jueves, octubre 17, 2013

NIGHT SKIES, LA PELÍCULA QUE PUDO SER E.T




El filme de Steven Spielberg E.T El Extraterrestre (1982) en su tiempo la película más taquillera hasta el momento y que 30 años después continúa siendo uno de los filmes mas vistos de la historia, puedo haber sido una cinta algo diferente de lo que finalmente fue. Una serie de casualidades propiciaron que el guión que Steven Spielberg encargó al joven guionista y director John Sayles -hoy un conocido y reputado cineasta independiente-  fuese desechado en favor del libreto final de E.T The Extra-Terrestrial firmado por Melissa Mathison. El caso del guión no rodado/ modificado (según se mire) de Night Skies (Cielos Nocturnos) es uno de los más celebres “what ifs” de la historia del cine en los últimos 40 años en tanto que nadie sabe si aquel filme sobre extraterrestres que visitan la tierra que Spielberg pretendía rodar tras En Busca del Arca Perdida (1981) y que en definitiva no es más que una variante (aunque significativa) del futuro E.T hubiese llegado a tener tanto éxito y reconocimiento como la película sobre el extraterrestre perdido, que es ya todo un clásico de séptimo arte. Resulta además muy interesante comprobar, como veremos, como muchas de las ideas argumentales del guión de John Sayles no solo se utilizaron en E.T. sino en otros filmes de la factoría Spielberg como Poltergreist (1982) o Gremlins (1984). Ahora, un viaje fascinante a través de la intrahistoria del cine a bordo de una nave espacial, surcando aquellos frustrados cielos nocturnos  

S. Spielberg, a finales de los 70
Tras Close Encounters of the Third Kind (Encuentros en la Tercera Fase) (1977), Steven Spielberg (Cincinnati, 1946), el director joven de moda en Hollywood (junto con George Lucas) y el favorito de una nueva generación de espectadores que flipaba con el nuevo cine espectáculo trufado de fantasía y efectos especiales pero también con mensaje humanista contemporáneo -que este realizador cultivaba y que comenzaba a crear escuela-  tenía ofertas de guiones y películas por todos los lados y también bastantes ideas propias para un nuevo filme. Columbia Pictures, productora de ETF, hizo saber a Spielberg que deseaba una secuela de aquella película que puso de moda aún más si cabe el apasionante fenómeno OVNI y conmovió a medio mundo con su mensaje de “no estamos solos en el universo y nuestros vecinos son nuestros amigos”. Spielberg no estaba nada interesado en una secuela de aquella película aclamada por la crítica y el público pero no descartaba hacer una nueva película sobre extraterrestres sobre todo tras conocer interesantes supuestos casos reales de avistamiento de naves y encuentros con alienígenas en la investigación previa a ETF. No obstante, el director ya barruntaba la idea de que su próximo filme sería una comedia-superproducción como lo fue su siguiente trabajo 1941 (1979) y pensaba que en todo caso volvería al trema de los OVNIs y los extraterrestres después del rodaje de dicho filme.  Spielberg tampoco quería que Columbia realizase una secuela de ETF sin él y prometió al estudio una nueva película de visitantes del espacio que sería rodada posteriormente a 1941 o en todo caso solo producida por él, ya que como director tenía un contrato con Universal para la próxima película. Rodando 1941 el realizador sin embargo cambió de opinión y decidió postponer el proyecto de un nuevo filme de OVNIs para preparar hacia 1979 un filme semi autobiográfico sobre su infancia. Steven Spielberg había sufrido el divorcio de sus padres en 1960 con trece años y deseaba como un ejercicio de autoexorcismo realizar un drama sobre una familia con hijo pequeño donde el padre estaba ausente. Hay que decir que en aquel 1960 el joven Spielberg de 13 años de edad - según confesión propia- se creó un amigo imaginario en el personaje de un extraterrestre, una criatura llegada de otro planeta que podía ayudarle a paliar su soledad. Así es como se cimentó el amor del director a los temas sobre alienígenas. Este proyecto también se interrumpió ya que el director se embarcó en la preparación de Raiders of the Lost Ark (En Busca del Arca Perdida), ambicioso proyecto junto con George Lucas, lo mismo que se paralizó la idea de una nueva película de encuentros con extraterrestres. Sin embargo, hacia 1980, Spielberg escribió por fin un tratamiento de un filme de esas características, que tituló Watch the Skies (Mira los Cielos) – reutilizando el título provisional de Encuentros en la Tercera Fase- y que estaba basado en uno de los casos que investigó en la preparación de ETF: el famoso encuentro Kelly-Hopkinsville, un clásico de la ufología que tuvo lugar en un comunidad rural Kentucky en 1955. El misterioso caso recogía la supuesta visita de unos pequeños seres extraterrestres de orejas puntiagudas y enorme agilidad (los “duendes de Hopkinsville”) a la granja de una familia a la que aterrorizaron durante una noche golpeando ventanas y puertas y matando y mutilando al ganado, al tiempo que una serie de misteriosas luces fueron vistas en el cielo por varios habitantes del área.   

Recreación del encuentro Kelly-Hopkinsville, inspiración de Night Skies
La historia de Watch the Skies imaginada por Spielberg contaba la llegada a la tierra de once siniestros seres extraterrestres que encuentran una granja norteamericana en donde deciden llevar a cabo un experimento para averiguar cual de las especies animales terrestres constituye vida inteligente tratando de comunicarse con los animales de la granja para mas tarde diseccionarles y finalmente establecer un inquietante contacto con la familia ocupante de la granja a quienes atormentan y acosan. Claramente, Spielberg pretendía hacer un filme de terror con un tono muy diferente al de ETF, ya que aquí los extraterrestres aparecen como malvados. El director no se quedó muy satisfecho con el argumento y mientras se encontraba en la preproducción de En Busca del Arca Perdida (1981) pensó que otros guionistas podían dar más lustre a aquel tratamiento para convertirlo en un buen guión modificando lo que fuese necesario. Spielberg se dirigió a Lawrence Kasdam, guionista de En Busca…quien declinó la oferta y entonces pensó en John Sayles (Schenectady, 1950) director, novelista, guionista y actor ocasional que se había convertido desde finales de los 70 en el hombre de moda en el cine fantástico americano de bajo presupuesto gracias a los guiones de los últimos éxitos de la factoría del gran Roger Corman: Piraña (dirigida por Joe Dante, 1978) y La Bestia bajo el Asfalto (Lewis Teague, 1980) eran hasta el momento sus logros mas notables como guionista, aunque paralelamente se había revelado como un director independiente de enorme valía con el drama Return of the Secaucus 7 (1979), un éxito de crítica que fue el primer paso de una interesante carrera como cineasta Indie que continúa hasta la actualidad. Sayles- cuya historia de Piraña no era más que una variante de la magistral Tiburón, el primer éxito de Spielberg- aceptó el encargo a mediados de 1980. Una primera modificación fue cambiar el título a Night Sikies ya que Watch the Skies, frase que se pronuncia en el clásico de la ci-fi El Enigma del Otro Mundo (1951), estaba bajo control de copyright. Spielberg, pese a todo, aún estaba ansioso por rodar un drama familiar autobiográfico y los recuerdos de su amigo extraterrestre imaginario tarde o temprano iban a converger con aquella historia de alienígenas invasores, por lo que consideró seriamente en que el filme lo dirigiría finalmente otro director, con Tobe Hopper (La Matanza de Texas, 1974) como opción preferente.      

