domingo, febrero 14, 2010

CUANDO EL SOCIALISMO ERA UNA UTOPÍA


Antes de que a mediados del siglo XIX Marx y Engels postulasen el socialismo científico, en el primer tercio de dicho siglo, una serie de pensadores y escritores comenzaron a preocuparse por los efectos negativos de la industrialización en la sociedad y en la economía y por la situación de los trabajadores que esto generaba. Así, anticipándose al surgimiento del socialismo tal y como lo conocemos, estos autores pusieron la base de la ideología creando una serie de doctrinas cuya finalidad no es muy diferentes de la que Karl Marx concibió años después: una reparto de los medios de producción más justo (en donde también era posible eliminar la propiedad privada) y una sociedad, en definitiva, mas igualitaria.



Aunque los distintos autores diferían en varios aspectos, el nexo común de estas teorías era el interés por conseguir un tipo de sociedad ideal, en donde se rompiese radicalmente con la nefasta situación social que había creado el surgimiento del capitalismo a finales del siglo XVIII y se caminase hacia una especie de mundo feliz en donde la economía, el mercado, la producción fuesen positivos y beneficiosos para absolutamente todo el mundo. A esta escuela de pensamiento se le conoce hoy día como Socialismo Utópico, en contraposición al Socialismo Científico de Marx y Engels. La un tanto ingenua creencia en un futuro mejor y en una sociedad perfecta que debería surgir de la ruptura el curso natural de la historia y de la creación de nuevas comunidades sociales y económicas, era claramente algo utópico por la gran dificultad en extender estas comunidades ideales en todas y cada una de las parcelas de la sociedad y por la falta real de medios para conseguir sus objetivos. Es por ello que Friedrich Engels, popularizador del término Socialismo Utópico, tachase a esta escuela, en su obra Del socialismo utópico al socialismo científico, de anticientífica (sin un análisis meticuloso previo de la sociedad y de la economía) y propugnadora de ideales irrealizables, aunque reconocía ciertamente que dicha escuela fue precursora del socialismo moderno. La vida del socialismo utópico fue como doctrina desde luego que muy breve, y ya a mediados del XIX el socialismo científico había desplazado al utópico como el ideal principal de la élite intelectual defensora de un reparto más justo de la riqueza convirtiéndole en poco menos que una pintoresca ideología romántica, aún cuando los “experimentos” sociales del socialismo utópico siguieron teniendo lugar durante varios años. A parte de ser el embrión del socialismo, muchos autores posteriores señalarán acertadamente que el socialismo utópico influyó en el surgimiento del cooperativismo y de la socialdemocracia, así como también es evidente que muchas de las ideas del ecologismo y el feminismo ya aparecieron tempranamente en el socialismo utópico.




En busca de una sociedad perfecta



En definitiva, el legado del socialismo utópico es más grande de lo que a simple vista parece, ya que su impronta se deja ver en los siglos XX y XXI en conceptos tales como las ecoaldeas, las comunas hippis, en diferentes movimientos pacifistas, y en cierta concepción contemporánea de la ética en la política y en la sociedad, a veces tendente al buenismo naïf.



Los teóricos del socialismo utópico procedían de Francia y el Reino Unido, países que a principios del siglo XIX no solo eran los más industrializados de Europa, sino que intelectual y políticamente eran la vanguardia de la humanidad. No era de extrañar pues que este pensamiento hiciese aparición en esos dos países, aunque la intención de estos pensadores era extender sus teorías y aplicaciones prácticas en todo el mundo. Porque, pese a las acusaciones que el socialismo científico hizo de estas teorías tachándolas de irrealizables -ya que según ellos eran fruto de un análisis económico y social mínimo- en realidad estos pensadores no solo estaban convencidos de la aplicación práctica de sus postulados, sino que no dudaron en introducir el método científico en sus teorías, experimentando con nuevas formas de sociedad y convivencia testando así la consistencia de sus teorías, aunque los resultados no fuesen los esperados. Por otra parte, también se achacó a los socialistas utópicos en el siglo XIX el desear introducir cambios forzados en el curso natural de la historia, algo que los marxistas veían como innecesario e improcedente ya que la propia historia según ellos confrontarían a la clase obrera con la burguesía y entonces surgiría la sociedad socialista. Ciertamente, los socialistas utópicos no contemplaban ninguna lucha de clases y no veían necesaria ninguna dramática pérdida de poder económico en las clases altas, su finalidad no era otra que la de mejorar las condiciones de vida de todas las capas sociales, aunque esto no fuese sobre el papel algo muy consistente.


La fábrica textil de New Lanark, en Escocia. La industria ideal creada por Robert Owen



Los teóricos del Socialismo utópico fueron, por orden de nacimiento, el conde Henri de Saint-Simon (1760-1825), Robert Owen (1771- 1858), Charles Fourier (1772- 1837) y Etienne Cabet (1788-1856). Todos ellos tuvieron sus seguidores y la mayoría la oportunidad de experimentar la aplicación práctica de sus teorías en la primera mitad del siglo XIX. Es necesario señalar que el ideario del socialismo utópico, además de en los ideales nacidos de la Revolución Francesa, estaba inspirado en varios pensamientos utopistas que se dieron anteriormente en la historia del pensamiento humano, como La República de Platón u obras de autores de entre los siglos XVI-XVIII tales como Campannella, Morelly o Tomás Moro, cuyo clásico Utopía (1516) bautizó precisamente al socialismo utópico. Pasemos ahora a vaer las aportaciones de los cuatro autores citados anteriormente.




Saint-Simon (1760-1825), el socialismo industrial y cristiano



El francés Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, fue tal vez el primer teórico de la sociedad industrial, además de ser precursor de la sociología moderna y ser el primer socialista utópico, y por lo tanto, el primer socialista. Fue un crítico de la sociedad surgida en su país tras la Revolución (1789-1799) y propuso una reforma radical de los gobiernos, en donde los industriales deberían ser los nuevos mandatarios de los países para así mejorar la agricultura, el comercio y la industria; solo así se culminaría la Revolución. Sería necesario entonces desplazar a aquellos sectores no productivos (juristas, teóricos, comerciantes, demagogos y vagos) de las tareas de gobierno y aplicar el método científico positivista en la administración de los gobiernos, regidos por empresarios industriales secundados por los trabajadores. El fin de un gobierno debería ser acabar con la pobreza y mejorar la situación moral de los países y sus habitantes, evitando de este modo las causas que producen las guerras. Este carácter ético y moral de su pensamiento estaba influido en su concepción cristiana de la vida, la cual esta presente en toda su obra.



Saint-Simon veía pues que el gobierno ideal era aquel que producía (industria, bienes materiales, obras públicas) y administraba, dedicándose en cuerpo y alma con sus obras, productos y bienes conseguidos, al beneficio de la sociedad. Eran necesarias pues grandes “empresas” acometidas por el Estado. La industria sería pues la base de una sociedad donde no existiría la herencia (y por consiguiente no habría acumulación desmedida de bienes), aunque persistiría la propiedad privada y el capitalismo, si bien este sería más igualitario, ya que el trabajador cobraría según su productividad. El socialismo de Saint-Simón sería, por así decirlo, “industrialista”, y pese a que deseaba una sociedad sin clases, estaba claro que ponía a los industriales en un peldaño mas arriba de los trabajadores.



El pensamiento de Saint-Simon se encuentra en obras como La industria, el sistema (1823) o El Nuevo Cristianismo (1825). El propio Saint-Simon no llegó a liderar la materialización de ninguno de los cambios que él propugnaba, aunque sus seguidores, los sansimonistas, lo intentaron tras la muerte de su maestro en 1825. La inspiración religiosa cristiana del pensamiento del filósofo y sociólogo francés hizo que el sansimonismo derivase tras la revolución de 1830 en una especie de movimiento religioso de carácter más bien sectario el cual llegó a organizarse durante dos años, aunque en 1832 el gobierno francés llevó a cabo una persecución contra el colectivo que originó su desaparición. No obstante, algunos sansimonistas lograron posteriormente importantes hitos en el mundo empresarial y político, sin que en ningún caso se llevasen a cabo los ideales propugnados por su maestro intelectual. Con todo, esta claro que el pensamiento de Saint-Simon fue decisivo para el desarrollo del socialismo moderno y para la lucha por las mejoras de la situación de la clase trabajadora; así, el antiguo sansimonista Louis Blanc propuso tras la revolución de 1848 una nueva organización del trabajo y la creación de los célebres Talleres Nacionales en Francia; otro discípulo de Saint-Simon, Pierre Leloux, creó el término “socialismo” y desarrolló el concepto humanista de la ideología; mientras que Buchez fue uno de los padres del cooperativismo, y Eugenie Niboyet, Pauline Roland y Flora Tristán postularon la emancipación femenina. En el nacionalismo italiano, Garibaldi y Mazzini también tomaron nota del sansimonismo. En resumidas cuentas, se puede decir que Sant-Simón creó el socialismo y fue uno de los introductores del componente ético en la política.




