martes, octubre 24, 2006

El aparatito de Lumiere: HIJOS DE LOS HOMBRES



*** y 1/2

Una muy interesante y lograda película de ciencia-política-ficción ambientada en el año 2027 que demuestra que los efectos especiales no son necesarios para este tipo de cine. Se trata de una producción norteamericana aunque ambientada y rodada en el Reino Unido, ya es la adaptación de una novela inglesa, con un reparto también casi exclusivamente británico. Y sin embargo, el director es mexicano, Alfonso Cuarón, quien junto con Guillermo del Toro y González Iñarritu son la avanzadilla internacional del cine mexicano. El director de Y tu mamá también y Harry Potter y el prisionero de Azkaban firma su mejor película hasta la fecha, una película de laque un director americano o incluso inglés no habría sacado tanto jugo.

En este año 2027 ya no hay niños en la tierra debido a una epidemia de infertilidad en todas las mujeres del planeta. Los más jóvenes tienen 18 años y la humanidad esta en consecuencia abocada a la desaparición. Una sociedad sin niños y condenada a muerte trae consigo unos gobiernos injustos totalitario, la irracionalidad destructiva del ser humano, el empleo desmedido de la violencia por todas las personas en cualquier ámbito, la desconfianza en el prójimo, la proscrición de la cultura y el arte, la perdida de los valores éticos, y en fin, el caos y la total miseria moral. Un panorama nada halagüeño que Cuarón describe con tonos grises y sombríos en un Londres casi devastado por sus propios habitantes sin ningún motivo y donde sobrevivir es toda una odisea. Ese escenario y premisa de la película, totalmente aterradores, es lo mas impactante de esta cinta, repleta de escenas y situaciones extremas que no dejan indiferente a nadie y que producen un auténtico mal rollo. Un ambiente, sucio, polvoriento, captado por una fotografía magistral ayuda a la presentación de un fresco verdaderamente sobrecogedor.

Grupos rebeldes, tildados de terroristas por los gobiernos, llevan a cabo una lucha por la supervivencia que deriva en lo salvaje, mientras que los medios de información no dejan de manipular y confundir. Theo (Clive Owen), un gris periodista, por medio de su amiga Julia (Julianne Moore) entra fortuitamente en contacto con los Peces, un grupo de resistencia contra el gobierno británico quien le encomienda vigilar a una joven africana refugiada (Cheiwetel Ejiofor), en una sociedad caótica en donde los refugiados políticos han aumentado hasta niveles aberrantes, y ayudarla a huir hacia el Proyecto Humano, una sociedad escondida que trata de huir de la destructiva situación a la que ha llegado el ser humano y de la que nadie sabe su existencia cierta. Jasper (Michael Caine), un hippy setentón, es una de los escasos reductos de humanidad que Theo encuentra como aliado y ayudará a nuestro protagonista a llevara a cabo su propósito.

Una historia tremenda que trata de reflexionar sobre la perdida de los valores de la sociedad actual y que pinta un futuro nada halagüeño en donde no se la razón de muchas cosas, aunque se puede intuir, como tampoco sabemos a ciencia cierta por que han dejado de nacer niños (¿tal vez porque se han negado a ello?) en un complicado y circular juego de causas-consecuencias. Muy bien dirigida y con una imponente puesta en escena, a esta película le falta un poco de más ritmo y sobre todo mayor concreción; tal vez si tuviese más de ello hubiese sido una grandísima película. No obstante, con lo que tiene, que es bastante, resulta un muy buen filme.

lunes, octubre 23, 2006

EL REY ARTURO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN MITO (Y III)


El mito del Rey Arturo se extendió por toda Europa en el siglo XIII gracias a las obras de Chértein de Troyes, y numerosas versiones apócrifas y leyendas de romance anónimas surgieron sobre el tema. Pero fue la leyenda de la Búsqueda del Santo Grial la que en mayor medida estimulo la imaginación de los escritores que a partir del XIII retomaron el mito artúrico, un mito surgido de manera indeseada y totalmente ajena a la intención que su creador, Chrétien, le quiso imbuir y que se ha convertido en el principal referente de los mitos de Arturo en la cultura universal hasta la actualidad e incluso ha trascendido a las leyendas artúricas mismas.


La Vulgata y la Búsqueda del Santo Grial


El Arturo que escribió Troyes es considerado por la historia de la literatura como uno de los momentos cumbres de la novela de caballerías, influyendo en muchas de las obras del mismo tipo que reescribieron hasta bastantes siglos después, además de universalizar el mito en toda Europa. El cuento del Graal, obtuvo ya en los soglos XII y XIII enorme éxito, siendo muchos los autores franceses e ingleses que realizaron suspropias versiones inmediatamente, aunque tampoco se atrevieron a decir que era exactamente el susodicho Graal, algo que Chértein no pudio hacer en su obra ya que al dejo inacabada. Pero un suceso importante tendrá lugar en una fecha indeterminada a finales del XII (o a principios del XIII, según algunos autores), que será la publicación del ciclo artúrico en inglés vulgar por parte de la iglesia inglesa (redactad posiblemente por monjes cistercienses), conocida como La Vulgata , y que verdaderamente impulsó y culminó en cuanto a desenlace la historia artúrica, dándola a conocer a todo el mundo. Esta obra esta compuesta por cinco partes en donde se recogen todas las historias anteriores conocidas. Como principales aportaciones, decir que se establecen definitivamente los nombres anglosajones de los personajes (Gawain, Percivale, etc.), se recupera el personaje de Merlín -como ya hicieran los inmediatos continuadores de Troyes, el cual lo omitió en su obra-, se consolida el elemento fantástico (Avalon, la magia de Merlín) y sobre todo, da identificación al Graal, llamada “The Holy Grial” (el Santo Grial), el cual es descrito como la famosa reliquia que en aquel tiempo (y en la actualidad) se decía encontarse en la abadía de Glastonbury: el Caliz que Cristo utilizó en la última cena y en la cual uno de sus discípulos no apóstoles, José de Arimatea recogió su sangre en el lecho de muerte.

Esta supuesta reliquia y su historia eran muy conocidas en el Reino Unido, estando la iglesia inglesa convencida de su autenticidad (según la tradición, San José de Arimatea llegó a Inglaterra desde la Galia para evangelizar y allí fundo el monasterio de Glastonbury, llevándose consigo la copa), y hasta entonces jamás nadie la había llamado Holy Grial. Fue tal la popularidad de la versión de la Vulgata que los continuadores artúricos del XIII retomaron la historia del Santo Grial tal y como fue descrita en La Vulgata: como columna vertebral de la historia del rey Arturo y de los Caballeros de la Mesa Redonda. A partir de ese momento, ya tal como los religiosos querían, la historia de Arturo tendrá-y tiene- un enorme componente religioso, que es la busqueda de la reliquia de las reliquias.


En la Vulgata, tal y como describía Troyes, el caballero Perceval tiene un encuentro con el Grial en el castillo del Rey Pescador, pero no preguntará sobre el herido monarca, un error por su parte que provocará la muerte de este. Mas tarde, Percival tratará de redimir su error buscando junto al resto de los caballeros el Santo Grial a petición de Arturo, en lo que vendría a ser la epopeya culminante de los caballeros de la Mesa Redonda. Lancelot, el mejor caballero, estaba convencido de ser el campeón del Grial, pero al estar cometiendo adulterio con la Reina Ginebra, Dios le privó de ganarlo, siendo Perceval, el arrepentido, al final “El caballero del Grial”.