John Sayles
Sayles desarrolló el argumento de Spielberg modificándolo sensiblemente e inspirándose en Perros de Paja de Sam Peckimpah y en el western Drums Along the Mohawk (1939) de John Ford pero respetando la inspiración en el caso real que tomó el propio Spielberg. El guión de Night Skies, que nunca se convirtió en película, no se ha publicado jamás pero varias copias han caído durante en años en manos de críticos, cineastas y productores y hoy en día se conoce todo su contenido. La historia se desarrolla en un pequeño pueblo rural del oeste de EEUU en donde se encuentra la granja en la que vive la familia protagonista y en donde han aparecido  varias reses y ganado muertos con extrañas mutilaciones, además de avistarse unas luces por parte de algunos vecinos. Desde el comienzo del guión se sabe que el causante de estas muertes es una criatura monstruosa de la que solo se ve su mano con un dedo retráctil y huesudo con el que mata a los animales de granja mediante el mero contacto, presumiblemente por la noche.  Ed, el padre cincuentón de la familia, teme que esas extrañas muertes lleguen también a su ganado al tiempo que trata de mantener a una familia mas bien disfuncional: Ruth, una madre ultrarreligiosa y obsesiva; Watt, un hijo mayor veinteañero que se siente ninguneado y que quiere unirse al ejército; Tess, la hija adolescente que aspira a convertirse en pianista pero que no pudo aceptar una beca para cuidar a su pequeño hermano autista, Jaybird, incapaz de hablar e ignorado por su padre; y finalmente una abuela que sirve de elemento cómico de la historia.  Tras establecer cada miembro de la disfuncional familia sus respectivas hipótesis sobre los orígenes de las mutilaciones del ganado (Ed cree que es un chantaje del gobierno y Watt es el primero que piensa que eso ha podido ser obra de ocupantes de platillos volantes), se produce el primer encuentro extraño un miembro de la familia cuando Watt percibe que una extraña nube solitaria le persigue al anochecer y su coche se para repentinamente. Más tarde, Tess, su novio y el sheriff del pueblo son testigos de unas luces que brillan cerca de unos restos de animal violentamente muerto. También el pequeño Jaybird ve unas luces cerca de la casa mientras su familia, consternada ante los extraños acontecimientos, cena inadvertidamente sin saber que esa misma noche serán testigos de algo espeluznante (y aquí es cuando comienzan los acontecimientos más claramente inspirados en el   encuentro Kelly-Hopkinsville)      

A continuación de esto, las cinco criaturas extraterrestres causantes de las muertes de los animales hacen acto de presencia al cien por cien, descritas como seres pequeños “similares a duendes” con poderes como levitación, facultad de paredes y techos, telepatía y telequinesis. No parece especificarse mucho sobre el aspecto de los seres, salvo que todos tenían largos dedos retráctiles, pero según parece fueron imaginados con diferencias físicas entres los cinco. El guión otorgó nombres propios a los aliens (llamados colectivamente en el libreto… ¡E,Ts!): Skar, su malvado líder con cara similar a un insecto y una luz en su dedo índice con al que mataba a los animales,  Hoodoo y Klud los peligrosos colaboradores de Skar, Squirt, que sirve como elemento cómico, y Budee, la excepción en forma de un extraterrestre más bondadoso que no tardará en amistarse con Jaybird. La historia de E.T. ya estaba gestándose.

Los “E.T.s”, tras ejecutar las vacas y gallinas del establo, se dirigen a las inmediaciones casa y comienzan el hostigamiento a la familia de granjeros golpeando ventanas y puertas y después tres de ellos entran en el comedor donde les tratan de acorralar. Ed les dispara con su rifle pero las criaturas parecen inmunes. El bondadoso Budee en cambio permanece en la habitación de Jaybird dibujándole un mapa de estrellas y signos misteriosos (Jaybird solo se comunica mediante formas geométricas dibujadas). Parece que entre los dos comienza a establecerse un vínculo de amistad, pero Buddee huye cuando Tess entra en el cuarto y grita al ver a la criatura. Los E.Ts huyen justo cuando llega el sheriff, que ha acudido alertado por los disparos. Este es testigo de los desmanes originados por los alienígenas pero no queda ni rastro de ellos. Ed pide al sheriff que pese a todo no diga a nadie lo que el y su familia han visto esa noche. Poco después de marcharse el agente, los seres vuelven a la casa espiando cada uno de ellos a los diferentes miembros de la familia. Mientras la abuela advierte la presencia del extraterrestre Squirt en la cocina estableciéndose una cómica lucha entre ellos dos, Ed y Watt sorprenden a los malignos Skar y  Klud en el establo, quienes utilizan su telequinesia para  hacer “revivir” a un caballo mutilado y propinar una coz a Ed. Tess y Jaybird consiguen huir cuando Skar irrumpe en la habitación del niño pero no pueden ir muy lejos: la familia se encuentra de nuevo acorralada en su casa por los E.Ts y cualquier intento de huida es abortado por los poderes psíquicos de los seres. Jaybird, sin embargo, consigue salir de la casa atraído por las luces de las pequeñas naves espaciales que entre tanto habían vuelto a aparecer en las inmediaciones de la vivienda-granja. Skar le lleva a un lugar para diseccionarlo como a los animales de la granja, pero Buddee se interpone originando una pelea entre los dos extraterrestres.    
Ovnis en Cape Town, USA (foto real)
El resto de la familia mientras tanto lucha contra los otros tres extraterrestres, que han activado el tractor destrozando las paredes de la casa. Tess, por su parte, trata de hacer volver a Jaybird tocando en el piano su melodía favorita. Utilizando todos sus poderes, los E.Ts comienzan a aniquilar la vivienda y parecen dispuestos a matar a sus ocupantes cuando una nueva y más grande nave espacial llega justo en el momento en que Jaybird regresa. Los cinco E.T.s huyen y de la nave en forma de platillo emerge un enorme alienígena de forma estilizada y alargada (descrito en el guión como “con forma de ciprés”) que se comunica mediante la voz de Jaybird al ponerle la mano en la cabeza. El alien asegura a la familia que hay muchas razas en el universo, algunas que se creen con el derecho de “coger lo que quieren de otros mundos”. Promete que en lo sucesivo no se verán en problemas similares a los vividos últimamente y dicho esto otorga a Jaybird fugazmente el don del habla, que el niño aprovecha para decir a su familia que les quiere mucho. Tras esto, el extraterrestre se va en su nave. Al día siguiente, la familia trata de reconstruir la casa y rehacer sus vidas, con Ed más volcado en Jaybird que antes. Las últimas escenas muestran a  herido y maltrecho Buddee en un bosque de la tierra, abandonado por sus compañeros.

