tipo de penalidades que ponen en juego su fe en conseguir su objetivo y que le separarán de Moussa sin que sepa cual ha sido el destino de su primo. Los dos chicos son dos héroes trágicos a su pesar, personajes inocentes y con pájaros en al cabeza a causa de su edad y de su entorno que no tardarán en madurar. El momento culminante del relato es cuando Seydou tendrá que comandar una destartalada embarcación cargada con medio centenar de personas desde Trípoli hasta el sur de Italia: la prueba definitiva para un niño de 16 años que busca ser algo más de lo que estaba destinado a ser en su país. Con momentos sublimes y destellos deslumbrantes de buen cine, su crudeza y dramatismo no debe impedir apreciar y disfrutar con una película de muchísimos kilates.

domingo, enero 07, 2024

LOS QUE SE QUEDAN (THE HOLDOVERS)

 


****

Otro excelente ejemplo de que el cine norteamericano cuando trata de rendir homenaje a algunas de sus épocas más gloriosas -como en este caso el Nuevo Hollywood de finales de los 60 y principios de los 70- consigue películas de sublimes niveles más allá de pretensiones comerciales y búsqueda de éxitos en taquilla. Aunque también es cierto que para que ocurra esto hace falta que tras la cámara se encuntren directores talentosos, como lo es el hasta hace poco irregular Alexander Payne que con The Holdovers firma su mejor película con una comedia-drama ambientada a principios de los 70 en donde la historia de maduración personal juvenil de uno de los personajes se funde con la crónica de sujetos fracasados en el otro protagonista para dar en una suerte de historias personales paralelas que convergen en un relato común en donde coexisten la sátira, la crítica social y personal, la ternura, el drama personal más intenso, la chanza y la enseñanza moral en un tono que fluctúa efectivamente entre lo agridulce y lo optimista. Un guiño a las películas setenteras de Hal Ashby como los Harold y Maude o The Last Detail en donde la relación entre personajes muy diferentes llevaba a una historia sorprendente y espectacular, tal y como ocurre en Los que se quedan en donde el tributo a aquella época se extiende también a la presentación y los títulos de crédito con logos corporativos vintage, grafía setentista e incluso ya dentro de la película en una imagen que emula el grano del filme en los setenta llevando a cabo todo un metahomenaje que evidentemente tampoco se queda en eso.

El mundo académico es por otra parte el entorno donde se centra esta película, un elemento que ha dado muy buenos momentos a la historia del cine y que Payne ha sabido explotar especialmente en la caracterización de los personajes. Paul Hunham (Paul Giamatti) es el inflexible, un tanto excéntrico y huraño profesor de historia antigua en un elitista instituto-internado de educación secundaria en Nueva Inglaterra: en las navidades de 1970 tendrá que hacerse cargo de cinco algunos que por diversos mitivos no pueden pasar las fiestas con sus familias, cometido que le desagrada. Cuatro terminarán yéndose a los pocos días gracias a la intervención de la familia de uno de los chavales quedándose unicamente el rebelde, indeciso, inmaduro, tramposo pero inteligente Angus Tully (Dominic Sessa), que además es un caso claro de niño rico desacreditado por su familia. La relación entre el profesor y el pupilo esos días- con la presencia de la cocinera Mary (Da´Vine Joy Randolph) como poderoso y significativo testigo- no será fácil por las extrañas y desafiantes personalidades de ambos, pero diversos acontecimientos harán establecerse entre ellos una curiosa alianza. Puede que la historia no suene demasiado original ni en su planteamiento, ni en su nudo ni tampoco en su desenlace, pero el guión está salpicado de momentos más que geniales y de todo tipo (cómicos, dramáticos, esperpénticos, sentimentales) que elevan el tono de la película, un relato que hecho a partir de sketches, líneas de diálogo elaborados y momentos inesperados consigue ser una auténtica delicia. Merece mención especial la interpretación de Paul Giamatti que da total credibilidad a un personaje contradictorio y con secretos del que al principio no se sabe si sentir simpatía, compasión, desprecio o comprensión pero que termina siendo una especie de héroe inesperado, sin olvidar lo bien que está el joven Dominic Sessa como otro patético outsider que encontrará su camino en al figura de una improbable pero honesto mentor y sobre todo Da´Vine Joy Randolph como una mujer que revierte su sufrimiento y amargura en una honesta esperanza. Una película que puede tener su momento en los próximos Oscar.

sábado, diciembre 30, 2023

FALLEN LEAVES

 




*****

Destrozando las convencionalidades de la comedia romántica. Si, el nuevo filme de Aki Kaurismäki además de situarse insólitamente (dentro de la filmografía del director) en dicho género obviamente no se queda solo allí y entre el esperpento, la sátira y la caricatura traza un filme sorprendente y lleno de momentos geniales que tampoco se aleja de las temáticas (miserias de la vida proletaria) y estéticas (parquedad de diálogos, puesta en escena gélida y minimalista) de Kaurismäki. El responsable de La chica de la fábrica de cerillas o Un hombre sin pasado vuelve a encandilar en su larga carrera con una nueva obra maestra de poco más de 80 minutos de duración, los necesarios para contar con todo lujo de detalle las idas y venidas de esta peculiar historia de amor entre dos perdedores de Helsinki con un tono y final sorprendentemente feliz pese a que toda la historia esta cruzada con un tono de ironía y cierta amargura que en realidad esta dispuesta para dar un tono manierista y en cierto modo burlesco.