La belleza de esta historia del Santo Grial, ha sido una razón suficiente para que haya sido retomada continuamente en sucesivas versiones. Pero es realmente significativo como a partir de ese momento a todos los supuesto cálices de la última cena supuestamente hayados se les ha venido denominando “el Santo Grial”, creyendo que ese es su genérico nombre e ignorando que la palabra grial es una anglización de un palabra bretona (graal) surgida en el XII de la imaginación de un literato, y no una palabra hebrea del siglo I. El mito del Santo Grial de Glastonbury (conocido por la historia por ese nombre a partir de este momento), el de San José de Arimatea, ha sido materia de estudio de historiadores, antropólogos y hasta de expertos en lo esotérico, dando además errónea veracidad originaria a su nombre rebautizado y lo que es mas lamentable, conectándolo originariamente con los mitos artúricos, olvidándose de que su inclusión fue tardía e impostada, por motivos evangelizadores (nótese además como el lugar de Glastonbury, identificado con Avalon, ya estaba unido a la leyenda artúrica). El significado religioso de al reliquia junto con lo sugerente de la mitología artúrica han dado lugar a toda una serie de teorías descabelladas y sin fundamento, en donde se olvida el verdadero origen de la palabra y del mito. No es necesario citar cierto best-seller, donde se especula un absurdo origen de la palabra y el concepto de Santo Grial, obviando el auténtico origen de los mismos. Hay que decir que según algunos autores (Rollerston) la derivación de Graal a Grial provendría de una palabra latina que no vino ni pintada al efecto: cratella (vasija).

Volviendo a la búsqueda del grial y la historia de Perceval, hay que destacar que esta última tuvo tanto éxito que apareció como romance independiente en varias ocasiones en los últimos siglos de la edad media. A principios del XIII el francés Gautier pone en acción a Perceval junto con Gauvain (Gawain), describiendo algunos prodigios producidos por la reliquia. Tanto este autor como Wolfram Von Eschenbach prosiguen con el carácter cristiano del Grial. Este último en su Parzibal (hacia 1200), escrito en alemán, el elemento religioso es aún mayor y el personaje central es tratado de manera bastante independiente respecto a la Mesa Redonda. Aquí el error de nuestro héroe (tratado como una leve falta) es que se equivoca de pregunta al rey herido, llamado Anfortas. Esta obre, buena muestra de al literatura alemana medieval, demuestra hasta que punto los mitos de Arturo se habían extendido por Europa y habían adquirido propia personalidad en muchos de sus personajes.

El tema de la búsqueda (la del Santo Grial), es por otra parte, un tema recurrente en el imaginario europeo y occidental, cuya significación en toda la leyenda arturiana será enorme (la búsqueda de la perfección, de lo maravilloso), hasta tal punto de convertse casi en el leiv motiv de todo el mito arturiano, mas allá de loas 12 batallas descritas en todas las historias.

Los siglos pasaron. Las historias también. En el siglo XV se producirá por fin al autentica culminación de la historia del Rey Arturo, gracias a Thomas Mallory.


La Morte D´Artur de Thomas Mallory: el ciclo se cierra


La obra La Morte D´Artur escrita por Thomas Mallory en 1469 o 1470 y publicada en 1485 es ya la plasmación de la historia del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda tal y como es conocida universalmente. La muerte de Arturo, esta basada en todas las fuentes anteriores evolucionadas, de la que es un compendio. Expertos en literatura consideran esta obra como la primera novela moderna de la literatura inglesa, excepcioanlmente escrita y con un extraordinario tratamiento de la figura de Arturo, sus hazañas y todos los demás personajes.

A finales del siglo XV, huelga decir que la figura de Arturo de Inglaterra era ya el prototipo del buen y justo soberano y gobernante, características que están subliamadas en esta obra. Conviene decir, respecto a su autor, que hasta la fecha se ha conocido muy poco de Thomas Mallory, hasta el punto que muchos dicen que se trata de un pseudónimo. Varios personajes se disputan la verdadera identidad de Mallory, que al parecer vivió una vida tan novelesca como sus escritos.

En La muerte de Arturo se establecen varias aportaciones definitivas: ya se mencionan todos los nombres de los 12 caballeros de la Mesa Redonda (si incluimos al traidor Mordred), completando a los ya conocidos (Galahad, Perceval, Tristán, Kai, etc) con otros creación del autor, siendo el mas significativo en la historia Bors. Aparece un nuevo personaje que será fundamental en al historia, Morgan La Fay (Morgana), hermana de Arturo y que aprende las artes mágicas de la mano de Merlín, el fiel consejero hechicero del monarca. Auténtica villana en esta versión definitiva, usando sus poderes, Morgana consigue acostarse con Arturo y engendrar a Mordred, que en esta obra en consecuencia pasa a ser no solo sobrino sino también hijo del rey. La hechicera será la que inculque la ambición y la maldad en el joven, con vistas a convertirse en el futuro en el nuevo rey. Muy posiblemente este malévolo personaje sea un trasunto de la Morrigan irlandesa, una bruja de la mitología celta precristiana de aquella isla. El elemento mágico se refuerza también con el protagonismo otorgado a Vivian, la Dama del Lago, compañera y maestra de Merlín, que ofrece a Arturo la espada Excalibur, una vez rota la suya (en versiones posteriores, Excalibur y la espada de la piedra son la misma arma). Mallory introducirá elemntos de los siglos XIII y XIV adaptando los avateres de la historia a las épocas mjor conocidas por el público, describiendo justas, armaduras y otorgadon el título de Sir a los caballeros.

En la obra de Mallory, Arturo, tras ser proclamado rey de Inglaterra, se hace con al obediencia de 11 pretendientes al trono que se convertirán en sus primeros caballeros, combatiendo con el en las doce batallas contra los germanos y contra los romanos. Tras el periodo bélico, temiendo que la ociosidad de la paz llevase a sus caballeros a luchar entre ellos pidió al sabio Merlín soluciones, quien decidió proponer una serie de pruebas extraordinarias a todos los caballeros, la mayor parte de las cuales ya fueron descritas en las obras anteriores (Gawain y el Caballero Verde, La Dama de la Fuente, etc.). También cuanta Mallory el adulterio de la esposa de Arturo con su mejor caballero y amigo, Lancelot, ignorado en un principio por todos. La última prueba de Merlín, la definitiva, será la búsqueda del Santo Grial, en la cual Lancelot fracasa por su pecado, siendo al final conquistado por Percival, en compañía de Galahad (en algunas versiones posteriores es este caballero el campeón del Grial) y Bors. La pérfida Morgana, que gracias a su magia conocía el asunto de la reina con el caballero, lo saca a la luz. La reina es sentenciada a muerte, Lancelot la rescata y huye con ella y el rey les persigue por toda Inglaterra, dejando el reino en las irresponsables manos de su heredero Mordred, tal y como su madre deseaba, quien siembra el caos. Arturo consigue recuperar a su mujer y la recluye en un convento, huyendo Lancelot y terminando sus días como eremita en penitencia por su grave falta de traición. Al regresar a Camelot, Arturo se encuentra con una guerra originada por su hijo-sobrino y con la Mesa Redonda disuelta (lancelota había matado antes accidentalmente a Gareth). En Salisbury (y no en Glastonbury, como decía la tradición) tiene lugar el duelo a muerte entre padre e hijo en la que ambos se matan mutuamente.

La muerte de Arturo inspirará la imaginación de toda Europa durante siglos y convertirá al monarca en un personaje inmortal. Hallazgos sobre el verdadero Arturo dux bellorum britano-romano otorgaron una dimensión de realidad a al leyenda, como la teoría muy defendida desde el siglo XVIII de que Camelot era Tintagel (Cornualles), donde se conservan aún unas imponentes ruinas de una fortaleza britona, obviando que las primeras crónicas situaban el cuartel general de Arturo en Caerlon (Gales), algo que historicamente parece cierto. No obstante, es muy posible que el verdadero Arturo residiese en aquel lugar durante un tiempo.

Han sido muchas las obras literarias posteriores a La Morte D´Artur que han tratado del Rey Arturo, siendo la mas citable los Idils que el autor romántico Alfred Tennyson escribió en el XIX, relanzando el mito arturiano. Literatura (Steinbeck), cine, televisión, teatro, se han hecho eco de la figura del legendario monarca, que hasta nuestros días ha llegado como uno de los mitos mas importantes de la historia de al humanidad: el buen soberano amante de la justicia y la amistad y enemigo de la traición, la vileza y el desdén.


