jueves, septiembre 12, 2013

El Aparatito Lumiere KICK- ASS 2. CON UN PAR (KICK- ASS 2)



 

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Hace tres años, Kick-Ass, dirigida por Matthew Vaughn y basada en el cómic de Mark Millar y John Romita Jr. se convirtió en una agradable y gamberra sorpresa que hizo las delicias de los amantes de las parodias, la comedia salida de madre pero inteligente, el cine de acción y los superhéroes de cómic. Una segunda parte del cómic original ha sido lógicamente suficiente para generar una secuela de aquella película, esta vez dirigida también con acierto por Jeff Wadlow, en donde nos volvemos a encontrar a esos “superhéroes” de saldo que son Kick-Ass/Dave Lizewsky (Aaron Taylor-Johnson) y Hit Girl/Mindy McCready (Chloë Grace Moretz) dispuestos de nuevo a defender a los débiles y luchar contra el crimen con sus mallas de neopreno barato y sus aparatosas técnicas de combate e intentando como pueden combinar su vida pública como héroes y su vida privada como estudiantes de secundaria. Dave sigue siendo el chaval friki y torpe pero idealista de siempre solo que esta vez mejor entrenado y convertido en una celebridad, dispuesto a formar un peculiar grupo de héroes enmascarados de la ciudad, mientras que la pequeña Mindy, que es ahora una adolescente, es ahora más belicosa y sanguinaria que antes (más si cabe), pero duda en si es mejor vivir como una quinceañera más o como una luchadora justiciera. La gran amenaza del “cachorro” mafioso Chris D´Amico (Cristopher Mintz-Plasse) -tan torpe y papanatas como Kick-Ass- quien desea vengarse de Dave por la muerte de su padre en el film anterior, llevará a Kick-Ass y su nueva y pintoresca banda de superhéroes caseros a una lucha sin cuartel tan violenta como desternillante     


Esta secuela aunque realizada con más medios que la primera parte, no resulta tan fresca ni afilada como aquella ya que el elemento de crítica social actual si bien sigue estando presente (esta vez la toma con la celebridad conseguida gracias a la absurda  presencia viral por internet) esta es de menos alcance, así como aquel espíritu quijotesco de la primera entrega (en donde Kick-Ass era una especie de revisión moderna del inmortal personaje cervantino) aparece en muy pocos momentos en pos de un estilo aún más tarantiniano que en la primera parte y en la puesta por la acción desatada y casi caricaturesca para efectos comediáticos. Persiste el colorista tono de la parodia de los superhéroes del tebeo y la humanización jocosa de los héroes en mallas en lo que es una especie de versión bufa de Watchmen, pero la inclusión de elementos más dramáticos en una historia en donde el drama no es necesario hace un flaco favor a una película que en donde mejor luce es en su tono de sátira. Por lo demás, la omnipresencia de una violencia desatada y casi gore (tratada como una coreografía) a veces se hace algo indigesta no por lo desagradable de algunas imágenes (no obstante algunas secuencias de acción son estéticamente espectaculares) sino por que muchas veces casan bastante mal con ese tono de comedia inteligente que preside la mayor parte de al función gracias a ingeniosos y chispeantes diálogos y ocurrentes gags, algunos escatológicos, eso sí. Jim Carrey, que interpreta al patriótico y bocazas Coronel Barras y Estrellas con su cansino histrionismo habitual, no ha querido participar en la promoción de la cinta por su a su juicio  excesiva violencia. Aunque no sea plato para todos los gustos, los que disfrutaron con la primera película y los amantes de los divertimentos gamberros e inteligentes llenos de mala uva, disfrutarán de lo lindo con este divertido “tebeo” trufado de personajes y situaciones bizarras (el nuevo alter ego de D´Amico, el supervillano El Hijoputa y su “ejercito del mal”, la lucha entre los grupos de superhéroes y supervillanos) y ganas de entretener y divertir al espectador  

miércoles, septiembre 11, 2013

EL GOLPE DE ESTADO DE CHILE: DIARIO DE UNA TRAGEDIA




 El 11 de septiembre de 1973 es una fecha negra en la historia de la humanidad. Fue el día enque los militares llevaron a cabo un violento golpe de estado en Chile que terminó con el gobierno del presidente socialista Salvador Allende (y con su vida) y que llevó al poder a una junta militar encabezada por el general Augusto Pinochet, que gobernó el país de forma dictatorial mediante represión con miles de víctimas mortales y desapariciones en aquellos que eran considerados disidentes y enemigos del régimen. Se cumplen 40 años del triunfo de una siniestra conspiración que acabó con un gobierno democrático legitimadamente elegido y que arrasó a su paso y ya solo en sus primeros momentos todo derecho humano y cualquier conato de racionalidad en una orgía de barbarie y destrucción. Con EEUU y la CIA como colaboradores, el golpe de estado de Chile de 1973 ha pasado a la historia como uno de  los momentos más dolorosos de la historia contemporánea, ejemplarizando que es lo que ocurre cuando el fanatismo, la intolerancia y la manipulación campan a sus anchas y a gran escala en la sociedad. 40 años después resulta casi obligado realizar un somero repaso de aquellos días infaustos en la historia de Chile y que llevaron a una dictadura cruel de más de 15 años en donde el respeto por la vida y los derechos fundamentales no existió. Que no ocurra nunca más   