Robert Owen (1771- 1858) y las comunidades cooperativas



Robert Owen, galés, no era un intelectual propiamente dicho sino un hombre de negocios de gran inteligencia y bastante preocupado por el factor humano del trabajo en todos sus sentidos. En 1799 se estableció en Glasgow tras casarse con la hija del propietario de los molinos de algodón de New Lanark, cerca de la gran ciudad escocesa. Años más tarde, Owen era co-propietario de dichos molinos, una de las industrias textiles mas prosperas de Escocia. El industrial galés era en aquel tiempo seguidor de Jeremy Bentham, uno de los teóricos del utilitarismo, y de cuyo pensamiento estaba fuertemente influenciado; de hecho desde su llegada a New Lanark estaba convencido en los principios del utilitarismo, pero al realidad que vió Owen en la fabrica le llevó no solo a eso, sino a adoptar medidas mas drásticas.



En New Lanark trabajaban cerca de 2000 personas, 500 de ellas niños, en penosísimas condiciones y sin recibir apenas salario en moneda, ya que muchas veces se cobraba en especies. La situación de insalubridad y miseria en los trabajadores, especialmente en los niños, era insostenible. La primera media de Owen, cuando en 1810 se hizo cargo de la gestión de la fábrica, fue primero vender bienes sobrantes de la empresa obteniendo con ellos ganancias con las que aumentar el miserable salario de los obreros y después eliminar el mercadeo de trueque que se había establecido entre los trabajadores ante la imposibilidad de comprar con dinero estableciendo tiendas para los trabajadores en donde se vendiesen artículos a precio de coste. Owen se interesó especialmente por la situación de los niños obreros, huérfanos salidos de hospicios, y creó un servicio de vigilancia a la infancia en Escocia.



Pese a que en sus primeros años al frente de New Lamark el negocio siguió siendo próspero, sus socios le acusaban de encarecer los gastos con sus medidas. Owen deseaba introducir más cambios en la empresa, pero estos se lo impedían, por lo que decidió comprar New Lamark en 1813 junto con otros inversores entre los que estaba su maestro ideológico Jeremy Bentham. Ese mismo año publica el primero de sus escritos, Una nueva visión de la sociedad o Ensayos sobre el principio de formación del carácter humano. La visión de Robert Owen era que el hombre no era responsable de sus acciones, ya que este era producto del entorno, no existiendo comportamiento humano prefijado o absoluto. Este pensamiento le llevó a postular la necesidad de una profunda reforma laboral, social y educacional que mejorase las condiciones de vida del ser humano, que muchas veces eran infrahumanas, como el mismo pudo comprobar. También es de destacar el hecho de que era un furibundo antirreligioso que afirmaba que la religión en un animal débil e imbécil y en un miserable hipócrita. La principal preocupación de Owen se convirtió en la reforma del sistema de educación para mejorar al ser humano (el capital humano), a la cual dedicó bastantes esfuerzos durante su vida.



Residencia de Owen en New Lanark



Owen siguió introduciendo mejoras para en las condiciones de sus empelados en New Lamark, como jornadas de trabajo mas cortas, escuelas para los niños trabajadores, viviendas obreras más dignas, eliminación de tareas penosas, mantenimiento del salario en época de reducción de ventas y todo con sustanciosas ganancias empresariales. La motivación en la labor del obrero, también fue una de las más significativas aportaciones de Owen a la eliminación de la penosidad del trabajo en aquellos primeros años de la revolución industrial. Robert Owen había convertido a New Lamark en no solo una de las fábricas más ricas del Reino Unido, sino en un ejemplo de bienestar y de felicidad en el trabajador.



En 1817, Robert Owen estableció su gran aportación al socialismo utópico propiamente dicho, las granjas cooperativas. En aquel tiempo posterior a las guerras napoleónicas, la pobreza había aumentado espectacularmente en Europa y la llegada de las maquinas a la industria dibujaba un panorama incierto para la clase obrara y para la sociedad en su conjunto. Owen propuso como medida para erradicar la pobreza la creación de ocupación en una comunidades de su creación llamadas aldeas cooperativas (villages of cooperation). Las aldeas cooperativas estarían dedicadas principalmente a la producción agrícola aunque también albergarían industrias. Owen estableció que ocuparían terrenos de 4 a 6 km cuadrados y que básicamente consistían en un gran edificio central en donde residirían los trabajadores, y los terrenos explotables. En el edificio habría viviendas-apartamentos para todos los trabajadores y sus familias y cocina y comedor comunitarios. Los niños estarían a cargo de las familias hasta los 3 años, edad en la que pasarían a ser educados por la comunidad. Estas comunidades de cooperación inspiraron el movimiento de comunas en la segunda mitad del siglo XX y a algunos postulados marxistas y maoistas, y puede decirse que establecieron el concepto moderno del cooperativismo y del trabajo comunal. Las aldeas cooperativas, según Owen, podían ser creadas por el Estado, por los condados o por individuos y supervisadas por personas cualificadas. Tanto el trabajo como el reparto de beneficios y ganancias serían comunes, para todos los trabajadores y residentes de la comunidad. Cada una de estas comunidades, ocupada por un número de 500 a 3000 personas, podía asociarse con otra y estas a su vez unirse a otras para formar federaciones de comunidades. El sueño de Owen era que las aldeas cooperativas de todo el mundo se uniesen en algún momento de la historia para conseguir el bien común para la humanidad. El industrial y teórico galés no solo concebía estas comunidades en términos industriales, sino que eran además un lugar de educación que ayudaría a la regeneración moral de la sociedad


New Harmony



La idea de las aldeas cooperativas de Owen inicialmente no tuvo éxito en su Reino Unido natal debido al nulo interés de inversores y del gobierno, pero en 1825 pudo fundar una cerca de Glasgow y en 1826 otra en EEUU, la llamada comunidad New Harmony, en Indiana. No obstante Owen no ejerció sobre ellas ninguna supervisión directa y las dos fueron un rotundo fracaso, quebrando a los dos años de inaugurarse. Esto se debió también en gran parte a que los miembros de ambas comunidades no eran precisamente trabajadores vocacionales -muchos eran aristócratas curiosos, aventureros, teóricos intelectuales o gente poco apta para la producción- y a que los intereses particulares de los cooperativistas terminaron por desechar cualquier aceptación de la propiedad común (en New Harmony se dio además el hecho de que William Allen, colaborador de Owen en el proyecto, huyó con las ganancias). Owen, que había permanecido en Norteamerica durante toda la experiencia de New Harmony, decidió establecerse en Londres en 1828, abandonando también New Lamark. Durante el periodo 1831-1839 creó experiencias de intercambio laboral en la capital británica y en Birmingham que fracasaron, y puso en marcha nuevas comunidades owenitas en Irlanda y en el RU que también fracasaron por diversos motivos al poco tiempo de inaugurarse. No obstante, la figura de Robert Owen era ya admirada por la clase obrera británica (el owenismo inspirará al cartismo y al movimiento obrero inglés en general a partir de la década de 1830) y lo siguió siendo hasta su muerte en 1858.




Charles Fourier (1772- 1837); la quimera de los Falansterios



Este filósofo y pensador francés nacido en Besançon tuvo mayor influencia que Owen en la teorización y popularización del concepto de las comunidades de trabajadores, llevando a cabo experiencias de este tipo años después de que Owen iniciase las suyas. Las comunidades de Fourier eran de carácter mucho más comunista que las del galés y su puesta en marcha fue algo más exitosa. Fourier además consiguió un legado de muchísimos seguidores que pudieron desarrollar las teorías de su inspirador años después de su muerte.



Charles Fourier, pese a no tener formación intelectual, fue el más teórico de los socialistas utópicos. Durante gran parte de su vida residió en diversas ciudades francesas y desempeñó varias profesiones, entre ellas las de viajante y empelado de correos. Tuvo oportunidad de conocer las necesidades de las nuevas clases trabajadoras y la cicatería de muchos empresarios, lo que el llevó al deseo de obrar en beneficio de la nueva sociedad que la revolución industrial estaba formando. A principios del siglo XIX, comienza a teorizar sobre las causas del progreso social, llegando a la conclusión de que la libertad de las mujeres es el principio general de todo progreso social. A Fourier se le considera un precursor del feminismo, término que el mismo acuñó. Poco después, estableció que la cooperación era la base del éxito social, ya que según el podía mejorar la productividad y la situación de los trabajadores, los cuales serían pagados de acuerdo a su contribución. En base a esto, en la década de 1820 propuso su propio modelo de comunidad, los Falansterios. Estos serían enormes edificios de cuatro plantas que podrían albergar a casi 2000 personas, tanto ricas como humildes. La riqueza de las personas residentes en los falansterios estaría determinada por el tipo de trabajo que desempeñase cada uno, el cual además sería asignado en base a los intereses de la persona concreta, y si una persona terminaba realizando un trabajo que no le gustaba, recibiría un mayor salario. Fourier pretendió desarrollar en los falansterios la idea del trabajo y paga según talento defendida por Owen, pero además implantó el concepto del “trabajo atractivo”, el cual incrementaría además la productividad. Las ganancias de la comunidad serían compartidas por los miembros de la misma.