Merlín el mago: un mito en si mismo


Dentro del ciclo artúrico, el personaje que sin duda reviste de mayor importancia y que mas ha trascendido dentro de la fabulación es el mago Merlín. Como ya vimos en los capítulos anteriores, fue citado por primera vez por Geoffrey de Monmouth en su pseudohistórica Historia de los reyes de Britania, con el nombre de Merlinus. Ya a partir de ese momnto se convierte en un personaje central de las historias artúricas escritas- aunque Troyes no lo citase tal vez por contraponerse esa figura mágica con el amor cortes que impregnaba sus escritos- apareciendo como un mago y sabio de enorme poder que es consejero de Arturo además de ser su mentor en su juventud, como también lo fue de su padre, Uther Pendragon.

Aunque, como vimos, no se hace mención de él en las primeras leyendas orales británicas y tampoco se le cita en las lais bretonas conservadas, gracias a Monmouth su figura se extendió en el ciclo artúrico tanto en gran Bretaña como en Francia, de hecho es muy posible que en Bretaña este personaje ya interveniese en las leyendas artúricas (perdidas) como lo demuestra su inclusión en los romances en francés de Robert de Wace en el siglo XII, quien bebía fundamentalmente de las fuentes populares galas sobre Arturo. En todo caso, la figura de Merlín es claramente una reminiscencia del mundo mágico de los druidas celtas y es descrito siempre con atribuciones físicas y ocupacionales de esta mítica casta sacerdotal precristiana. Ya vimos que las primeras referencias a un tal Myrddin, posible raíz del personaje, aparecieron en Gales en la época romana, sin relación con Arturo, con atribuciones casi divinas.

Pero lo cierto, es que este personaje pudo existir de tomar ciertas algunas teorías. A un personaje llamado Myrddin el loco se le cita algunos poemas de los códices galeses Libro Negro de Carmarthen y Libro Rojo de Hergest. Este Myrddin era un britón del norte (de Escocia o el norte de Inglaterra), bárbaro picto no latinizado a juzgar por su nombre céltico, que luchó en la batalla de Arferydd en 573, es decir, unos cuantos años después de las batallas que el historiador Nennius atribuía a Arturo. De existir Myrddin según estos códices, no llegó a conocer a Arturus. Según estos documentos, Myrddin perdió la razón como consecuencia de aquella batalla en la que tomó parte y vivió durante largo tiempo en un bosque del suroeste de Escocia. Se cree que el verdadero nombre del personaje era Lailoken y que fue bautizado Myrddin cuando la hiostoria llegó al sur de Gran Bretaña por el empuje de los invasores anglosajones. Myrddin el loco, tomado como tal, ejerció como bardo y profeta según estas primeras leyendas británicas inglesas. En Gales, según algunas estelas funerarias e inscripciones muy antiguas, existía una deidad con su mismo nombre, ¿derivación, casualidad? En todo caso, este Myrddin el loco tenía muchas características de los druidas celtas: adivinación, curanderismo, etc.

Existe otra tradición anterior a la primera mención por Geoffrey de Merlín dentro del ciclo de Arturo. Es la correspondiente al ya mencionado Nennius en el siglo IX, quien como vimos dio la primera noticia histórica de un militar romano britano llamado Arturus. El habla de Ambrosio Aureliano, que vivió en la Britania en la época del imperio romano, y que de niño profetizó la muerte del rey britón usurpador Vortigern. Algunos textos anteriores al IX (Tildas, S.VI) ya mencionaron este nombre como un caudillo militar que derrotó a los sajones en el siglo VI, y que podría identificarse con el propio Arturo, o bien se trata de una coincidencia de nombres (podía ser en la sociedad romana) o podrían tratarse de parientes. ¿Fueron Merlín y Arturo el mismo personaje histórico? No parece posible a juzgar por toda la información posterior, con todo, la coincidencia resulta desconcertante. Según Nennius, Ambrosio no tenía padre conocido (insinuaba, como se creía en la época, que su progenitor podría haber sido una criatura maléfica que engatusó a su madre)

Geoffrey tomó la crónica de Nennius sobre Ambrosio para caracterizar a su Myrddin, al que rebautizó Merlinus en lugar de Merdinus, su latinización natural, ya que este nombre recordaba a la palabra normanda “merde” (mierda). De las historias sobre Myrddin el loco, el autor inglés solo usó el chamanismo del personaje, fijando su atención en el Ambrosius de Nennius relatando su profecía infantil y, en conexión con las creencias medievales, atribuyendo la paternidad del personaje al Diablo, de quien Merlín heredó el don de la videncia pero no su maldad. Curiosamente, este autor llama Ambrosio al hermano de Uther, el padre de Arturo. Geoffrey describe a Merlinus, nacido en Carmarthen, como preceptor y maestro de Uther, pero no guarda relación directa posterior con Arturo, a pesar de ser el, gracias a sus artes mágicas, el responsable del nacimiento del monarca. Es muy significativo que este autor atribuya a Merlín el transporte de los dólmenes de Stonehenge desde Irlanda a Inglaterra, conectando la religión celta con el personaje e incidiendo así en su carácter druídico. Geoffrey llegó a la conclusión de que Merlín era un druida, como se podría deducir libremente por sus historias anteriores. Su relación con la familia de Arturo fue una invención propia, en la que pudo influir la relación de nombres de personajes antes aludida. El autor también incluyó una serie de profecías (que escribió antes de su Historia de los reyes de Britania) atribuidas a Merlín.


En las versiones posteriores el personaje va tomando forma. Wace, quien lama a Merlinus Merlin, no aporta mucha novedad, pero Layamon escribió que el niño Merlín. Tras la profecía de Carmarthen fue entregado a 12 caballeros para ser custodiado mientras el rey Vortigern interrogaba a su madre para averiguar el misterioso origen parental del niño. No se menciona en estos autores la relación de Merlín con Arturo como consejero, sino como maestro de Uther y responsable de la concepción de Arturo. Robert de Boron, uno de los continuadores de Chrétien de Troyes, ya menciona al mago Merlín consejero del Rey Arturo y creador de la Mesa Redonda, hijo de un ángel caído y una doncella.

Las versiones posteriores incidirán en la caracterización de Boron, siempre teniendo presente la magia de Merlín como herencia del mundo druídico y de las creencias precristianas. Así, Merlín fue discípulo mágico de la hechicera Viviana, con la que vivía en una casa de cristal y maestro en las artes de hechicería de Morgana, la hermana de Arturo, según Mallory. No cabe duda que Merlín ocupa en el mundo de la imaginación un lugar tan importante como el del propio Arturo.

jueves, octubre 19, 2006

El aparatito de Lumiere: EL LABERINTO DEL FAUNO




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Ni M.Night Shalyman ni nada. El mejor director de cine fantástico hoy por hoy es este mexicano con pintas del típico friki cuarentón que, cuando le dejan y no hay encargos alimenticios por medio, hace auténticas delicias del género, como es el caso de esta producción española con participación mexicana, el segundo filme que Guillermo del Toro dirige en la piel del ídem. Por el momento, este peculiar cuento de hadas siniestro es la mejor película del director azteca, que combina trabajos mas personales como su debut y única película en su país, Cronos (1993) un original relato vampírico o El espinazo del diablo (2000) también producida en España y con el trasfondo de la Postguerra española, junto con pelis de encargo hollywoodienses pero que poseen indudable encanto como Blade II o Hellboy, su anterior película. Este El laberinto del Fauno es una alucinante historia ambientada a principios de los años 40, en plena postguerra española en un pueblecito de una indeterminada región en el norte de España (¿Galicia?, ¿Asturias?, ¿Cantabria?, ¿Aragón, a juzgar por el acento de alguno de sus personajes?) en donde el maquis, la guerrilla superviviente de las milicias republicanas de la Guerra Civil, vive escondido en pleno monte, con la ayuda que reciben de algunos lugareños. A una lujosa casa campestre llegan Ofelia (Ivana Baquero), una niña de 12 años, y su madre embarazada (Ariadna Gil) para vivir junto con el nuevo marido de esta, un capitán del ejército franquista (Sergi Lopez) que junto con una guarnición militar asentada en el lugar se encarga de peinar el monte para eliminar a los miembros del maquis. A partir de ese momento Ofelia entra en contacto con un mundo en donde el miedo campa por sus anchas y en donde su padrastro es el máximo exponente de ese terror: un ser brutal, salvaje, embrutecido por su fanatismo fascista que convierte el asesinato y la tortura a los antifranquistas en su inhumana razón de ser. Mientras su madre y el resto d lugareños viven atemorizados esos días, Ofelia, guiada por un libro de cuentos de hadas descubre que ese mundo mágico de los cuentos que lee existe en realidad y que es al que ella pertenece, en lugar de la inhumanidad a la que asiste todos los días. Un monstruoso ser de la mitología clásica, el Fauno, mitad hombre mitad cabra, será el revelador de la verdadera naturaleza de la niña desde el momento en que ambos se encuentran en las ruinas de un inquietante laberinto cercano a su casa. Ofelia tendrá que cumplir las tres pruebas que el propondrá el Fauno para salir de ese mundo real salvaje y acceder a su reino imaginario mágico, en al que ella volverá a ser lo que, según la criatura, fue hace mucho tiempo: la princesa Moana.

