domingo, enero 04, 2026

RONDALLAS

 


*** y 1/2

Esta película hubiese sido una simple comedia Feel Good con un planteamiento más estandarizado o un director del montón, pero Daniel Sánchez Arévalo, un cineasta muy eficaz y con oifcio pese a que su carrera no haya sido todo lo rutilante que prometía al principio, ha conseguido una película honesta y disfrutable que desde planteamientos costumbristas y un punto de partido bastante insólito como es del mundo de las rondallas musicales ibéricas ofrece un mensaje universal de superación colectiva y lucha contra los infortunios mediante la colaboración que es de agradecer en los tiempos que corren. Ambientada y rodada en la Galicia costera (concretamente en la provincia de Pontevedra) Rondallas se atreve a mezclar todo con la comedia costumbrista incluido el drama, la crónica local antropológica, el Coming of Age, el cine social y también en cierta medida el cine musical, ya que la música cumple un papel fundamental en la historia. Un reparto coral que funciona a las mil maravillas con interpretaciones individuales de quilates añade aún mas plus de credibilidad, algo de lo que no carece precisamente saltándose los prejuicios y lugares comunes de las Feel Good movies.

Los miembro de una rondalla de un pueblo costero cercano a Vigo encaran el reto de participar en un concurso provincial de rondallas en un momento crítico par ael pueblo y sus habitantes, con el director de la numerosa agrupación -con gente de todas las edades y condiciones- fallecido años atrás en un trágico accidente marítimo pesquero en el que perecieron siete vecinos del pueblo y del que la localidad aún no se ha recuperado, con el nuevo director Luis (Javier Gutiérrez) perseguido por la policía por sus pescas furtivas de percebes y carcomido por la culpa del superviviente al ser una de los dos personas en sobrevivir a aquel trágico accidente, y con los miembros de la rondalla, entre los que se encuentran la viuda del antiguo director y mejor amigo de Luis, Carmen (María Vázquez) y sus hijas la postadolescente Andrea (Judith Fernández) y la pequeña Noa (Lola López), además del otro superviviente del accidente, el alcohólico y prácticamente caído en la indigencia Yayo (Carlos Blanco), muy reticentes a retomar la agrupación tras la tragedia local. No obstante, la determinación de Luis conseguirá convencer a los demás y emprenderán el reto no exentos de (muchas) dificultades y sucesos inesperados. Lo trágico, lo amargo y lo cómico se dan cita entre muchas pinceladas de humanismo y mensaje de superación no exentos a veces de algunas concesiones en forma de tópicos y ligerezas que la película remonta finalmente con convicción. Muy interesante todo el retrato que se ahce del no muy conocido mundo de las rondallas que va más allá del folklorismo en este filme y deviene en un sólido deus ex machina mientras nos deleitamos viendo la perfecta coordinación visual de estos colectivos musicales y sobre todo oyendo el poderío y la belleza de piezas célticas galáicas (y versiones de temas de otros géneros) llenas de gaitas y percusiones.

Queda claro además que esta es una película de actores donde además de las excelentes interpretaciones de Javier Gutiérrez, María Vázquez y la joven Judith Fernández- esta con un registro dramático adolescente sublime- destaca un Tamar Novas que se destapa como un estupendo actor de comedia en el papel de Xoel, un botarate policía rural abanderado de la rondalla con un peso fundamental en la trama (huele a Goya a actor de reparto) y el joven Fernando Fraga, un descubrimiento. Película para todos los públicos, amable pero nada de ñoña, resulta un acierto si se quiere pasar un buen rato en la sala y además contemplar una pequeña gran historia.

domingo, diciembre 28, 2025

FATHER MOTHER SISTER BROTHER

 


