miércoles, octubre 03, 2012

El aparatito Lumiere BLANCANIEVES



 
****y 1/2

Pablo Berger, director bilbaíno de brevísima filmografía que comenzó en 1988 con el cortometraje de culto Mamá había dejado constancia en su primer- y tardío- largo Torremolinos 73 (2003) de su valía como cineasta y de su capacidad para en un futuro acometer grandes películas. Su ocupación en los últimos 20 años como profesor de cinematografía en Nueva York ha hecho que en 25 años solamente este filme que nos ocupa y los dos antes citados sean los únicos que conforman su obra, pero la espera ha merecido la pena. Esta poco usual revisitación del cuento Blancanieves y los Siete Enanitos de los hermanos Grimm resulta una película encantadora, extraña y visualmente deslumbrante, un relato entre evasivo, inocentemente moralizante y tremendista que admite múltiples lecturas gracias al manejo inagotable de una amplísima fuente de referencias cinematográficas, literarias y culturales, no conformándose con narrar rutinariamente una historia sino ofreciendo al espectador claves, trampantojos y guiños que conforman una historia ingenua pero inquietante, luminosa pero oscura al mismo tiempo y tanto optimista y alegre pero trágica. La película ya de entrada pretende ser un ejercicio de estilo que su director planteó como algo inusual y rompedor sin saber que otro director, el francés Michel Hazanavicius estaba haciendo casi al mismo tiempo algo parecido, la aclamada The Artist (2011), por lo que el hecho de rodar una película en blanco y negro muda homenajeando a los comienzos del cine (y claro está, apropiándose de su propia esencia al trabajar casi de la misma manera que los primeros cineastas) ya no resulta tan sorprendente; pero ojo: Blancanieves y The Artist son dos películas muy diferentes. El filme de Pablo Berger pretende ser- y al final lo consigue- un homenaje al mundo del entretenimiento en general, más allá del séptimo arte, un canto ditirámbico al chiste del cómico, a la belleza de la danza de la bailarina, al poder evocador de la música, a la comedia que alegra, al  drama que entristece o a los “héroes” de la farándula que con “actos de valentía” hacen vibrar al público, todo bajo un prisma preeminentemente ibérico en su esencia supina y utilizando el mundo de la tauromaquia (no puede haber espectáculo más ibérico) como catalizador.

Planteada como una mezcla de reconstrucción de película muda de los años 20, obra teatral, folletín realista en imágenes, cuento infantil ilustrado y espectáculo circense (y taurino) a la antigua usanza, la película pese a la complejidad de su universo referencial resulta desde el punto de vista narrativo una historia clara, fácil de seguir y verdaderamente cautivadora. En realidad, del popular cuento solo se toman unos cuantos aspectos básicos del mismo para tejer una historia que resulta claramente diferente en cuanto a tono y pretensiones: aquí no hay ni príncipes azules, ni elementos fantásticos ni tan siquiera un final de “comieron perdices”. La acción se desarrolla principalmente en los años 20 en una Andalucía de charanga y pandereta en donde “Blancanieves” es Carmen Villalta, la hija de un famoso torero caído en desgracia tras una dura cogida (Daniel Giménez cacho) y de una cantaora (Inma Cuesta) que fallece al dar a luz a la pequeña. Criada por su abuela (Ángela Molina) ya que su padre, nuevamente casado y terriblemente lisiado, la repudia inicialmente por causar la muerte de su mujer, la pequeña Carmen (Sofía Oria) termina viviendo en la mansión de su padre y si inquietante madrastra (Maribel Verdú). Ya veinteañera, Carmen (Macarena García) ve como su hasta entonces desdichada existencia da un vuelco total  al unirse casualmente a una troupe ambulante de seis (no siete) “enanitos toreros”. Tomando como referencia estética principal el expresionismo alemán de Mornau (Nosferatu) o el de El Gabinete del Dr. Caligari (1920) de Robert Wiene la película ofrece una exquisita  belleza formal gracias a su fascinante fotografía en donde se juega con los conceptos de claridad/oscuridad para fines dramáticos, su escenografía y ambientación variada que va desde el art decó al fresco miserabilista y su montaje desde luego que envolvente. Elementos del Todd Browning de Freaks (1932), del Abel Gance  de Napoleón (1927), de las pinturas de Solana o Zuloaga, del esperpento de Valle-Inclán y, por que no, del primer Buñuel, se hacen visibles en este cuento tan bonito como cruel que no se olvida de retratar las miserias morales casi seculares del pueblo español en lo tocante relación con el mundo del espectáculo, Macarena García ha obtenido un merecido premio a la mejor interpretación en el Festival de Donostia y es que está realmente fascinante, como tampoco puede olvidarse a una inconmensurable Maribel Verdú  como una tragicómica y esperpéntica villana con momentos bizarros y memorables. Algunos pequeños fallos en el conjunto  impiden que estemos hablando de una obra maestra pero, que duda cabe, esta es la película española del año.  

sábado, septiembre 29, 2012

MAS DISCOS QUE TE CAGAS (y 8)



BJÖRK: VESPERTINE (2001)

Sello original: One Little Indian
Publicación: Agosto 2001
Producción: Björk, Martin Console, Thomas Knak, Marius de Vries
Géneros: Electrónica, Pop Experimental, Minimalismo Pop, Chill Out, Art Pop, Pop de  Vanguardia, Downtempo Beat
Duración: 55:33

Tal vez la obra maestra de la arriesgada artista islandesa. Un compendio de doce partituras atrayentes, inquietantes y fascinantes gracias a lo evocador de su factura electrónica con efluvios ambient y chill out -reforzados por sugerentes arreglos de cuerda clasicistas y rítmicas programaciones- llevando el factor experimental a altas cotas con respecto a los discos anteriores de Björk. Abre el disco la excepcional Hidden Place y a partir de aquí todo son encantadoras sorpresas. La hermosa y versátil Pagan Poetry y su inspirada melodía es todo un primor para los oídos, It´s Not up yo You sabe combinar la placidez chil out con un tono enérgico y envolvente, y Cocoon es una pequeña bizarrada de intimista intencionalidad. ¿Y que decir de la voz de Björk? Bueno, bueno. La jugada maestra de una artista excepcional en estado de gracia.