Del toro ofrece juego entre el mundo real y el fantástico sencillamente espectacular, sublime, vibrante, cargado de enorme, enorme emotividad. La reivindicación del poder de la fantasía frente a las miserias de la realidad tal vez no sea nuevo, pero ese increíble juego de contrastes entre el reverso mas tenebroso del ser humano, que es el crimen movido por la sinrazón y el fanatismo y la bestialización del ser humano, frente a la máxima expresión de la belleza de la fantasía que son los cuentos de hadas, es inconmensurablemente conmovedora y no deja indiferente a nadie. Un ogro fascista, sádico torturador es mas irracionalmente temible que muchas criaturas fantásticas y Ofelia lo sabe, viviendo ella sola una fantasía en la que los mayores no creen pero que, en realidad existe y ella solo la puede ver. Un canto desgarrado a favor del poder de la imaginación y un grito de repulsión ante todo lo que miserabiliza al ser humano: la sinrazón, el fanatismo, el odio, el servilismo, el desprecio a todo lo diferente e incomprensible, la tiranía. Y cuya máxima expresión fue en aquella época el fascismo, una autentica máquina de producir monstruos.

Rodada con un estilo impecable y de gran maestro, del toro muestra su clase tanto en las escenas del “mundo real” con la lucha de los militares contra los guerrilleros de fondo como en las fantásticas. En las primeras preside un tono intencionadamente manierista para recordarnos que las torturas, los interrogatorios, las emboscadas en el monte y las cacerías humanas pueden ser casi un cuento de ogros y brujas, aunque no se prescinde en ningún monto del realismo ni de la ambientación histórico (antológicas colas de racionamiento). En las segundas, la imaginación se desborda para mostrarnos a un Fauno (Doug Jones, actor americano fetiche de del Toro) que se pasea alegremente por la habitación de Ofelia y al pone en contacto con un mundo de insectos que se transforman en hadas, mandrágoras listas para transformarse en homúnculos, monstruosos sapos, para llegar a un alucinante ser, una horripilante y despiadada criatura de crueldad sin límites que no es sino el reflejo del infinito mal que comete su padrastro. Unos efectos especiales y de maquillaje y una dirección artística excepcionales que nada tienen que envidiar a las producciones yankis del género realzan las excelencias de este filme, ala que habría que añadir su cuidada y pictórica fotografía de numerosos tonos de luz. La imagen y el espíritu de esta película beben de Tim Burton, los Hermanos Grimm, Lewis Carroll, Terry Gillian, Steven Spielberg y las leyendas medievales.

La interpretación de la joven Ivana Baquero es magnífica. Sergi Lopez y Ariadna Gil también están sensacionales, sobre todo el primero como un villano con todas las de la ley, capaz de cometer algunas de las más espectaculares atrocidades vistas en una pantalla en mucho tiempo. Maribel Verdú, como la criada aliada de los emboscados del Maquis, y Alex Angulo como un bondadoso médico completan un reparto eficaz. Buenas escenas de suspense y horror, un fauno visualmente muy conseguido y que se revela como un personaje fascinante y una excelente combinación de secuencias de máxima crueldad con otras emotivas (atentos al precioso final con cameo sorpresa incluido) apuntalan una de las mejores películas españolas del año, competirá por ser nominada a los Oscar por… Mexico. Y nosotros, con la peli del Pedro y la Pe. En fin, una muy bonita película que es una autentica catarsis, palabra.

miércoles, octubre 18, 2006

LA INERCIA DE LO INEVITABLE

Hay dificultades por todos los lados, mezquinidades, envidias, rencores, zancadillas, falsedades. Unos insisten en denunciar un cierto inmovilismo mientras no hacen lo mas mínimo ( al menos de manera pública) por intentar cambiar hacia una actitud no solo mas acorde con una nueva realidad que se les ha plantado delante de sus narices y que continuan haciendo como si no existiese, sino mas concordante con la lógica y con la ética. Y otros, mientras tanto, siguen viendo gigantes en lugar de molinos y construyendo una paranóica realidad virtual tonde, salvo ellos, todos, todos, todos son criaturas del averno dispuestas a acabar con ellos, reunidas bajo un totem de tres letras que aseguran que se ha aliado con los mismisimos infieles.
Es una pena que estemos asistiendo a actitudes tan farisiacas por parte de algunos políticos, prensa y asociaciones varias, sobre todo cuando se tratn precisamente de las primeras que deberían de aporta su granito de arena en vez de dar ciegos zarpazos y sonoros bramidos. Es cierto, todo esto es muy dificil, y ya lo estamos viendo. Incluso no siempre los principales interesados en que esto avance para que de una vez por todas esta cruel y trágica lacra por fin desaparezca estan a la altura de las circunstancias, pero por lo menos si que tienen la lección aprendida: hay que hacer de tripas corazón. Una oportunidad de oro, a al que esta dando el visto buena la comunidad internacional, le pese a quien el pese.
Muchos políticos y periodistas, en cambio, estan total y fatalmente equivocados. Todos los intentos por acabar con esta emperanza son de una mezquinidad y una hipocresía sencillamente monstruosas. Sobre todo, cuando aprovechan la cuyuntura para crear el desconcierto, al mentira y el odio hacia pueblos y colectivos, sin el menor miramiento.
Pero pese a todo, este proceso de paz ya esta en marcha y con todas als dificultades que estamos viendo la inercia de su propósito es tan sumamente poderosa que quiero pensar que podrá pasar por encima de cualquier barrera. Esta esperanza ya nunca parará. La ley de lo inevitable.

miércoles, octubre 11, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE: LOS BORGIA


No esta pero que nada mal esta lujosa superproducción histórica hispanoitalaina (mas lo primero que lo segundo) sobre una de las familias más influyentes del Cinquecento renacentista en Italia, los Borgia. Compartiendo las mismas ansias de poder que otras familias italianas de la época como los Medici o los Sforza, los Borgia, una familia noble de origen valenciano cuyo Patriarca, Rodrigo, llegó a ser Papa, no dudaron en utilizar la fuerza bruta y la crueldad sin límites para conseguir sus propósitos. La película se centra en los 12 cruentos años de pontificado de Rodrigo Borgia (Lluis Homar) como Alejandro VI, a principios del XVI. Este noble valenciano, aún teniendo una esposa y 4 hijos llegó a cardenal y fue nombrado Papa. En Roma, puso a sus hijos en importantes cargos nombrando a su primogénto César (Sergio Peris-Mencheta) cardenal. Depravación, corrupción, violencia e incesto marcaron el gobierno caciquil de los Borgia en Roma, cuya ambición era unificar Italia y por medio del poder de la iglesia “ser los amos del mundo”, así como suena.