Spielberg dio el visto bueno al guión de John Sayles encantado con los cambios introducidos, especialmente lo tocante al extraterrestre bondadoso, que le recordaba al extraterrestre imaginario que creó en su infancia. El hecho de que tras el despiporre de acción que iba a suponer En Busca del Arca Perdida Spielberg prefiriese dirigir un filme más tranquilo al estilo de un melodrama intimista originó que perdiese definitivamente interés en dirigir Night Skies, por lo que sería una película dirigida por otro realizador. No obstante, la producción de NS siguió adelante y aún sin elegir director, a finales de 1980 Spielberg encargó al artista de maquillaje y creación de criaturas Rick Baker (Binghamton, 1950) el diseño y ejecución de los muñecos que iban a representar a los “E.Ts”. Baker se había ganado una enorme reputación como el mejor maquillador artístico cinematográfico hasta la fecha y como uno de los mas brillantes técnicos de efectos especiales del momento gracias a sus interesantes trabajos con prótesis corporales y muñecos-marioneta, como demostró con el bebé asesino con colmillos de Estoy Vivo (1974), el traje del gorila en el remake de King Kong (1976) (diseñado junto con Carlo Rambaldi) o la caracterización del hombre “deshaciéndose” expuesto a la radioactividad en Viscosidad (1977). Baker estaba trabajando con John Landis en aquellos días en el diseño de los efectos especiales de maquillaje de la película que le proporcionará su primer Oscar: Un hombre Lobo Americano en Londres (1981). El artista, que admiraba la obra de Spielberg, aceptó con entusiasmo la creación de los cinco extraterrestres.   

Rick Baker
En el rodaje de En Busca...  Spielberg cada vez se reafirmaba más en la necesidad de rodar un próximo filme más reposado, melodramático y espiritual al estilo de Encuentros en la Tercera Fase  en lugar de una película de acción, sobre todo cuando Night Skies iba a ser dirigida por otro director (ya bien Tobe Hooper o incluso el propio John Sayles). Rick Baker, mientras Steven Spielberg se encontraba rodando en Túnez, estuvo trabajando en los extraterrestres de NS y llegó a construir un modelo de Skar el líder de los alienígenas cuyos movimientos animatrónicos filmó en un video que envió a Túnez a Spielberg y su socia la productora Kathleeen Kennedy, a quienes les encantó el monstruo de latex. No existe en la actualidad ninguna imagen del muñeco en cuestión como tampoco parece ser que se conserva el prototipo que jamás fue utilizado. Spielberg ya tenía el guión de NS en el set del rodaje de la primera entrega de la serie Indiana Jones y un día se le ocurrió leérselo a Melissa Mathison, la novia (y futura esposa) de Harrison Ford y reputada joven guionista (El Corcel Negro, 1979). La escritora se conmovió e incluso lloró con la parte de la historia en la que un extraterrestre “tierno, dulce y bondadoso” se amista con un niño proveniente de un hogar desestructurado. A Spielberg se le encendió la bombilla y pensó que eso era lo que quería dirigir, un filme tierno y familiar que le recordara a su infancia aprovechando una sugerente idea dentro del género de la ciencia-ficción: un extraterrestre bondadoso perdido en la tierra que encuentra protección en un niño al que también protege al mismo tiempo. A principios de 1981, terminado el rodaje de En Busca Spielberg encargó a Melissa Mathison el guión de una nueva película bajo al premisa argumental antes descrita, descartando entonces rodar NS. Esto no le gustó demasiado a John Sayles como tampoco a Rick Baker, que se había gastado 700.000 dólares en la fabricación del muñeco animatronic del extraterrestre -que no se iba a utilizar ya que Spielberg deseaba otro tipo de alienígena para el nuevo proyecto- y en otros diseños. Aunque el director contaba con Baker para este nuevo filme, el creador de maquillaje y efectos especiales mostró su enojo con Spielberg y se descolgó del proyecto, momento en el que Spielberg contacto con Carlo Rambaldi, “padre” de los extraterrestres de ETF y creador del muñeco de E.T.

Primera y última página del guión de NS por J.Sayles

Mathison tituló a su guión inicialmente E.T and Me (E.T. y Yo) y como se puede apreciar, incluso en su versión final contiene bastantes elementos de la historia de NS: un extraterrestre bondadoso que inicia una amistad con un niño en un hogar con problemas (en este caso con el padre ausente, como ocurrió en la infancia de Spielberg) creando un vínculo casi vital, dedos alienígenas brillantes, poderes psíquicos y telepáticos del extraterrestre, familiares del niño escépticos ante la nueva extraña visita…y la utilización del nombre E.T (si se tiene por cierto que Sayles usó ese término en su guión) Una historia mucho más familiar y apta para el público infantil sin los elementos terroríficos de NS. A decir verdad y comparando el guión de E.T con el de NS, el de Mathison- salvando las diferencias de base de género cinematográfico en cuanto uno era un melodrama y el otro una película de terror y suspense- es mucho mas coherente y consistente que el de Sayles, que era más bien propio de un filme para adultos con multitud de escenas violentas (disparos por doquier), desagradables (las mutilaciones y disecciones a animales), desnudos del personaje de Tess e incluso escenas de sexo: NS fluctúa entre el drama, el terror, la acción y la comedia de una manera un tanto anárquica y el potencial dramático del personaje del niño autista Jaybird  especialmente en lo relativo a la relación con su hermana (que le protege) y con su padre (que le ignora por su discapacidad) parece insuficientemente planteada. El resto de personajes tampoco parecen estar excesivamente trabajados (el fervor religioso de la madre, que ve a los alienígenas como demonios, tiene una sensación de deja vu de otras historias) en esa versión aparentemente definitiva del guión en donde hay también bastantes agujeros especialmente en lo tocante a los E.Ts. De no haber sido dirigida por Spielberg – como había sido la decisión definitiva- es muy posible que NS no hubiese sido una película especialmente memorable.     


Volviendo a E.T, Columbia Pictures no parecía entusiasmada con el importante cambio en el proyecto de la tan deseada nueva película de extraterrestres de Spielberg y decidió no apoyarlo. La compañía MCA finalmente compró el proyecto a Columbia gracias a al amistad de su presidente Sid Sheinberg con Spielberg. El resto, ya es historia: E.T the Extra-Terrestrial, estrenada en EEUU en verano de 1982, fue la película mas taquillera de 1982 y hasta ese momento la película más taquillera de la historia, convirtiéndose en todo un fenómeno social. La sombra del guión de Night Skies además de en esta película estará presente en otras posteriores producidas por Spielberg en su compañía Amblin Entreitenement a lo largo de los 80, lo que indica que el libreto fue bastante conocido tanto dentro como fuera del círculo de Spielberg o Sayles a pesar de no ser publicado: Poltergreist (1982) dirigida precisamente por Tobe Hopper (y por Spielberg) en donde unas fuerzas maléficas acosan a una familia en su entorno hogareño; Gremlins (1984) con unos seres malvados y catastróficos excepto uno tierno y amistoso; Nuestros Maravillosos Aliados (1988) que volvía a narrar la llegada a la tierra de unos seres extraterrestres dispuestos a ayudar a los humanos. Ya fuera de las producciones Spielberg, la impronta del guión de NS se puede apreciar en filmes como Critters (pastiche del tema de Gremlins) o Sings de M. Night Shyalaman. John Sayles, en un evidente acto de reafirmación también tocó el tema del contacto humanos-extraterrestre en su curiosa The Brother from Another Planet (Hermano de Otro Planeta) (1984) en donde un extraterrestre esclavo con apariencia de joven humano de raza negra y poderes sobrenaturales llega a Nueva York. 