 La llegada al poder de Salvador Allende


4 de Septiembre 1970:

Se celebran las elecciones presidenciales en Chile. Pugnan por el sillón de la presidencia Radomiro Tomic (Partido Demócrata Cristiano, centro-derecha, hasta el momento de las elecciones ostentador del poder en la persona de Eduardo Frei), Jorge Alessandri (Partido Nacional, derecha) y Salvador Allende (coalición Unión Popular, izquierda). Unión Popular, coalición formada por prácticamente todos los partidos de izquierda chilenos entre ellos el Partido Socialista de Chile (el partido de Allende) y el Partido Comunista, consigue el mayor porcentaje de sufragios (36,6%) pero al no obtener mayoría absoluta el Congreso Nacional debe de votar al presidente entre los tres candidatos. Allende, marxista convencido, presentaba un programa más comunista que socialista que entre otros aspectos pretendía nacionalizar la industria mineral y redistribuir las tierras.     

EEUU, en plena guerra fría, teme que si Allende es elegido presidente Chile se convierta en un país comunista. La CIA y el ejército empiezan a movilizarse en secreto.

9 de septiembre 1970:

Salvador Allende
Con la renuncia de Alessandri, todo indica que Salvador Allende Gossens (1908-1973) será elegido por mayoría absoluta del Congreso presidente de Chile, siendo la primera vez que un socialista de corte marxista va a conseguir llegar al poder en Latinoamérica de forma democrática (en uno de los países latinoamericanos con mayor cultura democrática). Muchos chilenos conservadores temen la instauración de un régimen marxista al tiempo que EEUU con Richard Nixon en la presidencia tratan de impedir la elección de Allende como presidente intentando comprar al Congreso chileno, financiando protestas y tratando de  que se celebrasen unas nuevas elecciones en las que Allende no sería candidato. Pese al fracaso de esa primera tentativa, EEUU mediante la CIA seguirá hostigando y conspirando contra el gobierno de Allende.

Septiembre 1970:

La CIA comienza su segundo plan para derrocar al ya oficiosamente elegido Salvador Allende mediante propaganda dirigida al pueblo chilenos sobre las “maldades” del nuevo gobierno izquierdista y tratando de crear un clima irrespirable de crisis que envalentone al ejército de Chile (como todos los ejércitos de finales del siglo XX en Latinoamérica, esta tenía gran poder) y ponga en contra de Allende. Se financia a los oponentes políticos de Allende y se funda el diario conservador El Mercurio que se convierte en el azote del gobierno, al tiempo que la ITT se convierte en propietaria de la mayor parte de las acciones de las principales compañías chilenas de telecomunicaciones. Así mismo, EEUU retira la ayuda militar a Chile “hasta que el ejército chileno se levante contra Allende y active un golpe de estado”


Intervención secreta de EEUU, oposición a Allende y primeras conspiraciones golpistas


16 -25 octubre 1970:

René Schneider
La CIA organiza dos grupos de militares anti Allende encabezados respectivamente por el General Viaux (retirado) y el General Valenzuela con el fin de asesinar al general contrario a la intervención militar René Schneider. Con la ayuda del grupo de extrema derecha Patria y Libertad se lleva a cabo un secuestro frustrado el 16 de octubre y un primer atentado fallido el día 19. El 22 de octubre Viaux y sus hombres la emprende a tiros a Schneider en un nuevo intento de secuestro, falleciendo tres días mas tarde. Viaux y Valenzuela son juzgados por intento de secuestro, asesinato e intento de golpe de estado. No pudo ser probado que recibiesen ayuda de la CIA como el tribunal sospechaba. El General Carlos Prats, también leal a Allende,  sucede a Schneider como general comandante en jefe

24 octubre 1970

Salvador Allende es elegido presidente de Chile tras votación en el Congreso Nacional.

3 noviembre 1970

Allende asume la presidencia y firma el Estatuto de Garantías Constitucionales mediante el cual se compromete a cumplir y respetar la constitución.  Gracias a esta firma se gana el apoyo del Partido Demócrata Cristiano. 

1971-1972:

Las políticas económicas del gobierno Allende provocan un importante aumento de la inflación así como aparece un  considerable mercado negro contra el cual Allende combate. La situación económica de esos años genera un enorme malestar.

Por otra parte, EEUU trata por todos los medios de acogotar la economía chilena retirando la ayuda económica y congelando créditos y prestamos con la ayuda del Banco Mundial. Agentes de la CIA se encuentran secretamente en Chile para crear una fuerte oposición contra Allende.

Agosto 1972:

La Armada de Chile, ante el clima político, económico y social y de nuevo instigada por la CIA, planea un golpe de estado, que es secundada por el ejército de tierra y el de Aire; pese a todo hay aún militares contrarios al derrocamiento militar de Salvador Allende como los generales Cesar Ruiz y Carlos Prats, que de un modo u otro se irán retirando de la primera plana del ejército en los meses sucesivos. Los economistas democratacristianos trazan un plan económico aplicable al futuro golpe.