COLDPLAY: A RUSH OF BLOOD TO THE HEAD (2002)

Sello original: Parlophone
Publicación: Agosto 2002
Producción: Coldplay, Ken Nelson,
Géneros: Pop Rock Alternativo, Post Britpop
Duración: 54:08

La banda de Chris Martin se convierte en el grupo del momento a nivel mundial con su segundo LP, en donde demostraron dominar como nadie la transición del rock alternativo escorado al britpop hacia nuevos horizontes estilísticos pero sin abandonar el tono lánguido y melodramático de su anterior Parachutes (2000). Más de quince millones de copias vendidas en todo el mundo y singles en lo más alto de las listas además del aplauso unánime de la crítica certifican el status de clásico del álbum diez años después de su lanzamiento. In My Place o Clocks, medios tiempos de corte guitarrero-pianístico son los hits de un álbum que ofrece también otras no menos excitantes gemas: la emotividad de la preciosa balada The Scientist; el efectivo pop acústico de Green Eyes; God Put a Smile upon Your Face y su sugerente tono a lo Radiohead; la fuerza melódica de Warning Sign; y  cerrando la vibrante Amsterdam. La pericia instrumental del grupo, su innata habilidad para componer y ejecutar melodías perfectas y la cautivadora voz de Martin fueron señas de identidad de Coldplay durante toda la década de 2000 y en esto A Rush of Blood…tiene mucho que ver


COLDPLAY: X&Y (2002)

Sello original: Parlophone
Publicación: Junio 2005
Producción: Danton Supple, Coldplay, Ken Nelson,
Géneros: Pop Rock, Post Britpop
Duración: 62:32

La continuación de A Rush of Blood to the Head (2002) no fue tan brillante como aquel álbum (era difícil) pero siguió manteniendo y con nota alta a Coldplay en el podio de los mejores grupos de la década. Más rockista y guitarrero que los dos discos anteriores de la banda aunque también con más (ligeros) insertos de electrónica, X&Y se asoma al pop rock de estadios de los U2 de la época pero con personalidad propia y sin caer en absoluto en el pastiche, enriqueciendo por si fuera poco los argumentos musicales del grupo. Buenos temas que van desde el remedo del Clocks de su disco anterior en el vibrante primer single Speed of Sound hasta la adrenalina guitarrística de White Shadows. La épica la sirven la torrencial Fix You y sus totales arreglos vocales o la U2iana Talk (aunque con melodía prestada por Kraftwerk), y la delicadeza baladística por su parte What If  y la electro acústica The Hardest Part. Un nuevo acierto de un grupo en estado de gracia.


MUSE: BLACK HOLES AND REVELATIONS (2006)

Sello original: Helium 3-Warner Bros
Publicación: Julio 2006
Producción: Rich Costley
Géneros: Rock Alternativo, Rock Neo Progesivo, Progressive Metal, Funk Rock, Dance Rock
Duración: 45:28

Un álbum que habla de teorías conspiranóicas, sociedades secretas que dominan el mundo y la llegada de un inminente nuevo orden vía revolución no merecería ser tomado en serio, pero la banda formada por Matt Bellamy, Christopher Wonstenholme y Dominic Howard convirtieron un tratado de política-ficción apocalíptica en uno de los más brillantes LPs de los 2000. Un cuarto trabajo repleto de momentos musicalmente excelsos en donde el Progressive Metal se da la mano con la electrónica y los sonidos bailables en canciones como Map of the Problematique o Exo-Politics con deslumbrantes resultados, sobre todo en la primera. No obstante, este es un disco pensado para levantar estadios como lo demuestran la aguerrida Knights of Cydonia y su tono progresivo, el feroz nu metal de Assasin  y el que ya es el himno de Muse Starlight, pegadizo rock progresivo-bailable que supone una locura en sus directos. Además, Supermassive Black Hole añade una excéntrica nota funky-negroide a base de guitarras desbocadas, Invincible es un histriónico himno para los nuevos tiempos y Soldier´s Poem juega con la placidez de una nana acústica con evocadores juegos vocales. Con referencias tan dispares como Pet Shop Boys, Rage Against The Machine, Millionaire, Depeche Mode o Queen, la banda de Devon logra hacer un disco que ya es todo un pequeño clásico.


THE KILLERS: SAM´S TOWN (2006)

Sello original: Island
Publicación: Octubre 2006
Producción: Flood, Alan Moulder, The Killers
Géneros: Neo Postpunk, Rock Alternativo, Nuevo Rock Americano, Indie Rock
Duración: 44:14

El segundo álbum de The Killers convirtió a la banda de Las Vegas en el grupo estadounidense de los 2000 con un LP semi conceptual ambicioso y apasionante que ensambla a la perfección la idiosincrasia musical norteamericana con los sonidos británicos alternativos herederos del britpop, suponiendo una variación importante con respecto a su primer álbum Hot Fuss (2004) un trabajo más britanista, aunque ambos bajo un bajo un prisma de revivalismo postpunk. El sonido casi bailable de Read my Mind donde se combinan sintetizadores y guitarreos furibundos es la mejor tarjeta de presentación de las intenciones disco, pero hay sitio también para nuevo rock americano modernizado como Biling (Confession of a King) un tema que alcanza dimensiones épicas, o sonido de guitarras como en Uncle Johnny; la parte mas sintesista - aunque sin renunciar a lo rockista y eléctrico- la aportan cosas como la estimulante Bones. When You Were Young - el mejor tema del disco- se acerca a los cánones del Indie rock americano de los 90 actualizado, lo mismo que otra gema, For Reasons Unknow. Épica, emocionalidad e himnos generacionales potenciales en un trabajo perfeccionista e intenso, aunque The Killers evolucionarán después hacía un sonido más synthpop en trabajos como Day & Age (2008) o su último y excelente Battle Born (2012).      

jueves, septiembre 27, 2012

El aparatito Lumiere A ROMA CON AMOR (TO ROME WITH LOVE)




* y 1/2

Woody Allen de rebajas. Últimamente resulta por desgracia bastante habitual que el realizador neoyorquino, que continua siendo uno de los mejores directores vivos, haga estrene películas pasables o sencillamente mediocres, algo que hasta hace bien poco no era anda habitual en su prolífica filmografía. Si que es cierto que su última “política” cinematográfica de realizar filmes en coproducción con países europeos se estaba mostrando interesante e incluso fructífera y le estaba dando un nuevo brío y frescura al peculiar universo y discurso del veterano realizador, pero ya al cosa empieza a hacer aguas. Primero fuer con el Reino Unido, después con España, con Francia y ahora le toca el turno a Italia. Pero A Roma con Amor, un torpe intento de inmersión en terrenos fellinianos o de homenaje neorrealista en clave de comedia, bien puede considerarse el peor filme de la carrera de Woody Allen.