Tal saga de renacentistas supervillanos ha dado para varias novelas y ensayos históricos a lo largo de los siglos, como el thriller escrito por Mario Puzo (autor de la novela El Padrino), puesto que su historia es verdaderamente apasionante. Esta película, dirigida por Antonio Hernández y coproducida por Antena 3 es la primera gran aproximación cinematográfica sobre el tema, con resultados muy dignos a pesar de que no se trate de una gran película y tenga algún que otro fallo. Rodada en su mayor parte en Italia, tiene una cuidada ambientación y vestuario, aunque tal vez demasiado televisiva, mas propia de minisere que de peli de cine. Su fotografía es interesante pero a veces da la impresión de estar poco currada. Pese a estar casi íntegramente ambientada en la Roma renacentista y ser un coproducción entre España e Italia, la mayor parte del peso económico de la producción se la lleva España (por parte de Italia producen sorprendentemente los músicos hermanos de Angelis, autores en los 70 y 80 de bandas sonoras de series de TV europeas y de dibujos animados) y los papeles principales, aunque sean italianos, están reservados a actores españoles, mientras que los del país de la bota se tienen que conformar con roles secundarios. La jovencísima María Valverde, como una dulcificada Lucrecia Borgia, Eloy Azorín y Angela Molina completan la terna española de la familia. También interviene Paz Vega como la belicosa duquesa de Sforza.

La película en sí esta muy bien contada y se hace interesante en todo momento. Trata de ser fiel a la historia y su tiempo y lo consigue. Tal vez hubiese faltado algo más de dinero, ya que como superproducción se queda a medio camino, no llegando a los niveles de Alatriste, por ejemplo. No obstante, es una muy disfrutable película.

lunes, octubre 09, 2006

EL REY ARTURO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN MITO (II)


En el siglo XII, las leyendas del Rey y Arturo de Inglaterra eran inmensamente populares en Gran Bretaña y Francia, y gracias a la difusión de los romances escritos en francés por Wace y en anglosajón por Layamon no tardarían en penetrar en el resto de Europa como modélicas historias de caballerías, siguiendo el modelo que, como vimos en el capítulo anterior, trazó Geoffrey de Monmouth. Ya entonces no se sabía a ciencia cierta si Arturo existió o no, pues mito y fantasía estaban totalmente fusionados, pero la leyenda de Arturo iba creciendo y ganando en fantasía y épica merced a las aportaciones que sucesivos autores iban haciendo sobre el tema arturiano.



La decisiva aportación francobretona a la leyenda artúrica: romance y fantasía


Aunque Monmouth fue el autor que estableció las bases del mito del Rey Arturo, fue el francés Chrétien de Troyes el autor que dio cuerpo y configuración literaria de calidad a dichos mitos, hacia 1165, 10 años después de que Wace escribiese la primera aproximación escrita en lengua francesa de la que se tiene constancia escrita. Troyes tomó todos los elementos de los Roman de Brut de Wace (que eran los manejados por Monmouth mas la Mesa Redonda) e introdujo nuevos elementos provenientes de las narraciones bretonas sobre la saga artúrica, ya que la leyenda de Arturo gozaba de una gran popularidad en la región francesa que a nivel de romances y temas recurridos por juglares y trovadores –la cultura del romance cortés era mayor en Francia que en las islas- superando incluso a Gran Bretaña.


En Bretaña, en la Alta Edad Media existían los llamados Lais bretones, cuentos escritos en la lengua madre de Bretaña, el bretón, de origen céltico, sobre temas heroicos, fantásticos o de fábula moral. Aunque no se ha conservado ningún Lai en bretón, si se conservan traducciones francesas efectuadas en el S.XII, como las de la poetisa anglonormanda María de Francia, que pese a residir en Inglaterra, como buena normanda escribía en francés. En los Lais bretones traducidos de esta autora y de otros poetas franceses que tradujeron estas narraciones de tipo popular no se narra ninguna leyenda arturiana pero si se hacen alusiones del tipo “En tiempos de Arturo”, lo que indica que en toda Francia las leyendas de Arturo eran sobradamente conocidas a mediados del XII, y no solo en Bretaña. Sin ir mas lejos, los primeros escritos de María de Francia datan de 1150 (cinco años antes de la versión de Wace) y ya se hace mención a Arturo y, según algunos autores, se deja de entrever la existencia de la Mesa Redonda, que oficialmente hizo su aparición en el Roman de Brut de Wace. Es evidente que tanto la Mesa Redonda, la orden de los caballeros de Arturo, la caracterización individual de muchos de sus caballeros y muchos de los que autores posteriores franceses como Troyes harán mención (Tristán, Lancelot), fueron creaciones de la tradición oral de los Lais bretones. Es fácil de deducir que estos Lais provenían de las leyendas británicas que emigrantes galeses y escoceses introdujeron en Bretaña, como vimos ene. capítulo anterior. En Bretaña estas historias, entre los siglos VIII-X tomaron una nueva dimensión al introducirse el concepto caballeresco y de amor cortés que una vez entrando en la Baja Edad Media se fue reforzando. Lo más curioso es que la nueva configuración bretona “rebotó” a las islas británicas y ya antes de La Historia Regnum Britaniae de Monmouth la idea que se tenía de la leyenda de Arturo era la francobretona. De esa idea, como ya vimos, tomó el eclesiástico inglés su Arturo, si bien es muy posible que el le “hiciese” Rey, ya que en las escasas narraciones británicas (galesas) sobre Arturo, en su mayoría influidas por la reinvención francesa no se menciona la condición de realeza del personaje. Lo que es mas dudoso es el origen bretón de la Mesa Redonda, muy posiblemente inventada por Wace.

Entre las aportaciones francobretonas más significativas, que fueron recogidas también por Chrétien de Troyes en sus escritos artúricos (comenzados a escribir hacia 1165), figuran dos de los caballeros más importantes de ciclos según la concepción popular, Lancelot y Tristán. Existen Lais conservadas de origen anterior al Siglo XII sobre estos personajes, aunque en el primer caso este caballero es llamado Lanval por María de Francia (el nombre de Lancelot fue otorgado por Troyes, galizando un nombre de origen celticobretón), quien protagoniza un Lai romántico-fantástico que tiene lugar en un bosque en donde Lanval se encuentra con un hada, recordando ciertos pasajes de narraciones artúricas posteriores. Lanval es protagonista de otro Lai en donde tiene un idilio con la esposa de Arturo, pero finalmente la rechaza por que tenía un asunto con una ninfa en la isla de Avalon. Nótese como los Lais habían introducido el elemento mágico en la saga arturiana, algo que no estaba presente en la saga galesa sobre el personaje. Lo fantástico es pues la otra gran aportación bretona a la saga, en conexión con el mundo fantástico celta. Lo celta y mitológico, pues obtuvo mayor aceptación en Bretaña que en Gran Bretaña, incluida la concepción mágica de la mujer con profusión de hadas y etéreas doncellas. Se transgreden las leyes de la naturaleza y entra en juego lo prodigioso y maravilloso. No obstante, es muy curioso que Monmouth, que construyó su Aruro de las fuentes galesas y bretonas existentes (ya practicamente fusionadas en el siglo XII), reduzca lo fantástico a la existencia de la isla mágica de Avalon, ya mencionada en algunos Lais.



Poco más se dice de Lanval-Lancelot en los Lais traducidos por María de Francia. Muy posiblemente este personaje nació de la imaginación bretona. De Tristán, en cambio, es el Lai de Chevrefol, la primera fuente escrita de la inmortal historia de Tristán e Isolda. Aunque, como en todos los cuentos bretones, la acción y los personajes de indudable origen británico son trasladaos al continente, la mención a reino de Cornualles nos señala un origen en las islas de la historia muy antiguo, que autores posteriores recogerán con mayor detalle. Tanto en las historias de Lanval como Tristán no se tiene lugar la aparición física de Arturo; en el primero este se menciona ya aparece su esposa (sin nombre) y en el segundo el mítico monarca ni se cita, aunque es posible que a juzgar por la inclusión que hizo Troyes de este personaje en el mundo artúrico, si que estuviese conectado en dicho mundo en la mente de literatos, juglares y el pueblo llano.

Por último, es evidente que las traducciones al francés de nombres de personajes y lugares han influido totalmente en al terminología anglosajona del universo artúrico. Ya Wace llamaba a Guanhumara Guinevere y a Caerleon Camelot, convirtiendo el lugar galés real en un lugar fantástico situado indeterminadamente en el sur de Inglaterra. No obstante, Chrétien de Troyes aún introduciría nuevas traducciones que hoy son comúnmente aceptadas en el mundo anglosajón.