Los Falansterios serían creados por inversiones privadas a las que se les devolvería el dinero y en ellos toda la comunidad residente tendría sus servicios garantizados y todos, hombres, mujeres e incluso niños trabajarían. Al igual que Owen, previó que en el futuro todo el mundo se llenaría de Falansterios (él vaticinó la cifra de seis millones) regidos por una autoridad suprema llamada Congreso Mundial de Falanges. Fourier estaba convencido de que el hecho de que el dinero ganado se invirtiese principalmente en garantizar todos los servicios de los habitantes de la comunidad (comida, ropa) haría que en definitiva las ganancias fuesen enormes. La visión de este autor, como se ve, era demasiado idílica, y dentro de los servicios de estas comunidades incluyó no pocos elementos pintorescos o disparatados como un cuerpo de esclavas sexuales (“hadas”, las llamó él) para satisfacer a los miembros masculinos mas fogosos de los Falansterios o una especie de servicio de contactos para establecer cuales serían dentro de los miembros de la comunidad las uniones sexuales idóneas. También declaró que no quería a ningún judío en los falansterios.



Fourier poseía una visión de la historia que en cierto modo resultaba dialéctica y pre-marxista: la era del capitalismo del siglo XIX (denominado por autor “era de la civilización”) sería sucedida por la era del apogeo de los Falansterios (el “Garantismo”, los cuales lucharían contra capitalismo individual. Cuando ya solo existan los falansterios, llegaría entonces la culminación de la humanidad y de la libertad auténtica de las gentes, la era de la Armonía. La influencia de Fourier en Marx fue la más grande ejercida por un socialista utópico en el fundador del comunismo.



Otra de las aportaciones de Fourier más interesantes fue su defensa de los derechos de la mujer como trabajadora, aunque sus ideas sobre el sexo no fuesen muy feministas precisamente. Defendía que la mujer podía llevar a cabo los trabajos más estimables (y mejor remunerados) y no tenía que circunscribirse necesariamente a labores tradicionalmente reservadas para mujeres. También teorizó vagamente sobre el sistema educativo ideal, basándose en la premisa de que los niños podían ser laboralmente útiles desde muy temprana edad y que los intereses activos y manualmente creativos mostrados desde los dos o tres años de edad debían de ser potenciados y canalizados.



Al contrario que Owen, Fourier y sus seguidores pudieron poner en marcha bastantes comunidades de trabajadores, pero casi todas ellas fracasaron al poco tiempo. En 1832 nace en Francia el primer Falansterio, Condé-sur-Vesgre, que se clausura tres años más tarde. Este sería el único Falansterio que llegara a ver Fourier, quien falleció en 1836. En años posteriores, los fourieristas inauguraron falansterios en Francia, como el de Boussac (1843) fundado por el ex sansimoniano Paul Leroux, la escritora George Sand, y la Feminista Pauline Roland y que fue un rotundo fracaso, y otros en otros continentes, como la Unión Agíicola de Saint Denis du Sig en Argelia (1846) o el Falansterio de Oliveira (1841) en Brasil, o La Reunión (1853) en Texas. Contaron con escasísimos miembros y pobre o nula productividad. La falta de adaptación de los miembros a estas comunidades siempre fue un hándicap, además de la baja rentabilidad económica que acarreaba el tener tan poca gente empleada. No obstante, 40 años después de la muerte de Fourier, en 1877 el industrial francés fourierista Jean Baptiste André Godin reinventó y racionalizó el concepto de Falansterio, dando lugar a el Familisterio de Guise, una especie de completa ciudad cooperativa que permaneció hasta 1968 y que hoy día se considera el primer ejemplo exitoso del cooperativismo, desprovisto eso si de carácter utópico o extensible a todo ámbito social.


Pese a que el concepto de Falansterio ya en la segunda mitad del XIX había fracasado, las ideas de Fourier y su figura siguieron teniendo bastante éxito hasta principios del siglo XX, aunque fuese en muchos casos fuese tan solo inspiración romántica.




Etienne Cabet (1788-1856) y el sueño de Icaria



El último de socialistas utópicos cronológicamente hablando, tampoco consiguió- ni él ni sus seguidores- llevar a buen puerto sus ideas. Este pensador y político francés, siendo miembro del Congreso en la Francia de Luis Felipe de Orleans tuvo que exiliarse en Inglaterra en 1834 acusado de traición. Allí tuvo contacto con el owenismo y tomó conciencia de al necesidad de buscar un gobierno y una sociedad ideal mediante la creación de colonias comunales. Cabet en cierto modo tomará una postura más radical que al de su maestro Owen, ya que su ideal era el de una sociedad en donde todo se compartiese, una sociedad diríamos que comunista; de hecho fue este autor quien creó el termino comunismo.



En 1839 regresa a Francia donde defiende la creación de comunas y la importancia de que la sociedad alberge comunidades de trabajo y vida y de que la educación forme moralmente a los hombres. Las influencias de Cabet estaban más basadas en el cristianismo, en contraposición a su maestro Owen, quien aborrecía las religiones. En 1840 publica una novela de ficción titulada Voyage et aventures de lord William Carisdall en Icarie (Viajes y Aventuras de lord William Carisdall en Icaria, más conocida como Viaje a Icaria) en donde describe Icaria, un ficticio país utópico en donde existe un gobierno elegido por el pueblo que controla tanto la economía como los servicios a la comunidad de habitantes. Esta obra fue muy influyente en su tiempo y creó una nueva corriente de cooperativismo de colonias, el Movimiento Icariano. La idea de la comunidad y país ideal descrita por Cabet influyó decisivamente en laconcepción de la sociedad comunista descrita por Marx y Engels



El sueño de Cabet era reformar la sociedad francesa, y durante la década de 1840 trató de promover sin éxito sus proyectos de colonias, aunque este tipo de comunidades ya se habían mostrado inviables en dicho país tras las experiencias de los fourieristas. No obstante, en 1848 ya había conseguido convencer a bastantes empresarios e intelectuales y tenía gran número de seguidores fuera de su país, pero ante la imposibilidad de llevar a cabo su propósito en Francia, marcha a EEUU. En 1849 funda una colonia-comuna en Nauvoo, Illinois, al cual permanecerá hasta 1855 con algo más de medio centenar de trabajadores, muchos de ellos niños. También creó otra en el Estado de Iowa llamada Icaria la cual tuvo incluso menos suerte. Cabet morirá en San Luis en 1856, pero sus seguidores norteamericanos siguieron intentando crear nuevas colonias icarianas durante la segunda mitad del siglo XIX, la última de ellas clausurada en 1898.




jueves, febrero 11, 2010

THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (19). GEORGE MICHAEL: I WANT YOUR SEX (1987). PROVOCACIÓN Y MARKETING

Cada cierto tiempo, aunque esto ya no ocurre mucho últimamente, surge un video musical polémico por la razón X, léase aparición de violencia, sexo, desnudos, discursos políticamente incorrectos, mal gusto, etc. Los ejemplos son innumerables- ya hemos visto varios en esta sección- pero existe en la memoria colectiva un vídeo que siempre viene a la cabeza cada vez que se buscan ejemplos de videoclips polémicos, y este es el célebre I want your sex de George Michael, que visto casi 25 años después, la verdad es que no es para tanto. El caso es que este primer single del álbum de presentación en solitario del apolíneo líder de Wham fue censurado en algunas emisoras de radio por su contenido sexual, y el vídeo debía de seguir en la estela erótico-provocativa de al canción aunque fue una cosa muy light, a decir verdad. No obstante, las escenas de la escritura de pintalabios sobre al piel de la chica (y lo que allí ponía) unido a lo explícito de la letra, fue suficiente para que la conservadora sociedad americana se escandalizase cosa fina.