Woody no se siente nada cómodo en una película rodada y ambientada en Roma con un poco oportuno sabor turístico que abundaba aunque no de manera tan marcada en Vicky Cristina Barcelona, era más comedido en Midnight in Paris  (su último gran trabajo) y estaba ausente en el díptico Match Point y Scoop lo más fidedigno que había hecho Allen en cuanto a  respetar ciertos cánones estilísticos propios del cine del “país de acogida”. Ha pretendido hacer algo parecido en esta película pero le ha salido una parodia torpe solo salvada levemente por sus ramalazos de genialidad en cuanto a diálogos y situaciones, aunque de manera muy aislada. Son cuatro historias diferentes las que conforman el filme: un matrimonio americano maduro (Woody Allen y Judy Davis) que visita Roma para conocer a su futuro yerno italiano y descubre que su consuegro (Fabio Armiliato), propietario de una empresa de pompas fúnebres, es un virtuoso tenor operístico en potencia, un oficinista romano (Roberto Begnini) que de repente vive una kafkiana situación como celebridad sin hacer nada extraordinario, un joven estudiante estadounidense residente en la capital italiana (Jesse Eisenberg) con un dilema amoroso ante la llegada de la amiga de su novia (Ellen Page) y aconsejado por un veterano arquitecto americano (Alec Baldwin), y las tribulaciones de un joven matrimonio italiano (Alessandro Tiberi y Alessandra Mastronardi) que en un viaje de negocios familiares se pondrá a prueba por la perdida de un móvil  y un malentendido provocado por una prostituta (Penélope Cruz). Historias woodyallenescas pero pobremente trazadas y sin convicción que tratan de funcionar rindiendo pleitesía a Italia, al ciudad de Roma y el muy rico legado de la comedia italiana pero que se quedan a medias por explotación de tópicos transalpinos y una sobrecarga de personajes. Allen, ah querido disfrazarse esta vez de director italiano como ya se puso con éxito la máscara de director británico a mediados de los 2000, pero al final se ha quedado a años luz de Fellini, De Sica o Visconti y se ha conformado con ser el cargante y artificioso Roberto Bernini en su faceta de director, que dicho sea de paso protagoniza el más flojo segmento del filme. Música de Doménico Modugno, localizaciones en la Fontana de Trevi y el Coliseo, fragmentos de la ópera Pagliacci y unos aberrantes insertos de una canción de Raffaella Carrá que se oyen por doquier terminan de dar un nada oportuno tono de postal barata. El viejo Woody ya flojea, pero esto iba a suceder en algún momento, todos somos humanos. Hasta él.  

domingo, septiembre 23, 2012

ESTATUAS (y II) Relato de ficción



 
Llegaron al pedestal de la estatua. La penumbra envolvió las dos jóvenes figuras acurrucadas en la parte trasera de la estatua, abrazadas. La musa les daba la espalda, su brazo izquierdo flexionado sobre el hombre y el derecho ligeramente extendido. Solo hicieron falta unos escasos segundos para que la pareja de jóvenes se uniera en un intenso beso. Ellos no fueron capaces de calcular el tiempo que transcurrió con sus labios unidos, ni tampoco fueron conscientes que fuera de su beso existiese algo más que ellos mismos, todo era una oscuridad de ojos cerrados en una acción que podía transcurrir en cualquier lugar, siendo incapaces ni si quiera de recordar que se  encontraban sentados sobre el césped de un parque. De repente, aquel bendito paraíso fuera del espacio y del tiempo se vio interrumpido por el ruido de unos pasos o de algo que se movía a unos metros. Desde la oscuridad solo atenuada por la luz de la luna ambos trataron de ver si había alguien cerca, pero no atisbaron nada. Era evidente que quien fuese podía haberse escondido entre los árboles. Concluyeron que no estaban solos.

Entre sigilosa y velozmente se dirigieron hasta la plataforma coronada en una plazoleta en donde se encontraba la estatua del dios griego. Allí podían pasar más desapercibidos a los ojos de los curiosos y mirones, era aun sitio mucho más oscuro y discreto que aquella porción del jardín en donde se erguía la estatua femenina. Se sentaron en el banco junto al pedestal de la escultura, no sin antes haber escrutado los alrededores por sí alguien andaba por allí merodeando. La fría noche otoñal requería de un acercamiento corporal para poder aguantar los leves rigores de la estación al aire libre y ambos así lo entendieron de nuevo con sus labios fusionados. La pasión, que iba en aumento, acarreó un más intenso roce corporal y de allí a un leve desprendimiento de prendas de vestir, lo justo para propiciar el más íntimo contacto entre un hombre y una mujer y también lo estrictamente necesario para no tener que aguantar las inclemencias del frío. De nuevo el tiempo se detuvo entre el muchacho y la chica, esta vez entregados el uno en el otro, casi un ser único gimiendo a la sombra de la estatua.

