jueves, julio 07, 2022

LLENOS DE GRACIA

 


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Está haciendo una inesperada buena taquilla esta comedia española dirigida por Roberto Bueso que siguiendo la estela de Campeones conjuga deporte con mensaje social de superación centrado en colectivos en riesgo de exclusión bajo los siempre impostados ropajes de feel good movie, pero si en aquella ocasión estábamos ante un filme ingenioso, inteligente y con argumentos en su vertiente comediática aquí nos encontramos  con un producto muy irregular, con escasa innovación y que flojea en sus intentos de ser un vehículo familiar y de ofrecer una comedia de fuste. Basada en una historia real con trasfondo de maduración y superación- la infancia del futbolista m de origen caboverdiano Valdo en una residencia de acogida regentada por monjas-  la película no deja ser un continuo deja vu de otras historias similares a la que un exceso de gags de sal gorda y un tono costumbrista bastante casposo hacen un flaco favor, aunque el reparto encabezado por la versátil Carmen Machi como una peculiar religiosa metida a entrenadora de fútbol de chavales se esfuerza en todo momento y en especial un voluntarioso reparto infantil y adolescente que logra transmitir credibilidad aunque lo poco convincente del guión no logre que sean trabajos verdaderamente notables.

Machi encarna con su soltura y profesionalidad habitual a la hermana Marina, una monja que recién llegada a mediados de los 90 a un orfanato madrileño a punto de cerrar tiene que lidiar con un grupo de menores de diferentes orígenes y procedencias indisciplinado, conflictivo, con casi ninguna gana de aprender y que no espera a su corta edad ya casi nada de la vida. La paciencia y la naturalidad de la hermana le hará ganarse a los chavales al tiempo que encuentra en la formación de un equipo de futbol que represente al centro en un campeonato balompédico un modo de unir a los críos en un mismo objetivo haciendo la consabida piña. Demasiado gruesa para ser una cinta para todos los públicos, muy reiterativa y esquemática para ser un filme con mensaje y en definitiva demasiado torpe para ser una comedia con fundamento, Llenos de Gracia no consigue ser un filme mínimamente memorable pero ya se sabe que este tipo de películas con estos ingredientes dentro del cine español suelen atraer a mucha gente a las salas por suerte o por desgracia.       

miércoles, junio 29, 2022

ELVIS

 

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Era un secreto a voces que Baz Luhrmann no iba  a hacer un biopic al uso de Elvis Presley pero pocos se esperaban una estupenda y atinada combinación entre lo manierístico y lo fabulado y el rigor histórico que ha dado como fruto un filme con mayúsculas que ya es la mejor biografía audiovisual del Rey del Rock. ¿La película definitiva sobre Elvis, al menos hasta este momento? Si nos atenemos a resultados y comparamos con intentos precedentes (y teniendo en cuenta que este es sin duda el proyecto más ambicioso de filme sobre el personaje) la respuesta es afirmativa. Es posible que fans del artista y conocedores de su historia no se sientan del todo satisfechos con una película que además de pasar por alto algunos detalles apuesta decididamente por el impacto visual y el espectáculo narrativo (con algunos momentos salidos de madre) frente al realismo en su sentido más estricto pero esto tiene una justificación la cual advertimos tras visionar toda la película: la vida de Elvis Presley fue todo un espectáculo, cien por cien americano y con momentos de magna gloria oscurecidos en cierta medida por un trágico final y eso es precisamente lo que ha reflejado Luhrmann en un filme que contra lo que pudiera parecer cumple en materia de hacer honor al mítico cantante, aunque no hay que olvidar no se deja a un lado ni mucho menos una cuidada ambientación en los 50, 60 y 70 del siglo XX  aunque eso si con un pelín de pinceladas idealizadas. Y por si fuera poco, los orígenes y el nacimiento del Rock como tal también se nos narra de amanera bastante ilustrativa mostrándonos la estrecha relación del joven Elvis con la cultura afroamericana, algo que influyo poderosamente en su músico y en el primitivo Rock and Roll en general.   