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Es raro que un nuevo filme estrenado de Jim Jarmusch pase desapercibido por la crítica y los festivales de cine (lo del público es otra cosa), pero en esta ocasión (y escasas veces esto ha ocurrido) parece que la taquilla y la aceptación de un público más amplio están respaldando al último filme del cineasta de Ohio, primer premio en la Mostra de Venecia de 2025 y tal vez uno de sus mejores filmes en los últimos años aunque no se trate de una de sus obras maestras. Jarmusch, cineasta quintaesencial del cine indie de los 80 y 90 y gran renovador histórico del séptimo arte estadounidense a finales del siglo XX gracias a su adaptación de los postulados del cine europeo de autor a la idiosincrasia artística americana, en realidad tiene ya poco que demostrar en su larga carrera y de hecho esta cinta lo que se dice aportar algo nuevo no lo hace, pero es una película inteligente, muy medida (como suele ser habitual en el director) y que toca hace reflexionar y tocar la fibra del espectador aunque sin llegar a conmover. Como en otros filmes de Jim Jarmusch esta Father Mother Sister Brother se encuentra dividida en segmentos (tres) y en todos ellos se reflexiona sobre las relaciones familiares, el paso del tiempo y la influencia parental en la vida de los hijos. En espacios concretos mayormente y con un devenir temporal casi a tiempo real, el cineasta trata de poner en relieve como las relaciones entre padres e hijos lastran siempre de los mismos problemas y dificultades sea cual sea el marco espacial en el que tenga lugar (EEUU, Irlanda, o Francia, los países donde se desarrolla cada una de las partes) y que todo al final puede resumirse en una comunicación limitada y en secretos que se guardan a veces para siempre.

Habituado a rodar en diferentes países, Jarmusch en esta ocasión no muestra especial atención por las peculiaridades culturales de cada uno de los tres países donde se desarrollan sendos relatos y si más interés por los personajes como modelos universales de los roles de padre, madre y hermanos. En la primera historia, Father , un hombre (Adam Driver) y una mujer (Mayim Balick) cuarentones van a visitar a su padre septuagenario viudo (Tom Waits), un ser aparentemente senil y desnortado que parece vivir con pocos recursos en un pueblo norteamericano pero que en su excentricidad saca los colores a su hijos con sus apreciaciones; en Mother, una exitosa escritora retirada (Charlotte Rampling) recibe en su residencia dublinesa a sus hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps) las cuales no parecen tener muy fluida relación entre ellas pese a los esfuerzos hacer un encuentro agradable y tampoco parece que tengan una visión muy cercana de su progenitora, una mujer independiente y demasiado centrada en si misma pese a que intenta aparentar ser un madre modélica; y por último Sister Brother presenta a dos jóvenes mellizos norteamericanos (India Moore y Luka Sabaat) que se encuentran en París para e las pertenencias en la residencia de sus recién fallecidos padres, unos seres que descubrirán llenos de secretos que de alguna manera les condicionaron a ellos. Los coches en los que se trasladan los protagonistas al comienzo de los episodios, los jovenes skaters que ven en todos ellos y un reloj Rolex en la muñeca de algún personaje son elementos comunes que aparecen en todos los segmentos, cada uno con su significado (el paso del tiempo y el tránsito en la vida puede incluso ser un nexo común en todos estos elementos). Muy buenas interpretaciones -especialmente de los dos más veteranos, Waits y Rampling- dentro del excelente reparto coral que logran transmitir la esencia del propósito del filme y hacerlo una experiencia identificable y cercana para el espectador, como debe corresponderse a cualquier filme con temática de relaciones familiares que trate de ser una muy buena película.

martes, diciembre 23, 2025

EL EXTRANJERO (L‘ÉTRAGER)

 