Night Skies no se llegó a rodar, pero sin el guión que John Sayles escribió a principios de los 80 tal vez E.T nunca hubiese existido ni tampoco Gremlins, Poltergreist u otros filmes. El hecho de si la cancelación del proyecto de Night Skies llevó al rodaje de E.T El Extraterrestre es algo que no obstante se puede poner en duda ya que la idea del extraterrestre amigo en realidad ya existía en la cabeza de Steven Spielberg desde bastante tiempo atrás del proyecto,como todo seguidor del director neoyorquino conoce, pero aún resulta más interesante para los cinéfilos la conjetura de si Night Skies, de haberse rodado en lugar de E.T (dirigida o solo producida por Spielberg) hubiese sido una película tan significativa e influyente como la a menudo considerada obra maestra de Spielberg. Posiblemente no lo hubiese sido, por lo comentado antes, y en ese sentido podemos estar agradecidos a aquel repentino cambio de opinión de Steven Spielberg a principios de 1981 que dio como fruto uno de los mejores filmes de los últimos 40 años. Desde entonces, se puede avistar cualquier cosa mirando los cielos nocturnos.     

martes, octubre 08, 2013

MIS RETALES FOTOGRÁFICOS (XXIII)

El reflejo verde (2013)

Arboles oscuros (2013)
Montañeros (2013)

Bajo un prisma sin luz (2013)
Leño y Hojas (2012)

Top of the Morning (2013)

lunes, octubre 07, 2013

El Aparatito Lumiere GRAVITY




 ****

Hay que reconocer que muchas películas tiene justificado su pase en 3D, y Gravity, más que interesante filme del mexicano instalado desde hace ya bastantes años en Hollywood Alfonso Cuarón, cumple todos los requisitos de una película en tres dimensiones con vocación de ser algo más que un mero espectáculo. Es cierto que aquí los efectos especiales son los amos de la función en un filme ambientado (¿a tiempo real?) en el espacio, pero Gravity es sobre todo un felizmente resuelto experimento en donde lo visual y las imágenes priman sobre la acción y los escasos diálogos y soliloquios de tan solo dos actores importantes están perfectamente integrados con la imagen y esta a su vez con la narración en una historia tan mínima como a veces poco creíble pero siempre angustiosa y tensa. El hecho de ser una película con astronautas como protagonistas, con el espacio como único escenario y con varias naves y satélites pululando por ahí no significa, ojo, que estemos ante un filme de ciencia-ficción, ya que lo que se nos cuenta es una historia de astronautas de la NASA más o menos científicamente posible, por lo que muchos medios de comunicación bien podrían haber evitado clasificar en el género de ficción científica a esta película y así evitar despistar a los espectadores.      

Sandra Bullock y George Clooney son los dos astronautas protagonistas de esta desesperada historia de supervivencia; el un veterano a punto de retirarse y ella una médico, novata en esto de la exploración espacial. Una catastrófica casualidad convertirá una rutinaria misión de reparación de un satélite en una situación límite en un entorno tan insólito como indescriptible como es el de la inmensidad del espacio exterior. La doctora Ryan, literalmente perdida-atrapada en el cosmos necesitará de la ayuda y experiencia del astronauta Matt, pero la cosa es realmente complicada y angustiosa. El filme sabe transmitir perfectamente una total sensación de vacío, miedo y “vértigo” al cosmos gracias a que logra ponernos en la piel de Ryan y hacer que compartamos su pánico. Unas espectaculares y poderosas imágenes espaciales consiguen transmitir tanto fascinación como belleza y por que no, horror y desesperación. El soberbio guión que ha firmado Cuarón junto con su hijo Jonás no se anda con tonterías y pese alguna concesión sentimental o propia del efectismo más ramplón, camina con paso firme hasta tal vez los compases finales de la película en la que una serie de situaciones nada creíbles desdibujan un filme que hasta el momento había cumplido con creces. La interpretación de Sandra Bullock es magnífica y muy convincente, componiendo un personaje a la altura de una historia que mezcla magistralmente el estudio psicológico de la angustia con el de la crónica realista de una supervivencia ante situaciones límite. Un filme poco usual que no será plato para todos los gustos pero que resulta enormemente evocador y degustable.       

viernes, octubre 04, 2013

MASCOTAS COMERCIALES, ESAS OMNIPRESENTES CRIATURAS (y II)



Oso Bimbo

Muy popular en los países de habla hispana, en donde se distribuyen mayormente los productos de esta empresa panificadora mexicana, es el osito vestido de panadero símbolo de Bimbo. La compañía, creada en el país azteca en 1944 como “Super Pan Bimbo” y hoy presente en varios países dio a luz a este oso blanco antropomorfo con delantal, gorro y un pan de molde bajo el brazo en 1945 inspirándose en la tarjeta de felicitación navideña que recibió uno de los fundadores de Bimbo, Jaime Jorba, en la que aparecía un osito vestido de Papá Noel. Le pareció dulce simpática y tierna la imagen al empresario (tal y como debían de ser los panes y bollos de Bimbo) y decidió que la imagen de marca de la empresa fuese un osito “tan blanco como la harina y tan tierno como el pan” esta vez vestido de panadero.  En el diseño original del un tanto moñas plantígrado intervinieron uno de los directivos fundadores de Bimbo, Alfonso Velasco y la esposa de Jaime Sendra, otro de ellos, a quien se le ocurrió lo del delantal, el pan y el gorro (sin estos elementos ya no sería el oso de Bimbo).


La figura del oso panadero andante marcando el paso con su pierna derecha desde los años 40 no cesó de aparecer como logotipo en los envases de los diferentes productos de Bimbo (pan de molde, pastelitos, pan de hamburguesas, bollos, pan rallado…), en anuncios de valla, carteles y prensa y sobre todo en los omnipresentes camiones de distribución que todas las mañanas llegaban a la tienda del barrio. El oso en cuestión, con su sempiterna pinta de osito de peluche y su un tanto cursi pero entrañable estampa infantil durante largo tiempo no modificó un ápice su aspecto, aunque desde finales de los 80 comienza a hacerse más expresivo y elaborado y desde los 2000 ya luce un diseño infográfico y mas de 3D. Asociado siempre a la todo lo que esté hecho de trigo y vaya en envoltorio de plástico (incluidos los legendarios pastelitos Bony, Bucaneros y Tigretón), algo en lo que la empresa Bimbo fue pionera, se hace difícil imaginarse una vida sin este entrañable úrsido andante


Mascotas Kellogg´s

No una sino varias (una legión) son las mascotas que ha tenido/tiene la multinacional norteamericana de cereales Kellogg´s, cada una para casi todos sus famosísimos productos (Smacks, Krispies, Frostis, Corn Flakes, etc.) En EEUU son auténticas instituciones más que iconos pop y han acompañado a generaciones y generaciones de norteamericanos, no siendo menos conocidas en otras partes del mundo. La compañía, creada en Battle Creek, Michigan en 1906 por el singular Will Keith Kellogg ideó su primera mascota para su primer producto, los Corn Flakes, en los años 20 y fue el inmortal gallo verde y rojo Cornelius, que hasta los 2000 no tendrá una forma claramente antropomórfica en contraste con el resto de animales-símbolo de las otras marcas de la compañía, conservando durante largo tiempo su diseño original vintage y curiosamente cubista.        