Tal vez el elemento menos convincente de un filme tan genial sea el que el narrador omnisciente de la historia sea el manager de Elvis, aquel poco recomendable personaje que se hacía llamar Coronel Tom Parker quien con equivocadas e interesadas decisiones puso en ciertos momentos en bastantes aprietos la carrera de “El Rey”  y terminó con quedarse con casi la mitad de sus ganancias: un carácter villanesco que pese a que su importancia en la trayectoria de Presey sea fundamental aquí tal vez se le da demasiada importancia, aunque la interpretación de un muy caracterizado Tom Hanks sea esforzada y memorable pese a su punto histriónico. Por su parte, el poco conocido (hasta ahora) Austin Butler se encuentra más que convincente en la piel de Elvis, transmitiendo la complejidad del personaje y su carácter contradictorio además de inestable, un equilibrio difícil entre el Elvis público y el privado (y su relación con el Show Business y con Parker) que este prometedor actor transmite con fuerza en momentos memorables, que en este filme son bastantes. Tampoco se olvida este Elvis del  paralelismo entre la carrera del cantante y algunos momentos significativos de la historia de EEUU en el siglo XX  y de una recreación rigurosa de sus conciertos y shows televisivos, siempre sonando sus míticas canciones además de otras piezas nuevas compuestas la ocasión por artistas como Doja Cat o Eminem que si bien pueden sonar anacrónicas no hay que olvidar que estamos ante Baz Luhrmann y que este cineasta consigue siempre que el concepto espacio-tiempo sea intrascendente (gran parte del filme está rodado en Australia y con reparto secundario de las antípodas)  Un filme vital, grandioso y honesto que por fin consigue transmitir toda la grandeza y también miseria de esa leyenda de la música del siglo XX que fue Elvis Aaron Presley. 

domingo, junio 26, 2022

JURASSIC WORLD DOMINION

 


* y 1/2

Una pena que el estirar como un chicle una franquicia que empezó con relativamente buen pie como es Jurassic Park (aunque ya la primera entrega de 1993 no fuese ni mucho menos un título memorable en la filmografía de Steven Spielberg) al final lleve consigo filmes tan insulsos y poco relevantes incluso dentro del género de la ciencia ficción especulativa como esta sexta entrega de la serie, la tercera en la nueva trilogía de Jurassic World que pese a seguir sus tres cintas una línea argumental lineal la historia en su conjunto no puede ser más vaga y llena de tópicos bastanbte inertados en la ficción-espectáculo actual. Colin Trevorrow vuelve a sentarse en la silla de director como ya lo hizo en Jurassic World (2018)  y esta vez aún de manera más torpe y lo que es peor mandando el legado de Michael Crichton (autor de la novela original, fallecido en 2008) y Spielberg (en estos nuevos títulos tiene una función testimonial de productor ejecutivo) a la basura.  

Sólo los muy logrados efectos visuales consiguen salvar (es un decir) de la mediocridad más absoluta a esta película en donde repite el grueso del elenco interpretativo de los dos filmes anteriores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard y la jovencísima Isabella Sermon, además de los actores ya vistos en los primeros filmes de los 90 y 2000 que repiten sus ya legendarios roles con Jeff Goldblum como Ian Malcom (ya apareció también en Jurassic World: El Reino caído), Sam Neill como el Alan  Grant y Laura Dern como Elli Sattler. La premisa, que parte de una caótica situación en donde los dinosaurios revividos genéticamente ya se pasean por la tierra como Pedro por su casa libres de su cautiverio en el parque temático y son además objeto de imposibles (a ojos del espectador) tratas en el mercado negro, vuelve a incidir en los peligros de la manipulación de la genética y la naturaleza en esta ocasión con tonos ridículamente apocalípticos muy acordes en el tiempo en que vivimos otorgando al guión momentos bastante tontos y manidos. No faltan malvados traficantes de bestias y CEOs de compañías científicas megalómanos y con un punto a lo Bill Gates, como el que encarna Campbell Scott, mientras que subtramas en teoría claves que ya se abrieron en la entrega anterior como la de la adolescente Maisie Lockwood dan un cierto giro que solo consigue hacer de la función algo aún más necio si cabe, todo adobado con situaciones de thriller y acción simplonas y de manual que al  final terminan relegando a los dinosaurios a un plano ínfimo: y es que este es el  título de la serie en los que reptiles prehistóricos, los principales protagonistas de la misma, tiene menor protagonismo, un fallo conceptual garrafal. No se sabe si se continuará la saga en la gran pantalla, pero ya hace tiempo que Jurassic dio todo lo que podía dar.   