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Por obra y gracia de François Ozon, Albert Camus se ha colado en las pantallas europeas en 2025. Siempre es grato recuperar la obra del escritor, dramaturgo, ensayista y filósofo francés aunque haya pasado 65 años de su muerte tal es la intemporalidad de su legado, y más si nos encontramos ante una nueva adaptación de su más celebrada obra narrativa El Extranjero (1942), que ya conoció una adaptación en 1967 dirigida por Luchino Visconti y protagonizada por Marcello Mastroianni. Este nuevo Extranjero apuesta por ser un trabajo con hechuras arty y presentación muy introspectiva con una imaginería clasicista rodada -convenientemente- en un blanco y negro añejo que evoca los años 40 en los que transcurre la historia y que también pretende ser una coartada para presentar une película que hace casar a Camus con Bergman y con Pasolini en un ejercicio filosófico-experimental-cinematográfico muy, muy arriesgado que François Ozon ha resuelto con éxito en una película de muchos kilates. Por si fuera poco, el realizador francés se permite meter en la ecuación también a el mítico comediante Fernandel y a la banda The Cure cuyo tema de 1978 Killing an Arab –inspirado precisamente en esta obra- sobrevuela el metraje y llega incluso a sonar. El Extranjero de Ozon no resulta incoherente por la inclusión de estas licencias estilísticas y extratemporáneas y encancila con sus imágenes, desconcierta para bien con un planteamiento narrativo totalmente bajo el punto de vista de su protagonista el indescriptible Meursault – todo es tan nihilista, impasible y gélido como el personaje- y arrebata con momentos poéticos que enlazan con la propia biografía de Camus. En definitiva, un trabajo cinematográfico de primer orden que no gustará a todo el mundo pero que debe saludarse como uno de los mejores trabajos de Ozon hasta la fecha.

Es de mencionar el estupendo trabajo que hace el joven actor Benjamin Volsin como Meursault , el argelino-francés (al igual que Camus) que en el país africano - colonia francesa en gran parte del siglo XX- vive, al igual que el resto de ciudadanos blancos galos, ajeno a la verdadera realidad de aquel país y además ajeno a cualquier sentimiento, emoción o empatía exterior. El fallecimiento de su madre y su supuesta vivencia de su nueva situación no harán más que mostrar el del joven ante la vida y solo un trágico acontecimiento qu le llevará a prisión y a una posterior condena a muerte hará salir las razones que el propio Meursault percibe como causantes de su comportamiento y de su visión de la existencia: la labor del actor está tan conseguida que resulta casi una clase magistral dramatizada del pensamiento de Camus en esta obra, incluyendo su visión sobre la religión, la moral y el sentido absurdo de la vida. Sin caer en lo pedante y siempre apoyándose en poderosas imágenes y en una descripción conceptual y narrativa muy meticulosa- tal y como se correspondería a un film tan ambicioso desde el punto de vista narrativo- El Extranjero es un filme sugerente y poderoso que resulta una delicia que se encuentra ahora en nuestras pantallas.

lunes, diciembre 15, 2025

NUREMBERG

 


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No se puede decir que esta nueva aproximación cinematográfica al histórico primer Juicio de Nuremberg (1945-46) no aporte nada nuevo a otras visiones del acontecimiento histórico que sentó en el banquillo a los mandatarios nazis supervivientes tras la II Guerra Mundial, de hecho el enfoque supuestamente psicológico y el centrarse en la figura del psiquiatra Douglas Kelly (encarnado con solvencia por Rami Maleck)- que atendió al lugarteniente de Hitler Hermann Göring (Russel Crowe, haciendo gala de su versatilidad) en prisión- añaden una cierta originalidad al tema, pero otra cosa es que el resultado sea pleno y acorde con las pretensiones de la empresa. Tomando como punto de partida un libro del periodista estadounidense Lack El-Hai, The Nazi and the Psiychiatrist ,Nuremberg, que indagaba en la relación entre Kelly y Göring, es una película ambiciosa y muy bien realizada que sin embargo no logra ser todo lo lúcida y compleja que debiera. James Vanderbilt, director hasta ahora de productos comerciales y de segunda fila, parece querer reivindicarse como un director serio y con argumentos y puede lograrlo. Por lo demás, el filme cumple con su cometido de testimonio histórico- muy buena ambientación- y de cierta (aunque superficial) indagación de las siniestras y delirantes motivaciones del nacionalsocialismo para jacer lo que hizo, aunque muchos echen de menos tal vez mayor seriedad y por que no menos tics de superproducción comercial. Este filme es de hecho una obra bastante diferente a la histórica ¿Vencedores o Vencidos? (1961), pero se agradecen sus novedades argumentales como el mostrar la vivencia del proceso desde la óptica de los nazis juzgados y el apartarse del tedioso género del cine judicial, el cual solo aparece con cuentagotas.