Los Krispies tienen como “agentes publicitarios” desde los años 30 a sus míticos duendecillos Snap, Crackle y Pop, quienes han protagonizado cómics y merchandising variado en EEUU y son tal vez las mascotas Kellog´s más populares además de ser las más antiguas representadas en dibijo “simpático”. También nos encontramos a Tony el tigre de Frosted Flakes/Frosties (creado en 1951), la rana Dig´em (Me Gustan) de Honey Smacks (1972), o Coco el mono de Choco Krispies, como mascotas con más solera y que aún perduran, aunque en algunos productos hubo otras mascotas antes e incluso tuvieron sustitutos temporales. Protagonistas de multitud de anuncios televisivos en dibujos animados (de los primeros de este tipo que se hicieron en USA) las mascotas de Kellogg´s, símbolos de algo tan americano como los cereales de desayuno que se toman con leche son hijas del American Way of Life y embajadoras involuntarias en todo el mundo de las excelencias USA desde el final de la II Guerra Mundial. No habrá manera de quitárselas del medio, no.     


Capitán Iglo/Frudesa


Aunque son muchas las mascotas publicitarias “humanas” que se han utilizado desde hace años y años, pocas al final han quedado en el recuerdo. Una de ellas, de fama internacional, es la de este viejo lobo de mar creado por la empresa de alimentación congelada norteamericana Birds Eye y adoptado más tarde por la anglo-holandesa Unilever para anunciar sus productos de rebozado de pescado dirigidos al consumidor infantil (barritas de pescado principalmente). Precisamente para despertar la atención de la chavalería se creó a este venerable marino: aunque actualmente asociado a las marcas de alimentos congelados de la multinacional Unilever (Iglo, con sede en Alemania y distribución en Europa continental) Birds Eye fue la madre del personaje escogiendo a un viejo y estereotipado capitán de barco de barba blanca, gorra de plato y traje azul marino como mascota de sus productos de pescado inaugurando la línea “Captain Birdseye”, cuya jeta sonriente aparecía en el logo de la marca dentro de la inevitable ventana redonda naval. Eso fue en 1967 y pronto se rodaron spots televisivos con el capitán comandando un barco con leal tripulación infantil al tiempo que narraba las excelencias del sus productos de pescado. El actor británico John Hewer dio vida al capitán Birdseye en varios anuncios de 1971 a 1998 que se vieron en todos los países donde se distribuía la marca Iglo rebautizando al personaje con el nombre de la marca en lugar de Birdseye; en España llegó en un primer momento como el Capitán Iglo para después ser denominado Capitán Frudesa cuando la empresa española de congelados pasó a producir muchos de los productos de Iglo.   

Hubo un intento en los 90 de cambiar la imagen del viejo capitán por un marino más joven, apuesto y atlético al estilo del Corto Maltés del cómic, pero tras algunos spots con el nuevo capitán Birdseye/Iglo/Frudesa/Findus (en Italia) se vio que la cosa no convencía y se volvió al entrañable barbudo. En España la empresa de alimentación de pescado gallega Pescanova creó al Capitán Pescanova, un personaje similar al joven Capitán Frudesa y esto originó una pintoresca demanda judicial por parte de Unilever (cuando ya se había vuelto al viejo capitán) por supuesto plagio que finalmente se resolvió declarando que ambos personajes eran diferentes. Ahora un poco demodé y un tanto olvidado, ¿podrá el Capitán Iglo con la crisis seguir surcando los mares


Snuggle Bear/Oso Mimosín


Los osos dan mucho juego como símbolos comerciales -los ositos, mejor dicho- por aquello del mito de la adorabilidad del osito de felpa/peluche, como ya lo vimos con el oso Bimbo, cuando se trata de vender un producto cuya principal cualidad sea la blandura, la suavidad o la dulzura. Y si hemos de referirnos a un ejemplo paradigmático del osito bonito con finalidad publicitaria y comercial, ahí tenemos el oso de Snuggle, conocido en España como el oso de Mimosín, que desde hace 30 años nos viene pregonando con su cursi vocecilla en anuncios televisivos las cualidades de este suavizante de ropa creado en EEUU. Aunque el producto nació unos años antes, hasta 1983 no se creó la mascota del suavizante Snuggle, un osito de peluche blanco que pretendía ser mono además claro está de ser tan suave como la ropa lavada con el producto en cuestión. La mascota, ampliamente conocida en todo el mundo (en España su seguimiento siempre ha sido casi de fenómeno de fans, en serio) ha terminado por ser el claro ejemplo de mascota ñoña, infantil e insufrible hasta la nausea (teniendo en cuenta claro está de que el muñeco en cuestión ha resultado enormemente atractivo para le público infantil, siempre deseoso de que su osito de peluche hablase y cobrase vida al igual que el Oso Mimosín pero sin hacer publicidad)

Snuggle o Mimosín (tal y como se conoce al producto multinacional en España) fue creado no solo para aparecer en la etiqueta del suavizante sino para protagonizar anuncios televisivos en imagen real; a tal efecto se encargó al mítico marionetista Kermit Love, colaborador de Jim Henson, crear un oso de peluche-marioneta. Aquel primer anuncio fue un éxito internacional en los diferentes paises donde se emitió (en España popularizó el “¡Hola, soy yo, Mimosín!”, con la voz de la dobladora Ángela González) y el insoportable osito blanco será objeto de varias campañas televisivas en los años sucesivos y hasta la fecha actual. Su imagen se ha modificado y perfeccionado varias veces y desde los 90 se ha prescindido de muñecos y marionetas para dar vida tridimensional al oso recurriendo a la animación por ordenador. Su popularidad ha sido tan grande que hasta la empresa ha sacado varias veces  mechandising relacionado con el personaje en forma de muñecos de peluche, llaveros, posters, etc. Imparable el muñequito, oiga.  

lunes, septiembre 30, 2013

El Apartito Lumiere LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI




 
*** y 1/2


Dentro del últimamente cada vez más limitado cine español (entiéndase la limitación como económica y/o creativa) cualquier producto hecho con ganas, profesionalidad y cierto sentido del riesgo se agradece y mucho independientemente de que se trate o no de una gran película, tal es el caso de la última película de Alex de la Iglesia con la que el realizador bilbaino trata de regresar a sus orígenes (si es que alguna vez los dejó del todo) con una comedia disparatada y pirotécnica con elementos fantásticos al modo de Acción Mutante (1992) o El Día de la Bestia (1995). Claro que a estas alturas ya nadie puede esperar una película sencillamente gamberra o una combinación de gags y efectos especiales sino algo más elaborado siguiendo la estela de las mejores películas de De la Iglesia, que a mi juicio son La Comunidad (2000), 800 Balas (2002), Balada Triste de Trompeta (2010) y por que no El Día de la Bestia. En ese sentido, Las Brujas de Zugarramurdi, se queda algo por debajo de estos cuatro títulos y es una pena porque el director ha sabido manejar muy convincentemente un material goloso e interesante aunque tratado de una manera un tanto caótica para ofrecer un filme divertido y espectacular con cierta hibridación de géneros y subgéneros -pero siempre con la comedia alocada de tintes ibéricos y el género fantástico como catalizadores- que divierte, emociona y arranca la sonrisa en todo momento. Un guión mejorable y una mala articulación de los diferentes retazos y “homenajes” que inspiran la historia por el contrario lastran los logros de una película que podía haber dado algo más aunque tal y como queda el resultado es más que convincente. Siguiendo la tendencia de sus últimas películas, de nuevo nos encontramos con un Alex de la Iglesia dispuesto a hacer ácida crítica social desde la ironía, el sarcasmo y el esperpento  utilizando el cine de acción y el espectáculo salido de madre (esta vez con un claro elemento fantástico y terrorífico) como telón de fondo aunque de manera no tan atinada como en la deliciosa Balada Triste de Trompeta ya que el aspecto formal no ha salido tan redondo como otras veces.    