El video en sí es un pretencioso trabajo con clara vocación de escandalizar de la manera mas fácil. Rodeado de una estética de revista de modas, el vocalista se rodea de sugerentes bellezones ligeros de ropa, como la por entonces conocida maquiladora Kathy Jeung, y, supuestamente, una modelo asturiana a la cual, según cuenta la leyenda, pertenece el culo caminante visto en algunas secuencias. Disfruten de este vídeo, que es todo un clásico de la década del 8 y el 0.

lunes, febrero 08, 2010

El aparatito de Lumiere - EN TIERRA HOSTIL (THE HURT LOCKER)


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Saliéndose de los convencionalismos del cine bélico y sin mostrar grandes alardes, la directora Kathryn Bigelow logra sorprender con este filme ambientado en el Irak post Sadam ocupado por el ejercito norteamericano, centrado en el mundo de los artificieros desactivadotes de bombas. Obviamente, un entorno como el de Irak y un contexto como el de la intervención estadounidense en ese país árabe, otorgan mucho juego y la directora lo ha sabido aprovechas de manera tan sublime como peculiar. Apostando por la crónica detallada y por el estilo documental e hiperrealista (todo lo que vemos en la pantalla parece filmado directamente de la realidad), la película se estila como una especie de drama de personajes en donde la figura central del artificiero James (Jeremy Renner) muestra tanto lo complejo y peligroso de el “oficio” de la desactivación de bombas como las consecuencias, personales y colectivas, de una serie de situaciones derivadas de el uso de la fuerza y de el afán por imponer la fuerza de las pistolas. El caso es que todo esto se hace sin emplear intrincados recursos narrativos y sin echar mano de imposturas de dramatización: lo que se muestra en la pantalla es el día a día, durante un mes, de la estancia en Bagdad de un escuadrón de artificieros y de todo lo que su labor ocasión tanto para ellos como para la vida diaria en un país que se encuentra lejos de la normalidad, entre otras cosas por la propia intervención norteamericana.


El estilo es crudo y directo pero sin tremendismos y sin golpes de efecto, lo cual es de agradecer. El transcurso de la película esta salpicado de situaciones inesperadas y aparentemente sin importancia narrativa que refuerzan el carácter realista de un filme que parece evolucionar desde la descripción imparcial hasta la conclusión desesperada pasando por la crítica. Cada personaje esconce muchos más matices de los que se ven a primera vista y cada situación aparentemente intrascendente tiene su consecuencia. Con elementos más sugeridos que explicados, las película resulta llega a resultar apasionante pese a que su ritmo no sea muy rápido, aunque es posible que haya gente a que esta película le dejo frío por su aparente falta de matices. Con varias nominaciones al Oscar, la película puede ser al sorpresa en la próxima entrega de los premios, pero gane algo o no, no deja de ser una estupenda y sorprendente película.

jueves, febrero 04, 2010

THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (18). THE JACKSONS: CAN YOU FEEL IT (1980). COMO DIOSES

Una de las primeras superproducciones en el campo del videoclip fue el aparatoso y por entonces espectacular y revolucionario vídeo de Can You Feel It, tema de The Jacksons perteneciente a su álbum Triumph (1980), lo inmediatamente anterior que hizo Michael antes de Thriller. Fue este el vídeo musical más caro hasta en el momento de su aparición (marzo de 1980) con guión y concepto de Michael (con su megalómano estilo) y dirección de Bruce Gowers y Robert Abel, este último encargado además de los efectos especiales, que en su día dieron que hablar por su calidad cinematográfica, algo insólito en los efectos de un videoclip en aquella época.

Este es un videoclip muy recordado y sin duda alguna uno de los más famosos de todos los tiempos; a nadie dejó indiferente su espectacularidad y su tono épico bastante pretencioso y salido de madre, con una especie de recreación funky de la creación del mundo con los cinco hermanos Jackson casi casi en el papel de dioses y ejecutando florituras manieristas y otras fantochadas que hoy en día resultan hilarantes. Al loro también con la voz en off a modo de prologo Era además la primera vez que un vídeo incluía efectos sonoros no pertenecientes a la canción en cuestión (los cuales impresionaron mucho en su momento) y caros efectos de animación. La discográfica Epic, que por entonces apadrinaba a los muchachos de Gary, utilizó imágenes del vídeo como imagen corporativa en anuncios televisivos durante varios años, y el trabajo casi en su totalidad se utilizó como cabecera del famoso programa musical de TVE Aplauso a principios de los 80. En lo que respecta a lo estrictamente musical, la canción estaba compuesta por Michael y Jackie e interpretada por el primero y por Randy, el benjamín de los hermanos. La Epic (filial de CBS) había fichado a los Jackson a finales de los 70 cuando abandonaron la Motown y al quedarse la disquera de Berry Gordy con el nombre de Jackson Five, el grupo tuvo que rebautizarse como The Jacksons, pero lo que deseaba la nueva discográfica era un nuevo disco en solitario de Michael pronto, dado el éxito artístico y comercial de su Off The Wall (1979). Y lo que entonces sucedió después, todo el mundo lo sabe.

lunes, febrero 01, 2010

El aparatito de Lumiere - INVICTUS


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El viejo Clint Eastwood, en estado de gracia en la pasada década de 2000, se ha convertido en uno de los directores que más atraen al público en los últimos años merced al éxito de crítica y público de sus últimos trabajos como director, los mejores de su carrera. En esta ocasión, con la decisión ya tomada de abandonar su faceta interpretativa (ya lo veremos) después de la excelente El Gran Torino (2008), Eastwood acepta un proyecto de encargo, la adaptación de una parte del libro El factor humano, del periodista John Carlin, una crónica sobre los primeros días de Nelson Mandela en la presidencia de la República de Sudáfrica. Aunque no es la primera vez que la figura de Mandela llega a la pantalla, la expectación por ver a un actor interpretar al personaje en su madurez y en su faceta de presidente de Sudáfrica, era máxima. Morgan Freeman, productor de la cinta y promotor principal de esta adaptación cinematográfica (y gran amigo de Eastwood), es quien se encarga de dar vida con toda solvencia y convicción a este personaje calve del siglo XX. Esta película, conviene advertirlo por los siempre confusos mensajes que llegan desde la prensa, no es un biopic del presidente Mandela ni tampoco una crónica de sus años de presidente, sino la narración concreta de un episodio esencial de su vida y la de sus país, como fue la de el primer apso de al reconciliación entre negros y blancos de Sudáfrica gracias a la consecución del campeonato mundial de Rugby por parte de la selección de la República Sudafricana. Estamos pues ante una mezcla de drama, crónica histórica y filme deportivo resuelto con oficio y maestría por el gran Clint Eastwood, aunque en un tono menos brillante que en sus últimas obras maestras. Y es que a sus 80 años a Eastwood tampoco hay que exigirle el oro y el moro, que contra, con películas de tan buen hacer como esta, podemos darnos más que satisfechos a la hora de ir al cine.


El filme esta centrado en los esfuerzos de Nelson Mandela por buscar la dificilísima reconciliación entre la población blanca y la negra tras el fin del apartheid, un propósito que se convirtió en su gran obsesión, tal y como nos muestra excelentemente la película. El vehículo fue el equipo nacional de rugby, conocido como los Sprinboks, cuando el rugby era un deporte casi de uso exclusivo de los afrikaners (los blancos) y tanto dicho deporte como la selección nacional eran despreciados por los negros, ya que en el tiempo del apartheid era un símbolo de la segregación racial y de el abuso y la tiranía de al población blanca sobre la negra. Mandela tendrá solo un objetivo en aquel 1995: que los Sprinboks ganasen el mundial que se iba a celebrar en Sudáfrica y que el rugby se extendiese también entre la población negra, de esa manera se podría dar un paso firma en al gran reconciliación que aún estaba pendiente en ese país. Con Matt Damon interpretando al capitán de Sudáfrica Francois Pienaar, la película va fluctuando entre el drama, al crónica sociopolítica y la épica de la superación con el deporte del rugby como omnipresente telón de fondo. Los miedos, las dudas y las motivaciones de Mandela están muy bien dibujados por un Freeman inconmensurable que consigue que nos identifiquemos totalmente con el personaje y vivamos con intensidad sus ansias de triunfo en su empecinada empresa. No se puede decir lo mismo del personaje de Pienaar, que pese a los esfuerzos de Damon no logra ser ese pretendido reflejo del espíritu de un pueblo que intenta vencer al pasado, tal y como nos trata de narrar la historia. Eastwood demuestra una vez más que sabe manejar como nadie el drama trufado de cotidianeidad y relismo, aunque esta vez ante lo peculiar y específico del material no haya podido lucirse tanto. Hay mucho, pero que mucho rugby con escenas de partidos filmadas como si de batallas se tratase que puede que resulten cansinas para el público que no le gustan los deportes o que sencillamente no entiende ni papa de rugby, de hecho al escena culminante de la final es tal vez demasiado larga, aunque eso si, trufada de épica y emoción, si bien un poco engolada.