Octubre 1972:

Primera huelga de 24 horas por la mala situación económica del país, apoyada por pequeños empresarios, varios sindicatos y grupos estudiantiles. En un clima de crisis se nombra al General Prats, conservador pero leal a Allende, ministro de interior.

Marzo 1973:

Unidad Popular recibe el 43% de los votos en las elecciones parlamentarias, lo que demuestra que pese a todo, la mayor parte del pueblo chileno esta con Allende. El Partido Demócrata Cristiano deja de apoyar a Allende y junto con el Partido Nacional forma la Confederación Democrática (CODE), bastión de la oposición contra el presidente. La CIA comienza a financiar a la CODE y a otros grupos de oposición para forzar el derrocamiento de Salvador Allende. La sombra amenazante de un golpe de estado pende sobre la opinión pública. 

Manifestación popular en favor del gobierno de Allende

Crisis político social y preparación del golpe


Mayo-junio 1973:

Explosión de violencia en las calles: grupos pro Allende de extrema izquierda (MIR, Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y de extrema derecha contrarios al presidente socialista (Patria y Libertad, con el apoyo de la CIA) se enzarzan en una serie de luchas callejeras que provocan una enorme fractura social en Chile entre partidarios y detractores de Allende además de producir víctimas mortales. Estos grupos comienzan a recurrir al terrorismo con atentados, asaltos y asesinatos en medio de un clima social que cada vez se va haciendo más irrespirable. La Armada, aún con disidencias en su seno e intentos de pararlo, sigue planeando un futuro golpe de estado.

26 mayo 1973:

El Tribunal Supremo acusa al gobierno de Salvador Allende de incumplimiento de la legalidad de la nación al impedir que la policía ejecute resoluciones judiciales contrarias a las medidas del gobierno.

29 junio 1973:

Primer intento de serio de golpe de Estado conocido como El Tanquetazo: el Teniente Coronel Roberto Souper se dirige con una columna de tanques y soldados hasta el palacio presidencial de La Moneda. A las 9 de la mañana comienzan a disparar dentro del edificio dejando 16 personas heridas y una muerta. A las 9.30 el presidente hace un llamamiento al pueblo para defender la constitución, especialmente a los trabajadores. El General Prats se hace cargo de la operación para detener la intentona golpista con ayuda de buena parte de los efectivos militares chilenos disponibles y el apoyo de los altos cargos militares lealistas. Tras una arriesgada y aparatosa operación con profusión de tiroteos, los golpistas se rinden sobre las 11.30.    

27 julio 1973:

Patria y Libertad asesina del edecán naval de Allende Arturo Araya. Los autores quedan libres.

Agosto 1973:

Nuevos desencuentros del Tribunal Supremo de Chile con el gobierno, esta vez en relación con la ley de la tierra. El 9 de agosto, Prats es nombrado ministro de defensa con el fin de asegurarse el gobierno el apoyo de las altas instancias militares ante la sospecha que el ejército cada vez esta menos con Allende y ante la eventualidad de un nuevo golpe de estado. La opinión pública cada vez está más dividida en contra o a favor de Allende. Los carabineros (policía chilena) lanzan gas contra de 100.000 mujeres que se  manifestaban por la subida de los precios de los alimentos. La crisis de gobierno es total. 

22 de agosto 1973:

En medio de un clima enrarecido, la cámara de los diputados (con mayoría de la oposición, democristiana y del Partido Nacional) aprueba un texto acusando al gobierno de Allende de quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República y exhortando al ejército a garantizar el cumplimiento constitucional. Se acusa al gobierno de intentar implantar un gobierno totalitario, de violar la constitución, de no separar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y de crear grupos armados protegidos por el gobierno además de usar a la policía y el ejército para sus propios fines partidistas. Otras acusaciones hablaban sobre un modus operandi propio de un régimen totalitario (gobierno por decreto, represión brutal de manifestaciones, control de los medios de comunicación)

24 agosto 1973:

Allende con Pinochet (¿le era leal?)
El presidente Allende responde a la resolución de la cámara: según él, esta destinada a dañar el prestigio del país y crear confusión interna, además de envalentonar las intenciones de ciertos sectores, especialmente el ejército, quien no se podía levantar contra un gobierno elegido democráticamente. Allende aseguró que su gobierno cumplía el orden constitucional y acusó a ciertos sectores de promover un golpe de estado y al Congreso de paralizar e intentar destruir el Estado.

Prats dimite como ministro de defensa y comandante en jefe del ejército como consecuencia de violentas manifestaciones contra su persona y especialmente por el incidente de Alejandrina Cox, en el que Prats disparó desde su coche a una mujer que lo increpaba desde el suyo. El General Augusto Pinochet (1915-2006) se convierte en el nuevo comandante en jefe.



