lunes, agosto 22, 2022

LA BESTIA (BEAST)

 


 

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Las fechas estivales parecen siempre propicias para el cine de aventuras por lo que n no es extraño que nos haya llegado esta curiosa producción norteamericana que conjugando el thriller, la acción, el drama y un mensaje ecologista consigue su propósito de entretener con un producto más o menos resultón que cumple pero sin ninguna novedad ni visos de gran cine. El Africa Negra es el escenario de este nuevo retrato de la eterna lucha humano-animal con un león despechado en lucha por su supervivencia y vengándose contra los que mataron a miembros de su manada. El islandés Baltasar Kormakur (Everest) dirige con clase pero algo rutinariamente un filme emocionante muchas veces pero cuyo elemento dramático (bien insertado, ojo) no alcanza cotas de excesiva credibilidad mientras que su mensaje anti depredación humana parece claro pero en medio de un conjunto donde dominan la adrenalina y los sustos (mal endémico del cine intriga comercial) termina pasando desapercibido.  

Idris Elba, la actual superestrella británica negra por excelencia, encarna al doctor Nate Samuels, un médico norteamericano que viaja a Sudáfrica (país natal de su difunta esposa) con sus hijas para pasar las vacaciones reuniéndose con su amigo Martin Battles (Sharlto Copley) un biólogo especializado en leones. Extraños ataques aparentemente sin motivo de leones macho a personas empiezan a sucederse afectando a Battles, Samuels y a la familia de este, convirtiendo lo que debían ser unas plácidas vacaciones zoológicas en una pesadilla. Como en muchas películas de este tipo, la sombra mítica del Tiburón de Spielberg es más que notable y a decir verdad en ella se sustentan las virtudes de esta película. Con un interesante paisaje africano y unos aceptables efectos especiales con imponentes felinos realizados por ordenador incluidos, la película no escatima en momentos de tensión y cuenta con un desarrollo muy interesante, pero por desgracia poco más consigue. Cine de entretenimiento  con cierta chicha pero sin mucho relieve.

 

martes, agosto 09, 2022

LUNANA, UN YAK EN LA ESCUELA (LUNANA: A YAK IN THE CLASSROOM)

 


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Un país tan pequeño y desconocido como Bután ha aportado un filme grande y luminoso que pone de manifiesto que no sólo el cine no tiene fronteras sino que las historias cargadas de humanismo bien contadas y dirigidas directamente a la emotividad del espectador no saben de barreras culturales ni de límites. Lunana. Un yak en la escuela es un filme que utiliza recursos propios del documental (un escenario real en una remota aldea de las montañas con sus auténticos habitantes interviniendo en la película) para contarnos una historia de superación, adaptación y lucha por una vida mejor que consiguió una nominación al Oscar a mejor película internacional. Pero lo mejor es que nos muestra al público occidental otra realidad contada de forma honesta y verista y con un bonito mensaje de esperanza  todo entre deslumbrantes paisajes de la montaña butanesa.

Un director debutante, Pawo Choyning Dorji ha firmado un trabajo filmado de manera sencilla y austera pero rico en matices y detalles que hacen de su visionado una delicia. Ugyen (Sherab Dorji), un joven maestro del estado, llega con muchas reticencias a la aldea de Lunana para enseñar en el pequeño colegio local tras un viaje a pie de varios días por inhóspitos parajes acompañado de dos lugareños. Reticente por lo lejano y empobrecido de su destino y sobre todo por que su verdadera aspiración es emigrar a Australia para ser cantante, el muchacho experimentará a los pocos días un cambio de actitud conmovido por la voluntad de aprender de sus pequeños alumnos, la felicidad del pueblo pese a su pobreza y sus carencias, y en definitiva de la fascinación que desprende toda la aldea con su amor por la música y las canciones, su veneración a las montañas y las costumbres y la especial atención que les prestan a los yaks, animal doméstico fundamental para su existencia y supervivencia. Contagiado por esa vitalidad, Ugyen dará lo mejor de si mismo para mejorar la calidad de vida de Lunana y descubrirá en él mismo aspectos que le eran desconocidos.   Las sencillas pero creíbles interpretaciones de un reparta mayormente no profesional- en especial los niños y niñas y la magistral utilización de la música (increíbles canciones butanesas) y la belleza de la imagen de los paisajes son un elemento fundamental y perfectamente explotado del filme. Una pequeña maravilla que debe verse y que ojalá no pase desapercibida entre el público.

miércoles, agosto 03, 2022

LOS PERDONADOS (THE FORGIVEN)

 

*** y 1/2

La cartelera de verano, no demasiado tendente a grandes películas, a veces ofrece gratas sorpresas tal y como ha ocurrido con este más que estupendo filme británico-norteamericano basado en una novela de Lawrence Osborne en donde el conflicto sociológico y cultural entre las civilizaciones occidental e islámica aparece reflejado con una sutil y extraña crudeza y cierto componente extremo e irónico que va construyendo un relato visceral y dramático que pone al descubierto ciertas miserias y deficiencias de nuestra concepción occidental sobre otras culturas, especialmente desde el aspecto humano y psicológico.