En fin, que Eastwood no ofrece película mala, aunque esta vez una historia tan poco usual como esta no sea el vehículo más adecuado para que Clint vuelva a emocionarnos como ya hizo en Million Dólar Baby, o El Gran Torino. El mensaje, no obstante, es claro: el poder del deporte como catalizador de las emociones humanas, lo cual no deja ser, por mucho que digan, una gran verdad.

domingo, enero 31, 2010

THE HOUSEMARTINS / THE BEAUTIFUL SOUTH: LA VIDA Y LA MÚSICA SEGÚN PAUL HEATON


Érase una vez una ciudad del norte de Inglaterra llamada Hull, Yorkshire, en donde a principios de los 80 muchos mozalbetes se juntaban
para hacer Pop-Rock desenfadado y fuera de las corrientes del momento; allí estaba Paul Heaton, un joven ingenioso, impertinente y carismático destinado a hacer historia dentro de la música popular británica. En 1983 hizo emerger a The Housemartins, una banda que en solo tres años de carrera discográfica se convirtió en una de las más singulares de la primera escena Indie británica en los 80, con su pop-rock irónico, divertido, y totalmente británico. Después, un nuevo y mucho más longevo proyecto, The Beautiful South, exquisito grupo de pop acústico, menos festivo que Housemartins, pero con canciones más perfectas que hasta su disolución en 2007 gozó de reverencial éxito y enorme culto, aunque en menor escala que la anterior banda. 25 años después del debut de Housemartins, merece la pena recordar la más que interesante aportación de Paul Heaton y sus bandas a la historia del Rock.

Housemartins, la hora de la sobreexcitación

En 1983 en el Reino Unido medio país estaba hasta las narices de Margaret Tatcher, la BBC había llenado la parrilla televisiva de telecomedias, el paro azotaba al país y la gente compraba discos de artistas como Culture Club, The Cure, Duran Duran, Bowie, Simple Minds, Queen, Police o Spandau Ballet. La New Wave estaba ya en receso y pese a que el tecno pop y el electro pop seguían siendo los estilos de moda, a gran parte de la juventud británica se la pelaba eso de los sintetizadores. La generación del afterpunk, ayudada por las múltiples pequeñas discográficas independientes que florecieron como una cosa mala a finales de los 70 con el punk y la new wave, se convirtió en la primera avanzadilla de lo que daría en llamarse el Rock Alternativo británico, y las emisoras independientes y los colleges pronto se llenaron de nuevos sonidos que, desprendiéndose de la actitud postpunk de gente como los primeros U2, The Cure o New Order, continuaron el espíritu de estos en cuanto a la actitud “marginal” ante la industria discográfica y los grandes canales de distribución radiofónica y televisiva. En Hull, chavales universitarios, al igual que en otras ciudades como Manchester, Liverpool o el mismo Londres, conformaron un rico panorama musical amateur en el periodo 1982-84, con rock electroacústico autosuficiente y crítico. En medio todo el panorama de Hull, un chico de Merseyside andaba considerando el formar un grupo, el cual, por las propias características del ambiente circundante (y del sujeto en cuestión) debería de encuadrarse necesariamente en el incipiente panorama musical alternativo británico.

Housemartins 1986: Arriba, Paul Heaton y Norman Cook. Abajo, Stan Cullimore y Hugh Withaker

Paul David Heaton había nacido en Brombrough el 9 de mayo de 1962. A finales de los 70, en su localidad natal había formado parte de un grupo llamado Tools Down, que grabó un single y actuó en pubs. En 1980 se va a estudiar a Redhill, Surrey, en cuya universidad comienza a mostrar un comportamiento vago y subversivo pero carismático. Tiene continuos problemas: es detenido por robar en la uni y por algunos números de un fanzine radical izquierdista que pululaba por la universidad. En 1981 conoce a un chico rubio y espigado llamado Quentin Cook (1963) que era cantante y bajista de un grupo nuevaolero llamado Disque Attack, con quien forma una efimera banda, Stomping Pondfrogs. La aventurilla termina cuando al año siguiente Cook se va a estudiar a Brighton, y entonces Heaton, quien ha dejado los estudios, vuelve a meterse en algún que otro problema y empieza a trabajar en empleos modestos. Tras una breve estancia en Noruega, en 1983 aterriza en Hull. Allí, encuentra en un periódico local un anuncio en el que se reclamaba músicos de la ciudad. Heaton supo después que era para tocar en un grupo de rock alternativo con carácter izquierdista. No era muy habitual el tono político en la música británica de la época ni tan siquiera en el panorama independiente, y Heaton ve la oportunidad de integrarse en un colectivo de jóvenes no solo con sus mismas inquietudes musicales, sino políticas. El autor del anuncio era Stan Cullimore (1962), un joven de Cambridge que había estado en grupos folk de su ciudad y que tocaba la guitarra, el trombón y componía. Paul y Stan enseguida congeniaron y empezaron a componer material juntos, quedando claro el rol de líder y vocalista de Heaton, todo un hervidero de ideas y dotado de una peculiar voz nasal que recordaba en ciertos aspectos a la de Morrissey, de los Smiths, quines daban sus primeros pasos aquellos años. El grupo, con Cullimore de guitarrista, lo completarán el bajista Ted Key y el baterista Chris Lang, tras grabar Heaton y Cullimore una maqueta que presentaron a la pequeña compañía Go Discs pese a que no les contraaría hasta 1985. Nacían Housemartins. Entre 1983 y 1985 darán pequeños bolos por el norte de Inglaterra en donde exhibían un pop-rock sencillo y revivalista, inspirado en bandas de los 60 como The Hollies o The Kinks y una actitud humorística y divertida sobre el escenario que remetía inevitablemente a Madness. Los textos de sus temas eran irónicas crónicas costumbristas al mas puro estilo del humor británico encubriendo muchas veces subversivos mensajes de izquierda. A principios de 1985, Hugh Withaker (1963) sustituye a Lang en los tambores. A finales de aquel año firman con Go y editan en diciembre Flag Day, su primer sencillo, un medio tiempo en el cual hacían una feroz crítica de los proyectos caritativos en el mundo del rock que tanto se estilaban por entonces (el Live Aid, por ejemplo), haciendo metáfora con la hucha del “Día de la Bandera” de la Cruz Roja. La canción se oye mucho por las emisoras independientes aunque fracasa a la hora de entrar en listas. Poco después de la publicación de la canción, Ted Key abandona Housemartins y es sustituido por un viejo amigo de Paul, Quentin Cook, quien ahora se hacía llamar Norman Cook, el cual se trasladó a Hull dejando su empleo de DJ en clubs de Brighton. La banda a principios de 1986 hace su primera gira por toda Inglaterra y se prepara para grabar su primer LP.

Abajo: Heaton, Cook, Hemingway y Cullimore

Quedaba pues configurada la primera formación de Housemartins: un cantante y armonicista con pintas de Hooligan veinteañero recién salido del estadio para ir de juerga al pub del barrio, un nerd gafoso y enclenque prototípico de las aulas universitarias británicas, un larguirucho y desgarbado rubiales bajista que parecía que en cualquier momento iba a ser víctima de un colocón de pintas y un batería con aspecto de haber estado hasta hace nada recogiendo hierba en una granja de Yorkshire. Los cuatro, con sus parkas del mercado de Portobello, desde el primer momento supieron explotar su imagen provinciana en sus apariciones en público y en sus primeros conciertos se metían al respetable en el bolsillo. Eran una especie de Smiths bufos o una versión rural de The Jam, con su divertido pop-rock filobritánico costumbrista con guiños a Styl Council, Madness, The Clash, los grupos beat de los 60, el folk británico y las dos bandas antes citadas. Hasta también se atrevieron con el Blue Eyed Soul y les salió pero que muy bien. Sus letras eran más de crítica solapada que reivindicativas, con alusiones a muchos aspectos de la vida cotidiana (los pubs, la vida de las clases medias-bajas, la vida rural) las relaciones amorosas (con un tono muchas veces agridulce) y también a la situación social de su país, pero todo con una fachada a veces hedonista y gamberra y otras veces tierna que nunca les convirtió en un grupo panfletariamente inasequible. Recogieron la herencia de Madness y se convirtieron en el grupo más genuinamente inglés hasta su disolución en 1988. En marzo de 1986 editan su segundo single, Sheep, un tema pegadizo que definió su sonido de guitarras insistentes, rítmica folkie y juegos de voces que repetiría en numerosas ocasiones. Al tener también Norman, Stan y Hugh aptitudes vocales, las armonías de voces constituyeron uno de los más poderosos atractivos del grupo. Sheep llega al número 56 en las listas de éxitos, apoyado por un videoclip que decididamente mostraba el lado más gamberro y divertido del grupo, inspirándose en las creaciones videográficas de Madness (en este y en el del resto de videos que realizaron). Las coreografías absurdas que ejecutaba la banda en estas filmaciones son sencillamente antológicas…crazy guys!