El día decisivo (y maldito)


7-10 septiembre 1973:

Tras la caída de Prats y sus colaboradores (último bastión de defensa a Allende desde el ejército), la mayor parte de la plana militar chilena cree que es el momento de llevar a cabo el golpe de estado. El día 7 de septiembre se fija el día 11 como el día D. La Armada de Estados Unidos presta su apoyo a un golpe gestado principalmente desde el estamento naval aportando buques para la toma vía marítima de las principales ciudades chilenas.

11 septiembre 1973:

A las siete de la mañana, Valparaíso, la tercera ciudad más poblada de Chile, es tomada por la Marina: se cierran emisoras de radio y televisión y las tropas se colocan estratégicamente. Informado sobre esto, el presidente Allende acude al palacio de La Moneda junto con su cuerpo de guardaespaldas, pero hacia las ocho de la mañana el ejército ya se encuentra en Santiago de Chile clausurando y bombardeando emisoras.

Allende, creyendo que la mayor parte del ejército aún le es leal, trata de contactar sin éxito con el responsable de la Marina, el Almirante Montero, militar leal al presidente al que los golpistas le habían cortado la comunicación (el hombre que ahora estaba al mando de la armada que había tomado Valparaíso era José Toribio Merino). También trata de contactar con el General Pinochet (tierra) y con el General Leigh (aire), sin saber que ambos estaban involucrados en el golpe junto con el director general de la Policía Nacional César Mendoza.      


El ejército controla ya todo Santiago y arresta al ministro de defensa Orlando Letelier cuando este se dirigía al ministerio. A La Moneda han llegado altos cargos de la policía a requerimiento de Allende.

A las 8.30 las fuerzas armadas declaran que todo Chile está bajo su control y que Salvador Allende ha sido depuesto. Allende se da cuenta entonces de que prácticamente todo el ejército le ha traicionado y que todo esta perdido, aunque se niega a dimitir. El ejército amenaza con bombardear La Moneda si el presidente no entrega su cargo a una nueva junta de gobierno formada por los cuatro cabecillas del golpe. Allende rechaza huir a San Joaquín, al sur de Chile, para organizar un contragolpe tal y como le propone el Partido Socialista y se niega a dimitir tras entrevistarse con los líderes golpistas.

El presidente, en una situación desesperada
Tras el fracaso de las “negociaciones” los militares golpistas recurren a la fuerza: el General Pinochet manda una línea de infantería contra La Moneda pero la guardia personal del presidente, los GAP (Grupo de Amigos Personales) los reciben con tiros desde el tejado del palacio presidencial. Mientras tanto, Allende ofrece su famoso y emotivo discurso de despedida emitido radiofónicamente en Radio Magallanes a las 10.15  en donde deja clara su negativa a dejar la presidencia ante un golpe de estado y ser usado por los traidores a la patria. Helicópteros armados irrumpen como refuerzos abriendo fuego desde el cielo y bombardeando el palacio. Hacia las 2.30 los ocupantes de La Moneda se rinden y Allende, tras oponer una última resistencia, según la nota oficial, se quita la vida con un AK 47 que le regaló Fidel Castro. Esta versión, silenciada por colaboradores de Allende que fueron testigos de aquella para no manchar el honor del presidente (que se comportó en general con gran valor) no fue creída durante largo tiempo por la oposición al régimen de Pinochet, pero recientemente se ha sabido que es cierta.      

El golpe se saldó con cerca de 60 personas muertas, pero los combates siguieron en el día siguientes con la participación del MIR y acrecentaron la cifra. Al parecer 46 de las víctimas mortales en los enfrentamientos eran pertenecientes a los GAP. Entre las víctimas civiles, además de  Allende, falleció el periodista Augusto Olivares, mientras que los miembros de la oficina del presidente Antonio Aguirre y Osvaldo Ramos, que habían sido heridos, fueron secuestrados del hospital en el que se encontraban y hechos desaparecer. Unos 34 militares golpistas fallecieron en el combate del día 11, pero cerca de 15 murieron los días siguientes. Las cifras de muertos y heridos fueron (y siguen siendo) un baile constante debido a las informaciones y contrainformaciones dadas durante esas fechas y a lo largo del tiempo.

El Palacio de La Moneda bombardeado

 13 septiembre 1973:

Dos días después del triunfo del golpe de estado, se establece una Junta Militar formada por el general Augusto Pinochet, el general Gustavo Leigh, el almirante José Toribio Merino y el director general de la Policia Nacional (carabineros) César Mendoza. Se procede a la disolución del Congreso, se suspende la constitución, se impone la censura previa y se declaran ilegales los partidos de la coalición Unidad Popular. Se termina suspendiendo además toda actividad política exterior al nuevo gobierno instaurando de ese modo una dictadura militar en la que la democracia queda suprimida.

Los cuatro ejecutores del golpe se rotarán en la jefatura de la Junta aunque Pinochet, que fue el que primero la asumió, terminará siendo el jefe permanente de la Junta a partir de 1974.