Utilizando como premisa la historia real-legendaria de las famosas brujas de las cuevas de Zugarramurdi en el valle del Baztán (Navarra) que en el siglo XVII fueron acusadas de brujería y juzgadas y quemadas por el Santo Oficio en Logroño, el bilbaino traza una historia muy diferente ambientada en la actualidad y en donde unas contemporáneas brujas vasconavarras descendientes de aquellas míticas sorgiñas planean la venganza definitiva de su estirpe hacia la humanidad. La crónica de las brujas de Zugarramurdi ya fue contada por Pedro Olea en su Akelarre (1983) pero en esta revisión satírica se ha querido dar un punto original a la premisa desvinculando a las hechiceras con el satanismo y relacionándolas con el culto a la Diosa y a la Madre Tierra dejando así clara la intención del film que es la de mostrar algo así como la cruenta batalla final entre la guerra de sexos entre el hombre y la mujer. Aquí las brujas  aparecen como una especie de quintaesencia maligna de la mujer, dispuestas a vengarse con su poder mágico del patriarcado utilizando como vehículo el mal más absoluto. Y es que Las Brujas…  es la peculiar, irónica y un tanto provocadora visión de ciertos defectos, estereotipos y comportamientos típicos de las mujeres y de su lucha enconada por “dominar” a los hombres, todo tratado con sorna, mala uva y sana risa y con los hombres tampoco saliendo muy bien parados. La película arranca con el robo de un contingente de alianzas matrimoniales de oro en una tienda de “Compro Oro” de Madrid por parte de Jose (Hugo Silva), un padre de familia divorciado desesperado y Tony (Mario Casas) un cani poligonero desempleado y cabezahueca, acompañados del hijo de Jose, Sergio (Gabriel Delgado). Huyendo a Francia con el botín en taxi junto al taxista Manuel (Jaime Ordoñez)  y un rehén  (Manuel Tafallé) el azar les lleva a detenerse en Zugarramurdi donde su destino se cruza con el de una familia de brujas formada por Gracia Barrenetxea (Carmen Maura) una dominante e intrigante mujer de unos 60 años, su madre Maritxu (Terele Pavez) una inquietante y extravagante anciana y su hija Eva (Carolina Bang) una bella joven de estética gótico-punk, rodeadas de las extrañas mujeres de la localidad. Tras los fugitivos corren dos incompetentes inspectores de policía (Pepón Nieto y Secun de la Rosa) y la ex de Jose, Silvia (Macarena Gómez) dispuesta a recuperar a su retoño. A partir de aquí toda una pléyade de situaciones delirantes se suceden trufadas de gore paródico, humor negro y retazos de cine de terror y de suspense además de bastantes momentos de cine de acción y aventuras con mayúsculas en un espectáculo tan (inteligentemente) adrenalinítico y desternillante como a veces excesivo.

La película no trata de detener en ningún momento el surrealismo y la caricatura ya que se trata principalmente de narrar una historia que parodiando de manera bastante esquemática (posiblemente intencionada) el cine de género terrorífico trata de mostrar y desmontar ciertos topicazos de la relación entre hombres y mujeres y todos los disgustos y frustraciones que pueden conllevar y no de una manera muy sutil precisamente. No obstante, resulta mucho más sugerente el ciertamente macabro e inquietante ambiente que se consigue como película fanataterrorífica con un brillante clímax rodado en las cuevas de Zugarramurdi como colofón. En ese sentido la explotación del “reverso tenebroso” de símbolos de la cultura vasca como los cabezudos de Pamplona, el Gargantua de Bilbao, el Ziripot de Lantz, los Joaldunak de Ituren y Zubieta o la canción Baga Buiga Higa de Mikel Laboa resulta un hallazgo realmente genial, así como también se antoja brillante la revisión de algunos mitos ancestrales vascos como lo es sin ir más lejos el matriarcado de la etxekoandre. Con referencias a El Exorcista, Un Hombre Lobo Americano en Londres, Indiana Jones en el Templo Maldito o Las Colinas Tienen Ojos (entre otras muchas) la película resulta además un interesante festín cinéfilo, pero la morosidad de su guión en donde hay fallos de diálogo bastantes chirriantes y una desidia nada convincente en el desarrollo de la historia no hacen que sea una película perfectamente disfrutable. Nada se puede reprochar sin embargo a un voluntarioso y en forma Alex de la Iglesia y a unas interpretaciones muy buenas en especial Terele Pávez (toda una vieja y terrorífica bruja), Macarena Gómez (genial su registro inquietante, a lo Barbara Steele - mítica actriz de terror con la que guarda mucho parecido-), Mario Casas (el personaje más desternillante de la película) y los descacharrantes personajes de las señoras Miren y Kontxi, interpretadas por Santiago Segura y Carlos Areces; además de unos efectos especiales realmente buenos. Una película que sin ser redonda cumple su función de evasión-sátira más que con creces.  

miércoles, septiembre 25, 2013

El Apartito Lumiere RUSH




 ***

La fiebre del automovilismo esta llegando al cine y lo hace de la mejor manera posible, contando una de las muchas interesantes historias reales que a lo largo de la historia de este deporte se han sucedido, como ya lo hizo  el relativamente reciente film documental Senna (2010). Pero esta vez se trata de un filme de ficción, un vehículo (valga el chiste fácil) poco explotado a la hora de narrar historias verídicas del deporte del automóvil y que desde luego puede funcionar magníficamente y en este caso así ha sido. Rush cuenta una de las historias más conocidas y apasionantes del mundo de la Fórmula 1, la rivalidad a mediados de los 70 entre el británico James Hunt (interpretado por Chris Hemsworth) y el austriaco Niki Lauda (Daniel Brühl) componiendo un drama biográfico muy bien estructurado y honesto que interesará a todo tipo de público y no solamente a los aficionados al automovilismo. Es esta además una de las mejores películas del ya veterano Ron Howard, un director irregular de prolífica y conocida filmografía tendente a lo comercial que esta vez se ha vuelto a agenciar de la labor del hábil guionista y dramaturgo Peter Morgan, con quien ya colaboró en Frost contra Nixon (2008), otro importante acierto dentro de su irregular filmografía, para dar un empaque más bien indy y verista a una historia real compleja que requería de un enfoque realista y audaz en lugar de comercial. En ese sentido, se nota bastante que Howard y Morgan han tomado como referencia al cine de los 70 de la generación de directores norteamericanos llamada Easy Riders Ranging Bulls (Scorsese, Ashby, Malick, Lucas, Coppola, Cimino…) con bastante acierto mediante una puesta en escena casi casual, una fotografía imperfecta, televisiva y retro y un montaje adrenalinítico (tal y como requería la ocasión, claro) Como resultado, una impecable recreación de los años setenta (la película se desarrolla entre 1970 y 1977) con selecta BSO de la época incluida (Jimmy Cliff, Slade, Spencer Davis Group) y una estupenda recreación de varias de las carreras de Grandes Premios que disputaron ambas leyendas del motor – aunque la mayor parte de las imágenes de las competiciones procedan de material de archivo real- incluida una minuciosa recreación de los vehículos e indumentaria de los pilotos en aquella década.