La película es mas bien un filme casi coral en donde a parte de los dos personajes destacados mencionados antes otros tienen relevancia encarnados por intérpretes solventes: John Slattery, Colin Hanks, Michael Shannon, Richard E. Grant, Leo Woodall o Andreas Pietschmann cumplen muy bien su función en un reparto internacional pero excesivamente centrado en el lado estadounidense y en donde el resto de países aliados que intervinieron en el juicio no son más que meros comparsas en esta película. Hay muy buenos momentos sobre todo cuando se trabaja con la tensión- los intentos de suicidio de los prisioneros- y la confrontación Kelly-Göring (inusual por el contexto) médico y paciente resulta a veces fascinante pero otras algo estéril, siempre magnificada por el excelente trabajo que hace Russel Crowe en la piel del ambiguo e hipócrita criminal nazi, logrando trasmitir la infame catadura moral del personaje. Un acierto el mostrar las imágenes reales de la época de los campos de concentración y de los resultados del holocausto en un muy buena recreación de los momentos del juicio propiamente dicho, que resulta de lo mejor del filme: solo por ese afán didáctico y de denuncia esta película ya merece la pena, así como su retrato de la psique fanática. Es muy oportuno que se sigan haciendo películas que recuerden elementos del pasado no tan lejano para que nada de eso se repita.

martes, diciembre 02, 2025

LA VOZ DE HIND (SAWT AL-HIND RAJAB)

 

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Se cuenta una historial real. Cine denuncia en estado puro y todo transcrito tal y como sucedió. Siguen siendo necesarias películas como esta que recuerdan la función concienciadora y social que debe tener el cine al igual que otros medios o disciplinas artísticas. Estamos ante un filme que consiguió por méritos más que evidentes el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia y el Premio del Público en el Zinemaldi, una pequeña pero muy audaz -tanto en el plano temático como el cinematográfico- producción francotunecina con apoyo de importantes estrellas hollywoodienses y productores internacionales que muestra los desastres de la guerra, el drama de sus víctimas civiles e inocentes, la sinrazón y crueldad de los señores de la guerra y lo terroríficamente absurdo de muchas situaciones (militares, logísticas y borocráticas) en los conflictos bélicos. El genocidio de Palestina por parte de Israel es el amargo y trágico telón de fondo de una historia que sucedió en enero de 2024 y que en este filme en la cual se recrea se cuenta con un recurso tan insólito como escalofriante: el audio real de la llamada a la Media Luna Roja de Hind Rajab, una niña palestina de seis años única superviviente de un tiroteo que acabó con parte de su familia en un coche en el cual se encuentra escondida en medio de un asedio israelí.

En hora y media de metraje (la historia se desarrolla en poco más de 24 horas) y con prácticamente una sola localización (las oficinas de la MLR en Gaza) asistimos a una mezcla de docudrama y recreación dramatizada de un episodio que sobrecoge desde el comienzo y manteniente con un nudo en la garganta hasta el final. Un grupo reducido de actores palestinos, tunecinos e israelíes recrea al pie de la letra la conversación del personal de la MLR con la pequeña Hind (oímos los registros de sus llamadas telefónicas subtitulados) en lo que se convierte en todo un tour de force, una situación desesperada que los dedicados trabajadores y voluntarios no se ven capaces de resolver por culpa de improcedentes limitaciones legales, el caótico estado de las calles por la guerra y los pavorosos e inesperados ataques del ejército israelí. Motaz Malhis, Saja Kilani, Amhed Hlehel y Clara Khoury son los actores principales y realizan un encomiable trabajo trasmitiendo autenticidad, calor humano y angustia y sintiendo genuinamente lo que a buen seguro experimentaron los protagonistas reales de la historia. La realizadora tunecina Kaouther Ben Hania ha realizado un excelente trabajo que consigue con creces su objetivo de conmover y horrorizar al espectador y que además deslumbra con su puesta en escena verista, el manejo de los recursos documentales y la potencialidad del elemento audible y la recreación de escenas a partir de imágenes reales que en aquel día se filmaron en móvil y que también observamos en algunos momentos del filme en paralelo con las imágenes recreadas. Cruel, angustiosa, triste y emocional, La Voz de Hind es un filme que debe visionarse para recordar una funcionalidad importante del medio cinematográfico y para tener en cuenta esa absoluta carnicería que se está perpetrando en un lugar de la tierra.