El situar a una serie de adinerados personajes europeos y norteamericanos en un remoto pero lujoso paraje de Marruecos en donde los locales- la mayoría de los que tienen contacto con ellos empleados y criados- los miran con extrañeza, estupor y ciertas dosis de amor-odio (por lo que de beneficio o inconveniente puede suponer su estancia) ha conseguido ser un recurso narrativo enormemente acertado y sugerente y que es desde donde parten las ramificaciones narrativas de un guión-adaptación muy atrayente pese a alguna que otra deficiencia. La celebración de la boda entre dos jóvenes y ricos varones, un americano y un inglés, es donde se dan cita una serie de vips y millonarios occidentales (y algún asimilado del mundo árabe) exhibiendo hedonismo, despreocupación y desden, pero la accidentada llegada del matrimonio Henniger, David (Ralph Fiennes) y Jo (Jessica Chastain), una atribulada pareja con conflicto abierto entre ellos, inaugurará una problemática situación ya que accidentalmente mataron con su coche a un adolescente berebere vendedor de fósiles. David, apesadumbrado pero con ganas de quitarse de en medio como sea la desagradable situación tratará de llegar a una posible reparación con la familia del muchacho mientras que Jo prefiere el escapismo ante la tragedia pese a su congoja inicial, algo compartido con el resto de turistas e invitados.

El filme triunfa en mostrar la contraposición entre la lujosa banalidad colonialista de los occidentales y el sentido de la realidad de los marroquíes en esta historia, posturas que sólo muy limitadamente llegan a la comprensión mutua. Con una fotografía muy cuidada lo mismo que su puesta en escena entre lo teatral y la crónica de viajes exóticos, The Forgiven se postula como una película hipnótica y visualmente imponente todo ello para dar consistencia a su buen tino narrativo y a su reprochativo mensaje. John Michael McDonagh se postula como un director eficaz y un estimable creador de ambientes. Es una pena que la película no pueda mantener todos sus argumentos cinematográficos durante todo el metraje y que en los instantes finales la cosa parezca flojear un poco, pero aún así esta resulta una de las mejores cintas estrenadas en este estío.     

miércoles, julio 27, 2022

PIG

 

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Una grata sorpresa la de este filme semi independiente norteamericano con el que debuta Michael Sarnoski, un nombre que habrá que tener en cuenta en los próximos años y que ha firmado un trabajo sobrecogedor y sólido, en sus propósitos de facturar un drama crudo, creíble y con mensaje sustentado en alegorías y simbologías variadas. El contar con un cada vez más desconcertantemente omnipresente Nicholas Cage- que parece por fin despojarse del malditismo de estos últimos años-  podía llevar a cualquier resultado vistos antecedentes, pero un trabajo desgarrador y profesional del intérprete (que podría ser objeto de nominación al Oscar) lo que consigue es elevar aún más una película que deslumbra con su excelente guión, obra del realizador.

Pig es la historia de un perdedor, de un desposeído que en una situación radicalmente diferente a la de su pasado de gloria lucha por recuperar lo poco que le queda ahora, lo único que el puede amar ahora. El mundo de la alta cocina y de los restaurantes de lujo es el contexto en el que se nos presenta este relato de lucha contra el destino y de la eterna confrontación entre perdedores y ganadores, entre el éxito y el fracaso. Robin Feld, un antiguo y prestigioso chef y restaurador que vive ahora retirado de la civilización y con escasos recursos como hombre de las montañas dedicado a la búsqueda de trufas para vender a restaurantes. El extraño robo de su cerda, con la que llevaba a cabo la búsqueda del hongo y que por lo tanto suponía su principal medio de subsistencia, lleva al protagonista a buscarla en la ciudad de Portland con la ayuda del joven Amir (Alex Wolff), su contacto actual con el exterior e hijo de un rico empresario antiguo cliente del restaurante de Rob. El pasado del protagonista y hechos trágicos de su vida comienzan a reaparecer al tiempo que todo se vuelve cada vez más pesadillesco y desesperado para él. Para contar esto se ha recurrido a un tono narrativo simbólico y con trampantojos pero al tiempo claro y rotundo que supone una auténtica maravilla con un manejo de la crudeza y de los momentos más oscuros  sencillamente magistral gracias a un naturalismo totalmente ajeno a los golpes de efecto y a las convenciones de un drama convencional y comercial. Una pequeña joya que no debería pasar desapercibida.  