La película va mas allá del apunte biográfico y del cine de gestas deportivas, pretende ser un homenaje a los pilotos de Fórmula 1 de los 70 en una época en que por las aún existentes imperfecciones en los coches y en los circuitos la muerte estaba más al acecho que en la actualidad; en ese sentido dos campeones mundiales como Hunt y Lauda personificaron -como plasma la película- dos modos antagónicos de entender las carreras de automóviles, el británico, un carismático bon vivant juerguista y mujeriego, como un divertimento antes de la llegada de una muerte inminente (añadido esto a una vida disoluta de sexo, alcohol y excesos), y el austriaco perfeccionista, cuadriculado y metódico, como un intento de realización personal en busca de la excelencia. Ambas personalidades no tardaron en chocar a medida que se levantaba su reinado en la Fórmula 1 estableciéndose entre ambos una relación de amor-odio en la que los dos se necesitaban mutuamente para competir con su Némesis absoluta. Este último aspecto psicológico de la historia se encuentra muy bien presentado gracias al recurso de estar más o menos centrado en la óptica mas sensata de Niki Lauda, un personaje cuya historia de superación daría para una película exclusivamente enfocada en él aunque este no ha sido el propósito de esta cinta. Al final, el desgraciado accidente de Lauda en agosto de 1976 dará un inesperado giro a la relación y a la carrera de los dos pilotos, momento cumbre este que en la película esta bastante logrado. Buenas interpretaciones del australiano Hemsworth y del germano-catalán Brühl, especialmente del segundo que es clavadito a Niki Lauda e incluso el parecido aumenta con la caracterización del actor del Lauda desfigurado post accidente.  Sin ser una gran película, una opción más que aceptable para una tarde de cine         

martes, septiembre 24, 2013

MASCOTAS COMERCIALES, ESAS OMNIPRESENTES CRIATURAS (I)



Desde que la publicidad y el marketing hicieron acto de presencia a mediados del siglo XIX, la humanidad se ha ido acostumbrando a que muchas marcas comerciales, productos en venta y empresas nos presenten en anuncios y en sus logotipos a diversos personajes dibujados que ejercen de “embajadores”, de agentes publicitarios y en definitiva de símbolo de la marca en cuestión: son las entrañables mascotas publicitarias, algunas mundialmente conocidas a lo largo de años y años. Hay muchos famosos ejemplos de mascotas de empresas y marcas de todo tipo de productos, siendo los más conocidos los de las mas veteranas -generalmente de compañías multinacionales- que han resistido contra viento y marea los embates del tiempo. Animales antropomorfos, personas humanas, seres de fantasía se han ido asociando irreversiblemente a determinadas marcas e incluso han logrado trascenderlas al llegar a convertirse en auténticos iconos pop y tótems de la cultura popular superando las fronteras de la publicidad. Aquí tenemos ocho ejemplos de conocidas mascotas publicitarias, siete de sabor internacional y conocidas mundialmente y una genuinamente ibérica pero merecedora de encontrarse en cualquier antología de esta peculiar fauna. No son todas las que son, pero ejemplifican perfectamente el mundo de las mascotas publicitarias





Bibendum (Michelin)




Sin duda alguna una de las mascotas publicitarias más famosas de cuantas existen. Nos estamos refiriendo claro está a la famosa figura antropomórfica hecha de neumáticos blancos de la empresa francesa de neumáticos Michelin, todo un icono mundial omnipresente a lo largo y ancho del orbe. Bibendum, un rechoncho (aunque desde hace unos años ya no tanto) y risueño ser es una figura entrañable y enormemente conocida por varias generaciones hasta el punto de que su imagen- dibujada o tridimensional- se puede encontrar en cualquier lado: vallas publicitarias talleres, concesionarios, publicidad en prensa, en televisión y como no en las famosas guías y mapas Michelin. Conocido también como el “hombre de Michelín” o en España como “el muñeco de Michelin”, en realidad poca gente sabe que su verdadero nombre es el termino latino Bibendum, el cual tiene una curiosa génesis que relataremos.




Bibendum es además una de las mascotas comerciales más antiguas de cuantas existen en la actualidad ya que su primera aparición data de 1898 (diez años después de que se fundara la empresa Michelin)  y fue en un cartel publicitario. La idea de que “un hombre de neumáticos” apareciese en un cartel en un mundo el de la publicidad que por entonces estaba en pañales fue de los propios fundadores de la compañía, los hermanos Edouard y André Michelin cuando vieron en 1894 un montón de neumáticos apilados que asemejaban a un hombre sin brazos. Cuatro años después André Michelin conoció al dibujante Marius Rossillon O´Galup que había creado un dibujo publicitario para una cervecera alemana que representaba a un hombre a punto de beberse una jarra de cerveza citando solemnemente al poeta latino Horacio: Nunc est bibendum (nunca es tarde para beber). A los Michelin les gustó la idea y propusieron a O´Galup crear un cartel para su compañía con el mismo lema y con un personaje antropomorfo hecho de neumáticos de bicicleta como protagonista. Así nació el hombre de neumáticos, que en su primer anuncio de 1898 aparecía con un aspecto bastante diferente al que tiene en la actualidad, levantando una copa con clavos y cristales (en referencia a los neumáticos como “consumidores” de objetos punzantes que pueden deshincharlos en la carretera) con el Nunc est bibendum como slogan del anuncio en cuestión. El anuncio gustó tanto que la empresa siguió contando con O´Galup y su personaje para sucesivos carteles que eran en realidad una variación del original y pronto la un tanto grotesca criatura de caucho se convirtió en el emblema publicitario más conocido de Francia, bautizándose popularmente como Bibendum en referencia a aquella prominente palabra en latín del slogan. La propia compañía bautizará “oficialmente” a su mascota con ese nombre ante el entusiasmo popular. Tras la II Guerra Mundial hará su entrada en el resto de Europa y del mundo, con su aspecto evolucionado a medida que las tendencias del diseño iban cambiando. Bibendum, en la primera mitad del siglo XX llegó a representarse fumando puros y hasta finales del siglo XX ha lucido gafas, pero ahora es una figura más dinámica y atlética que en sus orígenes y en gran parte de su vida como mascota, aunque siempre ha sido en la cultura occidental un ejemplo popular de la obesidad (en castellano se le debe un término, michelín). Sonriente y blanco impoluto (como muchas mascotas publicitarias) Bibendum siempre será para muchos el logo publicitario antropomorfo por antonomasia.       





Nipper, el perro de HMV




Otra pionera mascota con solera y bastante vista, aunque en los últimos años algo caída en el olvido. La imagen del perro escuchando un gramófono ha dado la vuelta al mundo desde su irrupción en 1900 y lo más curioso y característico de ella es que a lo largo de más casi 115 años se ha asociado no a una sino a varias marcas y compañías de discos y de electrónica: His Master´s Voice (la original) y sus tiendas HMV, RCA, Victor, EMI, etc. y diversas filiales, desmembraciones y fusiones (es un jaleo). Este logotipo de empresa, más que una mascota, representa a un perro terrier cruzado blanco escuchando atentamente un gramófono de finales del siglo XIX, una imagen evidentemente con sabor a antigüedad, a batallitas del abuelo y a épocas pasadas que pese al paso del tiempo ha sobrevivido como logo con relativamente buena salud y sin experimentar apenas cambios salvo cierta estilización en algunos logotipos de alguna de las múltiples compañías discográficas o electrónicas que aún lo utilizan hoy en día. Su supervivencia, un homenaje a los orígenes de la música grabada en los últimos años del XIX, muestra lo atemporal de un icono que ya está asociado desde hace tiempo con el mundo del disco. Un can de existencia real llamado Nipper es el protagonista de esta transtemporal historia.