lunes, diciembre 01, 2025

LOS COLORES DEL TIEMPO (LE VENUE DE L´AVENIR)

 


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Una historia con dos diferentes marcos temporales distantes son potencialmente dos historias que al final convergen y en el caso concreto del arte cinematográfico pueden ser dos películas: esto ocurre con Los colores del tiempo en donde por una parte hay un marco contemporáneo y por otra una historia (que condiciona a la actual) desarrollada a principios del siglo XX, es decir, estamos ante un drama actual y otro de época (todo con algunos ribetes de comedia) que además cumplen su función y constituyen en conjunto una inteligente película que utilizando el melodrama, el romance y ciertas dosais de intriga constituye una loa a la cultura francesa y su rica historia. Cédric Klapisch un director hábil aunque más bien escorado al cine más comercial firma con clase un esforzado trabajo que no hace decaer el interés del espectador en ningún momento y que pone de manifiesto la versatilidad del director.

El punto de partida de la historia lo conforma una herencia, la de una vieja casa de campo cercana a París de la que deben de hacerse cargo treinta descendientes de los propietarios de la misma, abandonada desde los años 40 del siglo XX. Los familiares, la mayoría lejanos y que apenas se conocen entre ellos, nombran a cuatro representantes para realizar un inventario de la casa, los cuatro con diversas ocupaciones y edades que una vez en la vieja vivienda encontraran pinturas, fotografías y correspondencia que una vez pertenecieron a su antepasada Adèle, una joven campesina normanda que a finales del siglo XIX se trasladó la capital francesa en busca de su madre, que la abandonó siendo un ella un bebé. Así, mientras los cuatro desconocidos establecen inesperados vínculos entre ellos mientras tratan de descubrir la procedencia de los objetos y la historia de Adèle, se asiste también a una historia enmarcada en el París de los 1890, una ciudad en plena transformación social e industrial y también bulliciosa y efervescente en su actividad artística y cultural con el nacimiento de la fotografía, el auge de la cultura literaria realista y el triunfo del arte impresionista. Adèle en su viaje traba precisamente amistad con dos jóvenes artistas, Anatole, un aspirante a fotógrafo, y Gaspard, un aspirante a pintor, los cuales serán para ella los guías de una nueva realidad alejada de sus orígenes y en un entorno muy novedoso y algo desconcertante para ella sobre todo cuando el reencuentro con su madre no es el que ella esperaba. El pasado y el presente se van alternando en esta historia con un ejercicio narrativo espectacularmente hábil en donde destacan las escenas de época con una fotografía pictórica y unos entornos intencionadamente algo manieristas (homenaje al impresionismo y la fotografía antigua) pero bellos y efectivos.

Funciona muy bien el reparto en donde destaca Suzanne Lindon como el personaje central- encantadora y convincente-, Jilia Piaton, como Celine una ejecutiva del siglo XXI que termina fascinada por la historia de sus antepasados, Zinedine Soualem como Abdelkrim, un profesor de secundaria decidido a encontrar valor artístico (y sentimental) a los hallazgos de la vieja casa y Abraham Wapler como Seb, un joven fotógrafo actual que hará un inesperado hallazgo que influirá totalmente en su concepción de la vida. Con elementos poéticos, fantasiosos y comediáticos y detectivescos, la película entusiasma, se hace gustar y termina siendo una gran película.




jueves, noviembre 27, 2025

DRACULA (DRACULA: A LOVE TALE)

 