miércoles, julio 20, 2022

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE (ENTRE LA VIE ET LA MORT)

 


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El thriller francófono parece que vuelve a la carga, y no estamos hablando de productos televisivos ni comerciales a lo Hollywood sino de la herencia de literaria de  Simenon o la cinematográfica de Melville o el Godard mas noir, perceptible en esta coproducción entre Bélgica, Francia y España que siguiendo también las pautas estilísticas de la nueva intriga policial europea logra ser un filme apabullante y perfectamente equilibrado entre lo humanista y lo irracional que requiere una historia de venganzas. Giorano Gelerdini, un director galo de no muy extenso bagaje logra una película convincente fundamentada en una historia bien elaborada- aunque con bastantes huecos para ser rellenados por el espectador- en donde los intérpretes, especialmente su protagonista, llevan la batuta en todo momento.

El español Antonio de la Torre, en estos momentos uno de los mejores actores del país, consigue una de sus mejores interpretaciones hasta la fecha como un hombre desquiciado y obsesionado por saber la verdad sobre la trágica muerte de su hijo. Leo Castaneda, un conductor del metro de Bruselas que años atrás llegó desde España es testigo del aparente suicidio de su propio hijo arrojándose ante el paso del  tren que precisamente conducía su padre. El hecho de que Leo llevaba dos años sin ver a su retoño veinteañero y su extraña actitud ante tal suceso llevan a la policía a investigarle al tiempo que él mismo comienza una investigación por su cuenta que le llevará a enfrentarse con las sórdidas amistades delictivas de su hijo, con los que este participó en un atraco justo el día del suicidio. La carrera desesperada del protagonista, un hombre desquiciado y desnortado de conducta errática y violenta cuyo pasado poco a poco asomará es el eje vertebral de la historia en donde la lucha por la supervivencia y el retrato psicológico de Leo constituyen auténticos espectáculos narrativos brindados por un actor tan dotado como de la Torre. Es una pena que la película presa de ciertos elementos enigmáticos insertados para dar supuesto empaque a la intriga y algún previsible inserto de la historia española reciente en sus personajes ibéricos no termine de ser lo vibrante a que al principio del metraje se atisbaba. Con todo, se puede decir que se ha logrado un buen thriller con elementos cien por cien europeos.  

jueves, julio 07, 2022

LLENOS DE GRACIA

 


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Está haciendo una inesperada buena taquilla esta comedia española dirigida por Roberto Bueso que siguiendo la estela de Campeones conjuga deporte con mensaje social de superación centrado en colectivos en riesgo de exclusión bajo los siempre impostados ropajes de feel good movie, pero si en aquella ocasión estábamos ante un filme ingenioso, inteligente y con argumentos en su vertiente comediática aquí nos encontramos  con un producto muy irregular, con escasa innovación y que flojea en sus intentos de ser un vehículo familiar y de ofrecer una comedia de fuste. Basada en una historia real con trasfondo de maduración y superación- la infancia del futbolista m de origen caboverdiano Valdo en una residencia de acogida regentada por monjas-  la película no deja ser un continuo deja vu de otras historias similares a la que un exceso de gags de sal gorda y un tono costumbrista bastante casposo hacen un flaco favor, aunque el reparto encabezado por la versátil Carmen Machi como una peculiar religiosa metida a entrenadora de fútbol de chavales se esfuerza en todo momento y en especial un voluntarioso reparto infantil y adolescente que logra transmitir credibilidad aunque lo poco convincente del guión no logre que sean trabajos verdaderamente notables.

Machi encarna con su soltura y profesionalidad habitual a la hermana Marina, una monja que recién llegada a mediados de los 90 a un orfanato madrileño a punto de cerrar tiene que lidiar con un grupo de menores de diferentes orígenes y procedencias indisciplinado, conflictivo, con casi ninguna gana de aprender y que no espera a su corta edad ya casi nada de la vida. La paciencia y la naturalidad de la hermana le hará ganarse a los chavales al tiempo que encuentra en la formación de un equipo de futbol que represente al centro en un campeonato balompédico un modo de unir a los críos en un mismo objetivo haciendo la consabida piña. Demasiado gruesa para ser una cinta para todos los públicos, muy reiterativa y esquemática para ser un filme con mensaje y en definitiva demasiado torpe para ser una comedia con fundamento, Llenos de Gracia no consigue ser un filme mínimamente memorable pero ya se sabe que este tipo de películas con estos ingredientes dentro del cine español suelen atraer a mucha gente a las salas por suerte o por desgracia.       