La conexión mitológica en Gales

Aunque el S.XII, la saga artúrica era ya un romance caballeresco situado en la Edad Media y que guarda no pocas conexiones con las leyendas carolingias (obtenidas en Francia), es cierto que, como hemos dicho antes todo el espíritu de las aventuras, aunque de una forma muy poco desarrollada, estaba ya en las leyendas de origen galés, pertencientes al Cíclo de la Cymri, que circulaban por toda la isla de Gran Bretaña y que pasaron a Bretaña (en Irlanda no entraron). También es cierto que la propia saga en Gales, en los siglos VIII, IX se enriqueció de aportaciones bretonas muchas también de origen céltico, pero muchos investigadores confirman la existencia de un ciclo de leyendas sobre Arturo caudillo guerrero y no rey que son en muchos casos una derivación de deidades y héroes de la mitología galesa de la época celta anterior a Jesucristo. Así pues, es muy difícil a veces discernir el Arturo personaje real con el Arturo mítico reinventado en Gales y que dio origen a la leyenda literaria.

Según el indólogo Heinrich Zimmer en el S.XI en Gales ya se conocía la Mesa Redonda, venida de la tradición bretona, un siglo antes de que Wace la mencionase por primera vez. La deidad celta Artaius se confundiría además con el dux bellorum Arturo en una mezcla de mito y escaso conocimiento de la realidad que dio como origen las primitivas leyendas artúricas galesas, aceptadas como parte de la mitología de este país británico, aunque, en las pocas historias que se conservan escritas, hay escasos elementos fantásticos y estos no se repetirán en versiones futuras.

En concordancia con la historia de Arturo, se conserva una genealogía de su familia y cinco relatos en Gales. Arturo-Artaius procedía de una casa liderada por liderada por un tal Anlawdd cuya nieta era Igerna, que desposó con Uther Ben, futuro Uther Pendragon. Parece ser que hay documentación histórica de un guerrero britón llamado Uther, pero no tendría ninguna relación con el verdadero Arturo. Arturo, según la tradición galesa que tomaría Monmouth, fue el hijo de Igerna y Uther. Una hermana de Arturo, Gwyar, de la que solo se conoce el nombre ya que no hay narraciones obre ella, fue la madre de tres sobrinos y servidores guerreros de Arturo: Gwalchmai (Halcón de Mayo, en galés) futuro Gawain, Medrawt (futuro Mordred) y Gawlchaved (Halcón de Verano, Galahad). Estos personajes serían tomados por Monmouth como caballeros de Arturo y Layamon posteriormente anglizaría sus nombres, además de cambiase parentescos en versiones posteriores. Los personajes de la casa de Arturo galesa según expertos tienen equivalencias con deidades irlandesas (algo habitual en la mitología galesa) y en ocasiones se confunden y mezclan con otros personajes de las leyendas del país.

Las historias -traducidas al inglés en épocas posteriores- que quedan del Artaius-Arturo galés en la mayor parte de las veces no vuelven a aparecer en versiones posteriores. En estas historias se citan gran número de personajes sin equivalencia en tratamientos posteriores (Kilhwich, Olwen), pero otros muchos serían retomados de Monmouth o Troyes: a parte de los tres citados antes, Kai, Bedwyr (Bedivere) y Gwrhyr (Gareth), descritos como criados de Arturo algunos con poderes sobrenaturales. Hay mas guerreros al servicio de Arturo, entre ellos Owain, cuya historia es el origen de la conocida de Gawain y el Caballero Verde, fundiéndose entonces dos personajes galeses en uno para da origen al legendario caballero, aunque también hay ciertas conexiones de su historia con la de Lancelot según Maria de Francia (La Dama de la Fuente). A Owain en esta historia se le menciona como “El Caballero del León”. Otros personajes artúricos galeses que no tuvieron continuidad en las versiones posteriores son Kymon, Yspaddaden, Kilhwich, Olwen. Solo Gawain aparece en algún Lai de Bretaña, con el nombre de Gauvain, como en el de Tristán e Isolda.

El caso de Perceval, uno de los caballeros más importantes del Rey Arturo según la imaginación popular, merece ser considerado a parte. Su origen es también galés, pero muy posterior a las leyendas que emparentan a Artús con el dios Artaius, concretamente su historia surgió en el XII y es por ese motivo que su primera aparición posterior a la tradición exclusiva de Gales fuese a finales de ese siglo en la obra de Chrétien de Troyes. Existió en Gales el Cuento de Peredur, personaje este claro antecedente del joven Perceval: un campesino adolescente huérfano de padre que se unirá a Arturo y sus caballeros progresando desde su estado rústico y semisalvaje a la flor y nata de la caballería. Todo eso aparece ya en el Peredur, así como toda la historia que popularmente se atribuye al héroe, la del Santo Grial, aunque no parece ningún Grial o cosa parecida. Si aparece en cambio el castillo maravilloso, el Rey pescador y la prueba de las preguntas que el joven debía realizar. Y claro esta, Arturo (ya considerado en el XII como rey) y alguno de sus caballeros.

Y, finalmente, hay que mencionar que desde muy antiguo en Gran Bretaña existía la leyenda celta de Myrddin el loco (el futuro Merlín), deidad que en Gales fue objeto de culto lo mismo que en Inglaterra y a la que se atribuía en el ciclo artúrico primitivo el papel de el Dios sol, aunque escamente mencionado. Más rica es su aparición en poemas de códices galeses del siglo VI, que hablan de un humano profeta, no relacionado con Artús o personajes de su ciclo galés. De Merlín profundizaremos en capítulos posteriores


Chértien de Troyes: la leyenda del Graal

Troyes fue el poeta francés que popularizó en todo el mundo la leyenda del Rey Arturo. El autor, recogiendo principalmente la tradición bretona sobre el personaje y su mundo mas otras fuentes y además de algún añadido propio. Sus poemas sobre Arturo datan de entre 1165 y 1180 y en obras suyas como Erec se recoge algún pasaje arturiano. Troyes consolidó los nombres y caracteres de Lancelot y Perceval (Peredur), omite a Merlín (que en esa época estaba totalmente asociado a los mitos del Rey Arturo) pese a que el elemento fantástico es reforzado, crea fabulosas aventuras para los caballeros (Lancelot, Yvain (Gawain-Owain), Bedivere, Tristán) aunque no menciona el total de 12 que componían, refuerza el concepto de amor cortés especialmente en el tema del adulterio de Lancelot con Guinevere, narra la caída de Camelot, llama a la espada Caliburn Excalibur y sobre todo creará el mito artúrico por excelencia: El Graal (Grial).

El Comte del Graal, es el poema donde aparece este objeto, que las versiones posteriores cambiarían de significado hasta desnaturalizar totalmente la historia artúrica en un contexto cristiano que presidirá la saga. El autor francés toma casi al pie de la letra el cuento de Peredur introduciendo un “objeto maravilloso”, el “Graal “, que Chrétien no llega a describir lo que es ya que dejó el poema inacabado por su repentina muerte. Este “Graal” junto con varias armas y candelabros son presentados a Perceval quien no debe preguntar por ellos. El Graal no es descrito en ningún momento como el cáliz de Cristo en la Ultima Cena. Según estudiosos, la misteriosa palabra proviene del vocablo celta graaus, objeto maravilloso.

Los poemas de Troyes fueron traducidos rápidamente al inglés, popularizándose una nueva concepción de los caballeros de la Mesa Redonda. La descripción de la muerte del rey parece situarla, como ya se percibía en al tradición, en la localidad de Glastonbury, aunque a lo largo de la historia muchos lugares de Inglaterra, Escocia, Gales e incluso Bretaña se disputarán ser escenarios artúricos. De hecho, ya en el siglo XIII se aseguraba haber descubierto las (falsas) tumbas de Arturo y Ginebra en Glastonbury .