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Para muchos había expectativas óptimas ante esta enésima versión cinematográfica de la inmortal obra de Bram Stoker principalmente por su director, Luc Besson, que hace un año firmó con Dogman su ora maestra en una carrera de más de 40 años, pero ene sta ocasión el realizador galo ha optado por su versión más comercial y autocomplaciente para ofrecer un filme muy irregular aunque con varios elementos de interés que hacen de el un producto vistoso y puede que original aunque de todas todas decepcione a quienes deseen ver un filme terrorífico con todos los items esperables de la mitología del Conde Drácula. De nuevo rodando íntegramente en inglés y volviendo a dar protagonismo a la revelación de Dogman, el norteamericano Caleb Landry Jones quien compone un Drácula histrión a veces pero muy potente y seductor que consigue llevar todo el peso de la historia (esta claro que este actor va creciendo y mucho), esta revisión sin desdeñar elementos de horror dista mucho de ser gótica y es escasamente terrorífica -aún esta reciente el nuevo Nosferatu (2024) de momento la última gran versión al cine de Drácula- apostando por una estética algo engolada e historicista, con un glamour barroco de cómic y una imagen pictórica pero de pegote infográfico que se sirve del anacronismo intencionado para mostrar una imaginería de un siglo XIX (aunque la historia también atraviesa el medioevo en gran parte y los siglos XVII y XVIII) un poco forzada y manierista que resulta a veces en su pretensión autorreferencial y cuasi paródica pero otras chirría por su falta de culminación. En efecto, aay un cierto tono de comedia y un efectivo sentido del humor en este Drácula, que como su título indica se escora al elemento romántico – el ansia por alcanzar el amor inmortal- que subyacía en la historia original y de la que solo Coppola se había ocupado de manera convincente en su adaptación de 1992- y que aquí Besson trata de potenciar quedándose un tanto a medias y sin convencer del todo aunque el esfuerzo se agradece. Se toman demasiadas referencias visuales y de guión con respecto a la versión antes citada(el prólogo en los Cárpatos del siglo XV y con la historia del Príncipe Vlad, que por cierto son de los mejores y más conseguidos momentos del filme) pero al mismo tiempo son muchas las licencias con respecto a la historia de Stoker cambiando nombres de personajes- algo que no es una novedad en las adaptaciones del relato pero que aquí chirría demasiado- y la deconstrucción, reinvención o desaparición de otros, por lo hablar de la inclusión en la trama del elemento del perfume, que realmente no aporta mucho.

Tal vez la película hubiese sido un pestiño sin el concurso de Caleb Landry Jones quien compone un vampiro carismático, romántico y trágico sin perder ironía y sentido del humor en un reparto con tal vez algún error de casting como el de Zoë Bleu en el doble papel de Elisabeta la amante de Vlad Dlacul y de Mina Harker: no transmite la pasión ni el románticismo requerido. Guillaume de Tonquédec, Matilda de Angelis, Ewensn Abid y Cristoph Waltz en el papel de un sacerdote que pretende ser un trasunto de Van Helsing (un guiño a tropos habituales de la ficción terrorífica actual) completan un reparto esforzado que funciona especialmente cunado comparte escena con el protagonista. Un Drácula barroco, ambigüo, enamorado y burlón que resulta eso si muy interesante en una puesta en escena historiada e hiperbólica que a bien seguro hubiera firmado gustoso Ken Russell hace unas décadas. No es una gran adaptación pero puede gustar bastante si se acude a verla sin complejos y partiendo de la premisa de que el ito terrorífico no es la base de la historia

lunes, noviembre 17, 2025

URCHIN

 



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Otro típico caso de película estrenada sin demasiada fanfarria pero que se revela como un gran filme ofreciendo dentro del crudo drama realista social asombrosos elementos onírico y pseudofantasiosos que hacen de su visión una experiencia envolvente y muy grata. Opera prima como director del joven actor Harris Dickinson, quien se reserva un significativo papel secundario en este filme, en un principio Urchin (pordiosero en inglés ) parece presentarse como una obra en la onda de Ken Loach: un joven sin techo y con evidentes problemas de adicciones de nombre Mike (Frank Dillane, un descubrimiento) vaga por Londres en busca de ayuda hasta que un violento hecho le mete en la cárcel; seis meses después con a ayuda de una asitenta social, Mike intentará reconducir su vida consiguiendo un empleo, pero las cosas no salen a pedir de boca en tanto que el muchacho arrastra tras de sí una personalidad difícil, inmadura y poco empática y ni tan siquiera la nueva gente con la que se va rodeando logrará ayudarle en su problemas, los cuales no parece capaz de solucionar por si mismo. Mike no es un personaje amable, ademas de un fracasado es un ser que pone muy poco de su parte y avanza escasamente en su desarrollo personal, pero aún así el espectador puede establecer cierta complicidad con él ya que la película nos muestra su -eso si- honesta lucha interna por medio de situaciones concretas (su intención de mejorar personalmente mediante audios de autoayuda) o muy bien traídas secuencias simbolicas de poso poético que el protagonista ve en su desordenada y enferma cabeza (la visión recurrente de una cueva, la mujer que toca el violín) y que representan sus miedos y la presencia de la fatalidad y la muerte.