Comienza la dictadura


Septiembre-octubre 1973:

La Junta Militar se venga del izquierdismo de cualquier signo y de los partidarios de Salvador Allende, no importándoles que sean población civil, indefensa, mujeres o personas ancianas y sin ningún delito salvo votar o ser simpatizantes de Unidad Popular, militar en sindicatos o asociaciones profesionales, organizaciones reivindicativas o de estudiantes o haber participado en actividades “sospechosas” a ojos del nuevo régimen. Y si solo existía la sospecha, no importaba: durante los primeros meses de gobierno de la Junta, el gobierno detuvo y encarceló en el Estadio Nacional de Chile en Santiago a 40.000 personas, varios cientos de ellos a los que torturó, mató o hizo desaparecer, entre ellos los periodistas norteamericanos Charles Horman y Frank Teruggi, cuyos casos dieron la vuelta al mundo. El mismo día 11 se tenía orden de arrestar a cualquier persona (mujeres y niños incluidos) que se encontrase en las calles.     

Estadio Nacional: el teatro del horror
Se estima que en total cerca de 50.000 personas fueron arrestadas tan solo en los meses siguientes al golpe, y muchas de ellas torturadas y asesinadas: En los años 90  se confirmó que en esta fecha unos 3.000 ciudadanos fueron asesinados, muchos de ellos mediante tortura. Además, la Caravana de la Muerte, un escuadrón especial del ejército, se encargó de buscar y asesinar a unas 70 personas, entre ellas el conocido cantautor Víctor Jara. El terror ha comenzado


Y lo que vino después


Pinochet fue proclamado Presidente de Chile en diciembre de 1974 y permaneció en el poder hasta marzo de 1990, tras un tímido proceso de apertura a la democracia (legalización de partidos en 1987) fruto de la creciente oposición.  

En el periodo 1973-1976 el régimen de Pinochet arrestó a 130.000 personas, “haciendo desaparecer” a muchas de ellas. En los años siguientes, pese a que el número de muertos y detenidos por el régimen disminuiría la represión y la persecución no cejó hasta el regreso pleno de la democracia en 1990. Se estima al menos 3.197 personas fueron asesinadas durante el régimen de Pinochet y unas 29.000 fueron torturadas. Crímenes políticos, Caravanas de la Muerte, detenciones masivas, conculcaciones de derechos humanos, torturas, producción y tráfico de drogas y todo bajo un clima totalitario, fue el legado de los 17 años de dictadura del General Pinochet. 200.000 personas fueron obligadas a exiliarse.

A partir de los 80, varios movimientos opositores (tanto izquierdistas como conservadores) comenzaron a revelarse tímidamente contra la dictadura del general y cada vez más Pinochet iba perdiendo la calle. El 5 de octubre de 1988, un referéndum mediante el cual debía elegirse si Pinochet permanecía en la presidencia otros ocho años (voto “si”) o si por el contrarío deberían celebrarse elecciones libres (voto “no”) fue la tumba del sanguinario dictador con la victoria del no. Tras la victoria en las elecciones del democristiano Patricio Aylwin y la salida de Pinochet de la presidencia el 22 de marzo de 1990, este permaneció como general y comandante en jefe del ejército hasta 1998. Nunca fue juzgado por sus crímenes pese numerosos intentos y la condena de la comunidad internacional, incluyendo un arresto domiciliario en el Reino Unido de 1998 a 2000 que nunca terminó en juicio. Falleció el 10 de diciembre de 2006, totalmente impune.   

La historia ha juzgado al golpe de Augusto Pinochet como uno de los más cruentos y abominables episodios de la historia contemporánea teniendo en cuenta además los años de barbarie e injusticia que a continuación se instauraron en Chile. 40 años después, no conviene olvidar estos hechos que sin duda ilustraron hasta que punto el fanatismo y la intolerancia puede destruir cualquier atisbo de cordura. Un pasaje incierto de la historia de Chile que terminó abruptamente por medio de la más salvaje fuerza ha servido al menos para aleccionar a las generaciones siguientes en el respeto y la tolerancia con la esperanza de que jamás en ninguna parte deba repetirse esta triste crónica, aunque este deseo sea tan solo una utopía.   

lunes, septiembre 02, 2013

El apartito Lumiere EL ÚLTIMO CONCIERTO (A LATE QUARTET)




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Otra película que esta pasando injustamente desapercibida por la cartelera aunque aporta una buena dosis de cine inteligente, intimista y de muy cuidada factura. A Late Quartet se trata de una pequeña pero muy eficaz producción semi independiente nortemericana (a cargo de la “renacida” y mítica productora RKO) dirigida con sensibilidad y acierto por el casi debutante Yaron Ziberman en donde se cuenta algo tan simple el proceso de desintegración y decadencia de un colectivo humano con largo tiempo de trayectoria, en este caso un afamado cuarteto de cuerda. Con el mundo de la música clásica y sus intérpretes como concreto telón de fondo (y captado meticulosamente con una notable mezcla de respeto y admiración), esta es una historia que se puede extrapolar en otros contextos similares en donde en un momento dado una chispita provoca que una serie de fatalidades que se han ido gestando tiempo a tras estallen, algo habitual cuando sucede en un colectivo humano que ha estado trabajando, colaborando y compartiendo vivencias codo con codo.