En esa ocasión, tampoco supieron cuanto tiempo pasó desde el principio hasta el final, pero aquello les pareció que fue muy rápido, como suele ocurrir algunas veces y otras no tanto. No dieron importancia, no obstante, a que en el transcurso de su cometido sexual algo parecía moverse a sus espaldas y que en un momento dado se podía oír bastante nítidamente los pasos de al menos dos personas. Nada importaba ya en aquel instante. Pero después de aquello la preocupación, antes aletargada en un reino de placer, surgió de manera cruda y rotunda en los jóvenes amantes. Alguien había estado cerca de allí y tal vez les hubiese visto. Transcurrió más de un minuto -en el cual conversaron afectados e inquietos sobre la incómoda situación ambos sentados en el banco de piedra y solo mirándose recíprocamente - hasta que advirtieron aterrados que la estatua de aquel personaje masculino de regusto grecolatino ya no estaba en su lugar. No se había derrumbado como pudieron comprobar (algo que era improbable puesto que no oyeron ningún sonido seco y fuerte de piedra caída en aquel interludio) ya que la estatua no se encontraba en el suelo bajo aquel pequeño balcón de la plazoleta, ni tampoco se encontraba en ninguna parte. Parecía como si se hubiese marchado de su pedestal de motu propio. Ambos pensaron si ese extraño acontecimiento tendría que ver con los ruidos de pasos que oyeron antes, pero no, era demasiado descabellado. Era de locos pensar que una estatua había cobrado vida.

La estatua de la mujer tampoco estaba en su lugar, con el pedestal erguido solitario. Pero cuando lo inexplicable hace acto de presencia, enseguida surgen las explicaciones racionales: alguien había robado las dos estatuas y de allí los ruidos que se habían oído antes, seguramente de algunos ladrones que esperaban que la pareja estuviese distraída para llevar a cabo su fechoría. Pero, ¿Quién iba a querer robar unas estatuas viejas y desgastadas que habían estado allí toda la vida? Pensó ella; ¿y como era posible que las hubiesen extraído y transportado tan rápida y fácilmente? Pensó él. Otra vez surgió la duda y esta vez con un terrorífico halo de sobrenaturalidad. Las preguntas sin respuesta dejaron a los jóvenes tan pétreos y paralizados como aquellas esculturas. El viento de otoño soplaba con más fuerza en aquel momento de la noche, y con la mirada perdida ambos contemplaban las ramas de un cedro moverse mientras el viento ululaba. Una ventisca mayor apartó las ramas de unos arbustos cercanos mostrando una insólita escena que tenía lugar a algunos metros de donde se encontraban él y ella. Al fondo, muy al fondo, se podía ver a las dos estatuas abrazadas junto a un árbol, la piel de piedra de ambos iluminada por la luna llena. Hermes y Erato parecían amarse. Las dos estatuas perecían estar vivas.

Sentados en el césped, aterrados, los amantes de carne y hueso contemplaban la escena, atónitos. No eran capaces de moverse ni de articular palabra. Desde su alejada posición, vieron como las dos estatuas, aún abrazadas, les estaban mirando, con sus cabezas giradas hacia ellos. De nuevo el viento sopló fuertemente y las ramas de los arbustos taparon la escena; cuando otra racha sopló a continuación ya no había rastro de las estatuas en el lugar bajo el árbol donde antes se encontraban. Los amantes humanos estaban paralizados, presa del terror. A sus espaldas, escucharon unos fuertes pasos que se acercaban. Miraron hacia atrás y en la oscuridad vieron a las dos estatuas caminando hacia ellos, deteniéndose a unos metros. A medida que se alejaban de la luz de la luna  solo se percibían sus siluetas. Llegó un momento en que no se sabía si estaban allí o no, pero al cabo de unos segundos se oyó una voz masculina profunda.
- Nos ayudareis a no morir. Nuestro fin estaba ya cerca. Solo había que esperar que el amor se instalase otra vez entre nosotros dos, que nos uniesen por fin
Una dulce voz femenina intervino
- Nuestro destino era estar juntos, pero desde hace años nos hicieron estar en lugares diferentes, separados. Nos fabricaron sin que los hombres supieseis que íbamos a estar vivos. La piedra de la que estamos hechos no es como la que conocéis. Nacimos de piedra de luna que cayó a la tierra, pero el paso del tiempo la hizo terrestre.
- Allí arriba, las estrellas fugaces se buscan, se desean, se anhelan y a veces se encuentran. En el cosmos está el amor, y fuimos un día fugaces que colisionaron enviando su fuerza contra la luna y de allí se desprendió una roca que llegó en llamas hasta la tierra. Por suerte, nos hicieron unos cuerpos que a la fuerza debían ser inertes…pero perecederos. El fabricante de nuestros cuerpos intuyó lo que éramos y por eso nos hizo así, pero no quiso que estuviésemos juntos. Si lo hubiésemos estado, no estaríamos corroyéndonos ni llenándonos de putrefacción, esperando una muerte segura.    

A medida que hablaban, una luz parecía envolver las figuras de las estatuas, que se podían apreciar claramente. Sus labios de piedra se movían y sus brazos y piernas iban modificando su posición de manera lenta y pausada. La pareja de jóvenes se había puesto en pie casi inconscientemente, como movida por una orden extraña. Las estatuas caminaban hacia ellos, la mujer de piedra hacia la mujer de carne y hueso, el hombre de piedra hacia el  hombre de carne y hueso.  Los dos seres humanos notaron un frío indescriptible atravesando sus cuerpos de arriba abajo y a continuación una sensación de que su piel se congelaba. Las estatuas, pese a caminar lentamente  parecía que se aproximaban a toda velocidad hacia ellos y en un instante cuya duración resultaría imposible de describir tenían ya cada uno de ellos los rostros de piedra frente a ellos mirándoles fijamente con sus ojos sin pupila. Notaban que estaban atrapados en una especie de funda durísima ajustada a su cuerpo que les impedía moverse. Los ojos sin pupila colisionaron literalmente con los ojos humanos y los amantes de carne y hueso notaron como los cuerpos de las estatuas penetraron en los suyos. Pero no sintieron dolor alguno, sino una sensación de infinito bienestar. Lo último que vieron fueron dos estrellas fugaces, cada una volando en trayectos opuestos que se chocaban junto a una luna enorme y cercana.