Autores franceses (Boron) e ingleses prosiguieron el tema artúrico en el siglo XIII, sin excesivas aportaciones y siguiendo los ídeales caballerescos y trovadorescos. No obstante la culminación de los mitos y leyendas del Rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda estaba aún por llegar.

CONTINUARÁ

miércoles, octubre 04, 2006

EL INCREÍBLE PODER DE INTERNET

Parece mentira pero otra vez se la han dado a mucha gente (medios de comunicación incluidos) por medio de este diabólico invento. Cada vez que a alguien se le ocurre parir algo con mas o menos vocación de irrupción mediática fulminante ya hay tema de conversación y noticias para varias semanas. Y es que el marketing por internet, aunque a estas alturas los mas consumados cibernatas conozcan y sepan captar todas sus triquiñuelas, se muestra no se sabe por que extraña razón tan y tan creible que siempre consigue dar el pego aunque sea durante menos de 24 horas o incluso menos. Ultima muestra: el video de el falso robo del escaño de Zapatero en el Congreso de los Diputados, obra de la compañía de publicidad de turno trabajando para la campaña contra la pobreza de la ONU "Levantate"

A estas alturas de la película, todo el mundo sabra la falsedad del video, rodado por unos actores en el interior del mismo Congreso, con con los exteriores de Palacio de Linares en el papel de la cámara (la del congreso) , y del puro que le va a caer al funcionario merluzo de turno por dejar a los chavales que jugueteen en los hemiciclos, si total, estaban entreteniendose con el cinexin y hasta igual la peli era para verla ellos en su casita. Desde luego que la campaña publicitaria ha cumplido su objetivo, que era estar en boca de le gente y montar cierto revuelo, aunque a los pobres actores les van a fichar (policialmente) por su happening en el palacio del congreso.

Es que internet tiene un poder que pa qué, que diría el otro: en solo un dia hecho cagarse patas abajo al PSOE y a las instituciones ante tamaña acción del hurto del escaño del presidente, ha hecho mearse de gusto a los peperos que con poco disimulada alegría han visto como a su odiado supervillano se le subían a al chepa posiblemente algunos de sus correligionarios derechosos combatientes por la unidad de España para poco después sufrir un infarto con triple By Pass al ver que no eran de sus engominados camaradas sino unos rojos execrables que quieren llamar la atención sobre algo tan abominable y horrendo como la lucha contra la pobreza, ha tranquilizado a los socialistas momentos despues al enterarse que esto era el circo de turno montado por algunos nerds aspirantes a estrella de youtube, ha puesto en entredicho al seguridad del Congreso de los Diputados, ha puesto de patitas en la calle al señor conserje y ha conseguido que toda España sepa de la existencia de esta loable campaña.

Un blog de Blogger, levantateZP, es el artificio creado paar difundir dicho video, por parte de un colectivo (ficticio) llamado 4 gatos. Nunca , en la historia de la comunicación de masas, la ficción ha tenido tanta credibilidad como desde que irrumpió internet y sus niks, personalidades falsas, anonimato, etc. Y esto de lo de levantateZP, es solo una mierdilla, no nos vamos a engañar. Que vendrá, en el futuro, dios mio, que vendrá.


p.d: Enhorabuena a la campaña del milenio y a esta iniciativa inernetmediática

martes, octubre 03, 2006

EL APARATITO DE LUMIERE:WORLD TRADE CENTER


WORLD TRADE CENTER

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Tras Vuelo 93 llega una nueva película sobre los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de Septiembre de 1993, aunque esta vez de manera mucho mas comercial y convencional que la excelente película de Paul Greengrass. El ínclito Oliver Stone es el responsable de este drama que se centra en la historia real de de dos policías neoyorquinos, el sargento John McLoughin (interpretado por Nicholas Cage) y el agente Will Jimeno (Michael Peña), quienes se vieron atrapados varios días en los escombros de la derrumbada torre uno. En fin, la típica historia de supervivencia y superación con el plus del componente emocional del 11 S. La historia de estos dos hombres, que no hay que negarlo, es conmovedora y tremenda, daba para una película, de acuerdo, pero quizás no haya pasado el tiempo suficiente para que no se pueda concebir la típica película efectista y oportunista, y Oliver Stone, pese a su tradicional imagen de director concienciado, contestatario y tal y tal ha sucumbido haciendo una película plana y previsible llena de ramalazos sensibleros, aunque también es cierto que esta excelentemente realizada y se esfuerza por no caer en el tremendismo y el efectismo. De todas formas, esto no resulta suficiente y World Trade Center, pese a sus innegables buenas intenciones y su honestidad (otro director hubiese hecho un bodrio aún mayor) es un nuevo fiasco de un director, antes eficiente y ahora en horas bajas, que de ir de azote de la conciencia americana en temas como la guerra de Vietnam, el mundo de las finanzas o presidentes USA corruptos, se dedica ahora a engañar al público y alimentar su desbordante ego (el suyo propio).

En este proyecto se involucraron los verdaderos McLoughin y Jimeno y sus familias, y al parecer han quedado bastante satisfechos por la fidelidad de cómo se describen los hechos. Puede; la verdad es que el trabajo de producción es encomiable, con unos tremendamente realistas escombros de las torres, todo oscuridad y polvo donde los dos policías protagonistas y otros tres agentes de su unidad que finalmente fallecieron pasan la mayor parte de la película, mientras asistimos a la desesperada situación de sus familias que ignoran sobre cual ha sido su suerte sabiendo que están atrapados y a algún que otro flashback de los dos polis con sus familias. Las escenas de los escombros son de lo mejor de la peli, más que nada por su dificultad técnica y por el esfuerzo de los actores por dar credibilidad como puede vivir el ser humano esa angustiosa situación. También resultan espectaculares las escenas de los derrumbes de los edificios por dentro (no se ven por fuera) y se ve que esta bastante currada la reconstrucción del caos que se vivía en la Zona 0 aquellos angustiosos días. Pero claro, luego esta el discurso made in USA de turno (básicamente, “lo fuertes que creíamos que éramos y lo débiles que somos realmente”), el tópico del drama familiar y algún momento lacrimógeno facilón indigno de un director de la talla de Stone.

No se puede decir que sea una decepción por que ya se veía lo que iba a ofrecer esta película. Esperemos que sobre este tema en el futuro se hagan películas con un poco mas de brío.

domingo, octubre 01, 2006

EL REY ARTURO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN MITO (I)

El buen monarca, justo y piadoso. El más bravo y noble guerrero. Cabeza de una orden de defensores de la justicia y de los débiles. Encarnación de los ideales de la caballería. Esta es la imagen que ha llegado hasta nuestros días del Rey Arturo de Inglaterra, todo un mito de la cultura occidental. ¿Fue un personaje real, existió realmente? Así parece, aunque no se tratase de un monarca. ¿Existieron también los caballeros de la Mesa Redonda, el mago Merlín, la Reina Ginebra, la espada Excalibur? Tan solo se tiene certeza de la existencia de un personaje llamado Arthur o Artorius, de cuya vida se sabe muy poco. Todo lo demás entra en el terreno de la leyenda.

¿Cómo se convirtió el misterioso Arturo real en un personaje legendario y literario cuyo mito, universo e historias, sumamente conocidas por todo el mundo le han conferido un carácter de mito universal muy pocas veces alcanzado por otras figuras legendarias? Es un recorrido apasionante a lo largo de varios siglos que comienza con la existencia documentada de un bravo guerrero britano en la Inglaterra del S.VI, aún bajo el yugo del agonizante imperio romano.


El verdadero Arturo: el Dux Bellorum

En el S. VI de nuestra era, la isla de Gran Bretaña consolidada como parte del Imperio Romano en época de Claudio (S.I), vivía unas época de gran turbulencia (que comenzaron dos siglos atras) debido a las invasiones de Sajones procedentes de Europa del Noroeste, los jutos del norte de Europa además de otros pueblos de la isla no romanizados como los pictos, que procedían de lo que hoy es Escocia. Los britanos o britones, ciudadanos de Roma, eran celtas romanizados a los que el imperio había dejado a su suerte hacia el siglo IV, cuando las legiones romanas se marcharon en masa a itálica para defender la península de los ataques bárbaros. Parece ser que en esa lucha (victoriosa) de britones contra los invasores hubo un caudillo militar que se convirtió en el cabeza de los nativos de Gran Bretaña, mas militar que política: Arturus, jefe de batalla o dux bellorum, según la terminología latina.