La película se basa en el soberbio trabajo de sus intérpretes y en la credibilidad de todas y cada una de las situaciones planteadas. Con un estilo formal muy cercano al de Woddy Allen aunque carente casi de elementos de comedia o críticos y más escorado al drama sin paliativos, la historia, llena de desencuentros, situaciones embarazosas y elementos del más puro melodrama familiar (a veces con connotaciones de culebrón televisivo), fluye perfectamente y se deja ver con más que interés. No hace falta ser un entusiasta de la música clásica para disfrutar de una película donde el concepto de cuarteto de cuerda sirve en realidad de metáfora de la dificultad de realizar algo común por parte de un grupo de gente y que el resultado sea bello. El “cuarteto” protagonista con Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Mark Ivanir y Cristopher Walken -el elemento catalizador de la historia con su personaje de veterano maestro del violonchelo ante una grave enfermedad- funciona a las mil maravillas dentro de un conjunto vigoroso, sencillo y emotivo realzado por una excelente puesta en escena y una pulcra fotografía. Un acierto si se decide ver.      

miércoles, agosto 28, 2013

El Aparatito Lumiere GUERRA MUNDIAL Z (WORLD WAR Z)




 * y 1/2


Nada, que se empeñan una y otra vez y dale que dale en reincidir el ya casi consolidado nuevo subgénero de invasiones zombies (la mayoría de de origen vírico-pandémico) y todos los años hay una nueva película calcada de otra: primero fue 28 Days Later (2002) y secuelas, a la que le siguieron productos similares como la saga español [Rec] o la serie televisiva Walking Dead sin olvidar revisiones zombieficadas como Abraham Lincoln Vampire Hunter y otras ficciones similares en cine, televisión o literatura. Y es precisamente una novela en la que se basa esta cara y aparatosa película que poco aporta a lo visto últimamente mil y una veces salvo mayores medios y escenas multitudinarias (que nadie se crea nada, este efecto se ha conseguido por ordenador) que si bien pueden resultar espectaculares en algunos momentos, caen en el mamotreto muchas veces y de la manera más ridícula. Brad Pitt es la estrella de una película con multitud de problemas durante su rodaje, varias reescrituras de guión y “rerrodajes” de muchas escenas incluidas las de un nuevo final: resultado, una película con cierto interés como filme de acción-suspense pero totalmente fallida como un producto de terror digno y ya si a eso sumamos un torpe, fallido y facilón mensaje político-social sobre los “peligros de la sobreexplotación del planeta” tenemos un quiero y no puedo total (aunque en USA ha hecho una buena taquilla)

Ambientada en EEUU, Israel y Reino Unido y con un ex analista de la ONU como protagonista (curiosa y acertada crítica a la a veces exasperante inoperancia del organismo internacional, de lo único salvable de la cinta) y un reparto internacional, World War Z no ha sabido explotar como es debido la premisa de una feroz pandemia mundial de “zombismo” de origen desconocido y se pierde en golpes de efecto, mucha parafernalia y una total falta de tino en aclarar varios aspectos del guión especialmente en lo tocante al virus zombie mismo, que al principio promete como lo más jugoso de la película al tiempo que los “no muertos” en esta película no dejan de ser un corta y pega en cuanto a aspecto y comportamiento de otros ya vistos. Las últimas escenas en los laboratorios de la OMS  son de lo más salvable del filme, pero la resolución final desde luego que no está a la altura. Por otra parte, personajes que se antojaban fundamentales al principio del filme desaparecen por arte de magia fruto sin duda de la reescritura del guión y la eliminación de escenas y el hilo narrativo se mantiene muy torpemente a causa de múltiples huecos e incoherencias. Un blockbuster de verano nada convincente.

lunes, agosto 26, 2013

SOLO UN BOTELLÍN DE AGUA. Relato de ficción








Ya habían pasado dos minutos de las cinco de la tarde, hacía un rato que ya se había entrado en tiempo de descuento, en ese momento en que el nerviosismo se pone a flor de piel ante el hecho que de un momento a otro algo ilusionante va a suceder. Algo que le podía cambiar la vida completamente en el mejor de los casos. O que le iba a resultar indiferente y decepcionante en el peor. O vete a saber si algo peor ya que nunca se sabe como salen estas cosas, o incluso podía darse el caso de que nada sucediese (los retrasos en la mayor parte de las veces no suelen augurar nada bueno). El estómago le empezaba a apretar y la impaciencia aumentaba. Había bastante gente en la terraza del bar y todo el rato era un pulular de gente que pasaba por la calle además de los que llegaban, se sentaban en las sillas o entraban al local. Pero ninguna de las varias chicas que vio durante los más de cinco minutos que llevaba allí se parecía a Sandra, la muchacha con la que había concertado la cita.  No había llegado aún la joven de 37 años de castaña media melena ondulada, ligeramente rizada y rostro redondeada risueño con ojos aparentemente negros. De todos modos, él esperaba una mujer cuya complexión era en ese momento una incógnita ya que en algunas fotos parecía mas regordeta que en otras, concretamente en las que en teoría eran las más antiguas, así como la textura del cabello, ora rizado ora liso estaba claro que era altamente variable.