La película tiene un tono narrativo muy matizado y lineal concentrado en no excesivo espacio de tiempo y eso nos ayuda a contemplar con mayor detalle la evolución de Mike y sus circunstancias, dando casi siempre un paso hacia delante y dos hacia detrás. Momentos que parece que pueden cambiar la suerte del personaje (la obtención de nuevos empleos, el inicio de una relación con una compa de trabajo) al final no lo hacen en una inteligente estructuración narrativa convirtiendo la crónica de Mike en un relato impredecible y de final muy incierto. La estética realista, más intimista y cálida que cruda, trata de mantener una distancia frente al cine social británico que todos conocemos y parece beber más del viejo Free Cinema de aquel país de hace unas décadas en una visión contemporaneizada en donde los insertos simbólicos, siempre con una estética sobrecogedora y sugerente, parecen dar muchas explicaciones que faltan: como el ambiguo final, que parece mirar a Bergman y al Kubrick de 2001 sin complejos en un múltiple ejercicio narrativo, estilístico y cinéfilo. Este filme no estará mucho en panatalla, por lo que conviene apresurarse a verla.

domingo, noviembre 09, 2025

KARMELE

 


*** y 1/2

Cine histórico bien realizado y contado y que con ropajes melodramáticos y sentimentales se postula en realidad como un sólido trabajo de testimonio de una época y de una situación -la realidad desasosegante de los exiliados en los primeros años del Franquismo- que debería ser recordada con mayor frecuencia. Basada en una novela de Kirmen Uribe (La hora de despertarnos juntos) el filme se esfuerza en ser honesto y en tocar la fibra del espectador, algo que el realizador Asier Altuna consigue en la mayor parte de las veces del metraje mientras que en otras anda menos atinado a causa de un ritmo narrativo tal vez demasiado rápido y que da la sensación de que hace perder bastantes apuntes de la historia en camino. Con todo Karmele es una muy buena película que hace con tal vez menos medios de los deseados- la película se desarrolla en Euskadi, Francia y Venezuela pero se ha rodado prácticamente todo en suelo español- da todo lo que cabe esperarse de un drama de época.

El tono político no abandona la historia, tal y como se puede suponer al tratarse de la crónica de una familia vasca exiliada en los comienzos de la dictadura. La familia de Karmele, muy bien encarnada por Jone Laspiur, abandona su pequeño pueblo de la costa vizcaina por su ideario nacionalista vasco y demócrata y el hecho de tener un hijo, el hermano de la protagonista, en prisión. El hecho de pertenecer a un grupo de canciones y danzas vascas que se exilia al completo y termina triunfando en Francia otorga un momento de felicidad a la familia, pero los padres de la joven (Nagore Aramburu y Javier Barandiaran) decidirán volver a Euskadi pese a que la realidad del entorno vasco y español ahora es claramente desagradable y opresiva mientras que la recién casada Karmele marcha a Venezuela junto con su marido, el músico y militante vasquista Txomin (Eneko Sagardoy) donde tras vivir allí unos buenos años se les plantea la posibilidad de volver a suelo ibérico y luchar contra el régimen en un momento en el que se ansiaba un triunfo aliado en la II Guerra Mundial que podía acabar con el Franquismo. Un relato de elecciones y disyuntivas que se pueden coger o no, dilemas amorosos, luchas idealistas que se quedan en nada, intrigas políticos algo light pero sobre todo un intenso sentido de melodrama inteligente. Bien interpretada y ambientada con mucho detalle y con un soberbio vestuario, Karmele resulta una película honesta e inteligente pese a algunos excesos melodramáticos en momentos puntuales y que viene a rescatar y recordar la fragilidad y los males endémicos de muchos aspectos de nuestra historia además de mostrar comportamientos y sentimientos humanos al límite de una manera creíble y verista.