martes, junio 14, 2022

MR. WAIN (THE ELECTRICAL LIFE OF LOUIS WAIN)

 


 

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Un biopic no al uso que pese a altibajos varios termina siendo un filme sólido y curioso. Una figura tan singular y extraña como el dibujante e inventor Louis Wain (1860-1939) famoso por sus cuadros e ilustraciones de gatos antropomorfos con una existencia marcada por el infortunio y la enfermedad mental merecía una película con el mismo punto excéntrico y marciano de su protagonista si aspiraba a ser más que una simple biografía: en ese sentido el trabajo del director Will Sharpe cumple con esfuerzo y originalidad aunque no se haya logrado ninguna obra maestra. Una historia contada a modo de fábula con imágenes que tratan con esmero de ser arty (imitando el estilo pictórico de Wain), puesta en escena manierista y metafórica con unas épocas victoriana y eduardiana retratadas entre el rigor y lo fantasioso, construcción de algunas situaciones al borde de lo onírico para ilustrar el complejo y excéntrico panorama mental de Wain y un recurso a un humor inglés al estilo clásico con ecos de Lewis Carroll y, por que no, Terry Gillian / Monty Python. Es decir, ingredientes convincentes y deliciosos, que funcionan con tino la mayor  de las veces pero en otras se tiende a la reiteración y a callejones sin salida narrativos. Es podoble, por otro lado, que la película hubiese sido muy otra sin la participación de se gran actor que es Benedict Cumberbatch quien logra una desgarrada y poderosa interpretación de un carácter complejo y esquivo con momento dramáticos verdaderamente memorables  especialmente los que muestran el deterioro mental de Wain en sus últimos años. Un ser marcado por traumas de su infancia y por su temprana condición de padre de familia tras la muerte de su progenitor para sacar adelante a cinco hermanas que permanecieron solteras que gracias a su férreo tesón y apoyado en sus excéntricos intereses por los gatos y por la energía eléctrica -elementos que le daban fuerza vital- consiguió una respetabilidad en el mundo de la cultura británica a finales del XIX pese a que la tragedia marcaría su vida una y otra vez.

Conviene desprenderse de prejuicios para disfrutar de este filme; hay que saber que nos hayamos ante un filme que tampoco se toma estrictamente en serio a si mismo como biografía y que requiere en todo momento la complicidad del espectador para empatizar con el personaje de Wain y cosas como su obsesión gatuna plasmada en sus dibujos e ilustraciones. En ese sentido el trabajo de Cumberbatch es en gran medida responsable de que la película avance convincentemente pese a algunas irregularidades y que al final podamos decir que hemos visto una historia agradable y emotiva aún con sus elementos más dramáticos o incluso tragicómicos.

jueves, junio 02, 2022

TOP GUN: MAVERICK

 