A las cinco y tres minutos- retraso insignificante y que ni tan siquiera precisó de disculpa por parte de la retrasada así como tampoco provocó el enfado del que llegó primero-  Víctor vio aparecer a Sandra. Como ella indicó, medía cerca de un metro sesenta y cinco, su cabello castaño parecía mas oscuro que en las fotos y su figura no era nada mala, algo rechoncha si, pero armoniosa y sensual, agradable. Llevaba un vestidito negro muy adecuado para aquellas fechas veraniegas, fino y que con un leve escote que hacía destacar sus pechos generosos. Su piel estaba bronceada y su rostro se iluminó con una sonrisa en cuanto reconoció a Víctor sentado en una de las mesillas de la terraza. Víctor la correspondió con otra sonrisa, aunque más bien se sintió contagiado de la de Sandra, que a él le pareció muy hermosa. Se dieron un leve beso en la boca, sin lengua ni saliva e inmediatamente ya estaban sentados el uno frente a otro. Víctor también le había dado a ella indicaciones precisas de cómo iba a ir vestido: camiseta negra, pantalón vaquero. Pelo negro, gafas de sol, 1,80 de altura. En realidad, no resultaba tan “diferente” con respecto a las fotos como lo estaba en cierta medida Sandra, estaba claro-pensó- que las mujeres cambiaban de aspecto con mayor facilidad que los hombres con solo arreglarse el pelo o maquillarse. Otra cosa que le llamó la atención es que Sandra llevaba gafas, aunque fue recordando más adelante que le había dicho que en ocasiones las utilizaba aunque normalmente usaba lentillas.

- ¿Quieres tomar algo?- la pregunta obligada cuando en casos como este. Ella se lo pensó un poco antes de decir: 
- Solo un botellín de agua
  Los primeros minutos siempre eran los más tensos e incómodos. Víctor lo sabía, Sandra lo sabía, ambos ya se habían visto en esa situación otras veces anteriores aunque tampoco muchas y los dos ya sabían más o menos el curriculum del otro en cuanto a citas a ciegas por medio de páginas de contactos. Sandra quería que esta vez fuese la definitiva tras meses difíciles. Divorciada hacía menos de un año, no había tenido el valor suficiente o las ganas para iniciar nuevas relaciones tras algunas citas efímeras. Víctor, que había roto hacía dos años con su pareja de casi toda la vida, había fracasado en alguna relación posterior además de alguna otra cita desastrosa y llevaba casi medio año sin acordarse de las mujeres. A sus casi 40 años ya no esperaba encontrar la nueva mujer de su vida, pero intuyó que con Sandra algo podía cambiar.   

Durante una hora trataron de conocerse algo más de que lo que ya lo habían hecho por chat o por email. Las frases fluían y todo parecía que iba bien; las miradas, los anhelos, los chistes cómplices y algunos deseos y sentimientos compartidos que iban surgiendo y que anunciaban que algo importante iba a suceder entre ellos dos. A él le encantaba como ella ponía los morritos, sensuales, al beber del botellín. Tras dar por terminada su prolongada estancia en la terraza del bar decidieron dar un paseo por la avenida, cerca del mar. Pero aquella vuelta que empezaron con un beso de tornillo y prosiguieron cogidos de la mano pronto iba a tornarse en un pequeño desatino. Los problemas de Víctor con su ex con sus niñas por medio, las dudas de Sandra sobre la persistencia de sentimientos hacia su ex marido pese a las dificultades que este le ponía incluido en todo lo tocante a la manutención de su hijo…y al final, las dudas sobre si los dos deseaban seguir adelante con eso que ni tan siquiera había empezado. Eran ya casi las siete de la tarde  y parecía que la cosa iba terminar de un momento a otro. Habían llegado junto a la playa, en donde los bañistas apuraban la última recta de una jornada veraniega. Junto a la barandilla de piedra que separaba el paseo del arenal, Sandra pronunció unas palabras dichas por ella en alguna que otra ocasión anterior a otra persona:
- Será mejor dejarlo por el momento y darnos un tiempo. 
- Puede que tengas razón…pero esto no tiene por que ser tan complicado- contestó Víctor 
Tras una pausa, Sandra dijo:
- Si…puede que no sea tan complicado, igual podemos conocernos aún mejor, pero mira lo dejamos, al menos por hoy. Si quieres nos vemos mañana y hablamos un poco más a fondo.
Los dos en realidad sabían que tenían miedo, ese miedo que se siente cuando en un momento de la vida se anda desorientado y sin las referencias que antes se poseían. Tenían problemas, pero esos problemas tenían solución, y los dos lo sabían. La solución, entre otros medios, podía estar en la otra persona que acababan de conocer. Malditos obstáculos, si es que una vez los hubo.