En junio del 86 y previamente a al edición de su primer LP, Housemartins editan su tercer single y su primer hit, Happy Hour, que consigue llegar al número 3. Siguiendo la estela rítmica de Sheep, Happy Hour se convierte en el himno pop proletario y punero de aquel verano con un antológico video de claymation en donde intervino el cómico Phil Jupitus. En la cara b del sencillo iba el no menos animado instrumental, The Mighty Ship, en donde Heaton mostraba sus habilidades con la harmónica en un tema de inspiración folkie. Unas sesiones en el programa de John Peel ayudaron a acrecentar la fama y el prestigio del grupo, y en septiembre llega su cuarto single, Think for a minute, una balada que mostraba por primera vez el lado sensible pero un tanto irónico del grupo y la versatilidad vocal de Heaton. Y por fin en octubre, el primer álbum, y con un título significativo London 0 Hull 4. El disco obtiene una muy buena acogida crítica y también comercial, llegando al número 3 de las listas británicas de álbumes. El grupo de Hull se convierte en la banda independiente de mayor éxito del momento, con permiso de U2 que ya por aquel entonces no eran tan indies. London 0 Hull 4 es un disco excelente con disfrutables momentos de lúdico pop eléctrico, medios tiempos bucólicos y acústicos, e instrumentales entre el folk y el soul, todo ello con un mensaje que aunaba la crítica social con la esperanza en un futuro mejor, algo de clara inspiración cristiana, ya que en aquel tiempo Paul (que durante su etapa Housemartin se hizo llamar P.D Heaton) era un ferviente practicante que combinaba su religiosidad con su militancia izquiedista. El mensaje en la carpeta del disco dejaba claras las intenciones ideológicas del grupo: Take Jesus - Take Marx-Take Hope (Toma a Jesús- Toma a Marx – Toma Esperanza). Housemartins seguirá explotando su mensaje izquierdista cristiano hasta su disolución.

El grupo no publicaría mas singles de su primer LP, pero en diciembre de 1986 saca el sencillo “suelto” Caravan of Love versión del clásico soul de los 70 de Isley Jasper Isley con una peculiaridad: era a capella. Housemartins, además de ser un grupo que podía ejecutar instrumentales, era un grupo vocal con un perfecto acoplamiento de las agradables voces de sus miembros y que además dominaba la técnica del a capella. El recurso a estos dos antagónicos aspectos (el instrumental y el vocal) era y aún resulta insólito en un grupo. El trema llega al número 1 de las listas británicas y consigue ser top 10 en casi toda Europa, convirtiéndose en el mayor éxito de Housemartins. Un curioso videoclip rodado en una iglesia, con Paul caracterizado de sacerdote y los cuatro luciendo un afeitado capilar en donde se dibujaba una cruz, mostraban que el grupo sabía también hacer chanza de su recurrente cristianismo. Caravan of Love de Housemartins fue junto con Only you (1983) de Flying Pickets el único nº 1 a capella de la historia de la música en UK: Tanto en el single como en el maxi del tema, todas las canciones eran a capela, incluida una versión del We shall not be moved (adaptación inglesa de No nos moverán).

Convertidos en el grupo Indie de moda en el RU, Paul y sus muchachos, tras irse de gira, preparan a principios de 1987 un nuevo LP, pero antes de que este salga en el mes de septiembre publican en mayo el sencillo Five Get Over Excited, una nueva edición de su animado y característico sonido que ya se iba repitiendo demasiado. Llega al nº 11. Para entonces, Hugh Withaker había abandonado el grupo y se había incorporado un nuevo batería también de Hull, Dave Hemingway (1960). Guaperas (por fin un Housemartin que no era feo), carismático y también buen cantante, no tardará en hacerse un lugar importante en el grupo. El video de Five Get Over Excited incluye una broma a costa de esa sustitución, con Dave secuestrando a Hugh, introduciéndole en un saco y ocupando su lugar. En agosto sale Me and the farmer, el single de adelanto del segundo y ultimo álbum de estudio de Housemartns, The people Who Grinned Themshelves to Death (1987). La canción mostraba la faceta más rockista del grupo y fue un nuevo top 20 de la banda. El nuevo LP no era tan completo como el anterior, pero era igual de sugerente y poseía la misma capacidad de agradable escucha. Aquí el grupo apostó por el pop alternativo acústico sin perder sus genuinas señas de identidad, y ganó también en madurez. Temas como Build, que fue single en las navidades del 87, mostraban que la banda era un colectivo de habilidosos orfebres del pop que podían dar vida tanto a perfectos temas de pop-rock costumbrista como a baladas acústicas de exquisito gusto, además de ser excelentes instrumentistas y vocalistas. Dave Hemingway aporta su voz en solitario en algunos momentos del disco, como algunas estrofas de Build.

La cosa iba muy, muy rápida, y eso pasó factura. El éxito llegó de manera muy vertiginosa y los discos también, y poco a poco los muchachos se iban cansando. Las diferencias musicales eran evidentes, y sus intereses, más allá de su común convicción política también. En primavera de 1988 anuncian su disolución tras editar un LP recopilatorio Now That´s What I Call Good, que incluye todos sus singles, temas de sus dos LPs, rarezas, y un tema nuevo que fue el último single del grupo, el nostálgico There Is Something There to Remind Me. Los caminos de sus miembros tras la ruptura, serán notables. Mientras que Paul y Dave serán los que a grandes rasgos continúen el legado de Housemartins, Stan y Norman tomarán otras rutas. Stan Cullimore, tras cinco años con un negocio de alimentación, se convierten los 90 en un reputado autor de libros infantiles y guiones de programas de televisión para niños, además de seguir con su faceta musical componiendo las sintonías de dichos programas. Norman Cook, por su parte, continua en la primera línea del candelero musical desde su salida de Housemartins con sus sucesivos proyectos de trip hop, acid jazz y dance: Beats International (1989-1992), Freak Power (1993-1996), su mas longevo y conocido Fatboy Slim (1996-2006), y The Brighton Port Autorythy (2007-2009), estos dos últimos reducidos a su sola persona reciclada en super DJ (en 2010 en un nuevo proyecto junto con David Byrne, Cook será de nuevo Fatboy Slim). La diferencia de estos trabajos con el sonido de Housemartins es evidente; la música preferida de Cook era el hip hop y el dance que mamó en los clubs de Brighton, no en vano a principios de los 90 declararía que su estancia en Housemartins más que a razones musicales se debía al hecho de compartir ideas políticas.


The Beautiful South: sigue sin miramientos

Paul Heaton (ya no era más P.D Heaton) y Dave Hemingway quisieron fundar juntos un nuevo grupo a finales de 1988. En aquella época el panorama musical alternativo británico estaba cambiando mucho en la víspera de la nueva década, la proliferación de multitud de grupos indies en la escena británica por aquellos años terminó por estrangularla, al tiempo que las principales bandas del movimiento estaban desapareciendo o languideciendo (Smiths, The Jesus And Mary Chain, The The) y el foco del rock alternativo mundial pasaba a EEUU, apostando por un sonido más oscuro y hardcore que triunfará a principios de los 90. El semibailable y clubber nuevo Sonido Manchester será la señal de supervivencia, pero sus protagonistas no logran duran continuidad con sus proyectos. Ante este panorama, veteranos como Heaton apostaron por continuar haciendo lo que mejor sabían hacer: pop alternativo de consumo más o menos extendido y sin renunciar a la tradición estilística británica que tan entrañable resultaba en el resto del planeta. Por ello, The Beautiful South nació como un grupo de pop- rock alternativo pulcro y sin estridencias, sin dejar de lado la ironía que en Housemartins inoculó la maestría conceptual de Paul Heaton, pero en un plano más adulto y serio, ahora que Paul y Dave se acercaban a la treintena. Otras bandas británicas veteranas y la mayoría de las nuevas tomarán nota en la primera mitad de los 90 y reivindicarán la rica idiosincrasia musical británica para reflotar la escena alternativa de las islas, dando lugar al nacimiento del Brit Pop, estilo en el que Beautiful South será incluido por cierta inercia. Paul y Dave diseñaron la estrategia de la nueva banda en los términos que antes hemos descrito y decidieron que compartirían liderato y tareas vocales, abandonado Dave la batería. El grupo lo completarán el guitarrista Dave Rotheray (1963), un músico sin suerte que coincidió con Hemingway en algunas bandas de Hull, el bajista Sean Welch (1965) y el batería antiguo roadie de Housemartins Dave Stead (1966), todos ellos en el grupo hasta su disolución en 2007. Con la adición de una tercera voz (femenina) de manera continua a partir de 1990, el grupo grabará en total 10 LPs de estudio entre 1989 y 2006, convirtiéndose en una de las más reputadas bandas británicas de pop alternativo. La nueva banda de Heaton hará gala de un sonido exquisito y cuidado, combinando los paisajes eléctricos, acústicos y también pianísticos en canciones sencillas y diáfanas, en la mejor tradición del pop británico de calidad. Las nuevas referencias serán cosas tan eclécticas como Paul Weller, Velvet Underground & Nico, Joni Mitchell, Nick Drake, Antonio Carlos Jobim, Elton John, el jazz, el Easy Listening, el trip hop, el funk y de nuevo el recurso al folk-rock. Las letras llegará a niveles sublimes combinando ironía, amargura, optimismo, costumbrismo y una crítica social más retorcida que en tiempos de Housemartins. Heaton mejora día a día como letrista y vocalista, mientras que en los pentagramas la sociedad se formará ahora con Rotheray, quien ocupa ahora el puesto de segundo de abordo musical que en su día ocupó Cullimore en los Housemartins.