Una mañana de otoño aquellas dos estatuas del parque amanecieron diferentes. Ya no tenían ni verdín, ni suciedad, ni manchas verdosas o amarillentas y todas las partes de la piedra desgastadas y corroídas se habían restituido y lucían lustrosas. Los dos dedos de la mano derecha de Hermes habían vuelto a aparecer y su rostro y el de la musa Erato ya no eran estaban tan amorfos ni desgastados- incluso podría decirse que parecían más alegres y radiantes- lo mismo que las túnicas de ambos, que volvían a lucir sus cincelazos pliegues. Las dos estatuas parecían otra vez recién esculpidas y nadie se explicaba aquella mañana que es lo que había ocurrido, puesto que los responsables municipales negaban que las hubiesen cambiado.  Se daba la casualidad de la noche anterior había desaparecido una pareja de jóvenes, de 25 años él y 23 ella. Se les había visto por última vez entrando en el parque a las dos de la madrugada.

viernes, septiembre 21, 2012

El aparatito Lumiere EL AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO (SHAN ZHA SHU ZHI LIAN)





 ****

Zhang Yimou parece haber retomado su pasión por el melodrama puro y duro tras varias incursiones en el cine épico de época y de nuevo realiza una película de factura más bien sobria, alejada de la pomposidad visual de Hero (2002) o La Maldición de la Flor Dorada (2004) y de las batallitas y artes marciales al gusto occidental que adornaban algunos de sus últimos trabajos. Inspirada en una novela de Mi Ai ambientada en la China comunista de los años 70, El Amor bajo el Espino Blanco es un melodrama realista que se presenta como un relato de amor puro y duro y que con un estilo narrativo muy austero pero al mismo tiempo expresivo consigue mantener el interés del espectador en una historia de amor imposible extraña e inocente que en lugar de caer en el almíbar (al menos en la mayor parte del metraje) prefiere apostar por la descripción naturalista de la vida cotidiana en una época de la historia de China (la China de Mao) y cierto componente poético conseguido por logrados momentos de viñetas visuales. Un amor muy difícil el de una adolescente, Jing (Zhou Dongyu) y un veinteañero, Sun (Shawn Dou), ella una estudiante de secundara que es enviada a una comunidad rural para “reeducarse” en la actividad campesina, según los usos maoistas, y el un joven hijo de militar con una posición más o menos aventajada dentro del complejo mundo de la República Popular China del siglo XX. El hecho de  que Jing sea hija de simpatizantes capitalistas represaliados y su padre sea preso político  pone a la joven constantemente bajo la espada de Damocles en cuanto que cualquier traspiés puede ocasionarle problemas por su teórica deslealtad al régimen y eso no facilita las cosas en su extraña relación con Sun. Todo el trasfondo de la situación de la China de la época y el peso del pasado en su familia hará que la joven e inocente Jing sea incapaz de amar como es debido a Sun afectando seriamente a la concepción de las relaciones amorosas de la joven y a su visión de su propio lugar en el mundo.

Pese a algún artificioso momento romántico la película logar captar mediante bellas imágenes, símbolos, silencios y alguna omisión narrativa (explicitada o no) la suma crudeza de una historia en donde su protagonista tiene que luchar y sufrir lo indecible para conseguir sus deseos en un entorno frío, preestablecido, artificioso y autoritario y luchar contra sus propias dudas e inmadurez adolescente. La joven actriz Zhou Dongyu, premiada en al Seminci de Valladolid la verdad es que realiza un trabajo de diez a la hora de dar total credibilidad a un personaje más complejo de lo que parece y sin perder en ningún momento un irresistible encanto juvenil (es una pocholada). El final de la película, emotivo y de nudo en la garganta,  puede resultar un tanto pedante, pero seguro que hace derramar alguna lagrimita a los más sensibles. Pero esta no es una película de excesos sensibleros sino una sólida y honesta historia que demuestra como la poesía, el realismo social, la denuncia histórica y el melodrama romántico pueden estar unidos ofreciendo un relato genial y sólido. Un nuevo acierto del mejor cineasta chino vivo.     

domingo, septiembre 16, 2012

MAS DISCOS QUE TE CAGAS (7)



OASIS: (WHAT´S THE  STORY) MORNING GLORY (1995)

Sello original: Creation
Publicación: Octubre 1995
Producción: Owen Morris, Noel Gallagher
Géneros: Britpop, Pop Rock, Noise Pop
Duración: 50:05

A mediados de los noventa llega el momento de Oasis con su segundo álbum. Pese a no presentar excesivas novedades musicales con respecto a Definitely Maybe (1994), hay mejor acabado, un total buen hacer y mejores canciones. Un trabajo que consolida el sonido britpop y lo proyecta internacionalmente con temas viscerales y apasionantes que conectan enseguida con la juventud de medio mundo a base de existenciales retazos de rabia juvenil con una base musical de pop rock de guitarras a veces rayano con el noise y otras con el rock épico de estadios de U2 o REM, aunque con pinceladas británicas de  gente como The Beatles, Who o The Jam. Aquí hay himnos de los 90 como Don´t Look Back in Anger, Some Might Say o el más potente y guitarrero Roll with It pero la palma se la lleve la célebre Wonderwall, efectivo medio tiempo de lograda afectación. No habría que obviar tampoco baladas tan intensas como Cast No Shadow o Champagne Supernova. Noel Gallagher se destapó como un compositor de postín y su hermano Liam (ambos líderes del grupo) como un vocalista extraordinario en un LP que hizo historia pero que desgraciadamente no tuvo continuidad en cuanto a calidad en los siguientes trabajos de Oasis.    