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La razón por la cual se ha hecho una muy tardía secuela de Top Gun (bajo, como no podía ser de otra manera, los auspicios de Tom Cruise) no es otra que la de la nostalgia, y esto se puede percibir de principio a fin de una película que poco aporta a aquel clásico ochentero que sin ser ninguna maravilla supuso un estéticamente interesante filme de acción que además marcó a  una generación de por entonces  jóvenes espectadores, puso de moda el cargante subgénero de cine de academias militares y, por supuesto, lanzó al estrellato a su protagonista. 36 años después Cruise retoma el personaje de Pete “Maverick” Mitchell en un filme que prácticamente recurre a la misma fórmula que el anterior con su prota más maduro, responsable, sabio y tal y tal pero básicamente tratando de transmitir el mismo ímpetu y rebeldía del joven Maverick sin demasiada credibilidad. Un deja vu que solo consigue una película mediocre salvada a veces con momentos de lucidez como sus espectaculares escenas áreas (más logradas que en la Top Gun original) y hechas además analógicamente- al menos eso se dice- y algún apunte dramático. Por lo demás, la consabida americanada militarista ya conocida marcada por un guión-cliché flojísimo en donde la premisa de los enemigos rebeldes (¿tambien americanos?) es para mondarse de risa por lo bizarramente increíble que resulta. Eso si, hará taquilla.     

Puede que de haber sido dirigida por Tony Scott (el director de la primera entrega fallecido en 2012) hubiésemos tenido otra cosa como mínimo más seria ya que un director del montón como Joseph Kosinski no se ha mostrado capaz de ofrecer algo más que el consabido despliegue de adrenalina de acción. Y tampoco ayuda demasiado un reparto que aunque voluntarioso lidia con personajes que no dan más de si, aunque el propio Tom Cruise se muestra muy seguro y convincente en el rol que el catapultó haciendo que el publico se encariña una vez más con Maverick, aquí un eterno capitán que no ha hecho carrera militar por su indisciplina y cabezonería que tiene que lidiar como instructor con un nueva generación de top guns ante el recelo de sus superiores. La baza dramática la juega el personaje de “Rooster” Bradshaw (Milles Teller), el retoño del Goose de la primera parte y miembro del nuevo escuadrón de Maverick cuyo choque con el protagonista se venía venir. Por otra parte la presencia de Jenniffer Connelly  como Penny, un nuevo personaje antiguo amor del protagonista, no pasa casi de lo anecdótico como también el reducido papel de Ed Harris; algo que no se puede decir de la aparición de Val Kilmer repitiendo su papel de Iceman ahora un almirante aquejado de cáncer (como lo tuvo el actor en la vida real y que le ha quitado el habla), uno de los mejores momentos del filme. Pero por lo demás, más y más de lo mismo, aunque como ya se sabe este tipo de películas encantarán a los más acérrimos seguidores del cine bélico y de acción. Hasta repite también en la BS Harold Faltermeyer ayudado por todo un Hans Zimmer sin que la música logre desprenderse de cierto halo ochentero revisionista (hasta vuelve al sonar el Danger Zone de Kenny Loggins). Y es que gran parte del cine comercial de los ochenta funcionó e incluso ha envejecido bien gracias a que fue un hijo perfecto de su tiempo, pero intentar revitalizarlo cuatro décadas después recurriendo a lo mismo es bastante estéril.   

martes, mayo 31, 2022

CINCO LOBITOS

 

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Una película puede ser grande siendo sencilla. Incluso un drama, género que parece casi siempre asociado a las magnas producciones. La debutante en el largo Alauda Ruiz de Azua ha conseguido una película honesta, realista, sensible y sobre hecha con mimo que nos recuerda que los principales dramas son los que vivimos cada día. En esta mirada profunda en donde confluyen los sentimientos encontrados en la maternidad primeriza y sus consecuencias más desagradables (y por desgracia cada vez más abundantes en la sociedad de hoy), la dificultad de las relaciones intergeneracionales entre progenitores e hijos y la actitud ante la muerte, nada chirría ni desentona y desde un guión claro y conciso contado con una naturalidad y cotidianidad pasmosa se nos dice que los más graves problemas están en uno mismo y que es necesaria una nueva actitud para vencerlos.                                     