Abajo: 2ª formación Beautiful South: Jacqui Abbot, Dave Stead, Paul Heaton, Sean Welch, Dave Rotheray y Dave Hemingway.

Con Beautiful South Paul Heaton logró componer mejores canciones que ninguna de las que había facturado en Housemartins, aunque el nivel de los discos de la banda nunca llegó a ser tan homogéneo como el de aquellos. Si bien es cierto que TBS nunca hizo un disco verdaderamente malo, la mayor parte de estos son bastante irregulares, lo cual no resta en modo alguno grandeza a uno de los mejores grupos del RU en los últimos 20 años. Sin llegar a las cotas de popularidad de Housemartins en su país, TBS, sobre todo en su primera etapa, consiguió cierto éxito de público que por desgracia no se extendió a otros países, en donde son prácticamente desconocidos. Así, incluso en países como España - en donde Housemartins gozó de gran éxito- este grupo es un auténtico desconocido, mientras que en el RU fue uno de los grupos indies más populares de los 90. En octubre de 1989 es cuando aparece el primer álbum de TBS, Welcome to The Beautiful South, producido por el propio grupo y Mike Hedges (The Cure, Marc Almond), un LP que presentaba las cartas del nuevo grupo con un pop bien de medio tiempo o más rítmico, de texturas plácidas y destinado a oídos exigentes. Hemingway compartía tareas vocales con Paul contrastando con su plácida voz el peculiar timbre de este. Song to Whoever, fue el primer single, una balada satírica y llena de mala uva sobre un compositor de canciones empeñado en hacer sufrir a sus exnovias para inspirarse. Esta fina ironía estará presente en al carrera de TBS, fiel reflejo de la personalidad e Heaton. El tema – cantado mayormente por Hemingway y con un impagable y cómico video que poco tenía que ver con el tema de la canción- consiguió el nº 2 en las listas británicas, el segundo mejor puesto para una canción escrita por Heaton y ayudó a las ventas del álbum, aunque solo fuese en UK. El siguiente single, You Keep It All in, un pegadizo tema que presentaba el nuevo estilo de Paul llegó al número 8, mientras que la lograda balada I´ll sail this ship alone conseguirá una acogida más discreta. You Keep It All in incluía la voz de al vocalista Briana Corringan (1965), cantando a dueto con Paul, quien a partir del disco siguiente se convertirá en miembro oficial del grupo. La bonita voz de Corringan fue clave para los primeros éxitos de TBS. Los roles vocales en esta primera etapa del grupo estaban definidos, Heaton cantaría los temas más críticos, cínicos y comprometidos, mientras que Hemingway y Corringan, las baladas y las canciones mas líricas y/o comerciales.

Welcome to The Beautiful South -el cual llegó al nº 2 en las listas de álbumes superando al número 3 de London 0 Hull 4 de Housemartins- es sin duda el mejor disco de TBS, quien en entregas posteriores no logrará igualar la calidad de este trabajo. Heaton, que ah dejado su cristianismo para ser un ateo declarado, todavía verá como sus proyectos siguen estando perseguidos por la polémica cuando comienzan a surgir denuncias por la portada del disco, que presentaba a una mujer con una pistola apuntando a la boca y a un hombre fumando un cigarrillo, lo que según algunos hacía apología del suicidio y del tabaquismo. Para lograr que algunas compañías vendiesen el LP, se tuvo que modificar la portada, sustituyendo esas dos fotos por las de dos peluches. En octubre de 1990 aparece el segundo disco de TBS, Choke (1990), también número 2 Aunque solo tuvo un solo single de éxito, este fue número 1, el único de la banda: la balada tragicómica A little time, cantada a dúo entre Hemingway y Corringan y apoyada por un antológico vídeo de hilarante y macabra lucha de sexos entre los dos vocalistas. Ese tipo de canciones dúo entre hombre y mujer al estilo de sitcom, de melodrama satírico o sencillamente de conversación coloquial serán bastante recurridas por el grupo a lo largo de su carrera. La crítica seguía respaldando a TBS y la banda se aventuraba a publicar singles sueltos en una época en al que eso ya no se estilaba, así en navidades de 1991 Old Red Eyes is Back, impagable sátira-crítica al alcoholismo en la vertiente más rockista y guitarrera del grupo, era el prematuro single de adelanto del tercer álbum del grupo 0898. El disco no tuvo como los anteriores canciones de éxito en las listas y era de lo más flojo de TBS hasta el momento, pero seguía incluyendo buenos temas como Bell Bottomed Tear, tema tranquilo con una estupenda Briana Corringan o 36D. Esta canción produjo involuntariamente la salida de Corringan, al quejarse esta de que en la canción no se hacía la crítica correcta a todo el rollo de las fotos de chicas en topless de las páginas 3 de los tabloides británicos, ya que la canción culpaba a las propias modelos en vez de a los periódicos.

Para el LP siguiente, Miaow (1994) se contó con una nueva voz femenina, la de Jaquelinne Abbot (1973), una chavalita de 20 años, reponedora en un supermercado, que Heaton descubrió cantando en un karaoke. La voz de Abbot, diferente y mas potente que la de Corringan, resulta sencillamente prodigiosa. Miaow es un disco más melancólico y adulto que sus predecesores, en donde Heaton muestra haber mejorado sus prestaciones vocales hasta el punto de llegar a nuevos registros, como en Prettiest Eyes, bonita balada acústica. El disco incluye una excelente versión del Everybody´s talkin, de Nilsson a cargo de Jacqui Abbot que se convierte en el único tema top 20 del álbum. El grupo seguirá cuidando sus videoclips, entre ácidos y entrañables, como el de One last love song, único tema inédito del primer recopilatorio de TBS, Carry on up the charts, aparecido a finales de 1994. Tras un single en 1995 (Pretenders to the throne) y la contribución a la banda sonora de French Kiss con la versión de Dream a little dream, en 1996 verá al luz el disco de TBS más vendido, Blue is the colour, también uno de los mejores del grupo. La banda había ganado popularidad internacional gracias a su participación en la BSO de French Kiss y esto influyó e que este disco sea el de más éxito de TBS en todo el orbe. Musicalmente tiende al folk y al rock americano, y entre los temas de las canciones encontramos la prostitución o de nuevo el alcoholismo. Rotterdam, es la canción más conocida del disco, perfecto pop-rock acústico de resonancias lánguidas y de Ry Cooder excelentote interpretado por Abbot. Llega al número 5 en el RU mientras que la folkie y polémica Don´t marry her llega al 8. Rotterdam es el tema de TBS más conocido en España, donde sonó en algún spot publicitario.

TBS vive a finales de los 90 su mejor momento en términos comerciales, con su siguiente LP Quench (1998) también situándose en el número 1 de las listas UK, al igual que su predecesor. En Quench Heaton y sus muchachos cultivan un sonido más bailable y funky, gracias en parte a la colaboración del ex Housemartin Fatboy Slim – Norman Cook. Perfect 10 (nº 2 en singles) y How long a tear takes to dry son los singles de éxito del álbum. En la década de 2000, sin embargo llegará la época de vacas flacas para The Beautiful South, Painting it red publicado en octubre de 2000 es un disco muy irregular y poco innovador con canciones de escaso relieve, aunque sigue la linea de Quench. Jacqui Abbot termina abandonando la banda en 2001 y muchos se temen ya la debacle de TBS. Sea como fuere, el grupo se toma un periodo de descanso y Heaton lo aprovecha para grabar su primer disco en solitario. Bajo el complejo pseudónimo de Biscuit Boy (a.k.a Crackerman), Heaton publica a finales de 2001 Fat Land, el cual se reeditará un año más tarde ya con el nombre de Paul Heaton. El disco prácticamente no tiene repercusión. También Paul Rotheray tendrá su propio proyecto, Homespum, junto con la vocalista Sam Brown, debutando con un disco en 2003. Por otra parte en 2001 se publica una nueva recopilación de TBS, Solid Bronze.