THE SMASHING PUMKINS: MELLON COLLIE AN THE INFINITE SADNESS (1995)

Sello original: Virgin
Publicación: Octubre1995
Producción: Billy Corgan, Alan Moulder, Flood,
Géneros: Rock Alternativo, Grunge, Dream Pop, Rock Neoprogresivo
Duración: 121:39 (Doble LP)

Digna continuación de Siamese Dream (1993) en donde pese a no alcanzar los niveles de aquel disco la banda de Billy Corgan logra enriquecer su sonido de rock alternativo lindante con el grunge en un ambicioso doble álbum con electrónica, paisajes apacibles, lustrosas orquestaciones y algún experimento sonoro. Temas como la electroacústica y orquestada Tonigh,Tonight o la megaprogramada 1979 consiguieron un importante éxito como singles y lograron ampliar notablemente el público de Smashing Pumkins. La vertiente grunge arty del grupo la aportan temas como, Zero, Muzzle o Bullet With Butterfly Wings, mientras que la larga Porcelina of the Vast Oceans y Thru the Eyes of Ruby cumplen faceta más o menos experimental con vocación progresiva; y en cuanto a baladas Thirty-Three está instalada en el virtuosismo eléctrico y Farewell and Goodnight  es una delicada pieza acústica con los cuatro miembros de la banda ejerciendo de vocalistas. Un LP sensacional que será la última obra maestra de Samashing Pumkins


U2: POP (1997)

Sello original: Island
Publicación: Marzo 1997
Producción: Flood, Howie B, Steve Osborne
Géneros: Pop Rock Electrónico, Techno Rock, Trip Hop, Alternative Dance  Duración: 53:24

Merece ser reivindicado Pop como un de los LPs más compactos y disfrutables de U2 a pesar de que la crítica siempre lo ha tratado tibiamente. Un paso más en la aproximación del grupo a la electrónica iniciada en Atchung Baby (1991) y que esta vez se empapaba de multitud de samplers, sonidos enlatados, programaciones y ritmos bailables a veces lindantes con el trip hop. La espectacular Discoteque abre un LP adrenalítico y vibrante aunque sin llegar al buen hacer maestro de la etapa Atchung-Passengers. Baladas sugerentes como If God Will Send His Angels o Staring at the Sun presentan un sonido atrayente y diferente merced a la electrónica, pero lo más logrado del álbum son temas de regusto bailable como Do You Feel Loved  o Last Night on Earth o piezas envolventes y certeras como Gone. U2 utilizaron maestramente los nuevos sonidos y sin perder sus señas de identidad musicales (épica sonora, perfeccionismo instrumental, la voz impresionante y versátil de Bono) lo que demostró que a finales de los 90 y con casi 20 años de carrera seguían siendo el mejor grupo del mundo  


RADIOHEAD: KID A (2000)

Sello original: Parlophone
Publicación: Octubrel 2000
Producción: Nigel Godrich
Géneros: Electrónica, Rock Experimental, Postrock
Duración: 49:56

Radiohead se zambullen decididamente en lo más experimental y en la exploración electrónica en un LP sorprendente e innovador que dejó boquiabiertos a muchos y marcó una revolución en el sonido de la banda, a partir de ahora un combo de alquimistas y experimentadores musicales más que un grupo en sí. Maquinas de batería, Pro Tools, cajas de ritmo y samplers conviven con arreglos de metal, orquestaciones de cuerda y guitarras, bajos y baterías de toda la vida ejecutados de manera aconvencional, además de la increíble voz de Thom Yorke procesada electrónicamente hasta niveles supinos. Temas como el apabullante The National Anthem o el intenso y escalofriante corte acústico-orquestal How to Desapear Completely (con un vetusto Ondas Martenot proveyendo trasfondo electrónico) muestran a las claras las intenciones del grupo de sorprender y lanzar al oyente hasta estadios indescriptibles. Everything in its Right Place e Idioteque añaden un componente casi de tecno engañosamente rítmico a base de minimalistas sonidos repetitivos; pero resultan en cambio más orgánicos Morning Bell, que  juega con el bajo, la batería y el falsete de Yorke, y Optimistic con su guitarreo etéreo incesante. Todo sencillamente espectacular


U2: ALL THAT YOU CAN´T LEAVE BEHIND (2000)

Sello original: Island
Publicación: Octubre 2000
Producción: Brian Eno, Daniel Lanois
Géneros: Pop Rock, Pop Rock Electrónico
Duración: 49:25

Tras la ración de tecnología en los 90, U2 inauguran los 2000 con su mejor LP desde Atchung Baby, en donde parecían volver al rock orgánico y eléctrico que cultivaron en los 80 aunque con cierta dosis electrónica, con resultados espectaculares y la evidencia de que U2 habían alcanzado una total madurez artística. De nuevo con Brian Eno y Daniel Lanois como productores, y centrados en componer canciones de bandera, logran temazos como el vibrante Walk On - un tema concebido  para ser un himno de estadios- el rotundo rock electrónico de Elevation, el sonido emocional electro-acústico de Wild Honey, el rítmico medio tiempo de When I Look at the World, o  Beautiful Day,  la espectacular intro rockista del álbum. Soberbiamente producido y con un Bono cantando como nunca, el grupo no abandonó sus letras comprometidas y con componente político-social y esta vez además las cargó de un hondo y poético humanismo.

miércoles, septiembre 12, 2012

El aparatito Lumiere LAS AVENTURAS DE TADEO JONES



 
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Un esfuerzo muy bien recompensado el del debut en el largo del director de animación Enrique Gato, que ha conseguido realizar la película de animación española más comercial (que no la mejor) de la historia después de años de trabajo en lo que ha supuesto el salto del personaje de Tadeo Jones, creado en 2006 y protagonista de dos cortos animados, al largo. Se demuestra una vez más que en el cada día más globalizado campo de la animación por ordenador en 3D las producciones europeas poco tienen que envidiar desde el punto de vista técnico a los filmes norteamericanos de la Pixar o Dreamworks, ya que si bien aún hay cierta distancia entre el cine animado 3D  USA y el de otros países sobre todo gracias a los magnos logros visuales de los primeros merced a la aplicación de las más punteras innovaciones tecnológicas, es evidente que las distancias se van achicando. Y para muestra, esta interesante producción española que nos presenta una típica y genuina historia de aventuras y búsqueda de tesoros orientada a los pequeños de la casa y parodiando al mismísimo Indiana Jones de Lucas y Spielberg por medio de su protagonista, el albañil y arqueólogo aficionado Tadeo Jones, cuya indumentaria (y nombre, por supuesto) inevitablemente remite al ya mítico personaje interpretado por Harrison Ford. Una película entretenida y divertida que sin ofrecer nada del otro jueves y sin tan siquiera tener demasiada originalidad (es el típico refrito de varias cosas) resulta bonita de ver y visualmente vistosa gracias a una más que correcta factura técnica y a un guión donde cada escena y gag esta currado hasta el más mínimo detalle tal y como corresponde a una buena película de animación (y más si se trata de animación infográfica). 
     