Estaban ante la parte mas oriental de la playa con el sol queriendo descender. Esta se iba tornando pedregosa hasta el límite de la arena con el paseo que a su vez desembocaba en un acantilado, esa parte de la playa siempre estaba menos concurrida y por la tarde casi desierta o completamente sin gente como en ese momento.
- Antes vamos a darnos un baño, si te apetece- dijo Sandra.  
Los dos bajaron a una arena sin ningún ocupante. El agua del mar se iba tornando purpúrea. Tras meter los pies se quitaron la ropa confiados en que nadie podía ver que no tenían bañador puesto y que se quedaban en ropa interior. Pero ante la situación de parcial ocultamiento con respecto a viandantes y bañistas (al menos eso parecía) Víctor propuso quitarse también la ropa interior y quedarse desnudos. Así lo hicieron y Víctor mostró a Sandra un cuerpo tal vez algo blanco para encontrarse en verano y no muy falto de kilos pero con un torso más bien fornido y piernas musculosas fruto de varias tardes en bicicleta. Víctor en un momento tuvo ante el un bello cuerpo femenino, no perfecto ni nínfeo, pero sensual, delicado y proporcionado con una piel morena que brillaba bajo el sol, pechos grandes y bellos y hermosas nalgas respingonas. Ambos se dieron cuenta que compartían el hecho de llevar tatuajes, él en el hombro y ella en la cadera, y el tener la zona pélvica completamente blanca, cosa que no se podía decir de los senos de Sandra, tostados sin duda por varias tardes de topless.         

Se bañaron, pero el agua tenía una temperatura que no invitaba a estar mucho tiempo. Se fueron hasta la parte del acantilado, donde terminaba la playa. Allí se dieron un beso cuya duración ellos no tan siquiera podrían precisar, se les hizo eterno y tan intenso que ya no había ni tiempo ni espacio. Sobra la arena y no muy lejos de una zona pedregosa que llevaba hasta unas grandes rocas los dos se sentaron. Víctor besó el cuello dulce de Sandra mientras acariciaba su piel increíblemente suave. Los besos subieron del cuello hasta la barbilla y después hasta el rostro. Víctor lamentó no haberse afeitado aquella mañana ya que temía dañar el delicado cutis de la chica, pero esta no dijo nada e iba buscando con su boca el rostro y los labios de Víctor. Parecía que le gustaba la piel firme pero también suave de Víctor y especialmente su cara, y a él le entusiasmaba la redonda carita de Sandra y lo delicada que era al besarla, especialmente sobre sus pómulos redondos y sus hoyuelos.

Sandra mientras tanto con la mano buscaba la entrepierna del chico, cuyo miembro estaba ya como un garrote. Víctor sintió como la mano de su chica le acariciaba sus huevos depilados y termino agarrándole el pene mientras el comenzó a besarle con frenesí las tetas de puntiagudos pezones casi negros. Víctor agarró con fuerza los glúteos de la joven y se dio media vuelta con ella sujeta para ponerla sentada sobre el. Un ligero empujoncito basto para que el sexo depilado de Sandra se abriese y devorase el pene de Víctor. Comenzó entonces por fin la danza ritual, con un primer acto de mujer sobre hombre. El le iba agarrando de la cadera para facilitar que el cálido horno de la chica le poseyese en intervalos de tiempo mas cortos mientras observaba su bonito cuerpo saltar y contornarse sobre el. Le encantaba ver como los pechos de Sandra saltaban, se tensaban y sus pezones se hacían cada vez más duros. Cambiaron de posición y esta vez  era Víctor quien debía entrar en la fortaleza de Sandra, él se volvía loco con su piel caliente y el ardor de sus muslos, ella con su pecho sobre el suyo sintiendo su sudor y el ariete incandescente e incesante que iba encendiendo su interior. Ambos trataban de contener gritos y gemidos, ocultos junto a una roca, para evitar ser descubiertos, pero la luz de sol cada vez más menguante era su alidada. Afortunadamente, aquello que pretendieron empezar hacía unas pocas horas no iba a terminar, ese momento era una de las razones por las que uno nunca quiere abandonar un barco que acaba de zarpar en un crucero de lujo aunque no haya seguridad absoluta de que por muy bonito que sea el viaje y por muy bien que este el barco se vaya a disfrutar del viaje. Esos momentos, como aquel que estaban viviendo, era al respuesta a muchas de sus dudas. Estaba claro, iba a merecer la pena.  

Sus cuerpos estaban llenos de sudor y arena, pero no les molestaba. La falta de protección adecuada hizo que Víctor no retuviese su polla hasta el momento preciso dentro de la vagina de Sandra, en un momento dado ya estaba en las manos de ella y de allí en su boca. Él sintió la enorme calidez de los labios de su chica- aquellos que antes hicieron la felación al botellín-  y ella no pensaba en nada más que aquella cosa caliente estallase por fin. Y ocurrió, claro. Se limpiaron y lavaron como pudieron con el agua que quedaba en el botellín que Sandra llevaba en su bolsa, pedido en el bar horas antes; se abrazaron y se dieron un beso. Contemplaron el atardecer desnudos durante un rato y poco después ya estaban de nuevo vestidos rumbo al paseo.    

Acordaron verse el día siguiente. Merecía la pena luchar por que las cosas que cada uno tenían pendientes se fuesen arreglando, ante ellos había ya un futuro que era común y esperanzador. Compartieron la poca agua que quedaba ya en el botellín y una vez vacío lo arrojaron a un contenedor. De los de reciclaje, por supuesto.