miércoles, junio 29, 2022

ELVIS

 

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Era un secreto a voces que Baz Luhrmann no iba  a hacer un biopic al uso de Elvis Presley pero pocos se esperaban una estupenda y atinada combinación entre lo manierístico y lo fabulado y el rigor histórico que ha dado como fruto un filme con mayúsculas que ya es la mejor biografía audiovisual del Rey del Rock. ¿La película definitiva sobre Elvis, al menos hasta este momento? Si nos atenemos a resultados y comparamos con intentos precedentes (y teniendo en cuenta que este es sin duda el proyecto más ambicioso de filme sobre el personaje) la respuesta es afirmativa. Es posible que fans del artista y conocedores de su historia no se sientan del todo satisfechos con una película que además de pasar por alto algunos detalles apuesta decididamente por el impacto visual y el espectáculo narrativo (con algunos momentos salidos de madre) frente al realismo en su sentido más estricto pero esto tiene una justificación la cual advertimos tras visionar toda la película: la vida de Elvis Presley fue todo un espectáculo, cien por cien americano y con momentos de magna gloria oscurecidos en cierta medida por un trágico final y eso es precisamente lo que ha reflejado Luhrmann en un filme que contra lo que pudiera parecer cumple en materia de hacer honor al mítico cantante, aunque no hay que olvidar no se deja a un lado ni mucho menos una cuidada ambientación en los 50, 60 y 70 del siglo XX  aunque eso si con un pelín de pinceladas idealizadas. Y por si fuera poco, los orígenes y el nacimiento del Rock como tal también se nos narra de amanera bastante ilustrativa mostrándonos la estrecha relación del joven Elvis con la cultura afroamericana, algo que influyo poderosamente en su músico y en el primitivo Rock and Roll en general.   

Tal vez el elemento menos convincente de un filme tan genial sea el que el narrador omnisciente de la historia sea el manager de Elvis, aquel poco recomendable personaje que se hacía llamar Coronel Tom Parker quien con equivocadas e interesadas decisiones puso en ciertos momentos en bastantes aprietos la carrera de “El Rey”  y terminó con quedarse con casi la mitad de sus ganancias: un carácter villanesco que pese a que su importancia en la trayectoria de Presey sea fundamental aquí tal vez se le da demasiada importancia, aunque la interpretación de un muy caracterizado Tom Hanks sea esforzada y memorable pese a su punto histriónico. Por su parte, el poco conocido (hasta ahora) Austin Butler se encuentra más que convincente en la piel de Elvis, transmitiendo la complejidad del personaje y su carácter contradictorio además de inestable, un equilibrio difícil entre el Elvis público y el privado (y su relación con el Show Business y con Parker) que este prometedor actor transmite con fuerza en momentos memorables, que en este filme son bastantes. Tampoco se olvida este Elvis del  paralelismo entre la carrera del cantante y algunos momentos significativos de la historia de EEUU en el siglo XX  y de una recreación rigurosa de sus conciertos y shows televisivos, siempre sonando sus míticas canciones además de otras piezas nuevas compuestas la ocasión por artistas como Doja Cat o Eminem que si bien pueden sonar anacrónicas no hay que olvidar que estamos ante Baz Luhrmann y que este cineasta consigue siempre que el concepto espacio-tiempo sea intrascendente (gran parte del filme está rodado en Australia y con reparto secundario de las antípodas)  Un filme vital, grandioso y honesto que por fin consigue transmitir toda la grandeza y también miseria de esa leyenda de la música del siglo XX que fue Elvis Aaron Presley. 

domingo, junio 26, 2022

JURASSIC WORLD DOMINION

 


* y 1/2

Una pena que el estirar como un chicle una franquicia que empezó con relativamente buen pie como es Jurassic Park (aunque ya la primera entrega de 1993 no fuese ni mucho menos un título memorable en la filmografía de Steven Spielberg) al final lleve consigo filmes tan insulsos y poco relevantes incluso dentro del género de la ciencia ficción especulativa como esta sexta entrega de la serie, la tercera en la nueva trilogía de Jurassic World que pese a seguir sus tres cintas una línea argumental lineal la historia en su conjunto no puede ser más vaga y llena de tópicos bastanbte inertados en la ficción-espectáculo actual. Colin Trevorrow vuelve a sentarse en la silla de director como ya lo hizo en Jurassic World (2018)  y esta vez aún de manera más torpe y lo que es peor mandando el legado de Michael Crichton (autor de la novela original, fallecido en 2008) y Spielberg (en estos nuevos títulos tiene una función testimonial de productor ejecutivo) a la basura.  