El protagonista, Tadeo Jones, se mete casi de improvista en una aventura que el llevará a la selva de Perú en busca de una prodigiosa estatuilla de oro que se encuentra supuestamente en un templo inca perdido y cuya ubicación resulta un misterio. Junto con su perro Jeff, el profesor Humbert,  Sara  la atractiva hija de este y el guía local Freddy, trataran llegar hasta el templo  esquivando las maquinaciones de la siniestra corporación Odysseus, que también busca el mismo objetivo. Humor y acción a raudales en una historia que además de a la serie Indiana Jones remite a los cómics de Tintín y también por su componente heróico- paródico dirigido a los niños, a los de Superlopez, sin olvidar los inevitables tics y guiños habituales de los filmes de dibujos animados de los últimos años (ternura fácil, giros argumentales previsibles) cuyo abuso muchas veces da la impresión que no se trata al espectador infantil con la inteligencia que debería de tratar, y es una pena porque la película tiene premisa material goloso de sobra, incluido algún homenaje gamberro a filmes míticos. En ese sentido, da la impresión de que el guión es mejorable y que la película esta supeditada en gran parte a su vocación de producto vendible internacionalmente, con muchos carteles y textos en inglés (aunque en la versión española se han traducido la mayoría de los digamos importantes) y el hecho de que al protagonista se le haya “nacionalizado” estadounidense, si bien en un flash de su pasaporte comprobamos que paradójicamente es natural de Valladolid. Con respecto al doblaje, bueno en general, se puede poner el pero de la presencia del cada vez mas cansino José Mota doblando a Freddy, el simpático guía peruano, al que el actor y humorista ha incorporado innecesariamente sus coletillas cómicas y  sin ni siquiera poner acento peruano. Por lo demás, Oscar Barberán (Tadeo) y Michelle Jenner (Sara), cumplen con creces. En definitiva, una buena ocasión para sentirse niño otra vez y una buena excusa para acompañar locos bajitos a las salas.   

domingo, septiembre 09, 2012

ESTATUAS (I) Relato de ficción



 

El parque en otoño comenzaba a tener un aspecto más melancólico. El verde de los árboles ya no era tal y estos empezaban a desprenderse de sus hojas. A medida que pasaba la estación los jardines y el suelo de cemento se cubrían de las hojas pardas caídas de los árboles y la imagen del parque languidecía, pero aquel pequeño oasis verde de la gran ciudad retenía su encanto, e incluso podía decirse que se veía acrecentado en aquella época de vientos suaves, vegetación marrón y atardeceres tempranos. Seguían acudiendo padres y madres con niños provistos de bicicletas y balones, parejas que se sentaban en los bancos, grupos de adolescentes que se aposentaban en la hierba bajo los árboles, gente con sus perros abriéndose paso por los senderos de cemento y de grava que atravesaban el verde de los jardines, paseantes solitarios que contemplaban las aguas verdosas del estanque cubiertas de hojas y ramas, y de vez en cuando las palomas planeaban y aterrizaban en el parque en busca de alguna pipita o maíz que hubiese en el suelo.

En realidad, con más o menos gente, con diferentes prendas de vestir según la estación del año, todo era igual en el parque día tras día y año tras año, pero cuando llegaba el otoño una sensación de melancolía y romántico abandono parecía allí extenderse y atrapar a cualquier elemento vivo o inerte que allí se encontraba. Pero había una diferencia muy importante entre lo vivo y lo inanimado, entre los árboles, las plantas, aves, ardillas y personas y entre los bancos, las jardineras de piedra, los columpios y las estatuas, y es que el tiempo parecía desgastar más rápidamente a estos últimos. El parque aunque con muchos cambios  y remodelaciones ya tenía más de cincuenta años y en su día la piedra, el cemento y el hormigón fueron los materiales que añadieron pizcas de urbanismo y señal de vida humana en una extensión silvestre en mitad de la ciudad en donde el verdor de largas explanadas de césped y árboles se vio intervenido por la mano humana. La piedra de algunas barandillas, jardineras con plantas y tierra y de las estatuas se erosionaba y desgastaba con rapidez por las inclemencias del tiempo y de la atmósfera, se llenaba de verdín y se iba desconfigurando la forma y volumen de las cosas que habían esculpido en ella. Eso era más nítidamente perceptible y evidente en las estatuas por su condición de representaciones humanas; los rostros se difuminaban, los ropajes parecían perder su forma y derretirse y muchas veces alguna figura perdía algún miembro, bien por la acción del paso tiempo por la de algún indeseable elemento teóricamente racional.