Aunque el revestir el drama psicológico con una patina de costumbrismo familiar no es algo nuevo hay que admitir que dicha empresa no es siempre sencilla, y en este sentido Cinco Lobitos lo borda y además consigue conmover (y mucho) y hacer pensar, Nada de esto sería posible sin un reparto como el de esta cinta, que funciona como un reloj con unas interpretaciones muy creíbles y emocionales. Laia Costa encarna con rotundidad a Amaia, una treintañera que acaba de ser madre de una niña, Ane, y que ve como su carrera profesional se pone en peligro por su maternidad al tiempo que su pareja Javi (Mikel Bustamante) consigue seguir con su trabajo a costa de ausentarse de su familia durante largo tiempo y poner en impass la relación. Agobiada y superada por las responsabilidades que implica el cuidar de su bebé, Amaia se traslada durante una larga temporada a casa de sus padres en la costa de Bizkaia, pero la cosa no sale tan bien como ella esperaba: Begoña, su madre (Susi Sánchez, impresionante) no aprueba la falta de pericia de su hija con la maternidad ni lo mal que llevan ella y Javi la nueva situación en todos los sentidos y Koldo el padre (Ramón Barea, como siempre más que eficiente) se ve absorbido por el conflicto pese a sus buenas intenciones y no tardará en mostrar debilidad. Para colmo, secretos del pasado resurgidos amenazan con dañar también la relación entre Koldo y Begoña, hasta que un hecho fortuito hará replantearse las cosas a todos los personajes. Sentimientos, sensaciones, situaciones y conflictos conocidos por todos nosotros desfilan por esta película, cuyas múltiples viñetas están entrelazas sin fisuras y llevando a un mensaje claro de esperanza. Una de las mejores películas españolas en lo que llevamos de año y que además anuncia una nueva excelente cineasta.

lunes, mayo 23, 2022

EL ARMA DEL ENGAÑO (OPERATION MINCEMEAT)

 


 

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Como uno de los episodios de espionaje más célebres de la II Guerra Mundial, la llamada Operación Carne Picada ya se había contado otras veces: en el cine sin ir más lejos en  El hombre que nunca estuvo allí (1956) de Ronald Neame, la adaptación cinematográfica más celebre de una operación que si bien no resulto ser tan decisiva como otras en aquella contienda bélica  si que fue enormemente significativa y sobre todo espectacular y novelesca por lo intrincado y elaborado de su preparación y ejecución. En esta ocasión ha sido una novela sobre el tema escrita por Ben MacIntrye la que ha servido de base para esta nueva aproximación que si bien no aporta en el sentido estricto nada nuevo si que resulta una película muy bien narrada y apasionante de seguir  que lleva al género del espionaje a un lugar merecidamente digno que rara vez se consigue en el cine actual en donde este tipo de filmes está supeditado a la más pura comercialidad. Muy bien dirigida por el un tanto irregular en sui filmografía John Madden, El arma del engaño cuenta con una perfecta ambientación, un guión inteligente y muy bien dispuesto y un buen manejo en el equilibrio entre el cine bélico, la intriga, el cine histórico y el drama. Y por supuesto, un reparto que como toda buena producción británica que se precie cumple con eficiencia y que está encabezado por Colin Firth como el oficial de la inteligencia naval y cerebro de la operación Ewen Montagu, Matthew Macfayden como el oficial Charles Cholmondeley y Kelly Macdonald como la funcionaria del Ministerio de Guerra Jean Leslie.

Aquella rocambolesca y casi delirante operación de despiste por parte del Reino Unido para hacer creer a los alemanes que los británicos desembarcarían en Grecia en lugar de Sicilia en 1943 parece descrita con minuciosidad, elementos random que refuerzan la credibilidad de los que se cuenta y que no resultan narrativamente improcedentes, insertos de melodrama (en lo que se refiere a la vida matrimonial de Montagu y posibles affaires amorosos), subtramas bastante significativas (lo concerniente a la investigación al hermano de Montagu) y también pinceladas de humor británico. Decir que algunas escenas fueron rodadas en Andalucía (la Operación Carne Picada tuvo en la costa de Cádiz y en el gobierno franquista elementos clave) interviniendo actores españoles como Pep Tosar y Pedro Casablanc. Es cierto que El arma del engaño en su conjunto y como filme no estemos ante ninguna gran película, pero en todo momento atrapa al espectador y a fin de cuentas consigue su objetivo de contar muy dignamente una gran historia.