Sólo los muy logrados efectos visuales consiguen salvar (es un decir) de la mediocridad más absoluta a esta película en donde repite el grueso del elenco interpretativo de los dos filmes anteriores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard y la jovencísima Isabella Sermon, además de los actores ya vistos en los primeros filmes de los 90 y 2000 que repiten sus ya legendarios roles con Jeff Goldblum como Ian Malcom (ya apareció también en Jurassic World: El Reino caído), Sam Neill como el Alan  Grant y Laura Dern como Elli Sattler. La premisa, que parte de una caótica situación en donde los dinosaurios revividos genéticamente ya se pasean por la tierra como Pedro por su casa libres de su cautiverio en el parque temático y son además objeto de imposibles (a ojos del espectador) tratas en el mercado negro, vuelve a incidir en los peligros de la manipulación de la genética y la naturaleza en esta ocasión con tonos ridículamente apocalípticos muy acordes en el tiempo en que vivimos otorgando al guión momentos bastante tontos y manidos. No faltan malvados traficantes de bestias y CEOs de compañías científicas megalómanos y con un punto a lo Bill Gates, como el que encarna Campbell Scott, mientras que subtramas en teoría claves que ya se abrieron en la entrega anterior como la de la adolescente Maisie Lockwood dan un cierto giro que solo consigue hacer de la función algo aún más necio si cabe, todo adobado con situaciones de thriller y acción simplonas y de manual que al  final terminan relegando a los dinosaurios a un plano ínfimo: y es que este es el  título de la serie en los que reptiles prehistóricos, los principales protagonistas de la misma, tiene menor protagonismo, un fallo conceptual garrafal. No se sabe si se continuará la saga en la gran pantalla, pero ya hace tiempo que Jurassic dio todo lo que podía dar.   

martes, junio 14, 2022

MR. WAIN (THE ELECTRICAL LIFE OF LOUIS WAIN)

 


 

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Un biopic no al uso que pese a altibajos varios termina siendo un filme sólido y curioso. Una figura tan singular y extraña como el dibujante e inventor Louis Wain (1860-1939) famoso por sus cuadros e ilustraciones de gatos antropomorfos con una existencia marcada por el infortunio y la enfermedad mental merecía una película con el mismo punto excéntrico y marciano de su protagonista si aspiraba a ser más que una simple biografía: en ese sentido el trabajo del director Will Sharpe cumple con esfuerzo y originalidad aunque no se haya logrado ninguna obra maestra. Una historia contada a modo de fábula con imágenes que tratan con esmero de ser arty (imitando el estilo pictórico de Wain), puesta en escena manierista y metafórica con unas épocas victoriana y eduardiana retratadas entre el rigor y lo fantasioso, construcción de algunas situaciones al borde de lo onírico para ilustrar el complejo y excéntrico panorama mental de Wain y un recurso a un humor inglés al estilo clásico con ecos de Lewis Carroll y, por que no, Terry Gillian / Monty Python. Es decir, ingredientes convincentes y deliciosos, que funcionan con tino la mayor  de las veces pero en otras se tiende a la reiteración y a callejones sin salida narrativos. Es podoble, por otro lado, que la película hubiese sido muy otra sin la participación de se gran actor que es Benedict Cumberbatch quien logra una desgarrada y poderosa interpretación de un carácter complejo y esquivo con momento dramáticos verdaderamente memorables  especialmente los que muestran el deterioro mental de Wain en sus últimos años. Un ser marcado por traumas de su infancia y por su temprana condición de padre de familia tras la muerte de su progenitor para sacar adelante a cinco hermanas que permanecieron solteras que gracias a su férreo tesón y apoyado en sus excéntricos intereses por los gatos y por la energía eléctrica -elementos que le daban fuerza vital- consiguió una respetabilidad en el mundo de la cultura británica a finales del XIX pese a que la tragedia marcaría su vida una y otra vez.

Conviene desprenderse de prejuicios para disfrutar de este filme; hay que saber que nos hayamos ante un filme que tampoco se toma estrictamente en serio a si mismo como biografía y que requiere en todo momento la complicidad del espectador para empatizar con el personaje de Wain y cosas como su obsesión gatuna plasmada en sus dibujos e ilustraciones. En ese sentido el trabajo de Cumberbatch es en gran medida responsable de que la película avance convincentemente pese a algunas irregularidades y que al final podamos decir que hemos visto una historia agradable y emotiva aún con sus elementos más dramáticos o incluso tragicómicos.