Había en el parque dos estatuas que durante años y años fueron las favoritas de las gentes. Una era la de un dios Hermes con toga y sin casco que en su mano izquierda sostenía un no muy elaborado esculapio, y otra la de una supuesta musa más bien indeterminada- algunos sostenían que se trataba de Erato pero no llevaba ninguna cítara- también vestida con toga. Cuando esculpieron aquellas estatuas hacia ya casi un siglo (antes del parque estuvieron en otra ubicación) no consideraron decoroso que aquellas efigies inspiradas en la mitología griega estuviesen desnudas como las esculturas de la Grecia clásica a las cuales trataban de imitar, por lo que les vistieron con unas túnicas pétreas que más bien parecían capas renacentistas o hábitos de monjes. Las dos estatuas, sin contra el pedestal no medían más de metro y medio de altura y a pesar de su desidiosa factura manierista de gusto neoclásico y su escaso valor artístico eran ya una eterna institución en aquel parque. Generaciones y generaciones de ciudadanos las habían contemplado y habían pasado junto a ellas, erguidas sobre sus pedestales de mármol, situadas en lugares diferentes del parque. La de Hermes se encontraba sobre un pedestal en al mitad de un largo banco corrido de piedra dispuesto en forma circular que rodeaba una especie de pequeño anfiteatro o plazoleta circular situada en lo alto de una especie de minúsculo edificio-terraza que se erguía en el medio del parque, la de la musa estaba en mitad del césped sobre su correspondiente peana, mirando hacia una de las fuentes del parque situada al otro lado del sendero - avenida que atravesaba el jardín en donde se encontraba la estatua. Ambas estaban ya entre grisáceas y amarillentas pese a varias limpiezas y realizadas en ellas y extremadamente desgastadas con la piedra ligeramente corroída por los tóxicos excrementos de paloma. Allí permanecían inmortales e inmutables, testigos de tantas cosas a lo largo de medio siglo. En otoño a la gente le parecía que las estatuas estaban más tristes: en primavera parecían recobrar la vida y sus inexpresivos rostros parecían dibujar leves y tímidas sonrisas entre resignadas y esperanzadas casi como las de los ancianos que muchas veces se sentaban en los bancos cercanos a ellas mirando al horizonte con aspecto pensativo, en verano los portes de las estatuas se tornaban más vigorosos e imponentes, en otoño se oscurecía su estampa y sus expresiones se desdibujaban y atenuaban. En invierno las estatuas parecían sencillamente muertas; siempre lo estaban pero en esa estación parecía que se iban a desplomar desde sus no muy altos pedestales de un momento a otro.     

 De lo que no cabía duda alguna es que las dos estatuas destacaban visualmente en otoño, tal vez por su blanquecina efigie en medio de un reino de tonos pardos, algo que en el verano o la primavera verde podía pasar más desapercibido. Allí estaban ambas en esos días, el hombre y la mujer, viendo como las hojas iban cayendo de los árboles y el aire se iba enfriando día tras día. A nadie le importaba ya que representaban. Dioses, mitos, alegorías. No eran las estatuas de alguien, como la del compositor, el benefactor, la poetisa, el héroe de guerra. Eran ornamento y no tenían nombre, eran figuras atemporales como los mitos griegos. Pero ya eran un mito traspasado hasta hoy y convertían al parque de la ciudad a su manera, en un territorio mítico, casi mágico. Muchas noches, tal vez atraídas por esa supuesta magia del lugar donde se hallaban las estatuas, había parejas que se encontraban, escondidas bajo la peana de la estatua de la musa o se acurrucaban sentadas en el banco de piedra contra el pedestal de la estatua del dios ocultos en la penumbra de la sobra que proyectaba la figura y la oscuridad de la esquina que formaba la efigie de piedra con el banco. Eran como las zonas del parque específicas para el amor y el sexo y todo el mundo lo sabía, siempre había sido así. Era como si aquellas dos estatuas hubiesen sido de dos amantes de una época pasada o de un mundo atemporal y habitando sus espíritus fallecidos- o bien errantes, o bien en pena- en sus representaciones de piedra  hubiesen dejado su influjo sobrenatural en ellos, llamando a los amantes que se adentraban en el parque.

Otoño, aquella época en la que las estatuas del parque son más lánguidas, Noche de luna llena dicen que era, pero en realidad no se sabe con certeza si aquella noche la luna brilló en su plenitud. Las dos de la madrugada y entre las sombras de los árboles dos sombras atravesaban corriendo el parque. Algún murmullo de mochuelo en lo alto de un árbol era todo lo que se podía oír, además de los pasos nerviosos en la gravilla. La esbelta silueta de la joven musa en toga se percibía cada vez más nítidamente al ir avanzando hacia el césped humedecido por la escarcha. Latidos de dos corazones iban aumentando su tic tac por momentos, mientras la figura de la musa se iba percibiendo más cercana.


                                                    CONTINUARÁ

jueves, septiembre 06, 2012

El aparatito Lumiere HEADHUNTERS (HODEJEGERNE)




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El thriller nórdico sigue de moda y además es capaz de ofrecer dentro del mundo del séptimo arte filmes tan originales y estimulantes como este Headhunters, una película noruega con estructura de western y cierto tono de comedia negra que no deja indiferente al espectador con su brillante narración en donde todo un cúmulo de situaciones rocambolescas se suceden una detrás de otra pero sin caer en ningún momento en el típico ritmo frenético de muchos thrillers yankis comerciales, ya que todo parece mostrarse de paradójicamente de manera pausada y matizada, es decir, a la escandinava. Headhunters no es tampoco ninguna maravilla cinematográfica, pero es de lo mejor y más inusual que se puede ver en la cartelera del fin de verano. El director Morten Tyldum ha acertado al insertar en una historia de robos, persecuciones e intrigas amorosas un cierto componente crítico social que viene a comparar a los ejecutivos de grandes corporaciones con delincuentes, asesinos o psicópatas; es decir, unos seres solo capaces de moverse en un entorno (muy) violento y hostil y solo capaces de prosperar ejerciendo el delito y el mal, todo ello en cualquier esfera de la vida y no solo en la laboral y en los negocios. Jugando con el drama y la comedia, el espectador asiste atónito a una exposición de “maldades” que nacen y se desarrollan de la manera mas absurdamente inverosímil posible y que literalmente terminan por destruir a todo el mundo. Así, entre la crítica, la parodia del cine de intriga y el drama discurre una película con muchas caras y un mensaje que añade un poco de esperanza y cordura tras toda una exposición de violencia y situaciones límite.

El personaje central de la película, Roger, es un joven ejecutivo de una empresa de alta tecnología que se dedica a seleccionar otros ejecutivos para su compañía, pero que a pesar de nadar en la abundancia y de tener un feliz matrimonio en sus ratos libres se dedica al robo de obras de arte para ganarse unos ingresos extra. Queriendo dar un golpe perfecto, sin embargo, las cosas por primera vez empiezan a torcérsele y todo va de mal en peor. Una puesta en escena brillante con momentos decididamente salidos de madre por lo burros, grotescos y a veces (paródicamente) sanguinolentos que son, constituye uno de los principales atractivos de este filme que sin duda hará las delicias de los amantes de la intriga nórdica y del cine de acción europeo pero que puede que no sea palto para todos los gustos.