En 2003 vuelve The Beautiful South con nueva voz femenina reemplazando a Abbot, Alison Wheeler (1972). En el mes de octubre de aquel año ve la luz Gaze, de los discos más flojos del grupo. Una año mas tarde, TBS publica un entretenido disco de versiones de otros artistas, Golddiggas, Headnodders and Pholk Songs (2004), que incluye como cosas mas curiosas una versión lenta y afectada de You are the one that I want, de John Travolta y Olivia Newton - John, un tema de Ramones (Biltzkrieg Bop), otro de la por entonces exitosa banda teen 7 Club Seven y una versión caribeña del clásico de la banda de hard rock de los 70 Blue Oyster Cult Don´t fear the reaper. El grupo también incluyó un nuevo tema “de incógnito”, que camufló como la versión de una desconocida banda. En mayo de 2006, Beautiful South publica su último disco, Superbi. El LP, aunque entro en su primera semana en el número 6, tampoco obtuvo muy buenas ventas al igual que los discos anteriores del grupo. El disco mantiene bien el tipo de un grupo competente y veterano aunque esta claro que Heaton, Rotheray y compañía están lejos de sus mejores momentos. A principios de 2007, The Bautiful South anuncian su disolución, según Paul por “similitudes musicales”, dicho esto con la característica ironía y chanza del músico.

Los miembros de TBS tratan de continuar en activo a partir de ese momento; Rotheray hasta 2008 a grabado ya 3 discos con Homespum, Dave Hemingway publica en 2008 Hello Cruel World un disco descargable solo en iTunes y ese mismo año, Paul Heaton saca su segundo disco en solitario, The Cross Eyed Rambler, tras haber ido de gira por UK el año anterior con un nuevo grupo, The Sound of Paul Heaton. En navidades de 2007, se publica la primera recoplicaión conjunta de Housemartins y The Beaitiful South: Soap. En 2009 Rotheray, Dave Stead y Alison Wheeler anuncian la formación de The New Beautiful South, de la que poco se sabe en el momento de escribir estas líneas. No obstante, aquel combo de sonidos armónicos y sugerentes y letras melodramáticas y comprometidas, ya expiró. Paul Heaton, ya considerado una institución en la música británica, tal vez nos de alguna sorpresa en un futuro no muy lejano, quien sabe.

miércoles, enero 27, 2010

THE GREAT VIDEOCLIP LIBRARY (17). VISAGE: FADE TO GRAY (1981). LA LLEGADA DE LOS NEW ROMANTICS

Clave en la popularización del videoclip fue el auge a principios de los 80 de aquella fracción estético-muical de la Nueva Ola llamada los New Romantics, jóvenes empeñados en ataviarse con fantasiosos y estrambóticos modelos en sus salidas nocturnas y en maquillarse (tíos y tías) de manera cuanto menos un tanto llamativa. Un club, el Blitz de Londres fue donde se gestó ese movimiento de muchachos y muchachas con ínfulas artísticas e intelectuales pero también con una total filosofía hedonista que no hacía sino trivializar el componente más cultureta del movimiento, además de tener no demasiado de románticos (al menos como Lord Byron o Walter Scott lo entendían). Musicalmente eran en un principio devotos de David Bowie, del funk, del tecno-pop, del afterpunk, del glam rock, del soul, y de los primeros productos de la Nueva Ola británica; y esto, unido a su estrambótico modo de vida, hizo que su música fuese al comienzo un sugerente y un tanto manierista pop bailable con los elementos antes mencionados. Aunque Spandau Bllet y Duran Duran serán los primeros abanderados musicales de los NA, no hay que obviar una figura clave como es la Stave Strange, el historiado y extravagante animador y relaciones públicas del Blitz, el cual llego a tener su propio grupo, pionero del Pop neorromántico: Visage.

Visage editó en total tres discos, el primero de ellos, epónimo, con su mayor éxito Fade To Gray, al que pertenece este vídeo, y que con el tiempo se ha convertido en un clásico de la música de baile de todos los tiempos. Visage- que duró hasta 1984- era más un proyecto que un grupo establecido, cuyo fin era promocionar a Mr. Strange (llamado en realidad Steve Harrington), el personaje más carismático de la noche londinense, y a su garito. En el primer LP de Visage tomaron parte gente de Ultravox, de la mítica banda gótica-postpunk Magazine, y Midge Ure, ex miembro de Rick Kids y Thin Lizzy que terminará uniéndose a Ultravox. En este concreto tema tomaron parte Ure y el también Ultravox Billie Currie, que además eran autores del tema junto con Cristopher Payne. El resultado fue una revolucionaria pieza de pop bailable que practicamnte creó el concepto del alternative dance al introducir sonidos inquietantes, lentos y ambientales en las pistas de baile. Al final, nº 8 en RU y top 10 en casi toda Europa. El videoclip del tema fue también uno de los más esteticamente innovadores de principios de los 80, con sus fondos oscuros y los continuos primeros planos de Steve Strange luciendo (y ejecutando) todo tipo de aparatosos maquillajes faciales y corporales. Sigue resultando curioso e interesante este vídeo de casi 30 años, en donde también aparecen algunas imágenes rodadas en el Blitz con su bizarra fauna. Una rara joyita arcaica qued ebe ser rescatada en cualquier antología de videos musicales que se precie.

domingo, enero 24, 2010

El aparatito de Lumiere - LA CINTA BLANCA (DAS WEISSE BAND)


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El alemán Michael Haneke (La pianista, Funny Games) sigue demostrando ser un director excepcional, especialmente dotado para narrar historias extrañas y herméticas de inquietante desarrollo. Tras el éxito internacional de su propio remake americano de Funny Games (2007), el cineasta ofrece ahora una desasosegante película (Palma de Oro en Cannes) ambientada en la víspera de la I Guerra Mundial en un pueblecito del norte de Alemania en donde aparentemente todo transcurre plácida y rutinariamente. Filmada en un curiosamente bello balnco y negro, la película esta planteada como una especie de cuento narrado por uno de sus protagonistas años después, aunque también parece una detallada crónica de sucesos acaecidos en un reducido entorno. El caso es que La Cinta Blanca resulta una suerte de mezcla de cuento de hadas perverso, retorcida fábula moral y sobre todo, una crítica al pasado de la historia de Alemania centrada en el aspecto humano y moral de una sociedad que se nos presenta como hipócrita y oscura. En definitiva, la causa, la precuela de una etapa de la historia de Alemania de infausto recuerdo.


La historia, que arranca con el extraño accidente del médico del pueblo (del que nadie se explica su causa), es la crónica coral de una aldea agrícola y de sus habitantes, en donde los campesinos trabajan para un barón y su familia, bajo la vigilancia de un tosco administrador caciquil y con la “custodia espiritual” del reverendo local. Estos tres personajes, con sus familias, constituyen el núcleo de los ricos e “intocables” de la aldea. Solo la intervención de un personaje en mitad de los ricos y de los pobres, el joven maestro, hará ligero amago de tambalear el orden de privilegios morales del pueblo (que también alcanza a gentes de clase más bien media) , un orden sustentado fundamentalmente en la hipocresía y en el cinismo. Los desconcertantes acontecimientos que se sucederán en la localidad, no harán sino hacer salir a la luz todas las múltiples miserias ocultas de sus habitantes más influyentes, pero más allá de todo eso, hay alguien que se está alimentando de toda esa ruina moral y ese mal e, inquietantemente, haciéndose fuerte: los niños.


Efectivamente, la película casi tiene reminiscencias de cine de terror, con un planteamiento que puede recordar a relatos como Otra vuelta de tuerca o The Village of the Damned, ya que aquí el elemento infantil resulta la clave de la atmósfera muchas veces inquietante de esta película. Haneke nos presenta a una infancia educada bajo represivos aspectos morales y bajo el miedo (aquí hay que referirse al personaje del frío y siniestro Pastor), con una inocencia corroída por el odio y la envidia inculcados por sus mayores, pero, también claro está, por los efectos de su nefasta educación. En fin, unos pequeños monstruos que 20 años después sustituirán el humillante distintivo de la cinta blanca con la que sus mayores les tratan de castigar por sus faltas, por otras cintas y emblemas de horrendo recuerdo. La película triunfa en mostrar ese aspecto en toda su crudeza y en ilustrar las consecuencias del mal en un entorno cerrado y aparentemente sin problemas. Unos intérpretes más que competentes dan vida a una magnífica galería de personajes muy bien compartimentada, y una narración ágil y meticulosa pero también oscura y más sugerente que explícita, construyen un filme magistral de casi obligada visión. Todo un peliculón, cine en su estado puro, que recupera por fin el placer de disfrutar con grandes historias en la pantalla