El documento escrito más antiguo donde se menciona a Arturo con este nombre (llamado en el Arturus), es la Historia Britonum del historiador británico Nennius, escrita en latín hacia el año 800. La mención de Arturo es muy breve en dicho libro, y habla de un jefe tribal del siglo VI que gracias a su talento militar fue elegido líder en las guerras contra los sajones, derrotados en 12 batallas. No menciona cuando y como murió Arturus.

No obstante, el propio nombre de Artorius, Arthur en anglosajón o Artús en britón, tiene un origen incierto que incluso va más atrás del S.VI. Varios historiadores (J.D. Bruce entre ellos) afirman que Arturus proviene del celta artos viros (hombre oso), también, manteniendo el término gaélico arth (oso), T.R. Davies, mantiene que viene del galés arth gwyr. En línea con estos nombres, varios historiadores proponen que el hombre que Nennius bautiza como Arturus posiblemente se trate de del capitán celta Owain Dantgwyn, que luchó contra pictos, jutos y sajones, ya que este era apodado “Arth” (oso). También hay varias teorías que identifican al caudillo Arturo con militares romanos afincados en Britania como Lucius Artorius Castus, del que solo tomaría el nombre ya que este comandante romano vivió en el S.II D.C. Mas enrevesada es la identificación con un personaje que parece ser que fue también origen de la leyenda de merlín, Ambrosius Aurelianus, del que hablaremos cuando tratemos la figura del mago. Solo diremos que en el S.VI el monje e historiador Gildas mencionó a este militar romano como vencedor de la batalla de Mons Badonicus contra los sajones, exactamente la misma batalla de Nennius atribuye a Arturus como su último combate. Muy posiblemente este último autor hizo una amalgama de dichos acontecimientos y atribuyó a Arturo una batalla en al que al menos, no fue él el jefe militar.

Del S.X es el siguiente documento donde aparece Arturo, los Annales Cambriae, en donde se narra como Arturo y el guerrero Medrawt (Mordred) se matan mutuamente en la batalla de Camlann (534). La aparición de este personaje con este nombre conecta el personaje histórico con un corpus de leyendas galesas, surgidas hacia el siglo VII y que hablan del dux bellorum Arturo y sus caballeros (sin Mesa Redonda). Estas leyendas tienen una curiosa equivalencia con otras también galesas, del llamado Ciclo de la Cymry, que hablan la deidad celta Artaius. Muchos de los personajes (familia, hijos) asociados con Artaius fueron descritos en narraciones de siglos posteriores, en Gales y la Bretaña francesa, como Arturo y sus caballeros, entre ellos su sobrino Medrwat. Es decir, surgió un ciclo de las leyendas orales donde se aunó la historia con la leyenda celta. El hecho de que ese Medrawt (no se indica ningún parentesco en los Annales) existiese o no, puesto que se pudo tomar ese nombre de la tradición popular, es una incógnita que se inclina mas a la ficción, lo que lleva a ver como leyenda y realidad se confunden y como antes entre los siglos VI y X Arturo se había convertido en el mundo britano en un personaje muy conocido y legendario admirado por su valor. De la confusión mito-realidad profundizaremos mas adelante.

Parece cierto solamente que existió un Dux Bellorum llamado Artús que venció en 12 batallas, pereciendo en la última. No era rey ni se menciona a ninguno de sus caballeros ni a la corte de Carleon (Camelot).


Sir Geoffrey de Monmouth: Arturo se mitifica

El monje e historiador (aunque mas que dudoso) Sir Geoffrey de Monmouth escribió su Historia Regnum Britanniae (Historia de los reyes de Britania) entre 1135 y 1139. Vivió y escribió esta obra en Gales por lo que es más que probable que conociese las leyendas artúricas que pululaban. Por aquel entonces, la Gran Bretaña estaba bajo dominio de los normandos. Monmouth en dicha obra latina conmemora las hazañas de Arturo, que por vez primera aparece como rey, hijo de Uther Pendragon y de Igerna, personaje estos existentes en Mabinogi (cuentos) galeses, aunque solo se conocen su genealogías (prácticamente las mismas que en las sagas artúricas tal y como las conocemos) ya que apenas se conservan cuentos galeses sobre Artús. Aparece también el hechicero Merlín quien con sus artes consigue que Uther se transforme en el esposo de Igerna, el duque de Cornualles, y conciba a Arturo. Para todos los historiadores, en la HRB Geoffrey se inventa casi todo, por lo que los nuevos datos sobre la figura de Arturo son ficticios: con 15 años Arturo extrae la espada Caliburn y es elegido rey, posteriormente unifica Britania y vence a los sajones en las doce batallas. Conquista Inglaterra, Irlanda, Noruega, la Galia y Dacia (obviamente esto históricamente es falso). Parte a Roma para enfrentarse a los romanos y en su ausencia su sobrino Mordred (el céltico Medrawt) le usurpa la corona tomando a la esposa de su tío, Guanhumara (protonombre de Ginebra). La última batalla tiene lugar en Cornualles, en 542 según Monmourth, y Arturo mata a Mordred, pero queda malherido siendo llevado mas tarde a la isla mágica de Avalon para curar sus heridas.

Parece claro que para tales atractivas historias inventadas que el autor intentó hacer pasar como reales se tomaron como referencia las leyendas sobre el caudillo Arturo, tanto las galesas como sobre todo las de la Bretaña francesa, llevadas allí por galeses exiliados que comenzaron a llegar allí incluso en tiempos en que nuestro personaje vivía. En esta referencia artúrica ya aparecen casi todos los elementos básicos del mítico Rey Arturo: Merlín, los caballeros, Caliburn (del galés Caladvwlch) aún no llamada Excaliburn, y la corte de Arturo situada por el autor en la real localidad de Caerleon-On -Usk (País de Gales), del que posteriormente derivaría el mítico Camelot. Todos esos elementos en su mayoría estaban tomados de las ya mencionadas leyendas célticas galesas y bretonas. No aparecen aún la Mesa Redonda, el Santo Grial ni los nombres de muchos de los caballeros, tan solo el mencionado, Galahad y Gawain, ya aparecidos en el ciclo protoartúrico céltico. No se tiene ninguna noticia histórica de la existencia real de los caballeros.

El Rey Arturo literario ya ha nacido. Pero aún queda su popularización a nivel universal, no solo en Gran Bretaña y en Francia.



El Rey Arturo y la leyenda de la caballería

La Historia de los Reyes de Bretaña fue traducida al francés en 1155 por De Wace (Roman de Brut), quien añadió nuevas fuentes bretonas sobre el asunto.A De Wace se debe la aportación de la Mesa Redonda, concebida para que los 12 reyes de los reinos de Britania dejasen de combatir entre ellos y rindiesen obediencia a Arturo, sin que ninguno de ellos destacase sobre los demás, solo Arturo (Primun inter pares). Hay que decir que en esta versión de De Wace Arturo no se sentaba en la Mesa Redonda ya que estaba por encima de sus caballeros. El autor francés escribe en versos (romance) y asienta las bases de Arturo y su mundo como romance caballeresco, forma en al cual sería famosa la historia en todo el mundo. Layamon tradujo el romance de De Wace al anglosajón (inglés antiguo) con lo que tenemos la primera crónica artúrica en inglés y por lo tanto mas susceptible de llegara otras capas sociales que no fuesen la iglesia.En ese siglo XII, la mayoría de la gente tomaba la historia de Arturo como verdadera, incluidos los reyes de la dinastía Plantagenet, que gobernaban Inglaterra en ese tiempo, quienes se decían ser descendientes de Arturo.

Monmourth ya anacronizó la historia de Arturo situándola en la edad media de las armaduras y los caballeros, motivo por el cual popularmente se situa el ciclo artúrico incorrectamente en la edad media.


CONTINUARÁ