El verdadero Nipper, para muchos el perro de His Master´s Voice (La Voz de su Amo, como se conoció en España a la compañía), vivió en Bristol, Inglaterra entre 1884 y 1895 y fue propiedad del escenográfo del Prince Theatre de Bristol Mark Henry Barraud hasta su muerte en 1887, año en que pasó a tener de dueños a los hermanos de Barraud. En 1898, Philip Barraud, su último dueño, pintó un cuadro del fallecido can blanco con orejas negras junto con fonógrafo de cilindros Edison-Bell y un año después Philip pensó que su pintura podía interesar como imagen de marca a la incipiente en el mundo de los sonidos grabados Edison-Bell (lo de la imagen de marca también era algo que daba sus primeros pasos) pero la empresa norteamericana rechazó el grabado cuando les fue presentado. The Grampohone Company (la futura His Master´s Voice) se interesó por el cuadro pero pidió que el fonógrafo de cilindros fuese remplazado por un gramófono Berliner y la empresa adquirió el cuadro por 100 libras para usarlo como símbolo publicitario y de marca con el famoso eslogan de “La voz de su amo”, que mas tarde se convertiría en el nombre de la compañía. Pronto el chucho dio la vuelta al mundo al ser utilizado como mascota en las subsidiarias de Grampohone Deutsche Grampohon en Alemania y Victor en EEUU. Nipper y su gramófono han aparecido no solo en los logos y en publicidad sino en esculturas y objetos promocionales y su imagen generalmente tridimensional puede verse en diversos edificios relacionados con HMV o RCA. En la actualidad la imagen de Nipper es utilizada por las tiendas HMV y por la discográfica RCA en algunos países. Un perro inmortal que demuestra que los animales (sin necesidad de ser antropomorfizados) pueden ser las mejores mascotas comerciales.





Mono Anís del Mono




Una de las mascotas comerciales españolas más conocidas (y antiguas) es el “mono” de la marca Anís del Mono, cuyo origen se remonta a ni más ni menos a 1870, año en que se creó esta empresa anisera en Badalona (Barcelona). La imagen del mono con cabeza más bien humana agarrando una botella de anís con su brazo izquierda y en la derecha sosteniendo un pergamino con la curiosa frase-slogan “Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento”  ha permanecido inamovible y sin cambio de diseño alguno en la etiqueta de una de las marcas de anís españolas más conocidas (es conveniente señalar que en las etiquetas de licores españoles la tradición pesa más que nada y pocas veces experimentan estas evolución en el tiempo conservando las mas antiguas un aspecto vintage o incluso museístico). Muy popular entre españolitos de varias generaciones e inmortalizado por artistas y escritores, el mico del anís (como la marca de anís en sí) es todo un icono ibérico y todo un estándar de la educación sentimental española con más de 140 años de antigüedad (tiene hasta un monumento en Badalona), con el toro de Osborne como única mascota comercial “animal” española que le supere en popularidad. 



Los orígenes de este mono y de su extraña apariencia pseudohumana son inciertos, además de ignorarse quien fue el artista que diseñó la imagen. Se cree que Vicente Bosch, el fundador de la empresa, quiso aprovechar el impacto y la polémica a todos los niveles que en la segunda mitad del siglo XIX aún se vivía por las teorías evolutivas de Charles Darwin (su El Orígen de las Especies se publicó en 1859) y escogió un “polémico” mono como nombre y símbolo del anís que iba a fabricar. La frase del pergamino, tal vez haga referencia al conflicto ciencia-religión que las teorías de Darwin suscitaron (España era además un país ultracatólico) y quizás fuese ideado con cierta sorna ridiculizadora hacia la teoría que emparentaba por primera vez al hombre con el mono. El hecho que el primate sea de una raza de monos indeterminada y tenga la cabeza de un hombre calvo con decimonónica barba a lo Lincoln (con algún rasgo de simio) ha sido explicado por varias teorías: muchos han querido ver al mismo Charles Darwin caricaturizado, pero la verdad es que la cara del mono no se asemeja a al del naturalista británico; también se ha dicho que la cara es una caricatura del propio Vicente Bosch y así se asegura casi oficialmente, pero no ha quedado ningún retrato del empresario catalán para poder confirmar este extremo; e incluso se ha dicho que la inspiración vino de un mono traído en barco desde América por el propio Bosch, que al parecer era también armador. Sea como fuere el origen del singular mono del anís, lo cierto es que su inmortalidad es evidente.       





Mr. Clean /Don Limpio /Mr.Proper




Otra famosísima mascota-logo que entraría en la categoría de “seres humanos”. El fortachón calvo y con pendiente cruzando los brazos de los productos de limpieza del hogar asociados a la marca de origen norteamericano Mr. Clean (conocidos con diversos nombres en diferentes países como Mr. Proper y Don Limpio en España) es uno de los personajes publicitarios más famosos en todo el mundo. La culpa de todo la tuvo la empresa norteamericana de productos de consumo Procter & Gamble, quien lanzó el limpiador desinfectante Mr. Clean (Sr. Limpio) en 1958, inicialmente creado para la limpieza de barcos pero extensible en su comercialización a todo el hogar, con el dibujo  en la etiqueta de un fornido calvorota (¿un marinero, a juzgar por su pendiente?) con expresión sonriente y que llevaba el nombre del producto. Sus creadores fueron los diseñadores publicitarios Harry Branhart (idea) y Ernie Allen (dibujo) quienes al parecer se inspiraron en un marinero de Pensacola, algo acorde con el origen naval del producto. El personaje cayó simpático desde el principio en EEUU y pronto fue una estrella de la publicidad al aparecer en diversos anuncios en prensa y spots publicitarios, muchas veces en dibujo animado e incluso interpretado por actores de carne y hueso y siempre demostrando las excelencias del limpiador limpiando cosas a la velocidad de la luz.      



Convertido desde los 60 en un icono pop en USA, la mascota se expandió internacionalmente a partir de los 70 en la medida que Mr. Clean se convirtió en un producto multinacional. Desde entonces, en todos los países en donde se produce la solución limpiadora (una de las mas vendidas en todo el mundo a lo largo de la historia), el personaje de Mr.Clean con otros nombres ha obtenido fama internacional: Meister Proper en Alemania, Monsieur Prope en Francia, Mastro lindo en Italia, Maestro Limpio en Mexico y Puerto Rico, Mister Proper en gran parte de Europa del Este…en España, la marca y su mascota utilizó desde los setenta este último nombre inspirado en la denominación alemana, pero a principios de los 90 se cambió a Don Limpio debido a que un estudio de mercado señaló que después de quince años el comprador aún no identificaba el nombre de Mister Proper con un producto de limpieza. Como Don Limpio o como Mr. Proper, la mascota continúa siendo uno de los símbolos comerciales más populares en España como lo es en todo el mundo. Concursos de dobles de Mr. Clean en EEUU; referencias en cine, televisión, música,prensa y literatura; parodias de todo tipo…Mr. Clean se resiste a salir de la vida de la civilización occidental.







CONTINUARÁ