 

viernes, mayo 20, 2022

ENNIO: EL MAESTRO (ENNIO: THE MAESTRO)

 

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Hace dos años que nos dejó Ennio Morricone, uno de los más grandes compositores cinematográficos que han existido cuya obra y legado sería imposible de resumir. Durante el periodo 2019-2021 Giuseppe Tornatore, cineasta con el que el músico italiano ha trabajado varias veces entre ellas en su memorable Cinema Paradiso (1988), llevó a cabo un ambicioso documental sobre la figura de Morricone en el cual se entrevistó con un gran número de personalidades del cine y de la música además del propio Ennio, quien murió en medio de la producción y rodaje de este filme pero que ya dejó grabado un buen minutaje de declaraciones desde su casa en roma que vertebran este estupendo documental. Tornatore es un hombre de cine que como casi todos los cineastas y amantes del séptimo arte comprende la importancia de la figura de Ennio Morricone y por ello se ha propuesto hacer un documental a la altura que merece la empresa y lo ha conseguido. Ennio, sin ser redondo, es un filme con el que los amantes de la música y el cine disfrutarán de lo lindo. Hablar de Morricone y de los filmes que ha musicado (incluyendo los que hizo solamente los arreglos de músicas de otros compositores en el comienzo de su carrera) es prácticamente hablar también de la historia del cine en los últimos 70 años, del cine italiano, del europeo, y del internacional; y este filme recoge magistralmente esa esencia y ese mensaje. Las propias intervenciones en la película de un Morricone nonagenario rememorando su carrera, los filmes y directores con los que ha colaborado y sobre todo las sensaciones que le producía su trabajo - algunas trufadas de una sincera y conmovedora emoción- son momentos sublimes que nos trazan rasgos poco conocidos del maestro como su inicial reserva y vergüenza al componer música para películas (algo que para un compositor de música seria era una deshonra), la difícil relación con su maestro Goffredo Petrassi, su frustración ante el inicial poco reconocimiento que le hicieron en los Oscar o la influencia de su mujer María en su vida y en su carrera.   

Sus comienzos como trompetista influenciado por su padre, su inicio en el mundo del Show Business como arreglista musical televisivo y de éxitos de la canción italiana de gente como Gianni Morandi, Gino Paoli, Rita Pavone o Edoardo Vianello y sus intentos por introducir la vanguardia musical en la música popular y las soundtracks son el preludio al verdadero leiv motiv del documental que son sus inmortales bandas sonoras: un repaso muy completo que lógicamente por falta de espacio no incluye algunos trabajos pero que no obvia ninguno de sus más recordados logros. Oímos las tres inmortales partituras de la llamada Trilogía del Dólar (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El Bueno, el Feo y el Malo) y de otros western de los 60 como Hasta que llegó su hora, también dirigida por su compañero de escuela en la infancia Sergio Leone cuya Érase una vez en América (1984) es uno de los momentos cumbre en la carrera de Morricone; La Batalla de Argel, El Clan de los Sicilianos, Sacco y Vanzetti, Investigación de un ciudadano bajo sospecha, Quiemada, Novecento, Días de Cielo o la que es para muchos su obra maestra, La Misión. Todo en orden cronológico mientras el maestro repasa su impresionante carrera con los testimonios valiosísimos de un logrado e interminable grupo de entrevistados: John Wiilliams, Lina Werrtmüller, Dario Argento, Oliver Stone, Edoardo Vianello, Dulce Pontes, Hans Zimmer, Boris Porena, Nicola Piovani, Clint Eastwood, los Taviani, Bernardo Bertolucci, Bruce Springsteen, Quincy Jones, Tarantino, Barry Levinson… y más. Todos ellos hablando de sus relaciones y/o colaboraciones con Morriconne o lo que les ha influido en sus carreras cinematográficas o musicales. Una película documental imprescindible para cualquier cinéfilo/melómano y un merecido y digno homenaje a un genio.  