Ansa (Alma Pöysti) una mujer de cuarentaitantos soltera pierde su trabajo en un supermercado y mientras prueba suerte con otros trabajos más o menos sacrificados y peor remunerados conoce en un karaoke a Holappa (Jussi Vatanen) un trabajador alcohólico, desaliñado y sin ilusión con el que comenzará una bizarra relación amorosa con intercambio de escasas frases, anodinas cenas, visionado en el cine de pelis de zombies, pérdida de numeros de teléfono...lo que se dice un antirromance. Pero la cosa pese a todo va saliendo, sin que ambos sujetos cambien sustancialmente su comportamiento (salvo que Holappa va dejando el alcohol) y dentro de un absurdo mundo donde todos los personajes parecen comportarse sin sentimiento mediante patrones preestablecidos y muestren cierto tono de amargura. La habilidad de Kaurismäki reside precisamente en que con tales mimbres- los dos protagonistas además están geniales no, lo siguiente- esta resulte una película entrañable, muy agradable de ver y con derroche de buen cine en todo momento. Escenarios urbanos y domésticos casi de decorado por su frialdad iconográfica, una fotografía entre luminosa y grisácea que da un aire más surreal que hiperrealista y en definitiva un realismo que de nuevo trata de retratar las vida de las clases trabajadoras pero esta vez vista desde una forma diferente todo dando cuerpo a una película con momentos muy divertidos, homenajes cinéfilos y toda la genialidad que se le supone a un gran cineasta como Aki Kaurismäki

martes, diciembre 26, 2023

ANATOMÍA DE UNA CAÍDA (ANATOMIE D’UNE CHUTE)

 

***

La Palma de Oro del Festival de Cannes 2023 no consigue ser la gran película que se presupone que es a juzgar por dicho galardón obtenido y se queda en una buena mezcolanza entre thriller, cine de juicios y drama familiar, siendo este último elemento el principal en la película y el que mejores momentos depara. Esta claro que su directora Justine Triet no ha querido en absoluto ceñirse en el cine de género y lo que pretende es presentar un drama novedoso en donde la intriga tradicional - en este caso a partir del mcguffin de la resolución de la causa de una muerte entre el suicidio o el asesinato- es una excusa para mostrar items intimistas como el deterioro de las relaciones de pareja, el dilema entre la responsabilidad con los demás y la libertad individual y los prejuicios personales y sociales. El resultado de todas formas no ha alcanzado sus altos propósitos de una manera clara y magistral pero sigue siendo un filme interesante y con algún momento de excelencia.

El gran acierto de Anatomía de una caída es la elección de su protagonista, Sandra Hüller, que encarna con una enorme fuerza a Sandra, una escritora alemana afincada junto con su familia en una casia aislada cabaña en los alpes franceses que tendrá que demostrar su inocencia en la muerte de su marido Samuel (Samuel Theis), el cual una mañana se cae desde el último piso de la vivienda matándose al instante, sin testigos ya que la caída no es vista ni por su mujer y por supuesto ni tampoco por su hijo de 11 años ciego Daniel (Milo Machado Graner).Las extrañas circunstancias de la muerte convertirán a Sandra en sospechosa y junto con su abogado y amigo Vincent Swann Arlaud)  tratará de llevar a cabo una defensa que por diversos e intrincados motivos no será tarea fácil. Sandra es un mujer ambiciosa y gélida a la que su marido Samuel, también escritor pero sin posibilidad de desarrollar su carrera por tener que anteponer la felicidad familiar a su carrera, llevando todo a una cruenta crisis matrimonial. A partir de allí la historia va desarrollándose entre el whodonnit, el drama judicial y los momentos más intensos de drama convencional psicológico y familiar, de manera generalmente bien alambicada pero falta de momentos de intensidad y de gran dramatismo, algo que la historia pedía a gritos pero que aparece solamente de forma muy atenuada. El recital interpretativo de Sandra Hüller es lo que consigie en realidad levantar la película junto con el oficio de la directora Justine Triet, de lo contrario podríamos estar hablando de una película del montón. También es digno de mencionar el rol del chaval ciego (en realidad con una deficiencia visual) que al final con su inocencia y su papel de testigo de la degradación de la relación de sus padres tiene la clave del caso: muy buena la interpretación del jovencísimo Milo Machado Graner. Una buena película, en definitiva, pero sus premios y el prestigio de su directora hacían caber esperar algo mejor.