jueves, mayo 05, 2022

DONDE ESTA ANNE FRANK (WHERE IS ANNE FRANK)

 

*** y 1/2

Aunque se sitúa en una despistante posición intermedia entre la animación para adultos y la dirigida al público infantil, este largometraje belga sale victorioso en su intento bastante arriesgado de ofrecer una enésima nueva plasmación de la historia de Ana Frank, esta vez bajo un prisma más contemporáneo y engarzado con la situación social europea actual. La fantasía es el insólito recurso (en este contexto) con el que el director israelí Ari Folman (Waltz with Basir) se aproxima a la figura de la célebre joven holandesa de origen judío que narró en su menos famoso diario las vicisitudes de ella y su familia ante el horror nazi en los Países Bajos ocupados en la II Guerra Mundial, una apuesta que pese no estar exenta de tópicos sobre todo para atraer al público más joven sale bien y ayuda a reactualizar la historia contando además otra paralela (esta vez original). Folman, ya asentándose en producciones internacionales, se postura como un director todoterreno, original y siempre dispuesto a sorprender aunque este filme no sea una obra maestra.  

El no saber a ciencia cierta si estamos ante una película para adultos o para el público familiar- se transita demasiado alegremente en unos y otros momentos- es tal vez uno de los lastres de un filme que como trabajo de animación cumple y con creces  desde el aspecto técnico ofreciendo una experiencia visual muy grata: mezcla de animación tradicional y por ordenador con algún escenario de imagen real, movimientos y  puesta en escena realistas, personajes e imágenes estilizadas y limpias desde un concepto caricaturesco inspirado en el cómic francobelga y la Línea Clara del noveno arte, escenarios bellos y trabajados y en definitiva una pequeña y bella delicatessen formal. Se percibe también la huella del Gerald Scarfe de Pink Floyd The Wall cuando se muestra a los nazis y a diversos horrores varios y también es perceptible cierta huella anime en su tono fantasioso y simbolista cortesía de Hayao Miyazaki. El protagonismo en este filme cae en un personaje inventado por la propia Frank, el de Kitty, la amiga imaginaria a la que dirigía las entradas de su diario que toma la forma de una adolescente pelirroja que se materializa desde las páginas del propio diario expuesto en el museo memorial de Ana Frank. Kitty, que en flashbacks de la vida de Ana se le aparece a esta también de forma material, se encuentra en 2022 sin saber que ha pasado con su amiga y creadora y sin saber de que va este siglo XXI y decide robar el diario del museo para encontrar pistas ayudada por Peter, un chaval de la calle, mientras es perseguida por la policía de Ámsterdam como una adolescente ladrona loca. El encuentro de Kitty con menores refugiados que viven un drama similar al de Ana, hace comprender a la irreal muchacha que en realidad no muchas cosas han cambiado en el mundo en ochenta años.

Las reflexiones de Ana Frank sobre la naturaleza humana, los momentos más memorables de la trágica historia los Frank o el legado actual de su testimonio y su significación en la historia universal como un ejemplo de intento de supervivencia frente a la sinrazón y la intolerancia aparecen en este filme que trata de abarcar todo lo que ha significado Ana Frank y su diario de una manera muy loable y emotiva sobre todo en su vertiente más poética  pero también demasiado esquemática y por ello carente de la profundidad que requería la empresa siendo por ello meramente una introducción de Ana Frank a no iniciados y al público más joven. Con todo, estamos ante un estupendo filme animado que muestra como este medio es idóneo para expresar sentimientos, sensaciones y símbolos.